— 377 — de armas de gnerra que en poder de las mismas había encontrado. No todos los accas, sin embargo, han tenido colocación como eunucos; más de doscientos están aún en el Ufipa, de soldados mercenarios de la reina viuda, á quien les recomendaste antes de abandonarlos é incorporarte á la expedición portuguesa. La buena suerte de Bazungu ha querido que éste sea rej por cuarta vez; pues la reina viuda le ha aceptado como esposo, para dar una prueba patente de fidelidad á la memoria de su primer marido.
— Mucho me alegran esas noticias, porque los accas se condujeron conmigo con una lealtad digna de las más altas recompensas. Y ahora se me ocurre otra duda, á saber: si los regentes de Josimiré continúan en sus puestos después que éste ha llegado á la mayor edad.
— No siguen de regentes, pero forman parte del consejo de los uagangas, el cual se compone ahora de nueve miembros. El zanquilargo y ya decrépito Quiyeré hace de presidente, y de secretario el inimitable calígrafo Mizcaga. Aparte de esto, ha habido otros cambios. El consejero Lisu cerró para siempre sus espantados ojos, y ha sido sustituido, como consejero y director de la banda musical, por tu grande amigo, el valiente ücucu, para que la revoltosa y glotona Matay, que es su actual favorita y su ojo derecho, pueda vivir en la corte al lado de la reina, su hija. También murieron el viejo y honrado Mcomu y el humanitario Racuzi; y como el listísimo é influyente Sungo no tenía más hijos que colocar, han sido creados reyezuelos dos de sus sobrinos: uno, hijo del mímico Catana, — 378 — — 378 — y otro, Mjo de Mjndsu, el de la trompa de elefante, juntamente, con el hábil nadador Auzú, que actualmente gobierna Ruzozi, su ciudad natal. El narilargo Monyo está en la fiel Mbúa, y el veloz Nionyi en Upala. En suma, si se exceptúa al cantor Uquindu, que no quiere salir de Rozica, y al corredor Churuqui y al dormilón Viami, que continúan en Bangola y Lopo, no hay reyezuelo que siga en el gobierno en que le dejaste. Y á las demás autoridades les ocurre lo propio.
— Y de adelantos científicos y artísticos, de religión, de costumbres, ¿no hay nada nuevo?
— Hay mucho. El jefe de los astrónomos de Boro, Cañé, ha.publicado unas tablas astronómicas. El geógrafo Quingani aprovecha los ratos que le deja libres ia vieja Mpizi para trazar el mapa del país. Hay muchos y muy notables cantores, y en los frescos prados del Myera se alza una estatua más, obra del astuto Tsetsé: la del cabezudo Quiganza, la cual, desde lejos, parece un lanzón sosteniendo el globo terráqueo. Los monopolios crecen como la espuma, y las corridas de búfalos tienen lugar todas las semanas, y apasionan más cada día á todas las clases sociales. Las industrias prosperan que es un contento, figurando siempre en primera línea la fabricación de rujus y de alcohol y la venta de fetiches.
— Y mi hijo primogénito, el silencioso Arimi, ¿qué es de él? ¿Seguirá al lado de su hermano en el palacio real?
— Allí continúa — contestó la sombra, empezando á retirarse, — y es el mejor y más leal consejero del rey. La cabelluda Vitya le ha hecho padre — 379 — de dos hijos varones, y el primogénito ha sido reconocido como príncipe heredero bajo el nombre insustituible de Arimi, que en Maja es hoy el símbolo de todas las esperanzas. Tu hijo Arimi es, además, uno de los jóvenes uagangas más asiduos; dirige con gran tacto las deliberaciones del ala derecha y sobresale en la ílgura del conejo.
— Una última pregunta — dije yo yendo detrás de la sombra, que comenzaba á desvanecerse: — ¿qué han heclio cuando se les acabó la escasa pólvora que les dejé, los cuarenta fusileros, capitaneados por el prudente Uquima?
— Se han convertido espontáneamente en reyes de armas — suspiró el fantasma desde lejos, — y son el ornamento más precioso de la corte, cada día más etiquetera y ceremoniosa, de J osimiré.
FIN t E! reino de Maya antes de mi conquista.
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OES TE ( BANGA) ESTE □ remo de Ma^a después de mi conquista » BxA N G A XXX OESTE ÍNDICE PÁGS.
Capítulo primero. — Donde hablo de mí mismo, de mis ideas y de mis aficiones, y comienzo el relato de mis descubrimientos y conquistas. — Primeros viajes desde la costa oriental de Africa á la región de los grandes lagos 5 Cap. II. — Mis comienzos en el reino de Maya. — Curioso relato de mi prisión por los mandas y de mi evasión 17 Cap. III. — Ancu-Myera. — Boceto de una ciudad centroafricana. — De cómo una falsa apariencia me elevó, desde la humilde situación de condenado á muerte á los altos honores del pontificado 31 Cap. IV. — Desde Ancu-Myera á Maya, por Ruzozi y Mbúa. — Mi recepción en el palacio de los representantes.— Espectáculo original, llamado danza de los uagangas 49 Cap. V. — La vida privada de los mayas. — Antigua organización de la familia. — Recuerdos de mi primera noche en la mansión del Igana Iguru 63 Cap. VI. — La religión maya. — El afuiri y el ucuezi. — Descripción de estas ceremonias y de la vida maya en un día muntu 75 Cap. vil — Algunas noticias históricas y geográficas del reino de Maya. — La antigua organización y el juego de los partidos políticos 91 Cap. Vlll. — Revolución. — Batalla de Misúa, y destronamiento y muerte de Quigaüza. — De cómo Viaco dominó todo el país y estableció la reforma — 384 — PÁGS.
territorial ó ensi. — Contrarrevolución y restablecinaiento del poder legítimo 105 Cap, IX. — Por qué y cómo se realizó la revolución. — Estado del país. — Primeras medidas restauradoras.— Creación de la piel moneda 121 Cap. X. — Pacificación del país y abolición de la servidumbre. — Invasión y establecimiento de los uamyeras y de los accas. — Continúan las emisiones de valores fiduciarios 139 Cap. XI. — Continúa la restauración. — Reformas introducidas en el mobiliario y en la indumentaria. — Invención de la pólvora 153 Cap. XII. — Regreso de Mujanda á la corte. — Información sobre el estado del país. — Reorganización del poder central y creación de los cuerpos de escala cerrada. — Reformas radicales en la asamblea de los uagangas 169 Cap. XIII. — Medidas higiénicas. — Creación de los canales de Rubango. — Invención del jabón. — Establecimiento de un lavadero público y del lavado obligatorio nacional 185 Cap. XIV. — Nuevas costumbres políticas. — Intervención de la mujer. — Camarillas palaciegas. — Luchas provocadas por la infecundidad de Mujanda. — Relación del embarazo y alumbramiento de la vieja Mpizi 199 Cap. XV. — Reformas agrarias. — Edicto estableciendo la propiedad individual. — Nuevos instrumentos de labranza. — Riegos y abonos. — Creación de un estercolero nacional bajo el patronato de Mujanda 215 Cap. XVI. — La reforma religiosa. — Supresión de los sacrificios humanos. — Cómo fué iaiciado el nuevo afuiri, y cómo nació de él un segundo día muntu y una fiesta genuinamente nacional 23 1 Cap. XVIL— Reformas en el alumbrado. — Las lamparillas de aceite y las velas de sebo. — Primeros ensayos de alumbrado público. — Institución de las fiestas nocturnas 249 — 385 — PÁGS.
Cap. XVIII. — Medidas políticas encaminadas á fortificar el poder central. — Fabricación y monopolio del alcohol. — Influencia capital de este importante líquido en el progreso de la nación maya 267 Cap. XIX. — Florecimiento de las bellas artes y de las ciencias. — Exaltación de los sentimientos patrióticos.— Guerra con el Ancori. — Muerte repentina de Mu j anda é interesante sacrificio humano en la gruta de Bau-Mau 285 Cap. XX. — De cómo Asato fué nombrado Igana- Iguru, y del draconiano proyecto que concibió para corregir la creciente inmoralidad de las costumbres.— Sublevación de los accas. — Paz con el Ancori SOS Cap. XXI. — Entrada triunfal del ejército en Maya. — Medidas pacificadoras. — Hallazgo del tesoro de Usana é idea repentina que me sugirió. — Promulgación de una Carta constitucional. — De mi éxodo y de los fenómenos sobrenaturales que lo acompañaron 327 Cap. XXII. — Peripecias de mi viaje desde la ciudad de Rozica á la costa occidental de Africa. — Mi vuelta á Europa. — Ultimo correo espiritual de la corte de Maya 347 Sueño de Pío Cid; 366- SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN MADRID EN EL ESTABLECIMIENTO TIPOLITOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADSNEYRAD EL DÍA 8 EE MARZO DE T . Véndese este libro en todas las librer de Madrid y Provincias. Los pedidos d: janse á la Librería de Victoriano Suár Preciados, 48, Madrid.
DEL MISMO AUTOR.