lación y del servilismo, vacia y palabrera, la práctica de la lisonja tal como enseñábase en el Traité de la Jlatterie de Amelot de la Housaye. El mundo no era nada más que una comedia de cumplidos. Muy á la moda estaban las inscripciones, los emblemas, los epitafios, los epigramas, los dichos de hombres célebres. Ni Wernicke, ni Canitz ni el mismo Postel, lograron sustraerse á la corriente general. En el Ahriss eines Weltmanns do Wernicke. B. halla ((das in seiner kürze vollstándigste Bekenntnis zu Gracián». Pero el alemán que al declinar el siglo xvii y al empezar el xviii tenía un culto verdadero por Cracián, era Cristiano Enrico Postel. Gustaba muchísimo de la literatura española y llamaba al autor del CriticÓ7i, en su epístola De Un. giiae Hispanicae difficidtate^ elegantia et utilitate, ((unicus)), ((summus)). — ((Huius viri sunt libri, quibus in eo genere orbis terrarum nil majus vidit...In stylo enim illo nemo tersior, in phrasibus nemo uberior, in metaphoris nemo ¡udiciosor, in majestate nemo sublimior, in allusio. nlbus nemo felicior» (i). B. exagera evidentemente, llamando al Wittekind de Postel una producción sublime en comparación del Hermann de Schónaich. Frutos también de la poe- (i) También el autor de la Myihoscopia romántica^ G. Heidegger, nombra á Gracián en su periódico Mercurius, Véase H. Bodmer, Die Gesellsckaft der Malej' in Zürich und ihre Diskurse, Frauenfeld 1895. P^g- ¿74 ESTUDIO CRÍTICO sía cortesana., son la comedia de corte aldeana, rústica, de estilo satírico-burlesco, trivial y grosera en gran parte, y el poema heroico. Este último, no sólo fúndase en la poesía heroica del Mediodía; tiene también influencia clásica. En este orden hubiera podido nombrarse las Heldenbriefe, muy conocidas, de Hoffmannswaldau (i), que toma por modelo á Ovidio, y, á pesar del desprecio que ostentaba por la poesía •spañola, en la prefacción de sus Deutsche Uebersetzungen un Gedichte (2), seguía en lo metafórico de la lengua, en el uso y abuso de los conceptos, al agudó Gracián y á su ídolo Marino.
Tal es, sucintamente expuesta, la influencia que «1 sabio, profundo y agudísimo aragonés, directa é indirectamente ejerció en Alemania, en un siglo que, envuelto aunen las tinieblas de la pedantería escolástica, luchando con una ciencia tradicional vacía é indigesta, vió el amanecer de una ciencia nueva y preparó las semilláis de las nuevas ideas, llevadas á madurez en posteriores edades por eminentes filósofos que han estado y todavía están á la cabeza del pensamiento moderno.
(1) Véase el artículo de Jellinek: Hoffmannswaldau. Heldendriefe en la Yierteljahrschift füt LitieraturgeschichU, de Weimar. IV, 34.
(2) Sin fundamento pretende Ettlinger que Hoffmannswaldau no sabía nada de español. Véase su libro: Christian Ifoffmann von Hoffmannswaldau, Ein Beitrag zur Litttru turgeschichU des jy JahrJmnderts. Halle, 1891, pág. ib.
No ha sido gloria pequeña de Gracián la de haber cautivada, en el atormeritadísimo siglo que ahora baja al sepulcro, el corazón y la fantasía de Schopenhauer, el grande escudriñador pesimista de las quimeras humanas. Ni Gracián siquiera— el jesuíta solitario, apartado siempre de los torbellinos del mundo, destilando de su cerebro y de la sabiduría de sus libros favorito* la ciencia de la vida, la ciencia del hombre, que expuso con sagacidad deslumbradora en breves tratados, y en la alegoría verdaderamente inmortal del Criticón; el moralista agudo y amargo, convencido de la vanidad inmensa de todas las cosas humanas —, ni Gracián, digo, hubiera vsoñado, aun en los más halagadores sueños, llegar á tal punto con sus doctrinas y fecundar, a la distancia de dos siglos, la ciencia y la experiencia de otros geniales pensadores.
Arturo FarítielU.
* El nombre^ de Arturo Farinelli es muy conocido de ios eruditos españoles, desde que Menéndez y Pelayo habló de él y de su libro Grillparzer und Lope de Vega en La España Moderna (Octubre y Diciembre de 1894). Por enton> ees hizo Farinelli su primer viaje á España, viaje que había de influir extraordinariamente en el acrecentamiento de su hispanofilismo y de su inmensa cultura literaria. Uno y otra se acreditaron bien pronto ante nuestro público en la activa colaboración que Farinelli hubo de prestar á las tareas de los fundadores de la Revista critica de historia y literatura^ entre los cuales, en rigor, debe con- ESTUDIO CRITICO tarse, siguiendo aquel criterio que hizo calificar á Hubner más bien de español que de alemán. El nombre de Farme líi hállase, en efecto, á cada paso en las columnas de la Revista critica^ y siempre al pie de trabajos importantísimos, que ilustran puntos esenciales — y algunos enteramente nuevos aquí - -de nuestra historia literaria. Citemos tan sólo (y bastarán para medir la talla del autor) este admirable estudio sobre Gracián que ahora se reproduce, y los copiosísimos Apuntes sobre viajes y viajeros por España y Portugal^ que, en tirada aparte de la Revista., forman un tomo de 145 páginas en 4.° mayor. Pero con haber sido tan grande y excelente la muestra de su labor literaria, que en España misma y en castellano (que admirablemente escribe) nos ha dado Farinelli, no basta, ni con muchOj para formar idea de su prodigiosa actividad, de su vasta y profunda cultura y de sus variadas aptitudes.
Ivas Revistas alemanas, italianas y francesas, llenas están de artículos suyos, casi siempre críticos, con motivo de un libro nuevo que no sale de sus manos sin adiciones y rectificaciones, muchas y valiosas, por muy lleno de erudición que esté. Merced á esto, las críticas de Farinelli conviértanse á menudo en verdaderas monografías, tan importantes como las que le sirven de motivo: y buen ejemplo de esto son los citados Apuntes (hechos para completar la Bibliographie des vogagesy de Foulché-Delbosc) y el libro Don Giovanni: Note critiche. (Torino, 1896), el mejor y más am-F)lio estudio del tipo de Don Juan en la literatura europea. Y como no es nuestro ánimo dar aquí una bibliografía completa de Farinelli, añadiremos tan sólo á las obras cita das tres más, de asunto interesante para los españoles; La ¿ingua spagnuola in Italia (escrita en colaboración con otro hispanista ilustre^ B. Croce), Guillaume de Htimboldi et /' Espagne y Deutschlands und Spaniens ¿itterarische^ Bezkhungen. (Relaciones literarias entre Alemania y España), ^ cual más rica en noticias y originalidad de juicio y dignas todas de ser traducidas al castellano.
Actualmente prepara Farinelli un estudio de gran alean re sobre la «Filosofía de Calderón de la Barca >. F.n él, i orno en todos los escritos del autor, aprenderá nuestra, juventud, no sólo hechos de la historia, sino profundas lecciones de patriotismo que Farinelli —mejor español en esto que muchos nacidos en la Península — siente como realmente debe sentirse para producir algo más que gárrulas declamaciones: con amor infinito á la Espafia gloriosa ayer, hoy caída; con y honda tristeza por sus errores, que no oculta, sino que señala más y más para su remedio; con firme resolución de trabajar sin descanso para que despierten nuevamente las dormidas energías, y animado por la radiante esperanza enemiga del pesimismo negro (máscara á veces de la pereza), fundada, no en la contingencia de ajenos auxilios, sino en la virtud vivificante del esfuerzo propio.
ÍNDICE Faginas.
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