ser pobre, porque en esa misma hora le faltará el espíritu y irá aflojando en las virtudes. Y si antes deseaba pobreza, ahora que es prelada la ha de desear y amar mucho más; porque la casa más la ha de gobernar y proveer con virtudes y deseos vivos del cielo que con cuidados y trazas de lo temporal y de tierra; pues nos dice el Señor que ni de comida ni vestido del dia de mañana nos acordemos.
Lo que ha de hacer es procurar traer su alma y las de sus monjas en toda perfección y religión unidas con Dios, olvidadas de toda criatura y respecto de ella, hechas todas en Dios y alegres con solo él, que yo le aseguro todo lo demás; que pensar que ahora ya las casas la darán algo, estando en un tan buen lugar como ése y recibiendo tan buenas monjas, téngolo por dificultoso; aunque si viere algún portillo por dónde, no dejaré de hacer lo que pudiere.
A la madre Subpriora deseo mucho consuelo. Espero en el Señor se le dará, animándose ella a llevar su peregrinación y destierro en amor por él. Ahí la escribo. A las Hijas Magdalena, San Gabriel y María de San Pablo, María de la Visitación, San Francisco y todas, muchas mis saludes en nuestro Bien (1), el cual sea siempre en su espíritu, mi hija. Amén.
De Madrid y junio, 20, de 1590.
Tray Juan de la Cruz. Presto me volveré a Segovia, a lo que creo.
1 Ya ha enviado memorias en otras cartas a estas religiosas conocidas del Santo, que de diversos conventos de Andalucía habían ido a formar la reciente fundación de Córdoba.
CARTA XX A UNA CARMELITA QUE PADECIA DE ESCRUPULOS Le da reglas sabias y prudentes para conducirse en los escrúpulos de modo que no hicieran daño a su alma (1).
Jesús María. Estos días traiga empleado el interior en deseo de la venida del Espíritu Santo, y en la Pascua y después de ella continua presencia suya; y tanto sea el cuidado y estima de esto, que no le haga al caso otra cosa ni mire en ella, ahora sea de pena, ahora de otras memorias de molestia; y todos estos días, aunque haya taitas en casa, pasar por ellas por amor del Espíritu Santo, y por lo que se debe a la paz y quietud del alma en que él se agrada morar.
Si pudiere acabar con sus escrúpulos, no confesarse estos días entiendo sería mejor para su quietud; mas cuando lo hiciere será de esta manera: acerca de las advertencias y pensamientos, ahora sean de juicios, ahora de objetos o repre-* sentaciones desordenadas y otros cualesquiera movimientos que acaecen, sin quererlo ni admitirlo el alma, y sin querer parar con advertencia en ellos, no los confiese, ni haga caso ni cuidada de ellos, que mejor es olvidarlos, aunque más pena den a! alma; cuando mucho, podrá decir en general la omisión o remisión que por ventura haya tenido acerca de la pureza y perfección) que debe tener en las potencias interiores, memoria, entendimiento y voluntad. Acerca de las palabras, la demasía y poco recato que hubiese tenido en hablar con verdad y rectitud, y necesidad y pureza de intención. Acerca del obrar, la falta que puede haber del recto y solitario fin, sin respeto alguno, que es solo Dios.
Y confesando de esta manera, puede quedar satisfecha, sin 1 En no mal estado de conservación, se venera el autógrafo en las Carmelitas Descalzas de San José y Santa Ana de Madrid. Puede ser que la destinataria fuera alguna religiosa de esta comunidad, establecida en Madrid desde 1586, que comenzó con hijas espirituales del Santo. Contra su costumbre, no pone lugar ni fecha de escritura. Tal vez fuera escrita en la misma Corte, en alguno de los varios viajes que hizo desde 1589 a 1591. Escribióse algunos dias antes de Pentecostés.
CARTA XX CARTA XX confesar nada de esotro en particular, aunque más guerra la haga. Comulgará esta Pascua, demás de los días que suele.
Cuando se le ofreciere algún sinsabor y disgusto, acuérdese de Cristo crucificado, y calle.
Viva en fe y esperanza, aunque sea a oscuras, que en esas tinieblas ampara Dios al alma. Arroje el cuidado suyo en Dios, que él le tiene; ni la olvidará. No piense que la deja sola, que seria hacerle agravio.
Lea, ore, alégrese en Dios, su bien y salud; el cual se lo dé y conserve todo hasta el día de la eternidad. Amén. Amén.
Fray Juan de la Cruz.
CARTA XXI A LA M. ANA DE JESUS EN SEGO VI A. - — MADRID, 6 DE JULIO DE 1591.
Consuela a la Madre de la contrariedad que había tenido cuando el Capítulo de la Descalcez celebrado en Madrid dejó al Santo sin prelacia. Sublime doctrina del Santo al exhortarle a ¡a resignación y conformidad con los planes de la Providencia (1).
Jesús sea en su alma. El haberme escrito le agradezco mucho, y me obliga a mucho más de lo que yo me estaba. De no haber sucedido las cosas como ella deseaba, antes debe consolarse y dar muchas gracias a Dios, pues habiendo Su Majes- 1 Colocado en un cuadro, hállase el original de esta carta en las Carmelitas Descalzas del Corpus Christi de Alcalá de Henares. Mide 26 '/» X 21 1¡-, cms. La publicó el P. Jerónimo de San José (Historia. 1. VII, c. 2, n. 3). De la M. Ana de Jesús (Ana Jimena en el siglo), se habló en el Libro de las Fundaciones, (B M C, c. XXI, p. 173)-Allí vimos lo que ayudó a la Santa en la fundación de Segovia, donde la M. Ana profesó en 1575. Cuando el Santo como miembro de la Consulta fijó su residencia en Segovia y fué confesor de las Descalzas, fué también la M. Ana de Jesús una de las más aficionadas a su dirección y que más aventajadas salieron de ella. El cariño entrañable y santo que tenía al Doctor místico se manifiesta por la contestación (maravillosa sobre toda ponderación y que manifiesta a qué grado de desprendimiento espiritual había llegado) que dió a la misiva de su buena hija de confesión. ¡Qué finura y hondura de sentimientos tenían estas buenas hijas de San Juan de la Cruz, y cuánto aliviaron sus penas, así como las del P. Gracián, en los últimos años de estos dos beneméritos primitivos de la Descalcez!
Es el caso que el 6 de junio de 1591 se convocó a Capítulo general de la Reforma en la Corte de España; y cuando las monjas de Segovia, como casi todas las Descalzas, creían que el Santo sería confirmado en el cargo que tenía, o se le daría otro muy principal, salió del capitulo sin ninguno. A este hecho responde esta carta de la M. Ana de Jesús y otras muchas que entonces recibió el Doctor místico.
tad ordenádolo así, es lo que a todos más nos conviene; sólo resta aplicar a ello la voluntad, para que así como es verdad nos lo parezca; porque las cosas que no dan gusto, por buenas y convenientes que sean, parecen malas y adversas, y "ésta vése bien que no lo es, ni para mí, ni para ninguno: pues que para mí es muy próspera, por cuanto con la libertad y descargo de almas puedo si quiero, mediante el divino favor, gozar de la paz, de la soledad y del fruto deleitable del olvido de sí y de todas las cosas; y a los demás también les está bien tenerme aparte, pues así estarán libres de las faltas que habían de hacer a cuenta de mi miseria.
Lo que la ruego, hija, es que ruegue al Señor que de todas maneras me lleve esta merced adelante, porque todavía temo si me han de hacer ir a Segovia (1) y no dejarme tan libre del todo, aunque yo haré lo que pudiere por librarme también de esto; mas si no pudiere ser, tampoco se habrá librado la Madre Ana de Jesús de mis manos, como ella piensa, y así no se morirá con esa lástima de que se acabó la ocasión, a su parecer, de ser muy santa. Pero ahora sea yendo, ahora quedando, doquiera y como quiera que sea, no la olvidaré ni quitaré de la cuenta que dice, porque de veras deseo su bien para siempre.
Ahora, entre tanto que Dios nos le da en el cielo, entreténgase ejercitando las virtudes de mortificación y paciencia, deseando hacerse en el padecer algo semejante a este gran Dios nuestro, humillado y crucificado; pues que esta vida, si no es para imitarle, no es buena. Su Majestad la conserve y aumente en su amor, amén, como a santa amada suya.
De Madrid y julio, 6, de 1591.
Fray Juan de la Cruz.
1 Según el P. Jerónimo (Historia, 1. VII, c. II, n. 2), el P. Doria rogó al Santo fuese de vicario a Segovia. El Santo, con todo rendimiento, le rogó que prefería el retiro de La Peñuela (el convento más solitario que entonces tenía la Descalcez) a fin de prepararse para Nueva España, a donde había sido destinado, si bien murió, como es sabido, a los pocos meses en Ubeda.
CARTA XXII CARTA XXII A LA M. MARIA DE LA ENCARNACION EN SEGOVIA. — MADRID, 6 DE JU-LIO DE 1591.
(fragmento) Dfcele que no tenga pena de lo ocurrido en el Capítulo de Madrid. «No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios» (1)...De lo que a mí toca, hija, no le dé pena, que ninguna a mí me da. De lo que la tengo muy grande es de que se eche culpa a quien no la tiene; porque estas cosas no las hacen los hombres, sino Dios que sabe lo que nos conviene y las ordena para nuestro bien. No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y a donde no hay amor, ponga amor, y sacará amor...CARTA XXIII AL P. JUAN DE STA. ANA. — SEGOVIA.
No crea a quien predique doctrina de anchura, aunque haga milagros (2).
Jesús: Si en algún tiempo, hermano mío, le persuadiere alguno, sea o no prelado, doctrina de anchura y más alivio, no la crea ni abrace, aunque se la confirme con milagros, sino penitencia y más penitencia y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere llegar a poseer a Cristo, le busque sin la Cruz...
1 De esta carta, escrita el mismo día y año que el anterior y con el mismo intento, no poseemos más que este precioso fragmento, que vale por un tomo abultado de resignación cristiana, el cual nos ha conservado el P. Jerónimo (Historia, 1. VII, c. II, n. 4). La M. María era hija de la M. Ana, y ambas tomaron el hábito descalzo de manos de la Santa, y el mismo día profesaron (2 de julio de 1575). La M. María era, cuando se escribió esta carta, priora de las Descalzas de Segovia.
En la Deposición canónica que en los Procesos de Segovia (1616) nos dejó esta religiosa, siendo priora de las Descalzas, habla de esta carta y de la ocasión con que la escribió, que no fué otra que la dicha del Capitulo de Madrid. Del fragmento no reproduce más que las siguientes palabras, que aún conservaba en la memoria: "No piense eso, sino que todo lo ordena Dios; y donde no hay amor ponga amor y sacará amor." (Cfr. Ms. 19.407. fol. 7).
2 Dice el P. Jerónimo de San José (Historia, lib. VI, c. VIII, n. 1) hablando de que en cierta ocasión exhortaba a las Descalzas de Segovia a que padeciesen con Jesucristo a secas, y "con este mismo sentimiento respondió aun religioso, familiar hijo suyo, que sabiendo los grandes rigores y penitencias que hacia en Segovia, le escribió rogándole las moderase y no acabase de perder y consumir el sujeto, y destruir del CARTA XXIV A LA ¡Yl. ANA DE SAN ALBERTO, PRIORA DE CARAVACA. — LA PE-ÑUELA, 1591.
(fragmento) Resignación en Jos trabajos En silencio y esperanza será nuestra fortaleza. (1).
Hija mía: Ya sabrá los muchos trabajos que padecemos. Dios lo permite para gloria de sus escogidos. En silencio y esperanza será nuestra fortaleza. Encomiéndeme a Dios, que la haga santa.
CARTA XXV h D.ü ANA DEL MERCADO Y PEÑALOSA EN SEGOVIA. — LA PEÑUELA, 21 DE SEPTIEA1BRE DE 1591.
Participa a D " Ana su salida para Ubeda a curar unas calenturillas que necesitaban ayuda de Medicina. Felicita a D. Luis del Mercado, hermano de D* Ana, porgue de oidor de Cnancillería pasó a sacerdote del Señor. Manifiesta deseos de irse al cielo (2).
Jesús sea en su alma, hija. Yo recibí aquí en la Peñuela el pliego de cartas que me trajo el criado. Tengo en mucho el cuitodo su salud, que era necesaria para el bien de muchos; piedad, cuando se endereza a compadecerse de otros muy cristiana: cuando de si. muy de amor propio..." Copia luego este fragmento de carta. En la Historia de la Reforma, t. II, 1. VIH, c. 11, n. 1 1, se afirma se dirigieron estas palabras al P. Juan de Santa Ana. Nada más probable. La carta puede ser de 1591.
1 La ocasión de escribir esta carta, asi como la copia del fragmento que conocemos de ella, nos las da la M. Ana de San Alberto en las Informaciones que en 1616 se hicieron en Caravaca para la beatificación del Santo. A las veintisiete preguntas dijo: "Que lo que sabe es que el P. Fr. Diego de la Concepción, que fué prior de La Peñuela, contó a esta testigo los muchos trabajos y aflicciones que por muchas maneras el dicho venerable Padre había pasado en aquel convento; y estando en el dicho convento, el dicho venerable Padre escribió a esta testigo una carta en que decía éstas palabras..." De aquí se deduce que la carta debió de escribirse por los meses de agosto o septiembre. Los trabajos a que alude son los que se derivaron para él de algunas de las cuestiones que se habían tratado en el capitulo general de Madrid, celebrado en junio de este mismo año.
2 El autógrafo se venera en las Descalzas de Salamanca. Le faltan las cinco primeras líneas. Comienza en las palabras: "paréceme habrá menester ayuda de medicina." Le reprodujeron en fotografía el P. Gerardo (Autógrafos) y Baruzi (Aphorismest. A buena fortuna hemos de tener que el P. Jerónimo de San José conociera y publicara la carta (Historia. 1. VII, c. VII, n. 3), cuando todavía se hallaba integra y sin de- CARTA XXV CARTA XXV dado que ha tenido. Mañana me voy a Ubeda a curar de unas calenturillas, que como ha más de ocho días que me dan cada día, paréceme habré menester ayuda de medicina; pero con intento de volverme luego aquí, que, cierto, en esta santa soledad me hallo muy bien (1); y así de lo que me dice que me guarde de andar con el padre fray Antonio (2), esté segura que de eso y de todo lo demás que pidiere cuidado me guardaré lo que pudiere.
Heme holgado mucho que el Sr. D. Luis sea ya sacerdote del Señor; ello sea por muchos años, y Su Majestad le cumpla los deseos de su alma (3). ¡Oh, qué buen estado era ese terioro alguno. Asi que la poseemos completa y bien transcrita. La fidelidad de la copia del P. Jerónimo, comprobada con el autógrafo, es la mejor garantía de la fidelidad de las líneas que en tiempos posteriores se perdieron. Por consiguiente, huelga cuanto dice Baruzi a este respecto.
No sabemos en qué tiempo se pegó al cartón en que al presente vemos este autógrafo. Cuando el P. Manuel de Santa María la vió y copió en las Descalzas en 1761, ya se hallaba algún tanto estropeada e incompleta. "Esta carta'"— escribe en el Ms. 13.245, folio 278 v., que sí que está paginado por hojas, Sr. Baruzi — "de N. S. P.e (que es la XVII en orden en la edición de Sevilla), está ya partida en tres pedazos: y es lástima que entre el primero y el segundo falte renglón y medio, según y como dejo prevenido al margen, a donde me remito también para todo lo demás..."
Dirige la carta a su antigua hija espiritual D.a Ana del Mercado y Peñalosa, dama muy principal y virtuosa, oriunda de Segovia. y que conoció en Granada, donde estuvo algunos años en compañía de su hermano D. Luis del Mercado, oidor de aquella Chancilleria. Cuando en 1582 (B M C, t. VI, págs. 391-398) fué a Granada San Juan de la Cruz con algunas religiosas para hacer convento de la Reforma, éstas se hospedaron durante algún tiempo en casa del Oidor. Desde esta fecha data la amistad del Santo con esta piadosa familia, que ya no se interrumpiría, antes iría creciendo con el trato y dirección espiritual, como lo demuestran esta carta y los sucesos posteriores, pues sabido es que D.a Ana, muerto S. Juan de la Cruz en Ubeda, no paró hasta llevar su cuerpo a su ciudad y fundación de Descalzos de Segovia.
1 Ya es sabido que el Santo, que llegó a Ubeda el 28 de septiembre de 1591, murió allí el 14 de diciembre del mismo año.
2 Ya era un poco antigua la especie de celotipia que tenía el P. Antonio de Jesús con el P. Gracián por las deferencias que con este religioso guardaba a la Santa, y que dió ocasión a los bandillos de que ella habla en cartas escritas en los últimos años de su vida. Sabido es que el Santo se inclinó también siempre mucho al P. Gracián, sin dejar de conocer los defectos que este religioso pudiera tener, compensados en medida colmada por sus muchas virtudes y servicios hechos a la M. Fundadora y a su Descalcez. Este afecto al P. Gracián, así como el celo que manifestó en la defensa de ciertos derechos de las religiosas, le enajenaron algunas simpatías y aprecios y el P. Antonio fué uno de los más significados en estos desvíos. Sin embargo, se portó bien en la enfermedad y en la muerte del Santo, a quien asistió. La Providencia quiso que este religioso, que habia dado sus disgustillos al Santo y a la Santa, cerrara los ojos de ambos como superior provincial.
3 Se felicita el Santo de la resolución de D. Luis de hacerse sacerdote, donde manifiesta la profunda veneración que a este estado tenía el Doctor místico. D. Luis, según el P. Manrique en la Vida de la venerable Ana de Jesús (lib. IV, c. 9), murió 1» para dejar ya cuidados y enriquecer apriesa el alma con él! Déle el parabién de mi parte, que no me atrevo a pedirle que algún día cuando esté en el sacrificio se acuerde de mí, que yo, como el deudor, lo haré siempre; porque aunque yo sea desacordado, por ser él tan conjunto a su hermana, a quien yo siempre tengo en mi memoria, no me podré dejar de acordar de él.
A mi hija D.9 Inés dé mis muchas saludes en el Señor, y entrambas le rueguen que sea servido de disponerme para llevarme consigo (1).
Ahora no me acuerdo más qué escribir, y por amor de la calentura también lo dejo (2), que bien me quisiera alargar.
De la Peñuela y septiembre, 21, de 1591.
Fray Juan de la Cruz.
No me escribe nada del pleito, si anda o está (3).
obispo de Córdoba. Antes había sido oidor del Consejo Real y de la Santa y General Inquisición.
1 Habla aquí de D.a Inés del Mercado, sobrina de D.a Ana, y dirigida también del Santo. En las Informaciones hechas en Segovia el año de 1616, a la pregunta XVIII, responde Fr. Lucas de San José, que había vivido muchos años con el Santo, al ponderar el don particular que había tenido éste para gobernar almas: "Entre las personas que más comunicaron al santo padre fray juan de la Cruz, así en Granada, como en Segovia, fueron D.a Ana del Mercado, la cual fué un alma muy virtuosa, y por su trato y santidad se movió a hacer y fundar este convento de Carmelitas Descalzos de Segovia, y a vivir una vida muy recogida y ejemplar. A esta señora y a una sobrina suya, llamada D.a Inés de Mercado, también harto virtuosa, comunicó mucho el Santo Padre, enseñándolas el camino de perfección; y cuando salía el Santo a hablarlas al confesonario, era común refrán entre los religiosos: Ya están juntos San Jerónimo, Santa Paula y Eustoquio; ¡tanto bien sentían de las pláticas que les oían!; y de su vida [de la vida de estas santas mujeres] hacía [el Santo] a sus religiosos pláticas admirables." (Cfr. Ms. 19.407, fol. 178). Corriendo los años, D.a Inés se casó con un primo suyo, por nombre Luis de Mercado y Peñalosa (Ms. 19.407, folio 67), y D.a Ana pidió retirarse a un convento de Carmelitas Descalzas.
2 Esta frase no significa lo que dice Baruzi (Saint Jean de la Croix: la Vie, págs. 227-228), amor a la calentura en el sentido ordinario dado a esta palabra: sino que es un modo de hablar de algunas provincias de Castilla, tomando dicha palabra por causa o motivo. Como si dijera en el caso presente: "Ahora no me acuerdo más qué escribir, y por causa de la calentura lo dejo..." Las exquisiteces y refinamientos sublimes de amor al sufrimiento, que el citado autor admira con razón en esta carta, no se hallan ciertamente en esta frase. El Santo— salva la acepción en que ciertamente toma aquí la palabra mencionada— no tuvo amor a la calentura por la tal calentura, sino en cuanto le era ocasión de padecer por su Amado.
3 Es fácil hable de algún pleito que tendría sobre alguna hacienda, cosa entonces frecuentísima. La postdata ya no anda con lo restante del autógrafo.
CARTA XXV CARTA XXVI AL P. JUAN DE STA. ANA. — UBEDA, 1591.
Le contenta dictándole no le diesen pena las informaciones que se hacían contra el propio Santo, con intención de quitarle el hábito (1).
Jesús...Hijo no te dé pena eso, porque el hábito no me lo pueden quitar sino por incorregible o inobediente, y yo estoy muy aparejado para enmendarme de todo lo que hubiere errado y para obedecer en cualquiera penitencia que me dieren...
1 Sólo un fragmento que nos conservó el P. josé de Jesús María (Vida. lib. III, c. XX) conocemos de esta carta. La escribió a uno de sus más queridos discípulos, fray Juan de Santa Ana, que había conocido al Santo en El Calvario desde su llegada de Toledo, y luego le acompañó a la fundación de Baeza y a otras partes. El Padre Juan sintió siempre por el Santo entrañable amor y profunda veneración, y le dolieron amargamente, como a todos los buenos Descalzos, las informaciones que el P. Diego Evangelista, hombre de buen pulpito, pero no sobrado de espíritu religioso, arbolario e impulsivo, comenzó a hacer en algunos conventos de Andalucía. De "diligencias sangrientas" califica el discreto y comedido P. José en el capítulo citado, las informaciones de este religioso, obcecado contra el Santo en un extremo apenas concebible. Cartas parecidas recibió muchas de sus hijos e hijas más fieles y cariñosos durante los dos últimos meses de su vida, que por prudencia y por no comprometerles las mandó quemar antes de morir. Dios permitió esta persecución de última hora para completar la purificación de esta alma grande antes de llevársela a la gloria; lo cual ciertamente no disculpa al instrumento de ella, ni a los que la consintieron, que fueron harto más culpables que el atrabiliario y vengativo de Fr. Diego. Imposible desenvolver en una nota toda la trama histórica que las pocas líneas de esta carta comprende, delicada y difícil, y hasta el presente muy mal estudiada. Veremos de explicarla con la amplitud conveniente, Dios queriendo, en ocasión más oportuna. Como las informaciones del P. Diego se hicieron cuando el Santo estaba ya en Ubeda.
es la presente la última carta que de él poseemos, aunque en estado tan fragmentario.
CENSURA Y PARECER QUE DIO EL BEATO PADRE SOBRE EL ESPIRITU V MODO DE PROCEDER EN LA ORACION DE UNA RELIGIOSA DE NUESTRA ORDEN, Y ES COMO SIGUE (1).
Bn este modo afectivo que lleva este alma, parece que hay cinco defectos para juzgarle por verdadero espíritu. Lo primero, que parece lleva en él mucha golosina de propiedad, y el espíritu verdadero lleva siempre gran desnudez en el apetito. Lo segundo, que tiene demasiada seguridad y poco recelo de errar interiormente, sin el cual nunca anda el espíritu de Dios para guardar al alma de mal, como dice el Sabio. Lo tercero, parece que tiene gana de persuadir que crean que esto que tiene es bueno, y mucho; lo cual no tiene el verdadero espíritu, sino por el contrario, gana que lo tengan en poco y se lo desprecien, y él mismo lo hace. Lo cuarto y principal, que en este modo que lleva no parecen efectos de humildad, los cuales, cuando las 1 El P. Jerónimo en la Historia del Santo (1. VI, c. VII, n. 8) nos ha conservado este Dictamen acerca del espíritu de una carmelita descalza que el Santo escribió a petición del P. Doria. De este escrito hablan también otros biógrafos antiguos de San Juan de la Cruz. De la ocasión de escribirlo dice así el P. Jerónimo en el lugar citado: "No menos que en las cartas referidas, sino por ventura mucho más, se descubrió la luz superior que este gran Maestro tenía para aprovechar y guiar almas en un parecer que en este tiempo dió acerca del examen de un espíritu muy extraordinario de una religiosa nuestra que estaba en otra ciudad, a la cual el demonio iba engañando tan sutilmente que pudieron también engañarse muchos religiosos graves y espirituales de diferentes Religiones que aprobaron su espíritu. Encontró con ella nuestro padre fray Nicolás de Jesús María, vicario general, y no satisfecho del modo que llevaba en su aprovechamiento, mandóle hacer una larga y menuda relación de su oración y efectos de ella; y este papel dió a nuestro venerable padre fray Juan por la gran satisfacción que tenia de su espíritu y de la conocida luz y don que Dios le había comunicado para estas cosas. Pidióle que, habiéndole visto con cuidado, diése al pie de él su parecer, y dióle el Santo Padre en esta forma..."
mercedes son, como ella aquí dice, verdaderas, nunca se comunican de ordinario al alma sin deshacerla y aniquilarla primero en abatimiento interior de humildad; y si este efecto le hicieran, no dejara ella de escribir aquí algo, y aun mucho de elk\ porque lo primero que ocurre al alma para decirlo y estimarlo son efectos de humildad, que cierto son de tanta operación que no los puede disimular. Que aunque no en todas las aprehensiones de Dios acaezcan tan notables, pero estas, que ella aquí llama unión, nunca andan sin ellas. Quoniam antcqnam exalíetur anima humiliatuv (1), ct: Bonum inihi, guia liumiliasti me (2). Lo quinto, que el estilo y lenguaje que aqui lleva no parece del espíritu que ella aquí significa; porque el mismo espíritu enseña estilo más sencillo y sin afectaciones ni encarecimientos, como este lleva; y todo esto que dice dijo ella a Dios y Dios a ella, parece disparate.
Lo que yo diría es que no le manden ni dejen escribir nada de esto, ni le dé muestra el confesor de oírselo de buena gana, sino para desestimarlo y deshacerlo; y pruébenla en el ejercicio de las virtudes a secas, mayormente en el desprecio, humildad y obediencia, y en el sonido del toque saldrá la blandura del alma, en que han causado tantas mercedes, y las pruebas han de ser buenas, porque no hay demonio que por su honra no sufra algo.
FUNDACION DE LAS CARAVELITAS DESCALZAS DE MALAGA (5).
Jesús María. A honra y gloria de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, y de la gloriosa Virgen Santa María de Monte Carmelo.
1 Prov., XVIII, 12.
2 Psal. CXVIII, 71.
3 Léese este pequeño resumen de la fundación de las Descalzas de Málaga en la primera hoja del Libro primitivo de Profesiones y Elecciones de dicho convento. Es de letra de fray Diego de la Concepción y está firmado también por el Santo. Mide 30X20 cms.
Fundóse este monasterio del señor San José de Málaga, de Carmelitas Descalzas, a diecisiete de febrero del año de mil y quinientos y ochenta y cinco años. Fundóse con el favor de la Sra. D.¿ Ana Pacheco y del Sr. Pedro Verdugo, su marido, proveedor de las galeras de Su Majestad. Alquiláronse para el efecto las casas de Doña Constanza de Avila. Vinieron a la fundación las monjas siguientes: Primeramente la Madre Maria de Cristo, natural de la ciudaJ de Avila, hija de Francisco de Avila y de D.a Maria del Aguila, su mujer, la cual en el siglo se llamaba D.^ Alaría de Avila; y la Madre María de Jesús por subpriora, natural de la villa de Beas, hija de Sancho Rodríguez de Sando^al Negrete y de D.'3 Catalina Godínez, su mujer, la cual se llamaba en el siglo D.a María de Sandoval. Trajeron consigo a la hermana Lucía de San José y a la hermana Catalina Evangelista y a la hermana Catalina de Jesús, todas monjas profesas del coro.
Fundóse en pobreza, sin ningún arrimo temporal. Sea Dios servido de conservarle en ella hasta la consumación del siglo, para que se goce en las riquezas eternas para siempre con Dios. Amén.
Fecha en el dicho convento de señor San José, primero de Julio del año de mil quinientos ochenta y seis, y lo firmamos de nuestros nombres.
Fray Juan de la Cruz, Vic. provincial.
Fray Diego de la Concepción, serio.
LICENCIA PARA QUE LAS DESCALZAS DE CARAVACA PUEDAN EFECTUAR UN CONTRATO SOBRE LEGITIMAS Y BIENES (15 DE DICIEMBRE DE 1585) (1).
Jesús María.
Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial en este distrito de Andalucía de los Carmelitas Descalzos, etc. Por la presente doy licencia y facultad al reverendo Padre Prior y conventuales de nuestro Convento de Nuestra Señora de los Remedios, en Triana de Sevilla, para que puedan efectuar el trato y concierto que el dicho convento tiene hecho sobre las legitimas y bienes del padre y madre de fray Juan de Jesús, hijo de los señores, el licenciado Gaspar de Jaén y doña Isabel de Segura, su mujer, vecinos de la dicha ciudad, y recibir los doscientos y cincuenta ducados que por razón de la profesión del dicho fray Juan de Jesús se dan al dicho convento de parte de los dichos sus padres, tomándoles en cuenta lo que a cuenta, de ello se probare haber dado al convento, y sobre ello puedan otorgar y otorguen cualesquier escrituras y cláusulas firmes y valederas, y dar sus cartas de pago y finiquitos y renunciar otras cualesquier herencias y bienes que ahora y en cualquier tiempo puedan pertenecer al dicho convento por parte de los dichos señores el licenciado Gaspar de Jaén y su mujer doña Isabel de Segura.
Fecha en Granada, firmada de mi nombre y sellada con el sello de mi oficio, a 15 de diciembre de 1585.
Fray Juan de la Cruz Vio0 provincial.
1 Guárdase en el Archivo de Protocolos de Sevilla. Mide el original 320X220 mm. Lo reprodujo por la fotografía el Boletín Carmelitano, 15 de abril de 1929. Todo el documento es de letra del Santo.
LICENCIA PARA QUE LAS DESCALZAS DE SEVILLA COMPREN NUEVA CASA Y SE TRASLADEN A ELLA (GRANADA, 12 DE ABRIL DE 1586) (1).
Jesús María.
Por la presente, yo, Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial así de frailes como de monjas de la Orden de Nuestra Señora del Carmen de los Descalzos en este distrito del Andalucía, por la presente doy licencia al Ilustrisimo Señor Pedro de Cerezo, vecino y morador en la ciudad de Sevilla, y a la madre priora Isabel de San Francisco y monjas descalzas del Convento de San José de la dicha ciudad, a todos juntos y a cada uno de ellos in solidum, para que puedan tratar y efectuar la compra de las casas que eran de Pedro de Morga, junto a la Santa Cruz, y sobre ello hacer y otorgar cualesquier cartas de ventas y escrituras con sus capítulos y clausulas firmes y valederas, en juicio y fuera, A que para todo ello y lo a ello concerniente les doy mi facultad y poder cumplido, tal cual de derecho le debo y puedo dar.
Item, doy licencia a la dicha madre Priora y monjas del dicho Convento para que se puedan mudar de la casa y lugar a donde ahora están a la dicha casa cuando y mejor les pareciere.
En fe de lo cual di esta firmada de mi nombre y sellada con el sello de mi oficio.
En Granada, a 12 de Abril de 1586.
Fray Juan de la Cruz Vicario provincial.
J Guárdase el original, que hoy ve por primera vez la luz pública, en las Carmelitas Descalzas de Sevilla.
LICENCIA A LOS PP. FRAY FRANCISCO DE LA ASCENSION Y FRAY DIEGO DE LA RESURRECCION (AÑO DE 1586) (1).
Yo Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial de los Carmelitas Descalzos en el distrito de Andalucía. Por la presente doy licencia al Reverendo Padre Fray Francisco de la Ascensión, Rector de nuestro colegio de Nuestra Señora del Carmen de Baeza, para que se pueda presentar ante el Reverendísimo Ordinario de la Diócesis de Jaén, para licencia para confesar y predicar, por cuanto me consta que para ello es hábil y suficiente, según la humana fragilidad pide. Y ni más ni menos doy licencia al Reverendo Padre Fray Diego de la Resurrección, conventual y maestro de estudiantes del dicho colegio para que se pueda presentar también para predicar y confesar ante el dicho Reverendísimo Ordinario.
Fecha en Granada, firmada de mi nombre y sellada con el sello de mi oficio a 21 de (2) de 1586 años.
Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial.
LICENCIA A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE MALAGA PARA PODER COMPRAR UNAS CASAS (25 DE NOVIEMBRE DE 1586) (3).
Fray Juan de la f, Vicario Provincial de los Carmelitas Descalzos, así de monjas como de frailes, en el distrito de Andalucía, por la presente doy a la Madre Priora y monjas de nuestro convento de San José y de San Pedro de la ciudad de Málaga para que puedan comprar las casas que están en poder de D.a Ursula de Guzmán, como tutora que es de su hijo el 1 Puede leerse en el Ms. 12.738 de la Nacional, fol. 770.
2 Falta el mes.
3 Corregida por el Ms. 12.738, fol. 754. En él se lee: "Esta patente, guarnecida de oro y aforrada en seda, envió nuestro Padre General Fray Juan del Espíritu Santo a París al Padre Fray Domingo de Jesús, Definidor en aquella provincia de Francia, para que esta reliquia la dé y ponga con decencia en el convento de aquella ciudad; con la cual reliquia envió otras de un pedazo de hueso del Santo, del velo de Nuestra Santa Madre y vestidura del venerable hermano Fray Francisco del Niño Jesús. Envióse desde Madrid por el mes de Noviembre de 1628."
Mayorazgo, y otorgar cualquier escritura o escrituras sobre la venta de las dichas casas, y sean firmes y valederas en juicio y fuera de él. Y por la presente doy por buena la tal compra, y en cuanto es de mi parte saneo el precio que por ellas se diere y cualquier otro contrato que sobre la dicha compra se hiciere.
Fecha en Málaga, firmada de mi nombre y sellada con el sello de mi oficio a 23 de noviembre de 1586 años (1)..
Iten, doy licencia a las dichas Madre Priora y monjas para que habiendo las dichas casas se puedan pasar a ellas cuando y como mejor conviniere. Fecha ut supra.
Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial.
ELECCION DE PRIORA EN LAS CARMELIAS DE GRANADA (28 DE NO-VIEMBRE DE 1586) (2).
A 28 del mes de noviembre de 1586 años se hizo elección de Priora, Supriora y Clavarias en este convento de San José de Granada estando yo, Fray Juan de la f, Vicario Provincial, presente a la dicha elección; y asi doy fe que salió por Priora canónicamente, la Madre Beatriz de San Miguel, y por Subpriora la Madre Ana de la Encarnación, y por Clavarias la Hermana Mariana de Jesús y la Hermana María de Jesús, y la Madre Subpriora. Y por la verdad lo firmé de mi nombre, día, mes y año ut supra.
Fray Juan de la Cruz.
Vicario Provincial.
1 Hasta aqui de letra del secretario del Santo. Lo restante es del Doctor Místico.