SigPhi · Angel Ganivet

Cartas finlandesas

Spanish

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29© dio arranque amoroso, ó mejor dicho, casamentero, que lleva al viejo cantor á Pohjola y da origen á la epopeya. Los demás episodios son más breves y menos importantes, hasta llegar al último, al de KuUero, digno de formar un poema aparte. Aunque ese episodio parece completamente desligado de la acción épica, debe notarse, sin embargo, que el cordón umbilical que á ella le enlaza es tan delicado, que si se lo cortase violentamente quizá el episodio no podría vivir: Kullervo es una victima del sino, del ananke griego; mas su primer crimen, el que le lanza á cometer los demás, es la muerte de la doncella de Pohjola; y la piedra que ésta pone en el pan de su pobre criado es la fatalidad, es el mal, que viene del Norte, de la región tenebrosa, de donde vienen todos los males.

XXI Algunas noticias sobre el movimiento literaria y artístico de Finlandia.

Los habitantes de la montaña conocen por sus nombres los picos más altos y los más bajos, las lomas y los valles; los del llano ó laciu dad, que ven la montaña desde lejos, se contentan con saber el nombre del pico más alto y á lo sumo su altura sobre el nivel del mar. Esta misma diferencia se nota cuando se estudia el movimiento intelectual de un país: los naturales lo conocen en toda su integridad, y el ex tranjero ha de concretarse á señalar los puntos más altos que descubre. Por esto he escrito con alguna extensión sobre el Kalevala^ señalándolo, si no como un Chimborazo de las letras» como una epopeya de mucho aliento y de orí ginaiidad y belleza innegables. • Pero sería casi ofensivo para Finlandia pasar por alto la literatura de varios siglos y hablar sólo áoXKalevala, que, por su antigüedad, es un monumento aislado, sin gran conexión con la cultura moderna; con mayor razón si se tiene en cuenta que el Kalevala es una creación finlandesa, y que la cultura general hasta hace poco ha sido exclusivamente sueca, importada por los civilizadores del país. Hay^ pues, que tratar aparte de lo sueco-finlandés; y aunque esta ma* teria sólo puede ser explicada con acierto enlazándola con el movimiento literario y artístico de la Escandinavia entera, no estará de más dar aquí un breve bosquejo. En cuanto á la literatura propiamente finlandesa, también hay que anotar el comienzo de un renacimiento literario, que ya ha producido algunas obras dignas de mención.

El movimiento nacionalista finlandés cuenta poco más de medio siglo, y su primera manifestación importante fué la publicación del Kalevala por Lonnrot. Esta fué como la exhumación de la partida de bautismo de la raza fin -landesa y el punto de arranque del «fenomanis -mo,» cuyo principal sostenedor fué Snellman. Yo no he de hablar de política menuda, y me reservo mi parecer sobre el litigio entre «suecomanos» y «fenomanos,» partidos que luchan como de costumbre por el bien público y son á ratos una calamidad. Sólo diré que para este clima me parece excesivo el encono con que se combate, y que los «fenomanos» (viejos y nuevos, pues hay dos banderías), aunque defienden la causa finlandesa, que es la más justa desde el punto de vista territorial, suelen caer en ridiculas exageraciones. Nosotros no compren-.

^3 ^3 deríamos, por ejemplo, la necesidad de que un sueco de origen, al declararse «fenomano,» se rebautice ó se confirme con un nombre finlandés. Aquí esto es frecuente, y ^n los últimos tiempos ha habido un trasiego considerable de apellidos. Entre los literatos, el dramaturgo Kívi, el autor de Kullervo, se llamaba Stenvall; el senador Yrjoe-Koskinen, autor de una notable Historia de Finlandia, antes de ser noble era un Forsman; el novelista Juhani Aho era un Brofeldt, y así por el estilo.

Son muchos los escritores finlandeses que se han dado á conocer desde que comenzó el movimiento nacional; pero los más de ellos, aunque escriben en finlandés, continúan sometidos á la influencia sueca, y algunos se inclinan del lado de Rusia é imitan á sus escritores, á Tolstoi en particular. Sin duda el escritor más independiente hasta el día es Pietari Paeivaerinta, campesino y humilde cantor de iglesia, que se ha creado una gran celebridad con sus cuadros de costumbres, en los que, con espontaneidad y sin aliño, retrata la vida del interior del país, al modo que lo hizo Trueba en España. Juhani Aho es también escritor muy reputado, principalmente pot sus narraciones cortas, de las que ha publicado varias series con el título de Lastuja (Virutas).

Paralelo al movimiento literario finlandés se desarrolla el sueco.

Durante la dominación sueca, la literatura sueco-fínlandesa sólo registra personalidades mediocres, salvo alguna fígura aislada, como la de Porthan, el historiador ó el poeta Franzen; mas al desaparecer la dominación política, sea para suplicarla, sea como respuesta anticipada al inevitable despertar del espíritu finlandés^ surge un período de florecimiento, que será en el porvenir el siglo de oro de esta literatura, y cuyo principal representante es Johan Ludvig Runeberg. Al lado de éste figura su mujer, Frederika Runeberg, escritora de novelas históricas; Zacarías Zopelius, autor dramático y novelista, y en particular maestro consumado en el género de cuentos para los niños; el polígrafo Cygnaeus, el exégeta bíblico Stenback, el poeta Nervander y muchos más.

Runeberg ha escrito cuentos y ha dado algo al teatro; pero es ante todo poeta, y como poeta, aunque ha cultivado diversos géneros, en el que descuella más es en el legendario, en el que es comparable á nuestro Zorrilla. Su obra más perfecta es Faenrik Stals Saegner, el cancionero de la edad heroica de Finlandia, algunas de cuyas poesías, como el Vart Land y la marcha de los bjorneboi"gueses, han alcanzado la máxima popularidad á que puede aspirar un buen poeta: Elgskyttarne, Julquaellen, Kung Fjalar, y en general todas sus obras, son el catecismo poético de este país. No es Runeberg un genio innovaíior ni que asombre por su profundidad; pero es un artista equilibrado y armónico. Y tiene además en un país como éste, dividido en dos nacionalidades de raza, el mérito de haberse aproximado más que ningún otro poeta sueco al espíritu finlandés.

El antagonismo irreductible entre lo finlandés y lo sueco, y la exageración del espíritu cosmopolita, son las dos causas que impiden que la intensa cultura de este país dé los frutos que debía de dar. Agregúese á esto la falta de una crítica severa que espolee á los que trabajan. Son muchos los periódicos, algunos de enorme tamaño, y para un país tan pequeño como éste; los medios de publicidad son excesivos. En un dos por tres nace y crece y se consolida una reputación; y como el artista va, como todo el mundo, á sacar el mayor partido con el menor esfuerzo, suele quedarse en los primeros escalones, una vez que se ve aplaudido, y cree haber dado con una forma perfecta de expresión.

Hay pasión por la música: por aquí desfilan todas las notabilidades europeas; hay facilidades para aprender, y se protege mucho al que vale; y sin embargo, fuera de Pacius, que es una figura de segundo orden, no hay compositores de nota. Quizás influya en esto también el carácter demasiado práctico de la enseñanza, que tiende más á asegurar al alumno los medios de subsistencia que á dar vuelo á sus facultades creadoras.

El Museo de pinturas ó colección de cuadros del Ateneum es un totum revolutum, en el que lo único sensato que yo he encontrado es la abundancia de cuadros flamencos y holandeses, en los que debían estos artistas estudiar con preferencia por ser los que más se aproximan á lo que deberá ser el arte en Finlandia, cuando exista y no esté como hoy ahogado en germen por la importación extranjera. Si un día aparece en Finlandia un genio pictórico, se asemejará más que á ningún otro á Rembrandt. Cierto que hoy se piensa y se dice que el artista debe ser sólo una personalidad; pero yo dudo que un finlandés pueda adquirir esa personalidad imitando á los franceses ó á los italianos, que es lo que ahora se hace. Lo que es natural en el Sur es absurdo en el ambiente del Norte, y así se nota aun en los buenos pintores de Finlandia, que ven los tipos de su tierra como los vería un extranjero, y los pintan á lo impresionista ó á lo decadente, cuando lo lógico sería pintarlos á lo espeso y á lo macizo, en el aire denso que aquí se respira.

Si se visita una Exposición (hay dos anuales, una en primavera y otra en otoño), la impresión que se recibe es semejante á la que produce un niño cacoquimio y arrugado como un viejo. Hay cuadros que se quieren salir de la sala para irse á los países de donde proceden, y no hay extravagancia de la moda que no tenga su representación. Aunque son muchos los pintores y escultores (sólo las señoritas pintoras pasan de la docena), son contados los artistas que merezcan este nombre. Vallgren es un escultor elegante y delicado, francés como artista y finlandés sólo de nombre; de los pintores, los que representan las dos tendencias más marcadas en este arte son Edelfet y Gallen: el primero la tendencia sueca, y el segundo la finlandesa, aunque esto sólo en la intención, pues en los procedimientos están ambos formados por inñuencias exóticas.

Edelfet se inspira indudablemente en la tradición de Runeberg, y sus obras mejor concebidas son las ilustraciones de los poemas de éste, en primer término las del Kung F jalar. Como retratista, es un pintor concienzudo, y sus retratos del doctor Pasteur y del doctor Roux son verdaderas obras de arte. En sus cuadros históricos ó de género aparece al principio como un buen discípulo de la escuela flamenca (por ejemplo en su «Reina Blanca»), para caer después en un realismo seco y prosaico, como el de las <<Viejas de Ruokalak.» La Finlandia que él ve es la de los héroes suecos, no la de otros héroes obscuros, los finlandeses, que fueron subyugados en su propia casa solariega.

Axel Gallen es ün pintor de imaginación y de talento un tanto desordenado, pero inquieto y trabajador. Cada cuadro suyo es superior á los precedentes. S ifuera poeta, sería un poeta decadente, y la concepción de sus cuadros creo yo que peca de exceso de intelectualismo. En su Conceptio artis representa á un hombre des- »• 4nudo, de espaldas, abalanzándose, con las manos contraídas como garras, sobre una embozada Quimera, en medio de un campo verde,, monótono, donde crecen unas cuantas flores rojas: ésta debe de ser la propia concepción de Gallen. Pero sus cuadros verdaderamente importantes son los que forman el cielo del Kaleyala: el primero, un tríptico, cuyo asunto es el «Mito de Aino,» es obra de un aprendiz; la «Construcción de Sampo, por Ilmarinen,» tiene más consistencia; la «Defensa de Sampo, por Waeinaemoeinen» (el momento en que Louhi, transformada en águila, acomete á los Kalevas, y el viejo cantor se defiende con su espada), es una pintura llena de brío y carácter; y el último, «Lemminkaeinen Tuonelasa» (el encuentro de la madre del héroe con su pobre hijo junto al lagoTuoni), es quizás lo más elevado que hasta ahora haya sido concebido por un artista finlandés. El cuadro es una adaptación hábil del goticismo á la tradición poética de Finlandia, y aunque no anuncie un arte nuevo, es un paso dado en firme para la creación de un arte nacional.

XXIÍ Cómo se mueren los finlandeses.

La muerte es el término natural de todas las cosas de esta vida; y para que estas cartas, que he ¡do escribiendo con la mayor naturalidad que me ha sido posible, terminen naturalmente también, voy á matar á los finlandeses y á dejarlos muertos y sepultados para que ningún español vuelva á tocarlos, asi como ninguno había escrito hasta ahora sobre esta tierra remota, á menos que yo ande mal de noticias. Pocos son los españoles que aquí vienen, y los pocos que vienen, vienen á sus negocios, y sólo en ellos se fijan y no se enteran más que de lo relativo á la venta de vinos, frutas y sal, que es en substancia lo único que España envía á este país.

No sé si algún sabio habrá estudiado la psicología de la muerte; yo desde luego creo que esta rama del saber existe ó debe existir, y que es acaso la más importante para la vida. Nacer,. todos nacemos lo mismo; es decir, hay quien nace de cabeza y quien nace de pies, y quien toma otras posturas caprichosas y difíciles; pera todos venimos al mundo sin solicitarlo. Si todos nos muriéramos de la misma manera, podría asegurarse desde luego que la vida pasaba •sin influir para nada en el hombre. Al contrario, la muerte, siendo un hecho universal, es á la vez tan personal, que de ella puede decirse que 'Cs el momento en que espiritualmente se condensa la vida humana. La idea, la imagen que se nos ocurre al pensar en el instante de nuestra muerte, es la que rige en secreto nuestra vida. ¡Cuántos que realizan la proeza vulgar de crear y sostener una familia numerosa, quizás la realizan pensando en lo triste que sería morir -abandonados sin tener una mano cariñosa que les cierre los ojos!

La muerte es, pues, un fenómeno individual, y por lo mismo que resume la vida, puede ser también nacional, esto es, expresar los caracteres dominantes de cada nación. En este pueblo excelente de Finlandia, cuyo carácter más saliente se ha visto que es el sentido práctico y el amor al progreso, la regla no sufre excepción y las gentes se mueren con arreglo á todos los adelantos de la ciencia y con un buen sentido <]ue hay que envidiarles. Se mueren mucho más viejos que nosotros, según el promedio estadístico, y se mueren de un modo original.

Es frecuente leer en las esquelas mortuorias que á diario trae la prensa, que personas de buena posición social se han muerto en éste ó en aquel hospital ó «sjukhus.» Y según el desarrollo que van tomando las industrias cura-^ tivas, pronto se morirán todos los individuos en. la casa de salud que por clasificación les corresponda. Es cierto que la localización de los enfermos en edificios apropiados es útil para la curación de las enfermedades, y más útil aúa para la salud pública, cuando se trata de enfermedades contagiosas. A nosotros estas razones, no nos decidirán nunca á enviar á nuestros enfermos á los hospitales; pero aquí* basta saber que la idea es práctica para que se la acepte: coa este sistema un enfermo es un gasto fijo; pero no es una molestia ni un estorbo, y la familia del paciente puede continuar la vida ordi,paria. Si; un niño tiene la desgracia de romperse un brazo ó una pierna, se le lleva á una «bracería» 6^ «pernería» (las palabras no están aún inventadas, pero las inventarán), y se le recoge cuando tiene compuesto el miembro roto. Hay seño* ras muy distinguidas que van á dar á luz á lascasas de Maternidad. Del mismo modo que se va á casa del dentista á sacarse un diente, se va á casa de una comadrona á salir del paso, y á lospocos días se regresa con el diente entre pañales. En cuanto á la enfermera de aquí, no tiene nada que ver con la hermana de la Caridad ni con los enfermeros de nuestros hospitales. La «sjukskoterska» suele ser una señorita decente que, después de ciertos estudios y prácticas, obtiene un título y desempeña su cargo en la misma forma y con igual consideración social quet si fuera maestra de un colegio ó escribienta en una oficina.

. Yo no he visto morirse á ningún finlandés, y aunque lo hubiera visto no iba S ser tan descorazonado que sometiera al moribundo á una «interview» in articulo mortis, Pero hay mil detalles que bastan y sobran para suplir la observación directa, y voy á dar á conocer algunos. La muerte es apacible y serena y un tanto solemne, y por raro contraste es anunciada con derroches de lirismo funerario, del que sólo hallamos ejemplos análogos en las Repúblicas sudamericanas. En los anuncios de defunción se dice casi siempre que la muerte fué tranquila y -suave, y los entierros son una de las fiestas más animadas del país. Desde la casa mortuoria hasta la iglesia donde la inhumación tiene lugar, ^stá tapizada la calle con ramas de pino; las co -mitivas son numerosas, marchando á la cabeza ia familia del muerto, hombres y mujeres llevando coronas. No es tampoco fácil que entíerren á nadie vivo, porque el muerto está mu-<:hos días en casa. Hay sepelios que se celebran ocho ó diez días después de la defunción.

En los comunicados fúnebres que la familia -envía á los periódicos, es costumbre publicar versos por el estilo de los que se leen ♦en nuestros cementerios, pero mucho más hinchados y sentimentales; y al final se copia una sentencia, -que es como si dijéramos el tema dominante de la vida del difunto. Las más vulgares son: «Bendito sea el nombre del Señor,» ó «Señor, Tú eres la esperanza única;» pero hay quien pone un pensamiento filosófico ó una frase tomada de algún escritor célebre; y lo más común es indicar en abreviatura un versículo de la Biblia para que los lectores «evacúen la cita» y sepan á qué atenerse. De la lectura de estas sentencias y poesías se saca en claro que la muerte finlandesa es esencialmente bíblica, y que la idea que aquí se tiene de la muerte (idea natural en un país donde la vida es tan dura) es que, por muy malo que sea un hombre, merece la corona del triunfo sólo por haber vivido y luchado.

Para expresar de un modo plástico estos caracteres de la muerte en Finlandia, voy á transcribir una esquela de defunción de las que vienen diariamente en los periódicos, advirtiendo que las expansiones de la familia de Petersson, que á mis lectores les parecerán exageradas, son aquí moneda corriente, por la razón ya dicha de que esta sociedad, no obstante ciertos refinamientos de cultura, conserva un fondo de candor infantil, propio de los pueblos primitivos ó apegados á la vida natural.

Se da conocimiento de que mí íntimamente adorado esposo EJL. PBSCAÜERO JOHAN PETERSSON falleció ayer tranquilamente en el Señor á consecuencia de un catarro pulmonar, á la edad de 50 años, 3 meses y 5 días, llorado con profundo duelo por mí, cinco hijos, dos nietos, tres hermanos, dos cuñados, siete primos, muchos más parientes y amigos.

María Petersson.

Este que veis aquí, pálido y muerto, Ayer estaba sano y colorado; En la lucha penosa de la vida El con fe y constancia ha peleado; Al fín es libre y ahora se encamina Al puerto de Salud tan deseado, Donde el Señor le espera para darle La corona del triunfo que ha ganado.

Jhon 13...Algunas semanas después vais al teatro y ha - liáis á las de Petersson, muy serias y enlutadas, presenciando el espectáculo. — ¿No son esas las que han sufrido hace poco la pérdida del cabe « za de familia?— preguntáis.— Esas son — os dirán.—¿Y cómo vienen tan pronto al teatro?—^ volvéis á preguntar.— ¿Cree usted que porque una persona se muera — contestarán,— van las 30 5 demás á meterse entre cuatro paredes? Para eso sería mejor morirse todos de una vez...Además, el teatro sirve para distraerse; y esa familia que ha tenido una pérdida tan considerable» ^no le parece á usted que necesita distracción con mayor motivo que nosotros, á quienes no se nos ha muerto nadie?

Y oyendo esta contestación, que no tiene vuelta de hoja, os quedáis como yo me quedé: como si os hubieran tirado á la cabeza el «Or-^anon» de Aristóteles.

^l ■ índice Ganivet y sus obras, por Nicolás M. Lópef.. ' 5 Cartas finlandesas de Ángel Ganivet.

I.— -Después de celebrar como se merece el cosmopolitismo de los granadinos, el corresponsal declara sus propósitos...59 n. — Vistazo general á los más importantes grupos étnicos de Europa, y en particular al grupo escandinávico, y más en particular todavía al pequeño núcleo finlandés 71 UL— Donde se aplican al Gran Ducado de Finlandia las diversas teorías inventadas acerca de las nacionalidades, y se demuestra que todas esas teorías son completamente inútiles 8f IV. — En la que el corresponsal, sin saber gran cosa de política, da una lección de política fínlandesa, y si se quiere, de política general y española 93 V.~Reñexiones psicológicas que le sugiere al *■ .corresponsal la lectura de la Guía de la' ciudad de Helsingfors 107 VI. — Donde se descubre el amor de los finlandeses al progreso y se explica la causa de este amor 1 19 VIL— El corresponsal traza un inesperado y curioso paralelo entre la manteca finlandesa y los jamones de Trevelez 1 31 VIIL— Diversos estados sociales de la mujer: solteras, casadas, viudas y divorciadas.. 141 IX.— Esbozo crítico, un tanto benévolo, de las cualidades estéticas de las mujeres de Finlandia 153 3o8 Páginas.

X, — Ideas que los finlandeses, ó por mejor decir, las finlandesas, tienen acerca de España 165.

Xl. — fEn malares anteckningar» af Egren Lundgren. — Italien och Spanien.— Tredje upplagan.— P. A. Norstedt Soener.— Stockholm. — 1882 175.

Xll. — Vistas, paisajes y cuadros pintorescos finlandeses 197 Xlll.— Donde el corresponsal resuelve á su modo la tan debatida y manoseada cuestión de la reforma universitaria 207 XIV. — El I." de Junio, día simbólico de la organización económica de Finlandia...215 Xv*. — Reconocimiento de una casa finlandesa desde los cimientos hasta el tejado..'...223.

XVI. — Donde el corresponsal, auxiliado por " su criada, satisface la curiosidad de una curiosa cocinera granadina 233 XVII. — Cómo se divierten los finlandeses: diversiones populares 243 XiX.— Cómo se divierten los finlandeses: es- Eectáculos teatrales,...261 a poesía épica popular finlandesa: el «Kalevala» 26^ XXI. — Algunas noticias sobre el movimiento * literario y artístico de Finlandia 'í 291 XXII. — Cómo se mueren los finlandeses 29^ JUN 8 - 1915 LIBRERÍA GENERAL DE VICTORIANO SUÁREZ Preciados, 48— MADRID Amicis (E.)— Italia. Dos tomos. 6 pesetas.

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— La aldea perdida. Un tomo en 8,°, 4 pesetas.

Obras completas publicadas: Tomo L— El idilio de un enfermo. Un tomo en 8.°, 4 pesetas- (con el retrato del autor). Tomo II. — Marta y María. Un tomo en 8.°, 4 pesetas. Tomo IIL— El señorito Octavio. Un tomo en 8,°^ 4 pesetas. Tomo IV.— La hermana San Sulpicio. Un tomo en 8.°, 4 ptas. Tomo V.— Riverita. Un tomo en 8.°, 4 pesetas. Tomo Vi,— Maximina. Segunda parle de Riverita. Un tomoen 8.°, 4 pesetas. Tomo VIL— La espuma. Un tomo en 8.°, 4 pesetas. Tomo VllL — José. Un tomo en 8.°, 4 pesetas. Tomo IX.— Cuarto poder. Un tomo en 8.*', 4 pesetas.

ti LIBRERÍA GENERAL DE V(CTORIAlfO SUXrBZ .IPalet y Villal va.— Carlota Dldier (ana p:igiaa de 4793): Madrid, 4873. Uq tomo ea 8.^ coa el retrato de Carlota, 4 peseta. Peloa y señales (boceto critico de Maraja). Poema leído ea el AtcQoo por D. Gaspar Ndaez do Arce, por el Bachiller Juan do Lima: Madrid, 1886. \ peseta.

Pereda (José M. de), de la Real Academia española. — Obras completas.

Diez Y seis tomos, qae se veaden á 4 pesetas cada ano ea Madrid y Sautandor, y á 4,30 en el resto de España. Van publicados los siguieatcs: i.— Los hombres de pro, con el retrato del autor y na estadio crítico sobre sus obras, por O. Marcelino Menéadez y Pelayo (tercera edición de las obras completas).

JL— El buey suelto...(tercera edición), ill —Don Gonzalo González de la Gonzalera (tercera edición).

jV.— De tal palo, tal astilla (tercera edición).

V.— Escenas montañesas (tercera edición).

TI.— Tipos y paisajes (segunda edición).

Vil.— Esbozos y rasguños (segunda edición).

VIU.— Bocetos al temple. Tipos trashumantes (segaada edición).

.!>[.— Sotileza (tercera edición).

X —El sabor de la tierruca (segunda edición).

\I. — La puchera (segunda edición).

\ll.— La Monlálvez (segunda edición).

XIIÍ.— Pedro Sánchez (segunda edición).

XIV.— Nubes de estío (segunda edición).

XV.— Peñas arriba (tercera edición).

XVÍ. — Al primer vuelo.

Fuera de la colección: Discursos leídos por los Sres. Menóndez y Pelayo, Pereda y Pérez Galdós, ante la Real Academia Española» en las recepciones públicas veriíicadas los días 7 y 21 de Febrero de 4897. Un tomo en 8.^, I pesetas.

LIBBERIA GENERAL DE VICTORIANO SUAREZ 7 Pereda (José M. de). --Tipos trashamaotes, edicióo elegantemente ilustrada. Ua tomo ea 4.°, 5 pesetas.

Pérez Nieva (Alfooso). — Mi muerta (poesías): Madric^,. \ 903. 2 pesetas.

Pérez Zuñida (Juan).— «Música ratonera (poesías): Madrid^ 4901. Un tomo en 8.°, i peseta.

— Galimatías (artículos cómicos): Madrid, 4900. Un tomo en 8.^, 3 pesetas.

— Viajes morrocotudos. En busca del Trifinus melancolicug^ Cuatro jornadas en cuatro volúmenes, 8 pesetas. (Sevenden sueltas.)

— Camelarlo Zaragatono para el presente año, con monosde Xaudaró: Madrid, 1903. Un tomo en 8.^, 2 pesetas.

— Amantes célebres puestos en solfa: Madrid, 4903. Ud> tomo en 8.^, 2 pesetas.

— Tipos raros. Artículos festivos. 4 peseta.

— Doña Tecla en Pomotu. Aventuras novelescas. 2 pesetas*- — Sin pies dí cabeza. Artículos y poesías. 4 peseta. Ponson du TerraiL— Los amores de Aurora. Un tomo ei> S.*^, 2 pesetas.

— La justicia de los bohemios. 2 pesetas.

—■ El diamante del comendador. 4,50 pesetas.

— La venganza de una esposa ó el pacto de sangre. Dos tomos en 4.^, cou láminas, 9 pesetas.

Posada (Adolfo), Pri)fe8or de la Universidad de Oviedo. — Ideas pedagógicas modernas, con un prólogo de Leopoldo Alas: Madrid, 4892. Un tomo en 8.^ mayor,? pesetas^ Ribot. — Psicología alemana contemporánea. Traducida por F. Martínez Conde, Profesor de i^sicología. Un tomo ex^ 8.° mayor, 3,50 pesetas.