SigPhi · Angel Ganivet

El escultor de su alma (drama mistico)

Spanish

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(Implora).

Ten piedad de un pobre ciego!

= 103 =- No te escapes de mis brazos! No rompas, Alma, estos lazos! No te hagas sorda á mi ruego! No te dé espanto este fuego!

(Se levanta gritando): En eterna hoguera á arder quiero condenado ser, mas déjame que te quiera! ¿Qué me importa, Alma, la hoguera si ardiendo te he de querer?

[Pretende coger á Alma y queda como clavado en el centro de la escena. Alma huye, y cogiendo un pedazo de estatua rota, golpea en la puerta del fondo, con gritos entrecortados).

Alma.

¡Aurelio! ¡Estoy prisionera! ¿Te has olvidado de mí? Ven á sacarme de aquí y no me dejes que muera en las garras de la fiera!

(Golpea).

Es un hombre muy cruel tiene aleonada la piel...yo luchar con él no puedo...me vuelvo loca de miedo de verme sola con él.

(Golpea).

Aurelio! Soy yo! Tu esposa! Mira que quiero vivir, que no me dejes morir enterrada en esta fosa.

{Con terror, mirando á su padre).

Que ya la fiera me acosa...Que me ahogo en esta tumba...Que mi cuerpo se derrumba...(Con acento desgarrado).

Que el cerebro me golpea = 104 = y el alma ya me flaquea, y quizás, débil, sucumba!

(Cae de rodillas. Se oye arriba una detonación).

(Se acerca á su padre y corre por la estancia golpeando las paredes).

El que se quita la vida-., tiene en el pecho una herida...(Señala el corazón).

aquí, aquí, siento el dolor! El escultor.

(Impasible).

Un muerto.

Alma.

(Ante su padre).

Abridme!

( Vé un puñal en la panoplia, lo coge y vuelve f rente á su padre}.

¡Valor!

El escultor.

(Se desgarra la ropa y muestra el pecho blanco, marmóreo).

Hiere aquí con golpe rudo traspasa este mármol mudo...Mas, cómo podrá el acero lo que el grito lastimero de la hija amada no pudo!

(Alma deja caer el puñal).

Aunque mil lenguas tuviera y aunque en mil lenguas hablara ni un destello te explicara del dolor que á mi alma entera dá el dolor que te lacera!

Si con mil lenguas te hablara y en mil lenguas me explicara ni un reflejo te dijera del placer que á mi alma entera = 105 = dá el dolor que te apesara...Sufro de verte sufrir, gimo de oirte gemir, me duele como me miras, lloro al oir que suspiras y muero al verte morir. Me enamora triste verte y admiro tu honestidad y adoro tu santidad, y vivo al ver que eres fuerte, y vas á matar la muerte!

(Pausa).

Hubo un hombre, que al amarte quiso al mundo esclavizarte con un amor material...Si su amor fuera ideal mejor pensara en matarte...Palabras de amor! ¡Sonidos! y los sonidos, materia...Habla la sangre en la arteria bullendo con sordos ruidos y del pecho los latidos...(Violento).

Y este corazón que late es el grito de un combate!

Y el astro, que horrendo estalla el eco de una batalla!

y uno solo es quien se bate!

(Pausa).

Es que el espíritu quiere libertarse de su escoria...¡Un latido, una victoria! ¡El más noble el que más hiere!

= 106 = Y solo triunfa el que muere!

(Alma se hinca de rodillas á los pies de su padre).

Alma.

(Sollozando).

Oh señor, tened piedad! mi voz quiere gritar: Padre! mi alma piensa que mi madre cayó en vuestra liviandad y murió en vuestra crueldad!

{Coge el puñal del suelo).

Matadme, pues que nací y al nacer vuestra hija fui! Tomad, señor, el puñal (Pone el cuello humilde).

heridme, no me haréis mal pues yo no vivo ya en mí. El escultor.

{Coge el puñal y dice amoroso:) Tú ignoras, hija querida los secretos de la vida! Ignoras que el noble asiento del vivir, es el tormento...y el placer vida perdida. Al amor esclavizamos y las huellas materiales que en las carnes virginales deja el amor que anhelamos, cadenas son que forjamos!

{Pausa).

Ven y acércate á mi pecho sienta yo tu abrazo estrecho y el calor de tu mirada sobre esta escultura helada en que estoy firme y derecho!

Yo también esclavo he sido y. tu hermosura serena fué mi última cadena...mas he luchado y vencido y á un mundo nuevo he nacido...'(Alma se levanta y se abraza á su padre que la acaricia), ¡Qué noble eres, Alma mía...y más que noble eres buena...y más que buena eres pura...y más que pura eres bella...Entre todas las mujeres, bendita sea tu belleza.

(La lesa en la frente).

Alma.

Ay! Padre! Señor! ¿Qué es esto? ¿Qué dicha tan pura es esta?

(Se aparta de sus brazos y vá andando con las manos juntas sobre el pecho).

Yo me muero, padre mío! y muero en la gloria eterna!

(Queda petrificada junto á la puerta del fondo).

El escultor.

(Arrancándose del sitio en que está clavado^).

Alma, hija mía, ¿no hablas?

(Se acerca á ella y la vá tocando cabeza, cuerpo y brazos, y repitiendo): (Se cubre el rostro con las manos, y como si estuviera perturbado vá andando c&mo en la escena de las sombras del auto primero y hablando bajo). (Stienan lejanas chirimías).

Vida y muerte sueño son y todo en el mundo sueña...Sueño es la vida en el hombre sueño es la muerte en la piedra.

(Se acerca á su hija).

= 108 == En esos ojos cerrados quedó grabada una idea: «Más que ver lo que vé el hombre vale estar ciego en la piedra».

(Pausa).

En esos rígidos labios quedó una palabra yerta: «Más que hablar lo que habla el hombre vale estar mudo en la piedra».

{Pausa.)

Y de este pecho en el fondo hay una esperanza muerta: «Más que la vida en el hombre vale la muerte en la piedra».

(Abre los brazos é invoca al cielo).

Si vida y muerte son sueño...Si todo en el mundo sueña...Yo doy mi vida de hombre por soñar muerto en la piedra!

(Pausa. Se llena la escena de densas tinieblas y Alma desaparece detrás del telón del fondo).

¿Quién oscurece mi vista con estas densas tinieblas? Alma! Hija! Dónde estás?

{Palpando).

Dadme luz que quiero verla!

(Sale Cecilia por la puerta de la izquierda como en el primer auto y se pone delante del Escultor).

Cecilia. La está ante sus ojos viendo y aún, el ciego, no la vé...Yo soy la luz de la fé que estás á gritos pidiendo. El escultor.

(Sin inmutarse).

;Eres tú?

= 109 = Cecilia. Si! yo! Yo soy! Antes de morir, aquí volver á verte ofrecí y lo he cumplido, aquí estoy! ¿No te dá espanto de verme después del mal que me hiciste? ¿Después que muerte me diste? El escultor. ¿Qué mal podrías hacerme? ¿Por qué guardarme rencor? Si te hice alguna maldad culpa á la fatalidad, siempre tuyo fué mi amor! Ni aún como padre he sabido amar! pues á la hija mía porque á tí se parecía tu mismo amor le he tenido! Y ahora como á un Dios la adoro! Es mi hija, es mi creación!

{Amenazando).

¡Ay de aquel que sin razón me arrebate mi tesoro!

Cecilia.

{Sentenciosa. Muy marcado).

Puede la humana criatura crear una obra y amarla...Mas la luz para mirarla la tiene Dios en la altura. El escultor. Luz quiero, luz para verla!

Cecilia. Con esta luz la verás.

{Quiere cogerla).

Cecilia.

Sí, la tendrás si eres digno de tenerla! Antes te has de arrepentir has de doblar la rodilla que solo aquel que se humilla puede á los cielos subir.

(Se pone la mano en el pecho).

¡Oh corazón indomable si este amor no te cogiera quizás tu dueño muriera como bestia miserable! Mas te acosan dos amores que presto te apresarán! ¡Disponte! Que á llegar van á tí, los grandes terrores!

{Amorosa).

Si tú á nuestra hija vieras lo mismo que yo la veo, acaso por el deseo de verla siempre, creyeras. El escultor. ¿Dónde está? ¿Cómo la ves? Cecilia.

(Mira al cielo, en éxtasis).

Está allí! En lo alto! Oh! Es ella...Ella es...el alma más bella que en todos los cielos es...El escultor.

Voy con ella.

= 111 = Cecilia.

(Deteniéndole).

¡Desdichado! ¿Cómo, si no tienes alas? ¿Cómo los cielos escalas si estás aquí encadenado? El escultor.

(Violento).

Con fuego de mi pasión mis cadenas fundiré y para volar, tendré las alas del corazón!

Cecilia. Mas la puerta está cerrada ¿Cómo abrirla si no sabes? El escultor.

(Vd a la panoplia y coge la espada').

Aunque la cierren mil llaves la forzaré con mi espada. Cecilia. ¿Y los ángeles armados? El escultor.

(Furioso).

Angeles...y serafines arcángeles...querubines...todos...serán degollados cual rebaño de corderos..! Oh! Los hombres han de ver que á cántaros vá á llover la sangre, siglos enteros! Cecilia.

(Espantada).

Huyo! No puedo escucharte Dios tus blasfemias perdone!

{Frenético).

Al mismo Dios si se opone le paso de parte á parte!

(Dá una estocada afondo).

Cecilia.

{Desde la puerta; deja caer la luz apagada).

Mi fé no puede domarle pues inmensa es su impiedad. ¡Señor! Tu inmensa bondad sola, puede conquistarle.

(Se abre el telón de fondo y aparece Alma, como estatua de una Virgen, en una gloria. Su traje, idéntico al en que quedó petrificada; pero tiene además aureola de santidad. Suenan cerca la» chirimías).

El escultor.

{Deja caer la espada y cae de rodillas ante la estatua de su hija, Cecilia se arrodilla y reza).

¡Alma! Mi hija..! El Ideal..! La Fé..! Mi obra maestra!

{Pausa) La muerte! La muerte fría...viene...la muerte de piedra...la siento entrar en el pecho...La siento andar por las venas...La siento apagar mis ojos...La siento ligar mi lengua...¡Oh que ventura es morir esculpido en forma eterna!

{Queda petrificado con los brazos extendidos adorando d su hija).

Telón lento.

La presente edición está copiada literalmente del manuscrito original, de puño y letra de Ganivet, enviado por éste desde Riga, á D. Francisco Seco de Lueena en los primeros dias de Noviembre de 1898, con el encargo de que gestionase el estreno de El Escultor, en el teatro de Granada.

Tal y como lo escribió Ganivet, sin supresión ni alteración alguna se publica, respetando así los deseos expresados por el insigne granadino en las Indicaciones para la representación que preceden al auto primero.

Los artistas que estrenaron El escultor de su alma la noche del 1.° de" Marzo de 1899 en el teatro de Isabel la Católica, fueron don Francisco Fuentes (Pedro Mártir); la señora Díaz (Cecilia); la seño- Guillén (Alma), y el señor Rivelles (Aurelio).

FÉ DE ERRATAS.

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