Cecilia. Te la voy aquí á escribir...{ Vuelve á la mesa y escribe).
Y al volver á estos lugares deshecha ya tu ambición este encargo cumplirás...(Le da un beso en la frente y se va).
A nuestra hija lo darás...(Desde la puerta).
Un beso...y el corazón...{Hace el gesto de arrojarle el corazón). (Pausa).
= 60 = El escultor. Se ha ido..! Amando...y creyendo...(Se acerca d la mesa y lee).
«Sin fé se puede vivir mas no se puede morir».
(Se deja caer en el diván).
¡Y yo me estoy ya muriendo!
(Después de meditar un rato, se levanta con sobresalto y como si tuviera perturbada la razón, se acerca ce la puerta y dice cn_ gustiado): ¿Qué escucho? Ecos dolientes que me dejan. Sus pasos que de mí tristes se alejan...(Silencio".
Son sus pasos amantes que se quejan!
(PausaA (Se tapa los ojos y extiende la mano como para fingir el ensueño).
La vi llegar, en sueños, silenciosa volando como bella mariposa con su túnica blanca, vaporosa...(Pausa].
Suelto al aire el expléndido cabello los bucles descendían hasta el cuello formando un marco de oro al rostro bello.
(Pausa).
Y en ese rostro había una.mirada y á la mirada, hallábase asomada una imagen de un alma enamorada.
(Interrumpe el sueño.)
¿Qué es lo que veo? ¿Es ella? ¿Es su figura?
(Mira á las estatuas).
No! es la sombra que traza una escultura- Es la imágen que finge mi locura.
(Eeanuda el sueño).
La vi en sueños, rezando con fervor; y, dormido, mirarme con amor; = 61 == y, despierto, increparme con ardor...Vi lucir en su frente la humildad y nacer en sus ojos la bondad y brotar de sus labios la verdad...(Interrumpe de nuevo el sueño) ¡Qué miro! ¡Es una cuna! ¡Mi hija duerme! También mi amada hija viene á verme.
(Retrocediendo) No me acuses! No puedo defenderme!
(Pausa).
• Un espíritu puro aquí palpita!
(Escuchando un rato).
¿Qué oleaje de amor aquí se agita?
(Gritando alto como si preguntase á alguien).
¿Quién esparce en mi cueva agua bendita?
(Pausa).
¿Quién ruge? ¡También ruge la ilusión?
(Mira al fondo).
¿Qué es eso? ¿Es la figura de un león?
(Coge una espada de la panoplia y acomete resuelto. Derriba una estatua).
Soy yo mismo! Es mi sombra! Otra ficción!
(Pausa. Mira la estatua caida. Como recobrando el imperio sobre sí).
Callad! Espectros! Callad!
{Blande la espada).
¿Sois quizás lamentaciones que exhalan los eslabones que quebró mi voluntad amante de libertad? ¿Sois quizás vanos sonidos con que aturde mis oidos mi amor, ardiendo en despecho al ver que en mi c'uro pecho sus ayes mueren perdidos?
(Escucha).
= 62 = Un ser solo aquí se agita, soy yo solo! y aun creyera que no soy yo, si no oyera como el corazón palpita {Se lleva la mano al pecho).
y con voz sorda me grita...su grito que no es de amor es de rabioso dolor, pues rebelarse ha intentado y ahora se rinde domado ¡y yo he sido el domador!
{Escucha).
¡Soy yo solo! y afirmara que soy un fantasma vano si este martillo inhumano de herir mi pecho cesara y el dolor no más sonara...Que en este soñar incierto del vivir, hay algo cierto; la lucha al alma acrisola y al cesar, el alma es sola cual diamante en un desierto f {Escucha).
¿Quién cerca de mí respira?
Si...un corazón dolorido que exhala un hondo gemido...{Pregunta con tristeza).
¿Quién en mis labios suspira? y en ellos un beso espira...{Deja caer la espada^.
Es que acaso revivió el beso que ella me dió...Es el último aleteo = 63 = de la muerte del deseo que en ese beso murió (Pausa).
¡No! Uu nuevo afán me tortura! ¿Qué llama es esta cruel? ¿Estos deseos que en tropel me arrastran con ansia impura al mundo de la locura?
(Se dirige á la puerta del fondo y la abre como para irse; se apoym en el mareo y exclama): ¡Oh! ¿qué lágrimas son estas que como espadas enhiestas, hiriendo sin compasión me suben del corazón? ¡Libertad! ¡Qué cara cuestas!
Telón II -¿^ULto d.el Amor Jardín de un carmen en la Alhambra, cuyos torreones se ven en el fondo. Puesta de sol. «Alma» habla con un canario en una jaula haciéndole mimos: canta bajo en tono de granadinas: Alma. «Echame niña bonita lágrimas en un pañuelo y las llevaré á Granada que las engarce un platero».
{Una voz dentro: ¡Alma! — Se vá con la jaula).
Aurelio.
(Subiendo por la escalinata del fondo y contemplando el paisaje): Vergel tranquilo y riente que Dios creó en un ensueño, edén donde el amor mío vive de amor prisionero, valle umbroso, donde habita el encantado silencio, río en que ninfas de oro con sus amantes los genios vienen, y en noches de luna bañan sus desnudos cuerpos.
= 65 = Torres, de rojo, encendidas: Kubor que enciende en secreto ■ la palabra que al oido os dice amoroso el cielo*! Yo os saludo en la hora santa en que muere el sol...Alma.
(Saliendo).
Aurelio! Cuánto has tardado esta tarde (Le tiende las manos).
hace mucho que te espero.
(Mirándole con atención).
¿Qué tienes Aurelio mío? Aurelio. Nada..! No sé...Nada tengo Es decir...me apena ver sombras en tus ojos bellos. Alma.
No se aparta de mi mente ese triste pensamiento...Aurelio. Ojalá toda tu vida ignoraras el secreto...Alma.
Oh! qué triste desventura! Hallar un padre y perderlo. Antes le tenía huérfana y ahora vive y no le tengo...Aurelio.
Quién sabe aún, si algún día querrá deshacer su yerro y volverá arrepentido...= 66 = si vive...todo es incierto...(Pausa), Yo aun confio averiguar cual sea su paradero; dicen que estuvo en Italia. Mas hace ya tanto tiempo...y después se pierde el rastro y ¿quién sabe si habrá muerto?
(Hablando consigo).
Triste es que se malograra un hombre de tanto mérito: dicen cuantos hablan de él que era un artista de genio.
(Se oye tocar una guitarra en el fondo, y los novios se acercan á la escalinata para mirar. \Después de una pausa canta el ciego desde abajo): «Una virgen la más bella tengo yo de fina talla, y voy á ponerle al pié como ofrenda una guifarra». «La guitarra de oro puro, las cuerdas, hilos de plata, los trastes de pedrería y las clavijas de nácar». «Cuando los ángeles bajen la tocarán con sus alas y alegrarán á la Virgen los sones de la guitarra.»
(Aurelio saca unas monedas, y Alma las toma y se las echa al ciego que vuelve d cantar): «Tu padre que está en la tierra y tu madre desde el cielo te premien tu caridad con el pobrecito ciego».
(Vuelven los novios de la mano) ¿No te has fijado eu la copla que ha cantado el pobre ciego? «Tu padre que está en la tierra y tu madre desde el cielo». Aurelio. Son coplas improvisadas..: Alma.
{Sentándose).
No..! El corazón está inquieto. Desde que te oí decir: Tu padre vive, me creo que lo tengo ya delante y un vago presentimiento me dice que le he de ver y que le he de ver sufriendo...(Aparece subiendo por la escalinata El escultor vestido como un mendigo, con larga cabellera y barba entrecanas, y aire envejecido).
Aurelio. ¡Otro mendigo! Ya ves que no se puede ser bueno (Saca unas monedas).
Ahora vamos á tener desfile de pedigüeños pues los pobres olfatean donde reparten dinero..: (Alma toma las monedas y va á darlas al mendigo).
El escultor. Guarda, hija mía, ese cobre para el que busque riqueza. Yo he hecho voto de pobreza y por mi gusto soy pobre...(Humilde).
= 68 = solo pido el pan que sobre para ir matando esta vida miserable y dolorida...y ahora ya no pido nada porque tu bella mirada me dá, sin que yo te pida. Alma.
{Entrando d buscar pan).
Hermano, espere un instante.
{Pausa) Aurelio.
(Después de mirar al pobre con atención).
¿Sois quizás un peregrino que dicen que há poco vino como pobre mendicante * de Roma, por penitencia? El escultor. No sé. Acabo de llegar tras de mucho caminar y después de larga ausencia, Aurelio. ¿Sois de aqui?
El escultor.
Sí, de aquí soy. Aurelio. ¿Y qué habéis hecho esos años?
El escultor. Estuve en paises extraños...Aurelio. ¿Y acabáis de llegar hoy?
El escultor. Ahora mismo. Y mi primera visita fué á estos lugares: = 69 = estos son mis patrios lares y aquí es mi casa postrera. Aurelio. Hace mucho que faltáis?
El escultor. Quince años.
Aurelio.
Y por qué os fuisteis? El escultor.
Por correr mundo.
Aurelio.
Y corristeis? El escultor.
Corrí...Aurelio.
Y ahora mendigáis? El escultor.
Mendigo.
Aurelio.
Por qué queréis? El escultor. Porque quiero.
Aurelio.
Por pereza? El escultor. He hecho voto de pobreza. Lo he dicho. ¿No lo sabéis? Aurelio. Sois hombre de mucha historia ¡Cuánto debéis de saber! El escultor. Algo diera por perder la mitad de la memoria.
= 70 = Aurelio. ¿Y halláis esto muy cambiado?
El escultor. Las cosas siguen igual...(Indiferente).
Solo cambia el personal...Todavía no lie encontrado ningún rostro conocido...Aurelio. Entonces, conocería á un escultor que vivía aquí...El escultor. Amigos hemos sido. Aurelio.
(Viendo volver á Alma, hace gesto de silencio y dice en voz laja): Tenemos que hablar...Le espero.
(Señalando).
allí, en el carmen de enfrente. El escultor. Si mi memoria no miente allí vivía un caballero llamado don Juan de Dios Alfan...Aurelio. Mi padre! El escultor.
y su esposa doña Aurelia...dama hermosa! Aurelio. ¡Mi madre! muertos los dos!
(Alma le da al mendigo un pedazo de pan y él se sienta á comer en la escalinata. Los novios si retiran hablando bajo, como para dejarle en libertad).
= 71 = El escultor.
{Se levanta y vá examinando el jardín, y recita poco á poco).
El tierno rosal...ya añoso vive...y la gruta cerrada...y la fuente sosegada...y el viejo ciprés medroso...y el estanque bullicioso, donde los peces corrían cuando á mi amada veían (Parte el pan en pedazos y lo echa).
venir á traerles pan...Todas las cosas están como estaban aquel día.
(Irguiéndose).
Y yo también soy quizá el mismo que entonces era...Blanca está mi cabellera, y el cuerpo encorvado vá y el alma deshecha está...Pero aún golpea el corazón con tan robusta pasión que de este cuerpo maldito trasmutándolo en granito hará una nueva creación.
(#e sienta en el hanco de hierro de espaldas á la gruta y después de contemplar los torreones del fondo): (Muy lento).
¡Qué silenciosos dormís torreones de la Alhambra! Dormís soñando en la muerte y la muerte está lejana. Sale el sol y vuestros muros tiñe con tintas doradas; sale la luna y os besa = 72 = con sus rayos de luz blanca, y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. La noche serena os cubre con su túnica estrellada y la noche tenebrosa os prende en sus negras alas; y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. Puras gotas de rocío vuestras almenas esmaltan; la lluvia, cruel, azota vuestras macizas murallas y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. La brisa amorosa os trae dulces caricias del alba; sopla el vendabal airado y á las viejas puertas llama; y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. Un sueño de largos siglos por vuestros muros resbala; cuando llegue á los cimientos vuestra muerte está cercana. ¡Quién fuera como vosotros y largos siglos soñara y desde el sueño cayera en las sombras de la nada! (Se oyen pasos de los novios que vuelven, y el mendigo se retira; detrás de la puerta.
Alma.
(Mirando a todos lados).
¿Querrás creer que ese hombre = 73 = de la barba, me dio miedo? Aurelio.
Por qué?
Alma.
Te vas á reir si lo que he visto te cuento. Aurelio. ¿Qué has visto?
Alma.
Todas las noches (Se sienta junto á la puei-ta).
se me aparece entre sueños la imagen de un hombre extraño..»
no es joven...y no es muy viejo...nunca puedo retener su imagen, aunque me esfuerzo...
Es un señor venerable barba larga, noble aspecto; se sienta aquí en el jardín (Volviéndose á mirar).
en aquel banco de hierro mirando á unos liados niños que le distraen con sus juegos...Yo salgo, y veo á aquel hombre y le digo: — * Caballero, ¿busca usted á mi marido? No— contesta — solo vengo á ver á estos niños...Llora y se va, y se acaba el sueño...¿Quién sabe si esto será algún aviso del cielo?
Aurelio.
{Se sienta frente á ella).
Siempre imaginando estás...= 74 = Karas escenas urdiendo...y lo que es vano fantasma crees que es anuncio profético...Antes, siquiera, tenías ensueños más lisonjeros: gratas visiones de amor que oía con embeleso...Ahora tu padre es tu amor de él tu espíritu está lleno...no le has visto y tanto le amas que harás que de él tenga celos...(Se acerca más).
Ya no piensas nunca en mí! Fijo está tu pensamiento y clavado en esa idea que siempre en tus ojos leo...Yo también perdí á mis padres y aunque era niño, recuerdo sus rostros y muchas veces delante de mí los siento. Mas pronto las sombras pasan y caigo bajo el imperio de tu amor que es mi ilusión y en todas partes te encuentro...(Poetizando).
Sonando en las ondas de aire...y en las estrellas luciendo...de l'a flor en el perfume y del ave en el gorjeo...en el latir de mis venas y el respirar de mi pecho...ansia de mi corazón...idea de mi cerebro...= 75 = ¡luz celeste de mis ojos! 1 ¡del alma divino fuego! (Pausa).
Otras veces me contabas tus más ocultos deseos y hablando de nuestro amor los dos, uno solo éramos: uno el corazón latía...uno solo nuestro aliento: nuestras manos se enlazaban formando eslabón estrecho, se buscaban las pupilas dándose callados besos...y las almas se veian y se amaban en silencio.
(Triste).
Ya no somos los dos 'uno...yo oigo suspirar tu pecho...tus manos abandonadas quedarse en mis manos siento. Tus bellos ojos, velados me miran, sin darme besos...y nuestras almas se hablan por no mirarse en silencio...(Pausa).
Luego yo te recitaba poesías que el sentimiento no el arte, me iba dictando...y era mi mayor contento que tú después las guardaras como amoroso recuerdo en el viejo relicario que tienes junto á tu lecho. Y tú también me leías tus versos, divinos versos...sonrisas de tu mirada y suspiros de tu seno...dulces plegarias de niña...del alma puros acentos...(Pausa).
¿No te acuerdas ya que un día me hiciste un ofrecimiento?
(Fingiendo seriedad).
Fué solemne compromiso No te rías! Hablo en serio! Alma.
(Emocionada y forzando la risa).
¿Hubo algún contrato escrito? ¿Hubo testigos al menos?
Aurelio. Eran testigos los peces y á su testimonio apelo...Fué hablando junto al estanque...Verás que bien lo recuerdo- Llevabas un traje rosa con lazo de seda negro y en la cabeza un clavel que te traje de mi huerto...Estabas de pié en el borde...Alma.
(Levantándose).
No sigas por Dios, Aurelio; serás capaz si te dejan de estar hablando un día entero. Aurelio.
(Levantándose también).
Pero el hablar no me impide que cumpla lo que prometo.
= 77 = ¡Si todos fueran lo mismo...Parece que tienes miedo de que yo te exija el pago de la promesa que has hecho...Si pronto has de ser mi esposa ¡Por qué mostrar tal despego?
{Yendo detrás de ella).
Me vas perdiendo el cariño...Alma.
Prueba es de que te lo pierdo que hoy he escrito una poesía dedicada á mi amor nuevo. Aurelio. A ver! dame que la lea! Alma.
No es posible! Estese quieto!
(Fingiéndose ofendida).
La poesía la leerá aquel á quien la he compuesto. Aurelio. Léela tú...mas léela pronto...Alma.
(Sacando el papel y sentándose en el centro del jardín ).
Antes me harás juramento de no exigirme que cumpla promesas que acaso fueron hechas, sin pensar cumplirlas, como infantil pasatiempo...Aurelio.
Eres de veras cruel Alma, cuando quieres serlo...¿Qué de hacer? Olvidaré...Palabras! Se os llevó el viento.
{Trae una silla y se sienta enfrente de Alma).
= 78 = Alma.
{Lee).
«Si quieres que te cante una canción dame la inspiración! Tus negros ojos en mis ojos clava, mírame con pasión y sienta yo el gemir ele tu alma esclava» Escuche yo tu acento condolido murmurarme al oido quejas de amor, ardiente é insaciable y con fuerte latido tu corazón junto á mi pecho hable.
Así cuando mi alma esté anegada en la mar encrespada de tus ojos ¡Aurelio! mi amargura en deleite trocada soñará por tu amor nueva ventura.
Luego juntas tu boca con la mía oirás la melodía de una canción, que suave y vaga suena suspirada poesía que los ojos de llanto de amor llena».
{Dobla el painel para guardarlo).
Aurelio, No la 'guardes, yo la quiero (Alma se levanta y él va detrás).
Anda! Dámela! Sé buena...Si no me la das, te exijo que me cumplas la promesa. Alma.
Si pides con condiciones no hay cuidado que la tengas...Miren pues, los tiranuelos qué pronto asoman la oreja.
= 79 = Aurelio. ¿Quieres que te lo suplique de rodillas...?
Alma.
Me da pena de verte tan humildito. Vaya! Toma...y no la leas...Aurelio.
(Leyendo).
Si ya la has leido tú, ¿por qué no? Ah! Estás descubierta? No es «mírame con pasión» lo que lias escrito ¡perversa! Es «bésame con pasión» {Mostrándolo).
lo que has escrito á la letra...Sí...¡Bésame con pasión!
(Le coge la mano y se la oesa).
Te besaré hasta que muera! Alma.
No seas imprudente ¡Aurelio! Que alguien puede vernos ¡Deja! Aurelio. Perdóname...Alma. Adiós. Aurelio.
Mi Alma!
Alma.
No estás bien de la cabeza...vete ya..! Te lo suplico (Queriendo soltar la mano).
O harás que me ponga seria.
= 80 = Aurelio. Ya te obedezco, me voy Adiós...Perdona la ofensa.
{De repente le dá un beso en la boca).
Alma.
Aurelio. ¡No te perdono!
(Aurelio huye por la escalinata y Alma se quita una flor de la cabeza y se la arroja).
Aurelio.
(Desapareciendo).
¡La promesa! ¡La promesa!
(Alma se echa de pechos en la verja para verle. El mendigo sale con sigilo y se sienta en el banco de hierro. Alma se vuelve y al entrar en casa ve enfrente al viejo de la barba y retroceie temerosa).
El escultor. ¡Buena niña! ¿Huyes de mí? ¡No apartes de mí los ojos! Si el verme te causa enojos, aunque nunca te ofendí, dímelo y saldré de aquí...Mas tal muerte no me des. Mírame! ¿Qué crimen ves en mi rostro envejecido? Huellas hay de haber sufrido mas sufrir ¿qué crimen es?
(Pausa).
Quizás te enciende en rubor pensar que alguien ha mirado cuando tu amante te ha dado su primer beso de amor ¡y el castigo fué una flor!
(Se tapa los ojos).
Mas no temas, no vi nada...Yo también tuve mi amada = 81 = é hice de amor la experiencia.
Y ahora, al fin de mi existencia amor es agua pasada...(Pausa).
Años há que en esta umbría vi yo á una niña muy bella, ¡tú pareces hija de ella! cuál su primor no sería! Alma.
(Acercándose).
¡Mi madre! Decid ¿qué hacía cuando la visteis?
El escultor. Rezando debía de estar ó soñando...pues sus labios murmuraban y se diría que estaban con alguien del cielo hahando.
Y aún creía sola hallarse en aquel dulce embeleso cuando oyó el rumor de un beso en sus labios deslizarse...Y no vio al hombre acercarse. ¡Siempre hay galanes traidores rondando nidos de amores con vuelo de mariposas...y siempre hay niñas piadosas que cambian besos por flores...Alma.
(Dominando su vergüenza').
¿Y recordáis cómo era el hombre que se acercó? Era mi padre! Mas yo nunca le vi y aún creyera que murió si no tuviera fijo este presentimiento: {Preocupada) Voz, que aunque es muda, la siento hablar en todo mi ser, y decirme «Le has de ver y ya se acerca el momento».
(Se acerca más).
¿No recordáis su figura? ¿Cómo era?
El escultor.
No tan gentil Como Aurelio...Más viril y más tosca era su hechura...(Le coge la mfino).
Bella pareja formaban, los amantes que aquí estaban! Acaso la dicha tuya envidiar deba á la suya la pasión con que se amaban...Pues que de aquella pasión naciste tú, hija, que eres única entre las mujeres que embellecen la creación...¡flor de una santa ilusión!
(La mira con arrobamiento).
Alma.
( Candorosa).
Breves fueron tus desvelos Madre! Te fuiste á los cielos á poco de yo nacida...y me has dejado sumida = 83 = en estos tristes anhelos...(Con unción).
Contempla esta soledad en que vivo, é intercede con El que todo lo puede! Implora al Dios de bondad para que tenga piedad é infunda amor en la mente de mi pobre padre ausente! Qué con su luz le ilumine y á mis brazos le encamine que ya le aguardo impaciente.
(Pausa.)
¿Y no volvisteis á verle? El escultor. Sí...mas luego me marché lejos...muy lejos...no sé...Alma. Y podréis reconocerle si le veis?
El escultor.
Sin vacilar.
Alma.
¿Y por qué os fuisteis tan lejos.
El escultor. Esos son recuerdos viejos muy penosos de contar.
(Se sienta abatido).
Aquí en Granada empezó mi vida de peregrino...de aquí la voz del destino imperiosa me apartó, y á otras tierras me llevó...= 84 = ¡Cuántas gentes conocí! Mas donde quiera que estaba conmigo siempre llevaba un amor que murió aquí!
(Pausa).
Alma. ¡Qué triste debe de ser que nuestro amor se nos muera. Yo digo que más valiera para eso...no nacer! Yo también tengo mi amor y si ese amor me faltara quizás, loca, me matara de no matarme el dolor.
El escultor. A mí la suerte me hirió pero no quiso matarme...Quiso sin piedad probarme y sin piedad me probó...y con crueldad se ensañó! Pero yo! Nunca cedí...siempre firme, resistí y al cabo de mi camino bajo este cielo divino hallo el amor que perdí...Alma.
(Se sienta á su lado).
Entonces, pues vuelve á hallarla, su novia no moriría.
(Con aire de reconvención infantil).
¡Ya comprendo! Ello sería que debisteis engañarla...y arrepentido, al volver ella os habrá perdonado = 85 = pues, quien de joven ha amado viejo guarda algún querer! El escultor. No, hija mía, se murió...quizás la maté yo mismo y en prueba de mi heroismo (Sarcástico).
este nuevo amor me dió.
(Le coged Alma la mano. Pausa).
(Esta décima y las tres siguientes, en tono descriptivo, señalando unas veces al rosal, otras á los torreones, según el texto).
¿Yes aquel viejo rosal que está junto á la ventana? Mira la rosa temprana que al beso primaveral abrió el cáliz virginal. Ya el sol, su amante, la deja y tras la torre bermeja esconde su disco ardiente, y ella se apoya doliente en los hierros de la reja.
(Pausa).
En ese mismo rosal, cuando aún vivía mi amor vi yo una rosa de olor que á la caricia estival abrió el seno virginal,.. También su amante la deja y tras la torre bermeja se hunde, su fuego ocultando y ella se muere llorando en los hierros de la reja.
(Pausa), Pasan fugaces los años = 86 = nuevos años, nuevas flores, nueva flor, nuevos amores! nuevo amor, nuevos engaños y más hondos desengaños. Sigue el sol su luminosa carrera, y rosa tras rosa se abre, viendo al sol salir y muere al verle morir tras de la torre ruinosa!
(Pausa).
Quien pudiera rosa ser que en naciendo se deshace y muere allí donde nace...¿Para qué tanto saber y luchar, y padecer, si al cabo en la hora postrera cuando la muerte certera me hiere, todo lo olvido y solo un sepulcro pido en el lugar que naciera.
(Oculta el rostro entre las manos).
Alma.
Tristeza me dá escucharos! soy niña, apenas entiendo qué es vivir; pero comprendo qué es sufrir! Quisiera hablaros con el alma y consolaros.
(Piadosa).
Mas tampoco sé explicarme. El escultor. ¿Cómo podrás consolarme bella niña, si el pesar que sufro, nace de amar = 87 = á quien nunca podrá amarme?
(Se pone el sol).
Alma.
¿Y por qué no os ama, hermano? ¿Porque sois de humilde cuna?
(Niega él con la cabeza).
¿Porque no tenéis fortuna?
(Niega también).
¿Quizás porque sois anciano no acepta ya vuestra mano la nueva amada que os dio la amada que se murió?
(Niega también).
El escultor. Soy noble, y rico, y pudiera hacerme amar si quisiera...No es esa la causa, no.
Alma.
Bien al oiros se entiende que como noble pensáis y como prudente habláis...mas si esa dicha depende solo de vos, me sorprende no la queráis alcanzar...Decís que no os podrá amar y decís que si queréis, haceros amar, podéis. ¿Cómo este enigma aclarar? El escultor.
En verdad que eres aguda más que á tus años conviene...La vida misterios tiene que ante ellos la razón duda y el alma se queda muda,..
= 88 = Yo á tus puertas he llegado y tú limosna me has dado pensando que era un mendigo, y traigo un caudal conmigo que jamás nadie ha igualado.
(Saca un eollar).
Mira este collar de perlas...Cada perla es un tesoro. Mil veces su peso en oro he pagado por tenerlas...¿No te dá gozo de verlas?
{Mostrando una por una).
Mira qué engarce más bello (Se lo pone en el cuello á Alma).
Cada perla es un destello de luz, que bajó á bañarse al mar, á purificarse para acercarse á tu cuello. Alma.
(Con sobresalto).
Bellas vuestras perlas son mas tomadlas, no las quiero (Se quita el collar).
A esas perlas yo prefiero la paz de mi corazón.
(La escena queda casi á oscuras, gradualmente).
El escultor.
(Guarda las perlas y saca un grueso diamante).
Mira este hermoso diamante no hay en el mundo otro igual.
(En tono narrativo).
De noche...en un arenal africano, un caminante vió lucir su luz brillante == 89 = como en el cielo una estrella! Siguió de la luz la huella y la luz ante él huía, y él tras de la luz corría hasta que al fin dió con ella. Largo rato, embelesado estuvo, en sus manos viendo aquella piedra luciendo...y como estaba rendido luego se quedó dormido. Cuando á poco en sueños vio que del diamante salió un espectro luminoso que con acento imperioso de esta manera le habló: (Se levanta).
«Yo soy el alma de un padre que piensa en su hija amada. Levántate que ya pronto asoma la luz del alba. Atraviesa este arenal, sube á las altas montañas, á las llanuras desciende, recorre todas las playas, navega en todos los mares, entra en todas las moradas, y por todas partes mira si está mi hija adorada...La has de conocer al punto: su belleza es sobrehumana; su rostro es el limpio espejo en que su alma se retrata y su alma es la más bella = 90 = que en el mundo fué creada. La has de conocer al punto y al conocerla has de amarla. Lleva contigo el diamante donde oculta está mi alma y pónselo sobre el pecho á mi hija idolatrada.
(Se lo pone).
Verás brillar con más fuerza del diamante la luz clara...Es que mi alma se alegra brillando junto á su alma». Alma.
(Se levanta, sin atreverse á mirar el diamante).
¡Señor! ¿Por qué este misterio? ¿Quién sois? decidme, ¡os lo pido! El escultor. Un esclavo que ha sufrido largo y duro cautiverio. Alma.
¿Mas si sabéis donde está mi padre, por qué calláis? ¿Por qué así me atormentáis? El escultor. Ten esperanza...El vendrá...Alma.
{Dirigiéndose á él ansiosa;.
No sabéis la pena cruel que sufre mi pecho amante siempre soñando, anhelante en el padre amado...y él jamás se acuerda de mí. Muy niña me abandonó = 91 = y acaso ya me olvidó...Se fué muy lejos de aquí...No sé adonde. ¡Oh! si volviera! Sí...volverá! y al hallarle con más pasión he de amarle que si siempre le tuviera.
{Pausa).
¿Qué es un padre? No lo sé...Sé que por él soy deudora á Dios, del bien que atesora mi alma, que obra suya fué.
(JEnagenada).
¿Por qué en la angosta caverna en que el alma esclava gime nace esta luz que redime y guía á la gloria eterna? ¿Por qué en mi pecho mezquino labrado de tosca arcilla este amor tan puro brilla como un destello divino? ¿Y por qué en mi mente oscura que llena de sombras siento nace el claro pensamiento que se remonta á la altura?
{Pausa).
{Pausa).
¿Quién es.mi padre? Lo ignoro, mas sé que mi amor es suyo. El escultor.
(Marcando por primera vez su amor oculto).
¿No es de Aurelio el amor tuyo? ¿No le amas?
Alma.
Sí, le adoro...Cada amor tiene su nombre = 92 = Se ama á un padre, yo imagino con algo de amor divino...y á un esposo como á un hombre. Por Aurelio amor sentí después de verle y hablarle, y á mi padre empecé á amarle de niña, y nunca le vi. Mi padre me abandonó sin que mi amor se entibiara...¿Y si Aurelio me dejara? ¿Podría quererle yo? Aurelio es como un hermano con él me gusta jugar...Por el jardín pasear puesta mi mano en su mano...y hacer con él travesuras...y cantar con él canciones...y hablar con él de ilusiones...y soñar con él locuras...Y mi padre...¿qué sería?
(Infantil).
¡Dios mío! Si no lo sé. ¿Cómo á mi padre amaré? (Mirándole).
Sí, creo que le amaría con religioso fervor, como á un ángel que viniera y del cielo me trajera un mensaje del Señor!
El escultor. Yo tampoco sé, hija mía, aunque mucho he meditado sobre el amor, y aunque he amado = 93 = mucho, qué amor le tendría á una hija, si la hallase; mas pienso que mi cariño sería como el de un niño que en su cuna despertase, y al abrir los ojos viera que su madre cariñosa le contempla silenciosa sentada á la cabecera..: (¡Se interrumpe exclamando).
¡Detrás del vivir soñado viene el morir sin soñar! ¡Ay de aquel, que al despertar no tiene á su amor al lado!
(Alma se acerca solicita) Mas yo no quiero un amor que de mí se compadezca, quiero que por mí padezca, que sufra con mi dolor...que vea en mí el mundo entero como yo en él lo veré, yo en él sólo pensaré; que en mí solo piense, quiero.
(Pausa), ¿Cómo podré yo vivir si está en brazos de otro dueño? ¿Ni cómo turbar su ensueño con ayes de mi sufrir...? Tengo un solo corazón y amo en una sola parte...Ese amor que se comparte es una triste ficción...= 94 = Alma.
(Con serenidad compasiva).
Vuestro amor es egoísmo y es locura y es pecado...que al prójimo está mandado amarle como á sí mismo...Amar á todos debemos, á cada cual á su modo, y amar á Dios sobre todo si el cielo ganar queremos. Solo á Dios hay que adorarle y el hombre que audaz pretende igualársele, le ofende pues solo debe imitarle. El escultor.
Si yo á una hija encontrara haría de ella un Dios...Lejos del mundo los dos ¿Quién nuestra dicha igualara? Sus más pequeños antojos cumplir ¡qué noble delicia! sentir su suave caricia y ver la gloria en sus ojos! Contarle mis aventuras del tiempo en que loco fui y en que por loco sufrí tan amargas desventuras...y luego satisfacer su inquieta curiosidad mostrándole una verdad: la sola que hay que saber! Verdad que yo he descubierto! de los sabios ignorada...= 95 = Verdad que hallé sepultada en la arena del desierto.
(Alma cubre el diamante cotí la mano).
No es la verdad el diamante también en él hay ficción; un diamante es un carbón, arena con luz brillante...(Reanuda sus ideas).
Esa verdad la diría cuando en amor abrazadas y á los espacios lanzadas juntas su alma y la mía fueran, y allá desde el cielo vieran aquí á los humanos cual enjambre de gusanos que hormiguean por el suelo...(Alma retrocede).
¿Qué es el hombre? Un muladar en donde cae una perla.
¡Ay del que no sabe verla y la deja mancillar!
Amor! Eterna mentira, solo un amor me fué fiel: el odio duro y cruel que á mi alma el mundo inspira.
(Como corrigiéndose).
Y este odio es amor santo es la flor de la belleza que sacude la impureza que manchó su limpio manto. ¡Ah! Si yo tuviera fé también en Dios pensaría y pensando en Él, vería = 96 = con amor cuanto se vé...Mas ¿dónde, en qué, mi amor fundo si estoy con el cielo en guerra? ¡Creando un Dios en la tierra, para amar en él al mundo!
Alma,, que ha ido retrocediendo, se esconde cerrando la puerta y diciendo): Alma ¡La tentación!
El escultor. Abre!
Alma.
{Desde adentro).
No.
El escultor. Abre. Te voy á decir un secreto que al morir tu madre me confió.
Alma. Venid mañana de día! El escultor.
{Golpeando).
¡Abre!
Alma.
¿Quién sois? Tengo miedo. El escultor. Decirte quien soy no puedo...{Golpea varias veces, y al fin se retira y se sienta en el banco)» Si yo dijera: ¡Hija mía!
{Pausa), Nunca en mi vida he mentido y hoy he mentido cobarde. ¿Qué fuego es este que arde en mi pecho dolorido ofuscándome el sentido? ¿Es del alma un resplandor? ¿Es de la carne un clamor? ¿Quién conoce los linderos que separan los senderos de un amor y de otro amor?
(Pansa. Aparece una luz sobre el torreón donde antes estaba el sol poníante). (Levantándose).
Veo una luz peregrina que allá de lo alto desciende...Luz que mi espíritu enciende con una llama divina que á los cielos me encamina.
(Se extingue la luz y aparece otra, sobre la gruta cerrada).
Veo una luz fátua que yerra, flor de un sepulcro que encierra cenizas que yo adoré y por esa flor iré (Se acerca á la gruta).
á los centros de la tierra!
(Desaparece detrás de la gruta).
Telón.
III .A."u.to de la, ZM/u.erte La misma escena del auto primero. Entra «El escultor» por la puerta del fondo llevando de una mano á «Alma,» vestida de blanco, con traje de desposada, y en la otra una luz. Se dirige á la mesa y enciende el candelabro.
El escultor. ¿No percibes el silencio que en esta estancia secreta flota? Largos años ha ninguna planta la huella.
(Beconoce la estancia, cierra la puerta del fondo y se pone él soiretodo blanco con que apareció en el primer auto. Se aeerca á la mesa y contempla á su Alma.
Alma.
Decidme el grave secreto que mi madre santa y buena al morir os confiara y sacadme de esta cueva. El escultor.
Esta fué tu humilde cuna Aquí en esta pobre celda el amor veló tu sueño antes que al mundo nacieras.., Alma.
(Temerosa).
Augurio fatal, funesto, es de mi oscura existencia haber nacido á la vida en esta cárcel tan negra donde al respirar me ahogo, y al mirar me quedo ciega...Sacadme pronto de aquí que ya mi esposo me espera El escultor.
Descubre el minero el oro en el seno de la tierra: y halla el esclavo el diamante bajo la abrasada arena; en los abismos del mar coge el pescador la perla y de día al antro oscuro llega la luz de la estrella y los amores más puros nacen en hondas cavernas...Tú aquí al respirar te ahogas y al mirar te quedas ciega...Para mí tiene este aire perfumes que me embelesan y al mirar, en luz me abraso y el fuego de amor me quema.
(Alma retrocede).
Alma.
(Con humildad).
Decidme el grave secreto que mi madre santa y buena al morir os confiara y sacadme de esta cueva.
Hay una mancha en tu vida que es misterio de tu esencia; mancha de gran excelencia pues la pureza escogida ante ella muere vencida. A un hombre tu madre amó y á su amor le sujetó queriendo darle la fé...y tal su desdicha fué que presa en su amor quedó.
{Pauta).
Fué un sublime desvarío no fué la torpe flaqueza fué la firme fortaleza, la fé, en dar la fé á un impío y vida á un sepulcro frió...El rompió el amante lazo y ella murió en el regazo de la fé con que le amaba...y en una cuna lloraba el fruto de aquel abrazo. (Alma llora).
En tanto el padre corría buscando nuevos placeres: amor de nuevas mujeres para embriagar en la orgía el infierno que sufría...Y buscó también la muerte sin que quisiera su suerte que la hallase en parte alguna pues la implacable fortuna le hizo cada vez más fuerte.
= 101 = Pasó trabajos muy rudos viviendo en tierras lejanas de su cabeza las canas y de su brazo los nudos (Señalándose).
de ello son testigos mudos...Le acusaron sin razón y sufrió larga prisión...y vió el desierto africano y está labrada su mano por la uña del león...(La muestra la mano) (Alma abre los trazos y se queda en suspenso, escuchando).
Y como aguilucho herido que siente el plomo en el ala veloz cual flecha se exhala y vá á morir á su nido...vuelvo yo á mi edén perdido.
Y una tentación más dura el destino me procura...Te hallo á tí y renazco en tí...[ pues al punto en que te vi vi á mi amor en tu figura.
(Alma se aparta de él).
Sé que es un crimen nefando que sienta por tí este amor; sé que es horrible impudor estar de mi amor hablando y estar tu alma mancillando...Pero esas galas nupciales esas flores virginales y joyas de desposada con que estás ataviada, son mis emblemas mortales!
= 102 = (Pausa).
Un sueño agitó mi vida y este sueño fué mi Dios y tras de este sueño en pos se lanzó el alma atrevida...y al volver á mi guarida con mi sueño ya olvidado hallo en tí el sueño soñado...Sí, mi ensueño está en tu rostro y ante mi ensueño me postro y adoro al Dios que lie creado. (Se arrodilla).
Ser de mi alma creador crear un alma inmortal en mi alma terrenal, ser yo mi propio escultor con el cincel del dolor; solo, sin Dios, esto fué lo que en mis sueños soñé...y ahora que voy á morir, despierto y veo surgir la escultura de mi fé.
Pero esta fé no está en mí y esta fé debe ser mía...Es la fé en que yo creía cuando sin fé concebí la estatua que vive en tí...Tú eres mi alma creada!
Tú eres la estatua soñada!
y aunque eres mi hija, te adoro y de rodillas te imploro el favor de una mirada...