-133. Estando despiertos se representa fácilmente á la imaginacion lo que hemos sentido recientemente; y esta facilidad es proporcional á la viveza de las sensaciones. Una escena horrible que nos ha causado impresion profunda se nos presenta repetidas veces y nos cuesta trabajo el apartarla de la imaginacion; así como otra que nos haya producido vivo placer nos encanta durante largo tiempo con su. grata memoria. Este hecho manifiesta que las representaciones imaginarias dependen de las impresiones cerebrales, pues que se hallan en proporcioneon la viveza de las mismas.
131. Durante la vigilia distinguimos entre la imaginacion y los sentidos, ya porque estos se hallan en ejercicio actual y por consiguiente debilitan la representacion imaginaria, ya tambien porque, estando la razon en su plenitud, reflexiona lo bastante para discernir entre una y otras impresiones. En el sueño percibimos esta diferencia; y las representaciones puramente imaginarias se nos ofrecen como sensaciones: reales. Este hecho, atestiguado por la experiencia de todos los dias, confirma el principio establecido de que la representacion imaginaria no es mas que una continuacion de la sensacion, Ó hablando con mas- exactitud, uná sensacion que se verifica en solo el cerebro, repitiéndose por causas internas la misma impresion que en él habia producido la accion de los órganos externos.
- 435. De esto resulta que aun estando despiertos podran las representaciones imaginarias parecernos sensaciones reales, pues para esto basta el que las causas internas sean tan poderosas que produzcan en el cerebro alteraciones iguales ó mayores que las producidas actualmente por los urganos de los sentidos. Y hé aquí la explicacion del delirio, el cual no €s otra cosa que úna serie de representaciones imaginarias tan vivas que Ocupan el lugar de las sensaciones externas. En confirmamacion de está teoría está el hecho constanten” eobservado, de que las enfermedades nerviosas pruducen con facilidad el delirio. Esto es muy natural, porque, hallándose afectado el sistema nervioso, Órgano de la sén=' sibilidad, se perturban mas fácilmente Jas funciones de esta; pues que la mayor excitación de los órganos puramente internos hace que las impresiones dimanadas de ellos se sobrepungan á las que nos vienen de los objetos externos, | o 136. La locura, las manías y monomanías tienen su origen en el mismo hecho fisiológico. Una causa cualquiera produce perturbacion.en el cerebro; y esta oca -siona á su vez, Ó la lijeza en una idea, 6 el desórden en todas ellas. Cuál sea la alteración orgánica suficiente para.
producir esas alteraciones no es fácil determinarlo. Morgagni y otros han observado que el cerebro de algunos locos muy tenaces y obstinados era mas consistente que el del coinun de los hombres; así como el de otros que padecian suma incoherencia y volubilidad de ideas se distinguia por uva blandura excesiva, parecida al comienzo de una disolución. Sin que trate de apoyar ni combatir la verdad de estos heclios, observaré que sor todavía poco numerosos para formar una induccion que pueda servir para fundar, no diré certeza, mas ni siulera probabilidad. En este punto se halla muy atrasa-.
da lá ciencia, y está por ahora ceñida á recoger hechos. Pero sea de esto lo que fuere, no hay necesidad aquí de mayor adelanto fisiológico, para el conocimiento de lá verdad psicológica, á saber: la relacion de las perturbaciones menlales con las alteraciones orgánicas.
137. Las relaciones del cerebro con la voluntad libre tambien se hallan envueltas en un profundo misterio. No ignoro que, segun los fisiólogos, este órgano €s de los que ejercen sus funciónes independientemente de la voluntad; pero me atrevo á dudar de que esta observacion fisiológica sea de todo punto exacta. Claro es que no se trala de si la voluntad libre puede comunicar al cerebro movimientos determinados, á la manera que Jos imprime ú otros órganos, como por ejemplo al de la voz; la indicacion-se refiere á un aspecto de la cuestion harto mas delicado y difícil: no nace de la observacion fisiológica, sino de la psicológica: un hecho constantemente observado por la psicología ofrece ancho campo á las indagaciones de la fisiología. Indicaré en pocas palabras la razon de la duda.: 138. Aunque el cerebro no esté sujeto á nuestra libre voluntad,. parece que en ciertos casos podemos producir en él ciertas alteraciones, ' como debe suceder cuando por un acto libre imaginamos una serie de objetos. La representacion de estos no se excitária sin el correspondiente movimiento cerebral; y asf, por lo mismo que está en nuestro poder excitar la primera. señal es que de nosotros depende el provocar el segundo. Poco importa decir que nosotros no tenemos conocimiento de cómo esto se verifica, pues tampoco conocemos el modo con que al imperio de la voluntad se siguen los movimientos del cuerpo. La diferencia entre estos dos casos consiste en que los movimientos musculares podemos mandarlos siempre que queremos, seguros de ser obedecidos, y los - Cerebrales no, como lo experimentamos mas de úna vez, esforzándonos en vano para.recordar-una palabra ó una imágen; pero esto solo prueba que los dos imperios de la voluntad son de un órden diverso, y están sometidos á condiciones diferentes; mas no que no deba reconocerse un verdadero imperio de la voluntad en algunas impresiones cerebrales. El modo con que esto se verifica deben explicarlo los fisiólogos, si quisieran extender sus investigaciones sobre este importante fenómeno. Me contento con indicar el problema; consigno el hecho ideológico, al que probablémente debe corresponder un hecho fisiológico que considero difícil de averiguar.
139. Si se dijese que estás operaciones internas se verifican sin ninguna funcion cerebral, preguntaré cómo es que se perturban con las alteraciones orgánicas; cómo es que la facultad de ejecutarlas sigue_un curso ascendente en la infancia y descendente en la vejez; preguntaré por fin cuál es la razon de que el ejercicio fortalezca dicha facultad fo mismo que las que se refieren á otros Órganos, Estos hechos indican claramente que su ejerá - 168 FILOSOFÍA ELEMENTAL. - cicio va acompañado de ciertas funciones cerebrales; y, como semejante ejercicio se halla sujeto muchas veces á nuestra libre voluntad, resulta que esta, á mas del imperio absoluto que posee sobre ciertos movimientos del cuerpo, lo disfruta tambien, aunque con limitacion, sobre determinadas impresiones cerebrales. Las perturbaciones mentales traen su origen de.-la pérdida de este imperio. | CAPITULO XVIE El placer y dolor sensibles, 1110. De las sensaciones, unas producen placer, otras dolor. Por lo comun, las saludables son placenteras, y las nocivas dolorosas; de esta suerte la naturaleza nos avisa de Jo que nos aprovecha ó nos daña. La- falta de alimento nos perjudica, y prolongada-spor algun tiempo acabaria con nuestra existencia; por esta razon experimentamos el hambre, sensacion dolorosa que nos advierte el peligro. La comida nos es saludable, y así sentimos en ella un placer; el exceso en la cantidad nos daña; para prevenirle se nos ha dado el disgusto en ciertos casos, y en otros los dolores. Seria fácil recorrer todos los placeres y dolores sensibles, y probar que aquellos tienen por causa ún acto provechoso á nuestra organizacion, y estos uno dañoso. En los brutos animales la medida del placer está fijada por el instinto, y asi es que rara vez se exceden; pero al hombre como dotado de razon, se le ha dejado: mayor amplitud; y así es que cuando se entrega al placer con exceso, lo que en un principio era útil se convierte en nocivo, pagando con crueles enfermedades, y no pocas veces con la vida, el haber trastornado con sus desórdenes las leyeg de la naturaleza,. A 141. El dolor que resulta de ciertas sensaciones nos es absolutamente necesario. Supóngase que el fuego aplicado á nuestros órganos no. nos causase una impresien dolorosa, podria muy bien suceder que una parte de ellos se hallase ya destruida cuando advirtiésemos la presencia del fuego. Las sustancias veneriosas introducidas en el estómago causan dolores atroces; si esto no sucediera, el veneno habria ejercido su accion mortal an que fuésemos advertidos del peligro que nos amenazaba.
112. Entre los filósofos que han buscado la causa del placer y del dolor, algunos la atribuyen á la reflexion; esto es inadmisible. Muchas sensaciones nos causan una impresion placentera ó dolorosa, anteriormente á todo acto reflexivo; ¿quién necesita de reflexiones para sentir el dolor de una quemadura? El niño experimenta dolores mucho antes que pueda reflexionar: testigo el llanto con que los manifiesta desde su nacimiento. El placer y el dolor. en muchas sensaciones son-hechos primitivos invariablemente unidos, y tal vez identificados con ellas; fenómenos simples que no podemos descomponer, y que solo debemos consignar. Lo que de ellos conocemos es su objeto, su alto fin que es ta conservacion y perfeccion del individuo y de la especje; su límite moral, pues somos castigados por nuestra misma organizacion cuando pd á las sabias leyes que nos ha: impuesto el Criador. _ 1143. No todas las sensaciones producen placer 6 dolor, propiamente dichos; las hay que ó parecen del todo indiferentes, Ó que cuando menos nos causan. este placer ó dolor en un grado tan débil que á penas llegamos á percibirlos. Continuamente estamos experimentando sensaciones de esta.clase: vemos muchedumbre de objetos que no nos agradan ni ofenden; oimos sonidos que nos son indiférentes; sentimos «el contacto de cuerpos que no nos complace ni 'mortifica. Sin embargo, preciso es advertir que aunque el placer y dolor propiamente dichos solo se hallen en las sensaciones vivas que tienen relaciones especiales con nuestra conservacion, parece que las sensaciones indiferentes traen consigo un cierto bienestar que á sa modo puede llamarse placer, y que, si bien nos afecten débilmente considerándose cada impresion en particular, la reunion de ellas “produce uñ conjunto agradable que ameniza' la vida: Cuando estamos. acostumbrados á la Juz de un aposento, disfrutamos de ella sin sentir placer especial; pero*si esta Juz:se nos cpuitase obligándosenos á permanecer á Oscufas, experi mentaríamos una pena iusoportable.. Esto prueba que la luz nos causaba continuamente uba impresion de placer, aunque débil, y qiie el conjunto de estas Sensaciones lormaba un bienestar de que no podemos estar privados sia mucho pddetitnienito. - 144. En esto miso podemos admirar dá sabiduría del Autor de la fiáturalezá. Los placeres y los dolor3s no pueden ser muy ifítensds sin. que se afecte profundamente nuéstra organizacion; un goce ó un dolor muy vivos acábá, fat probito” con nuestra existencia. Por esta razon no lo3 expetirieritatnos sino en ecisiones centadas, y cuand hay para ello un metivo especial. Los que infringert está ley procerándose sin cesar goces intensos, agotai pronto lá fuente de la vida, acaban por no enconttar plac «r en nada, y apresurar el tin de sus dias con uria cadaci tád precoz.. Dios ha querido que fuése-“mos parcos efíi 1 goce de los placeres; y á mas de pres- <ribirnoslo expresartiente, nos ha obligado á.ello por las mismas leyes de.Niestra brganizacion. El placer noderado que restilta de uu. ejercicio legítimo de nuestras Íunciones, lo ha esparcido el Criador sobre toda nuestra vida, coiío un aroma suave que la amienifa y conserva; tal es el biertestár general que precede de una perfecta salud, y del uso de nuestras facultades dentro-los limites señalados por la razon y la moral.
145. El placer “ausente produce deseo de alcanzarle; y cuando está presente causa el desto de continuarle, hasta que el canisancio de los órganos engendra el fastidio. El dolor ausetite ó presente da orígen al sentipiento de aversión, especie de fuga interior con que el ser viviente procura apartarse de lo que le daña. Cuando estas inclinationes sensibles se hallan solás, sin la direction de la. razon, como sucede en los br utos, se. las ve * limitadas á.lo que conduce á la coriservation del individuo y de la especie; pero si se encuentran en un ser dotado de facultades superiores, comio. el hombre, sufren mil modificaciones á causa del libre albedrío que las modera ó las desordéma. Así es que vemos en.el Hombre los dos extremos: en unos la represion de las inclinaciones sensibles, hasta un punto que supera las fuerzas- naturales; en otros el desencadenamiento de estas mismas inclinaciones hasta el deplorable exceso de - consumir en breve tiempo la vida del individuo. Estos extremos son una prueba evidente de que hay en el hombre facultades superiores, cuyo impulso ordena ó desordena el ejercio ue las inferiores; y por tanto estas le han sido dadas bajo condiciones muy diferentes de las que se hallan en los brutos.
146. Esos fenómenos sensibles que llamaremos en general inclinaciones, aunque estén ligados con los demás, se distinguen por un carácter especial, que es el impeler al viviente hácia los vbjetos. Para completar las funciones de la vida animal no bastaria que este tuviera las representaciones de otros seres; es preciso que haya en él ciertas afecciones sensibles que á manera de resorles le impelan á buscar lo que le conviene, y huir de lo que le daña. In el hombre, algunas de estas inclinaciones tienen relaciones especiales con la razon y la moral.
CAPITULO XVIII. El sentimiento. | 117. Se ba explicado en el capítulo anterior que á mas de la sensibilidad interna, que podríamos llamar representativa, tenemos otra que dénominaremos afectiva. Esta no nos ofrece objetos, sino que nos pone en relacion con ellos, inclinándonos ó apartándonos de los mismos. A un padre le ocurre la imágen de su hijo que , se halla viajando por países remotos; en esto Se ve el ejercicio de la imaginacion, representando. Al recordar á su bijo experimenta el padre una impresion de tierno amor hácia él, un deseo de verle, de abrazarle antes de bajar al se puler o; aquí se ve el ejercicio de una facultad, no representaliva sino afectiva, que no ofrece un objeto, sino que inclina hácia €l.
1143. En la sensibilidad afectiva conviene distingujr entre las inclinaciones que se ordenan inmediatamente á la conservacion del individuo ó de la especie, y las que tienen un objeto diverso, A las primeras se las debe llamar apetitos, á las segundas sentimientos; aquellos nos son comunes con los Brutos, estos son exclusivo patrimonio del hombre. E > 5d 119. No pertenecen á esta obra las discusiones sobre la naturaleza ni el sitio de los órganos que sirven al ejercicio de la facultad del sentimiento; baste consignar que es un hecho indudable la relacion de este ejercicio con las especiales disposiciones de la organizacion. Entre los varios individuos se ven diferencias muy. notables; unos sen naturalmente alegres, otros melancólicos; unos pacíficos, “otros iracundos; aconteciendo lo mismo en todas las demás pasiones, y descubriéndose estas diferencias independientemente de la educacion, Hasta en un mismo individuo los sentimientos se modifican segun la disposicion del cuerpo; ¿quién ignora que ciertas enfermedades producen tristeza, temor ó pusilanimidad? Aun en estado de perfecta salud, ¿quién no se ha notado diferente. de si propio, según las variedades del clima, temperatura, alimentos ú otras causas que afectan al cuerpo? o 150. En los objetos de los sentimientos y en el modo con que nacen en nuestra alma, se ve lucir una facultad superior á la puramente sensitiva. El sentimiento de lo sublime, de lo bello; el amor de la patria, de la virtud; la admiracion por las grandes acciones; el entusiassmo y otros sentimientos- semejantes, no pueden encontrarse en un sér que no comprenda ún órden de cosas muy superior al mundo sensible. * 451. Es de notar que aun aquellos sentimientos de que parecen participar los brutos, como el amor materna], se hallan en el hombre con una constancia y sobre todo con una grandeza y dignidad, que los hace de un órden mas elevado. Mientras los animales no conservan su afecto hácia sus pequeñuelos, sino. por el tiempo en que estos no pueden acudir á sus necesidades, la madre entre los hombres ho pierde el cariño á sus hijos en toda su vida; y al paso que en los brutos este amor tiene por único objeto la conservacion, en la mujer se combina "ESTÉTICA. 473 con mil sentimientos que se extienden á todo el porvenir del hijo, y que engendrando continuamente el temor y la espera:za, llenan de amargura el corazon de la madre, 0 le inundan de gO0zO y de ventura. (V. la Lógica, 152. La facultad del sentimiento tiéne íntimas relaciones con.la moral; y así me reservo para aquella parte de la: Bilosofía el hacer otras observaciones «que no serian propias de este lugar.
CAPITULO XIX. Escala de los seres. * 153. La sensacion, en' cuanto representa objetos, no es un acto de inteligencia, pero se puede decir que forma el grado mas ínfimo del conocimiento, si este nombre quisiéramos dar al hecho de representarse un objeto en la conciencia de un ser perteptivo.
154. Observando la cadena de los seres inferiores á los inteléctuales, podremos establecer la siguiente escala: seres sin conciencia de ninguna clase, como lo son todos los inorgánicos y aun los vegetáles; seres con conciencia puramente subjetiva, cómo lo seria un animal cuyas sensaciones no le representaran ningun objeto, como fueran las'de hambre, sed, calor, frio ú otra afección cualquiera, grata ó dolorosa. Seres con conciencia representativa, esto es, que tengan sensaciones tales que no sean solo hechos ábsohitos. en ellos, sino que se reficran á algun objeto representándole.
155. Así pos que lá conciencia es una perfeccion añadida al sér, y la sensacion representativa es un gran progreso en esta conciencia. Lo insensible es, pero no experimenta su propio sér; tiene relaciones, sufre mudanzas, mas no experiencia de ellas. El sér con conciencia no solo es, sino que experimenta su propio sér, y las mudanzas que en el mismo se verifican: al sér sin conciencia todo le es indiferente; para el de conciencia hay un bien ó mal estar; el prunGrO se hallará cn medio de — infinitas relaciones, del mismo modo que si no tuviese ninguna; el segundo experimenta los efectos de estas relaciones y las. busca ó las huye.
156. Pero cuando la sensibilidad se eleva á representacion, es algo as que la experiencia de un fenómenó puramente subjelivo: el sér "que ja posee sale en cierto modo de sí mismo, ó mas bien tiene én sí propio á otros seres, en cuanto se hallan representados en él. El sér sensitivo no se limita entonves á un órden de fenómenos puramente experimentales para sí piismo; es una especie de punto en que se reunen los objetos, un espejo en que se refleja el mundo córpóteo; pero.un espejo que se vé á sí propio, que siente el admirable fenómeno que en él se verifica.
- 457. Elevada la sensibilidad á este punto, se halla, por decirlo ási, en los confines de la inteligencia; pero esos confines están todavía - separados por un abisimo: el conocimiento sensible es hermoso, brillante, si se le considera en sí solo; mas si se Je compara con el intelectual, su resplandor se oscurece, como se eclipsan las, estrellas al levantarse sobre el horizonte el astro del dia.
158. A cada órden perceplivo corresponde otro atectivo ó de inclinaciones; y así es que acompañan al sensible los apetitos sensiblés, como al intelectual la voluntad. Esta se eleva sobre aquellos -tanto como la inteligencia sobre la sensacion. Los apetitos- sensitivos son ciegos, buscan el objeto por el placer ó el dolor; la voluntad se dirige por la razon y la moral. Los: seres que solo tienen sensibilidad, se arrastran por el polvo, ó solo vuelan como ave rastrera; los intelectuales se remontan por las alturas con el impetu del águila, y se esconden en las nubes del cielo: aquellos no salen del momento presente; estos dilatan su -vista por. las regiones de la eternidad.
- : Diferencia eñtre las sensaetones y las ideas.
1. En la conciencia del hombre: hay algo mas que se es: esta no es cuestion: de discursos sino echos; Condillac, al asentar que todas nuestras ideas son sensaciones trasformadas,'se pone en abierta contradiceien: con la mas incontestable experiencia.
Segua la doctrina sensualista no se puede encontrar en nuestras ideas otra cosa que sensaciones; veamos lo que nos enseña, la observacion, y empecemos por lo mas pre S La idea de un triángulo no es su representacion sonia Ó aquella imágen interior por medio de la cual nos parece que estamos viendo la figura.
3. La idea del triángulo es una, necesaria, constante, la misma parattodos; su representacion sensible es múltipla, contingente, mudable; luego la idea y su imágen sensiblo son esencialmente distintas. La unidad de. la idea del triángulo consta de la gcometría: las demostraciones que versan sobre él se refieren á una misma cosa;.en hablando del triángulo cu general, se sabe de qué se' trata; no puede haber equivocacion. No hay varias geometr ías sino una. La necesidad de Rs propiedades del triángulo es preciso reconocerla, so pena de ltichar con la evidencia y destruir la. geometría. La constancia y la identidad para todos, resulta de la unidad y necesidad. Lo uno ño puede ser vario; lo necesario-no se muda. Todos-lós geómetras'se entienden perfectamente al hablar del triángulo en general, y no necesilan explicarse unos á OLrOs ds es la Y Y figura triangular que tienen en su interior, ni las mudanzas que esta experimenta.
li. Nada de esto se halla en la imágen sensible. Concentrémonos dentro 'de nosotros, y notaremos que al pensar en el triángulo flotan en nuestra fantasía figuras «triangulares de varias formas y tamaños. Si queremos jmaginarnos el triángulo.én general, nos es imposible: - pues que por necesidad se nos presenta de cierto tamiño, grande ó pequeño; de una especie determinada, como rectángulo, oblicuángalo, acutángulo, obtusángulo, equilátero, isósceles ó escaleno. Estas propiedades particulares no pueden ser eliminadas todas de la figura imaginada, cual seria menester. para la idea: general; ni tampoeo pueden ser reunidas, primero, porque esto destruiria la generalidad de la idea; segundo, porque de ellas algunas son contradictorias. Si el tamaño de los la-.
dos es de seis pulgadas, no puede ser al mismo tiempo de ocho; si todos los ángulos son agudos, no puede haber uno recto. E | | - Considerada la representacion imaginaria en diferen-. tes sujetos, todavía crece la multiplicidad y variedad.”
Luego no hay en ella ni unidad, ni necesidad, ni constancia, ni identidad para todos. Luego es esencialmente distinta de la idea, UN: -.0. A primera vista nada tan sencillo como el _decjr que la idea es la ¡má den paroen realidad esto es contrario-el-mismo sentido comun. Dos niños de pocos años que aprendan los fúdimentos de geometría, tendrán representaciones triangulares diversas en el.acto de una demostracion. Supóngase que lo expresan así, y que en seguida se les exige que la demostracion general la suhordinen á la diversidad imaginaria; ¿qué responderán? No sabrán analizar el hecho ideológico; pero dirán: « esto es otra cosa, se habla del triángulo en general, nada tienen que ver los triángulos en que estamos pensando: » lo cual. demuestra, que si no hay acto reflejo para distinguir entre la imágen y la idea, hay la intuicion directa de la diversidad de las mismas.
6. Es evidente que tenemos idea de un polígono de mil lados, pues que conocemos y demostramos sus'propiedades, pero su imaginacion es de todo punto imposible.
7. Tenemos idea clara y disti un polígono en general, y nadie_es € Amaginarle, sin que se le ofrezca uno de tal ó_cual especie, y. por tanto no geneal. LO mismo se puede decir de todas las figuras, volúmenes y de cuánto cae bajo la jurisdiccion de la geometría. Lp A a / '8. Nadie dudará que poseemos la idea del número, á no ser “que se dude tambien de la existencia de la arit-. Mmética; y aquí encontramos otro fundamento de la misma diferencia que estamos consignando.
¿Cuál seria la imágen sensible de un número en general? ¿Será un conjunto en confuso? Entonces serán tantas las ideas cuantos sean los conjuntos. ¿Será la misma palabra número? A esto se opone el que al hablar del número nose trata de la palabra sino de la cosá: ¿quién no se reiria del que explicase la idea diciendo que es la voz número? Todos los pueblos entienden una misma cosa, no obstante que cada cual lo expresa con la palabra - de su lengua respectiva. La misma observacion se puede aplicar á los números particulares: dos, tres, etc.: los signos son diversos en los varios idiomas, la idea es la - misma. Aun entre nosotros la idea se expresa de dos modos: 2, dos; 3, tres;'etc., etc., etc.; y ¿quién dirá que hay variedad de ideas? Un hombre que supiese mil lenguas podria representarse Jos números Bajo mil palabras diferentes; pero estos permanecerian inmutables. Los signos envuelven la idea; sirven para fijarla en la memoria, mas no son la idea misma; son una corteza grosera que cubre un diamante. E - 9. Las. ideas de ser, sustancia, relacion, causa, las de bien, mal, virtud, vicio, justicia, injusticia, ciencia, ignorancia, ¿cómo se representan. sensiblemente? Los emblemas de los poetas y pintores ¿se tomarán acaso por verdaderas ideas?: 10. Con el sistema sensualista no se pueden explicar los actos mas comunes del entendimiento, ni aun los que versan sobre las sensaciones mismás. Si no hay en noso< tros mas que sensaciones, la comparacion es imposible. En este acto dirigimos simultáneamente la atencion hácia dos objetos: si comparar es sentir, la comparacion no será mas que una sensacion doble, lo que destruye la idea de comparacion. Siento el olor de rosa y el de clavel: en esta sensacion doble no hay comparacion, solo tiene lugar cuando cotejo: las dos sensaciones entre sí para apreciar sus semeja zas Ó diferencias. La compara: cion es un acto simple, escucialmente distinto de la sensacion doble: está entre las dos, ó mas bien sobre las dos;.es su juez., no su resultado.
11. La reflexion sobre una -sensacion es el acto con que pensamos en ella: siento un dolor, hé aquí. la sensacion; pienso en él, hé aquí la reflexion. Esta: -no puede * ser la sensacion misma; el sentir no es reflexivo, de lo ri o en toda sensacion habria reflexion.
o. Él juicio sobre las Sensaciones no puede explicarse bo E solas: no se juzgar sia comparar el predicado con el sujeto; y ya hemos visto que la comparacion es imposible en no admitiendo algo distinto de la sensacion.
43. Así, el sistema de Condillac contradice por una parte á la mas clara exper iencia, y por otra destruye la razon mnisma. El hombre con sensaciones solas, no es hombre; pierde el caráclor de racional y desciende á la coudicion de los brutos. - | 14. Hay pues en nosotros un órden.de fenómonos muy superiores á los sensibles; hay ideas puras, hay entendimiento puro; y la estélica, Ó sea la ciencia quese ocupa de los fenómenos sensibles, es esencialmente distinia de la ideología” pr oplaimente: dicha, que llámo ¿deolugia pura, _pyrque tiene por objeto el órden intelectual puro. (Y. Filosojía fundamental, lib. 11, Caj. 1, 1 y un.)
CAPITULO AL. Flmdo mE 15. Hemos visto: que las sensaciones representativas de objetos y tambien la ciencia geométrica. tienen por basc la idea de extensión. Esta, considerada con abstraccion de todas lás propiedades especiales con que se nos ufrece en Jos cuerpos, y tomada en sus tres dimensiones, IDFOLOGÍA PURA. 179 longitud, latitud y profundidad, constituye la idea de espació. Se ha dicho tambien (L's/ética, cap. X11), que la extension en los objetos es una propiedad real; y en trosotros, una idea en cuyo análisis hallamos la muKiplicidad y continuidad, sin que nos sea posible dar uHeriores explicaciones para definir la naturaleza de la continuidad misma. Pero estos límites que. hemos reconocido á la ciencia no deben impedirnos él tratar la cuestion del espacio, la que, aun cuando no fuera importante bajo varios aspectos, es muy notable por su profunda oscuri. dad y por las aparentes contradicciones que ofrece, Al entrar en el exámen de las ideas correspondo el pri -mer lugar ála del espacio; no porque sea la mas noble, sino porque, siendo la hase de las sensaciones represen-. tativas, se halla por decirlo así en los confines de la estélica, y de la ideología pura.
16. Se entiende vulgarmente por espacio la caparidad en que están colocados los cuerpos. Si se supone (;:itado todo lo que hay dentro de un vaso, aun concebimos su capacidad con las dimensiones limitadas por las paredes del misino; si con la imaginacion reducimos á la nada todos los cuerpos sólidos y fluidos, sensibles é insensibles, todavia concebimos las dimensiones del lugar en que están colocados. Esa capacidad, ese conjunto de dimensivnes vacías es lo que llamamos espacio. E 17. Una extension puramente vacía parece que encierra ideas contradictorias; no es sustancia porque no puede serlo una reteptividad donde no hay nada; no es una propiedad, porque no se concibe extension sin cosa extensa.
18. Todavía es mas repugnante un espacio que sea nada; y en el que haya verdaderas dimensiones: la nada no tiene ninguna propiedad. Dos cuerpos colocados en diferentes puntos del vacto distarian entre sí realmente si el espacio tuviese vérdaderas dimensiones. ¿Cómo puede fundarse una distancia real en un puro nada? ¿No es esto afirmar y negar á un mismo tiempo?.- 49. Un espacio real y distinto de los cuerpos, es un vano juego de la fantasia, Nada pruebá en sa favor el que nosotros lo concibamos así: este cofíicepto es ¡lusorio, no puede sufrir el exámen de la razon; si por él hubiésemos de juzgar, deberíamos admitir un espacio j eterno, infinito, indestructíble: eterno porque antes de la existencia. del mundo concebimos el espacio; infinito porque mas allá de los límites del universo le imaginamos tambien; indestructible porque con ningun esfuerzo aniquilado' podemos lograr que desaparezca. ".
20. ¿Qué será pues?'El espacio en las cosas, es la : misma extension de los cuerpos; su idea es la: idea de la extension en general. Gon lo primero se salva la realidad del espacio; con lo segundo, se explica porqué le concebimos eterno, infinito, indestructible. Como la base de las representaciones sensibles es la extension, y todos nuestros conceptod andan mas, Ó menos accompañados de representaciones sensibles, la idea de extension es permanente en nuestro espíritu: nos ofrece un objeto eterno porque la concebimos prescindiendo del tiempo; infinito porque hacemos abstracción “de. todo límite; indestructible porque no podemos despojarnos de la intuicion que sirve de base á las representaciones de la sensibilidad.
21. De esto se infiere, que donde no hay cuerpos no hay distancias, y que el vacío propiamente tal es imposible, porque encierra una idea contradictoria, una dimension nada, una realidad negativa, un ser y no será un mismo tiempo.
22. Semejante doctrina no está en contradicción con - las ciencias físicas; Descartes y Leibnitz, que las poseian profundamente, creyeron imposible el vacío. Las ciencias físicas deben limitarse á la observacion de los fenómenos y á la determinacion de las leyes que los rigen; para esto tienen dos luces: la experiencia y el cálculo;; ambas cosas prescinden de la íntima naturaleza de los ' objetos, cuyo exámen reservan á Ja filosofía trascendental. Por ejemplo, la experiencia enseña que los cuerpos se atraen en razon directa de las masas é inversa dul cuadrado de lás distancias. Las atribuciones ' del físico son: 1* asegurarse con certeza del fenómeno de la atraccion; 2* formular las leyes de Ja misma sometiéndolas á riguroso célculo en cuanto lo consiente la experiencia. Si despues se le pregunta qué es la atraccion en sí misma, cuál es la íntima naturaleza de los cuerpos prescindiendo de los fenómenos;. qué es el movimiento cuya direccion y velocidad se calculan; y si atendida la esencia de las cosas seria absolutamente imposible otro órden diverso del actual; estas cuestiones no le-pertenecen; corresponden á la metafísica; y sea cual fuere la - Opinion. que sobre ellas se adopte, no se alteran los resultados fenomenales que la experiencia y el cálculo enseñan al astrónomo.
23. De estos sacaremos la exacta nocion del movimiento. Considerado trascendentalmente, es la alteracion de las relaciones entre los objetos extensos. Un cuerpo solo en el mundo, moviéndose, es un concepto imaginario: no hay relaciones cuando no hay extremos referibles; no habria pues movimiento no habiendo mas que ún cuerpo, y por consiguiente faltando los puntos de comparacion. | 214. Un cuerpo traspasando los límites del universo y moviéndose por un espacio completamente vacio, es una imaginacion vana. Los espacios imaginarios no son nada en la realidad; todo cuanto decimos de ellos ó con re-' lacion á ellos, no puede sufrir el exámen de la razon. (V. Filosofia fundamental, lib. 11.) | 25. En la idea del espacio, ó seá la extension en general (20), se funda la geometría; pero es de notar que esta idea por sí sola no basta para la ciencia. Son necesarias las de ser y no ser en cuanto entran en el principio de contradiccion; las de unidad y número para la medida; sin ellas no se puede dar un paso. La idea de extension en abstracto nos ofrece un campo inmenso, en que la ciencia no encuentra límites; pero campo estéril, si no se le fecunda con otra clase de nociones. La idea mas cercana á las sensaciones,.es tambien la menos intelectual. El silencio, la muerte, la soledad, la inercia, la nada, no tienen expresion mas propia que la de un espacio. vacio. (V. Filosofía fundamental, lib. 1v, cap. v.) E | 189 FILOSOFIA ELEMENTAL, CAPITULO 11L.
Naturaleza de la idea y de la percepcion..
26. Las ideas pueden ser consideradas en su naturaleza propia, en sus relaciones mutuas ó con los objetos, y en su orígen.
La idea en sí misma, tomando esta palabra en su mayor generalidad, es la representacion interior de un objeto. Por representacion no entiendo aquí imágen ó semejanza, sino el fenómeno interno que.nos hace.conocer la cosa. A ese fenómeno, sea lo que fuere, por cuyo medio conocemos, se le puede llamar representacion, porqué presenta á nuestra inteligencia la cesa conocida.