hóndo; que lo “mismo son los objetos que le rodean; que no hay « distancias; que no hay cosas grandes ni pequeñas; y que todo cuanto significamos con.estos nombres no son mas que apariencias, fenómenos puramente internos, causados en nosotros por séres que no tienen nada semejante [4 76. Mientras nos resta: en -los objetos la extension, explicamos cómo. nos pueden: causar lás sensaciones; porque de ellos salen columnas de fluidos que afectan nuestros órganos, su superficie se aplica'á la de nuestro cuerpo para producirnos las sensaciones del tacto, y en ella se reflejan los rayos de luz que vienen á nuestros ojos; pero si no hay en los objetos extension, no hay partes, no pueden enviarnos efluvios, ni ofrecernos superficies; todo “se trastorna en nosotros y fuera de nosotros.
77. La geometría es una de las ciencias mas ciertas y evidentes; y sin embargo. desaparece del todo si quitamos á los objetos la exlension. Claro es que al hablar de volúmenes, superficies. y líneas, no tratamos de estas cosas en cuanto están en nuestro interior, sinó en cuanto se hallan en lo exterior ó reales -ó posibles. Admitiendo la hipótesis idealista,.la geometría se reduce á combinaciones de hechos puramente internos, á los cuales no se sabe que corresponda ningun objeto,. real ni posible; por consiguiente pierde su naturaleza; y una de las ciencias mas ciertas y evidentes se reduce á un juego de palabras cuando se quieran hacer aplicaciones de ella en lo exterior.
78. Las ciencias naturales desaparecen tambien en faltando la extension. Así, por- ejemplo, cuando la ca-' tóptrica asienta que en la uz el ángulo de reflexion es igual al áogulo de incidencia, no: podrá significar otra cosa sino que en la apariencia de eso que llamamos luz, la apariencia del ángulo de reflexion es igual á Ja apariencia del ángulo de incidencia, Cuando la mecánica establece que las fuerzas de una palanca están en razon inversa de lá longitud de sus brazos, solo podrá significar que la apariencia de las fuerzas de una apariencia de palanca está en razon inversa de la aparente longitud de la apariencia de sus brazos. En vano nos hablará la astronomía de. masas, volúmenes, velocidad y órbitas de Jos cuerpos celestes; no habiendo extension real, solo habrá apariencia de masas, volúmenes, movimientos, velocidades y órbitas; fenómenos internos que nos causaria no sabemos qué objeto, y que por una extrañeza inconcebible nos obligaria á creer real y fuera de nosotrós, lo que es meramente ideal.y solo está en nosotros.
79. La realidad objetiva de la extension no se prueba solamente manifestando lás consecuencias absurdas que - de lo contrario resultarian, sino tambien con demostracion fundada en la íntima naturaleza de la cosa. Vamos á ver este nuevo género de pruebas; pero adviértase ante todo, que al añadirla no se quiere dar á entender que la primera no sea suficiente. Las demostraciones que estriban en lo absurdo de la suposicion contraria son tan sólidas como las directas; porque no puede ser nunca verdad lo que trae consecuencias repugnantes. Así, basta el haber manifestado que el negar la realidad objetiva de la extension trastorna nuestras ideas Científicas, para que jamás se la pueda poner en duda.
. 80. La extension analizada ideológicamente contiene: multiplicidad y continuidad. Multiplicidad, porque ningun ser extenso es uno, en todo el rigor de la palabra; por lo mismó que es extenso consta de partes, las que no sé pueden concebir sin ser distintas entre sí. Continuidad, porque para formar extension no basta que haya muchos. séres, es preciso que sean tales y estén de tal modo unidos que puedan constituirla. Si concebimos muchos-espíritus- nos resulta muchedumbre, y sin embargo no concebimos nada extenso. La aritmética se ocupa siempre de cosás multiples, y no obstante, su objeto no es la extension. — * | | 81. Tanto la multiplicidad coro la continuidad de los 150 FILOSOFÍA ELEMENTAL. | séres que nos caysan las sensaciones, podemos conacérla dor medio de estas. Cuándo vemos ó tocamós un objeto, ha sensacion se nos ofrece como de. puntos distintos entre sí; y esto se "halla en la misma naturaleza de dichas sensaciones. Nos es imposible ver un objeto si no hay en él partes distintas quese nos presenten; la. vista de un punto indivisible es una idea contradictoria. Lb propio sucede en el tacto, pues que-las sensaciones este implican por necesidad una distincion entre las partes de cuyo conjunto y situacion nos informa. —. 82.-La continuidad, es decir, la disposicion de los objetos-bajo ésa forma. que llamamos extension, es un hecho que, aunque de cierto existe fuera de nosotros, y está representado en nuestro interior, no puede sujetarse á riguroso análisis. Nada significa el decir'que la extension es la ocupacion del espacio, porque faltará entonces “explicar en qué consiste la extension del mismo espacio. Añadir que ser extenso es hallarse unas partes fuera de otras, fampoco aclara nada, porque ese fuera no es concebible en no a E extension; luego entonces se explica lá extension por la extensioú misma, y por tank se incurre en el vicio de hacer entrar en la definicion Ñ Ñ cosa definida. | - 83. Parece pues que nos es preciso mirar la exten- ' sion externa, como un hecho que no podemos analizar, sino para descubrir en él la multiplicidad y sujétarle á medida;' y que su representacion interna la debemos considerar tambien como un hecho primitivo de nuestro espíritu, que se desarrolla en nosotros tan.pronto como se ponen en ejercicio las facultades sensitivas.
84. Aquí se nos. puede objetar una dificultad. La. extension, como representada en nosotros, es un fenómeno puramente interno, es una sensacion; luego si Ja atribuimos á los objetos externos los hacemos sensitivos. Precisamente, este es el raciocinio con que hemos combatido la realidad objetiva de las calidades sensibles, consideradas como tipos de nuestras sensaciones; ¿ porqué, pues, no se podrá aplicar á la extension? La dilicultad se funda en “una paridad, y así quedará desvanecida, si señalamos Jas diferencias “entre uno y otro caso, oa - A AA 85. La primera y mas obvia es que el negar la realidad objetiva de las calidades sensibles como tipos de nuestras sensaciones, no trastorna nuestras ideas científicas, lo que sucede si aplicamos lo mismo á la extension. Así, aun suponiendo que el raciocinio nos pareciera concluyente tambien para esta, deberíamos detenernos, porque no.hay razon de ninguna especie que pueda legitimar la afirmacion de-un absurdo. Guando ocurre un - conflicto de esta naturaleza, y el absurdo en que vamos á incurrir es evidente, la razon nos prescribe que reconozcamos un vicio oculto en el argumento que nos lleva á lo contradictorio. -: Esta solucion desvanece la dificultad apelando por decirlo así á una prudencia filosófica; bastaria para no - caer en el absurdo.; sabríamos que hay disparidad, pero ignoraríamos enñ qué consiste y de dónde nace. Así conviene señalar. otra diferencia, fundada en la misma naturaleza dela cosa.: k - 86. Laextension, aunque sea una condicion indispensable para el uso' de los sentidos, no es objeto directo de nivguno de ellos. La vista y el tacto, que son los que se refieren á ella de un modo mas especial, no la sienten directa é inmediatamente. El ojo para ver los colores necesita tenerlos en una extension, pero no ve la extension misma, sino los colores; el taeto para séntir la blandura ó la aspereza necesita una extension, pero no siente la extension en sí misma, sino las calidades de blandura ó aspereza inherentes á ella. -; Asi la extension debe ser mirada como una especie de sujeto de las calidades sensibles de los objetos; pero no como objeto inmediato y directo de la sensibilidad. Si concibiésemos tuna extension sin olor, sabor, sonido, «color ni propiedad alguna relativa al tacto, seria incapaz de afectar nuestros sentidos.
87. Esta observacion 'deshace radicalmente la dificultad propuesta: porque si la extension no es un objeto inmediato. y directo de las sensaciones, al alirmarla existente en Jo exterior, no atribuimos á los objetos extensos el carácter de sensitivos; solo señalamos una propiedad que se nos hace perceptible por medio de los sentidos. Hé aquí, pues, cómo no hay paridad entre las as a “seusaciones propiamente dichas y la percepcion de la extension; aquellas son fenómenos internos. que no podemos trasladar á lo externo; pero esta es un hecho externo que se nos hace perceptible por conducto de los fenómenos internos. Las (iguras, que no son mas que modificaciones de la extension, se hallan representadas en nuéstro interior; pero esta misma.representacion es imposible sin el color; luego ni aun. la disposicion de partes, esto es, lo mas característico que hay en la: extension, no se ofrete directa é inmediatamente á nues: -tras facultades señsitivas.
88. La geometría trata de la extension prescindiendo de los colóres y de toda calidad sensible; entonces no se halla la ciencia en el terreno de las representaciones sensibles sino de las ideas puras, ó sea delos objetos del entendimiento puro; pues que la misma geometria, si quiere echar mano de las representaciones sensibles 1) imaginarias, necesita emplear el color ú otra calidad que pueda afectar los sentidos. Este carácter de la extension,. ó su posibilidad dé ser: despojada de las propiedades sensibles convirtiéndose en objéto del entendimiento puro, manifiesta mas y mas que ella en sí, en su esencia, no es una sensacion, pues que si tal fuese no podia -ser despojada de su naturaleza sensible;.no se puede destruirla esencia-de una cosa sin destruir la cosa misma. (V. Filosofía fundamental, lib. -11, cap. vi y 1X, e Ml desde el 1 hasta el vu. y desde el xvu1 hasta el xxx CAPITULO XIIL Comparacion de la aptitud respectiva de la vista y el tacio para darnos idea de los objetos externos.
89. Condillac es de opinion que el sentido maestro es el tacto. Segun este filósofo, solo con el tacto podemos formarnos idea de la extension; de manera que la vista por sí sola no bastaria para darnos idea de los objetos externos; la vision se nos ofreceria como un fenómeno puramente subjetivo; no conoceríamos figuras, distancias ni movimiento. Esta opinion me parece infundada. | 90. La vista tiene por objeto propio y característico los.coleres.: y los colores no se pueden ni siquiera concebir.sin una superficie. Foda superficie es extensa; luego en la misma sensacion visual entra por necesidad la representacion de la extension. | 91. Para comprender cómo la vista puede darnos idea del volúmen, basta considerar que este no es mas que el conjunto de-las tres dimensiones: longitud, Jatitud y profundidad; la vista nos da idea de las dos como acabamos de demostrar (90); pues la superficie implica longitud y latitud; luzgo no hay inconveniente en que nos la dé de la otra...pa Se convendrá en la legitimidad de la consecuencia si se reflexiona que las tres dimensiones que constituyen el volúmen no se distinguen simo por la posicion que ocupan respecto.á.nosotros -: la misma que llamamos longitud del libro, por ejemplo, se convertirá en latitud y profundidad si se le coloca de diferente manera, ó se le mira desde un punto diverso. Luego el sentido que percibe las dos «dimensiones podrá percibir fácilmente la tercera, con tal que la variedad de las posiciones de los objetos le. presenten esas dimensiones en una relacion diferente. Esto último sucederá por necesidad, á causa del movimiento de los objetos ó del ojo; por consiguiente la vista por sí sola podria darnos idea de las figuras y de las distancias sin necesidad del tacto. (Véase Filosofía fundamental, lib. 11, cap. desde el x hasta el xv1.)
92. -La misma idea de resistencia, la que parece exigir de un modo mas especial el sentido del tacto, puede tambien resultar de la sola vista. Para concebirlo adviértase que no se trata de la sensacion de tacto que experimentamos al encontrar un cuerpo resistente, porque esto equivaldria á decir que la vista puede tocar. Se habla pues únicamente de Ja resistencia considerada como simple relacion de un cuerpo á otro detenido en su movimiento. Sea un cuerpo recorriendo la línea A _—_—_———(, si-un Observador ve que el cuerpo recorre constantemente toda la línea b c, excepto cuando se interpone otro en el punto d, inferirá naturalmente que la detencion del cuerpo movido depende de la interposición del otro, y por tanto mirar á este último como resistente. Nada mas se necesita para formar la idea de resistencia; pues la sensácion de tacto es un hecho subjetivo del sér que la experimenta, y que nada tiene que ver con el objetivo ó sea con la relácion del Ye o detenido al obstáculo one le detiene.
El argumento mas -grave en favor de la. opinion nde combatimios és la experiencia hecha en un ciégo, jóven de “trece á catorce años,'á quien un distinguido cirujano de Londrés, NMamado Cheselden; hizo la operacion de las cataratas, primiero en un ojo y despues en el otro. Los fenómenos mas notables fueron los siguientes: 1? Cuando el niño comenzó á ver creyó que los objetos tocaban á la superficie de siis ojos.
2 No se formaba tiinguna idea de la. relacion de los tamaños y distancias. Así no sabia concebir cómo la casa p0dO parecerle á la vista mas grande que su gabinete.
lampoco alcanzaba” á comprender cómo pudiese Iber otros objetos fuera dé los que vela: tado le parecia iñmenso..
32 No distinguia entre los objetos, por mas diferentes que fueran en tamaño y forma.: infiere de esto Condillac, que la vista por sí sola no nos daria idea de la extension ni de las distancias, pues que habiéndola observado'en los primeros pasos de su ejercicio, dió los resultados que acabamos de consignar.
94. El argumento es especioso; y por de pronto pa- - Trece concluyente, pero examinádo con severa crítica se le encuentra muy débil. Para: cómprender bien la solucion de la dificullad conviene tambien notar algunas sir cunstancias del hecho.
05. El niño antes de la operacion no estaba coimpletamente ciego: distinguia el! dia de la noche; y en nabiendo mucha luz, discernia lo blanco, lo negro y lo encarnado. Esta circunstancia es importante, porque manifiesta que el ciego debia de tener la costumbre de considerar dos objetos pegados á sus párpados; de lo c:1al nos formaremos una idea, observando lo que 10s sucede cuando cerfamos los ojos en medio de la luz. Así pues, ya no cs tan extraño que al caer las cataratas creyese que los objetos que se le presentaban mas claros estaban en el mismo sitio al cual solia referir las sensaciones Oscuras.
96. La confusion de sus sensaciones nuevas, solo prueba que la vista, para darnos idca clara y exacta de los objetos, necesita de cierta práctica que le sirva de educacion. ¿Qué sucederia si á un hombre privado del “tactó se le dispertase de repente este sentido? Es cierto que sus Sensaciones al principio estariar. en una confasion semejante. La experiencia de cada dia nos enseña ue el tacto se perfecciona mediante el ejercicio; luego én sus primeros. actos estaria en la mayor imperfeccion.
97. Un órgano que ejercia sus tunciones por primera vez, debia ser sumamente débil, y trasmitir muy mal las impresiones. Si nosotros, al pasar. repentinamente de las tinieblas á la luz, apenas alcanzamos á distinguir los objetos, y á veces no vemos casi nada, ¿qué debia suceder en quien veia por primera vez y á la edad de trece años?
98. En la relacion del oculista parece nofarse una contradiccion: dice que el niño no discernia los objetos, pero que le gustaban con preferencia los mas regulares; si unós le agradaban mas que otros, los drseernia, pues que sin discernimiento no hay preferencia. | 99, El no reconocer con la vista los objetos que te-- nia ya- conocidos con el tacto, tampoco" prueba otra cosa sino que no estaba acostambrado á comparar los “dos órdenes de señsaciones, Sabia por ejemplo que una bola le causaba en el tacto la sensacion de un cu<rpo esférico, pero ignoraba qué sensacion debia causarle á la vista; y así no podia verificar el reconocinfiento de los objetos hasta que la. experiencia le hubiese enseñado á combinar las sensaciones, reuniéndolas en uno mismo, como en su causa comun.
100. Es tambien de notar que se trata de un niño de trece años, falto por consiguiente de espíritu de observacion, y que en el atolondramiento de las primeras impresiones, debia de decir mil. cosas incoherentes, y much» mas hablando en una lengua que no entendia, cual era la de las sensaciones visuales. Ll sabia los nombres du los colores, tamaños, figuras, lindes, movimientos, etc., etc..; pero nada de esto podia haber referido á las sensaciones de la vista: así, hasta que pasase algun tiempo, no pudo responder con exactitud á muchas preguntas que se le harian, por ignorar su significado. El ciego habla de los objetos de la vista; mas para él.las palabras no representan lo mismo que para nosotros. * 101. La impresion de agradable ó desagradable es algo comun á todas las sensaciones; y hé aquí explicado porqué el niño, de quien se dice que no distinguia los objetos, indicaba no obstante los que le eran mas gratos. Cuando se le preguntaria sobre los límites, tamaños y ¿figuras, no responderia con exactitud, ya por la debilidad del órgano, ya por su alolondramiento, ya por no entender bien lo que se le preguntaba; pero al tratarse dela sensacion de placer, la-confusion desaparecia; comprendia muy bien lo que las palabras significaban, y por lo mismo era capaz de señalar á cual de los objetos daba la preferencia. 30 102. De estas observaciones inferimos que los experimentos hechos en el ciego de Cheselden solo prueban: que el órgano de la vista no adquiere la debida fuerza y precision sino con algun tiempo de ejercicio; que sus primeras impresiones son por necesidad confusas; y que faltando la costumbre de compararlas entre sí y con las de otros sentidos, han de inducirnos á juicios inexactos.
103. Pero como lo mismo sucede en todos Jos sentidos, resulta (que Condillac nada adelanta en pro de la supcrioridad del tacto. Sin desconocer la utilidad de este sentido para la rectificacion de muchos juicios relativos á la extension, me parece que, lejos de que se le haya de levantarsobre los demás, es uno de los mas inferiores. Limitado á lo contiguo, no puede salvar las distancias, ni apreciar sinu objetos muy reducidos; su medio de percepcion, la aplicacion de superficie con superficie, cs de lo mas grosero y tardío en el órden de la sensibilidad. La vista nos ofrece lás estrellas fijas, distantes de nosotros millones de leguas; el oido nos avisa de lo que acaba de suceder en sitios muy lejanos; hasta el olfato nos advierte de la cercanía de un objeto fétido ó aromá-UCO.
104. En la naturaleza misma «podemos observar que el tacto se halla en los últimos límites del reino animal; es comun al hombre con el gusano y el pólipo, y aun algunos creen que con la yerba llamada sensitiva. En el hombre se halla con mayor perfeccion que en todos los animales; mas esto no indica su preferencia sobre los demás sentidos, sino que estaba destinado á funciones mas nobles, entre las cuáles se distingue el concurrir á la formacion y rectificacion de las ideas relativas al mundo sensible. (V. la Lógica, hb. 1,.eap. 1.)
SS e: E, a CAPITULO XIV. Qué nos enseñan los sentidos con respecto al mundo corpóreo.
105. Por el análisis que precede resulta claro que los sentidos ho nos dan á coñocer la naturaleza de los cuerpos; solo nos ponen en relacion con ellos, sin presentarnos de los mismos otra cósa que la forma de la extension. Así, deslindando-lo que hay en nuestras sonsaciones de subjetivo y de objetivo, hallamos que, excepto la exten-- sion y el principio de causalidad (física ú ocasional) re-: sidentes en los cuerpos,. todo lo demás es subjetivo.
406. La sensibilidad externa es'una facultad que se: nos ha dado para la conservacion del individuo y de la especie, y para conocer las relaciones de las partes del mundo corpófeo entre sí, y con nuestros órganos: estas relaciones, en cuanto sujetas á nuestros sentidos, se reducen á extension y movimiento.
107. Resumiendo esta doctrina, diremos que los sentidos nos enseñan lo siguiente: 10 Existencia de séres distintos de nosotros, y que (fisica ú ocasionalmente) influyen sobre nosotros, 2” Distincion de estos séres entre sí, y por consiguiente multitud en su conjunto. | 3” Sujecion de los mismos séres á- leyes constantes, cn sus relaciones entre sí y con nuestros órganos.
(9 Forma comun á todos cllos, é indispensable para 1,8 FILOSUFÍA ELEMENTAL. que podamos percihirlos sensiblemente:.la extension 6 la continuidad. | 5 Mudanzas de la relacion de Jas extensiones parciales con la extension total, ó en el espacio lo que constiluye el movimiento.
6” Todos los medios para apreciar otras calidades de. los cuerpos, ya sea cn sas relaciones mutuas, ya con nosotros, se reducen á determinar sus efectos por las modificaciones de la extension. Los grados de calor ó. de frio son medidos por la altura del.miercurio en el terimómetro; para otras variaciones atmosféricas nos sirve “el barómetro; y en general la intensidad de las fuerzas mecánicas y químicas - la apreciamos por medidas del movimiento, esto es, por relaciones en la extension. (v. adds fundamental, lib. 11, cap. m1.)
CAPÍTULO xv.
La imagivacion, Ó sea la représentacion sensible interno. Su necesidad y / caraclóres. E 108. Las sensaciones externas son insuficieñtos Para dirigirnos en las relaciones con el mundo corpóreo; por. cuya razon senos ba dado la facultad de reproducir en nuestro interior, y sin la presencia de los objetos,.las impresiones que cllos nos han causado. A esta facultad se la llama imaginacion ó fantasía.
« 109. Para convencerse de la utilidad y necesidad de la imaginacion, considérese lo que resultaria si ella nos faltase. Solo podríamos tener relaciones con los objetos presentes; pues que, no habiendo representacion interna, perderiamos Ja memoria de las sensaciones tan pronto como dejasen de existir. Esto baria imposible el satisfa= cer las necesidades de la vida, No conoceríamos el alimento que otras veces hubiésemos tomado; no acertaríamos á volver á nuestra habitacion, ni la reconoceríamós aunque la encontrásemos por casualidad. No teniendo memoria de nada, no subríamos Jo que anteriormente ESTÉTICA, 1,9 nos ba sucedido; careceríamos de unidad de conciencla; y una sensacion recibida pocos momentos antes, nos sería lan indiferente y desconocida, como si las hubiese recibido otro hombre en el país mas remoto, Por donde se manifiesta que la facultad de reproducir en nuestro interior las sensaciones pasadas, nos es absolutamente necesaria, y que el Criador nos ha dotado de eJia, para que los fenómenos sensibles no fuesen en 1osotros una scrie de hechos inconeros que á nada pudiera conducir. | | 410. La inagivacion es una especie de continuacion de los sentidos; pues que solo representa Jo que ellos nos han fyasmitido alguna vez; pero se distingue por ciertas propiedades características que inpporta consinar. ' i 114. Una de las calidades distintivas de la sensibilidad imaginaria está én que nos ofrece sus representaciones ebvueltas con la idea del tiempo. Al recordar nn paisaje que hemos visto se nos presenta en nuestro interior el pajsaje, no de una manera absolula, sino como reaparícion de urna sensacion pasado, lo cual da á la representacion el carácter de recuerdo. Si se nos hiciese la descripcion de un paisaje no visto por nosotros, su representacion no se nos ofreceria con el carácter de recuerdo, sino como ua producto de nuestra fantasía excitada pór la narracion..
112. Reflexionando sobre esta calidad, se echa de ver que nos era absolutamente necesaria, para no andar perdidos continuamente en un laberinto de representaciones inconexas; la nranía y la locura consisten en esa confusion de lo real con lo puramente imaginario; y el liñaje humano no debia ser una reunion de maniáticos y de locos. o 113. La imaginacion no solo nos reproduce las sensaciones pasadas, sino que sigue en esto un órden que es el mas conveniente para nosotros. Al recordar un lngar ó tiempo, recordamos naturalmente las varias sensaciones que hemos recibido en ellos, aunque sean muy pa La unidad de lugar- ó tiempo les sirve de azo. A | 114. Esta union de las sensaciones pasadas por el a- 160 | FILOSOFÍA ELEMENTAL..
vinculo del lugar ó del tiempo, dimana de que, habiendo sido recibidas en un mismo tiempo ó lugar, la impresion orgánica de estos queda naturalmente ligada con las de las sensaciones particulares; y así en reproduciéndose la una se reproduce naturalmente la otra. ' ' “> 145. El objeto de este.vínculo es, que el ser sensitivo pueda ejercer del modo conveniente sus funciones; porque siendo las ideas de tiempo y lugar puntos fundamentales en todas las relaciones con el mundo corpóreo, no podríamos mantenerlas bien si no se. nos hubiese dado esta preciosa facultad con que.asociamos las sensaciones diversas. Para buscar lo que deseamos es pre- - * ciso ir al lugar donde está; para evitar lo nocivo debemos apartarnos del sitio donde se halla; si no tuviésemos la facultad de asociar los recuerdos por el lugar, estaríamos en una confusion continua. Lo propio sucede con el tiempo: esta circunstancia nos es indispensable en muchos casos; sin ella no podríamos dar curso á los negocios mas communes de la vida; todo lo recordaríamos en el mayor desórden, Figurémonos lo que seria -un hombre que, pensando en el dia de ayer, no tuviese la facultad de recordar las varias sensaciones del mismo dia, y concebiremos la inmensa: importancia de esta facultad asociadora de los recuerdos con el vínculo del tiempo. O | l 116. La semejanza es otro de los lazos. que unen las sensaciones: al ver á un hombre parecido á otro, nos ocurre desde. luego la idea de aquel á quien se parece.
No es necesario detenerse'á explicar la utilidad de esta asociacion de ideas; y en cuanto á-su ogígen, no es.difícil encontrarlo considerando que objetos semejantes. ' producen en nuestros órganos impresiones semejantes, y por-lo mismo es natural que.al excitarse la una se excite tambien la otra. ' A Ñ | 117. Uno de los vínculos mas preciosos que tiene nuestras representaciones es el de los signos arbitrarios, entre los cuales figura en primer puesto Ja palabra oral ó escrita. Este es uno de los fenómenos mas importantes de nuestro espíritu, y uno de los medios mas eficaces para extender y perfeccionar sus funciones. La palabra Madrid ni hablada ni escrita tiene semejanza alguna con su significado: la capital de España; sin embargo, nos basta oirla pronunciar ó leerla, para que se desenvuelva en nuestro interior la representacion de la populosa villa. El nombre de uma persona no tiene ninguna sémejanza con ella; pero él hasta para que se excite en nosotros la representacion de la misma.
118. La asociacion de las. palabras con las represen-. taciones sensibles es tambien una asociacion de sensaciones, porque la palabra hablada ó escrita produce en nosotros una verdadera sensacion auditiva ó visual. Pero en la asociacion constante y ordenada de cosas tan diferentes, se descubre ya la accion de una facultad superior al órden sensitivo: la razon, que distingue al hombre del bruto, - y que le coloca á tan inmensa altura sobre.todos los animales, aun en lo relativo á los objetos uramente sensibles,. As 119. El ejercicio de la imaginacion está en algun modo subordinado á la libre voluntad, mas no con sujecion absoluta. La experiencia enseña que imaginamos varios objetos cuando queremos y del modo que queremos; pero tambien acontece eon harta frecuencia que no nos es posible evocar imágenes que se nos han olvidado, ni dar á la reaparicion de otras el órden que desearíamos, ni tampoco desvanecer algunas qué se nos ofrecen á pesar nuestro, con. molesta y á veces aflictiva importunidad.
120. Dependiendo el ejercicio de la imaginacion de las afecciones del cerebro, y no estando sujetas las alteráciones de este órgano al. imperio absoluto de la voluntád, se comprende fácilmente porqué nos hemos de encontrar muchas veces con representaciones que no quisiéramos. Despues de un suceso que nos ha causado profunda impresion, con mucha dificultad evitamos que se nos represente; la razon de este fenómeno se halla en que las alteraciones Orgánicas dejan huella tanto mas honda, y por consiguiente se reproducen con tanta. mayor facilidad, cuanto han sido mas vivas, cuanto mas han afectado el órgano que nos las ha trasmitido.
121. No se limita la imaginacion á la reproduccion de las sensaciones pasadas, sino que tomando de ellas lo que le conviene, forma conjuntos ideales á que nada corresponde en la realidad.-Esta fuerza de combinacion es la base de las artes mecánicas y liberales: sin ella el hombre no haria nunca nada nuevo, estaria limitado á copiar la naturaleza de una manera fija, invariable, sin añadir ni quitar nada; la geometría, que necesita contínuamente de combinaciones de figuras puramente imagivarias, seria tambien imposible, 129. La fecundidad de la imaginacion se ejerce: á veces independientemente de nuestra voluntad; así nos acontece que nos ocurren conjuntos puramente ideales, ora hermosos y encantadores, ora deformes y horribles. Pero no puede negarse que aquí se manifiésta ya de una manera mas clara el imperio de la voluntad, y la existencia de un órden de facultades superiores á las sensitivas. En pocas palabras se nos da la: idea de un conjunto complicadísimo, que nos es “imposible representarnos de pronto en la imaginacion; pero la razon, que se ha penetrado de la idea, toma bajo su direccion ¿la fantasía y la obliga á trazar una á una todas Jas figuras necesarias; y á representarla en todas sus relaciones. Así acontece á cada paso con los pintores, escultores, y tambien con todos tos constructores mecánicos: en dos palabras se les encarga uná obra cuyos detalles exigen prodigiosos esfuerzos de imaginacion y á' veces muchos años de teaDajo: (V. la Lógica, lib. 1, cap. ly.)
CAPÍTULO XV o > Perturbaciones de la representacion sensible interna. Sus relaciones con la or ganizacion.
123. Cuando las facultades intelectuales están temas y los órganos sensitivos ejercen sus funciones de la manera conveniente, distinguimos entre la sensacion real y la imaginaria: asi: acontece durante la vigilia mientras el hombre está en su juicio. - 124. Pero al cesar los sentidos en sus funciones como en el sueño, si la facultad de las representaciones internas se pone en accion, se halla sin el contrapeso de las impresíones externas, y asi nos ofrece sús imágenes con Y ESTÉYICA. 103 nas viveza; y siendo por otra parte muy escasa ú enteramente nula la reflexion á causa del entorpecimiento de las facultades intelectuales, tómamos por una realidad lo que solo existe en nuestra fantasía.
125. A los maniáticos no les falta lá accion de los sentidos externos; pero la' representacion interna es tan vi- .vaá causa de Ja perturbacion orgánica, que no pueden distin vir lo interno de Jo externo. 426. Para "hacer bnen uso de las representaciones imaginarias, necesita el hombre hallarse en el pleno ejer» - Cicio de sus facultades tanto sensitivas como intelectuales: la accion de las primeras templa la viveza de la representacion interna, y la deja en aquel grado conveniente de palidez, indispensable para no confundir lo imaginario con lo real; por medio de las segundas reflexionamos sobre Jas. sensaciones tanto internas como externas, Jas comparamos entre sí y las discernimos; llegando de este modo al conocimiento de la verdad. 127. Así se explica porqué las personas de una ¡ma- .ginacion muy viva están as expuestas al desórden mental. Semejante viveza depende de la mayor susceptibilidad de los órganos, la cual exallada con algun accidente produce las perturbaciones conocidas con los nombres de delirio, manía, monomanía y locura.
128. La íntima relacion de las sensaciones con. la organizacion- explica muchos fenómenos que sin esto no podrian comprenderse.
A veces experimentamos sensaciones á que nada corresponde en lo exterior. -En el delirio, en la manía, en el sueño, tenemos realmente la sensacion de objetos que no están presentes: la conciencia nos atestigua la realidad de la sensacion en nosotros, y de una manera tan clara y viva que no nos consiente ninguna duda; y no obstante las refJuxiones. posteriores nos cercioran de que aquella sensacion.era un fenómeno puramente interno, a] que nada correspondia en la realidad. Esto se explica atendiendo á las relaciones de la sensibilidad con los óranos. ¡ 129. La sensacion depende de ciertas alteraciones o orgápicas; y de « estas no resulta el fenómeno sino en E lo se terminan en el cerebro. Supongamos, pues, que el cuerpo A, afectando el órgano externo, produce en el cerebro la alteracion M, á la cual siga por las leyes de la naturaleza la sensacion N. Es claro que si una causa puramente interna produce en el cerebro la misma alteración M, percibirá el alma la sensacion N, como si estuviese presente el cuerpo'A. AN 130. Esta teoría no es una. mera hipótesis; pues se funda en un hecho cierto, cual es la correspondencia de las alteraciones cerebrales con determinadas sensaciones; y en otro muy probable, á saber, el que causas puramente internas pueden en algunos casos producir en el. cerebro alteraciones idénticas á las que nacen de la accion de los órganos afectados por un cuerpo externo. Siéndonos desconocido qué alteraciones orgánicas cerebrales son indispensables para las respectivas sensaciones, no es posible demostrar que aquellas pueden dimanar de causas puramente internas; pero salta á los ojos que ora consistan dichas alteraciones en una vibracion de las fibras, ora en la circulacion de un fluido ó en otro movimiento cualquiera, está en la esfera de la posibilidad, y aun de muy plausible probabilidad, el que esas vibraciones ó movimientos, sean cuáles fueren, se repitan en el cerebro sin necesidad de un agente que obre sobre nuestros órganos externos. | 431. La imaginacion, ó bien esa facultad ton que se representan en nuestro imterior las sensaciones pasadas, sé puede explicar por el mismo principio. Nada sensible se nos representa en lo interior sin. que lo hayamos experimentado en lo exterior: pues que aun las representaciones mas extrañas y monstruosas se forman de un conjunto de sensaciones que en realidad han existido en nosotros. Fínjase el monstruo de que nos habla Horacio: hermosa cabeza de mujer, cerviz de cabalto, miembros de diferentes especies cubiertos de' raro plumaje, y por fin terminando en un pez deforme; este conjunto no lo hemos visto nunca, pero hemos visto cabezas de mujer, cervices de caballo, y todo la demás que hacemos entrar en el monstruo. Cuando una sensacion falta, falta tambien su imaginacion correspondiente; el ciego de nacimiento jamás imaginará nada colorado, ni el sordo nada sonoro. Luego es cierto que las representaciones imaginarias son una cominuacion de la sensibilidad externa y que, así como esta, deben tambien depender de las impresiones del cerebro. | 132. De las representaciones imaginarias, unas están sujetas á la voluntad, otras no; á veces imaginamos un objeto porque queremos; á veces nos ocurre aun cuando no queramos; y no es raro el que deseemos representarnos una cosa sin que podamos conseguirlo. Esta varie-- dad de fenómenos confirma la misma doctrina.