SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

Spanish

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7C ronslitucioual; no cabía escusar mas honda dusamenle el celo por la libertad: ¿y qué frutos recogió la augusta señora (pie li'rmaba el decreto?.\ poco de la muerte del monarca, lejos de encontrar el apoyo que esperar debia en amparo de su viudez,.se hallo coa exigencias a las ((ue le fue preciso ceder, y en pos de unas vinieron otras, y luego otras mayores, V tuvo (pie contemplar desde su palacio el desenfreno de la aiiar- «' I. y la profanación de los templos, y el mío dj Ifís ministros del S^;MV)r, y rcnrse i\ sufrir un día y otro día el lenguaje allanen) con (pie se hablaba al trono asi e« k prensa como en la tribuna, y tuvo que mirar cómo se iba encrespando la tormenla revolucionaria, y como sus oleadas batían ios muros del régio alcázar; y tuvo que oir cóinocaian las puertas, y como una soldadesca desbocada hacia resonar con dest.'luplados gritos los salones del palacio, verla {)eoetrar hasta la misma cámara, y con inaudita avilantez exigir un decretó á la viuda de un rey, ñ la madre de una Reina; y tuvo que resignarse á sufrir que la revolufiK» se desencadenase con mas furor ipic QQQca, y que entímces como antes cavcran leales servidores victimas de puñal ale- i >■*. y que pereciesen los generales (juc ma« ■ ííir álaftema: * Señora, ruestro tmao está i»h peligro si no se resjN'lan los interiíscs creados por ki rcroliicioa, si no se conscrféú "éa todfl'Sü purer.», sm menoscabo ée { niniíunn rh>(*, Ins íoriiins rovohicionarias, ] si se ( oncc'fle p.irlictpacioQ en el gobierao a los hombres (pip no quieren Iransigit' ton «Ma y q^e se 'iiroponeiv matarla de una ¡ opírnieiido la venliíl ni error, lu lealtad á la í desiealtad, la rraociucza á lá hipocresía, la i fostloia ií'h tnjustieia, Ir hccíod de un g<v- {i bierno'fn Tle y templado á las alternativns t\\} (l '^|)otim() y de anarqnín, '1 bien (>odrian I tra(luLir.«ie de otra manera, diciendo: «Seflora, cobijad ron mestro regio manto á la hit!r;i n»volucionar¡a, á t""?!! Iiidrii <|iie ¡nsiilta lodos los dias la nicnmria de vuestro aujíuslo l padre. fpi!» condenó al osli-acismo á vuestra E atiiiusta niadrc, (pie ha (lei ribado é incen- 1' tliado los I 'Miplo^. qiu' (leí^nllnfln <i fns 8¿N:eR'«k>lcs, que ha echado por el suelo las j tns^tttcionés mas vvfiérandas, que ha Inñndo' el suefio <le vuestra cuna nm alarido*? tifula?r«, fjtM» en vucjílra infancia y orfan-! dad os condenó al mas triste désampaio ¡ liálciiéikdÉos 'derrámaf - Ainarcrai) lái^rímaV, y <[Uf ni prinririio fli' vno^^'o rí^iiia lt»!ii/ ^ (¡u ' se os falt^'tra al acatatnientn detiido a la ningeslad, T se nesgara la le a la rési.i ])alabra^ ^ é'esa Mtfra <fiiéf ha sembrado la ilis urdía en ¡' vuestms puehiov, qne los miinM i: in niiflos y desa^e^dos, recordando con dolor ' lód ¿asidos lícíHistres, y temblando á la rk'- \ tt oe un neiíru porvenir. « j Esa hidra no puede vivir en España el día t|ue el IroDo la arroje lek)s de si; y el trono, ^aettb' hacerlo. |M>rqne6P4w»idesróantetadb 11 y ennaC|iiecid'.>. cotKcrvnt'^dn'.ia mucha fuer« 7.a, fuíT/a ((ue sa<'a las «mvicciones y *eniiüiiehlai5 de lainnuMisa mayoría del pne» ¡ tto tfBpañal, de las idea<í n trgiíkait dominan^! ■tes en nue«;írn FnriiMliid. de los recuerdos i' de nuestra gloria.y grandeza, de esa gran- 1 dOM, y glorías Bimhólnad»!* en la soblnnc I inútil tinoi) rodeada de la> augustas sombras j de h)^ M ansos, de los FeiiiaDduavdo k» j Carlos y Felipes. ■. 1 SOBM LÜS BMES m GIMO...llladñilllitat»ileiDWe4» lin.

Kl fíeratdc m su número del '1 4 del oei^ ' riente se empeila en dem í>trar (pie m» existe coulradiccion algima entre sus doctrinas actuales y las sustentadas en el Corrm ffih • ciondl con respoí lo á l<is bienes de! clero stH ular, y ¡irociiia siiuerarse del cargo que rcbuila del arltciilu que insertamos en el u«- inero:34 de nuestro periódico, por el cualac ve que el parlulii moderado ilerlaró que jamas miraria como ua hecho consumado ai des{)ojo del patrimonio de tas catedrales; parroquiales y colegiatas del roino. (^onfesamw iagénuamente, que habiendo leído cm mucha aleación la defensa del Heraldo, no kemos podido alcanzar e&mo lo^ni sil ofajélo: si mal no hemos comprendido al ilustrado articulista, todo cuanto al:\ea en sn def.msa se reduce á que el. artículo en cue^iou no era mas que* una «jiMMatf; «ereimea 4% imestro dclier, dir é, njviiner una ammrtM como dique ai torrente devafelodor de ias pasiones ¡"evolueíonarias^ » pero que en l4 sitoaeton artual a la uicHiida qué antes pudo ser rppnradorn licvaria un sello odii;so c indeleble de reaidon y de violento despojo.» A esta contestHcion nosotros reptieareeoot ln siguiente.

I'J forren.Vfffff),»»^/, cuando decía en uuuilHc del partido nMvler<id«> lo que aosbtros hemos recordado ¿decta lo que pensaba, ó n:>? ¿ l!al)!a!)a t on fonoeimiento (J<^ la opinión (lelos hoiidncs de su partido, O no? ¿ lü.stalKi autorizado mnx la declaración, 4 no? La honrade/. y la cabUlerosidad-dé IM redacton's del IhraUlo no permiten sospo* chiir, ni de que hablasen contra lo que pen*- sahan, ni dé que tomasen el nombre vn partido sin estar autorizados de la manera que cm prisi!>le n ni únenos'?tn e^far «sirguro* de que tallera la opiiuon de su inmensa mayona.'Ahora bien: ¿ tenemos nnsolrdwla mñf pa de que nos haya parecido al:!0 mas que una >;imp!e nmr-uftza una de^larficion tan soleinoe concebida en térnuiics tau clatios; tan «spiicit(% V tan enér^rcéo como la sigaNMi* le? «Ochemos advertir que c\ farfiih roxserpador, si llega eornenao-el tiempr» al po^ der.v al ipas^que pjtteurará hacei ra<ioi|ocer y legalizar pflifift eorteé» IIiiém ta éüagmiacion de los bienes de los reculares, jamás reconocerá ni sancionará el deajH) jo del palrimotuo de ios caíedrales, ¡Mrroqutas y cole- ^tttÍ9B dM fWM0f MNIM WftfÚfÚ COIIM ttfl hf^ mo consumado un acto do ira, de rencor, de vengaQ7,a, como el que se va a roineler; no se -creerá Hilado por ningún miramiento a iM^lar lo que abora declara en la IbnM 4|iie puede, ilegal, espoliador, marcado €81 •Í|mU<I d« la^miu» dura ¡/ mdente usurpaeicm w3lqM^« Méslni la colpa ai conaiaeramos como algo mas que -omi aiaiple amenaza lo que se decía á los que rotMju uteUcraa sus iatcrcsesen la compra de ios MaÉW da la ifdeaiai dejará de ser. posible que un gohicnw monárquico vuelrn n regir en España, ú la iniquidad (fue se intenta Uiidrá su del/ida rcporaiioii.» Yes preciso adTeitir, qve con «- > is palabras se habla del hecho en la suposición (le hahri'-i' consumado, uo de la simple formación de la ley de despojo: abierta y terminaotemcule se anadia que fot e&mpiices del dttftfo^ mat tefdf ó mas fnnprnmi, temlrim qm rmp(mÍ9r eon dmo de sus intereses.

•■ - Juzgue el publieo«doiide TanDos á parar si te admite ol principio de que se pueden ba- (■(■I (ii'clar.u-iones s 'mojantes, y fiie.íro prescindir de ellas diciendo que esto era una ■■iiawB. látanos sep^uros r|ue loa iluatrados reiiíictores del Heraldo no han advertido las fíiiieslas consecuencias de la es|)licacion que acaban de dar. ¿Que sería entonces de idiTiitaidad, de te noralidad, ai quien diee no rfcnnocerr, no savciotiarr, nunca, por m»gun miraiiúento, lo que se hace; esto es ^'mt énpojo, at «m tin^Mliiil; h» eántjpiieM $erán retpmtíaUes con daño de stu intereses, puede después salir diciendo rino sostendrá ton todas sus fuerzas loque antes < ondonáy que te ieceaeoe y aaneiona. y míe el deshacer lo que antes llamaba iniquidad llevaría un sello odioso é indeleble de reacción jr de violenlí) despojo?; Y aquí se aíirma que no hay contradicción? ¿Y sé eree haber resuelto toda ■ l i- dilicultndos res|)ondiendo que esto era anunaga? Medítenlo los redactores del Heraldo.

f. •id cabo de tres alM, dioe el citado periódico. seWa preciso trastornar tantas ibrtuuas logiümas, e inquietar á un núinoro tan iaiiiiilraWe de pawederes legalesi...:..»

¿Cómo es posible que llame legal y legitimo Ufmimm ipaMidiw dH|ü^^ tmtmM, 1e iniquidad tan grande que le daUt tñftímt sopeña de caer la monarquit? aOéifmé ét ser posible que un gobierno monárquico vuelva á regir en España., ó la imquidad que se intenta lendrá su debida reparaeieu^^MBUi í, ley era iiucii i ¿cómo puedo ser ' ilisM;^ ' que se hizo en fuerza do olla? Que la ley;¡ era inicua vosotros lo decís; ¿y os atreveríais i sostener que la legitimidad pueda I fundarse en la ¡nitpiidad? ¿L'nora ol ifsna^; do que las leyes inicuas no son leyes? I ¿Mas será por ventura que el Meraldé < haya dejado de mirar como inicua la venta ' s Itionos dol oloio? No, en esta parte es coii.s«cueulc el citado periódico: cuu lecha muy raeiente en su uémeNÍ! dri 6 de juí lio del presente año decia: « Combatimos la p venta inicua de los Monos dol clero secular; cuaudu eia tiempo todavía, » ecliuuúo eu caf ra é los fvogfesislaÉ el -^e ellos hnhiesai j llevado la mejor parlo do dichos bienes.

I« Nuestro colega no i^'nora, decia ai órgano del progreso, que los hombres de su partido son los que han llevado la mejor parte de I CSC bárb'U'o despajo! o diremos ingenua I mente, uo concebimos como se puede sostener ¡KM* náUdo^ por legitimo, por legal, lo que todavía se apellida de^jo^ tm^andad, barlntridad.

Si este es uüd€s¡Mju, los que le.combaúuios defendemos los sagradíosdereehos de la |npoi piedad; si esto es éna iniquidad, los que la I combatimos defendemos la causa de la Justicia; si esto es uua barbaridad ^ los que la combatimos defeudemos la causa de la eiví-1 lizacion:y todavía se nos llama inírratos y reaociooahes, y no lalla quien anda buscan^ denegras oolores para pinlamea á lof «os ¡ del público eooio obstinados en llevar la Éo-I paña por un camino de perdición! El público juzgara si tales caliticaciones merecemos los que, según los principios y la •onUioloÉ ét nuestros mismos adversarios, defendemos la causa de las leyes. de la nMial, de la ¡mtft cia, de la civilización../ 8c hsMa do tres oAos de posesión, comí* si ¿pora tíin corla representase mucho rt los I ojos del derecho ni de la política. ¿Que soá I tres aftos ea te vida de una noción? ¿Qoé son tres aftos pora el áasacho do pteoeniNcion?¿V qué condiciones existen que puedan producirle eu el presente caso? Ademas^ ¿ouintoB sett los poseodofso que oiiantaá tres aik>s de posesión? Estos oAss Ios cuenta te»loy« iotesolHn|NWk Y lo qao«o<msM&- flMi« k> abé' htm mm psteMí b Imomc-' cuPdkciay la contradia ioii de ciertos hombres, (]nf en tres iifios luiy uno on (iiic eU&s han (iuiuinado, y cu el se liuu hücbo niMihfeiiiMs reatas. ¿Cómo se pnode decir que ei ptrf l i Ii i licrlio lo (|iiP! podía para eoQtener d mal? ¿No vimos al Sr. Carrasco iinf>uífMndo la veata tanto 6 mas que nin^^uno de s(is antecesores fJSo benMS visto coatriííuir á Pilo y con nrílor á los ncrifidicos moderados? ¿Seraa responsables los (trogre-•istat -de lo míense ha- IwchO'decde (pie Oló-Mf^a se hoJIaoa en la emigración. López fu> gitivo. Mudoz y Cortina en l;i cárcel? ¿No s« podía swipeiúier antes la venia / Si uliora el Sr. Moa m oreide justa, contenente y hsv\ ta suspensión; esa Iciínlidad, csacruivenieiu ia. esa justicia, ¿ uo existían lain^ líien anU's? ¿ Por qué pues lejos de levantar io voz para que erto üe liieíenr', se inpulM» ba la veiUa"?

; ENTRADA S& SllQR USTOB DI U BÓSil La ¡np«f>pmda aceptación d»^l Sr. Martide la Jioaa ha llaiiiaUo sobrcniaDera la «tinoMM pAMioa, v dispertado coiw» es natural la curiosidad de saber cuáles son los 'motivos quo han inclinado el animo de S. K. después do una resistencia lan larga y puco menos que ebstkiadc. Luc£o de aoepiaaa k «dimisión A<A Sr. raarqués de Viluma, parece que el embajador de S. M. en I'aris tue invitado á ocupar la vacanie; y si esto es asi, como según noticias muy fidedignas no es Ídnnitído dudar, el Sr. Síarlinez dr la fíosa a resistido ceix^ de tres meses i»iu que haya podido oonosffiif qm sesaaqijoa fliegos, ie que indica la macha necesidad que el ministerio tenia de él, y maníliesta la convic-^ eion en que estaba S. E. del mal estado de 4ai M0OCÍOS péMieos, y de laa dlfionllfláes que para remediarlo halüa de encontrar. ^ Ar^aii^we apaEladp de K^^mt» dondeMr nepoeiei se venúln i»1d«t fi»> cil sabor s¡ el nuevo mioistro de Estado im Cí'dido a la repetición y fervor de las instaacias y súplicas, u si le lian determinado razones da política apoyadas e« «Éalos de «fue antes careciera. ó afianzadas en condiciones que antes no se le otorgaran: lo primero sc^ na digno de nn coraxon boiuladosD y condescendiente, lo segunda Asepa ñas pNifm de un hombre de esladn. píirrjnr In ««giindo se retiere a Ja cabeza y io primero al corazón, y ol coracon ée ifthonMv érmdt debe estar en la cabeza.

Nos ahslendrctnos de resolver nnda sobre el pui licuíar liuáta que el coreo de kw ac«»-tecimientos venga é finmínisliar algvna hnf } a pesar de las esplicaciones dadas por los periódicos de la situación, toda\ ia en honor doi Sr. Mtrtinm de la fíosa nos creemos obligados á dador da que haya eedido^ meras instancias y snpl'r;i>í r. ^ Jil Uemiúo en su numero del 47 del corriente eomunicaba áoasleclores'esia noticia en lus siguientes términos: «Como veran nuestros lectores en la parte oficia!, el «frfinr Martínez de la fíosa es mmrstro de Estado. Hace unos días dijimos qne flliosIrftattlMjador en Paris venia resuello á no aceptar el cargo con qae S. M. le honraba; pero la» recudas iuslancias de una persona augusta y las apelaciones beebas «I pafa-iotisme ▼ lealtad del ilustre orador granadino. le han obligado a variar de proposito, cediendo á unas persoaaiones á qoe ningún boen ospa-^ iiol debe resistir.» Eirisn^ del mismo dm se espresaba de esta manera: «El Sr. Afar- Uiteí Ue ia Rim ba aceptólo por bn el mt-' Historio de Estode. Segoromento no haoid» un cálculo de ambición en un hombre coma el Sr. jyatline/, qne á su eminente povícion pohlica hasta reuma ahora la alta iHksicion diplomática de la embajada de Esjpafia m Paris, el aceptar la rt'sponsalwlidad del poder en estas ctrcuusiancias. Las imfonrias que se le lian hecho' han sido sin embargo latea y ¿att/««^que el ilustre y aniígno presidente del consejo de ministro^! en iS^i v en Jt^i, ba cr^o cumplir ímu un grw de-^ ber resolviéndose á ser mianlro.i» - Para apreciar debidamente la coAdicUl del Sr. M'irtinpz de la Hosn en la í»cepla* cion dül uauíslerío, seria menester saber tos. motivos de la anterior rasisteneíi. Parqao si estos se linülabnn al nuil estado de saliKl, al caaiaacio>daM ii09oüo8.piidilioo»,'fi loa Digitizeci by Google riílbtittosi»f>cnt:tin<4aiicia8 >49 la sitaacion, ta»44pn>pÓ8Íi<» i>.ua «aáalMiivs y pesans, la ac«ptact«n hahra sido un < ri i'<i. '!i uersotta, siempre honro!»o a la generosidad Üws eras 4Í9Cordancin de príttcipiw, di- 'teencia de opinión sobri^ oi sistema que conviene se^ir, entonces ia aceptación fresentaria etro aiipeelo^ y^lBof» aertii fiost r))i!hlr (lo f;i\oral)le esplic.ii ion suponiendo iuuí losi deiUiiK iniiiisfros h.iii hecho al xeñor Martinez de la Ituui las concesiones necesarias hast»i|mieffi|)á»Meid* con él, ó que le ha sitio pmnH'lida una roorirai.i/nfinn niiatgterial,. Itahtaiite a dejar saluiiccl)a Ja enteqn» MfimámiBa», «ieliMéezB de «Mdvcta 4^severidad de caráclcr ([ue dphen adornar ft iiB hotabre nuMiro. El Sr. Mariinez de la.Moé§ se. uabra düseiilendKio de estos r;mi<fciimiuos d particular duda: luihia cedido si se quiere á i^fMftidas inslM! perosin sacritiear a ellas aa-ooBviccion, aun cuando, como dice el /fe- Awátf», «IM ÍMtMMÚas haym sido de una persona aufriista: porque aupusto es también «I delier de uo obrar jamas contra lo que idiota te CMieleiida. Repetimos que no abri- -HfMOMS acbre esto la menor duda: creemos que el Sr. Martínez de l<i Ilosfi ni.leeptar d uinisieno, o habrá estado cunlórme con dt aardM nipida hasta aqoi. ó habrá oblenido la protnesa de modilicarla como él haya considerado conveniente: no es ronrebilile que se haya, obrado de otra manera, pues 4|K Msguna aususta persona era capaz de exiprirlo. ni el.Sr. Martínez de la Hnsn era capaz de concederlo. A un súb<lito iiel y ge- MTiMeeie puede pedir el sacriiicio (íc so brtm* y 4* ra Tíoa, el de ra coneieiicia Jamás.

tjOUiDca hemos podido tigurarnos (jue ia remotivada por el deseo de alcanzar la presidencia del consejo y la imposibilidad de obtenerla, lo que ha venido a contirmarse con la noticia de^ 4fae d dreneral Narfaes se la Im ofrecido repetidas veces. Esto hnhiora sido una puerilidad indigna del.S>. Martínez de la Jiom; hubiera sido tener la vanidad del -Itate, BO taaabicion del mando: porque es bien claro que [)or la combinación de circunstancias que constituyen la presente si-^ 'm, el i^raeril Ntrraei e» el jiresideiile del- ministerio de que forma parle, y vitea.Aoa Mnifavee eutiuto «stan en contradicción eont^hw^oMlfiiiji**! presidencia del consejo det»eeonsídei«rlfl ti 1 Sr. Martínez de la Hosa hajo otro aspecto^ es decir, llevando al mmisieno un peasa^t miento (le gobierno, grande, tije;'aeliteÉide con tálenlo y (liü:nidad.

El Tiftrtuonl aniMieiar la subiíia deLscr/wr Murtutez de la Hom deciu: uLa entrada del Sr. Ararlfii«iiei4e9de-lBef#«iigtfm4e»«{ gracia para S. E. y una L'ran fortuna parn el ministerio. El tiempo ha de decimos lo qua sera ()ara el ji.iis. tleclivamenle, si-ci «if ñor Martínez deín Rosa Doht hechóalasqw «idmitir. i li i!!)ü:rado que se resignase á llenar simplemente el hueco, entonces es gran deüghlda pare jB. E., que dbvonrá pe» una temporade t miMbores y pe9«ei mi eiienlo. que se verá acometido terriblemente . |>or la prensa. que sera culpado de todo lo I maHo que se haga y se haya heehe, que ra hallará consUíuido blanco de todos los tiros; mientras otros o no vistos u olvidados se guarecerán a su espalda; gran desgracia para S. E., que tendrá que oonteasf^r come en 1H:U, cual se embravece la revolución, cual se enconan los ánimos, cual se iosuiU á los hombres de bien, cuál se epOBra denuestos á las raiones, ticcion á n vraKdad; gran fortuna mrn el ministerio que al fin habrá salido ac apuros, encontrando un ministra de Eslade, no eontloaando «o oAc»-cerse inoomploto íi los ojos del país coaado mas necesidad babia del conrurso de toda^ las luces y esfuerzos; gran lurluna para el ministerio', que al presentarse ewÜKfiértif^ podra contar con un orador esclarecida pafft sostener la lucha parlamentaria.

Pero en la altura á que se halle «oiecado el Sr. Martines de Im Jtosa, creemos que está en el caso de concebir un sistema y exigir que se ejecute: llenar sin>plcmeuLc en haeco; é esto no debe^ resignarse» di nuevo miniairo de E^i ulo. ' ¿Qué sucederá? ¿Qué camino tomará el Sr. Martínez de la liosa? Dilicil es decirlo: ojalá vee les cosas talles cono son, y nora»- IT10 procurarán pintánetes los iMetoidoe e|i estraviarle.

Dos cuestiones se ofrecen desde luego, le política y la reNgiosa: en ambas puede caaepear el talento, en anibns pueden manifestarse el tino V la energía que deben caracterizar á un Eombre de estado. Una elieervieion haroBios, qie éBfearíamos no ohrí^rae el sefter míntolrD, y ra q«e ¿ la nívoluois*.* I Bo la satisracen las concesiones, y que se ktoe tanto mas exigente cuanto mas se le otorga. En ^834 se publicaba el Esfrfnfo Meai: á los pocos meses su autor era acusaéb de déspota y servil, y perseguido hsflla su casa por el puñal asesino. Y es preciso no olvidar que la revolución se reviste de distintas fwmas, que no siempre levanta bftndeitt rep«blicaiM8 6 nuy democrititar es revolución trujo lo que no es justicia, lodo lo que es medrar a costa del Kstado, todo lo que es enriquecerse a la sombra de leyes inicuas, todo lo que está en oposición con los principios tntrlnrcs de!a sociedad. ' Hubo un tiempo en (|ue ^ culpó y se ridioiliKó y despreció la fusión del Sr. Mariis wnétia ¡^toi mnejanie fusión era entoné CCS imposible. porque la Providencia en sus (remendos arcanos había permitido que se deseneadentse el espirHn de discordia en nuestra desventurada patria, y que peleasen encarnizadamente hermanos con hermanos. Aiortunadamentc se ha resLañada ia sajogrc qtn á raudales corria; v la fusión^ es decir, la unión sincera de toáos los hombre: (^> Inen, de todos lus que no quieren medrar ea los disturbios, de todos los que ó posi'en la independencia necesaria ó se sienlen con la bastante fuerza y re^itrn^cion para vivir de su trabajo y no del tcsoruni <l > los agiutages, -esta Atsion, repetimos, es posible, es útil, es necesaria, es eí único medio de salvación que le queda á la desventurada España. Esta fusión se iba haciendo lentamente, y va en el {nonmeiamiento de 4843 maoifest^S lo que fK)dia ser un día; pero la revolución se ha alarmado á la vista de un adviMsario que 'acabaría por utatariu; y por esto ha íormado el empefio de inpedirlo, y por esto se Kni -ii proyectos de conspiración en que nadie sueña; por esto se clama que esta en peligra el trono de Isabel 11; por esto, y después (le lo (pie todo d mando ha vÍMo y Ealpado, por esto, repetimos, se asegura que »s absolutistas se han cscedido, v han cooKtido eseesos, y hm proelamMO principios iucompalibles con el trono de la Keina, y se escita al iíobierno á medidas de ri:íor, y se alarma a ia nación cual si estuvíéninius ea vísperas de ana nuera gaen a. Que no se deje envolver en esta red el Sr. Mnrdnez de ta liosa; que viva seguro de qtie los peligros están precisamente en el lado oimcsto al que ae le indica: oue viva seguro de qvc üayorta oe los harntoraj qoicos miraría como una calamidad ínmeaan el que se encendiese de anave la guem civil, de que los hombre? induTcntesdc e^- te partido están dispuestos a lá reconciliación, ae horroriian a la aala idea dal daifa ma miento de sangre, y q«e tendrán nma cordura, mas paciencia. mas amor que ais imprudentes provocadores.

Que si aa deja engaAar per mentidas ó exageradas, si identifica su musa con los (pie a nombre de flefcnder el gobierno y el trono de [sai)el cslan insultando todos los días á los hombrea que profesan los pr¡ncÍ!)los de la inuirrT-n mnynnn de la nación, que agotan el diccionario de los ap»-dos,que refmidncen can ineaneelnbla n^ gnedad las mismas páginas que aa kifmmé principios de In guerra civil, v qne tto poco contribuyeron a embravecería; no serán bastantes ras intenciones ^m- sinoaiarae' é l(ts ojos del piihüeü. y la nación le hará responsable de ias calamidades que se preparan al pais. Oiga, no precisamente á los interesados en alucinarle, sino á los^qneporen posición s¡iri;il y d'Muas circunstancias traigan consigo una garantía de enlercr^ e imparcialidad; y si de las graves cnestiaoae que se han agitado en fai |N«nsa quiera aaterarse por lu misma pirnsa, si quiere Éi>rmar juicio cabal sobre la que ba leFjHitado mas polvareda, salo le roganwa ifne ten y juzgue.

Se le pintará ni clero como intratable, como exigente, sin consideración alguna, como fanático y perturl>ador: ^lero s^pa qne su perturliaciun consiste en haberse presentado a usar de su dereciio electoral en uno que otro punto; su fanatismo no es otro que el empello de sostener la independencia de la í-:Ie>i.i; stis exigencias so limitan á p(?dir siquiera un poco de- justicia y_ reparación después de tantos atoada infaslieia, dcspajos y atroiKíllamientos; y que sn inlratahilidnd esta en sufrir con paciencia los aporins (Hm que diariamente se le molejü, arrahlruudu por el polvo de los partidos naodwta nogualos. Vea S. E. c('>mo ha renacido el nombre de apo.stóliros. que de mucho lienqK) atrás se abstenían de eutf.lear ciertos hombres; vea a*mu se trabaja para que lu divisien-de las partidos vuelva al roisino eslndo en que se hallaba á principios de 18.'U; y reflexione tu le será posible gobernar teniendo cu contra, por un lado á k revciucion y por otro a la inmen» sa nii|<aria d» los- paáÉiaa, Digitizeci by GoOgle los irrílantcs títulos de fanática y servil. Re- I nia cuidadosamente de herir en lo mas mícuerdo S. E. qne también entonces le ofre- | nimo la susceptiliilitínf! 1 ' los padres de la eian m apoyo ios que se llamaban partidaffiai del óraen eolaiado con la libertad; también entonces los periíkliíMi^!«; lisonjeaban encomiando sus cooocinueiiUis litornríos Lsos dotes oratorias: pero recuerde t4imn cmm uíbím leaiídiioes socedíaraii á las ilBsinriPs; sangre cn las ralles, sanp:re en los OMnpos, sangre en los tumplot;, por todas pirlMeilaaHndydeMlaeieB, y para 8. £. aigrstílQd, devueslM, bmiÍi, puAales «Be- Ha^ senderos tan angost4KS por donde es iMpMwle oanriatr: goMemono debe hacer esfuer/os inútiles para manlcncrse cii on equilibrio imposible; núyase enliorahupna de lús escesos del despotismo y de los de la Kberlad, pero reeuéniase que hay despotis< flu ó licencia siempre que el gofticrno Imis-Ct-Mapovo en otra parle que en los princiyifs veruderamente nacionales, siempre ^joe te enpeña en sosimcrse solo oca el e|ioyo de estos ó a(|in'l!o8 hombres, por mas ^jue para ci eíeciu los bulaguu y favorezca CMi todo lioage de consideraciones y emolumenlos.

Es divina de notarse la infausta suerte que ha cabido a los que incautamente sin duda abríeroB tes puertas á la revolocion. y la hola^íaron esperando domestienria. ílonoridos son los nombres de los dos niiiit<in s (jiie dieron el primer |>aso cn tan funesta carreta: ■ida bMt6 á liknriot de ser victimas del monstruo qw t on!anta imprevisión conlriliuyeron a dcseuc^denaf; Utída bastó, ni proiMle» ée anor i la libertad, ni la mayor dureza contra los (|ue eran apellidados defensores del despotismo. TiMfn\ía no se ha olvidado el sangriento desenlace do Uorlaleza; todavía Teoordamoa loa horribles muerat que por lar^o tiempo resonaran a los di los de los catalanes, dt^spuos que saciilicada una vir-ÜQia cn lugar de otra, e««ta halita logrado revolución, y mostraba ia mayor tolerancia y paciencia con los adeptos noveles, que apenas salidos del colegio atacaban al dcnlo di'l (lonsejo tan brusca y osadamente. Esta lección no la olviden los* hombres pá> ¿Que mas? ¿No hay un nomí^re auírü^to que recuerda la roas 'amplia amnistía que concedieran los reyes, que recaenla la afiep> tura de las Córtes, que recuerda los mayores beneficios disi><'fí<ados al partido liberal? Pues bien, este nombre augusto recuerda también la mas aegra ngialilud de loa fiivorccídos, recuerda los mas grandes infortunios de una Reina y de una madre, recuerda los insultos mas crueles, y es objeto todos los dias de alusiones Mas ¿por qué traer á la memoria lo que está afliiíiendo á cuantos Quisieran que ni del trono ni de cuanto se le acerca se hablase jeanás aiao em profundo acatamiento? Bata lección no la el* vidaráo los reyes.

Al resignarse á aceptar el ministerio ha debido comprender el Sr. Martinec dt le lio$a todo lo diticil y pefifiroso de su situación; y la rrsi»;t<'nria tan tenaz que ha opuesto indiai bien u las claras que do su hacia ilusiones sobre el particular, que le idabn esta dificultad y estos peligros. Y ea preelijo íjue se convenza de que la res¡)onbabiltdad del gobierno pesa principairaenle sobre él; que á él se le achacarán lee antea que resulten de un errado sistema, atribuyéndosele ademas todos los anteriores, asi como ya hemos visto qne se le quiere hacer respon sable de los actos del ministerio (¡onzalez Brabo y lusílamientos de Alicante. Esta es su posición; asi lo trueu sus antece^ dentes, asi sn nombradla: pero en cambiai^ <uya Hiera también la gloria si, elevándose sobre la almostcra de las pasiones y deshaciéndose de i)reoeupac¡ones fatales, diese á SilTarse ¿ duras penas buscando un añio I los negocios públicos una marcha juicioaa y en ]>ífi<.f's estranns. Esia lecnun no la |)iiTílau do vista los militares. Ei ministro tratado |ior te reTolHoími con mas insultante desden. el ministra contra ipiien se dirigen con parfirtilarísima complacencia los mas aceróos Uros, es el ministro que publicó el £slaMo, el que pittcufé nutrir las esperanxas de los tribunos diciéodoles: 'xei cimiento esta echadfv, levantad el edificio el que eu h\í» elucucnUís improvisaciones »e abstenrertii'hi. Y e¡ a( it rio y e! buen juu io no están en contemporizar con todos sino cn hacer justicia á todos; asi conM la linneaa gubernativa no consiste cn circulares que prohijen lus vuliiaridudes de la prensa, ronjuren tempestades que no amenazan y ata> quen á enemigos que no eiistea, sino en asirse fuertemente do los principios tutelares de!n «rM'ie(i!ifl: en nnoplar un bistema apoyado eu las idsab, senlimientos e intercscs nacionaies; en roíocarse á la cabeza ide la £spaúa, no de miserahles paudilJas. Que si por halagar intereses bastardos, sí por complacer á desuicdidas ambiciones, si por iotiinidarstí con la ^irrilt^ria do unos pocos, seiicofucten losyerrosde otras veces, ui etecro será et mima, el eseanniento no se hará esperar. A la prueiia del tiempo abandunaiaos auestiDs pronósliros; y el articulo que acabamo:} de cbcnbir deseamos quesea luido dA^pucVQ.iloiqu) á seia meses.

.SOPE US PfiOXIUS CORTES.

rail dóciles á todo cuanto se - tes.q^ícj:» inspirar ó exigir; y qi^) asi las diseusiooeii sdt.

dt MU.

' Estamos muy lejos de creer, que ni las ftnóximas Córtes ni olras que les sucedan uyau de ser bastantes á sacar á la España del funesto estado en que se encuentra: la organizacioQ y el impulso regenerador de este país desventurado han de salir de una cabe/a solii, han tic cjocutaist' ¡xu- una mano sola; y lo mas qun pueden haeer las Cortes es aprobar y aceptar lo «jue se baya como las votaciones de ambos cuer^o^ jm» serán mas que la aclaración y la saiusioibde