tanto, los viejos amadores, que son ya los ejercitados y probados en el servicio del Esposo, son como el vino añejo ya cocida la hez, que no tiene aquellos hervores (1) sensitivos, ni aque»-lias furias y fuegos hervorosos (2) de fuera, sino gustan la suavidad del vino en sustancia, ya cocido y asentado allá dentro en el alma; no ya en aquel sabor de sentido como los nuevos, sino con sustancia y sabor de espíritu y verdad de obra. Y no caerán (3) en esos sabores ni hervores sensitivos, ni los quieren gustar; porque quien tiene el asiento del gusto en el sentido, también muchas veces de necesidad (4) ha de tener penas y disgustos en el sentido. Y porque estos amantes viejos no tienen la suavidad radicalmente en el sentido, no traen ya ansias y penas de amor en el sentido y alma; y así estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre lo que los había de hacer faltar, que es sobre el sentido inferior, y tienen el vino de amor, no sólo ya cocido y purgado de hez, mas aun adobado con las especias que decíamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como el nuevo. Por eso dice el Eclesiástico: Amicum antiquum ne deseras, novus enim non erit simáis Mi (5). Quiere decir: No dejes al amigo viejo, porque el nuevo no será semejante a él. En este vino, pues, de amor, ya probado y adobado del alma hace el Amado la divina embriaguez que habernos dicho; el cual hace enviar a Dios las dulces emisiones. Y así, el sentido de los tres versillos es el siguiente: Al toque de centella con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te envía las emisiones, que son los movimientos (6) y actos de amor que en ella causas.
1 Bj.: vapores.
2 Bj.: y fuegos furiosos. Bz. por furias traslada fuerzas.
3 Bz.. Gr.. Lch.. Bu).. 8.654 y Md.: Y no miran.
4 Paitan en la edición de Br., G, V y Vd. las palabras: de necesidad.
5 Eccli.. IX. 14.
En la interior bodega De mi Amado bebí, y cuando salía Por toda aquesta vega (1), Ya cosa no sabía (2), Y el ganado perdí que antes seguía.
1. Cuenta el alma en esta canción la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo íntimo de su amor, que es la unión o transformación de amor en Dios, y dice dos efectos que de allí sacó, que son olvido y enajenación (3) de todas las cosas del mundo y mortificación de todos sus apetitos y gustos.
En la interior bodega.
2. Para decir algo de esta bodega y declarar lo que aquí quiere dar a entender el alma, era menester que el Espíritu Santo tomase la mano y moviese la pluma. Esta bodega que aquí dice el alma, es el último y más estrecho grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la) llama interior bodega, es a saber, la más interior; de donde se sigue que hay otras no tan interiores, que son los grados de amor por do se sube hasta este último. Y podemos decir que estos grados o bodegas de amor son siete, los cuales se vienen a tener todos cuando se tienen los siete dones del Epíritu Santo en perfección, en la manera que es capaz de recibirlos el alma. Y así cuando el alma llega a tener en perfección el espíritu de temor, tiene ya en perfección el espíritu del amor, por cuanto aquel temor, que es el último de los siete dones, es filial (4), y el temor perfecto de hijo sale de amor perfecto de padre; 1 Bj., Gr., Vd. y Br.: Por toda aquella vega.
2 V: Ya nada no sabía.
3 G, V, Vd. y Br.: abnegación, i Bj.: es espiritual.
Y así, cuando la Escritura Divina quiere llamar a uno perfecto en caridad, le llama temeroso de Dios. De donde profetizando Isaías la perfección de Cristo, dijo: Replevit cum spiriius timoris Domini (1). Que quiere decir: Henchirle lia el espíritu del temor del Señor. Y también San Lucas al santo Simeón llama timorato, diciendo: Erat vir justus, et tirnoratus, y así de otros muchos (2).
3. Es de saber que muchas almas llegan y entran en las primeras bodegas, cada una según la perfección de amor que tiene; mas a ésta última y más interior pocas llegan en esta vida, porque en ella es ya hecha la unión perfecta con Dios que llaman matrimonio espiritual, del cual habla ya el alma en este lugar. Y lo que Dios comunica al alma en esta estrecha junta, totalmente es indecible, y no se puede decir nada (3), así como del mismo Dios no se puede decir algo que sea como él; porque el mismo Dios es el que se le comunica con admirable gloria de transformación de ella en él, estando ambos en uno, como si dijésemos ahora, la vidriera con el rayo del sol, o el carbón con el fuego, o la luz de las estrellas con la del sol, no empero tan esencial y acabadamente como en la otra vida. Y así para dar a entender el alma lo que en aquella bodega de unión recibe de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la podía decir más propia, para decir algo de ello que decir el verso siguiente: De mi Amado bebí (4).
4. Porque así como la bebida se difunde y derrama por todos los miembros y venas del cuerpo, así se difunde esta comunicación de Dios sustancialmente en toda el alma, o, por mejor decir, el alma más se transforma en Dios, según la cual transformación bebe (5) el alma de su Dios según la sustancia de 1 Isai.. XI. 3.
2 Luc. II. 25.
3 Md.: casi es indecible g apenas se puede decir algo.
4 Br. copia sólo: De mi Amado.
5 Bebe. Asi en este caso como en los cuatro siguientes en que se repite la misma palabra, Vd. y la edición de Bruselas trasladan Ave. También G traslada aqui vive. pero no en los casos siguientes.
ella, y según sus potencias espirituales. Porque según el entendimiento bebe sabiduría y ciencia; y según la voluntad, bebe amor suavísimo; y según la memoria, bebe recreación y deleite en recordación y sentimiento de gloria. Cuanto a lo primero, que el alma recibe y bebe deleite sustancialmente, dícelo ella en los cánticos en esta manera: Anima mea Liquefacta est, ut sponsus locutus est (1). Esto es: Mi alma se regaló luego que habló el Esposo. El hablar del Esposo es aquí comunicarse él al alma (2). Y que el entendimiento beba sabiduría, en el mismo libro lo dice la Esposa, a donde deseando ella llegar a este beso de unión y pidiéndolo al Esposo, dijo: Ibi me docebis, et dabo tibi poculum ex vino condito (3). Esto es: Allí me enseñarás, es a saber, sabiduría y ciencia en amor, y yo te daré a ti una bebida de vino adobada (4), conviene a saber, mi amor adobado con el tuyo, esto es, transformado en el tuyo.
5. Cuanto a lo tercero, que es que la voluntad beba allí amor (5), dícelo también la Esposa en el dicho libro de los Cantares, diciendo: Introduxit me Rex in cellam vinariam, ordinavit in me charitatem (6). Quiere decir: Metióme dentro de la bodega secreta y ordenó en mí caridad, que es tanto como decir: dióme a beber amor metida dentro en su amor, o más claramente, hablando con propiedad: ordenó en mí su caridad, acomodando y apropriando a mí su misma caridad; lo cual es beber el alma (7) de su Amado su mismo amor, infundiéndosele su Amado.
6. Donde es de saber, acerca lo que algunos dicen que no puede amar la voluntad, sino lo que primero entiende el entendimiento, hase de entender naturalmente; porque por vía natural es imposible amar si no se entiende primero lo que se ama; 1 Can., V, 6.
2 Trasladó la copia: comunicarse el alma. El Santo corrige la frase según la dejamos en el texto. Los códices, en general, trasladan: comunicarse al alma. Bj. y Vd. leen como el Santo.
3 Can., VIII, 2.
4 Así leen también V, Vd., 8.654 y Md. Los demás: adobado.
5 Br.: que es que la voluntad vivo (sic) allí amor. Vd.: viva de amor.
6 II, 4.
7 G, V, Vd. y Br.: beber el hombre.
CAwTICC ESPIRITUAL mas por vía sobrenatural bien puede Dios infundir amor y aumentarle, sin infundir ni aumentar distinta inteligencia, como en la autoridad dicha se da a entender, y esto experimentado está de muchos espirituales, los cuales muchas veces se ven arder en amor de Dios, sin tener más distinta inteligencia que anies; porque (1) pueden entender poco y amar mucho, y pueden entender mucho y amar poco; antes ordinariamente aquellos espirituales que no tienen muy aventajado entendimiento acerca de Dios, suelen aventajarse en la voluntad, y bástales la fe infusa por ciencia de entendimiento, mediante la cual les infunde Dios caridad y se la aumenta y el acto de ella, que es amar más, aunque no se le aumente la noticia, como hemos dicho; y así puede la voluntad beber amor sin que el entendimiento beba de nuevo inteligencia, aunque en el caso que vamos hablando en que dice el alma que bebió (2) de su Amado, por cuanto es unión (3) en la interior bodega, la cual es según las tres potencias del alma, como habernos dicho, todas ellas beben juntamente.
7. Y cuanto a lo cuarto, que según la memoria beba allí el alma de su Amado, está claro que está ilustrada con la luz del entendimiento en recordación de los bienes que está poseyendo y gozando en la unión de su Amado.
8. Esta divina bebida tanto endiosa y levanta al alma, y la embebe en Dios, que Cuando salía.
y. Es a saber, que acabada esta merced de pasar, porque aunque está el alma siempre en este alto estado de matrimonio después que Dios le ha puesto en él, no empero siempre en actual unión según las dichas potencias, aunque según la sustancia del alma sí. Pero en esta unión sustancial del alma muy frecuentemente (4) se unen también las potencias y beben en esta 1 Porque. Adición del Santo. Como el Santo leen G. V, Vd. y Br.
2 íiio. trasladó el copista, y el Santo le puso la primera silaba. J G. V, Vd. y Br.: por cuanto es amado.
■i Md. modifica: "aunque según la sustancia del alma si, por una aventajadísima gracia; pero en esta unión sustancial y gratuita del alma, muy frecuentemente..."
bodega, el entendimiento entendiendo, la voluntad amando, etc. Pues cuando ahora dice el alma cuando salía, no se entiende que de la unión esencial o sustancial que tiene el alma ya, que es el estado dicho, sino de la unión (1) de las potencias, la cual no es continua en esta vida, ni lo puede ser. Pues de ésta cuando salía Por toda aquesta vega.
10. Esto es, por toda aquesta anchura del mundo, Ya cosa no sabía.
11. Porque (2) aquella bebida de sabiduría de Dios altísima que allí bebió, le hace olvidar todas las cosas del mundo, y le parece al alma que lo que antes sabía, y aun lo que sabe todo el mundo, en comparación de aquel saber, era pura ignorancia; y aquel endiosamiento con que queda y levantamiento de mente en Dios en que queda como robada, embebida de amor, toda hecha en Dios, no la deja advertir cosa alguna del mundo, y así puede bien decir: Ya cosa no sabía. Porque no sólo de todo, mas aun de sí queda ajenada (3) y aniquilada, como resuelta en amor, que consiste en pasar de sí al Amado. Este no saber da a entender en los Cantares la Esposa, donde después de haber dicho la unión y junta de ella y su Amado, dice esta palabra: Nescivi: No supe, o ignoré (4). Esta tal alma poco se entremeterá en cosas ajenas, porque aun de las suyas no se acuerda; y esta propiedad tiene el espíritu de Dios en el alma donde mora, que luego la inclina a no saber, y hace ignorar todas las cosas ajenas, aquéllas mayormente que no son para su aprovechamiento, porque el espíritu de Dios en el alma (5) es recogido, y no sale a cosas ajenas, y así se queda el alma en un no saber cosa.
1 Md.: de la unión actual.
2 Porque. La segunda sílaba es del Santo y como él leen Br., Md., Lch., G, 8.654 y Vd.
3 Gr., 8.654, Bz., G, V, Vd., Md. y Br.: enajenada. Bj.: ajena. Como Barrameda lee únicamente Lch.
4 VI, 11. — Lch., Gr., 8.654 y Md. añaden: que quiere decir: no supe...5 En el alma. Adición marginal del Santo, con llamada al lugar dónde han de ponerse estas palabras. Ni códices ni ediciones recogen la adición del Santo.
12. Y no se ha de entender que pierde allí el alma los hábitos de ciencia (aunque ya éstos no reinan, porque en esta unión se juntan ellos con la sabiduría superior, y ella es la que obra; así como juntándose una luz pequeña con otra grande, la grande es la que priva y luce. Y así ya cosa de aquellos hábitos no sabía; y así entiendo que será en el cielo de la ciencia adquisita, que [no?] les hará a los justos mucho al caso, sabiendo ellos más que eso en la sabiduría divina) (1), y totalmente las noticias de las cosas que antes sabía, aunque queda en aquel no saber; sino que pierde el acto y memoria de las cosas en aquel absorbimiento de amor, y esto por dos cosas: la una, porque como actualmente queda absorta y embebida (2) en aquella bebida de amor, no puede estar actualmente en otra cosa; la segunda, porque aquella transformación en Dios de tal manera la conforma con su sencillez y pureza, que la deja limpia y pura y vacía de todas formas y figuras que antes tenia, porque el acto siempre tiene consigo estas formas (3); así como hace el sol en la vidriera, que infundiéndose en ella, la hace clara y se pierden de vista todas las máculas y pelillos que antes en ella parecían. Pero vuelto a quitar el sol, apartándose bien de ella, luego vuelven a parecer en ella las nieblas y máculas que antes; mas el alma, como le queda y dura el efecto de aquel acto de amor, dura (4) también el no saber ya por aquellos hábitos naturales, sino por los actos de ciencia; aunque a natur...del hábito superior infuso proceden cuanto a los ejercicios, quedando resuelto en aquella transformación en la cual como la inflamó (5) y mudó en amor, aniquilóla y des- 1 Las palabras del paréntesis hacen una marginal del Santo. Faltan letras a algunas palabras, que se llevó la cuchilla al recortar las márgenes del Códice. Véase la edición que de este Códice publicamos en 1928. t. I. pág. 225.
2 Enbeuecida. decia la copia. El Santo corrigió la palabra. Embebida trasladan también los códices y las ediciones.
3 Las palabras porque el acto siempre tiene consigo estas formas, hacen una adición interlineal del Santo. Ni códices ni ediciones la copian.
4 De aquel acto de amor, algún tanto dura..., decia la copia. El Santo suprimió las palabras algún tanto, que las traen manuscritos y ediciones.
5 El Santo, borrando las palabras de la copia quanto dura el effecto y dejo de aquel acto, pone en su lugar estas otras: ya por aquellos hábitos naturales sino por los actos de [scienjci'a aun(que) a natur...de el hab[\to] superior [\a)fuso profce)- hízola en todo lo que no era amor, y dejóla no sabiendo otra cosa sino amor, según aquello que dijimos arriba de David, que dice: Quia inflammatum est cor meam, et renes mei commutaü snnt et ego ad nihilum redactas sum, et nescivi (1). Que quiere decir: Porque fué inflamado mi corazón, también mis renes juntamente se mudaron, y yo fui resuelto en nada y no supe. Porque muT darse las renes por causa de esta inflamación del corazón, es mudarse el alma con todos sus apetitos en Dios en una nueva manera de todo lo viejo, de que antes usaba, deshecha; por lo cual dice que fué resuelto en nada, y que no supo, que son los dos efectos que decíamos que (2) causaba la bebida de esta bodega de Dios; porque no sólo se aniquila todo su saber primero, pareciéndole nonada cerca de aquel sumo saber, mas tamibién toda su vida vieja e imperfecciones se aniquilan y renueva el hombre viejo; por lo cual se sigue este segundo efecto, que de ahí redunda, el cual se contiene en el verso siguiente: Y el ganado perdí que antes seguía.
13. Es de saber, que hasta que el alma llegue a este estado de perfección de que vamos hablando, aunque más espiritual sea, siempre le queda algún ganadillo de apetitos y gustillos y otras imperfecciones suyas, ahora naturales, ahora espirituales tras de que se anda, procurando apacentarlos, en seguirlos y cumplirlos; porque acerca del entendimiento suelen quedarles algunas imperfecciones de apetitos de saber cosas; acerca de la voluntad, se dejan llevar de algunos gustillos y apetitos propios, ahora en lo temporal como en poseer algunas cosillas y asirse más a unas que a otras, y algunas presunciones, estimaciones y puntillos en que miran y otras cosillas, que todavía huelen (3) den qua[anto] [a] los exerc[icios] quedando resuelto en aquella transformación en la qual como la inflamó." Códices y ediciones siguen a la copia de Barrameda antes de la corrección sanjuanista en esta forma: "dura también el no saber, según habernos dicho, cuánto dura el efecto y dejo de aquel acto, el cual como la inflamó."
1 Ps. LXXII. 21.
2 Que. Adición del Santo.
3 G trae así estas lineas: "en lo temporal, como en lo espiritual, como en poseer algunas cosillas que todavia huelen..."
y saben a mundo; ahora acerca de lo natural, como en comida, bebida, gustar de esto más que de aquello, y escoger y querer lo mejor; ahora también acerca de lo espiritual, como querer gustos de Dios y otras impertinencias, que nunca se acabarían de decir, que suelen tener los espirituales aún no perfectos. Y acerca de la memoria, muchas variedades y cuidados y advertencias impertinentes que los llevan el alma tras de sí.
14. Tienen también acerca de las cuatro pasiones del alma, a veces, muchas esperanzas (1), gozos, dolores y temores inútiles, tras de que se les va el ánima; y de este ganado ya dicho, unos tienen más y otros menos, tras de que se andan todavía siguiéndolo, hasta que entrándose a beber en esta interior bodega lo pierdan todo, quedando, como habernos dicho, hechos todos en amor, en la cual más fácilmente se consumen estos ganados de imperfecciones del alma que el orín y moho de los metales en el fuego, y así se siente ya libre el alma de todas aquellas niñerías de gustillos y disgustillos e impertinencias tras que se andaba, de manera que pueda bien decir: El ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho, Allí me enseñó ciencia muy sabrosa (2), Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa; Allí le prometí de ser su esposa.
1. En esta canción cuenta la Esposa la entrega que hubo de ambas partes en este espiritual desposorio, conviene saber, de ella y de Dios, diciendo que en aquella interior bodega de amor se juntaron en comunicación él a ella, dándole el pecho ya libremente de su amor, en que la enseñó sabiduría y secretos, y 2 Sabiosa, se lee en la edición de Bruselas.
CANCION XVII!
ella a él, entregándosele ya toda de hecho (1), sin ya reservar nada para sí ni para otro, afirmándose ya de ser suya para siempre. Sigúese el verso.
Allí me dio su pecho.
2. Dar el pecho uno a otro es darle su amor y amistad y descubrirle sus secretos como a amigo. Y así, decir el alma que le dio allí su pecho, es decir que allí le comunicó su amor y sus secretos, lo cual hace Dios con el alma en este estído. Y más adelante lo que también dice en este verso siguiente (2): Allí me enseñó ciencia muy sabrosa.
3. La ciencia sabrosa que dice aquí que la enseñó, es la teología mística, que es ciencia secreta (3) de Dios, que llaman los espirituales contemplación, la cual es muy sabrosa, porque es ciencia por amor, el cual es el maestro de ella y el que todo lo hace sabroso. Y por cuanto Dios le comunica esta ciencia e inteligencia en el amor con que se comunica al alma, esle sabrosa para el entendimiento, pues es ciencia que pertenece a él; y esle también sabrosa a la voluntad, pues es en amor, el cual pertenece a la voluntad. Y dice luego: Y yo le di de hecho R mí, sin dejar cosa.
4. En aquella bebida de Dios suave, en que, como habernos dicho, se embebe el alma en Dios, muy voluntariamente y con grande suavidad (4) se entrega el alma a Dios toda, que riendo ser toda suya y no tener cosa en sí ajena de él para siempre, causando Dios en ella en la dicha unión la pureza y perfección (5) que para esto es menester; que por cuanto él la transforma en sí, hácela toda suya y evacúa en ella todo lo que tenía ajeno de Dios. De aquí es que no solamente según 1 Lch.: toda deshecha.
2 Siguiente. Adición del Santo, que copian también G, V, Vd. y Br.
3 Lch.: escrita.
4 Bj.: humildad.
5 Lch.: causando Dios en ella en la unión la parece hay perfección.
la voluntad, sino también según la obra quede ella de hecho, sin dejar cosa, toda dada a Dios, así como Dios se ha dado libremente a ella; de manera que quedan pagadas aquellas dos voluntades, entregadas y satisfechas entre sí, de manera que en nada haya de faltar ya la una a la otra, con fe y firmeza de desposorio, que por eso añade ella diciendo: Allí le prometí de ser su Esposa.
5. Porque así como la desposada no pone en otro su amor, ni su cuidado, ni su obra fuera de su Esposo, así el alma en este estado no tiene ya ni afectos de voluntad, ni inteligencias de entendimiento, ni cuidado ni obra alguna que todo no sea inclinado a Dios, junto con sus apetitos; porque está como divina endiosada, de manera que aun hasta los primeros movimientos no tiene (1) contra lo que es la voluntad de Dios, en todo lo que ella puede entender. Porque así como una alma imperfecta tiene muy ordinariamente a lo menos primeros movimientos según el entendimiento y según la voluntad y memoria y apetitos inclinados (2) a mal e imperfección, así el alma de este estado, según el entendimiento y voluntad y memoria y apetitos en los primeros movimientos, de ordinario se mueve e inclina a Dios, por la grande ayuda y firmeza que tiene ya en Dios y perfecta conversión al bien. Todo lo cual dió bien a entender David cuando dijo hablando de su alma en este estado: ¿Por ventura no estará mi alma sujeta a Dios? Sí, porque de él tengo yo mi salud, y porque él es mi Dios y mi Salvador; recibidor mío, no tendré más movimiento (3). En lo que dice: recibidor mío, da a entender que por estar su alma recibida en Dios y unida, cual aquí decimos, no había ya de tener más movimiento contra Dios.
1 De ordinario, añade aqui la edición de Madrid.
2 Por yerro leen aquí la edición de Br., V y Vd.: indignados a.
3 Ps. LXI. 2.
Mi alma se ha empleado (1), Y todo mi caudal en su servicio: Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio, Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
1. Por cuanto en la canción pasada ha dicho el alma, o por mejor decir, la Esposa, que se dió toda al Esposo sin dejar nada para si, dice ahora en ésta el modo y manera que tiene en cumplirlo, diciendo que ya está su alma y cuerpo y potencias y toda su habilidad empleada, ya no en las cosas que a ella le tocan, sino en las que son del servicio de su Esposo; y que por eso ya no anda buscando su propia ganancia, ni se anda tras sus gustos, ni tampoco se ocupa en otras cosas y tratos extraños y ajenos de Dios; y que aun con el mismo Dios ya no tiene otro estilo ni manera de trato sino ejercicio de amor, por cuanto ha ya trocado y mudado todo su primer trato en amor, según ahora se dirá.
Mi alma se ha empleado.
2. En decir que el alma suya se ha empleado, da a entender la entrega que hizo al Amado de sí en aquella unión de amor, donde quedó ya su alma con todas sus potencias, entendimiento, voluntad y memoria; dedicada y mancipada al servicio de él, empleando el entendimiento en entender las cosas que son más de su servicio para hacerlas, y su voluntad en amar todo lo que a Dios agrada y en todas las cosas aficionar la volunr tad a Dios, y la memoria en el cuidado de lo que es de su servicio y lo que más le ha de agradar. Y dice más: Y todo mi caudal en su servicio.
1 G, V y Gr.: Mi alma se ha entregado.
3. Por todo su caudal entiende aquí (1) todo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma, la cual dice que está empleada en su servicio también como la parte racional o espiritual que acabamos de decir en el verso pasado. Y en esta parte sensitiva se incluye el cuerpo con todos sus sentidos y potencias, así interiores como exteriores. Entiéndese también en este verso toda la habilidad natural y racional, como habernos dicho, conviene a saber: las cuatro pasiones, los apetitos naturales y espirituales y el demás caudal del alma, todo lo cual dice que está ya empleado en su servicio; porque el cuerpo trata ya según Dios, los sentidos interiores y exteriores rige y gobierna según Dios, y a él endereza las acciones de ellos; y las cuatro pasiones todas las tiene ceñidas (2) también a Dios, porque no se goza sino de Dios, ni tiene esperanza sino en Dios, ni teme sino a Dios, ni se duele sino según Dios, y también sus apetitos todos van sólo a Dios, y todos sus cuidados.
4. Todo este caudal de tal manera está ya empleado en Dios, que aun sin advertencia del alma todas las partes, que habernos dicho, de este caudal en los primeros movimientos (3) se inclinan a obrar en Dios y por Dios; porque el entendimiento, la voluntad y la memoria se van luego a Dios, y los afectos, los sentidos, los deseos y apetitos, la esperanza, el gozo y luego todo el caudal de prima (4) instancia se inclinan a Dios, aun que, como digo, no advierta el alma que obra por Dios. De donde esta tal alma muy frecuentemente obra por Dios, y entiende en él y en sus cosas, sin pensar ni acordarse que lo hace por él; porque el uso y hábito que en la tal manera de proceder ya tiene, le hace carecer de la advertencia y cuidado, y aun de los actos fervorosos (5) que a los principios del obrar solía tener. Y porque ya está todo este caudal empleado en Dios de la manera dicha, de necesidad ha de tener el alma también lo que dice en el verso siguiente, es a saber: 1 El Santo enmienda la copia, que había trasladado erróneamente: a que.
2 Lch.: ordenadas.
3 Md. añade: de ordinario.
5 Md. añade: de sensible devoción.
Ya no guardo ganado.
5. Que es tanto como decir: Ya no me ando tras mis gustos y apetitos; porque habiéndolos puesto en Dios y dado a él, ya no los apacienta ni guarda para sí el alma. Y no sólo dice, que ya no guarda ganado, pero dice más: Ni ya tengo otro oficio.
6. Muchos oficios tiene el alma no provechosos antes que llegue a hacer esta donación y entrega de sí y de su caudal al Amado, porque todos cuantos hábitos de imperfecciones tenía, tantos oficios podemos decir que tenía, los cuales pueden ser acerca del hablar y del pensar y del obrar, teniendo en esto costumbre de no usar de esto como conviene ordenadamente a la perfección. Acerca de lo cual siempre el alma tiene algún oficio vicioso que nunca acabó de vencer hasta que de veras emplea su caudal en el servicio de Dios, donde, como habernos dicho, todas las palabras y pensamientos y obras son ya de Dios, no habiendo ya oficio de murmurar ni de otra imperfección en las palabras, ni en las demás potencias; y así es como si dijera: Ni me ocupo ya, ni entretengo en otros tratos, ni pasatiempos, ni cosas del mundo.
Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
7. Como si dijera: Que ya todas estas potencias y habilidad del caudal de mi alma y mi cuerpo, que antes algún tanto empleaba en otras cosas no útile?, las he puesto en ejercicio de amor. Esto es lo que dice David: Fortitudinem meam ad te custodiara (1). Es a saber: Que toda la habilidad de mi alma y cuerpo se mueve por amor, haciendo todo lo que hago por amor, y padeciendo por amor todo lo que padezco (2).
8. Aquí es de notar, que cuando el alma llega a este estado, todo el ejercicio de la parte espiritual y el de la parte sensitiva 1 Esto es lo que dice David, etc., es una adición del Santo, que, además, Índica se ha de poner aquí. No se lee en Br., ni Md. ni en los códices.
2 Gr„ Lch., Bj., Bz.. 8.654 y Md. leen: "todo lo que hago por amor, y todo lo que padezco lo padezco por amor."
ahora sea en hacer (1), ahora en padecer, de cualquier manera que sea, siempre le causa más amor y regalo en Dios (2); y hasta el mismo ejercicio de oración y trato con Dios que antes solía tener en otras consideraciones y modos, ya todo es ejercicio de amor. De manera que ahora su trato sea acerca de lo temporal, ahora sea su ejercicio acerca de lo espiritual (3), siempre puede decir esta tal alma: Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
9. Dichosa vida y dichoso estado y dichosa el alma que a él llega, donde todo le es ya sustancia de amor y regalo y deleite de desposorio, en que de veras puede la Esposa decir al Divino Esposo aquellas palabras que de puro amor le dice en los Cantares diciendo (4): Omnia poma nova, et vetera, servavi tibí (5), que es como si dijera: Amado mío, todo lo áspero y trabajoso quiero por ti, y todo lo suave y sabroso quiero para ti. Pero el acomodado sentido de este verso, es decir que el alma en este estado de desposorio espiritual ordinariamente anda en unión de amor de Dios, que es común y ordinaria asistencia de voluntad amorosa en Dios (6).
Pues ya si en el egido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido; Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada.
1 Bz., 8.654, Gr.. Lch., Bj. y Md. añaden: "el ejercicio de la parte espiritual, que es el alma, y el de la parte sensitiva, que es el cuerpo, ahora sea en hacer..."
2 Bz.. 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md.: en el Amado.
3 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md. añaden: g trato con Dios.
4 Bz., 8.654, Gr., Lch. y Md.: en los divinos Cantares le dice diciendo.
5 Cant., VII. 13.
6 Gr., 8.654, Bj. y Md.: en unión de amor, que es común asistencia de voluntad en Dios. — Lch. lee: en unión de amor, que es como una asistencia...Bz.: en unión de amor, que es como asistencia...DECLARACION ( 1 ) 1. Responde el alma en esta canción a una tácita reprensión de parte de los del mundo (2), según ellos han de costumbre de notar a los que de veras se dan a Dios, teniéndolos por demasiados en su extrañeza y retiramiento y en su manera de proceder, diciendo también que son inútiles para las cosas importantes y perdidos en lo que el mundo precia y estima; a la cual reprensión de muy buena manera satisface aquí el alma haciendo rostro muy osada y atrevidamente a esto y a todo lo demás que el mundo la puede imponer, porque habiendo ella llegado a lo vivo del amor de Dios, todo lo tiene en poco. Y no sólo eso, mas antes ella misma lo confiesa en esta canción, y se precia y gloría de haber dado en tales cosas y perdídose al mundo y a sí misma por su Amado. Y así, lo que quiere decir en esta canción hablando con los del mundo, que si ya no la vieren en las cosas de sus primeros tratos y otros pasatiempos que solía tener en el mundo, que digan y crean que se ha perdido y ajenado de ellos, y que lo tiene tan por "bien que ella misma se quiso perder andando buscando a su Amado, enamorada mucho de él. Y porque vean la ganancia de su ^pérdida y no lo tengan por insipiencia o engaño, dice que esta pérdida fué su ganancia, y por eso de industria se hizo perdidiza.
Pues ya si en el egido De hoy más no fuere vista ni hallada.
2. Egido comúnmente se llama un lugar común donde la gente se suele juntar a tomar solaz y recreación, y donde también apacientan los pastores sus ganados; y así, por el egido entiende aquí el alma el mundo, donde los mundanos tienen sus pasatiempos y tratos y apacientan los ganados de sus apetitos. En lo cual dice el alma a los del mundo, que si 1 Tanto los manuscritos, salvo G, V, Vd. y Br., como la edición de Madrid, traen muy cambiada esta "Declaración." Conforme a ellos la publicaremos en los Apéndices.
2 Entre líneas escribe el Santo: de parte de los del mundo. La adición se lee también en G, V, Vd. y Br.
CflJTICC E£PTfT''fiL no fuere vista ni hullf.ua como ^o'ía »ntes que fuese toda de Dios, que la tengan por perdida ei: eso mismo, y que así lo digan, porque de eso se gozu ella, queriendo que lo digan, diciendo: Diréis que me he perdido.