SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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Como las Carmelitas no fundaron en Barrameda hasta 1611 e ignoran la forma en que vino a parar este precioso Códice a la Comunidad, no se sabe dónde pudo estar hasta aquella fecha. De seguro que se trata de uno de aquellos traslados que se hicieron bajo la inspección del Santo, destinados a alguna alma piadosa o Comunidad Descalza, y por eso se escogió a un buen pendolista que ejecutase su trabajo con esmero y primor caligráfico. Tampoco se sabe el tiempo en que se encuadernó en la forma elegante que le hallamos hoy, en raso de seda blanca, con finos bordados de lo mismo en varios colores y cordoncillos de plata, con los que se traza el escudo de la Orden, que ocupa el centro de ambas pastas, y se hacen otros dibujos. Del mismo tiempo es el dorado de los cantos. No es inverosímil que esta laudable obra se hiciera en la beatificación del Santo (1674), cuando estos Códices habían de adquirir necesariamente valor extraordinario, sobre todo para la Descalcez.

Pero la importancia capital de la copia y lo que le da la primacía sobre todas las que se conocen de los escritos del Santo, es la particularidad de haber puesto en ella su mano muchas veces el gran Doc- Sanlúcar de Barrameda. Edición y notas del P. Silvcrio de Santa Teresa, C. D. — Burgos, Tipografía de El Monte Carmelo. MCMXXVIII.

XIX tor de la Iglesia, ya para subsanar algún descuido material del amanuense, ya para añadir algo al texto de la misma copia, ya para dejar escritas breves indicaciones de ideas o pensamientos de ulterior desarrollo. Todo esto se advierte en la edición de 1928, y se indicará en el texto de la presente, en sus lugares respectivos.

En cuanto a la procedencia de estas notas o arreglos del Manuscrito de Barrameda, ya hizo un estudio reflexivo y detenido el P. Andrés de la Encarnación cuando los Superiores de la Descalcez le encargaron la preparación de una edición nueva de las obras del Santo. Fruto de este diligente estudio de graíología es el siguiente trabajo de su puño y letra, que todavía se conserva por duplicado, con alguna variante sin importancia, en el Manuscrito sanluqueño, en hojas aparte. El citado estudio dice al pie de la letra: «-f- J. M. J.

Por comisión que tengo de N. V. Definitorio General para la inquisición y examen de los libros de Nuestros gloriosos Padres santa Theresa de Jesús y san Juan de la Cruz: certifico que haviendo visto este manuscrito (declaración que es de las Canciones de Nuestro santo Padre que me entregó N. Rdo. P. Fr. Fernando de san Angelo, Provincial pasado de Andalucía la Baja, quien le recivló de Nuestras Madres Carmelitas Descalzas de Barrameda) y cotejado la nota que se ve al pie de la primer página de su Titulo, como también las adicciones que en márgenes y entre renglones se hallan en varias partes suyas, con un escrito original del mismo santo Doctor que se venera en Nuestras Madres de santa Ana de esta corte, signado al fin de su santa mano, cuya firma es sin ninguna duda idéntica con otras de dicho santo que se enquentran en los libros de N. Difinitorio, hallo ser todo de su mesma mano, nota, adicciones y escrito de Madres de santa Ana. Por tales los juzgo y en caso necesario estoy pronto a firmar este mi dictamen con el sagrado del Juramento.

»Doy asimismo fee, que haviendo presentado vno y otro escrito a varios sujetos inteligentes en Letras de esta corte, y examinádolos ellos en mi presencia con la mayor atención, careando en singular sus Letras atendiendo en común al ayre de su formación, y ponderando con prolijidad otras circunstancias, unánimemente sintieron lo mismo. Y para que conste en todo tiempo lo firmo de mi mano y nombre en este Nuestro Combento de san Ermenejildo y Madrid a tres de Junio de mil setecientos cnqta. y siete.— Fr. Andrés de la Encarnación» (1).

Luego, añade: «Porque la primera nota de este libro lio sea causa 1 Lo mismo sostiene en las Memorias Historiales, letra C, n. 69 y en otros lugares de sus escritos.

XX de alguna confusión advierto que N. santo Dr. escrivió dos vezes la Declaración de sus canciones: La primera como se veía en esta copia antes que la añadiese de nuebo; la segunda como se nota en el manuscrito que sirvió para la impresión practicada en Sevilla, año de mil setecientos tres. Esto supuesto, he podido conjeturar que al formar el santo la determinación de trabajar segunda vez su obra, fué apuntando en el presente traslado que lo hera de su primer escrito, lo que se le ofrecía de nuebo sobre los sentidos de sus misteriosas Canciones, siendo las más veces no tanto adicción quanto recuerdo del pensamiento nuebamente occurrido, todo lo cual le sirbió después para sacar con suma perfección su excelente escrito. Por este motibo llamó al presente en la forma que se ve: Borrador de que ya se sacó en limpio. — Fr. Andrés*.

El juicio calificado de un hombre tan competente en estos trabajos como el P. Andrés, robustecido por la coincidencia unánime de los que a petición suya hicieron el mismo cotejo en la Corte, es el que vienen formando cuantos sin prejuicios han realizado análogo trabajo. Las características de la escritura del Santo conocidas por las Carlas y Avisos que nos quedan de su mano son idénticas a las que se advierten en estas notas. La d, 1, o, p, q, r, s y, con otras letras que más señaladamente acusan la manera particular de su escritura, están reproducidas fielmente en el de Barrameda, lo mismo que la unión de las letras entre sí para formar palabras, y de éstas para hacer las frases. Hoy es fácil formular este juicio comparativo a la vista de la reproducción fotográfica que de los autógrafos del Santo se han publicado en estos últimos tiempos (1). Un estudio asi ejecutado, dará más luz al lector que cuanto nosotros pudiéramos decirle aquí de la identidad de la letra de las notas en cuestión con otros autógrafos del Santo Doctor. Sin embargo, alguna observación creo pertinente hacer, que me parece incluida en aquellas palabras del P. Andrés arriba transcritas, en que dice que llegaron todos al juicio dicho «atendiendo en común al aire de su formación y ponderando con prolijidad otras circunstancias». No se debe olvidar que las notas de Barrameda son marginales e interlineales, y que por lo tanto el Santo tenía espacio muy limitado, por lo general, y a ello debía constreñirse.

Por eso la letra de estas notas, con ser de 1 Autógrafos del Místico Doctor S.Juan de la Cruz. — Toledo, 1913. — La obra de Baruzi Aphorismes de Saint Jean de la Croix (Burdeos, 1904) y otras que han reproducido por la fotografía originales dei Santo. Para las del Manuscrito de Barrameda puede verse la edición fototipográfka que en 1928 publicamos en Burgos con el titulo de Cántico Espiritual y Poesías de San Juan de la Cruz. También en esta edición procuraremos dar elementos para dicha comparación.

XXI XXI la misma mano, no están trazadas con la libertad y desembarazo que en las cartas, por ejemplo, donde por disponer de mayor espacio se mueve la pluma del Santo más desenfadada y traza rasgos más vivos y dilatados. En las notas es siempre parco en esto. No podía ser de otro modo. Con todo, bien se comprende que no son letras de época de grande parecido, sino que ambas proceden de la misma pluma, y que podemos decir con el P. Andrés, que atendiendo al «aire común de su formación» y a «otras circunstancias» en estas notas está la mano del Doctor carmelita, lo mismo que en las cartas que se conservan suyas (1). Un falsario o imitador de su letra, puede que hubiera copiado al Santo fielmente hasta en estos rasgos de las cartas que se echan menos en las notas. En los Avisos de Andújar encuentro, aun en estas pequeneces, más semejanza con el de Barrameda que en las cartas. De todas suertes, la presencia de la pluma sanjuanista en las notas del Manuscrito de Barrameda nos parece muy clara. En esto nos hallamos totalmente conformes con el P. Andrés y los doctos varones que en su presencia hicieron el careo dicho (2). A idéntica conclusión se llega comparando el empleo ortográfico de las letras y otros pormenores filológicos de las notas del Códice con otros escritos del Doctor místico. Lo mismo sienten las personas peritas a quienes hemos consultado. En última apelación, el lector juzgará, pues a mano tiene, si quiere, elementos para formar juicio por si en este asunto.

Hasta el presente no sé de nadie que haya negado la procedencia sanjuanista de las notas en cuestión. Baruzi parece ser el primero que puso en duda la suscripción que viene en el margen inferior de la portada del Códice, y que dice: «Este libro es el borrador de q ya se sacó en limpio. — Fr. Ju.° de la -{-». Por unas palabras que se leen en las Memorias Historiales, C, núm. 46, en que dice el P. Andrés: «En nuestras Religiosas de Barrameda ay un tomito en 8.° dorado por la superficie del canto. Es la explicación de 1 Con esta caución pueden resolverse todas las dificultades de grafía que se ofrecen comparando las cartas con las notas de Sanlúcar.

2 El P. Gerardo en la edición de las Obras del Santo dice con razón (t. II, página 458): "No cabe la menor duda de que tanto la nota como las enmiendas y adiciones son autógrafas del Santo. La simple comparación de ellas con otras originales del Mistico Doctor bastan para convencer a los lectores." Nosotros, que negamos la autografía sanjuanista a las notas que se leen en los Manuscritos de Avila y Segovia. a pesar de tener en contra respecto de este último la grande autoridad del P. Manuel de Santa María, a quien algo se le alcanzaba en estas cuestiones, y que tan bien nos hubiera venido tan venerable procedencia para zanjar de un plumazo la cuestión de origen de la segunda redacción del Cántico, y sostenemos la opinión contraria por sinceridad de convicción, afirmamos con la misma sinceridad en el origen sanjuanista de la advertencia preliminar y demás notas que se leen en el Manuscrito de Barrameda.

XXII XXII las Canciones de N. S. P.; tiene al principio después del titulo esta advertencia— este libro es el Borrador de que ya se sacó en limpio — Fr. Juan de la -j-. Dicen tiene añadido entre renglones al principio de algunos párrafos y a la margen muchas cosas cuya letra conviene con la de una firma del Santo. No advierten esto de la primera nota, y es necesario averiguarlo, como también de dónde o cómo ubieron las religiosas aquel libro*. La no advertencia en la carta de la procedencia sanjuanista de la dicha suscripción de la portada significa para Baruzi que en aquel tiempo se hizo misterio de ella.

Nosotros creemos que no hubo otro misterio que el olvido de las religiosas en escribir esta particularidad al P. Andrés, cosa fácil, pues en la carta no le daban cuenta detallada de las especialidades del Códice. Las religiosas de entonces, como las de ahora, estaban persuadidas que la suscripción y las demás notas procedían del Santo. Tal ha sido siempre la tradición de la Comunidad, y por tal la tuvo el P. Andrés cuando más tarde examinó el Manuscrito. Para el no había duda de que la asendereada advertencia se puso allí por el Santo después de terminarse la copia limpia, a la cual la de Barrameda había servido de borrador. Asi lo aconsejan, por lo demás, todas y cada una de las letras de irreprochable factura sanjuanista y su firma habitual, que remata en la cruz. En último término, las relaciones del Manuscrito de Barrameda con el de jaén perderían muy poco porque la firma sea o no sea del Santo, mientras no se pruebe que las restantes notas no proceden de su pluma.

Repara Baruzi para dudar sea del Santo la nota en cuesti >n, en el trazo superior que el Santo suele poner a la J (Juan), horizontal con una inclinación hacia abajo más o menos pronunciada. Este trazo, en la íirma de Barrameda, le tiene horizontal y algún tanto curvado. La cosa, como se ve, es bien pequeña, y se necesitan ojos más que de lince para atisbas en esta inocente curvatura del Santo— ¡ni para esto había de tener libertad!— nada menos que la iniciación de un plan vastísimo en la deformación de los escritos de San Juan de la Cruz (1). Algún milímetro de encurvamiento en el rasgo de una letra, en una nota donde hay hasta cuarenta y nueve, mas dos signos (el q y la -\- habitual en sus firmas) inconfundibles e innegables del Doctor A\istico, no puede invalidar el origen de la suscripción. Seria condenar el todo en obsequio a una parte mínima. Ne quid nimis.

El mismo Baruzi confiesa que en ese rasgo de letra no es el Santo uniforme, a juzgar por las firmas que conocemos suyas. En la carta de 20 de junio de 1590 a la M. María de Jesús (Autógrafos, 62), 1 Op. cit.. p. 23.

XXIII tiene el dicho rasgo un trazado casi igual al de Barrameda. aunque con algo menos lomo, pero en diferencia casi imperceptible. En cambio, hemos visto en las Carmelitas Descalzas de Caravaca un documento firmado allí por el Santo, cuya fotografía reproduciremos en el siguiente volumen, en que el asendereado rasgo es de una horizontalidad no usada nunca— que sepamos— por San Juan de la Cruz. ¿Y habremos de negar por eso la autenticidad de la firma? (1).

Por lo que hace a la primera letra de la signatura del Códice sanluqueño, si no nos engañamos, la pequeña diferencia advertida procede de que el Santo trazó la letra en dos veces: primero hizo el rasgo vertical de la jota, y luego el horizontal de la parte superior. La conjunción de ambos semeja denotar que no se trazó dicha letra en un solo rasguño de pluma. Menos fuerza negativa de autenticidad tiene aún el cuidado y lentitud que Baruzi observa en toda la firma. Lo mismo puede decirse de lo restante de la inscripción, que por ser de importancia y disponer de lugar suficiente, traza sus letras con rasgos más gruesos y espaciados que las restantes apostillas del Códice.

Tampoco tiene fuerza alguna para invalidar tan alta procedencia lo que extraña tanto a Baruzi, que siendo el Santo un escritor tan impersonal, donde el desprendimiento no tiene límites, sienta repentinamente la necesidad de dar testimonio firmado de la condición de un manuscrito. En primer lugar, no sabemos si con algún otro ejemplar hizo lo mismo, pues no todos, ni mucho menos, han llegado hasta nosotros. Además, aquellas notas sueltas, muchas de ellas incoherentes en la forma que las había dejado escritas en los márgenes e interlineados, pudieran haber dado ocasión a nuevas copias tocadas de la misma incoherencia; de ahí que fuera discreto advertir que el manuscrito era borrador de otro que ya se había sacado en limpio, y para que nadie de ello prudentemente dudase, estampó su firma San Juan de la Cruz.

De otras suposiciones de Baruzi y otros escritores acerca del significado de esta advertencia del Santo, se hablará en otro lugar oportunamente.

1 En Autógrafos, p. 86. encuentra Baruzi una signatura parecida a la de Barrameda. Las diferencias, bien leves por cierto, que ciertos críticos hallan en algunas palabras tenidas por de San juan de la Cruz con otras de la misma procedencia, no podrian explicarse por la pluma más o menos fina de puntas que usó al trazarlas? No nos quebremos de puro sutiles.

XXIV XXIV Copia de las Descalzas de Valladolid. — Es un tomo forrado en pergamino, de 190 por 135 mm., de letra muy antigua, grande y clara. Puede ser muy bien contemporánea del Santo. Al principio tiene dos hojas en blanco, y en la tercera comienza el texto, y en él la paginación por hojas. La última hace la 129, a la que sigue otra en blanco con que termina la copia.

Es igual a la de Sanlúcar de Barrameda, salvo ligeras variantes, provenientes por lo regular de descuidos de.traslación.

De tiempo inmemorial, así esta como la siguiente copia, son propiedad de las Carmelitas Descalzas de Valladolid, que las tienen en muy buen estado de conservación.

El encabezado de la primera pagina dice: Declaración de las canciones que tratan del exercicio del amor en tre el el (sic) el alma y el Sposso Xpo, en la qual se tocan y declaran alga, 'nos puntos y afectos de oragión de la madre ana [ de Jhs. priora de las descalcas de granada ano de 1584.

Esta copia se designa en las abreviaturas con la letra V.

Otra copia de las Descalzas de Valladolid. — Encuadernada en pasta antigua, con aplicaciones doradas, se halla esta segunda copia de las Carmelitas de Valladolid. Mide 210 por 155 mm., de letra algo mas pequeña, aunque clara y bien trazada. Al principio trae tres hojas en blanco y dos al fin. La paginación por hojas comienza y termina con el texto del tratado, que hace noventa y ocho folios. Contiene dos clases de letra, ambas muy antiguas, buenas y legibles.

Se conforma a la copia anterior, y entrambas a la de Barrameda. Ni ésta ni la precedente llevan apostillas marginales de ningún género. Son muy limpias y de buena presentación. Esta segunda copia es algo menos descuidada en la traslación del texto que la anterior.

El titulo con que encabeza el prólogo dice: Declaración de las Canciones ¡ que trattan del exercicio de Amor enitre el alma y el esposo Chrislo j en la qual se tocan y decía ¡ran algunos punttos y / ej ¡retos de oración j A petición de ¡ la madre, Auna / de [ Jesús [ Priora de las Descalzas de Sant / Joscph de Granada año de / 7554.

En las abreviaturas se señala este manuscrito con las letras Vd.

Manuscrito 17.558.— En otro tiempo perteneció a Gayangos. Paginado por hojas, hace noventa y cuatro, de 210 por 155 mm. Después de una en blanco, en la siguiente, que hace de portada, se lee: Declaración de las canciones que tratan del exercicio de amor entre el alma y el esposo xpo. en la qual se tocan y declaran algunos puntos y afectos de oración a petición de la madre ana de jesús priora de las XXV descalcas de granada. Año de 1584. Lelra bastante regular, de fines del siglo XVI. Sigue en todo al de Barrameda. La mayor parte de las discrepancias registradas son de poca importancia. Tiene bastantes descuidos materiales de copia y omisiones de palabras y frases.

No perteneció al Archivo de San Hermenegildo de Madrid. De Gayangos pasó a la Nacional.

Códice de Bu ¡alance. —Las Carmelitas Descalzas de la rica villa de Bujalance (Córdoba), que fundaron allí en 1790, poseen de antiguo, entre otras cosas pertenecientes a los escritos de San Juan de la Cruz, un Códice de la primera redacción del Cántico Espiritual, que nos parece de fines del siglo XVI o principios del siguiente. Mide 21 por 15 cms., y consta de ciento setenta y cuatro hojas útiles sin foliar. En otro tiempo debió de estar cosido en pergamino, pero ahora no tiene ni un mal forro de papel. No se saca de la copia qué año pudo ser escrito, ni quién lo trasladó, ni dónde. En el archivo de la Comunidad no obra tampoco ningún documento que dé alguna luz acerca de estos extremos, ni cómo vino a ella el manuscrito.

La copia, de letra menuda, clara y bien formada, es bastante descuidada en la transcrición. Hasta en las estrofas hay alguna diferencia entre la copia que viene al principio del poema íntegro y la reproducción parcial que de él se hace en los comentarios del tratado. Es letra de hombre, y escribe algunas palabras a la latina: choro, charidad, philosophía...R veces se advierte la presencia de un corrector, algo posterior a la copia, que enmienda algunos descuidos materiales. Las enmiendas parecen hechas por propia cabeza más que a la vista de otra copia habida por de mayor pureza de traslado.

Tiene muchas variantes respecto del Códice de Sanlúcar. Ya en el prólogo tropezamos con cambios como éstos: religiosamente, por religiosa madre que se lee en el de Sanlúcar; machina y copia del espíritu, por anchura y copia que el espíritu, que traslada el códice sanluqueño; modifica mucho y arregla frases del comentario de las cuatro primeras canciones y de otras muchas (1). Por lo que hace a los textos latinos de la Sagrada Escritura, debemos advertir que los Códices de la primera redacción los suprimen en las doce primeras estrofas. Suprime también este Cudice el último párrafo del comentario al cuarto verso de la primera estrofa, salvo las tres últimas líneas. Esta omisión no la he visto en ninguno de los manuscritos del primer Cántico.

1 Aunque en todas se halla alguna diferencia, las que más tienen son las cuatro ya dichas y la Vil!. XIII y XX (la Declaración, solamente), XXIV, XXV, XXXVIII y XXXIX.

XXVI Códice de Loeches.— Un manuscrito de 17 por 12 cms., forrado eo pergamino y de cantos encarnados, con cuatro cintas del mismo color, dos que hacen oficio de broches y dos que sirven de registro. Hállase muy bien conservado y es de letra de fines del siglo XVI, menuda, clara y hermosa. La paginación por hojas (da 110) la hizo en el siglo XVIII el P. Andrés de la Encarnación y en letra encarnada. En el tejuelo del lomo se lee: «Declaración de las Cancions. de N. V. P. Fr, Juan de la Cruz». Y en la cubierta de pergamino: «~f- Mandan nuestros Padres se guarde perpetuamente en el Arca de tres llaves. Véase la nota que éstá al principio». La nota a que se refiere, viene después de una hoja que dice: «Es de el Convento de Carmelitas Descalzas de Lueches», y está firmada por el Padre General de los Carmelitas Descalzos de la Congregación de España, fray Manuel de Jesús María Joseph, y la suscribe en Madrid, a 25 de noviembre de 1756.

Comienza por decir el P. General que es el presente un Códice de "las Canciones que salieron antes de la edición de 1701, «con la diferencia de no ponerse entre éstas la estancia undécima». Da razones luego encaminadas a probar que no es de letra del Santo, cosa sobrado evidente para quien haya visto algún original suyo, con los que no tiene ninguna similitud; pero en el tiempo que la «Advertencia» se escribió no holgaba la observación, por la facilidad nimia — ya advertida en esta edición— en dar paternidad sanjuanista a cualquier manuscrito antiguo de sus obras cuya letra se desconociese. Con todo, el Códice era muy digno de consideración y cuidado por su antigüedad, y por eso recomienda el P. General se cierre en el arca de tres llaves, cosa que las religiosas de Loeches han observado muy puntualmente. La copia, muy tersa y esmerada, lleva algunas veces al margen palabras del mismo copista que corrige otras del texto, las cuales, en vez de borrarlas las subraya solamente. Así fué de limpio y atildado en este trabajo.

En cuanto a las variantes con el de Sanlúcar, sin ser las mismas siempre que las del Códice de Bujalance, guardan con las de éste alguna uniformidad; las estrofas que dijimos se habían modificado más en ésta, se hallan también más variadas en el de Loeches.

Códice del Sacro Monte (Granada).— En este célebre centro de instrucción, en otro tiempo mazmorras donde los reyes moros tuvieron cautivos a millares de cristianos, se guarda un Códice que contiene el Cántico Espiritual, Llama de amor viva y algunas poesías del Santo. Encuadernado en piel negra, mide 115 por 102 mm. En la primera hoja viene el titulo del Cántico, que dice: /. H. M. / Declaración de las / Canciones que tratan / del exercicio de amor entre el alma j XXVII XXVII y el esposo Christo en la cual se to- ¡ can y declaran algunos pan-/ los y e¡¡cc-¡tos de oración / a pettición de la Madre f Ana de Jhs. Priora / de las descalzas 1 en Sant! Joseph / de Granada [ Año de 1584. En la misma portada empieza la paginación y prosigue hasta la página 171 en que termina la Llama. Las poesías no están paginadas, asi como tampoco las Tablas de cosas notables que años más tarde se añadieron al Códice. Hay en la copia de este ejemplar dos clases de letra. Hasta la página 38, exclusive, está escrito por pluma de mucha perfección caligráfica, y comprende hasta la frase del comentario del tercer verso de la canción tercera que dice: «Ni repararé en los gustos y consuelos de mi espíritu de suerte que me deleti|ga]». Con esta última silaba comienza ya nueva letra hasta eJ fin, la cual es algo parecida a la del Santo. Una ligera comparación pericial de letras persuade pronto de que no se trata más que de parecido, pero no de identidad.

Adquiriólo para el Sacro Monte el doctor D. Manuel Medina Olmos, hoy Obispo de Guadix, que ha ejercido varios años el cargo de rector de dicho centro docente. El historial de este Códice se ignora casi por completo. ¿Perteneció alguna vez al Convento de los Mártires de Granada donde Fray Juan de la Cruz escribió este admirable tratado? La circunstancia de haberse adquirido en Granada, pudiera indicar que había estado allí siempre, y aun que podia proceder de] archivo de los Carmelitas Descalzos de esta ciudad, expoliado, como todos los demás, en la primera mitad del siglo pasado. La copia es muy antigua. Por la letra, pudo ser hecha viviendo el Santo. Quiza se hiciese para alguna persona que tratase con él las cosas de conciencia, pues, como se sabe, en Granada dirigió a muchas y de muy aventajado espíritu. Tengo esto por más probable que no el que hubiese pertenecido a la comunidad de los Mártires, porque en esté caso habría hablado de ella en sus notas cuando promediado el siglo XVIII pasó por allí el P. Andrés de la Encarnación. Al no hacerlo, es que no se encontraba en los archivos de la comunidad granadina. De todas suertes, la persona que lo disfrutó, lo tuvo en grande veneración, como lo acreditan la buena encuademación y el perfecto estado en que se halla, sin ningún deterioro.

Con el título de «Tabla de las cosas más notables d<> este libro», hecho, como es dicho, en tiempos algo posteriores al Códice, se anotan algunos lugares que hablan de determinadas virtudes. Algo parecido a lo que se practicó luego en todas las ediciones, desde la princeps. Digamos también que le falta la hoja 18, que comprendía la primera estrofa y parte del comento del primer verso.

En el prólogo apenas tiene variantes con el de Sanlúcar. En los xxvm comentarios a las canciones se registran diferencias análogas a lis de Bujalance y Loeches, con quienes tiene grande parecido.

Manuscrito 8.654. — Forrado en pergamino g con cantos encarnados, hace un volumen de 205 por 150 mm., que contiene sólo el Cántico Espiritual, con este titulo: «-}- Canciones espirituales / en que se toca la sustancia del sagrado / Libro de los Cantares de Salomón / con una explicación copiosa de todos los versos en ella con-/tenidos, lleno de admirable doctrina espiritual y mystica para / las almas devotas spirituales deseosas de perfección y 1 regaladas de nuestro Señor f compuestas y declaradas por /V. P. c Fr. Juan de la Cruz primer Carmelita Descalzo y Diffor. mayor de esta Orden. Las dos primeras palabras del título vienen en letra encarnada. Lo restante de la portada se halla cortado, quizá porque contenía la imagen del Santo. Está paginado por hojas (tiene 82), y escrito en letra pequeña, pero buena y muy clara, con amplios márgenes. Al fin se leen seis hojas sin paginación de textos escriturísticos citados en el Códice. Puede pertenecer este Manuscrito al primer tercio del siglo XVII.

En lo relativo al texto, se parece en todo a los estudiados anteriormente, por lo que no insistimos más en su examen.

Propiedad hoy de la Biblioteca Nacional, no he hallado en él ningún indicio indicador de haber pertenecido al Archivo generalicio de la Orden o a otro convento de ella. Debió de estar a uso de alguna persona particular.

Manuscrito 8.795. — Hablamos ya en el Prólogo de la Noche Oscura de este Códice, que perteneció en otro tiempo a las Carmelitas Descalzas de Baeza. En la página 83 da comienzo el Cántico Espiritual, hasta la 158 en que termina. Sigue la copia, en términos generales, a los Códices anteriores.

EL SANTO RETOCA SU «CAMINO ESPIRITUAL» (1).

Hablando del Códice de Sanlúcar de Barrameda, dijimos que el Santo había puesto en él buen número de notas de su puño y letra, algunas para corregir descuidos de la copia, pero otras indudablemente para ulterior desarrollo de doctrina, que ya proyectaba en su mente. Por eso 1 Al tratado asi dispuesto se le ha llamado Nuevo Cántico Espiritual, nuevo estado del mismo Cántico, o nueva redacción, en contraposición a la que representa el Códice de Barrameda. Más que en el nombre en si hay que reparar en el alcance que se ha de dar a estas denominaciones, que entendemos deben acoplarse a la importancia de las variaciones introducidas por el Santo en este segundo estado, que aquí se representa por el Manuscrito de jaén. Tres son las variaciones principales que se adviertes en este Códice: Engarzar una* con otra* las Canciones por medio ée uaa XXIX el mismo Doctor místico calificó este manuscrito de borrador de otro que ya se había sacado en limpio. El Códice de las Carmelitas Descalzas de Jaén, del que luego trataremos, y otros muchos que le copian, recogen buena parte de las notas del Santo, ya literalmente, ya modificadas y ampliadas.