SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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5. El cual huerto es la misma alma, porque así como arriba ha llamado a la misma alma viña florecida, porque la flor de las virtudes que hay en ella le dan vino de dulce sabor, así aquí la llama también huerto, porque (4) en ella están plantadas y nacen y crecen las flores de perfecciones y virtudes que habernos dicho. Y es aquí de notar, que no dice la Esposa aspira en mi huerto, sino aspira por mi huerto; porque es grande la diferencia que hay entre aspirar Dios en el alma y aspirar por el alma (5); porque aspirar en el alma es infundir en ella gracia, dones y virtudes; y aspirar por el alma es hacer Dios toque y moción en las virtudes y perfecciones que ya le son dadas, renovándolas y moviéndolas de suerte que den de sí admirable fragancia y suavidad al alma; bien 1 S modifica: "y derramar su olor, y en efecto, tiene este aire los efectos contrarios del cierzo."

2 Sg.: y recuerda.

3 Ej. y G: al Esposo en vez de al Espíritu Santo.

4 De esta palabra pasa A a ia frase porque es grande...5 S: aspirar Dios en el alma o por el alma. Ej. y Sg.: aspirar Dios por el alma.

así como cuando menean las especias aromáticas, que al tiempo que se hace aquella moción, derraman la abundancia de su olor, el cual antes ni era tal ni se sentía en tanto grado; porque las virtudes que el alma tiene en sí adquiridas o infusas, no siempre las está sintiendo y gozando actualmente, porque como después diremos, en esta vida están en el alma como flores en cogollo cerradas (1), o como especies aromáticas cubiertas, cuyo olor no se siente hasta ser abiertas y movidas, como habernos dicho (2).

6. Pero algunas veces hace Dios tales mercedes al alma Esposa, que aspirando con su espíritu divino por este florido huerto de ella, abre todos estos cogollos de virtudes y descubre estas especias aromáticas de dones y perfecciones y riquezas del alma, y manifestando el tesoro y caudal interior, descubre toda la hermosura de ella. Y entonces es cosa admirable de ver y suave de sentir la riqueza que se descubre al alma de sus dones y la hermosura de estas flores de virtudes, ya todas abiertas en el alma; y la suavidad de olor que cada una de sí le da según su propiedad es inestimable. Y esto llama aquí correr los olores del huerto, cuando en el verso siguiente dice: Y corran sus olores.

7. Los cuales son en tanta abundancia algunas veces, que al alma le parece estar vestida de deleites y bañada en gloria inestimable; tanto, que no sólo ella lo siente de dentro, pero aun suélele redundar tanto de fuera, que lo conocen (3) los que saben advertir, y les parece estar la tal alma como un deleitoso jardín lleno de deleites y riquezas de Dios. Y no sólo cuando estas flores están abiertas se echa de ver esto en estas santas almas, pero ordinariamente traen en sí un no sé qué de grandeza y dignidad que causa detenimiento y respeto a los demás, por el efecto sobrenatural que se difunde en el l S: cogollo o en capullo cerradas.

Ej. y G suprimen todo el párrafo que sigue.

Ej., G y Sg.: que lo sienten y conocen.

sujeto de la próxima y familiar comunicación con Dios, cual se escribe en el Exodo de Moisés (1), que no podían mirar en su rostro por la honra y gloria que le quedaba por haber (2) tratado cara a cara con Dios.

8. En este aspirar el Espíritu Santo por el alma, que es visitación suya, en amor a ella (3) se comunica en alta ma* ñera el Esposo Hijo de Dios; que por eso envía su espíritu primero como a los Apóstoles, que es su aposentador, para que fe prepare fa posada del alma Esposa, levantándola en deleite, poniéndole el huerto a gesto (4), abriendo sus flores, descubriendo sus dones, arreándola de la tapicería de sus gracias (5) y riquezas. Y así con grande deseo desea el alma Esposa todo esto, es a saber: que se vaya el cierzo, que venga el austro, que aspire por el huerto, porque en esto (6) gana el alma muchas cosas juntas; porque gana el gozar las virtudes puestas en el punto de sabroso ejercicio, como habernos dicho; gana el gozar al Amado en ellas, pues mediante ellas, como acabamos de decir, se comunica en ella con más estrecho amor y haciéndole más particular merced que antes; y gana que el Amado mucho más se deleita en ella por este ejercicio actual de virtudes, que es de lo que ella más gusta, es a saber, que guste su Amado; y gana también la continuación y duración de tal sabor y suavidad de virtudes, la cual dura en el alma todo el tiempo que el Esposo asiste en ella en tal manera, estándole dando la Esposa suavidad en sus virtudes, según en los Cánticos ella lo dice en esta manera: En tanto que estaba el Rey en su reclinatorio, es a saber, en el alma, mi arbolico florido y oloroso dió olor de suavidad (7). Entendiendo aquí (8) por este arbolico oloroso la misma alma, 1 XXXIV, 30.

2 Así Jaén. Los demás Mss. leen: que quedaba en su persona por haber.

3 S: enamorado de ella.

4 Sg.: poniéndola el gesto a gesto.

5 Ej. y Sg.: de sus tapicerías y gracias. G: aderezándola de sus tapicerías y gracias.

6 Asi los Mss., salvo Jaén, que lee: porque entonces.

7 [, 11.

8 S: Dando aquí a entender.

que de flores de virtudes que en sí tiene, da olor de suavidad al Amado que en ella mora en esta manera de unión.

9. Por tanto, mucho es de desear este divino aire del Espíritu Santo, y que pida cada alma aspire por su huerto para que corran divinos olores de Dios. Que por ser esto tan necesario y de tanta gloria y bien para el alma, la Esposa lo deseó y pidió por los mismos términos que aquí en los Cantares diciendo: Levántate de aquí, cierzo, y ven, ábrego, y aspira por mi huerto, y correrán sus olores y preciosas especias (1).

Y esto todo lo desea el alma, no por el deleite y gloria que de ello se le sigue, sino por lo que en esto sabe que se deleita su Esposo y porque esto es disposición (2) y prenuncio para que el Hijo de Dios venga a deleitarse en ella, que por eso dice luego: Y pacerá el Amado entre las flores.

10. Significa el alma este deleite que el Hijo de Dios tiene en ella en esta sazón, por nombre de pasto, que muy más al propio lo da a entender, por ser el pasto o comida (3) cosa que no sólo da gusto, pero aún sustenta; y así el Hijo de Dios se deleita en el alma en estos deleites de ella, y se sustenta en ella, esto es, persevera en ella, como en lugar donde grandemente se deleita, porque el lugar se deleita de veras en él. Y eso entiendo que es lo que él mismo quiso decir por la boca de Salomón en los Proverbios, diciendo: Mis deleites son con los hijos de los hombres (4); es a saber, cuando sus deleites son estar conmigo, que soy el Hijo de Dios (5).

Y conviene aqui notar que no dice el alma aquí, que pacerá el Amado las flores, sino entre las flores; porque como quiera que la comunicación suya, es a saber, del Esposo, sea en la misma alma mediante el arreo ya dicho de las virtudes, sigúese IV. 16.

S: y porque es todo disposición. Bg.; el pasto acomodado. VIII. 31.

Av. suprime: que soy el Hijo de Dios.

que lo que pace es la misma alma transformándola en sí, estando ya ella guisada, salada y sazonada con las dichas flores de virtudes y dones y perfecciones, que son la salsa con que y entre que la pace; las cuales por medio del aposentador ya dicho, están dando al Hijo de Dios sabor y suavidad en el alma, para que por este medio se apaciente más en el amor de ella; porque ésta es la condición del Esposo (1), unirse con el alma entre la fragancia de estas flores. La cual condición nota muy bien (2) la Esposa en los Cantares, como quien tan bien la sabe, por estas palabras diciendo: Mi Amado descendió a su huerto, a la erica (3) y aire de las especias odoríferas, para apacentarse en los huertos y coger lirios. Y otra vez dice: Yo para mi Amado, y mi Amado para mí, que se apacienta entre los lirios (4); es a saber, que se apacienta y deleita en mi alma, que es el huerto suyo, entre los lirios de mis virtudes y perfecciones y gracias.

1. En este estado, pues, de desposorio espiritual, como el alma echa de ver sus excelencias y grandes riquezas, y que no las posee y goza como querría a causa de la morada que hace en carne, muchas veces padece mucho, mayormente cuando más se le aviva la noticia (5) de esto; porque echa de ver que ella está en el cuerpo como un gran señor en la cárcel;, sujeto a mil miserias y que le tienen (6) confiscados sus reinos, e impedido todo su señorío y riquezas, y no se le da de su hacienda sino muy por tasa la comida, en lo cual lo que podrá sentir, cada uno lo echará bien de ver, mayormente aún los domésticos de su casa no le estando bien sujetos (7), 1 S: porque éste es el amor del Esposo.

2 S: nota bien.

3 VI, I. — S: era. Bg.: a la manera y aire. A: a la fragancia y aire. B: a la marea y aire.

4 VI, 2.—G, Ej. y Sg.: "entre las flores, es a saber, en mi alma, y se deleita en ella, que es el huerto..."

5 B y Bg.: se le acaba la noticia.

6 S omite: y que le tienen.

7 Ej., G y Sg. modifican: "por tasa la comida, lo cual cada uno podrá juzgar lo que sentirá este gran señor que habernos dicho, mayormente cuando los domésticos de su casa aún no estando bien sujetos."

sino que a cada ocasión sus siervos y esclavos sin algún respeto se enderezan contra él, hasta querer cogerle el bocado del plato (1). Pues que cuando Dios (2) hace merced al alma de darle a gustar algún bocado de los bienes y riquezas que le tiene aparejadas, luego se levanta en la parte sensitiva un mal siervo de apetito, ahora un esclavo de desordenado movimiento, ahora otras rebeliones (3) de esta parte inferior a impedirle este bien.

2. En lo cual se siente el alma estar como en tierra de enemigos y tiranizada entre extraños y como muerta entre los muertos, sintiendo bien lo que da a entender el profeta Baruch cuando encarece esta miseria en la cautividad de Jacob, diciendo: ¿Quién es Israel (4), para que esté en la tierra de los enemigos? Envejecístete en la tierra ajena, contaminástete con los muertos, y estimáronte con los que descienden al infierno (o). Y Jeremías, sintiendo este mísero trato (6) que el alma padece de parte del cautiverio del cuerpo, hablando con Israel según el sentido espiritual, dice: ¿Por ventura Israel es siervo o esclavo, porque así esté preso? Sobre él rugieron los leones, etc. (7). Entendiendo aquí por los leones los apetitos y rebeliones que decimos de este tirano rey de la sensualidad. De lo cual para mostrar el alma la molestia que recibe y el deseo que tiene de que este reino de la sensualidad con todos sus ejércitos (8) y molestias se acabe ya o se le sujete del todo, levantando los ojos al Esposo, como quien lo ha de hacer todo, hablando contra los dichos movimientos y rebeliones, dice esta canción.

1 Av.: el bocado de la boca.

2 S añade: Asi. pues, se lia el alma en el cuerpo cuando Dios.

4 S modifica: ¿Qué es la causa, oh Israel...5 III. 10.

7 n, i4.

8 Sg. y Bz.: ejercicios.

Oh, ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea, Mora en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.

3. En esta canción la Esposa es la que habla, la cual viéndose puesta según la porción superior espiritual en tan ricos y aventajados dones y deleites de parte de su Amado, deseando conservarse en su seguridad y continua posesión de ellos, en la cual el Esposo la ha puesto en las dos canciones precedentes, viendo que de parte de la porción inferior, que es la sensualidad, se le podría impedir, y que de hecho impide y perturba tanto bien, pide a las operaciones y movimientos de esta porción inferior que se sosieguen en las potencias y sentidos de ella y no pasen los límites de su región, la sen4sual (1), a molestar e inquietar la porción superior y espiriritual del alma, porque no la impida aun por algún mínimo movimiento el bien y suavidad de que goza; porque los movimientos de la parte sensitiva y sus potencias, si obran cuando el espíritu goza, tanto más le molestan e inquietan cuanto ellos tienen de más obra y viveza. Dice, pues, así: Oh, ninfas de Judea.

4. Judea llama a la parte inferior del alma, que es la sensitiva. Y llámala Judea, porque es flaca y carnal y de suyo ciega, como lo es la gente judaica. Y llama ninfas a todas las imaginaciones, fantasías y movimientos y aficiones de esta porción inferior. A todas éstas llama ninfas, porque asi como las ninfas con su afición y gracia (2) atraen para sí a los aman- 1 Así Jaén, Sg. y S.~ Av. y Bz. los límites de su región sensual.— A, B y Bg.: sensualidad. — G: los límites de su religión, la sensualidad.

2 Asi leen G, Ej., Sg. y S.— Jaén A. Av., Bz., B y Bg. leen: A todas éstas llama ninfas, que con su afición y gracia...tes, así estas operaciones y movimientos de la sensualidad sabrosa y porfiadamente procuran atraer a si la voluntad de la parte racional, para sacarla de lo interior a que quiera lo exterior que ellas quieren y apetecen, moviendo también al entendimiento y atrayéndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo de sentido, procurando conformar y aunar (1) la parte racional con la sensual. Vosotras, pues, dice, oh sensuales operaciones y movimientos: En tanto que en las flores y rosales.

o. Las flores, como habernos dicho, son las virtudes del alma; los rosales son las potencias de la misma alma, memoria (2), entendimiento y voluntad, las cuales llevan en sí y crían flores de conceptos divinos, y actos de amor (3), y las dichas virtudes. En tanto, pues, que en estas virtudes y potencias de mi alma, etc., El ámbar perfumea.

El ámbar perfumea.

6. Por el ámbar entiende aquí el divino espíritu del Esposo que mora en el alma; y perfumear este divino ámbar en las flores y rosales, es derramarse y comunicarse suavísimamente en las potencias y virtudes del alma, dando en ellas al alma perfume de divina suavidad (4). En tanto, pues, que este divino espíritu está dando suavidad espiritual a mi alma.

Morá en los arrabales.

7. En los arrabales de Judea, que decimos ser la porción interior o sensitiva del alma; y los arrabales de ella son los sentidos sensitivos interiores, como son la memoria (5), fantasía e imaginativa, en los cuales se colocan y recogen las formas e imágenes y fantasmas de los objetos, por medio de las cuales la sensualidad mueve sus apetitos y codicias. Y estas 2 S: son sus potencias: memoria...3 Ej., Sg. y G: contentos divinos y actos de amor de Dios. ■í Ej.. Sg. y G: perfume de suavísimo olor.

5 Sg. añade: y entendimiento.

formas etc. son las que aquí llama ninfas; las cuales, quietas y sosegadas, duermen también los apetitos. Estas entran a estos sus arrabales de los sentidos interiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son oir, ver, oler, etc., de manera que todas las potencias y sentidos, ahora interiores, ahora exteriores (1), de esta parte sensitiva los podemos llamar arrabales, porque son los barrios que están fuera de los muros de la ciudad. Porque lo que se llama ciudad en el alma, es allá lo de más adentro, es a saber, la parte racional que tiene capacidad para comunicar con Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad. Pero porque hay natural comunicación de la gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva, la cual gente es las ninfas que decimos, con la parte superior, que es la ciudad (2), de tal manera que lo que se obra en esta parte inferior ordinariamente se siente en la otra interior, y por consiguiente la hace advertir y desquietar de la obra y asistencia espiritual que tiene en Dios; por eso les dice que moren en sus arrabales, esto es, que se quieten en sus sentidos sensitivos interiores y exteriores.

Y no queráis tocar nuestros umbrales.

8. Esto es, ni por primeros movimientos toquéis a 'la parte superior (3), porque los primeros movimientos del alma son las entradas y umbrales para entrar en el alma, y cuando pasan de primeros movimientos (4) en la razón, ya van pasando los umbrales; pero cuando sólo son primeros movimientos, sólo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta, lo cual se hace cuando hay acometimientos a la razón de parte de la sensualidad para algún acto desordenado; pues no solamente el alma dice aquí que éstos no toquen al alma, pero aun las advertencias que no la hacen a la quietud y bien de que goza, no ha de haber.

2 Ej. abrevia y modifica: en estos arrabales con la que mora en la ciudad...3 A: a la puerta superior.

4 Jaén salta de la frase primeros movimientos a la misma que se lee en la línea siguiente.

1. Está tan hecha enemiga el alma en este estado (1) de la parte inferior y de sus operaciones, que no querría que la comunicase Dios nada de lo espiritual, cuando lo comunica a la parte superior; porque o ha de ser muy poco, o no lo ha de poder sufrir por la flaqueza de su condición, sin que desfallezca el natural, y, por consiguiente, padezca y se aflija el espíritu, y así no lo pueda gozar en paz. Porque, como dice el Sabio, el cuerpo agrava al alma, porque se corrompe (2). Y como el alma desea las más altas (3) y excelentes comunicaciones de Dios, y éstas no las puede recibir en compañía de la parte sensitiva, desea que Dios se las haga sin ella. Porque aquella alta visión del tercer cielo que vió San Pablo, en que dice que vió a Dios, dice él mismo que no sabe si la recibió en el cuerpo o fuera de él (4). Pero de cualquier manera que ello fuese, ello fué sin el cuerpo; porque si el cuerpo participara, no lo pudiera dejar de saber, ni la visión pudiera ser tan alta como él dice, diciendo que oyó tan secretas palabras que no es lícito al hombre hablarlas. Por eso sabiendo muy bien el alma que mercedes tan grandes no se pueden recibir en vaso tan estrecho, deseando que se las haga el Esposo fuera de él, o a lo menos sin él, hablando con él mismo se lo pide en esta canción.

Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas (5) De la que va por ínsulas extrañas.

1 S: Está el alma tan hecha enemiga en este estado.

2 Sap.. IX, 15.

3 A: las almas santas. Jaén: l¡y altas. Los demás: las mas altas.

■} II ad Cor.. XII. 2.

5 Bz.: campañas.

2. Cuatro cosas pide el alma Esposa al Esposo en esta canción. La primera, que sea él servido de comunicársele muy adentro en lo escondido de su alma; la segunda, que embista e informe sus potencias con la gloria y excelencia de su Divinidad; la tercera, que sea esto tan alta y profundamente que no se sepa ni quiera decir, ni sea de ello capaz el exterior y parte sensitiva; la cuarta, que se enamore de las muchas virtudes y gracias que él ha puesto (1) en ella, con las cuales va ella acompañada y sube a Dios por muy altas y levantadas noticias de la Divinidad, y por excesos de amor muy extraños y extraordinarios de los que ordinariamente se suelen tener, y así dice: Escóndete, Carillo.

3. Como si dijera: querido Esposo mío, recógete (2) en lo más interior de mi alma, comunicándole a ella escondidamente, manifestándole tus escondidas maravillas (3), ajenas de todos los ojos mortales (4).

Y mira con tu haz a las montañas.

4. La haz de Dios es la Divinidad, y las montañas son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad, y así es como si dijera: embiste con tu Divinidad en mi entendimiento, dándole inteligencias divinas, y en mi voluntad dándole y comunicándole el divino amor, y en mí memoria con divina posesión de gloria. En esto pide el alma todo lo que. le puede pedir, porque no anda ya contentándose en conocimiento y comunicación de Dios por las espaldas, como hizo Dios con Moisés (5), que es conocerle por sus efectos y obras, 1 Ej., G y Sg.: de sus muchas virtudes, que él ha puesto.

2 S: escóndete.

3 Ej., G y Sg.: tus escondrijos y maravillas.

4 En el Ms. de Segovia puso al margen el P. Manuel de Santa María: "Ahora se echan de menos dos hojas." Por aquí se ve que la deficiencia existía ya en el siglo XVIII.

5 Exod., XXXIII, 23.

sino con la haz de Dios, que es comunicación esencial (1) de la Divinidad sin otro algún medio en el alma, por cierto contacto (2) de ella en la Divinidad; lo cual es cosa ajena de todo sentido y accidentes, por cuanto es toque de sustancias desnudas, es a saber, del alma y Divinidad. Y por eso dice litigo: Y no quieras decillo.

5. Es a saber, y no quieras decillo como antes cuando las comunicaciones que en mí hacías eran de manera que las decías a los sentidos exteriores, por ser cosas de que ellos eran capaces, porque no eran tan altas y profundas que no pudiesen ellos alcanzarlas; mas ahora sean tan subidas y sustanciales estas comunicaciones y tan de adentro, que no se les diga a ellos nada, esto es, que no lo puedan ellos alcanzar:) haber; porque la sustancia del espíritu no se puede comunicar □1 sentido, y todo lo que se comunica al sentido, mayormente en esta vida, no puede ser puro espíritu, por no ser él capaz de ello. Deseando, pues, el alma aquí esta comunicación de Dios tan sustancial y esencial que no cae en sentido, pide al Esposo que no quiera decirlo, que es como decir: sea de manera la profundidad de este escondrijo de unión espiritual, que el sentido ni lo acierte a decir ni a sentir, siendo como los secretos que oyó San Pablo (3), que no era lícito al hombre decirlos.

Mas mira las compañas (4).

6. El mirar de Dios es amar (5) y hacer mercedes; y las compañas que aquí dice el alma que mire Dios, son la multitud de virtudes y dones y perfecciones y otras riquezas espirituales que él ha puesto ya en ella, como arras y prendas y joyas de desposada; y así es como si dijera: mas antes conviértete, Amado, a lo interior de mi alma, enamorándote del acompaña- 1 G: que es conocimiento especial. E|.: que es conocimiento esencial.

2 S: cierro conocimiento. Al Ms. de Av. le falta aquí una hoja.

3 II ad Cor., XII. 4. * 4 Bz.: campañas.

5 Jaén dice por equivocación: es mirar...miento de riquezas que has puesto en ella, para que enamorado de ella en ellas te escondas en ella y te detengas (1), pues que es verdad que aunque son tuyas, por habérselas tú dado, también son De la que va por ínsulas extrañas.

7. Es a saber, de mi alma que va a ti por extrañas (2) noticias de ti, y por modos y vías extrañas y ajenas de todos' los sentidos y del común conocimiento natural; y así es como si dijera, queriéndole obligar: pues va mi alma a ti por noticias espirituales, extrañas y ajenas de los sentidos, comunícate tú a ella también en tan interior y subido grado que sea ajeno de todos ellos.

ANOTACION PARA LAS CANCIONES SIGUIENTES (3).

1. Para llegar a tan alto estado de perfección como aquí el alma pretende, que es el matrimonio espiritual, no sólo no le basta (4) estar limpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y hábitos imperfectos de la parte inferior en que desnudado el viejo hombre está ya sujeta y rendida a la superior, sino que también ha menester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo (5) de Dios. Porque no solamente en este estado consigue el alma muy alta pureza y hermosura, sino también terrible fortaleza por razón del estrecho y fuerte nudo que por medio de esta unión entre Dios y el alma se da.

2. Por lo cual, para venir a él ha menester ella estar en el punto de pureza, fortaleza y amor competente; que por eso, deseando el Espíritu Santo, que es el que interviene y hace esta junta espiritual, que el alma llegase a tener estas partes para merecerlo, hablando con el Padre y con el Hijo en los Can^ 1 S: enamorado de ellas, en ella te escondas y en ella te detengas...2 Con la siguiente palabra reanuda el texto la copia de Avila.

3 Así S, porque en realidad es para dos canciones. Jaén: Anotación para la canción siguiente.

4 La mayor parte de los manuscritos leen equivocadamente: no sólo le basta.

5 Ej. y G: enfreno abrazo.

tares, dijo: ¿Qué haremos a nuestra hermana en el día que ha de salir a vistas y a hablar?; porque es pequeñuela y no tiene crecidos los pechos. Si ella es muro, edifiquemos sobre él fuerzas y defensas plateadas; y si es puerta, guarnezcámosla con tablas cedrinas (1). Entendiendo aquí por las fuerzas y defensas plateadas las virtudes fuertes y heroicas, envueltas en fe, que por la plata es significada; las cuales virtudes heroicas son ya las del matrimonio espiritual, que asientan sobre el alma fuerte, que aquí es significada por el muro, en cuya fortaleza ha de reposar el pacífico Esposo sin que perturbe alguna flaqueza; entendiendo por las tablas cedrinas las aficiones y accidentes del alto amor, el cual alto amor es significado por el cedro, y éste es el amor del matrimonio espiritual. Y para guarnecer con él a la Esposa, es menester que ella sea puerta, es a saber, para que entre el Esposo, teniendo ella abierta la puerta de la voluntad para él por entero y verdadero sí de amor, que es el sí del desposorio que está dado antes del matrimonio espiritual. Entendiendo también por los pechos de la Esposa ese mismo amor perfecto que le conviene tener para parecer delante del Esposo Cristo, para consumación de tal estado.

3. Pero dice allí el texto, que respondió luego la Esposa con el deseo que tenía de salir a estas vistas, diciendo: yo soy muro, y mis pechos son como una torre (2). Que es como decir: Mi alma es fuerte y mi amor muy alto, para que no quede por eso. Lo cual también aquí el alma Esposa, con el deseo que tiene de esta perfecta unión y transformación, ha ido dando a entender en las precedentes canciones, mayormente (3) en la que acabamos de declarar, en que pone al Esposo por delante las virtudes y ricas disposiciones (4) que de él tiene recibidas para más obligarle. Y por eso el Esposo, queriendo concluir con este negocio, dice las dos siguientes canciones, en 1 VIH, 8.

2 Cant., VIH. 10.

3 S: especialmente.

que acaba de purificar al alma y hacerla fuerte y disponerla, así según la parte sensitiva como según la espiritual, para este estado, diciéndolas contra todas las contrariedades y rebeliones, así de la parte sensitiva como de parte del demonio.

A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores. Por las amenas liras Y canto de serenas os conjuro Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa duerma más seguro.

4. En estas dos canciones pone el Esposo Hijo de Dios al alma Esposa en posesión de paz y tranquilidad, en conformidad de la parte inferior con la superior, limpiándola de todas sus imperfecciones y poniendo en razón (1) las potencias y razones naturales del alma, sosegando todos los demás apetitos, según se contiene en las sobredichas dos canciones, cuyo sentido es el siguiente. Primeramente (2), conjura el Esposo y manda a las inútiles digresiones de la fantasía e imaginativa que de aquí adelante cesen, y también pone en razón a las dos potencias naturales irascible y concupiscible, que antes algún tanto afligían al alma; y pone en perfección de sus objetos a las tres potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad, según se puede en esta vida. Demás de esto conjura y manda a las cuatro pasiones del alma, que son gozo, espe- 1 G y Ej.: poniendo en perfección.

2 Con esta palabra se reanuda el texto en el Ms. de Segovia.

ranza, dolor y temor, que ya de aquí adelante estén mitigadas y puestas en razón. Todas las cuales cosas son significadas por todos aquellos nombres que se ponen en la canción primera, cuyas molestas operaciones y movimientos hace el Esposo que ya cesen en el alma por medio de la gran suavidad y deleite y fortaleza que ella posee en la comunicación y entrega espiritual que Dios de sí le hace en este tiempo. En la cual, porque Dios (1) transforma vivamente al alma en sí, todas las potencias, apetitos y movimientos del alma pierden su imperfección natural y se mudan en divinos. Y así dice: R las aves ligeras.

5. Llama aves ligeras a las digresiones de la imaginativa, que son ligeras y sutiles en volar a una parte y a otra; las cuales, cuando la voluntad está gozando en quietud de la comunicación sabrosa del Amado, suelen hacerle sinsabor y apagarle el gusto con sus vuelos sutiles, a las cuales dice el Esposo que las conjura por las amenas liras, etc.; esto es, que pues ya la suavidad y deleite (2) del alma es tan abundante y frecuente que ellas no lo podrán impedir como antes solían, por no haber llegado a tanto que cesen sus inquietos vuelos, ímpetus y excesos; lo cual se ha de entender así en las demás partes que habernos de declarar aquí, como son: Leones, ciervos, gamos saltadores.

6. Por los leones entiende las acrimonias e ímpetus de la potencia irascible, porque esta potencia es osada (3) y atrevida en sus actos como los leones. Y por los ciervos y gamos saltadores entiende la otra potencia del alma que es la con>-cupiscible (4), que es la potencia de apetecer, la cual tiene dos efectos: el uno de cobardía (5), y el otro de osadía. Los efectos 1 Jaén es el único códice que lee: que Dios se transforma.

2 Bz. y S: la suavidad de deleite del alma. Ej., G y Sg.: ¡a suavidad de deleite del Amado.

3 S: por ser como osada.

4 S abrevia: entiende la concupiscible.

5 Ej., G y Sg. saltao desde la palabra cobardía a la igual que viene en seguida.

de cobardía (1) ejercita cuando las cosas no las halla pará si convenientes, porque entonces se retira, encoge y acobarda, y en estos efectos es comparada a los ciervos; porque así como tienen esta potencia concupiscible (2) más intensa que otros muchos animales, así son muy cobardes y encogidos. Los efectos de osadía (3) ejercita cuando halla las cosas convenientes para sí, porque entonces no se encoge y acobarda, sino atrévese a apetecerlas y admitirlas con los deseos y afectos. Y en estos afectos de osadía es comparada esta potencia a los gamos, los cuales tienen tanta concupiscencia en lo que apetecen, que no sólo a ello van corriendo, mas aún saltando, por lo cual aquí los llama saltadores (4).

7. De manera que en conjurar los leones, pone rienda a los ímpetus (5) y excesos de la ira; y en conjurar los ciervos, fortalece (6) la concupiscencia en las cobardías y pusilanimidades que antes la encogían; y en conjurar los gamos saltadores, la satisface y apacigua los deseos y apetitos que antes andaban inquietos, saltando como gamos de uno en otro, para satisfacer a la concupiscencia, la cual está ya satisfecha por las amenas liras de cuya suavidad goza y por el canto de sirenas en cuyo deleite se apacienta. Y es de notar, que no conjura el Esposo aquí a la ira y concupiscencia, porque estas potencias nunca en el alma faltan (7), sino a los molestos y desordenados actos de ellas, significados por los leones, ciervos, gamos saltadores, porque estos en este estado es.necesario que falten.

Montes, valles, riberas.

8. Por estos tres nombres se denotan ros actos viciosos y desordenados de las tres potencias del alma, que son memoria, entendimiento y voluntad, los cuales actos son desordenados y 1 S: el de cobardía...2 S omite esta palabra.

3 S: el afecto de osadía.

i S modifica: y por eso los llama aquí saltadores.

5 Ej., G y Sg.: apetitos.

6 G: pone rienda a...Ej.: da rienda...7 S: nanea faltan en el alma.

viciosos cuando son en extremo altos y cuando son en extremo bajos y remisos, o aunque no lo sean en extremo, cuando declinan hacia uno de los dos extremos; y así por los montes que son muy altos son significados los actos extremados (1) en demasia desordenada; por los valles, que son muy bajos, se significan los actos de estas tres potencias extremados en menos de lo que conviene. Y por las riberas, que ni son muy altas ni muy bajas, sino que por no ser llanas (2) participan algo del un extremo y del otro, son significados los actos de las potencias cuando exceden o faltan algo del medio y llano de lo justo; los cuales, aunque no son extremadamente desordenados (3), que sería (4) llegando a pecado mortal, todavía lo son en parte, ahora en venial, ahora en imperfección (5), por mínima que sea, en el entendimiento, memoria y voluntad. A todos estos actos excesivos de lo justo conjura también que cesen por las amenas liras y canto dicho; las cuales tienen puestas a las tres potencias del alma tan en su punto de efecto, que están tan empleadas en la justa operación que las pertenece, que no sólo no en extremo, pero ni aun en parte de él participan alguna cosa. Síguense los demás versos.

Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores.

9. También por estas cuatro cosas entiende (6) las aficiones de las cuatro pasiones, que, como dijimos, son dolor, esperanza, gozo y temor. Por las aguas se entienden las afecciones del dolor que afligen al alma, porque así como agua se entran en el alma; de donde David dice a Dios hablando de ellas: Salvum me fac, Deus, quoniam intraverunt aquae us- 1 S modifica: que son en demasía: y por los valles...2 S: muy llanas.

3 Ej. y G: son desordenadamente extremadas.

4 S: como lo serian.

5 S: en parte, tocando a venial « imperfección.

6 S: significa.

que ad animam meani (1). Esto es: Sálvame, Dios mío, porque han entrado las aguas hasta mí alma. Por los aires entiende las afecciones de la esperanza, porque así como aire vuelan a desear lo ausente que se espera. De donde también dice David: Os tneum aperui, et attraxi Spiritum: quia mandato, tua desiderabam (2). Como si dijera: Abrí la boca de mi esperanza, y atraje el aire de mi deseo, porque esperaba y deseaba tus mandamientos. Por los ardores se entienden las afecciones de la pasión del gozo, las cuales inflaman el corazón a manera de fuego; por lo cual el mismo David dice: Concaliút cor tneum intra me: et in meditatione mea exardescet ignis (3).