SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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2 Ej. y Sg.: que aquel cabello. G: que aquel cabello amor.

3 S: ha de ser tal.

nalda de la perfección quebrar (1). Porque por tal orden están asidas en este cabello del amor del alma las virtudes, que si en alguna quebrase (2), luego, como habernos dicho, faltaría en todas; porque las virtudes, así como donde está una están todas, así también donde una falta faltan todas. Y dice que volaba en el cuello (3), porque en la fortaleza del ama (4), vuela este amor a Dios con gran fortaleza y ligereza, sin detenerse en cosa alguna; y así como en el cuello el aire menea y hace volar el cabello, así también el aire del Espíritu Santo mueve y altera el amor fuerte para que haga vuelos a Dios; porque sin este divino viento, que mueve las potencias a ejercicio de amor divino, no obran ni hacen sus efectos las virtudes, aunque las haya en el alma. Y en decir que el Amado consideró en el cuello volar este cabello, da a entender cuánto ama Dios al amor fuerte (5), porque considerar es mirar muy particularmente con atención y estimación de aquello que se mira, y el amor fuerte hace mucho a Dios volver los ojos a mirarle. Y así se sigue: Mirástele en mi cuello.

5. Lo cual dice para dar a entender el alma que no sólo preció y estimó Dios este su amor viéndole solo (6), sino que también le amó viéndole fuerte; porque mirar Dios es amar Dios, así como el considerar Dios, es, como habernos dicho, estimar lo que considera. Y vuelve a repetir en este verso el cuello, diciendo del cabello: Mirástele en mi cuello, porque, como está dicho, ésa es la causa por qué le amó mucho, es a saber, verle en fortaleza, y así es como si dijera: amástele viéndole fuerte sin pusilanimidad ni temor, y solo sin otro amor, y volar con ligereza y fervor.

1 Bz.: entrar.

2 Av. y Bz.: faltase.

3 A: cabello.

4 E)., G y Sg. añaden que es el cuello del alma.

5 Ej., G y Sg.: cuanto ama Dios el alma fuerte.

6 Ej., G y Sg.: viéndole solo y fuerte.

6. Hasta aquí no había Dios mirado este cabello (1) para prendarse de él, porque no le había visto solo y desasido (2) de los demás cabellos, esto es, de otros amores y apetitos, aficiones y gustos, y así no volaba (3) solo en el cuello de la fortaleza; mas después que por las mortificaciones y trabajos y tentaciones y penitencia se vino a desasir y a hacer fuerte, de manera que ni por cualquiera fuerza (4) ni ocasión quiebra (5), entonces ya le mira Dios y prende y ase en él las flores de estas guirnaldas, pues tiene fortaleza para tenerlas asidas en el alma.

7. Mas cuáles y cómo sean estas tentaciones y trabajos, y hasta donde llegan al alma para poder venir a esta fortaleza (6) de amor en que Dios se una con el alma (7), en la declaración de las cuatro canciones, que comienzan: Oh Llama de amor viva, está dicho algo de ello; por lo cual, habiendo pasado esta alma, ha llegado a tal grado de amor de Dios, que ha ya merecido la divina unión, por lo cual dice luego: Y en él preso quedaste.

8. i Oh, cosa digna de toda acepción (8) y gozo quedar Dios preso en un cabello! La causa de esta prisión tan preciosa es el haber Dios querido pararse a mirar el vuelo del cabello (9), como dicen los versos antecedentes; porque, como habernos dicho, el mirar de Dios es amar; porque si él por su gran misericordia (10) no nos mirara y amara primero, como dice San Juan (11), y se abajara, ninguna presa hiciera en 1 Av.: no había nitrado Dios en este cuello. Bz.: no había mirado Dios este cuello. B.: No había Dios mirado en este cabello. En el verbo que sigue leen prenderse A. E|.. B. Bg. y S..

3 S: con los cuales no colaba.

4 Av. y Bz.: fortaleza.

5 Bg.: ni ocasión que obra.

6 G y Sg.: g hasta dónde llegan a la altura para poder venir a esta fortaleza...7 S añade: Se ha dicho en la "Noche Oscura." S S: estimación. G y E|.: atención.

9 S lee: a mirar el vuelo del cabello en el cuello.

10 A y S: por su gracia y misericordia. G: por su gracia de misericordia.

11 I.*, IV. 10.

CANCION XXXT él el vuelo del cabello de nuestro bajo amor, porque no tenía él tan alto vuelo que llegase a prender a esta divina ave de las alturas; mas porque ella se abajó (1) a mirarnos, y a provocar el vuelo y levantarlo de nuestro amor (2), dándole valor y fuerza para ello; por eso él mismo se prendó (3) en el vuelo del cabello, esto es, él mismo se pagó y se agradó, por lo cual se prendó, y eso quiere decir: Mirástele en mi cuello, y en él preso quedaste. Porque cosa muy creíble es que el ave de bajo vuelo pueda prender al águila real muy subida, si ella se viene a lo bajo queriendo ser presa. Y sigúese: Y en uno de mis ojos te llagaste.

9. Entiéndese aquí por el ojo la fe, y dice uno solo y que en él se llagó, porque si la fe y fidelidad (4) del alma para con Dios no fuese sola, sino mezclada con otro algún respeto o cumplimiento (5), no llegaría a efecto de llagar a Dios de amor, y así solo un ojo ha de ser en que se llaga, como también un solo cabello en que se prenda el Amado. Y es t8n estrecho el amor con que el Esposo se prenda de la Esposa en esta fidelidad única que ve en ella, que si en el cabello del amor de ella se prendaba (6), en el ojo de su fe aprieta con tan estrecho nudo la prisión, que le hace llaga de amor por la gran ternura del afecto con que está aficionado a ella, lo cual es entrarla más en su amor.

10. Esto mismo del cabello y del ojo dice el Esposo en los Cantares hablando con la Esposa diciendo: Llagaste mi corazón, hermana mía; llagaste mi corazón en uno de tus ojos y en un cabello de tu cuello (7). En lo cual dos veces repite haberle llagado el corazón, es a saber, en el ojo y en el cabello. Y por 1 Así leen Ej., G y Sg. Los demás suprimen las palabras mas porque ella se bajó...2 S modifica: de las alturas y provocarla a mirarnos, y provocar y levantar el vuelo de nuestro amor.

3 S: y fuerza para ello, si él no mirara, pero él mismo se prendó.

4 A: felicidad.

5 G: implemento.

6 S: que si en el cabello de su amor se prenda.

7 IV. 9.

eso el alma hace relación en la canción del cabello y del ojo, porque en ello denota la unión que tiene con Dios, según el entendimiento y según la voluntad; porque la fe significada por el ojo, se sujeta en el entendimiento por fe y en la voluntad por amor. De la cual unión se gloría (1) aquí el alma y regracia esta merced a su Esposo como recibida de su mano, estimando en mucho haberse querido pagar y prendar de su amor. En lo cual se podría considerar el gozo, alegría y deleite que el alma tendrá con este tal prisionero, pues tanto tiempo había que lo era ella de él, andando de él enamorada (2).

1. Grande es el poder y la porfía del amor, pues al mismo Dios prenda y liga (3). Dichosa el alma que ama, pues tiene a Dios por prisionero rendido a todo lo que ella quisiere; porque tiene tal condición, que si le llevan por amor y por bien, le harán hacer cuanto quisieren; y si de otra manera, no hay hablarle (4) ni poder con él aunque hagan extremos; pero por amor en un cabello le ligarán (5). Lo cual conociendo el alma, y que muy fuera de sus méritos (6) le ha hecho tan grandes mercedes de levantarla a tan alto amor con tan ricas prendas de dones y virtudes, se "lo atribuye todo a él (7) en la siguiente canción diciendo: Cuando tú me mirabas, Su gracia (8) en mí tus ojos imprimían; 1 Ej.. G y Sg. modifican: "en el entendimiento, y el amor significado en el cabello, en la voluntad. Por lo cual está unido en el entendimiento por fe. y en la voluntad por amor. De la cual unión se gloria..."

2 Ej., G y Sg. comienzan la Anotación" con la frase Dichosa el alma y la linea anterior la agregan a la Canción XXXI.

3 A y Bg.: llaga.

i Av. y Bz.: hallarle.

5 Así los Mss. — Jaén: ligan.

6 B: de sus términos.

7 Ej., G y Sg.: con tan justas prendas de dones y virtudes sólo lo atrtbuye a tí. Sg.: Tu gracia.

Por eso me adamabas, Y en eso merecían Los míos adorar lo que en ti vían 2. Es propiedad del amor perfecto no querer admitir ni tomar nada para sí, ni atribuirse a si nada, sino todo al Amado; que esto aun en los amores bajos lo hay, cuanto más en el de Dios, donde tanto obliga la razón. Y por tanto, porque en las dos canciones pasadas parece se atribuía a sí alguna cosa la Esposa, tal como decir que haría ella juntamente con el Esposo las guirnaldas, y que se tejerían (1) con el cabello (2) de ella, lo cual es obra no de poco momento y estima; y después decir y gloriarse que el Esposo se había prendado en su cabello y llagado en su ojo, en lo cual parece también atribuirse a sí misma gran merecimiento, quiere ahora en la presente canción declarar su intención y deshacer el engaño que en esto se puede entender, con cuidado y temor no se le atribuya a ella algún valor y merecimiento, y por eso se le atribuya a Dios menos de lo que se le debe y ella desea. Atribuyéndolo todo a él y regraciándoselo juntamente, le dice que la causa de prendarse él del cabello (3) de su amor y llagarse del ojo de su fe, fué por haberle hecho la merced de mirarla con amor, en lo cual la hizo graciosa (4) y agradable a sí mismo; y que por esa gracia y valor que de él recibió, mereció su amor, y tener valor ella en sí para adorar agradablemente a su Amado y hacer obras dignas de su gracia y amor. Sigúese el verso.

Cuando tú me mirabas.

3. Es a saber, con afecto de amor, porque ya dijimos que el mirar de Dios aquí es amar.

1 S: las guirnaldas tejidas con el cabello...2 Av.: cuello.

3 Av.: cuello. A, B, G y Ej. leen: prenderse.

4 S: con que la hizo graciosa.

Su gracia (1) en mí tus ojos imprimían.

4. Por los ojos del Esposo entiende aquí su Divinidad misericordiosa, la cual inclinándose al alma con misericordia imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace consorte de la misma Divinidad. Y didice el alma viendo la dignidad y alteza en que Dios la ha puesto, Por eso me adamabas.

5. Adamar es amar mucho, es más que amar simplemente, es corno amar duplicadamente (2), esto es, por dos títulos, o causas. Y así en este verso da a entender el alma los dos motivos y causas del amor que tiene a ella ¡ por los cuales no sólo la amaba prendado en su cabello (3), mas que la adamaba llagado en su ojo. Y la causa por qué la adamó de esta manera tan estrecha, dice ella en este verso que era porque él quiso con mirarla darle gracia para agradarse de ella, dándole el amor de su cabello, y formándola (4) con su caridad la fe de su ojo. Y así dice: Por eso me adamabas. Porque poner Dios en el alma su gracia, es hacerla digna y capaz de su amor; y así es tanto como decir: porque habías puesto en mí tu gracia, que eran prendas dignas de tu amor, por eso me adamabas, esto es, por eso me dabas más gracia (5). Esto es lo que dice San Juan: Que da gracia por la gracia que ha dado (6) que es dar más gracia; porque sin su gracia no se puede merecer su gracia.

6. Es de notar para inteligencia de esto, que Dios así como no ama cosa fuera de sí, así ninguna cosa ama más bajamente (7) que a sí, porque todo lo ama por si, y así el amor 1 Sg.: Ta gracia.

2 G, Ej. y Sg.: es amar delicadamente.

3 G, Ej. y Sg.: por los cuales la amaba prendándose en su cabello...Sg., además pasa de esta palabra a la igual que viene cuatro lineas más abajo.

■4 Asi los Mss.. salvo Bz. que lee: informándola. S: informando con...

5 Ej., G y Sg. omiten: esfo es. por eso me dabas más gracia.

6 I. 16.

7 Así Jaén, A, B y Bz. Lo mismo el Códice de Sanlúcar (pág. 1 18). Un corrector enmendó el Ms. de |aen poniendo altamente. G. E|. y Sg.: aventajadamente. Bg.: ama más baja. Av. suprime el adverbio. S: más altamente.

tiene la razón del fin; de donde no ama las cosas por lo que ellas son en sí. Por tanto, amar Dios al alma es metería en cierta manera en sí mismo, igualándola consigo, y así ama al alma en sí consigo (1), con el mismo amor que él se ama; y por eso en cada obra, por cuanto la hace en Dios, merece el alma el amor de Dios; porque puesta en esta gracia y alteza, en cada obra merece al mismo Dios. Y por eso dice luego: Y en eso merecían.

7. Es a saber, en ese favor y gracia que los ojos de tu misericordia me hicieron, cuando tú me mirabas, haciéndome agradable a tus ojos y digna de ser vista de ti, merecieron.

Los míos adorar lo que en ti vían.

8. Es tanto como decir (2): las potencias de mi alma, Esposo mío, que son los ojos con que de mí puedes ser visto, merecieron levantarse a mirarte; ias cuales antes con la miseria de su baja operación y caudal natural estaban caídas y bajas; porqiupoder mirar el alma a Dios es hacer (3) obras en gracia de Dios, y así merecían las potencias del alma en el adorar, porque adoraban en gracia de su Dios, en la cual toda operación es meritoria. Adoraban (4), pues, alumbrados y levantados con su gracia y favor lo que en él ya veían, lo cual antes por su ceguera y bajeza no veían. ¿Qué era, pues, lo que ya veían? Veían grandeza (5) de virtudes, abundancia de suavidad, bondad inmensa, amor y misericordia en Dios, beneficios innumerables que de él había recibido, ahora estando tan allegada a Dios, ahora cuando (6) no lo estaba; todo esto merecían adorar ya con merecimiento los ojos del alma, porque estaban ya graciosos y agradables al Esposo; lo cual antes, no sólo no merecían adorar ni ver, pero ni aun considerar de Dios algo de ello; porque es grande la rudeza (7) y ceguera del alma que está sin su gracia.

1 Ej., G y Sg. omiten: y así ama al alma en sí consigo.

2 S: Que es como decir.

3 Ej., G y Sg.: es poder hacer obras. •4 Sg.: alumbraban.

5 S: era grandeza.

6 S: había recibido, así en este estado tan allegado a Dios como...7 G: bajeza.

9. Mucho hay aquí que notar, y mucho de que dolerse, ver cuan fuera está de hacer lo que es obligada el alma que no está ilustrada con el amor de Dios (1); porque estando ella obligada a conocer éstas y otras innumerables mercedes, así temporales (2) como espirituales, que de él ha recibido y a cada paso recibe, y adorar y servir con todas sus potencias a Dios sin cesar por ellas; no sólo no lo hace, mas ni aun mirarlo y conocerlo merece, ni caer en la cuenta de tal cosa; que hasta aquí llega la miseria de los que viven, o por mejor decir, están muertos en pecado.

ANOTACION PARA Lfl CANCION SIGUIENTE 1. Para más inteligencia de lo dicho y de lo que se sigue, es de saber que la mirada de Dios cuatro bienes hace en el alma, que son: limpiarla, agraciarla, enriquecerla y alumbrarla; así como el sol cuando envía sus rayos, que enjuga y calienta, y hermosea y resplandece. Y después que Dios pone en el alma estos tres bienes postreros (3), por cuanto por ellos le es el alma muy agradable, nunca más se acuerda de la fealdad y pecado que antes tenía, según lo dice por Ezequiel (4). Y así, habién>-dole quitado una vez este pecado y fealdad, nunca más le da en cara con ello, ni por eso le deja de hacer más mercedes; pues que él no juzga dos veces una cosa (5). Pero aunque Dios se olvide de la maldad y pecado después de perdonado una vez, no por eso le conviene al alma echar en olvido sus pecados primeros diciendo el Sabio (6). Del pecado perdonado no quieras estar sin miedo (7) y esto por tres cosas: la primera, para tener siempre ocasión de no presumir; la segunda, para tener materia de siempre agradecer; la tercera, para que le sirva de más con- 1 G, Ej. y Sg.: que no está ilustrada, que es el alma que no está con el amor de Dios.

2 Ej., G y Sg.: corporales.

3 Ej., G y Sg.: estos cuatro bienes postreros. 1 XVIII. 22.

5 Nahum.. I, 9.

6 S: sus pecados primero* al alma, pues dice el Sabio.

7 EedL, V, 5.

fiar para más recibir; porque si estando en pecado recibió de Dios tanto bien, puesta (1) en amor de Dios, y fuera de pecado, ¿ cuánto mayores mercedes podrá esperar?

2. Acordándose, pues, el alma aquí de todas estas misericordias recibidas, y viéndose puesta junto al Esposo con tanta dignidad, gózase grandemente con deleite de agradecimiento y amor, ayudándole mucho para esto la memoria de aquel primer estado suyo (2) tan bajo (3) y tan feo, que no sólo no merecía ni estaba para que la mirara Dios, mas ni aun para que tomara en la boca su nombre, según El lo dice por el profeta David (4). De donde, viendo que de su parte ninguna razón hay ni la puede haber para que Dios la mirase y engrandeciese, sino sólo de parte de Dios, y ésta es su bella gracia y mera voluntad (5); atribuyéndose a sí su miseria (ó), y al Amado todos los bienes que posee, viendo que por ellos ya merece lo que no merecía, toma ánimo y osadía para pedirle la continuación de la divina unión espiritual, en la cual se le vaya multiplicando las mercedes, todo lo cual da ella a entender en la siguiente canción.

No quieras despreciarme, Que si color moreno en mí hallaste, Ya bien puedes mirarme Después que me miraste, Que gracia y hermosura en mí dejaste.

1 S: cuando está puesta. A, Av., B y Bz.: cuando está en tanto bien puesta. Ej., G y Sg.: recibió de Dios tanto bien, cuando está fuera de él, puesta en amor de Dios, ¿cuánto mayores...Bg.: cuando está en amor puesta tanto bien puesta en amor de Dios y fuera de pecado.

2 S: de aquel su primer estado.

3 Ej., G y Sg.: tan malo...4 Ps. XV, 4.

5 S: Sino sólo de parte de Dios, que es su bella gracia y la mera voluntad auya. G y Sg.:...misericordiosa voluntad. Ej.: misericordia suya.

6 Sg.: su misericordia.

3. Animándose ya la Esposa y preciándose a sí misma en las prendas y precio que de su Amado tiene, viendo que por ser cosas de él, aunque ella de suyo sea de bajo precio y no merezca alguna estima, merece ser estimada por ellas, atrévese (1) a su Amado y dícele que ya no la quiera tener en poco ni despreciarla, porque si antes merecía esto por la fealdad de su culpa y bajeza de su naturaleza, que ya, después que él la miró la primera vez en que la arreó con su gracia y vistió con su hermosura, que bien la puede ya mirar la segunda y más veces, aumentándole la gracia y hermosura, pues hay ya razón y causa bastante para ello en haberla mirado cuando no lo merecía ni tenía partes para ello.

No quieras despreciarme.

4. No dice esto por querer la tal alma ser tenida en algo, porque antes los desprecios y vituperios son de grande estima y gozo (2) para el alma que de veras ama a Dios; y porque ve que de su cosecha (3) no merece otra cosa, sino por la gracia y dones que tiene de Dios, según ella va dando a entender diciendo: Que si color moreno en mí hallaste.

5. Es a saber, que si antes que me miraras (4) graciosamente, hallaste en mí fealdad y negrura de culpas e imperfecciones y bajeza de condición natural, Ya bien puedes mirarme Después que me miraste.

6. Después que me miraste, quitando de mí ese color moreno y desgraciado de culpa con que no estaba de ver, en que me diste (5) la primera vez gracia, ya bien puedes mirarme; 1 S: alguna estima, a lo menos por ellas la merece, atrévese...2 Bg.: antes los menosprecios y vituperios son tenidos en ninguna desestima.

3 A omite de su cosecha.

■4 Así los manuscritos. Jaén: que miraras. 5 Sg: mediante por me diste.

esto es (1), ya bien puedo yo y merezco ser vista (2), recibiendo más gracia de tus ojos; pues con ellos no sólo la primera vez me quitaste el color moreno, pero también me hiciste digna de ser vista, pues con tu vista de amor.

Gracia y hermosura en mí dejaste.

7. Lo que ha dicho el alma en los dos versos antecedentes, es para dar a entender lo que dice San Juan en 'el Evangelio, es a saber, que Dios da gracia por gracia (3), porque cuando Dios ve al alma graciosa en sus ojos, mucho se mueve a hacerla más gracia, por cuanto en ella mora bien agradado. Lo cual conociendo Moisés, pidió a Dios más gracia, queriéndole obligar por la gracia que ya de él tenía, diciendo a Dios: Tú dices que me conoces de nombre y que he hallado gracia delante de ti; pues luego si he hallado gracia en tu presencia, muéstrame tu cara (4), para que te conozca y halle gracia delante de tus ojos (5). Y porque con esta gracia ella está delante de Dios engrandecida (6), honrada y hermoseada, como habernos dicho, por eso es amada de él inefablemente (7). De manera que si antes que estuviese en su gracia por sí solo la amaba, ahora que ya está en su gracia, no sólo la ama por sí, sino también por ella; y así enamorado de su hermosura, mediante los efectos y obras de ella, ahora sin ellos (8), siempre le va él comu>-nicando más amor y gracias, y como la va honrando y engrandeciendo más, siempre se va más prendando y enamorando de ella. Porque así lo da Dios a entender, hablando con su amigo Jacob por Isaías, diciendo: Después que en mis ojos eres hecho honrado y glorioso, yo te he amado (9). Lo cual 1 Esto es. Con estas palabras empieza el párrafo Ej., omitiendo las líneas anteriores.

2 Bg. y B: servirte por ser vista. Ej., G y Sg. leen: ya bien puedes y merezco ser vista.

3 I. 16.

4 S corrige: gracia delante de tu presencia, muéstrame tu cara.

6 Sg.: agradecida.

7 Sg.: hermoseada inefablemente.

8 S: ahora que no está sin ellos.

9 XLIII, 4. — Av.: yo te he honrado amándote.

es tanto como decir: después que mis ojos te dieron gracia por su vista, por lo cual te hiciste glorioso (1) y digno de honra en mi presencia, has merecido más gracia de mercedes mías (2); porque amar Dios más, es hacer más mercedes. Esto mismo da a entender la Esposa en los divinos Cantares, a las otras almas diciendo (3): Morena soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén; por tanto me ha amado el Rey, y entrádome en lo interior de su lecho (4). Lo cual es decir: almas, que no sabéis ni conocéis de estas mercedes, no os maravilléis porque el Rey celestial me las haya hecho a mí tan grandes que haya llegado a meterme en lo interior de su amor; porque, aunque soy morena de mío, puso en mí él tanto sus ojos, después de haberme mirado la primera vez, que no se contentó hasta desposarme consigo, y llevarme hasta el interior lecho de su amor.

8. ¿Quién podrá decir hasta dónde llega lo que Dios engrandece un alma cuando da en agradarse de ella? No hay poderlo ni aun imaginar (5); porque, en ñn, lo hace como Dios, para mostrar quién él es. Sólo se puede dar algo a entender por la condición (6) que Dios tiene de ir dando más a quien más tiene, y lo que le va dando es multiplicadamente según la proporción de lo que antes el alma tiene, según en el Evangelio lo da a entender, diciendo: A cualquiera que tuviere, se le dará más, hasta que llegue a abundar; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (7). Y así, el dinero que tenia el siervo no en gracia de su señor, le fué quitado y dado al que tenía más dineros que todos juntos en gracia de su señor (8). De donde los mejores y principales bienes de su casa, esto es, de su Iglesia, así militante como triunfante, acumula Dios en el que es más 1 Sg.: gracioso.

2 Sg.: de mis misericordias.

3 S pone el texto latino, y dice: Y añade la Iglesia en su nombre: Ideo...*t 1, 4. — Ej., G y Sg. leen: en la interior bodega.

5 G, Ej. y Sg.: No hay poderlo decir ni aun imaginar.

6 Canción por condición, lee jaén equivocadamente.

7 Matth., XIII, 12.

8 S modifica: más dineros, para que todos juntos los tuviese en gracia de su Señor.

amigo suyo, y lo ordena para más honrarle y glorificarle; así como una luz grande absorbe en sí muchas luces pequeñas. Como también lo dió Dios a entender en la sobredicha autoridad de Isaías, según el sentido espiritual, hablando con Jacob, diciendo: Yo soy tu Señor Dios Santo de Israel, tu Salvador; a Egipto he dado por tu propiciación, a Etiopía (1) ya Sabá por ti; y daré hombres por ti, y pueblos por tu alma (2).

9. Bien puedes, pues, ya Dios mío, mirar y preciar mucho al alma que miras, pues con tu vista pones en ella precio y prendas de que tú te precias y prendas; y por eso no ya una vez sola, sino muchas merece que la mires después que la miraste; pues como se dice en el libro de Ester por el Espíritu Santo: Digno es de tal honra a quien quiere honrar el Rey (3).

1. Los amigables regalos que el Esposo (4) hace al alma en este estado, son inestimables; y las alabanzas y requiebros de divino amor que con gran frecuencia pasan entre los dos, son inefables. Ella se emplea en alabar y regraciar a él; él en engrandecer (5) y alabar y regraciar a ella (6), según es de ver en los Cantares, donde hablando él con ella, dice: Cata que eres hermosa, amiga mía, cata que eres hermosa, y tus ojos son de paloma (7). Y ella responde, y dice: Cata que tú eres hermoso, amado mío, y bello; y otras muchas gracias y alabanzas que el uno al otro a cada paso se dicen en los Cantares. Y así ella en la canción pasada acaba de despreciarse a si, llamándose morena y fea; y de alabarle a él de hermoso y gracioso, pues con su mirada le dió gracia y hermosura. Y él, porque tiene de costumbre de ensalzar al que se humilla, poniendo en ella 1 Algunos Mss. leen: Egipto.

2 XLIII, 3.

3 VI, 11.

i Ej., G y Sg.: Los admirables regalos que Dios...5 Así Jaén, Bg., Ej. y B.— Av. y Bz.: regrandecer. A, G y Sg.: agradecer.

6 S: "ella se emplea en alabarlo y regraciarlo a él; y él en engrandecerla y alabarla y regraciarla a ella."

7 I. 14. 15.

los ojos (1) como ella se lo ha pedido, en la canción que se sigue se emplea en alabarla, llamándola, no morena, como ella se llamó, sino blanca paloma (2), alabándola de las buenas propiedades que tiene como paloma, y tórtola. Y así dice: La blanca palomica Al arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado (3).

2. El Esposo es el que habla en esta canción, cantando la pureza que ella tiene ya en este estado, y las riquezas y premio que ha conseguido por haberse dispuesto y trabajado por venir a él. Y también canta la buena dicha que ha tenido en hallar a su Esposo en esta unión, y da a entender el cumplimiento de los deseos suyos y deleite y refrigerio que en él posee, acabados ya los trabajos de esta vida y tiempo pasado. Y así dice: La blanca palomica.

3. Llama al alma blanca palomica por la blancura y limpieza que ha recibido de la gracia que ha hallado en Dios. Y llámala paloma, porque así la llama en los Cantares, para denotar la sencillez y mansedumbre de condición (4) y amorosa contemplación que tiene. Porque la paloma, no sólo es sencilla y mansa sin hiél, mas fambién tiene los ojos claros y amorosos; que por eso, para denotar el Esposo en ella esta propiedad de contemplación amorosa con que mira a Dios, 1 S: sus ojos.

2 Ej.. G y Sg. leen: se emplea no llamándola morena, como ella se llama, sino llamándola paloma. Ej.: paloma o tórtola.

3 Sg.: En las riberas verdes se ha sentado.

4 A: de corazón.

dijo allí también que tenia los ojos de paloma (1). La cual dice Al Arca con el ramo se ha tornado.

4. Aquí compara al alma el Esposo a la paloma del arca de Noé, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al arca, de lo que al alma en este caso le ha acaecido (2). Porque así como la paloma iba y venía al arca, porque no hallaba dónde descansase su pie entre las aguas del diluvio, hasta que después se volvió a ella con un ramo de oliva en él pico, en señal de la misericordia de Dios en la cesación de las aguas que tenían anegada la tierra; así esta tal alma que salió del arca de la omnipotencia de Dios, cuando la crió, habiendo andado por las aguas del diluvio de los pecados e imperfecciones, no hallando donde descansase su apetito, andaba yendo y viniendo por los aires de las ansias de amor al arca del pecho de su Criador, sin que de hecho la acabase de recoger en él, hasta que ya habiendo Dios hecho cesar las dichas aguas todas de imperfecciones sobre la tierra de su alma, ha vuelto con el ramo de oliva, que es la victoria que por la clemencia y misericordia de Dios tiene de todas las cosas, a este dichoso y acabado recogimiento del pecho de su Amado no solamente con victoria de todos sus contrarios, sino con premio de sus merecimientos, porque lo uno y lo otro es denotado por el ramo de oliva. Y así la palomica del alma no sólo vuelve ahora al Arca de su Dios blanca y limpia como salió de ella cuando la crió, mas aún con aumento del ramo del premio y paz conseguida en la victoria de sí misma.

Y ya la tortolica Al socio deseado, En las riberas verdes ha hallado (3).

5. También llama aquí el Esposo ai alma, tortolica, porque en este caso de buscar al Esposo ha sido como la tórtola cuando no hallaba al consorte que deseaba. Para cuya inteligencia 1 Cant., IV, 1.

2 A y B: sucedido.

3 Sg.:...se ha sentado.

es de saber que de la tórtola se dice que, cuando no halla a su consorte, ni se asienta en ramo (1) verde, ni bebe el agua clara ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otra compañía; pero en juntándose con él, ya goza de todo esto. Todas estas propiedades tiene el alma, y es necesario que las tenga para Tiaber de llegar a esta unión y junta del Espo>-so Hijo de Dios; porque con tanto amor (2) y solicitud le conviene andar, que no asiente el pie del apetito en ramo verde de algún deleite (3), ni quiera beber el agua clara de alguna honra y gloria del mundo, ni la quiera gustar fría de algún refrigerio (4) o consuelo temporal, ni se quiera poner debajo de la sombra de algún favor y amparo de criaturas; no queriendo reposar nada en nada, ni acompañarse de otras aficiones, gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar (5) a su Esposo en cumplida satisfacción.

6. Y porque esta tal alma, antes que llegase a este alto estado, anduvo con grande amor (6) buscando a su Amado no se satisfaciendo de cosa sin él, canta aquí el mismo Esposo el fin de sus fatigas y el cumplimiento de los deseos de ella, diciendo: que «ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado» (7), que es tanto como decir: ya el alma Esposa se sienta en ramo verde (8), deleitándose en su Amado; y ya bebe el agua clara de muy alta (9) contemplación y sabiduría de Dios, y fría de refrigerio y regalo que tiene en Dios, y también se pone debajo de la sombra de su amparo y favor que tanto ella había deseado (10), donde es consolada, apacentada y refec- 1 Ej.. G y Sg.: árbol.

2 Sg.: con tanto cuidado, en vez de con tanto amor.

3 Sg.: del apetito en algún árbol verde de deleite.

4 Ej., G y Sg.: ni la quiera gustar, ni de ningún refrigerio.

5 A: llegar.

6 G, Ej. y Sg.: con grande amor y cuidado.

7 S: ha hallado en las riberas verdes al socio deseado.

8 G, Ej. y Sg.: en el árbol.

9 G y Ej.: subida por alta.

10 G, y Sg. leen: Y también debajo de la sombra de su favor y amparo que ftene en Dios, que tanto ella había deseado...Ej.: y también debajo de la sombra de su favor y amparo se sienta, la cual tanto ella.

cionada ( 1 ) sabrosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los Cantares, diciendo: Debajo de la sombra de aquel que había deseado, me senté, y su fruto es dulce a mi garganta (2) 1. Va prosiguiendo el Esposo, dando a entender el contento que tiene del bien que ha conseguido la Esposa por medio de la soledad en que antes quiso vivir, que es una estabilidad de paz y bien inmutable. Porque cuando el alma llega a confirmarse en la quietud del único y solitario amor del Esposo, como ha hecho ésta de que hablamos aquí, hace tan sabroso asiento de amor en Dios y Dios en ella, que no tiene necesidad de otros medios ni maestros que la encaminen a Dios, porque es ya Dios su guía (3) y su luz. Porque cumple en ella lo que prometió por Oseas, diciendo: Yo la guiaré (4) a la soledad, y allí hablaré a su corazón (5). En lo cual da a entender que en la soledad se comunica y une él en el alma; porque hablarle al corazón es satisfacerle el corazón, el cual no se satisface con menos que Dios. Y así, dice el Esposo: En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.

2. Dos cosas hace en esta canción el Esposo. La primera^ alabar la soledad en que antes el alma quiso vivir, dicien- 2 O, 3.

3 Unicamente ]aén lee su gracia. A: so luz, su guía y su leg.

4 S: llevaré.

5 II. 14.

do cómo fué medio para en ella hallar y gozar (1) a su Amado a solas de todas las penas y fatigas que antes tenía; porque como ella se quiso sustentar en soledad de todo gusto y consuelo y arrimo de las criaturas por llegar a la compañía y junta de su Amado, mereció hallar la posesión de la paz de la soledad en su Amado, en que reposa ajena y sola (2) de todas las dichas molestias. La segunda, es decir que, por cuanto ella se ha querido quedar (3) a solas de todas las cosas criadas por su querido, él mismo enamorado de ella por esta su soledad, se ha hecho cuidado de ella, recibiéndola en sus brazos, apacentándola (4) en sí de todos los bienes, guiando (5) su espíritu a las cosas altas de Dios. Y no sólo dice que él es ya su guía, sino que a solas lo hace sin otros medios, ni de ángeles ni de hombres, ni de formas ni figuras, por cuanto ella por medio de esta soledad tiene ya verdadera libertad de espíritu, que no se ata a alguno (6) de estos medios, y dice el verso: En soledad vivía.

En soledad vivía.

3. La dicha tortolilla (7), que es el alma, vivía en soledad antes que hallase al Amado en este estado de unión; porque el alma que desea a Dios, la compañía de ninguna cosa le hace consuelo; antes hasta hallarle todo hace y causa más soledad.

Y en soledad ha puesto ya su nido.

4. La soledad en que antes vivía, era querer carecer por su Esposo de todas las cosas y bienes del mundo (8), según habernos dicho de la tortolilla, procurando hacerse perfecta, adquiriendo perfecta soledad en que viene a la unión del 1 G. Ej. y Sg. omiten: y gozar.

2 G, Ej. y Sg.: en que reposa ahora sola.

3 Asi leen todos los Mss. Jaén: dar.

4 A: y apretándola.

5 Bg.- guardando.

6 Ej.. G y S: ninguno. Sg.: que no se sujeta a ninguno.

7 Av., Bz. y S: tortolica.

8 Ej.. G y Sg. leen: de todos los bienes del mundo.

Verbo, y por consiguiente a todo refrigerio y descanso; lo cual es aquí significado por el nido que aqui dice, el cual sig^ nifica descanso y reposo (1). Y así es como si dijera: en esa soledad en que antes vivía, ejercitándose en ella con trabajo y angustia, porque no estaba perfecta, en ella ha puesto su descanso (2) ya y refrigerio, por haberla ya adquirido perfectamente en Dios. De donde hablando espiritualmente David, dice: De verdad que el pájaro halló para sí casa, y la tórtola nidoklonde criar (3) sus pollicos (4). Esto es, asiento en Dios, donde satisfacer sus apetitos y potencias.

Y en soledad la guía.

5. Quiere decir: en esa soledad que el alma tiene de todas las cosas en que está sola con Dios, él la guía y mueve y levanta a las cosas divinas, conviene a saber, su entendimiento a las divinas inteligencias, porque ya está solo y desnudo de otras contrarias y peregrinas inteligencias; y su voluntad mueve (5) libremente al amor de Dios, porque ya está sola y libre de otras afecciones y llena su memoria de divinas noticias, porque también está ya sola y vacía de otras imaginaciones y fantasías. Porque luego que el alma desembaraza estas potencias y las vacía de todo lo inferior y de la propiedad de lo superior, dejándolas a solas (6) sin ello, inmediatamente se las emplea Dios en lo invisible y divino, y es Dios el que la guía en esta soledad, que es lo que dice San Pablo de los perfectos: Qui spiriiu Dei aguntur, etc. (7). Son movidos del Espíritu de Dios, que es lo mismo que decir: En soledad la guia.

A solas su querido.

1 S abrevia: por el nido que dice. Y así es...2 Ej., Sg. y G: su nido.

3 Bg.: donde abrigar.

4 Ps. LXXXIII, 4.

7 Rom., VIH. 14.