SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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6. Quiere decir, que no sólo la guía en la soledad de ella, mas que él mismo a solas es el que obra en ella sin otro algún medio; porque ésta es la propiedad de esta unión del alma con Dios en matrimonio espiritual, hacer Dios en ella y comunicársele por sí solo, no ya por medio de ángeles ni por medio de la habilidad natural, porque los sentidos exteriores e interiores y todas las criaturas, y aun la misma alma, muy poco hacen al caso para ser parte para recibir estas grandes mercedes sobrenaturales que "Dios hace en este estado; no caen en habilidad (1) y obra natural y diligencia del alma; él a solas hace en ella. Y la causa es, porque la halla a solas, como está dicho, y así no la quiere dar otra compañía, aprovechándola (2) y fiándola de otro que de sí solo. Y también es cosa conveniente, que pues el alma ya lo ha dejado todo y pasado por todos los medios, subiéndose sobre todo a Dios, que el mismo Dios sea la guía y el medio para sí mismo; y habiéndose el alma ya subido en soledad de todo sobre todo, ya todo no le aprovecha ni sirve para más subir otra cosa que el mismo Verbo Esposo; el cual, por estar tan enamorado de ella, él a solas es el que la quiere hacer las dichas mercedes (3), y asi dice luego: También en soledad de amor herido.

7. Es a saber, de la Esposa; porque demás de amar el Esposo mucho la soledad del alma, está mucho más herido del amor de ella por haberse ella querido quedar a solas 'de todas las cosas, por cuanto (4) estaba herida de amor de él, y así él no quiso dejarla sola, sino que herido de ella por fa soledad que por él tiene, viendo que no se contenta con otra cosa, él solo la guía a sí mismo, atrayéndola y absorbiéndola en sí, lo cual no hiciera él en ella, si no la hubiera hallado en soledad espiritual.

1 S: en este estado; antes porque no caben en habilidad.

2 S suprime la palabra aprovechándola.

3 Ej.. G y Sg.: estas divinas mercedes.

4 G y Ej.: del amor de ella, por cuanto...

1. Es extraña esta propiedad que tienen los Amados ( 1 ) en gustar mucho más de gozarse a solas de toda criatura (2), que con alguna compañía. Porque, aunque estén juntos, si tienen alguna extraña compañía que haga, allí presencia, aunque no hayan de tratar ni de hablar más escuso (3) de ella que delante de ella, y la misma compañía trate ni hable nada, basta estar allí para (4) que no se gocen a su sabor. La razón es, porque el amor, como es unidad de dos solos, a solas se quieren comunicar ellos. Puesta, pues, el alma en esta cumbre (5) de perfección y libertad de espíritu en Dios, acabadas todas las repugnancias y contrariedades de la sensualidad, ya no tiene otra cosa en qué entender ni otro ejercicio en qué se emplear sino en darse en deleites y gozos de íntimo amor con el Esposo. Como se escribe del santo Tobías, en su libro, donde dice (6), que después que había pasado por los trabajos de su pobreza y tentaciones, le alumbró Dios, y que todo lo demás de sus días pasó (7) en gozo (8), como ya lo pasa esta alma de que vamos hablando, por ser los bienes que en sí ve de tanto gozo y deleite, como lo da a entender Isaías del alma que, habiéndose ejercitado en las obras de perfección, ha llegado al punto de perfección que vamos hablando.

2. Dice, pues allí, hablando con el alma de esta perfección: Entonces, dice, nacerá en fa tiniebla tu luz, y tus tinieblas serán como el mediodía. Y darte ha tu Señor Dios descanso siempre, y llenará de resplandores tu alma, y librará tus huesos, y serás como un huerto (9) de regadío, y como una 2 Sg.: a solas de toda la alegría.

3 Así los Mss. S: a escusas. Bg. a escusa.

4 Ej., G y Sg. abrevian: de tratar ni hablar nada, bástales estar allí para...5 Sg.: costumbre.

6 S omite: en su libro donde dice.

7 S: y que todo lo restante de su vida pasó.

8 XIV, 4.

9 Bg.: y hinchirá tus huesos y venas como un huerto.

fuente de aguas, cuyas aguas no faltarán. Edificarse han en ti las soledades de los siglos, y los principios y fundamentos de una generación y de otra generación resucitarás; y serás llamado edificador de los setos, apartando tus sendas y veredas a la quietud. Si apartares el trabajo tuyo de la holganza (1), y de hacer tu voluntad en mi santo día, y te llamares holganza delicada y santa gloriosa del Señor, y le glorificares no haciendo tus vías y no cumpliendo tu voluntad, entonces te deleitarás sobre el Señor, y ensalzarte he sobre las alturas de la tierra, y apacentarte he en la heredad de Jacob (2). Hasta aquí son palabras de Isaías, donde la heredad de Jacob es el mismo Dios (3) Y por eso, como habernos dicho, esta alma ya no entiende sino en andar gozando de los deleites de este pasto; sólo le queda una cosa que desear, que es gozarle perfectamente en la vida eterna (4). Y así en la siguiente canción, y en las demás que se siguen, se emplea en pedir al Amado este beatífico pasto en manifiesta visión de Dios. Y así dice: Gocémonos, Amado, Y vámonos a ver en tu hermosura Al monte y al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.

3. Ya que está hecha (5) la perfecta unión de amor entre el alma y Dios, quiérese emplear el alma y ejercitar en las propiedades que tiene el amor, y así ella es la que hablia en esta canción con el Esposo, pidiéndole tres cosas que son propias 1 Sg. pasa de esta palabra a la igual de la linea siguiente.

2 Isai., L VIII. 10- M. — G, Ej. y Sg. abrevian: y ensalzarte he en la heredad de Jacob.

i S abrevia: en la heredad de Jacob, que es el mismo Dios.

4 Ej.. G y Ej.: que es gozarle en la vida eterna perpetuamente.

5 S: Como está ya hecha.

del amor. La primera, quiere recibir el gozo y sabor del amor, y esa le pide cuando dice (1): Gocémonos, Amado. La segunda es desear hacerse semejante al Amado, y esta le pide cuando dice: Vamonos a ver en lu hermosura. Y la tercera es escudriñar y saber (2) las cosas y secretos del mismo Amado, y esta le pide cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Sigúese el verso: Gocémonos, Amado.

Gocémonos, Amado.

4. Es a saber, en la comunicación de dulzura de amor, no sólo en la que ya tenemos en la ordinaria junta y unión do los dos, mas en la que redunda en el ejercicio de amar efectiva y actualmente, ahora con la voluntad (3) en acto de afición, ahora exteriormente haciendo obras pertenecientes al servicio del Amado; porque, como habernos dicho, esto tiene el amor donde hace asiento, que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y exteriormente, como habernos dicho; todo lo cual hace por hacerse más semejante al Amado, y así dice luego: Y vámonos a ver en tu hermosura.

5. Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna; esto es, que de tal manera esté yo transformada en tu hermosura, que siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo yo ya tu misma hermosura (4); de manera que mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro su hermosura, siendo la del uno y la del otro tu hermosura sola, absorta yo en tu hermosura (5); y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí 1 Av. salta de esta palabra a la igual que viene en seguida.

2 G. Ej. y Sg.: y querer saber.

3 Ej., G y Sg.: ahora interiormente con la voluntad...

4 Sg.: transformada en tu hermosura, siendo semejantes en hermosura, nos veamos en tu hermosura, teniendo tu misma hermosura. En general, en este párrafo hay mucha variedad, por pasarse de una palabra a otra igual los copistas. El juego de palabras y de frases se presta a ello, de no tener mucho cuidado.

5 G y Ej. omiten las líneas siguientes hasta la frase: "ésta es la adopción [G y Ej. dicen adición] de los hijos de Dios.*' S abrevia: absorta en ella.

en tu hermosura, y yo me veré en ti en tu hermosura, y tú te verás en mí en tu hermosura; y así parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura; y así seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura (1); porque tu misma hermosura será mi hermosura, y así nos veremos el uno al otro en tu hermosura. Esta es la adopción de los hijos de Dios, que de veras dirán a Dios lo que su mismo Hijo dijo por San Juan al Eterno Padre: Todas mis cosas son tuyas y tus cosas son mías (2); él por esencia, por ser Hijo natural, y nosotros por participación por ser hijos adoptivos. Y así lo dijo él no sólo por sí, que es la cabeza, sino por todo su cuerpo místico, que es la Iglesia. La cual participará la misma hermosura del Esposo en el día de su triunfo, que será cuando vea a Dios cara a cara, que por eso pide aquí el alma que se vayan a ver ella y el Esposo en su hermosura.

Al monte, y al collado.

6. Esto es, a la noticia matutina (3) y esencial de Dios, que es conocimiento en el Verbo divino (4); el cual por su alteza es aquí significado por el monte, como dice Isaías, provocando a que conozcan al Hijo de Dios, diciendo: Venid, subamos al monte del Señor (5). Otra vez. Estará aparejado el monte de la casa del Señor (6). Y al collado (7), esto es, a la noticia vespertina de Dios, que es sabiduría de Dios en sus criaturas y obras y ordenaciones admirables; la cual es aquí significada por el collado, por cuanto es más baja sabiduría que la matutina; pero así la vespertina como la matutina pide aquí el alma cuando dice: Al monte, y al collado (8).

1 S: "y mi hermosura sea la tuya, y la tuya la mia: y así seré yo tú en ella, y tú yo en la misma tu hermosura."

2 XVII. 10.

3 Ej. y G: más última.

4 Ej. y G: conocimiento del Verbo divino.

5 II. 3.

6 II, 2. — B y A no traen esta autoridad de la Escritura.

7 Jaén es el único que omite Y al collado.

8 G y Ej. omiten el siguiente párrafo.

7. En decir, pues, el alma al Esposo vámonos a ver en tu hermosura al monte, es decir, transfórmame y aseméjame en la hermosura de la sabiduría divina, que, como decíamos, es el Verbo Hijo de Dios. Y en decir al collado, es pedirle (1) también que la informe en la hermosura de esta otra sabiduría (2) menor, que es en sus criaturas y misteriosas obras; lo cual también es hermosura del Hijo de Dios, en que desea el alma ser ilustrada.

8. No puede verse en la hermosura de Dios el alma si no es transformándose en la sabiduría de Dios, en que se ve poseer lo de arriba y lo de abajo. A este monte y collado deseaba venir la Esposa cuando dijo: Iré al monte de la mirra y al collado del incienso (3); entendiendo por el monte de la mirra la visión clara de Dios, y por el coll'ado del incienso la noticia en las criaturas, porque la mirra en el monte es de más alta especie que el incienso en el collado.

Do mana el agua pura.

B. Quiere decir: donde se da la noticia y sabiduría de Dios, que aquí llama agua pura, al entendimiento, porque limpia y desnuda de accidentes y fantasías, y clara sin nieblas de ignorancia (4). Este apetito tiene siempre el alma de entender clara y puramente (5) las verdades divinas; y cuanto más ama, más adentro de ellas apetece entrar, y por eso pide lo tercero, diciendo: Entremos más adentro en la espesura.

10. En la espesura de mis maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud es tanta y de tantas diferencias, que se puede llamar espesura (6); porque en ellos hay sabiduría 1 A y S: decirle.

2 Sg.: noticia de sabiduría.

3 Cant.. IV, 6.

4 S lee: agua pura, porque limpia y desnuda el entendimiento de accidentes y fantasías, y lo aclara sin nieblas...5 Sg.: clara y distintamente y puramente. Ej. y G: clara y distintamente.

6 G y Ej. pasan de esta palabra a la igual siguiente.

.0 abundante y tan llena de misterios, que no sólo la podemos llamar espesura, mas aun cuajada, según lo dice David, diciendo: Mons Dei, mons pingáis, Mons coagulatus (1). Que quiere decir: El monte de Dios es monte grueso y monte cuajado. Y esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que aunque más el alma sepa de ella, siempre puede entrar más adentro, por cuanto es inmensa y sus riquezas incomprensibles, según exclama San Pablo diciendo: ¡Olí, alteza de riquezas de sabiduría y ciencia de Dios, cuán incomprensibles son sus juicios e incomprensibles (2) sus vías! (3).

1 1. Pero el alma en esta espesura e incomprensibilidad de juicios y vías desea entrar, porque muere en deseo (4) de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido. De donde hablando David del sabor de ellos, dijo así: Los juicios del Señor son verdaderos y en sí mismos tienen justicia; son más deseables (5) y codiciados que el oro y que la preciosa piedra (6) de grande estima; y son dulces sobre la miel y el panal; tanto, que tu siervo los amó y guardó (7). Y por eso en gran manera desea el alma engolfarse en estos juicios y conocer más adentro en ellos; y a trueque de esto le sería grande consuelo y alegría entrar por todos los aprietos y trabajos del mundo, y por todo aquello que le pudiese (8) ser medio para esto, por dificultoso y penoso que fuese, y por las angustias y trances de la muerte, por verse más adentro en su Dios.

12. De donde también por esta espesura en que aquí el alma desea entrar, se entiende harto propiamente la espesura y multitud de los trabajos y tribulaciones en que desea esta alma 1 Ps. LXVII, 16.

3 Rom., XI, 33 — G y Ej. omiten el texto castellano, y sólo inician el latino.

4 S: porque le mueve el deseo.

5 S: agradables.

6 G y Ej.: son más deseables y codiciosos que el oro y la plata y la piedra preciosa.

7 Ps. XVIII, 10-11.

i Ej., G y Sg. y por todos los tormentos que pudiesen.

entrar, por cuanto le es sabrosísimo y provechosísimo el padecer; porque el padecer le es medio para entrar más adentro en la espesura de la deleitable sabiduría de Dios, porque el más puro padecer trae más íntimo y puro entender (1), y por consiguiente más puro y subido gozar, porque es de más adentro saber. Por tanto, no se contentando con cualquier manera de padecer, dice: Entremos más adentro en la espesura. Es a saber, hasta los aprietos de la muerte, por ver a Dios. De donde deseando el profeta Job este pádecer por ver a Dios, dijo: ¿Quién me dará que mi petición se cumpla, y que Dios me dé lo que espero, y que el que me comenzó ese me desmenuce y desate su mano y me acabe y tenga yo esta consolación, que afligiéndome con dolor no me perdone? (2).

13. ¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura y sabiduría de las riquezas de Dios, que son de muchas maneras, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desea sabiduría divina, desea primero el padecer para entrar en ella, en la espesura de la cruz! Que por eso San Pablo amonestaba a los de Efeso que no desfalleciesen en las tribulaciones, que estuviesen bien fuertes y arraigados en la caridad, para que pudiesen comprender con todos los Santos qué cosa sea la anchura y la longura y la altura y la profundidad, y para saber también la supereminente (3) caridad de la ciencia de Cristo, para ser llenos de todo henchimiento de Dios (4). Porque para entrar en estas riquezas de su sabiduría, la puerta es la cruz, que es angosta. Y desear entrar por ella es (5) de pocos; mas desear los deleites- a que se viene por ella, es de muchos.

1 Sg.: trae más puro e íntimo placer.

2 VI, 8.

4 III, 18.

5 G, Ej. y Sg. añaden: de personas deseosas de padecer y de pocos.

1. Una de las cosas más principales por qué desea el alma ser desatada y verse con Cristo, es por verle allá cara a cara, y entender allí de raíz las profundas vías y misterios eternos de su Encarnación, que no es la menor parte de su bienaventuranza; porque, como dice el mismo Cristo por San Juan, hablando con el Padre: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, un solo Dios verdadero, y a tu Hijo Jesucristo, que enviaste (1). Por lo cual, así como cuando una persona ha llegado de lejos lo primero que hace es tratar (2) y ver a quien bien quiere; así el alma lo primero que desea hacer (3), en llegando a la vista de Dios, es conocer y gozar los profundos secretos y misterios de la Encarnación, y las vías antiguas de Dios que de ella dependen. Por tanto, acabando de decir el alma que desea verse en la hermosura de Dios, dice luego esta canción: Y luego a las subidas Cavernas de la piedra (4) nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.

2. Una de las causas que más mueven al alma a desear entrar en esta espesura de sabiduría de Dios y conocer muy adentro la hermosura de su sabiduría divina, es, como habernos dicho, por venir a unir su entendimiento en Dios, según la noticia de los misterios de la Encarnación, como más alta y sa- 1 XVII, 3.

2 Sq.\ entrar.

3 Av.: "lo primero que hace ei tratar y ver a quien bien quiere: quiero decir, que lo primero que hace y desea es.

4 G:...las piedras...brosa sabiduría (1) de todas sus obras. Y así dice la Esposa en esta canción (2), que después de haber entrado más adentro en la sabiduría divina, esto es, más adentro del matrimonio espiritual que ahora posee, que será en la gloria, viendo a Dios cara a cara, unida el alma con esta sabiduría divina, que es el Hijo de Dios, conocerá el alma los subidos misterios de Dios y Hombre que están muy subidos en sabiduría, escondidos en Dios, y que en la noticia de ellos se entrarán, engolfándose e infundiéndose el alma en ellos, y gustarán ella y el Esposo el sabor y deleite que causa el conocimiento de ellos y de las virtudes y atributos de Dios, que por los dichos misterios se conocen en Dios, como son justicia, misericordia, sabiduría, potencia, caridad, etc.

Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos.

3. La piedra que aquí dice, según dice San Pablo, es Cristo (3): Las subidas cavernas de esta piedra son los subidos y altos y profundos (4) misterios de sabiduría de Dios que hay en Cristo sobre la unión hipostática de la naturaleza humana con el Verbo Divino, y en la respondencia (5) que hay a ésta de la unión de los hombres en Dios, y en las conveniencias de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del género humano en manifestación de sus juicios, los cuales, por ser tan altos y profundos, bien propiamente los llama subidas cavernas, subidas (6), por la alteza de los misterios subidos (7), y cavernas, por la hondura y profundidad de la sabiduría de Dios en ellos; porque así como las cavernas son profundas y de muchos senos, así cada misterio de los que hay en Cristo es profundísimo en sabiduría, y tiene muchos senos 1 Ej. y G: como la más alta y soberana.

2 Ej., G y Sg.: en los Cantares.

3 I ad Cor., X, 4.

4 Ej., G y Sg. omiten y profundos.

5 S y algún Ms.: correspondencia.

6 Asi G, Ej. Sg. y S. Los demás suprimen la palabra sabidas.

7 Ej., G, Sg. y S omiten: sabidos.

de juicios suyos ocultos de predestinación y presciencia en los hijos de los hombres, por lo cual dice luego: Que están bien escondidas.

4. Tanto, que por más misterios y maravillas que han descubierto los santos Doctores y entendido las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir, y aun por entender, y así hiy mucho que ahondar (1) en Cristo, porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que por más que ahonden (2), nunca les hallan fin ni término, antes van hallando en cada seno nuevas venas de nuevas riquezas (3) acá y alia, que por eso dijo San Pablo del mismo Cristo, diciendo: En Cristo moran todos los tesoros y sabiduría escondidos (4), en los cuales el alma no puede entrar ni puede llegar a ellos, si, como habernos dicho, no pasa primero por la estrechura (5) del padecer interior y exterior a la divina sabiduría (6). Porque aun a "Jo que en esta vida se puede alcanzar de estos misterios de Cristo, no se puede llegar sin haber padecido mucho y recibido muchas mercedes intelectuales y sensitivas de Dios, y habiendo precedido mucho ejercicio espiritual, porque todas estas mercedes son más bajas que la sabiduría de los misterios de Cristo, porque todas son como disposiciones para venir a ella. De donde, pidiendo Moisés a Dios que le mostrase su ^gloria, le respondió que no podría verla en esta vida; mas que él le mostraría todo el bien (7), es a saber, que en esta vida se puede. Y fué, que metiéndole en la caverna de la piedra, que como habernos dicho es Cristo, le mostró sus espaldas, que fué darle conocimiento de los misterios de la Humanidad de Cristo.

ó. En estas cavernas, pues, de Cristo, desea entrarse bien de hecho el alma, para absorberse y transformarse y embria- 1 G y Ej.: andar.

2 G y Ej.: que anden.

3 Sg.: muchas nuevas venas de muchas riquezas. G y Ej.: mucha? venas de muchas riquezas.

4 Colos.. II, 3.

5 S: espesura.

6 S suprime: a la divina sabiduría.

7 Exod. XXXIH, 20.

garse bien en el amor de la sabiduría de ellos, escondiéndose en el pecho de su Amado; porque a estos agujeros la convida él en los Cantares, diciendo: Levántate y date prisa, amiga mía, hermosa mía, y ven en los agujeros de la piedra, y en la caverna de la cerca (1); los cuales agujeros son las cavernas que aquí vamos diciendo, a los cuales dice luego el alma: Y allí nos entraremos.

6. Allí, conviene a saber, en aquellas noticias y misterios divinos nos entraremos (2). Y no dice entraré yo sola, que parecía más conveniente, pues el Esposo no ha menester entrar de nuevo, sino entraremos, es a saber, yo y el Amado, para dar a entender que esta obra no la hace ella, sino el Esposo con ella; y demás de esto, por cuanto ya están Dios y el alma uñido? en este estado de matrimonio espiritual de que vamos hablando, no hace él alma obra ninguna a solas sin Dios. Y decir allí nos entraremos, es decir allí nos transformaremos, es a saber: yo en ti por el amor de estos dichos juicios divinos y sabrosos; porque en el conocimiento de la predestinación de los justos y presciencia (3) de los malos, en que previno el Padre a los justos en las bendiciones de su dulzura en su Hijo Jesucristo, subidísima y estrechísimamente (4) se transforma el alma en amor de Dios según estas noticias, agradeciendo y amando al Padre de nuevo con grande sabor y deleite por su Hijo Jesucristo; y esto hace ella unida con Cristo, juntamente con Cristo; y el sabor de esta alabanza es tan delicado, que totalmente es inefable; pero dícelo el alma en el verso siguiente, diciendo: Y el mosto de granadas gustaremos.

7. Las granadas significan aquí los misterios de Cristo y 1 II, 13.

2 G y Ej.: Es a saber, en aquellos prometimientos divinos y noticias.

3 Sg.: precisa. G y Ej.: y reprobación de los malos.

4 Ej., G y Sg.: Su hijo Jesucristo, y en que reprobó a los malos en maldición y anatema perpetua estrechísima y subidísimamente.

los juicios de la sabiduría de Dios y las virtudes j atributos de Dios, que del conocimiento'- de estos misterios y juicios se conocen en Dios, que son innumerables. Porque así como las granadas tienen muchos granicos, nacidos y sustentados en aquel seno circular, así cada uno de los atributos y misterios (1) y juicios y virtudes de Dios contiene en si gran multitud de ordenaciones maravillosas y admirables efectos de Dios, contenidos y sustentados en el seno esférico (2) de virtud y misterio, etc., que pertenecen a aquellos tales efectos. Y notamos aquí la figura circular o esférica de la granada, porque cada granada entendemos aquí por cualquiera virtud y atributo de Dios, el cual atributo o virtud de Dios es el mismo Dios, el cual es significado por la figura circular (3) o esférica, porque no tiene principio ni fin. Que por haber en la sabiduría de Dios tan innumerables juicios y misterios, dijo la Esposa al Esposo en los Cantares: Tu vientre es de marfil, distinto en zafiros (4); por los cuales zafiros son significados los dichos misterios y juicios de la divina Sabiduría, que allí es significada por el vientre, porque zafiro es una piedra preciosa de color de cielo cuando está claro y sereno.

8. El mosto, que dice aquí la Esposa que gustaran ella y el Esposo de estas granadas, es la fruición y deleite de amor de Dios, que en la noticia y conocimiento de ellas redunda en el alma. Porque así como de muchos granos de las granadas un solo mosto sale cuando se comen, así de todas estas maravillas y grandezas de Dios en el alma infundidas, redunda en ella una 'fruición y deleite de amor, que es bebida del Espíritu Santo; la cual ella luego ofrece a su Dios el Verbo Esposo suyo con grande ternura de amor; porque esta bebida divina le tenía ella prometida en los Cantares, si la metia (5) en estas altas noticias, diciendo: Allí me enseñarás, y darte he yo a 1 No se lee en S esta palabra.

2 Asi A. Av., B, Bz. y S. — Jaén: seno seráfico. Sg.: en el mismo Dios esférico. G y Ej.: en el seno de Dios esférica. Bg.: en el seno de virtud...3 Sg.: figura cervical.

4 V, 14.

5 S: si él la entrara...ti la bebida del vino adobado y el mosto de mis granadas (1): llamándolas suyas, esto es, las divinas noticias, aunque son de Dios, por habérselas él a ella dado. El gozo y fruición de las tales en el vino de amor da ella por bebida a su Dios; y eso quiere decir (2): El mosto de granadas gustaremos. Porque gustándolo él, lo da a gustar a ella; y gustándolo ella lo vuelve a dar a gustar a él, y así es gusto común de entrambos.

1. En estas dos canciones pasadas ha ido cantando la Esposa los bienes que le ha de dar el Esposo en aquella felicidad eterna; conviene a saber, que la ha de transformar de hecho el Esposo en la hermosura de su sabiduría creada e increada. V que allí la transformará también en la hermosura de la unión del Verbo con la humanidad, en que le conocerá ya así por la haz como por las espaldas. Y ahora en la canción siguiente dice dos cosas, la primera dice la manera en que ella ha de gustar aquel divino mosto de los zafiros o granadas (3) que ha dicho; la segunda trae por delante al Esposo la gloria que le ha de dar de su predestinación. Conviene aquí notar, que aunque estos bienes del alma los va diciendo por partes sucesivamente, todos ellos se contienen en una gloria esencial del alma. Dice, pues, así: Allí me mostrarías (4) Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías (5) Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.

1 Cant., VIII, 2.

2 S abrevia: por habérselas él a ella dado, y ella como propias las vuelve al mismo Dios y eso quiere decir.

3 S: aquel divino mosto de las granadas.

4 Ej., G y Sg.: Allí me mostrarás.

2. El fin porque el alma deseaba entrar en aquellas cavernas, era por llegar a la consumación de amor de Dios, que ella siempre había pretendido; que es venir a amar a Dios con la pureza y perfección que ella es amada de él, para pagarle en esto la vez. Y así le dice en esta canción al Esposo, que allí le mostrará él esto que tanto ha siempre pretendido en todos sus actos y ejercicios, que es mostrarla a amar al Esposo con la perfección que él se ama (1). Y lo segundo que dice que allí le dará, es la gloria esencial para que él la prodestino desde el día de su eternidad. Y asi dice: Allí me mostrarías (2) Aquello, que mi alma pretendía.

5. Esta pretensión del alma es la igualdad de amor con Dios que siempre ella.natural y sobrenaturalmente apetece, porque el amante no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es amado. Y como el alma ve que con la transformación que tiene en Dios en esta vida, aunque es inmenso el amor, no puede llegar a igualar con la perfección de amor con que de Dios es amada, desea la clara transformación de gloria, en que llegará a igualar con el dicho amor (3). Porque aunque en este alto estado que aquí tiene ha,y unión verdadera de voluntad, no puede llegar a los quilates y fuerza de amor que en aquella fuerte unión de gloria tendrá; porque así como, según dice San Pablo, conocerá el alma entonces como es conocida de Dios (4), así entonces le amará también como es amada de Dios. Porque así como entonces su entendimiento será entendimiento de Dios, su voluntad será voluntad de Dios, y así su amor será amor de Dios. Porque aunque allí no está perdida la voluntad del alma, es- 1 S: que él la ama.

2 Mostrarás. Ej.. G y Sg.

3 S añade: "en que llegará a igualar con la perfección de amor con que de Dio* es amada: desea la clara transformación de gloria en que llegará a igualar con el dicho amor."

4 I ad Cor.. XIII. 12.

ta tan fuertemente unida con la fortaleza de la voluntad de Dios con que de él es amada, que le ama tan fuerte y perfectamente como de él es amada, estando las dos voluntades unidas en una sola voluntad y un solo amor de Dios, y así ama el alma a Dios con voluntad y fuerza del mismo Dios, unida con la misma fuerza de amor con que es amada de Dios; la cual fuerza es en el Espíritu Santo, en el cual está el alma allí transformada; que siendo él dado al alma para la fuerza de este amor, supone y suple en ella, por razón de la tal transformación de gloria, lo que falta en ella. Lo cual, aun en la transformación perfecta de este estado matrimonial a que en esta vida el alma llega, en que está toda revertida (1) en gracia, en alguna manera ama tanto por el Espíritu Santo, que le es dado en la tal transformación.

4. Por tanto, es de notar que no dice aquí el alma que le dará allí su amor, aunque de verdad se lo da (porque en esto no daba a entender sino que Dios la amaría a ella), sino que allí la mostrará cómo le lia de amar ella con la perfección que pretende. Por cuanto él allí le da su amor, en el mismo le muestra a amarle como de él es amada; porque demás de enseñar Dios allí a amar al alma pura y libremente sin interese, como él nos ama, la hace amar con la fuerza que él la ama transformándola en su amor, como habernos dicho, en lo cual le da su misma fuerza con que pueda amarle, que es como ponerle el instrumento en las manos y decirle cómo lo ha de hacer, haciéndolo juntamente con ella, lo cual es mostrarle a amar y darle la habilidad para ello. Hasta llegar a esto no está el alma contenta, ni en la otra vida lo estaría, si, como dice Santo Tomás "in opúsculo de Beatitudine», no sintiese que ama a Dios tanto cuanto de él es amada. Y como queda dicho, en este estado de matrimonio espiritual, de que vamos hablando, en esta sazón, aunque no haya aquella perfección de amor glorioso, hay empero un vivo viso e imagen de aquella perfección que totalmente es inefable (2).

1 Asi Av., Sy. y Jaén. Los demás revestida.

2 Sg. abrevia: aunque no había aquella perfección de amor que totalmente es inefable.

Y luego me darías (1) Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.

5. Lo que aquí dice el alma que le daría luego, es la gloria esencial, que consiste en ver el ser de Dios. De donde, antes que pasemos adelante, conviene desatar aquí una duda, y es: ¿por qué, pues la gloria esencial consiste en ver a Dios y no en amar, dice aquí el alma que su pretensión era este amor, y no lo dice de la gloria esencial, y lo pone al principio de la canción, y después, como cosa de que menos caso hace, pone la petición de lo que es gloria esencial? Es por dos razones (2): La primera, porque así como él fin de todo es el amor, que se sujeta en la voluntad, cuya propiedad es dar y no recibir; y la propiedad del entendimiento, que es sujeto de la gloria (3) esencial, es recibir y no dar, estando el alma aquí embriagada del amor, no se le pone por delante la gloria que Dios le ha de dar, sino darse ella a él en entrega de verdadero amor sin algún respeto de su provecho. La segunda razón es, porque en la primera pretensión (4) se incluye la segunda, y ya queda presupuesta en las precedentes canciones; porque es imposible venir a perfecto amor de Dios sin perfecta visión (5) de Dios. Y así, la fuerza de esta duda se desata en la primera razón; porque con el amor paga el alma a Dios lo que le debe, y con el entendimiento antes recibe de Dios.