3. A las virtudes llama montes: lo uno, por la alteza de ellas; lo otro, por la dificultad y trabajo que se pasa en subir a ellas, ejercitando la vida contemplativa. Y llama riberas a las mortificaciones y sujeciones y desprecio de si, ejercitándose también acerca de esto en la vida activa; porque para adquirir las virtudes, la una y la otra es menester. Es, pues, tanto como decir (2): buscando a mi Amado, iré poniendo por obra las virtudes altas, y humillándome en las mortificaciones y cosas bajas. Esto dice, porque el camino de buscar a Dios, es ir 2 La copia: pues es tanto como decir. La corrección es del Santo. G. V, Vd. y Br.: Pues es tanto.
obrando en Dios el bien y mortificando en sí el mal de la manera que se sigue.
Ni cogeré las flores. 4. Por cuanto para buscar a Dios se requiere un corazón desnudo y fuerte, libre de todos los males y bienes que puramente no son Dios, dice en el presente verso y en los siguientes el alma la libertad y fortaleza que ha de tener para buscarle. Y en éste dice, que no cogerá las flores que encontrare en este camino, por las cuales entiende todos los gustos y contentamientos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vida que le podrían impedir el camino si cogerlos o admitirlos quisiese, los cuales son en tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Y porque los unos y los otros ocupan el corazón, y le son impedimento para la desnudez espiritual cual se requiere para el derecho camino de Cristo, si reparase o hiciese asiento en ellos, dice que para buscarle no cogerá todas estas flores dichas; y así es como si dijera: ni pondré mi corazón en las ri quezal y bienes que ofrece el mundo, ni admitiré los contentamientos (1) y deleites de mi carne, ni repararé en los gustos y consuelos de mi espíritu, de suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes y riberas de las virtudes y trabajos.
Esto dice por tomar el consejo que da el Profeta David a los que van por este camino diciendo: Divitiae si affluant nolite cor apponerc (2). Esto es, si se ofrecieren abundantes riquezas, no queráis aplicar a ellas el corazón. Lo cual entiende así de los gustos sensuales, como de los más (3) bienes temporales y consuelos espirituales. Donde es de notar, que no sólo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el camino de Dios, mas también los consuelos y deleites espirituales, si se tienen con propiedad o se buscan, impiden el camino de la cruz del Esposo Cristo. Por tanto, el que ha de ir adelante, convicnele que no se ande a coger esas ñores. Y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza para decir: 2 Ps. LXI. 11.
3 Los manuscritos y ediciones: como de los demás...Ni temeré las fieras Y pasaré los fuertes y fronteras.
5. En los cuales versos pone los tres enemigos del alma, que son mundo, demonio y carne, que son los que hacen guerra y dificultan el camino (1). Por las fieras entiende el mundo, por los fuertes el demonio, y por las fronteras la carne.
6. Llama fieras al mundo, porque al alma que comienza el camino de Dios, parécele que se le representa en la imaginación el mundo como a manera de fieras, haciéndole amenazas y fieros, y es principalmente en tres maneras: la primera, que le ha de faltar el favor del mundo, perder los amigos, el crédito (2), valor y aun la hacienda; la segunda, que es otra fiera no menor, que cómo ha de poder sufrir no haber ya jamás de tener contentos y deleites del mundo, y carecer de todos los regalos de él; y la tercera, es aún mayor, conviene a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burlja y ha de haber muchos dichos y mofas y le han de tener en poco; las cuales cosas de tal manera se le suelen anteponer a algunas almas, que se les hace dificultosísimo, no sólo el perseverar contra estas fieras, más aún el poder comenzar el camino.
7. Pero algunas almas más generosas (3) se les suelen poner otras fieras más interiores y espirituales de dificultades y tentaciones, tribulaciones y trabajos de muchas maneras porque les conviene pasar, cuales los envía Dios a los que quiere levantar a alta perfección, probándolos y esmerándolos como al oro en el fuego, según aquello de David en que dice: Maltae tribulationes justorum (4). Esto es: Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas ellas los librará el Señor1, Pero el alma bien enamorada, que estima a su ñmado más que a todas las cosas, confiada en el amor y favor de él, no tiene en mucho decir: «Ni temeré las fieras».
1 Br.: y dificultoso el camino.
2 V, Vd. y Br. repiten otra vez favor. G: perder los amigos, el saber, crédito, valor...3 ' G, V, Vd. y Br.: Pero algunas almas más seguras.
4 Ps. XXXIII. 20.
Y pasaré los fuertes y fronteras.
8. ñ los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino, y porque también sus tentaciones y astucias son más fuertes y duras de vencer (1), y más dificultosas de entender que las del mundo y carne, y porque también se fortalecen de estos otros dos enemigos mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos, los llama fuertes diciendo: Fortes quaesierunt animam meam (2). Es a saber: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el Profeta Job (3): Que no hay poder sobre la tierra que se compare a este del demonio, que fué hecho de suerte que a ninguno temiese, esto es, ningún poder humano se podrá comparar con el suyo; y así, sólo el poder divino basta para poderle vencer, y sola la luz divina para poder entender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza, no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin humildad y mortificación. Que por eso dice San Pablo, avisando a los Tieles, estas palabras diciendo: Indulte vos armaturam Dei, ut possitis (4) stare adversas insidias diaboü, quoniam non est nobis colluctatio adversus carnem et sanguinem (5).
Es a saber: Vestios las armas de Dios, para que podáis resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y la sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habernos dicho.
9. Dice también el alma que pasará (6) las fronteras, por las cuales entiende, como habernos dicho, las repugnancias y rebeliones que naturalmente la carne tiene contra el espíritu; la cual, 1 Br. omite: de vencer.
2 Ps. LUI, 5.
3 XLI, 24.
4 Ut possitis. Con estas palabras comienzan el texto la edición de Br.,V, Vd.y G.
5 Eph. VI, 11.
6 Br.: pasa.
como dice San Pablo (1), Caro enim concupiscit adversas spiritum (2). Esto es: La carne codicia contra el espíritu, y se pone como en frontera resistiendo al camino espiritual. Y estas fronteras ha de pasar el alma rompiendo las dificultades y echando por tierra con la fuerza y determinación del espíritu todos los apetitos sensuales y afecciones naturales; porque en tanto que los hubiere en el alma, de tal manera está el espíritu impedido debajo de ellas, que no puede pasar a verdadera vida y deleite espiritual. Lo cual nos dió bien a entender San Pablo, diciendo: Si spiritu jacta carnis mortificaveritis, vivetis (3). Esto es: Si mortificareis las inclinaciones y apetitos carnales con el espíritu, viviréis. Este, pues, es el estilo que dice el alma en la dicha canción que le conviene tener para en este camino buscar a su Amado, el cual, en suma, es tal: constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras (4), y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado (5).
¡Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! (6) ¡Oh, prado de verduras, De flores esmaltado, Decid si por vosotros ha pasado!
1 G, V, Vd. y Br., omiten línea y media en esta forma: por las cuales entiende, como dice San Pablo.
2 Gal.. V, 17.
3 Rom., VIII, 13.
4 G, V, Vd. y Br. omiten: y ánimo para no temer las fieras.
5 Decia la copia: "por los montes y riberas, de la manera que está ya declarado." El Santo es el que adiciona de virtudes. Los manuscritos G, V, Vd y la edición de Br. no copian la adición del Santo. Tampoco la traen los demás.
6 Véase la nota sexta de la página 7.
1. Después que el alma ha dado a entender la manera (1) de disponerse para comenzar este camino, que es el ánimo para no se andar ya a deleites y gustos, y fortaleza para vencer las tentaciones y dificultades, en lo cual consiste el ejercicio del conocimiento de sí, que es lo primero que tiene de hacer el alma para ir al conocimiento de Dios, ahora en esta canción comienza a caminar por la consideración y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, criador de ellas; porque después del ejercicio del conocimiento propio, esta consideración de las criaturas es la primera por orden en este camino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, según aquello del Apóstol que dice: Invisibilia enim ipsius a creatina mundi per ea quae ¡acta sunt intellecta conspiciuntur (2). Que es como decir: Las cosas invisibles de Dios, del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles. Habla, pues, el alma en esta canción con las criaturas, preguntándoles por su Amado. Y es de notar que, como dice San Agustín, la pregunta que el alma hace a las criaturas es la consideración que en ellas hace del Criador de ellas. Y así en esta canción se contiene la consideración de los elementos y de las demás (3) criaturas inferiores, y la consideración de los cielos, y de las demás criaturas y cosas materiales que Dios crió en ellos, y también la consideración de los espíritus celestiales, diciendo: ¡Oh, bosques y espesuras.
2. Llama bosques a los elementos, que son tierra, agua, aire y fuego; porque así como amenísimos bosques están poblados de espesas criaturas, a las cuales aquí llama espesuras por el grande número y muchas diferencias que hay de ellas en 1 G, V y Vd.: Después que el alma ha dado la manera...2 Rom. I, 20.
3 G, V y Vd.: "Y asi en esta consideración se trata de los elementos y todas las demás criaturas..."
cada elemento. En la tierra innumerables variedades de animales y plantas (1); en el agua, innumerables diferencias de peces; y en el aire mucha diversidad de aves; y él elemento del fuego, que concurre con todos para la animación y conservación de ellos; y así, cada suerte de animales vive en su elemento, y está colocada y plantada en él como en su bosque y región donde nace y se cría. Y, a la verdad, asi lo mandó Dios en la creación de ellos (2), mandando a la tierra que produjese las plantas y los animales; y a la mar y aguas los peces, y al aire hizo morada de las aves, y por eso, viendo el alma que él así lo mandó y que así se hizo, dice el siguiente verso: Plantadas por la mano del Amado!
3. En el cual está la consideración, es a saber: que estas diferencias (3) y grandezas sola la mano del Amado Dios pudo hacerlas y criarlas. Donde es de notar, que advertidamente dice: «por la mano del Amado»; porque aunque otras muchas cosas hace Dios por mano ajena, como de los ángeles o de los hombres, ésta que es criar nunca la hizo ni hace por otra que por la suya propia. Y así, el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideración de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas. Y dice adelante (4): ¡Oh, prado de verduras.
H. Esta es la consideración del cielo, al cual llama prado de verduras, porque las cosas que hay en él criadas siempre (5) están con verdura inmarcesible, que ni fenecen ni se marchitan con 1 Las palabras: y plantas, son adición del Santo. Ni los manuscritos, ni las edi ciones antiguas la traen.
2 Gen.. I.
3 Habia escrito el copista: "En el cual está la consideración de que estas diferencias..." El Santo añade: es a saber. Dejamos el texto como lo arregló el Santo Los Mss. no traen la adición.
1 Y dice adelante. Estas palabras constituyen una añadidura del Santo. Ningún manuscrito las trae, ni las ediciones de Br. y Md.
5 G: porque las cosas que hay en el cielo siempre...V: porque las cosa* que hay en el cielo duran, siempre están con verdura inmarcesible.
el tiempo, y en ellas, como en frescas verduras, se recrean y deleitan los justos; en la cual consideración también se comprende toda la diferencia de las hermosas estrellas y otros planetas celestiales.
5. Este nombre de verduras pone también la Iglesia a las cosas celestiales cuando rogando a Dios por las ánimas de los difuntos, hablando con ellas dice: Constituat vos Dominas ínter amaena virenüa. Quiere decir: Constituyaos Dios entre las verduras deleitables (1). Y dice también que este prado de verduras también está De flores esmaltado.
6. Por las cuales flores entiende los ángeles y almas santas, con las cuales está adornado aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en un vaso de oro excelente.
Decid si por vosotros ha pasado.
7. Esta pregunta es la consideración que arriba queda dicha, y es como si dijera: decid qué excelencias en vosotros ha criado.
Mil gracias derramando, Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (2).
1. En esta canción responden las criaturas al alma, la cual respuesta, como también dice San Agustín en aquel mismo lugar, es el testimonio que dan en sí de la grandeza y excelencia de 2 Lch., G, V. 8.654 y Md.: Vestidos los dejó de su hermosura. Véase la pág. 8. nota primera.
Dios al alma, que por la consideración se lo pregunta. Y (1) así en esta canción lo que se contiene, que en su sustancia es (2) que Dios crió todas las cosas con gran facilidad y brevedad y en ellas dejó (3) algún rastro de quien él era, no sólo dándoles (4) el ser de nada, mas aún dotándolas de innumerables gracias y virtudes, hermoseándolas con admirable orden y dependencia indeficiente que tienen unas de otras, y esto todo haciéndolo por la sabiduría suya por quien las crió, que es el Verbo, su Unigénito Hijo. Dice, pues, así: Mil gracias derramando.
2. Por estas mil gracias que dice iba (5) derramando, se entiende la multitud de las criaturas innumerables, que por eso pone aquí el número mayor, que es mil, para dar a entender la multitud de ellas, a las cuales llama gracias, por las muchas gracias de que dotó a cada (6) criatura; las cuales derramando, es a saber, todo el mundo de ellas poblando, Pasó por estos sotos con presura.
3. Pasar por los sotos es criar los elementos, que aquí llama sotos; por los cuales dice que derramando mil gracias pasaba, porque de todas las criaturas los adornaba, que son graciosas; y allende de eso, en ellas derramaba las mil gracias, dándoles virtud para poder concurrir con la generación y conservación de todas ellas. Y dice que pasó, porque las criaturas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza, potencia y sabiduría y otras virtudes divinas. Y dice que este paso fué con presura, porque las criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque 1 Y. Esta letra la pone el Santo en el de Barrameda. Los demás manuscritos también la traen.
2 Así el de Barrameda, V, Vd. y Br.; los demás Mss. y Md. leen: lo que se contiene en sustancia es.
3 Br.: rodas las cosas con facilidad, y en ellas dejó...4 G, V, Vd. y Br.: Dejándoles.
5 /ría, se leía en el traslado. El Santo lo corrige. Como el Santo leen Br., Md. y los demás Mss., salvo Bz.
6 Bz., G, V, Vd. y Br.: toda.
CKNCIOíi V las mayores, en que más se mostró, y en que más éí reparaba, eran las de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe cristiana, en cuya comparación todas las demás eran hechas como de paso, con apresuramiento (1).
Y yéndolos mirando Con sola su figura, Vestidos los dejó de hermosura (2).
4. Según dice San Pablo, el Hijo de Dios es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (3). Es, pues, de saber, que con sola esta figura de su Hijo miró Dios todas las cosas, que fué darles el ser natural, comunicándoles muchas gracias y dones naturales, haciéndolas acabadas y perfectas, según se dice en el Génesis por estas palabras: Miró Dios todas las cosas que había hecho, y eran mucho buenas (4). El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo su Hijo. Y no solamente les comunicó el ser y gracias naturales mirándolas, como habernos dicho, mas también con sola esta figura de su Hijo las dejó vestidas de hermosura, comunicándoles el ser sobrenatural; lo cual fué cuando se hizo hombre, ensalzándole en hermosura de Dios, y por consiguiente a todas las criaturas en él, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre. Por lo cual dijo el mismo Hijo de Dios: 5/ ego exaltatus fuero a térra, omnia traham ad me ipsum. Esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantaré a mi todas las cosas (5). Y así, en este levantamiento de la Encarnación de su Hijo y de la gloria de su resurrección según la carne, no solamente hermoseó el Padre las criaturas en parte, mas podremos (6) decir que del todo las dejó vestidas de hermosura y dignidad.
5. Pero allende de todo eso, hablando ahora algo según el sentido y afecto de contemplación, en la viva contempla- 1 Bz., Bj., Gr., Lch., y Md.: Presura.
2 Véase la nota segunda de la página 33.
3 Hebr. I. 3.
4 Gen.. I, 31.
5 Joan.. XII. 32.
6 Asi leen el de Barrameda, 8.654, V, Vd., Br. y Md. Los demás podemos.
ción y conocimiento de las criaturas echa de ver el alma con gran claridad haber en ellas tanta abundancia de gracias y virtudes y hermosura de que Dios las dotó, que le parece estar todas vestidas de admirable hermosura natural (1), derivada y comunicada de aquella infinita hermosura sobrenatural de la figura de Dios, cuyo mirar viste de hermosura y alegría el mundo y todos los cielos; así como también con abrir su mano, según dice David (2) diciendo: Imples omne animal benedictione. Es a saber: Hinches a todo animal de bendición. Y por tanto, llagada el alma en amor por este rastro que ha conocido en las criaturas de la hermosura de su Amado, con ansias de ver aquella hermosura invisible, la siguiente canción dice: ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero, No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (3), Que no saben decirme lo que quiero.
1. Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sí rastro de su hermosura y excelencia, aumentósele el amor, y por consiguiente crecióle el dolor de la ausencia; porque cuanto más el alma conoce de Dios, tanto (4) más le crece el apetito de verle; y como ve no hay (5) cosa que la pueda curar su dolencia sino la vista y la presencia de su Amado, desconfiada de otro cualquiera remedio, pídele en esta 1 G y V: abundancia de gracias y virtudes y hermosura natural...2 Ps. CXLIV, 16.— Md.: "Hinchirá todo animal de bendición." Aperis tu manum tuam..., y omite la versión castellana del Santo.
3 Véase la nota segunda de la página 8. En cambio V aqui traslada el verso: De hoy ya más mensajero.
4 Tanto. Subsana el Santo con esta palabra una omisión del copista. Ni los manuscritos ni Br. y Md. la traen.
5 Y como que no hay, que el Santo corrige, se leía en la copia. Bz., Bj., G, Gr., 8.654, V y Md.: y como ve que no hay. Lch. lee como el Santo. Vd. y Br.: y como que no hay.
canción la entrega y posesión de su presencia, diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias y comunicaciones suyas, porque no satisfacen a su deseo y voluntad, la cual no se contenta con menos que su vista y presencia; por tanto, que sea él servido de entregarse ya de veras en acabado y perfecto amor, y así dice: ¡Ay, quién podrá sanarme!
2. Como si dijera: Entre todos los deleites del mundo y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del espíritu, cierto nada (1) podrá sanarme, nada podrá satisfacerme. Y pues así es: Acaba de entregarte ya de vero.
3. Donde es de notar, que cualquiera alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse (2) hasta poseer de veras a Dios. Porque todas las demás cosas no solamente no la satisfacen, mas antes, como habernos dicho, la hacen crecer la hambre y apetito de verle a él como es. Y así, cada visita que del Amado recibe de conocimiento, o sentimiento, u otra cualquiera comunicación (los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de noticia de quien él es, aumentándole y despertándole más el apetito, así como hacen las meajas (3) en grande hambre), haciéndosele pesado entretenerse con tan poco, dice: «Acada de entregarte ya de vero».
4. Porque todo lo que de Dios se puede en esta vida conocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero (4), porque es conocimiento en parte y muy remoto; mas conocerle esencialmente es conocimiento de veras, el cual aquí pide el alma, no se contentado con esotras comunicaciones, y por tanto dice luego: No quieras enviarme De hoy más ya mensajero.
2 Br., G, V y Vd. omiten: ni contentarse.
3 Gr.. Bj. y Md.: migajas.
4 Md. adiciona: esto es, entero y perfecto de Dios.
5. Como si dijera: no quieras que ya de aquí adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma; porque los mensajeros a quien pena por la presencia, bien sabes tú, Esposo mío, que aumentan el dolor: lo uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan; lo otro, porque parecen dilaciones de la venida. Pues luego, de hoy más no quieras enviarme estas noticias remotas, porque si hasta aquí podía pasar con ellas, porque no te conocía ni amaba mucho, ya la grandeza del amor que te tengo no puede contentarse con estos recaudos; por tanto, acaba de entregarte. Como si más claro dijera: Esto, Señor mío Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de darlo del todo; y esto que andas mostrando como por resquicios, acaba de mostrarlo a las claras; esto que andas comunicando por medios, que es como comunicarte de burlas, acaba de hacerlo de veras, comunicándote por ti mismo, que parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesión, y cuando mi alma bien se cata, se halla sin ella, porque se la escondes, lo cual es como dar de burla. Entrégate, pues, ya de vero, dándote todo al todo de mi alma, porque toda ella te tenga a ti todo, y no quieras enviarme ya más mensajero.
Que no saben decirme lo que quiero.
6. Como si dijera: Yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella desea tener de ti, y así no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajes (1) tú mismo seas el mensajero y los mensajes.
] Asi Barraraeda, Lch. y Md. Los demás Mss. y Br.: mensajeros.
V ímIoz ruantes vagan De ti me van mil gracias refiriendo, Y todos más me llagan, Y déjame muriendo Un no sé qué, que quedan balbuciendo.
DECLARACION, 1. En la canción pasada ha mostrado el alma estar enferma, o herida de amor de su Esposo, a causa de la noticia que de él le dieron las criaturas irracionales; y en esta presente da a entender estar llagada de amor a causa de otra noticia más alta que del Amado recibe por medio de las criaturas racionales, que son más nobles que las otras, las cuales son ángeles y hombres. Y también dice, que no sólo eco, sino que también está muriendo de amor a causa de una inmensidad admirable que per medio de estas criaturas se le descubre, sin acabársele de descubrir, que aquí llama no sé qué, porque no se sabe decir, pero ello es tal, que hace estar muriendo al alma de amor.
2. De donde podemos inferir, que en este negocio de amar (1) hay tres maneras de penar por el Amado, acerca de tres maneras de noticias que de él se pueden tener. La primera se llama herida, la cual es más remisa, y más brevemente pasa (2), bien así como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace, que son las más bajas obras de Dios. Y de esta herida, que aquí llamamos también enfermedad, habla la Esposa en los Cantares, diciendo: Adjuro vos, filiae Jerusalem, si inveneritis dilectum meum, ut nuntietis ei, quia amore tangueo (3). Que quiere decir: Conjuróos, hijas de Jerusalén, que si halláredes a mi Amado, le digáis que estoy 1 Bz.. Gr., G, V, Vd. y Br.: de amor.
2 Lch.: más vehemente de pasar.
3 Can., V. 8.
enferma de amor, entendiendo por las hijas de Jerusalén las criaturas.
3. La segunda se llama llaga, la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe; las cuales por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en sí encierran que las de las criaturas, hacen en el alma mayor efecto de amor; de manera que, si el primero es como herida, este segundo es ya como llaga hecha, que dura. De la cual hablando el Esposo en los Cantares con el alma dice (1): Llagaste mi corazón, hermana mía, llagaste mi corazón en el uno de tus ojos, y en un cabello de tu cuello; porque el ojo significa aquí la fe de la Encarnación (2) del Esposo, y el cabello significa el amor de la misma Encarnación.
4. La tercera manera de penar en el amor es como morir, lo cual es ya como tener la llaga afistolada, hecha el alma ya toda afistolada, la cual vive muriendo, hasta que matándola el amor la haga vivir vida de amor, transformándola en amor. Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la Divinidad (3) que es el no sé qué que dice en esta canción, «que quedan balbuciendo»; el cual toque no es continuo, ni mucho (4), porque se desataría el alma del cuerpo, mas pasa en breve; y así queda muriendo de amor, y más muere viendo (5) que no se acaba de morir de amor. Este se llama amor impaciente, del cual se trata en el Génesis, donde dice la Escritura que era tanto el amor que Raquel tenía de concebir, que dijo a su esposo Jacob: Da mihi liberos, alioquin morcar. Esto es: Dame hijos, si no yo moriré (6). Y el 1 Can., IV. 9.
2 Vd. y Br.: significa aquí la Encarnación. V. y G: significa la Encarnación.
3 Md.: de altísima noticia de la Divinidad.
4 Md.: ni dura mucho.
5 Bz., Gr., V, Lch. y Bj.: viviendo, 6 Gen., XXX, 1, canción vn Profeta Job decía: Quis mihi del, ut qui coepit ipse me con^ terat? Que es decir: ¿Quién me dará a mí que el que me comenzó, ese me acabe? (1).
5. Estas dos maneras de penas de amor, es a saber, la llaga y el morir, dice en esta canción que le causan estas criaturas racionales: la llaga, en lo que dice que la van refiriendo mil gracias del Amado en los misterios y sabiduría de Dios que la enseñan de la fe; el morir, en aquello que dice «que quedan balbuciendo», que es el sentimiento y noticia de la Divinidad, que algunas veces en lo que el alma oye decir de Dios, se le descubre (2). Dice, pues, así: Y todos cuantos vagan.
6. A las criaturas racionales, como habernos dicho, entiende aquí por los que vagan, que son los ángeles y los hombres, porque solos éstos entre todas las criaturas vacan a Dios, entendiendo en él; porque eso quiere decir ese vocablo «vagan», el cual en latín se dice vacant. Y asi, es tanto como decir todos cuantos vacan a Dios; lo cual hacen los unos contemplándole en el cielo y gozándole, como son los ángeles; los otros, amándole y deseándole en la tierra, como son los hombres. Y porque por estas criaturas racionales más al vivo conoce a Dios el alma, ahora por la consideración de la excelencia que tienen sobre todas las cosas criadas, ahora por lo que ellas nos enseñan de Dios; las unas interiormente por secretas inspiraciones, como lo hacen los ángeles, las otras exteriormente por las verdades de las Escrituras, dice: De ti me van mil gracias refiriendo.
7. Esto es, danme a entender admirables cosas de gracia y misericordia tuya en las obras de tu Encarnación y verdades de fe que de ti me declaran, y siempre me van más refiriendo; porque cuanto más quisieren decir, más gracias podrán descubrir de ti (3).
1 Job., vi, 9.
2 Encubre por descubre, trasladó el amanuense. El Santo enmienda el desliz. Como el Santo leen Bz., Bj., Lch., Gr., 8.654 y Md.~G, V, Vd. y Br.: encubre.
3 De ti, leen Bj., Lch., 8.654, V y Md. Esta es la verdadera lectura. Barrameda, G, Vd. y Br. leen de sí. Gr. y Bz.: más gracias podrán descubrir.
8. Porque en cuanto io~ £rig?!fcs iic- inspira:» j fc? hombres de ti me ensenan, de ti más me enamoran, y así todos de amor más me llagan.
Y déjame muriendo Un no sé qué, que quedan balbuciendo.
9. Como si dijera: pero allende de lo que me llagan estas criaturas en las mil gracias que me dan a entender de ti, es tal un no sé qué que se siente quedar por decir, y una cosa que se conoce quedar per descubrir, y un subido rastro que se descubre al alma de Dios, quedándose por rastrear, y un altísimo entender de Dios, que no se sabe decir, que por eso lo llama no sé qué; que si lo otro que entiendo me llaga y hiere de amor, esto que no acabo de entender, de que altamente siento, me mata. Esto acaece a veces a las almas que están ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen, o ven, o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se le da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza; y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda el todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad que no se puede entender acabadamente, es muy subido entender. Y así una de las grandes (1) mercedes que en esta vida hace Dios a una alma por vía de paso, es darla claramente a entender y sentir tan altamente de Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo; porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielp, donde los que más le conocen, entienden más distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquéllos que menos le ven, son (2) a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.
10. Esto creo no lo acabará bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente 1 Md.: grandezas y mercedes.
2 Son. El Santo es ei que añade esta palabra. Lo mamo qtt el Santo laen Bj., G, V. Vd. y Br. Loa demás* mo trasladas esta palabra.
siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas (1) balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay qué decir.
11. También acerca de las demás criaturas acaecen al alma algunas ilustraciones al modo que habernos dicho, aunque no siempre tan subidas, cuando Dios hace merced al alma de abrirle la noticia y el sentido del espíritu en ellas; las cuales parece están dando a entender grandezas de Dios, que no acaban de dar a entender, y es como que van a dar a entender y se queda por entender, y así es «Un no sé qué que quedan balbuciendo». Y así el alma va adelante con su querella, y habla con la vida de su alma en la siguiente canción, diciendo: CANCION VIII (2).
Mas, ¿cómo perseveras, Oh, vida, no viviendo donde vives (3), Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?
1. Como el alma se ve morir de amor, según acaba de decir, y que no se acaba de morir, para poder gozar del amor con libertad, quéjase de la duración de la vida corporal, a cuya causa se le dilata la vida espiritual. Y así, en esta canción ha- 1 Criaturas. Esta palabra se halla puesta por el Santo. También la copian G, V, Vd: y Br.
2 Como ha de publicarse en los Apéndices, no registramos aquí las discrepancias que hay con la edición de 1630 y los manuscritos. En conformidad con el criterio manifestado en la nota de la página 14, sólo se notarán las que haya con G, V, Vd. y Br.
3 Véase la nota tercera de la página 8. Aquí Gr., 8.654, Br. y Md. trasladan: Oh, vida, no viviendo donde vives.
CANTICO EIPEUTCRL