SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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bla con la misma vida de su alma, encareciendo el dolor que le causa, y el sentido de la canción es el siguiente: vida de mi alma, ¿cómo puedes perseverar en esta vida de cuerpo, pues te es maerte y privación de aquella vida verdadera de tu Dios, en que tú más verdaderamente que en el cuerpo vives por esencia, amor y deseo? Y ya que esto no fuese causa para que salieses del cuerpo de esta muerte para gozar y vivir la vida de tu Dios, ¿cómo todavía puedes perseverar en el cuerpo, pues son bastantes sólo por sí (1) para acabarte la vida las heridas que recibes de amor de las grandezas que se te comunican de parte del Amado, y del vehemente amor que te causa lo que de él sientes y entiendes, que son toques y heridas que de amor matan? Sigúese el verso: Mas, ¿cómo perseveras Oh, vida, no viviendo donde vives?

2. Para cuya inteligencia es de saber, que el alma más vive en lo que ama que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella en lo que ama vive. Pero allende de esta vida de amor, por el cual vive el alma en cualquiera cosa que ama, natural y radicalmente tiene el alma su vida en Dios, como también todas las cosas criadas, según aquello que dice San Pablo: ¡n ipso vivimus, movemur et sutnus (2). Que es tanto como decir: En Dios tenemos nuestra vida y nuestro movimiento y nuestro ser. Y San Juan dice: Quod jactum est, in ipso vita erat (3). Esto es: Todo lo que fué hecho, era vida en Dios. Y como el alma ve que tiene su vida natural en Dios por el ser que en él tiene, y también su vida espiritual por el amor con que le ama, quéjase porque persevera todavía en vida corporal, porque la impide vivir de veras donde de veras tiene su vida por esencia y por amor, como habernos dicho. En lo cual es grande el encarecimiento que el alma aquí hace, porque da a entender que padece en dos con- 1 Sólo por sí. Nueva adición del Santo, que se lee también en Vd. y Br.— G y V leen: pues 50a bastantes sólo para acabarte.

2 Act.. XVII. 28.

3 I. t trarios que son: vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios, que son contrarias en sí, y viviendo ella en entrambas, por fuerza (1) ha de tener gran tormento, pues la vida natural le es a ella como muerte, pues la priva de la espiritual en que ella tiene empleado todo su ser, vida y operaciones (2) por el amor y el afecto; «y para dar más a entender el rigor de esta vida, dice luego» (3): Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes.

3. Como si dijera: y demás de lo dicho, ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí sólo bastan a quitarte la vida los toques de amor (que eso entiende por flechas) que en tu corazón hace el Amado? Los cuales toques de tal manera fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, que se puede bien decir que concibe de Dios (4), según lo que dice en el verso siguiente, es a saber: De lo que del Amado en ti concibes.

4. Es a saber, de la hermosura, grandeza y sabiduría y virtudes que de él entiendes.

¿Por qué, pues, has llagado Aqueste corazón, no le sanaste?

Y pues me lo has robado (5), ¿Por qué así le dejaste, Y no tomas el robo que robaste?

1 Fuera, lee equivocadamente la edición de Bruselas.

2 Y operaciones. La primera palabra y la primera letra de la siguiente son del Santo. Lo mismo se lee en G, V, Vd. y Br.

3 Y para dar más a entender el rigor de esta vida, dice luego. Adición del Santo, que no se lee en los manuscritos.

4 G y V: que lo recibe de Dios.

5 Al principio, cuando reprodujo todo el poema, leyó el C. de Barrameda: Y pues me le has robado. Los restantes códices, fuera del 8.654, trasladan le.

1. Vuelve en esta canción a hablar con el Amado, con la querella de su dolor; porque el amor impaciente, cual aquí muestra tener el alma, no sufre algún ocio, ni da descanso a su pena, proponiendo de todas maneras sus ansias hasta hallar el remedio. Y como se ve llagada y sola, no teniendo otro, ni otra medicina sino a su Amado, que es el que la llagó, dícele, que pues él llagó su corazón con el amor de su noticia, que por qué no le ha sanado con la vista de su presencia; y que pues él se le ha también robado por el amor con que la ha enamorado, sacándosele de su propio poder, que por qué le ha dejado así, es a saber, sacado de su poder (porque el que ama, ya no posee su corazón, pues lo ha dado al Amado) y no le ha puesto de veras en el suyo (1), tomándole para sí en entera y acabada transformación de amor en gloria. Dice, pues: ¿Por qué, pues has llagado Aqueste corazón, no le sanaste?

2. No se querella porque la haya llagado, porque el enamorado cuanto más herido, está más pagado, sino que habiendo llagado el corazón, no le sanó, acabándole de matar; porque son las heridas de amor tan dulces y tan sabrosas, que si no llegan a morir, no la pueden satisfacer, pero sonle tan sabrosas, que querría la llagasen hasta acabarla de matar, y por eso dice: «¿Por qué, pues has llagado aaueste corazón, no le sanaste?» Como si dijera: ¿Por qué, pues le has herido hasta llagarle, no le sanas, acabándole de matar de amor? Pues eres tú la causa de la llaga en dolencia (2) de amor, sé tú la causa de la salud en muerte de amor; porque de esta manera el corazón que está llagado con el dolor de tu ausencia (3) 1 Bz.. Gr.. Lch., B)., 8.664 y Md.: Ya no posee su corazón, no poniéndole de veras en el suyo." G. V. Vd. y Br. leen estas frases igual que el de Barrameda.

2 Por esta palabra sustituye el Santo la de enfermedad, que puso el copista. Br. y Md. y los códices copian enfermedad.

3 De su ausencia, copió el amanuense, a quien el Santo enmienda. Los códices y las ediciones leen la frase como el Santo.

sanará con el deleite y gloria de tu dulce presencia. Y añade, diciendo: Y pues me le has robado, ¿Por qué así le dejaste?

3. Robar no es otra cosa que desaposesionar del robo a su dueño y aposesionarse de ello el robador. Esta querella, pues, propone aquí el alma al Amado (1) diciendo, que pues él ha robado su corazón y sacádolo de su poder y posesión, que por qué le ha dejado así, sin ponerle de veras en la suya, tomándole para sí, como hace el robador al robo que robo, que de hecho se le lleva (2).

4. Por eso el que está enamorado, se dice tener el corazón robado o arrobado de aquél a quien ama, porque le tiene fuera de sí puesto en la cosa amada, y así no tiene corazón para sí sino para aquello que ama. De donde podrá bien conocer el alma si ama a Dios o no; porque si le ama, no tendrá corazón para sí sino para Dios, porque cuanto más le tiene para sí menos le tiene para Dios.

5. Y verse ha si el corazón está bien robado en sí trae ansias por el Amado, o no gusta de otra cosa sino de él (3), como aquí muestra el alma. La razón es, porque el corazón no puede estar en paz y sosiego sin posesión (4), y cuando está aficionado, ya no tiene posesión de sí ni de alguna otra cosa; y si tampoco posee de veras lo que ama, no le puede faltar fatiga hasta que lo posea (5); porque hasta entonces está el 1 Al Amado. Adición interlinea! del Santo. La adición falta en los códices y en las ediciones.

2 Que de hecho se le lleva. Palabras puestas a fin de línea por el Santo. Las palabras del Santo fueron copiadas también por G, V, Vd. y Br. — Md. dice: al robo que robó, lo cual seria sacándola ya de esta vida. Casi lo mismo leen Gr., Lch., 8.654 y Bz.

3 Bz„ 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md. suprimen: o no gusta de otra cosa sino de él.

4 G, V, Vd. y Br.: sin su posesión. Lo mismo traslada el de Barrameda, pero la segunda palabra está borrada, quizá por el Santo mismo. Bz., Bj., Lch., Gr., 8.654 y Md.: sin alguna posesión.

5 Gr., Lch., Bj., 8.654 y Md. modifican: "Ya no tiene posesión de si, ni de otra alguna cosa: de donde no le puede faltar fatiga hasta que posea lo que ama." Gr. está conforme con estos manuscritos, menos en la frase última que lee: no le puede faltar fatiga hasta que lo posea.

alma (1) como el vaso vacío que espera el lleno, y como el hambriento que (2) desea el manjar, y como el enfermo que (3) gime por la salud, y como el que está colgado en el aire, que no tiene en qué estribar. De esta misma manera está el corazón enamorado, lo cual sintiendo aquí el alma por experiencia, dice: «¿Por qué así le dejaste?» Es a saber: vacío, hambriento, solo, llagado y enfermo de amor, suspenso en el aire.

Y no tomas el robo que robaste?

6. Conviene a saber: para henchirle y hartarle y acompañarle y sanarle, dándole (4) asiento y reposo cumplido en ti. No puede dejar de desear el alma enamorada la paga y salario de su amor, por el cual salario sirve al Amado, porque, de otra manera, no sería verdadero amor; el cual salario y paga no es otra cosa, ni el alma puede querer otra, sino más amar hasta llegar a estar (5) en perfección de amor, el cual no se paga sino de sí mismo, según lo dió a entender el Profeta Job por estas palabras, diciendo (6)-: Sicut servas desiderat unibram, et sicut mercenarius praestolatur finem operis sui, sic et ego habui menses vacuos, et noctes laboriosas ennumeravi mihi. Si dormiero dicam: guando consurgam?, et rursum spectabo vesperam et replebor doloribus usque ad tenebras (7). Que quiere decir: Como el siervo desea la sombra y como el mercenario espera el fin de su obra, así yo también tuve los meses vacíos y contaba las noches 1 El alma. Adición del Santo, que sólo se lee en este Códice.

2 Que. Del Santo es esta partícula, la cual también se lee en la mayor parte de los manuscritos.

3 Como la nota anterior.

4 Dándole. La última silaba de esta palabra es del Santo. Es descuido material del Códice de Barrameda.

5 Decía la copia: hasta llegar y estar. La corrección es del Santo. Como el Santo leen G, Vd. y Br. Los demás como el de Barrameda antes de enmendado. V: hasta llegar a esta perfección.

6 Gr., Lch., B). y Md. modifican asi las anteriores lineas: "No puede de|ar de desear el enamorado la paga y salario de su amor, por el cual sirve al Amado, porque de otra manera no seria amor: la cual paga y salario no es otra cosa, ni la puede querer cuando el amor es verdadero, sino mas amor, hasta llegar y estar en perfección de amor, el cual no se paga sino de si mismo. Esta paga y valor de amor da bien a entender el profeta Job diciendo." Asi continúa el párrafo, introduciendo leves modificaciones sin alterar la doctrina.

7 VII. 2.-Falta el texto latino en Bz.. Bj.. Gr., Lch. y 8 65-1.

trabajosas y prolijas para mí. Si me acostare a dormir diré: ¿cuándo llegará el día en que me levantaré? Y luego volveré a esperar la tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche. De esta manera, el alma que anda estuando (1) encendida en amor de Dios, desea el cumplimiento y perfección del amor para tener allí cumplido refrigerio, como el siervo fatigado del estío desea el refrigerio de la sombra, y como el mercenario espera el fin de su obra, espera el fin el alma de la suya. Donde es de notar, que no dijo el profeta Job que e¡ mercenario esperaba el fin de su trabajo, sino el fin de su obra, pera dar a entender lo que vamos diciendo, es a saber, que el alma que ama no espera el fin de su trabajo, sino el fin de lu obra, porque su obra es amar, y de esta obra que es amar espera ella el fin y remate que es la perfección u cumplimiento de amar a Dios; al cual (2) hasta que llegue, siempre está el alma de la figura que en la dicha autoridad se pinta Job, teniendo los días y los meses por vacíos y las noches por tra bajosas y prolijas. En lo dicho queda dado a entender cómo el alma que orna a Dios no ha de pretende: ni esper; r ot-a rosa de él sino la perfección del amor Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacelíos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre de ellos, Y sólo para ti quiero tenellos.

1 Estaando, trasladó el copista. El Santo corrige estuando, del verbo latino aestuo: quemar, arder. Estuando se lee también en Gr., Bz., 8.654 y Md. — Bj. y Lch. estribando. Br. y Vd.: anda estando. G y V: cuando estando.

2 El cual, decía la copia, que el Santo rectifica.

t 1. Prosigue, pues, (1), en la presente canción, pidiendo al Amado quiera ya poner término a sus ansias y penas, pues no hay otro que baste para hacerlo sino solo él, y que sea de manera que le puedan ver los ojos de su alma; pues solo él es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino sólo en él, diciendo: Apaga mis enojos.

2. Tiene una propiedad la concupiscencia del amor, como queda dicho (2), que todo lo que no hace o dice y conviene con aquello que ama la voluntad, la cansa, fatiga y enoja, y La pone desabrida, no viendo cumplirse lo que ella quiere; y a esto (3) y a las fatigas que tiene por ver a Dios llama aquí enojos, los cuales ninguna cosa basta para deshacerlos, sino la posesión del Amado. Por lo cual dice, que los apague él con su presencia, refrigerándolos todos, como hace el agua fresca al que está fatigado del calor, que por eso usa aquí de este vocablo «apaga», para dar a entender que ella está padeciendo con fuego de amor.

Pues que ninguno basta a deshacellos.

3. Para mover y persuadir más el alma a que cumpla su petición el Amado dice, que pues otro ninguno sino él basta a satisfacer su necesidad, que sea él el que apague sus enojos. Donde es de notar, que entonces está Dios bien presto para consolar al alma y satisfacer en sus necesidades y penas, cuando ella no tiene (4) ni pretende otra satisfacción y consuelos fuera de él; y así el alma que no tiene cosa que la entretenga fuera de Dios, no puede estar mucho sin visitación del Amado.

1 Pues, adición del Santo, que ni los manuscritos ni las ediciones copian; lo propio ocurre en la adición siguiente.

2 Adiciona el Santo: como queda dicho.

3 Faltan en la edición de Bruselas las palabras y a esto.

4 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md.: Para consolar y remediar las necesidades al alma cuando ella no tiene...Y véante mis ojos.

4. Esto es, véate yo cara a cara con los ojos de mi alma.

Pues eres lumbre dellos.

5. Allende de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas, llámale aquí también el alma por afición lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama para significar el amor que le tiene, lumbre de sus ojos (1). Y así es como si dijera en los dos versos sobredichos: Pues los ojos míos no tienen otra lumbre, ni por naturaleza, ni por amor, véante mis ojos, pues de todas maneras eres lumbre de ellos. Esta lumbre echaba menos David cuando con lástima decía: Lumen oculorum tneorum. et ipsum non est mecum (2). Que quiere decir: La lumbre de mis ojos aún ésa no está conmigo.

Y sólo para ti quiero tenellos.

6. En el verso pasado ha dado a entender el alma, cómo sus ojos estarán en tinieblas no viendo a su ñmado, pues sólo él es lumbre de ellos, en que le obliga a darle esta lumbre de gloria. Y en el presente verso le quiere más obligar diciendo,, que no los quiere tener para otra alguna cosa que para él; porque así como justamente es privada de esta divina lumbre el alma que quiere poner los ojos de su voluntad en otra lumbre de propiedad de alguna cosa fuera de Dios, por cuanto pone impedimento para recibirla, así también congruamente merece que se le dé al alma, que a todas las cosas cierra los dichos sus ojos (3), para abrirlos sólo a su Dios.

1 Gr., Lch., B). y Md,: "Llámale aquí también por afición lumbre de sus ojos, al modo que suele el que ama llamar al que ama lumbre de sus ojos, para significar el amor que le tiene."

2 Ps.XXXVII.il.

3 Por yerro quizá, imprime la edición de Bruselas: los dichosos ojos.

CANCION XI (1).

¡Oh, cristalina fuente, Si en esos tus semblantes plateados, Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!

1. Como con tanto deseo desea el alma la unión del Esposo, y ve que no halla remedio ni medio alguno en todas las criaturas, vuélvese a hablar con la fe, como la que más al vivo le ha de dar luz de su Amado, tomándola por medio para esto; porque, a la verdad, no hay otro por donde se venga a la verdadera unión de Dios, según por Oseas lo da a entender el Esposo diciendo: Yo te desposaré conmigo en fe (2); y dícele con gran deseo: ¡Oh, fe de mi Esposo Cristo! ¡si las verdades que has infundido de mi Amado en mi alma con oscuridad y tiniebla las manifestases ya con claridad, de manera que lo que contienes en fe, que son noticias informes, las mostrases y descubrieses, apartándote de ellas, formada y acabadamente de repente, volviéndolo en manifestación de gloria! Dice, pues, el verso: ¡Oh, cristalina fuente!

2. Llámala cristalina a la fe por dos cosas: la primera, porque es de Cristo su Esposo, y la segunda, porque tiene las propiedades del cristal en ser pura en las verdades y fuerte, y clara, limpia de errores y formas naturales. Y llámala fuente, porque de ella (3) le manan al alma las aguas de todos los bienes espirituales. De donde, Cristo Nuestro Señor, hablando con la Samaritana, llamó fuente a la fe, diciendo que en los que 1 Ya es dicho que la edición de Madrid introduce aqui la estrofa que empieza: Descubre tu presencia. Por esta razón, las canciones en la edición de Madrid, llevan un número adelantado sobre los códices.

2 Ose., H, 20.

3 Md. añade: siendo viva.

creyesen en él se haría una fuente cuya agua saltaría hasta la vida eterna (1). Y esta agua era el espíritu que habían de recibir en su fe los creyentes (2).

Si en esos tus semblantes plateados.

3. A las proposiciones y artículos que nos propone la fe, llama semblantes plateados. Para inteligencia de lo cual y de los demás versos, es de notar que la fe es comparada a la plata en las proposiciones que nos enseña, y las verdades y sustancia que en sí contienen son comparadas al oro; porque esa misma sustancia que ahora creemos, vestida y cubierta con plata de fe, habernos de ver y gozar en la otra vida al descubierto y desnudo el oro de la fe (3). De donde David hablando de ella, dice así: Si durmiéredes entre los dos coros, las plumas de la paloma serán plateadas, y las postrimerías (4) de su espalda serán en el color del oro (5). Quiere decir: Que s¡i cerráremos los ojos del entendimiento a las cosas de arriba y a las de abajo (a lo cual llama dormir en medio), quedaremos sólo en fe, a la cuaí llama paloma, cuyas plumas, que son las verdades que nos dice, serán plateadas, porque en esta vida la fe nos las propone oscuras y encubiertas, que por eso las llama aquí semblantes plateados; pero a la postre de esta fe, que será cuando se acabe la fe por la clara visión de Dios, quedará la sustancia de la fe (6) desnuda del velo de esta plata, de color como el oro. De manera que la fe nos da y comunica al mismo Dios, pero cubierto con plata de fe; y no por eso nos le deja de dar en la verdad, así como el que da un vaso de oro plateado, no porque vaya cubierto con plata, deja de dar el vaso de oro. De donde cuando la Esposa en los Cantares deseaba esta posesión de Dios, prometiéndosela él, cual en esta 1 Joan.. IV. 14.

2 VII, 39.

3 Decía la copia: Y al descubierto u desnudo ya el oro de la fe. La rectificación que hacemos a esta frase es del Santo.

4 Así el Santo. En la copia se puso postrimeras. También Lch. lee postrimeras.

5 Ps. LXVII. 14.

6 Md. añade: esfo es, las verdades que ella enseña.

5H vida se puede, le dijo que le haría unos zarcillos de oro, pero esmaltados con plata (1). En lo cual le prometió de dársele en fe encubierto. Dice, pues, ahora el alma a la fe: Oh, si en esos tus semblantes plateados, que son los artículos ya dichos con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos, que son los ojos deseados que añade luego, diciendo: Formases de repente Los ojos deseados.

4. Por los ojos se entiende, como dijimos, los rayos y verdades divinas; las cuales, como también habernos dicho, la fe nos las propone en sus artículos cubiertas e informes. Y así es como si dijera: ¡Oh, si esas verdades que informe y oscuramente me enseñas encubiertas en tus artículos de fe, acabases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos como lo pide mi deseo! Y llama aquí ojos a estas verdades, por la grande presencia que del Amado siente, que (2) le parece la está ya siempre mirando. Por lo cual dice: Que tengo en mis entrañas dibujados.

5. Dice que las tiene en sus entrañas dibujadas, es a saber: en su alma, según el entendimiento y la voluntad; porque según el entendimiento tiene estas verdades infundidas por fe en su alma. Y porque la noticia de ellas no es perfecta, dice que están dibujadas; porque así como el dibujo no es perfecta pintura, así la noticia de la fe no es perfecto conocimiento. Por tanto, las verdades que se infunden en el alma por fe, están como en dibujo, y cuando estén en clara visión, estarán en el alma como, períecta y acabada pintura, según aquello que dice el Apóstol, diciendo: Cum autetn venerit quod perfectum est, evacuabitur quod ex parie est (5). Que quiere decir: Cuando viniere lo que es perfecto, que es la clara visión, acabarse ha lo que es en parte, que es el conocimiento de la fe.

1 Can., I. 10.

2 Que. Suple el Santo una omisión material del Códice.— Br., V, Vd. y G, leen: siente y le parece.

3 1. ad Cor., XIII, 10.

6. Pero sobre este dibujo de fe hay otro dibujo de amor en el alma del amante, y es según la voluntad, en la cual de tal manera se dibuja la figura del Amado y tan conjunta y vivamente se retrata en él, cuando hay unión de amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante y el amante en el Amado; y tal manera de semejanza hace el amor en la transformación de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro, y que entrambos son uno. La razón es, porque en la unión y transformación de amor el uno da posesión de sí al otro, y cada uno se deja y da y trueca por el otro; y así, cada uno vive en el otro, y el uno es el otro, y entrambos son uno por transformación de amor. Esto es lo que quiso dar a entender San Pablo, cuando dijo: Vivo aatem, jam non ego, vivií vero in me Christus (1). Que quiere decir: Vivo yo, ya no yo, pero vive en mí Cristo. Porque en decir vivo yo, ya no yo, dió a entender, que aunque vivía él, no era vida suya, porque estaba transformado en Cristo, que su vida más era divina que humana, y por eso dice que no vivía él, sino Cristo en él.

7. De manera, que según esta semejanza de transformación podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por unión de amor, lo cual se hará perfectamente en el cielo en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios; porque transformados en Dios, vivirán vida de Dics, y no vida suya, aunque sí vida suya, porque la vida de Dios será vida suya. Y entonces dirán de veras: vivimos nosotros, y no nosotros, porque vive Dios en nosotros. Lo cual en esta vida, aunque puede ser como lo era en San Pablo, no, empero, perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformación de amor, que sea matrimonio espiritual, que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida; porque todo se puede llamar dibujo de amor en comparación de aquella perfecta figura de transformación de gloria. Pero cuando este dibujo de transformación en esta vida se alcanza, es grande buena dicha, por- 1 Gal.. II, 20.

que con eso se contenta grandemente el Amado; que por eso deseando él que le pusiese la Esposa en su alma como dibujo, le dijo en los Cantares: Ponme como señal sobre tu corazón, como señal sobre tu brazo (1). El corazón significa aquí el alma, en que en esta vida está Dios como señal de dibujo de fe, según se dijo arriba; y el brazo significa la voluntad fuerte, en que está como señal de dibujo de amor, como ahora acabamos de decir.

Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.

Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

1. En los grandes deseos y fervores de amor, cuales en las canciones pasadas ha mostrado el alma, suele el Amado visitar a su Esposa, alta y delicada y amorosamente y con grande fuerza de amor; porque, ordinariamente, según los grandes fervores y ansias de amor que han precedido en el alma, suelen ser también las mercedes y visitas que Dios la hace, grandes. Y como ahora el alma con tantas ansias había deseado estos divinos ojos, que en la canción pasada acaba de decir, descubrióle el Amado algunos rayos de su grandeza y divinidad, según ella deseaba; los cuales fueron de tanta alteza y con tanta fuerza comunicados, que la hizo salir de sí por arrobamiento y éxtasi, lo cual acaece al principio con gran detrimento y temor del natural. Y así, no pudiendo sufrir el exceso en sujeto tan flaco, 1 Cant., VIII, 6.

1 Cant., VIII, 6.

dice en la presente canción: Apártalos, Amado. Es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar saliendo de mí a suma contemplación sobre lo que sufre el natural; lo cual dice, porque le parecía volaba su alma de las carnes, que es lo que ella deseaba, que por eso le pidió que los apartase, conviene a saber, dejando de comunicárselos en la carne en que no los puede sufrir y gozar como querría, comunicándoselos en el vuelo que ella hacía fuera de la carne; el cual deseo y vuelo le impidió luego el Esposo, diciendo: Vuélvete, Paloma, que la comunicación que ahora de mí recibes, aún no es de ese estado de gloria que tú ahora pretendes; pero vuélvete a mí, que soy a quien tú, llagada de amor, buscas; que también yo, como el ciervo herido de tu amor, comienzo a mostrarme a ti por tu alta contemplación, y tomo recreación y refrigerio en el amor de tu contemplación. Dice, pues, el alma al Esposo: Apártalos, Amado.

Apártalos, Amado.

2. Según habernos dicho, el alma conforme a los grandes deseos que tenía de estos divinos ojos, que significan la "Divinidad (1) recibió del Amado interiormente tal comunicación y noticia de Dios, que la hizo decir: Apártalos, Amado. Porque tal es (2) la miseria del natural en esta vida, que aquello que al alma le es más vida y ella con tanto deseo desea, que es la comunicación y conocimiento de su Amado, cuando se le vienen a dar, no lo puede recibir sin que casi le cueste (3) la vida, de suerte que los ojos que con tanta solicitud y ansias, y por tantas vías buscaba, venga a decir cuando los recibe: Apártalos, Amado.

3. Porque es aveces tan grande el tormento que se siente (¿i) en las semejantes visitas de arrobamientos, que no hay tormento que así descoyunte los huesos y ponga en estrecho al natural (5), 1 Dignidad había trasladado la copia. La enmienda es del Santo. Manuscritos y ediciones trasladan divinidad.

2 También aquí corrige el Santo un descuido del copista, que trasladó ta el es.

3 Vd. y Br.: quite, por cuesre. V y G: gaste.

4 A veces, repetía la copia. Las palabras, que ninguna falta hacen, quizá están borradas por el Santo. Los demás tampoco las copian.

5 G, V, Vd. y Br.: "Porque es a veces tan grande el tormento que recibe en las tanto, que si no proveyese Dios se acabaría la vida. Y, a la verdad, así le parece al alma por quien pasa, porque siente como desasirse el alma de las carnes y desamparar al cuerpo, Y la causa es, porque semejantes mercedes no se pueden recibir muy en carne, porque el espíritu es levantado a comunicarse con el espíritu divino que viene al alma, y así por fuerza ha de desamparar en alguna manera la carne. Y de aquí es, que ha de padecer la carne (1), y, por consiguiente, el alma en la carne, por la unidad que tienen en un supuesto. Y, por tanto, el gran tormento que siente el alma al tiempo de este género de visita, y el gran pavor que la hace verse tratar por vía sobrenatural, la hacen decir: Apártalos, Amado (2).

4. Pero no se ha de entender, que porque el alma diga que los aparte, querría que los apartase; porque aquel es un dicho del temor natural, como habernos dicho; antes, aunque mucho más la costase, no querría perder estas visitas y mercedes del Amado, porque aunque padece el natural, el (3) espíritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del espíritu del Amado (4), que es lo que ella deseaba y pedía. Pero no quisiera ella recibirlo en carne, donde no se puede cumplidamente, sino poco y con pena, mas (5) en el vuelo del espíritu fuera de la carne, donde libremente se goza, por lo cual dijo: Apártalos, Amado, es a saber, de comunicármelos en carne.

Que voy de vuelo.

5. Como si dijera, que voy de vuelo de la carne, para que me los comuniques fuera de ella, siendo ellos la causa de hacerme volar fuera de la carne. Y para que entendamos mejor qué vuelo semejantes visitas de arrobamientos, que parece se descoyuntan todos los huesos y ponga en estrecho al natural...1 G. V. Vd. y Br.: "Y asi por causa del desamparar en alguna manera la carne con su ausencia ha de padecer la carne."

2 G, V. Vd. y Br.: "por la unidad que tiene con su unión. Y es la causa de grande sentimiento, que es grande tormento para la carne: y de aquí es que diga y el sentimiento le haga decir: Apártalos. Amado."

3 El. Del Santo es este articulo.

4 G, Vd., V y Br.: "recogimiento, que es su natural, que es gozar del Amado."

5 Mas. Es adición del Santo. Asi leen Lch.. G. V, Vd., Br. y Md.— Bz. y Gr.: sino. B).: sino en el espirita.

sea éste, es de notar que, como habernos dicho, en aquella visitación de Espíritu divino es arrebatando con gran fuerza el del alma, a comunicar con el espíritu, y destituye al cuerpo (1) y deja de sentir en él, y de tener en él sus acciones, porque las tiene en Dios. Que por eso dijo San Pablo, que en aquel rapto suyo no sabía si estaba su alma recibiéndole en el cuerpo, o fuera del cuerpo (2). Y no por eso se ha de entender que destituye (3) y desampara el alma (4) al cuerpo de la vida natural, sino que no tiene sus acciones en él. Y ésta es la causa porque en estos raptos y vuelos se queda el cuerpo sin sentido, y aunque le hagan cosas de grandísimo dolor, no siente; porque no es como otros traspasos y desmayos naturales, que con el dolor vuelven en sí. Y estos sentimientos tienen en estas visitas los que no han aún llegado a estado de perfección, sino que van camino en estado de aprovechados; porque los que han llegado ya tienen toda la comunicación hecha en paz y suave amor y cesan estos arrobamientos, que eran comunicaciones que disponían para la total comunicación.

6. Lugar era este conveniente para tratar de las diferencias de raptos y éxtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de espíritu, que a los espirituales suelen acaecer. Mas porque mi intento no es sino declarar brevemente estas canciones, como en (5) el prólogo prometí, quedarse ha para quien mejor lo sepa tratar que yo, y porque también la bienaventurada Teresa de Jesús, nuestra madre, dejó escritas de estas cosas de espíritu admirablemente, las cuales espero en Dios saldrán presto impresas a luz. Lo que aquí, pues, el alma dice del vuelo, hase de entender por arrobamiento y éxtasis del espíritu a Dios. Y dícele luego el Amado: Vuélvete, Paloma.

1 Vd. y Br.: y destruye el cuerpo. G: descubre. Lo mismo trasladaba V, pero un corrector corrige: desampara. Bj.: y destruir el cuerpo.

2 Falta en G, V, Vd. y Br. la frase: o fuera del cuerpo.

3 G. V, Vd. y Br.: destruye, como en la nota primera.

4 El alma. Adición del Santo, que también se lee en G, V, Vd. y Br.

5 En. Esta palabra es del Santo, que omitió por descuido el copista y se lee en los demás manuscritos.

7. De muy buena gana se iba el alma del cuerpo eu aquel vuelo espiritual, pensando que se le acababa ya la vida, y que pudiera gozarse con su Esposo para siempre y quedarse (1) al descubierto con él; mas atajóle el Esposo el paso, diciendo: Vuélvete, Paloma. Como si dijera: Paloma en el vuelo alto y ligero que llevas de contemplación, y en el amor con que ardes, y simplicidad con que vas (porque estas tres propiedades tiene la paloma), vuélvete de ese vuelo alto en que pretendes llegar a poseerme de veras, que aún no es llegado ese tiempo de tan alto conocimiento, y acomódate a este más bajo que yo ahora te comunico en éste tu exceso, y es: Que el ciervo vulnerado.