4 E. p.: "Y de lo que se puede pensar, y la tiene sin poder gustar ni meditar cosa de arriba."
ya hecho, pues ya aquella alma ha llegado a la negación sensitiva; y que cuando ya se ha llegado el término y está andado el camino, ya no hay caminar, porque sería volver a alejarse (1) del término. Y asi, no entendiendo que aquella alma está ya en la via (2) del Espíritu, en el cual no hay discurso, y que ya el discurso cesa (3), y es Dios (4) el agente y el que habla secretamente al alma solitaria, callando ella sobrepone otro ungüentos (5) en el alma de groseras noticias y jugos en que las imponen, y deshácenle la soledad y recogimiento, y por el consiguiente, la subida obra que en ella Dios pintaba. Y así el alma ni hace lo uno, ni aprovecha en lo otro, y así todo es dar golpes en la herradura (6).
40. Adviertan estos tales y consideren que el Espíritu Santo es el principal agente y movedor de las almas, que nunca pierde cuidado de ellas (7); y que ellos no son los agentes, sino instrumentos solos para enderezar las almas para la regla do la fe y ley de Dios, según el espíritu que Dios va dando a cada una. Y así todo su cuidado sea no acomodar al alma a su modo y condición propia de ellos, sino mirando si saben por donde Dios las lleva; y si no lo saben, déjenlas y no las perturben. Y conforme a esto, procuren enderezar al alma en mayor soledad y libertad y tranquilidad, dándoles anchura para que no aten el sentido espiritual y corporal a nada cuando Dios las lleva por aquí, y no se penen ni soliciten pensando que no se hace nada; que como el alma esté desasida de toda noticia propia y de todo apetito y afecciones de la parte sensitiva y en negación pura de pobreza de espíritu, en vacío de toda niebla de jugo, despegada de todo pecho y leche, que es lo que el alma ha de tener cuidado de ir haciendo de su parte y ellos 1 C: abajarse.
4 E. p. añade: con particularidad.
5 G: "callando ella, y asi haciendo actos o discurriendo no hace otra cosa el alma sino poner sobre sí otros ungüentos."
6 P: ri'erra dura. E. p. abrevia: Y asi el alma ni hace lo ano. ni aprovecha tampoco en lo otro.
7 E. p. "nunca pierde el cuidado de ellas y de lo que las importa para que aprovechen y lleguen a Dios con más brevedad y mejor modo y estilo."
en ello ayudándola a negarse según todo esto, es imposible (1) que no haga Dios lo que es de la suya. Más imposible que dejar de dar el rayo del sol en lugar sereno y descombrado; pues que así como el sol está madrugando y da en tu casa para entrar si le destapas el agujero (2), así Dios, que guardando a Israel no dormita (3), ni menos duerme, entrará en el alma vacía y la llenará de bienes.
41. Dios está como el sol sobre las almas para entrar; conténtense con disponerla según la perfección evangélica, que consiste en la desnudez y vacío del sentido y espíritu; y no quieran pasar adelante en el edificar, que ese oficio sólo es del Señor, de donde desciende todo dado excelente (4). Porque si el Señor no edificare la casa, en vano trabaja el que la edifica (5); edificará en cada alma, como él quiere, edificio sobrenatural. Dispon tú ese natural, aniquilando sus operaciones, pues que antes estorban que ayudan. Eso es tu oficio; y el de Dios, como dice el Sabio, es enderezarle a los bienes sobrenaturales por modos y maneras que tú ni el alma no lo sabéis; y asi no digas: ¡oh, que no va adelante, que no hace nada!; porque si el entendimiento del alma entonces no gusta (6) de otras inteligencias más que antes, adelante va el entendimiento caminando (7) a lo sobrenatural. ¡Oh, que no entiende nada distintamente! Antes si entendiese (8) distintamente no iría adelante, porque Dios es incomprensible y excede al entendimiento; y así, cuanto más va, más se ha de ir alejando de sí mismo caminando en fe, creyendo y no entendiendo (9); y asi a Dios más se llega no entendiendo que entendiendo. Y, por tanto, no tengas de eso pena, que si el entendimiento no vuelve atrás, queriendo emplearse en noticias distintas y otros entenderes de por 1 E. p. añade: según el modo de proceder de la bondad g misericordia divina 2 G y C: ventana. E. p. lee si le abres la puerta por si le destapas el agujero.
3 Ps. CXX. 4.
4 Jacob, I. 17.
5 Ps. CXXVI, 1.
6 E. p.: porque si el alma entonces no gusta.
7 E. p.: adelante va caminando.
8 Por entonces, añade la e. p.
9 E. p.: viendo.
acá, adelante va; porque, en este caso, el no volver atrás es ir adelante (1), es ir más en fe, que el entendimiento como no sabe ni puede saber cómo es Dios, camina a él no entendiendo; y así antes, para bien ser, le conviene eso que tú le condenas que no se embarace con inteligencias distintas (2).
42. ¡Oh! dirás, que la voluntad, si el entendimiento no entiende distintamente, la voluntad a lo menos estará ociosa y no amará, porque no se puede amar sino lo que se entiende. Verdad es esto, mayormente en las operaciones y actos naturales del alma, que la voluntad no ama sino lo que distin^-tamente conoce el entendimiento. Pero en la contemplación (3) de que vamos hablando, en que Dios, como habernos dicho, infunde en el alma, no es menester que haya noticia distinta, ni que el alma haga actos, porque en un acto le está Dios (4) comunicando noticia amorosa, que es juntamente como luz caliente sin distinción alguna, y entonces al modo que es la inteligencia, es también el amor en la voluntad. Que como la noticia es general y oscura, no acabando el entendimiento de entender distintamente lo que entiende, también la voluntad ama en general sin distinción alguna. Que, como quiera que Dios sea luz y amor en esta comunicación delicada, igualmente informa estas dos potencias, aunque algunas veces hiere más en la una que en la otra. Y así, algunas veces se siente más inteligencia que amor, y otras más amor que inteligencia; y a veces, también todo inteligencia, casi sin ningún amor, y a veces, todo amor sin inteligencia alguna; y asi, en lo que es actos que el alma de suyo hace, no puede amar sin entender. Mas en los que Dios hace en ella es diferente, porque se puede comunicar en una potencia sin la otra; y así, puede inflamar la voluntad con el toque del calor de su amor, aunque no entienda el entendimiento cómo puede uno recibir calor del fuego, aunque no le vea si está cerca el fuego. Y de esta manera muchas veces se sentirá 1 P y e. p.: adelante va; y el ir adelante es ir más en fe...2 E. p. añade: sino que camine en perfecta fe.
3 E. p.: Pero en el rato de contemplación.
4 E. p.: ni que el alma haga muchos discursos, porque entonces le está Dios.
la voluntad inflamada o enternecida y enamorada sin saber ni entender cosa más particular que antes, ordenando Dios en ella el amor, como lo dice la Esposa en los Cantares, diciendo: Introdújome el Rey en la celda vinaria (1) y ordenó en mi la caridad.
43. Donde no hay que temer de la ociosidad de la voluntad en este puesto, que si cesa de hacer actos sobre particulaires noticias cuanto era de su parte, hácelos Dios en ella embriagándola en amor infuso por medio de la noticia de contemplación o sin ella, como acabamos de decir; y son tanto mejores que los que ella hiciera, y tanto más meritorios (2) y sabrosos, cuanto es mejor el movedor e infusor de este amor (3), que es Dios, el cual le pega al alma, porque la voluntad está cerca de Dios y desasida de otros gustos. Por eso téngase cuidado que la voluntad esté vacía y desasida de sus afecciones; que si no vuelve atrás queriendo gustar algún jugo o gusto, aunque particularmente no le sienta en Dios, adelante va, subiendo sobre todas las cosas a Dios, pues de ninguna cosa gusta; y a Dios, aunque no le guste muy particular y distintamente, ni le ame con tan distinto acto, gústale en aquella infusión general oscura y secretamente, más que a todas las cosas distintas (4), pues entonces ve ella claro que ninguna le da tanto gusto como aquella quietud solitaria. Y ámale sobre todas las cosas amables, pues que todos los otros jugos y gustos de todas ellas tiene desechados y le son desabridos. Y así no hay que tener pena, que si la voluntad no puede reparar en jugos y gustos de actos particulares, adelante va; pues el no volver atrás abrazando algo sensible, es ir adelante a lo inac- 1 Cant., II, IV.— G y C: en la bodega del vino.
2 E. p. suprime aquí muchas líneas en la siguiente forma: "Y así algunas veces se siente más inteligencia que amor, otras más intenso amor que inteligencia. Y por eso no hay que temer de la ociosidad de la voluntad en este puesto, que si cesa de hacer actos regidos por particulares noticias, cuanto era de su parte, embriágala, empero, en amor infuso por medio de la noticia de la contemplación, como acabamos de decir; y son tanto mejores los que siguiendo esta contemplación infusa se hacen, y tanto más meritorios..."
3 E. p.: el movedor que infunde este amor.
4 E. p.: más que si se rigiera por noticias distintas.
CANCION ni cesible, que es Dios, y asi no es maravilla que no le sienta (1). Y así la voluntad para ir a Dios más ha de ser desarrimándose de toda cosa deleitosa y sabrosa, que arrimándose; que así cumple bien el precepto de amor, que es amarle sobre todas las cosas; lo cual no puede ser sin desnudez jj vacio espiritual (2) en todas ellas (3).
44. Tampoco hay que temer en que la memoria vaya vacía de sus formas y figuras, que pues Dios no tiene forma ni figura, segura va vacía de forma y figura, y más acercándose a Dios; porque cuanto más se arrimare a la imaginación, más se aleja de Dios y en más peligro va, pues que Dios, siendo como es incogitable, no cae en la imaginación.
45. No entendiendo, pues, estos a las almas que van ya en esta contemplación quieta y solitaria (4), por no haber ellos pasado, ni aun quizá llegado de un modo ordinario de discursos y actos, pensando, como he dicho, que están ociosas, porque el hombre animal, esto es, que no pasa del sentido animal de la parte sensitiva, no percibe las cosas que son de Dios, dice San Pablo (5), les turban la paz de la contemplación^ sosegada y quieta que de suyo les daba Dios, y los hacen meditar y discurrir y hacer actos, no sin grande desgana y repugnancia y sequedad y distración de las mismas almas, que se querrían estar en su quieto y pacífico recogimiento, y persuádenos a que procuren jugos y fervores, como quiera que los habían de aconsejar lo contrario. Lo cual, no pudiendo ellas hacer ni entrar en ello como antes, porque ya pasó ese tiempo, no es ése su camino, desasosiéganse doblado pensando que van perdidas; y aun ellos se lo ayudan a creer, y sécanlas el espíritu y quítanles las unciones preciosas que en la soledad y tranquilidad Dios las ponía; que, como dije, es grande daño, 1 E. p. suprime: Y asi, no es maravilla que no le sienta.
3 E. p.: "lo cual para ser con toda perfección, ha de ser con esta desnudez y vacío especial de todas."
4 G, añade y modifica: "y en mayor peligro va; y cuanto más se apartare de ella, más seguro camina, y no acaban de entender éstos no experimentados a estas almas, ni conocen que las tiene el Señor en este estado de contemplación quieta..."
5 I ad Cor., II, 14.
y pénenlas del duelo y del lodo; pues lo uno pierden y en fo otro sin provecho penan.
46. No saben éstos qué cosa es espíritu, y hacen a Dios grande injuria y desacato metiendo su tosca mano donde Dios obra; porque le ha costado mucho a Dios llegar estas almas hasta aquí, y precia mucho haberlas llegado a esta soledad y vacío de sus potencias y operaciones para poderlas hablar al corazón, que es lo que él siempre desea, tomando él ya la mano, siendo ya él el que en el alma reina con abundancia de paz y sosiego, haciendo desfallecer los actos naturales (1) de las potencias con que trabajando toda la noche no hacía nada; apácentándolas ya el espíritu sin operación del sentido, porque sentido ni su obra, no es capaz del espíritu.
47. Y cuánto el precia esta tranquilidad y adormecimiento o aniquilación de sentido, echase bien de ver en aquella conjuración tan notable y eficaz que hizo en los Cantares, diciendo: Conjuróos, hijas de Jerusalén, por las cabras y ciervos campesinos, que no recordéis ni hagáis velar a la amada hasta que ella quiera (2). En lo cual da a entender cuánto ama el adormecimiento y olvido solitario, pues interpone estos animales solitarios y retirados. Pero estos espirituales no quieren que el alma repose ni quiete, sino que siempre trabaje y obre de manera que no dé lugar a que Dios obre, y que lJo que él va obrando se deshaga y borre con la operación del alma, hechos las raposinas que demuelen la florida viña del alma (3); y por eso se queja por Isaías, diciendo: Vosotros habéis depacido (4) mi viña (5).
48. Pero estos por ventura yerran con buen celo, porque no llega a más su saber. Pero no por eso quedan excusados en los consejos que temerariamente dan sin entender primero el camino y espíritu que lleva el alma; y si no la entiende, entro- 1 E. p.: los actos discursivos.
2 Cant.,111,5.
3 Cant., II, 15.— G: Que atalan la florida viña del alma. E. p.: que destruyen.
5 Isai., III, 14.
meter su tosca mano en cosa que no entiende (1), no dejándole para quien mejor la entienda; que no es cosa de pequeño peso y culpa hacer a un alma perder inestimables bienes por consejo fuera de camino y dejarla bien por el suelo. Y así, el que temerariamente yerra, estando obligado a acertar como cada uno lo está en su oficio, no pasará sin castigo, según el daño que hizo Porque los negocios de Dios, con mucho tiento y muy a ojos abiertos se han de tratar, mayormente en cosa tan delicada y subida como en estas almas, donde se aventura casi infinita ganancia en acertar y casi infinita pérdida en errar.
49. Pero ya que quieras decir que todavía tiene alguna excusa, aunque yo no la veo, a lo menos no me podrás decir que la tiene el que tratando un alma jamás la deja salir de su poder, allá por los respetos e intentos vanos que él se sabe, que no quedarán sin castigo; pues que está cierto que habiendo de ir aquella alma adelante aprovechando en el camino espiritual, a que siempre Dios la ayuda, ha de mudar estilo y modo de oración y ha de tener necesidad de otra doctrina ya más alta que la suya y otro espíritu; porque no todos saben para todos los sucesos y términos (2) que hay en el camino espiritual, ni tienen espíritu tan cabal que conozcan cómo en cualquier estado de la vida espiritual ha de ser el alma llevada y regida; a lo menos, no ha de pensar que lo tiene él todo, ni que Dios querrá dejar de llevar aquella alma más adelante. No cualquiera que sabe desbastar el madero, sabe entallar la imagen; ni cualquiera que sabe entallarla, sabe perfilarla y pulirla; ni el que sabe pulir, sabrá pintarla; ni cualquiera que sabe (5) pintarla, sabrá poner la última mano y perfección; porque cada uno de éstos no puede en la imagen hacer más de lo que sabe, y si1 quisiese pasar adelante, sería echarla a perder.
50. Pues veamos si tú siendo solamente desbastador, quieres poner el alma en el desprecio del mundo y mortificación de sus apetitos, o, cuando mucho, entallador, que será en poner - 1 E. p.: saben.
2 E. p.: casos.
3 E. p.: sepa.
la en santas meditaciones, y no sabes más; ¿cómo llegarás esa alma hasta la última perfección de delicada pintura, que ya ni consiste en desbastar, ni entallar, ni aun en perfilar, sino en lat obra que Dios ha de ir en ella haciendo? Y así cierto está que si en tu doctrina, que siempre es de una manera, la haces siempre estar atada, que o ha de volver atrás, o a lo menos no irá adelante (1). Porque ¿en qué parará, te ruego, la imagen, si siempre has de ejercitar en ella no más que el martillar y desbastar, que en el alma es el ejercicio de las potencias? ¿Cuándo se ha de acabar esta imagen? ¿Cuándo o cómo se ha de dejar a que la pinte Dios? ¿Es posible que tú tienes todos estos oficios y que te tienes por tan consumado, que nunca esa alma habrá menester más que a ti?
51. Y dado caso que tengas para alguna alma, porque quizá no tendrá talento para pasar más adelante, es como imposible que tú tengas para todas las que no dejas salir de tus manos; porque a cada una lleva Dios por diferentes caminos, que apenas se hallará un espíritu que en la mitad del modo que lleva convenga con el modo del otro. Porque ¿quién habrá, como San Pablo, que tenga para hacerse (2) todo a todos, para ganarlos a todos? Y tú de tal manera tiranizas las almas y de suerte las quitas la libertad y adjudicas para ti la anchura y libertad de la doctrina evangélica, que no sólo procuras que no te dejen; mas, lo que peor es, que si acaso alguna vez (3) que alguna fué a pedir algún consejo a otro, o a tratar alguna cosa que no convendría tratar contigo, o la llevaría Dios para que la enseñase lo que tú no enseñas, te hayas con ella (que no lo digo sin vergüenza), con las contiendas de celos (4) que hay entre los casados, los cuales no son celos que tienes de honra de Diosi, sino celos de tu soberbia y presunción. Porque ¿cómo puedes tú saber que aquella alma no tuvo necesidad de ir a otro? Indíg- 1 Lo que sigue del párrafo hasta el número 54, se suprime en P.
2 C: para hacer a todas manos y hacerse...3 E. p.: alguna vez sabes.
4 G: "Te hayas con ella por esto con aspereza, lo cual no es celo que tú tienes de la honra y gloria de Dios, sino celos de tu soberbia..." T omite: que hay entre los casados, los cuales no son celos...
nase Dios de éstos grandemente, y promételos castigo por el profeta Ezequiel, diciendo: No apacentábades mi ganado, sino cubríadesos con la lana y comíadesos su leche; yo pediré mi ganado de vuestra mano (1).
52. Deben, pues, estos tales dar libertad a estas almas, y están obligados a dejarlas ir a otros y mostrarles buen rostro, que no saben ellos por dónde aquella alma la quiera Dios aprovechar, mayormente cuando ya no gusta de su doctrina, que es señal que la lleva Dios adelante por otro camino y que ha menester otro maestro, y ellos mismos se lo han de aconsejar, y lo demás nace de necia soberbia y presunción (2).
55. Pero dejemos ahora esta manera, y digamos otra pestífera que éstos, u otros peores que ellos, usan. Porque acaecerá que anda Dios ungiendo algunas almas con santos deseos y motivos de dejar el mundo y mudar la vida y estado y servir a Dios, despreciando el siglo (lo cual tiene Dios en mucho haberlos llegado hasta allí, porque las cosas del siglo no son del corazón de Dios), y ellos allá con unas razones humanas o respetos harto contrarios a la doctrina de Cristo y su mortificación y desprecio de todas las cosas, estribando en su interés o en su gusto, o por temer donde no había que temer, se lo dilatan o se lo dificultan; o, lo que peor es, por quitárselo del corazón trabajan (3). Que teniendo ellos mal espíritu, y poco devoto, y muy vestido de mundo, y poco ablandado en Cristo, como ellos no entran, no dejan entrar a otros, como dice nues^ tro Salvador: ¡/Ay de vosotros que tomasteis la llave de la ciencia y no entráis ni dejáis entrar a otros! (4). Porque éstos, a la verdad, están puestos como tropiezo y tranca a la puerta del cielo, no advirtiendo que los tiene Dios allí para que compelan a entrar a los que Dios llama, como se lo tiene mandado (5), y ellos, por el contrario, están compeliendo que no en- 2 G omite el párrafo que sigue.
3 E. p.: andan.
4 Luc, XI, 52.
5 E. p. añade: en su Evangelio. C: diciendo por San Lucas: porfía, hazlos entrar, para que se llene mi casa de convidados.
tren por la puerta angosta que guía a la vida; de esta manera es él un ciego que puede estorbar la guía del Espíritu Santo con el alma. Lo cual acaece de muchas maneras, que aquí queda dicho, unos sabiendo y otros no sabiendo; mas los unos g los otros no quedarán sin castigo, pues teniéndolo por oficio, están obligados a saber y mirar lo que hacen.
54. El otro ciego que dijimos que podía empachar (1) al alma en este género de recogimiento es el demonio, que quiere que, como él es ciego, también el alma lo sea. El cual en estas altísimas soledades en que se infunden las delicadas unciones del Espíritu Santo (en lo cual él tiene grande pesar y envidia, porque se le va el alma de vuelo y no la puede coger en nada y ve que se enriquece mucho), procúrale poner en esta desnudez y enajenamiento algunas cataratas de noticias y nieblas de jugos sensibles, a veces buenos para cebar más al alma (2) y hacerla volver así al trato del sentido, y que mire en aquéllo y lo abrace, a fin de ir a Dios arrimada en aquellas noticias buenas y jugos. Y en esto las distrae y saca facilísimamente de aquella soledad y recogimiento en que, como habernos dicho, el Espíritu Santo está obrando aquellas grandezas secretamente. Y entonces el alma, como es inclinada a sentir y gustar, mayormente si lo anda pretendiendo, facilísimamente se pega a aquellas noticias y jugos, y se quita de la soledad en que Dios obra Porque como ella no hacia nada, parécele estotro mejor (3), pues ahí es algo. Y aquí es grande lástima que no entendiéndose, por comer ella un bocadillo, se quita que la coma Dios a ella toda, absorbiéndola en unciones de su paladar espirituales y solitarias.
55. Y de esta manera hace el demonio, por poco más que nada, grandísimos daños, haciendo al alma perder grandes riquezas, sacándola con un poquito de cebo como al pez del golfo de las aguas sencillas del espíritu, donde estaba engolfada y anegada en Dios sin hallar pie ni arrimo. Y en esto la saca 1 E. p.: estorbar.
2 Más al alma. Así la e. p. y los manuscritos, salvo T.
3 E. p.: Porque como ella a su parecer no hacia nada, parécele estotro mejor.
a la orilla, dándola estribo y arrimo, y que halle pie, y que se vaya por su pie y por tierra y con trabajo y no nade por las aguas de Siloé, que van con silencio bañando en las unciones de Dios. Y hace el demonio tanto de esto (1), que es para admirar; que con ser maijor un poco de daño en esta parte que hacer mucho en otras almas muchas, como habernos dicho, apenas (2) hay alma que vaya por este camino que no la haga grandes daños y haga caer en grandes pérdidas; porque este maligno se pone aquí con grande aviso en el paso que hay del sentido al espíritu (3), engañando y cebando al alma con el mismo sentido, atravesando, como habernos dicho, cosas sensibles, porque se detenga en ellas y no se le escape; y el alma en grandísima facilidad (4) luego se detiene como no sabe más que aquello, y no piensa que hay en aquello pérdida, antes lo tiene a buena dicha y lo toma de buena gana pensando que la viene Dios a ver; así deja de entrar en lo interior del Esposo, quedándose a la puerta a ver lo que pasa. Todo lo alto ve el demonio, dice Job, es a saber, de las almas, para impugnarlo; y si acaso alguna se le entra en el recogimiento, con horrores, temores o dolores corporales o con sonidos y ruidos exteriores, trabaja por perderla, haciéndola divertir al sentido (5) para sacarla afuera y divertirla del interior espíritu, hasta que no pudiendo más, la deja. Y con tanta facilidad estorba tantas riquezas y estraga estas preciosas almas, que con preciarlo él más que derribar muchas de otras, no lo tiene en mucho por la facilidad con que lo hace y lo poco que le cuesta. A este propósito podemos entender lo que de él dijo Dios al mismo Job, es a saber: Absorberá un río y no se maravillará, y tiene confianza que el Jordán caerá en su boca, que se entiende por lo más alto de la perfección. En sus mismos ojos le cazará como con an- 1 P: tanto caso de esto.
2 E, p.: "y con ser mayor un poco de daño que en esta parte hace a muchas almas, apenas..."
3 C, Gr. y P, añaden: como siempre lo ha de costumbre, para que no pase del sentido al espíritu.
4 T: grandísima dificultad.
5 E. p.: al sonido, en vez de al sentido.
zuelo, y con leznas le horadará las narices (1); esto es, con las puntas de las noticias con que le está hiriendo, le divierta el espíritu; porque el aire que por las narices sale recogido, estando horadadas, se divierte por muchas partes. Y adelante dice: Debajo de él estarán los rayos del sol y derramarán el oro debajo de sí como el lodo (2). Porque admirables rayos de divinas noticias hace perder a las almas ilustradas, y precioso oro de matices divinos quita y derrama a las almas ricas.
56. i Oh, pues, almas! Cuando Dios os va haciendo tan soberanas (3) mercedes, que os lleva por estado de soledad y recogimiento, apartándoos de vuestro trabajoso sentido, no os volváis al sentido. Dejad vuestras operaciones, que si antes os ayudaban para negar el mundo y a vosotros mismos cuando erais principiantes, ahora que os hace Dios merced de ser el obrero, os serán obstáculo grande y embarazo; que como tengáis cuidado de no poner vuestras potencias (4) en cosa ninguna, desasiéndolas de todo y no embarazándolas, que es lo que de vuestra parte habéis de hacer en este estado, solamente junto con la advertencia amorosa, sencilla que dije arriba, de la manera que allí lo dije, que es cuando no os hiciéredes gana el tenerla; porque no habéis de hacer ninguna fuerza al alma (5), si no fuere en desasirla de todo y libertarla (6), porque no la turbéis y alteréis la paz o tranquilidad, Dios os la cebará (7) de refección celestial (8), pues que no se la embarazáis.
57. El tercer ciego es la misma alma, la cual no entendiéndose, como habernos dicho, ella misma se perturba y se hace el daño. Porque como ella no sabe sino obrar por el 1 Job, XL, 18.
2 Job., XLI, 21.
5 E. p. abrevia: amorosa g sencilla, sin hacer ninguna fuerza al alma.
7 B: curará. G: "Dios os la reficionará y llenará de bienes espirituales si no se la embarazáis con operaciones sensibles."
8 C: perfección espiritual.
sentido, cuando Dios la quiere poner en aquel vacio y soledad, donde no puede usar de las potencias ni hacer actos, como ve que ella no hace nada, procura hacerlo (1), y así se distrae y llena de sequedad y disgusto el alma; la cual estaba gozando la ociosidad de la paz y silencio espiritual en que Dios estaba de secreto poniendo gusto (2). Y acaecerá que esté Dios porfiando por tenerla en aquella quietud callada, y ella porfiando por vocear con aquella imaginación, y por caminar con el entendimiento; como a los muchachos que llevándolos sus madres en brazos sin que ellos den pasos, ellos van pateando y gritando por irse por sus pies, y así ni andan ellos ni dejan andar a las madres. O como cuando el pintor está pintando una imagen, que si ella se está meneando, no le dejará hacer nada.
58. Ha de advertir el alma, que entonces, aunque ella no se siente caminar, mucho más camina que por su pie; porque la lleva Dios en sus brazos, y asi ella no siente el paso. Y aunque ella no hace nada (3), mucho más se hace que si ella lo hiciera, porque es Dios el obrero. Y si ella no lo echa de ver, no es maravilla; porque lo que Dios obra en el alma, no lo alcanza el sentido. Déjese en las manos de Dios y fíese de él, y no se ponga en otras manos ni en obras suyas; que como esto sea, segura irá que no hay peligro sino cuando ella quiera poner las potencias en algo (4).
59. Volvamos, pues, al propósito de estas cavernas profundas de las potencias en que decíamos que el padecer del alma suele ser grande cuando le anda Dios ungiendo y disponiendo para unirla consigo con estos sutiles ungüentos (5); los cuales a veces son tan sutiles y subidos, que penetrando ellos la íntima sustancia del profundo del alma (6), la disponen y saborean de manera que el padecer y desfallecer en deseo con 1 E. p.: procura más a lo sensible y expreso hacerlo.
2 C y Gr.: la estaba poniendo a gesto.
3 E. p.: Y aunque ella parece que no hace nada.
4 E. p.: "Déjese en las manos de Dios, y fíese de él, que, como esto sea, segura irá que no hay peligro sino cuando ella quiere de suyo o por su traza obrar con las potencias." Aquí termina P la Llama y reanuda la copia el manuscrito A.
6 E. p.; que penetrando lo íntimo del fondo del alma.
inmenso vacio efe estas cavernas es inmenso. A donde habernos de notar que si los ungüentos que disponían estas cavernas para la unión del matrimonio espiritual son tan subidos como habernos dicho, ¿cuál será la posesión que ahora tienen? Cierto, que conforme a la sed y hambre y pasión de las cavernas será ahora la satisfacción y hartura y deleite de ellas; y conforme a la delicadez de las disposiciones, será el primor de la posesión y fruición del sentido, el cual es el vigor (1) y virtud que tiene la sustancia del alma para sentir y gozar los objetos da las potencias.
60. A estas potencias llama aquí el alma cavernas harto propiamente (2), porque como sienten que caben en ellas las profundas inteligencias y resplandores de estas lámparas, echa de ver claramente que tienen tanta profundidad, cuanto es profunda la inteligencia y el amor; y que tienen tanta capacidad y senos cuantas cosas (3) distintas reciben de inteligencias, de sabores y de gozos; todas las cuales cosas se asientan y reciben en esta caverna del sentido del alma, que es la virtud capaz que tiene para poseerlo todo, sentirlo y gustarlo, como digo. Así como el sentido común de la fantasía es receptáculo de todos los objetos de los sentidos exteriores, así este sentido común del alma está ilustrado y rico con tan alta y esclarecida posesión.
Que estaba oscuro y ciego.