SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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13. También en las cosas espirituales, la muerte es privación de todas las cosas. Será, pues, la sombra de la muerte tinieblas que también privan en alguna manera de todas las cosas. Así la llama el Salmista diciendo: Sedentes in tenebris et in utnbra mortis (1); ahora sean espirituales de muerte espiritual, ahora corporales de muerte corporal. La sombra de la vida será luz: si divina, luz divina; si humana, luz natural. Según esto, la sombra de la hermosura ¿cuál será? Será otra hermosura al talle y propiedad de aquella hermosura; y la sombra de la fortaleza será otra fortaleza ál talle y condición de aquella fortaleza; y la sombra de la sabiduría (2), será otra sabiduría, ó por mejor decir, será la misma hermosura y la misma fortaleza y la misma sabiduría en sombra, en la cual se conoce el talle y propiedad cuya es la sombra.

14. Según esto, ¿cuáles serán las sombras que hará el Espíritu Santo al alma de todas las grandezas de sus virtudes y atributos? Estando tan cerca de ella, que no sólo la tocan en sombra, mas está unida con ellas en sombra, gustándolas en sombra (3) entendiendo y gustando el talle y las propiedades de Dios en sombra de Dios, es a saber, entendiendo y gustando la propiedad de la potencia divina en sombra de omnipotencia; y entendiendo y gustando la sabiduría divina en sombra de sabiduría divina; entendiendo y gustando la bondad infinita en sombra que le cerca de bondad infinita; entendiendo y gustando el deleite de Dios infundido en sombra de deleite de Dios; y fi- 1 Ps. CVI. 10.

2 E. p.: "Y así la sombra de la hermosura será como otra hermosura, al talle y propiedad de aquella hermosura, cuya sombra es: y la sombra de la fortaleza será como otra fortaleza, a su talle y condición: y la sombra de la sabiduría..."

3 E. p. omite: gustándolas en sombra.

nalmentc (1), gustando la gloria de Dios en sombra de gloria, que hace saber y gustar la propiedad y talle de la gloria de Dios, pasando todo esto en claras y encendidas sombras; pues los atributos de Dios y sus virtudes son lámparas, que, como quiera que sean resplandecientes y encendidas, a su talle y propiedad han de hacer sombras resplandecientes y encendidas y multitud de ellas en un solo ser.

15. ¡Oh! qué será de ver aquí el alma experimentando lfi /irtud de aquella figura que vió Ezequiel en aquel animal de cuatro formas y en aquella rueda de cuatro ruedas, viendQ cómo el aspecto suyo era como el aspecto de carbones encendidos y como aspecto de lámparas, viendo la rueda que es la sabiduría, llena de ojos de dentro y de fuera, que son admirables noticias de sabiduría, y sintiendo aquel sonido que hacían en su paso, que era como sonido de multitud y de ejércitos, que significan muchas cosas en un número distintas de Dios, que aquí (2) el alma en un solo sonido de un paso de Dios por ella comprende (3); y, finalmente, gustando aquel sonido del batir de sus alas, que dice era como sonido de muchas aguas, como sonido del Altísimo Dios, que significan el ímpetu de las aguas divinas, que al alear del Espíritu Santo en la llama del amor al alma letificando embiste (4), gozando aquí la gloria de Dios en su amparo y favor de su sombra, como también allí dice este Profeta diciendo que aquella visión era semejanza de la gloria del Señor. Y cuán elevada se sienta aquí esta dichosa alma, cuán engrandecida se conozca, cuán admirada se vea en hermosura santa, ¿quién lo podrá decir, viéndose ya infundida con tanta copiosidad en las aguas de estos divinos resplandores, que echa de ver que el Padre Eterno da con larga mano el regadío superior e inferior, como a Axa dió su padre cuando suspiraba, pues estas aguas alma y cuerpo regando penetran? (5). " 1 E. p. abrevia: de sabidaría divina, y finalmente...2 E. p. modifica: que significan machas cosas en uno, que aquí...3 E. p.: conoce.

4 E. p.: aguas divinas, que al caer el Espíritu Santo embiste al alma en llama de amor.

5 E. p.: "¡Oh cuán elevada está aquí esta dichosa almal ¡Oh cuán engrandecida!

16. ¡Oh, admirable cosa, que con ser todas estas lámparas de los atributos divinos un simple ser y en él sólo se gusten, se vea y guste la distinción de ellas (1) tan encendida la una como la otra, siendo la una sustancialmente la otra! ¡Oh, abismo de deleites, tanto más abundantes, cuanto están tus riquezas más recogidas en unidad y simplicidad infinitas, donde de tal manera se conozca y guste lo uno, que no se impida el conocimiento y gusto perfecto de lo otro; antes cada cosa en ti es luz de la otra, que por tu limpieza! ¡oh, Sabiduria divina!, muchas cosas se ven en ti viéndose una (2), porque tú eres el depósito de los tesoros del Eterno Padre. Porque en tus resplandores Las profundas cavernas del sentido.

17. Que son las potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad; las cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces, pues no se llenan con menos que infinito (3). Las cuales, por lo que padecen cuando están vacias, echaremos en alguna manera de ver lo que se gozan y deleitan cuando de su Dios están llenas, pues que por un contrario se da luz del otro. Cuanto a lo primero, es de notar que estas cavernas de las potencias, cuando no están vacías y purgadas y limpias de toda afección de criatura no sienten ef valío grande de su profunda capacidad; porque en esta vida cualquiera cosilla que a ellas se pegue basta para tenerlas tan embarazadas y embelesadas que no sientan su daño, ni echen menos sus inmensos bienes, ni conozcan su capacidad. Y es cosa admirable, que con ser capaces de infinitos bienes, baste el menor de ellos a embarazarlas de manera que no los puedan recibir (4) hasta de todo punto vaciarse, como luego diremos. Pe- ¡Cuán admirada de lo que ve, aun dentro de los. límites de fe! ¿Quién lo podrá decir, infundida con tanta copiosidad en las aguas de estos divinos resplandores, donde el Padre Eterno da con larga mano el regadío superior e inferior, pues estas aguas regando alma y cuerpo penetran."

1 E. p.: un simple ser, en él se conciben y entienden la distinción...

2 E. p.: "antes cada cosa en ti es luz que no estorba a la otra, y por tu limpieza, oh Sabiduría divina, muchas cosas se conocen en ti en una..."

3 E. p.: que con lo infinito.

4 E. p. añade: que no los puedan perfectamente recibir.

ro cuando están vacías y limpias, es intolerable la sed y hambre y ansia 'del sentido espiritual, porque como son profundos los estómagos de estas cavernas, profundamente penan; porque el manjar que echan de menos también es profundo, que, como digo, es Dios; y este tan grande sentimiento comúnmente acaece hacia los fines de la iluminación y purificación del alma, antes que llegue a unión (1), donde ya se satisfacen. Porque como el apetito espiritual está vacio y purgado de toda criatura y afección de ella y perdido el temple natural está templado a lo divino y tiene ya el vacio dispuesto y todavía no se le comunica lo divino en unión de Dios, llega el penar de este vacío y sed más que a morir, mayormente cuando por algunos visos o resquicios se les trasluce algún rayo divino y no se le comunican; y estos son los que penan con amor impaciente, que no pueden estar mucho sin recibir o morir (2).

18. Cuanto a la primera caverna que aquí ponemos, que es el entendimiento, su vacío es sed de Dios, y ésta es tan grande que la compara David a la del ciervo, no hallando otra mayor a qué compararla, que dicen es vehementísima, diciendo: Asi como desea el ciervo (3) las fuentes de las aguas, asi mi alma desea a ti Dios (4); y esta sed es de las aguas de la sabiduría de Dios, que es el objeto del entendimiento.

19. La segunda caverna es la voluntad, y el vacío de ésta es hambre de Dios, tan grande, que hace desfallecer al alma, según lo dice también David diciendo: Codicia y desfallece mi alma en los tabernáculos del Señor (5). Y esta hambre es de la perfección de amor que el alma pretende.

20. La tercera caverna es la memoria, y el vacío de ésta es deshacimiento y derretimiento del alma por la posesión de Dios, como lo nota Jeremías diciendo: Memoria memor ero et tabescet in me anima mea (6). Esto es: Con memoria me 2 A suprime todo el comentario que sigue, salvo los números 59 y 60.

3 E. p. abrevia: a que compararla cuando dijo: como desea el ciervo...4 Ps. XLI. 1.

5 Ps. LXXXIII, 3.

6 Thren., III, 20-21. — La e. p. omite el texto latino.

acordaré. Id est: mucho me acordaré y derretirse ha mi alma en mí; revolviendo estas cosas en mi corazón, viviré en esperanza de Dios.

21. Es, pues, profunda la capacidad de estas cavernas; porque lo que en ellas puede caber, que es Dios, es profundo e infinito, y así será en cierta manera su capacidad infinita, y así su sed infinita, su hambre también infinita y profunda, su deshacimiento y pena es muerte infinita; que aunque no se padece tan intensamente como en ia otra vida, pero padécese una viva imagen de aquella privación infinita, por estar el alma en cierta disposición para recibir su lleno, aunque este penar es de otro temple; porque es en los senos (1) del amor de la voluntad, que no es el que alivia la pena; pues cuanto mayor es, es tanto más impaciente por la posesión de su Dios, a quien espera por momentos de intensa codicia.

22. Pero, válgame Dios, pues que es verdad que cuando el alma desea a Dios con entera verdad tiene ya al que ama, como dice San Gregorio sobre San Juan (2), ¿cómo pena por lo que ya tiene? Porque en el deseo que dice San Pedro que tienen los ángeles de ver al Hijo de Dios no hay alguna pena ni ansia, porque ya le poseen; y así le parece que si el alma cuanto más desea a Dios más le posee, y la posesión de Dios da deleite y hartura al alma; como en los ángeles, que estando cumpliendo su deseo en la posesión se deleitan, estando siempre hartando su espíritu con el apetito, sin fastidio de hartura; por lo cual, porque ni hay fastidio, siempre deseán, y porque hay posesión, no penan, tanto más de hartura y de deleite había el alma de sentir aquí en este deseo cuanto mayor es el deseo, pues tanto más tiene a Dios y no de dolor y pena (3).

1 E. p.: "y pena en su manera infinita, y así cuando padece, aunque no se padece tan intensamente como en la otra vida, pero parécese una viva imagen de allá, por estar el alma en cierta disposición para recibir su lleno, que la privación de él le es pena grandisima; aunque este penar es de otro temple, porque es en los senos del amor de la voluntad, y aquí el amor no alivia la pena..."

2 E. p. omite las palabras: sofcre San Juan.

3 E. p.: "da deleite y hartura, tanto más de hartura y deleite había el alma de sentir aquí en este deseo, cuanto mayor es el deseo, pues tanto más tiene de Dios; y así de razón no había de sentir dolor ni pena."

23. En esta cuestión viene bien notar la diferencia que hay en tener a Dios por gracia en sí solamente y en tenerle también por unión; que lo uno es bien quererse, y lo otro es también comunicar??. Que es tanta la diferencia, como hay entre el desposorio y el matrimonio; porque en el desposorio sólo hay un igualado si y una sola voluntad de ambas partes y joyas y ornato de desposada, que se las da graciosamente el desposado; mas en el matrimonio hay también comunicación de las personas y unión (1). En el desposorio, aunque algunas veces hay vistas del esposo a la esposa y la da dádivas, como decimos; pero no hay unión de las personas, que es el fin del desposorio. Ni más ni menos, cuando el alma ha llegado a tanta pureza en sí y en sus potencias que la voluntad esté muy purgada de otros gustos y apetitos extraños, según la parte inferior y superior, y enteramente dado el sí acerca de todo esto en Dios, siendo ya la voluntad de Dios y del alma una en un consentimiento, pronto y libre, ha llegado a tener a Dios por gracia de voluntad, de todo lo que puede por vía de voluntad y gracia; y esto es haberle Dios dado, en el sí de ella, su verdadero sí y entero de su gracia.

24. Y éste es un alto estado (2) de desposorio espiritual del alma con el Verbo, en el cual el Esposo la hace grandes mercedes y la visita amorosísimamente muchas veces, en que ella recibe grandes favores y deleites. Pero no tienen que ver con los del matrimonio, porque todos son disposiciones para la unión del matrimonio; que aunque es verdad que esto pasa en el alma (3) que está purgadísima de toda afección de criatura (porque no se hace el desposorio espiritual, co- 1 E. p.: "En esta cuestión se ha de notar la diferencia que hay de tener a Dios por gracia solamente y tenerle también por unión, que lo uno es quererse bien, y lo otro dice una muy particular comunicación; la cual diferencia la podemos entender al modo que hay entre el desposorio y el matrimonio, que en el desposorio sólo hay un concierto y una voluntad de ambas partes, algunas joyas y adorno de la desposada que el desposado graciosamente la da; mas en el matrimonio hay también unión y comunicación de las personas.'

2 E. p.: a Dios por gracia en desposorio y conformidad de voluntad, en el cual estado...3 E. p.: los del matrimonio espiritual, que aunque es verdad que todo esto pasa en el alma...

mo decimos, hasta esto), todavía (1) ha menester él alma otras disposiciones positivas de Dios, de sus visitas y dones en que la va más purificando y hermoseando y adelgazando para estar decentemente dispuesta para tan alta unión. Y en esto pasa tiempo en unas más y en otras menos, porque lo va Dios haciendo al modo del alma (2). Y esto es figurado por aquellas doncellas que fueron escogidas para el rey ñsuero, que aunque las habían sacado de sus tierras y de la casa de sus padres, todavía antes que llegasen al lecho del rey las tenían un ano (aunque en el palacio encerradas), de manera que el medio año se estaban disponiendo con ciertos ungüentos (3) de mirra y otras especias, y el otro medio año con otros ungüentos más subidos, y después de esto iban al lecho del rey.

25. En el tiempo, pues, de este desposorio y espera del matrimonio en las unciones del Espíritu Santo, cuando con ya más altos los ungüentos de disposiciones para la unión de Dios, suelen ser las ansias de las cavernas del alma extremadas y delicadas. Porque como aquellos ungüentos son ya más próximamente dispositivos para la unión de Dios, porque son más allegados a Dios, y por esto saborean al alma y la engolosinan más delicadamente de Dios, es el deseo más delicado y profundo; porque el deseo de Dios es disposición para unirse con Dios.

26. ¡Oh, qué buen lugar era éste para avisar a las almas que Dios llega a estas delicadas unciones, que miren lo que hacen y en cuyas manos se ponen, porque no vuelvan atrás, sino que es fuera del propósito a que vamos hablando! Mas es tanta la mancilla y lástima que cae en mi corazón ver volver las almas (4) atrás, no solamente no se dejando ungir de manera que pase la unción adelante, sino aun perdiendo los efectos de la unción, que no tengo de dejar de avisarles aquí acerca de esto lo que deben hacer para evitar tanto daño, aunque nos 1 E. p. añade: para la unión y matrimonio.

2 E. p. omite: porque lo va Dios haciendo al modo del alma.

3 C: olores.

4 E. p.: volver algunas almas.

detengamos un poco en volver al propósito, que yo volveré luego a él, aunque todo hace a la inteligencia de la propiedad de estas cavernas. Y por ser muy necesario no sólo para estas almas que van tan prósperas, sino también para todas las demás que buscan a su amado, lo quiero decir (1).

27. Cuanto a lo primero, es de saber que si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella; y si ella le envía a él sus amorosos deseos, que le son a él tan olorosos, como la virgulica (2) del humo que sale de las especias aromáticas de la mirra y del incienso; él a ella le envía el olor de sus ungüentos con que la trae y hace correr hacia él, que son sus divinas inspiraciones y toques; los cuales siempre que son suyos, van ceñidos y regulados con motivo de la perfección de la ley de Dios y de la fe, por cuya perfección ha de ir el alma siempre llegándose más a Dios. Y así ha de entender el alma que el deseo de Dios en todas las mercedes que le hace en las unciones y olores de sus ungüentos, es disponerla para otros más subidos y delicados ungüentos más al temple de Dios, hasta que venga en tan delicada y pura disposición que merezca la unión de Dios y transformación sustancial en todas sus potencias.

28. Advirtiendo, pues, el alma que en este negocio es Dios el principal agente y el mozo de ciego (3) que la ha de guiar por la mano a donde ella no sabría ir, que es a las cosas sobrenaturales que no puede su entendimiento ni voluntad ni memoria saber como son; todo su principal cuidado ha de ser mirar que no ponga obstáculo a la guía, que es el Espíritu Santo, según el camino por donde la lleva Dios, ordenado en ley de Dios y fe, como decimos. Y este impedimento le puede venir si se deja llevar de otro ciego; y los ciegos que la podrían sacar del camino, son tres, conviene a saber: el rnaes* tro espiritual, y el demonio y ella misma.

29. Cuanto a lo primero, conviénele grandemente al al- 1 Con el siguiente párrafo comienza la Llama el Manuscrito de Pamplona y llega hasta el número 59, aunque con algunas omisiones.

3 La e. p. omite mozo de ciego.

ma que quiera aprovechar y no volver atrás, mirar (1) en cuyas manos se pone; porque cual fuere el maestro, tal será el discípulo, y cual el padre tal el hijo; y para este camino, a lo menos para el más subido de él, y aun para lo mediano, apenas hallará una guía cabal según todas las partes que ha menester, porque ha menester ser sabio y discreto y experimentado. Porque para guiar el espíritu, aunque el fundamento es el saber y la discreción, si no hay experiencia de lo más subido, no atinarán a encaminar al alma en ello, cuando Dios se lo da; y podríanla hacer harto daño, porque no entendiendo ellos la vía del espíritu (2), muchas veces hacen perder a las almas la unción de estos delicados ungüentos con que el Espíritu Santo las va disponiendo para sí (3), por otros modos rateros que ellos han leído por ahí, que no sirven sino para principiantes; que no sabiendo ellos más que para principiantes (y aun eso plegué a Dios), no quieren dejar a las almas pasar aunque Dios las quiera llevar a más de aquellos principios y modos discursivos e imaginarios, para que nunca excedan y salgan de la capacidad natural (4), con que ellos pueden hacer muy poca hacienda.

30. Y para que mejor entendamos esto, es de saber, que el estado de principiantes es meditar y hacer actos discursivos. En este estado, necesario le es al alma que se le dé materia para que discurra y que de suyo haga actos interiores y se aproveche del fuego y hervor espiritual sensitivo (5); porque así le conviene para habituar los sentidos y apetitos a cosas buenas, y cebándolos con este sabor se desarraiguen del siglo. Mas cuando esto ya en alguna manera está hecho, luego los comienza Dios a poner en estado de contemplación, lo cual suele ser muy en breve, mayormente en gente religiosa, porque más en breve negadas las cosas del siglo, acomodan a Dios el sen- 1 C, omitiendo en la línea anterior el adverbio grandemente, añade aquí dúigentísimamente mirar.

2 E. p.: los caminos del espíritu.

3 E. p. añade aquí: gobernándolas.

4 E. p. omite: para que nunca excedan y salgan de la capacidad natural.

tido y el apetito; y luego no hay que hacer sino pasar de meditación a contemplación, lo cual es ya cuando cesan los actos discursivos y meditación de la propia alma y los jugos y hervores primeros sensitivos, no pudiendo ya discurrir como antes, ni hallar nada de arrimo por el sentido; este sentido quedando en sequedad, por cuanto le mudan el caudal al espíritu que no cae en sentido. Y como quiera que naturalmente todas las operaciones que de suyo puede hacer el alma no sean sino por el sentido, de aquí es que ya Dios en este estado es el agente y el alma es la paciente; porque ella sólo se ha como el que recibe y como en quien se hace, y Dios como el que da y como el que en ella hace, dándole los bienes espirituales en la contemplación (1), que es noticia y amor divino ■junto; esto es, noticia amorosa, sin que el alma use de sus actos y discursos naturales, porque aun no puede ya entrar en ellos como antes.

31. De donde en este tiempo totalmente se ha de llevar el alma por modo contrario del primero. Que si antes la daban materia para meditar y meditaba, que ahora antes se la quiten y que no medite; porque, como digo, no podrá aunque quiera, y distraerse ha. Y si antes buscaba jugo y hervor y le hallaba, ya no le quiera ni le busque, porque no sólo no le hallará por su diligencia, mas antes sacará sequedad, porque se divierte del bien pacífico y quieto que secretamente le están dando en el espíritu, por la obra que él quiere hacer por el sentido; y así, perdiendo lo uno, no hace lo otro, pues ya los bienes no se los dan por el sentido como antes. Y por eso en este estado en ninguna manera la han de imponer en que medite y se ejercite en actos, ni procure sabor ni hervor (2); porque sería poner obstáculo al principal agente, que, como digo, es Dios, el cual oculta y quietamente anda poniendo en el alma sabiduría y noticia amorosa sin especificación de actos (3), 1 E. p.: "es el agente coa particularidad que infunde y enseña, y el alma la que recibe dándole bienes muy espirituales en la contemplación..."

2 E. p.: ni se ejercite en actos sacados a fuerza de discurso, ni procure con asentimiento sabor ni fervor.

3 E. p.: sin mucha diferencia, expresión o multiplicación de acto».

aunque algunas veces los hace especificar en el alma con alguna duración. Y así, entonces el alma se ha de andar sólo con advertencia amorosa a Dios, sin especificar actos, habiéndose, como habernos dicho, pasivamente (1), sin hacer de suyo diligencias, con la advertencia amorosa, simple y sencilla, como quien abre los ojos con advertencia de amor.

32. Que pues Dios entonces en modo de dar trata con ella con noticia sencilla y amorosa, también el alma trate con él en modo de recibir con noticia o advertencia sencilla y amorosa, para que así se junte noticia con noticia y amor con amor; porque conviene que el que recibe se haya al modo de lo que recibe y no de otro, para poderle recibir y retener como se lo dan (2); porque, como dicen los filósofos, cualquiera cosa que se recibe, está en el recipiente al modo que se ha el recipiente. De donde está claro que si el alma entonces no dejase su modo activo natural, no recibiera aquel bien sino a modo natural. Y así, no lo recibiría, sino quedarse hía solamente con acto natural; porque lo sobrenatural no cae en el modo natural ni tiene que ver con ello (3). Y así totalmente si el alma quiere entonces obrar de suyo, habiéndose de otra manera más que con la advertencia amorosa pasiva que habernos dicho, muy pasiva y tranquilamente, sin hacer acto natural si no es cuando Dios la uniese en algún acto, pondría impedimento a los bienes que la está Dios comunicando sobrenaturalmente en la noticia amorosa (4). Lo cual es en el principio en ejercicio de purgación (5), como habernos dicho arriba, y después 1 E. p.: "sin especificar otros actos más de aquellos a que se siente inclinada por él, habiéndose como pasivamente."

2 La e. p. suprime las palabras siguientes hasta la frase: de donde está claro-G lo pone en latín.

3 G lee: "porque lo sobrenatural no cabe en el alma que está ocupada en actos y operaciones naturales."

4 E. p.: "De donde está claro que si el alma entonces no dejase su modo ordinario de discurrir no recibiría aquel bien, sino escasa y imperfectamente, y así no lo recibiría con aquella perfección con que se lo dan: pues siendo tan superior e infuso, no cabe en modo tan escaso y imperfecto. Y así, totalmente si el alma quiere entonces obrar de suyo habiéndose de otra manera más que con la advertencia pasiva amorosa, muy pasiva y tranquilamente, sin discurrir como antes, pondría impedimento a los bienes que la está Dios comunicando en la noticia amorosa."

5 C: Lo cual es al principio en la noticia amorosa en el ejercicio de purgación.

en más suavidad de amor. Lo cual si, como digo, y es asi la verdad, se anda recibiendo en el alma pasivamente y al modo de Dios sobrenatural, y no al modo del alma natural (1), sigúese que para recibirla ha de estar esta alma muy desembarazada, ociosa, pacífica y serena, al modo de Dios; como el aire que cuanto más limpio está y sencillo y quieto, más le ilustra y calienta el sol. Y así no ha de estar asida a nada, ni a cosa de meditación ni sabor, ahora sensitivo, ahora espiritual; porque requiere el espíritu tan libre y aniquilado, que cualquiera cosa que el alma entonces quisiese hacer de pensamiento o discurso (2) o gusto a que se quiera arrimar, la impediría e inquiew taria y haría ruido en el profundo silencio que conviene que haya en el alma, según el sentido y el espíritu, para (3) tan profunda y delicada audición de Dios, que habla al corazón en esta soledad que dijo por Oseas (4), en suma paz y tranquilidad, escuchando y oyendo el alma, como David, lo que habla Dios, porque habla esta paz en su alma. Lo cual, cuando así acaeciere que se sienta el alma poner en silencio y escucha, aun la advertencia amorosa que dije ha de olvidar, porque el alma se quede libre para lo que entonces la quieren; porque aquella advertencia sólo ha de usar de ella cuando no se siente poner en soledad u ociosidad u olvido o escucha espiritual, lo cual siempre viene con algún absorbimiento interior (5).

33. Por tanto (6) en ninguna sazón y tiempo, ya que el alma ha comenzado a entrar en este sencillo y ocioso estado de contemplación, no ha el alma de querer traer delante de sí meditaciones, ni querer arrimarse a jugos ni sabores espirituales (7), sino estar desarrimada en pie sobre todo eso, el espí- 1 E. p.. al modo de Dios, y no al modo del alma.

2 E. p.: de pensamiento particular o discurso.

5 E. p.: "la advertencia amorosa que dije, ha de ser sencillísima, sin cuidado ni reflexión alguna, de manera que casi la olvide para estar toda en el oir, porque asi el alma se quede libre para lo que entonces la quieren."

6 E. p.: Esfa manera y olvido siempre viene con algún absorvimiento interior. Por tanto...7 E. p. añade: "como queda dicho largamente en el capítulo décimo del libro primero de la Noche Oscura, y antes en el capitulo último del segundo libro, y en el ritu desasido, como dijo el profeta Habacub que había él de hacer, diciendo: Estaré en pie sobre la guarda de mis sentidos, esto es, dejándolos abajo, y afirmaré el paso sobre la munición de mis potencias, esto es, no dejándolas dar paso de pensamiento, y contemplaré lo que se me dijere; esto es, recibiré lo que se me comunicare (1). Porque ya habernos dicho que la contemplación es recibir, y no es posible que esta altísima sabiduría y linaje de contemplación se pueda recibir sino en espíritu callado y desarrimado de jugos y noticias (2), porque así lo dice Isaías, diciendo: ¿A quién enseñará la ciencia y a quién hará oir lo oído? (3). A los destetados de leche, esto es, de los jugos y gustos, y a los desarraigados de los pechos, esto es, de los arrimos de noticias y actos particulares. Quita la niebla, y la mota, y los pelos, y limpia el ojo, y luciráte el sol claro, y verás. Pon el alma en libertad de paz, y sácala del yugo y servidumbre de su operación, que es el cautiverio del Egipto; que todo es poco más que juntar pajas para cocer tierra, y llévala a la tierra de promisión que mana leche y miel (4).

34. ¡Oh, maestro espiritual!, mira que a esa libertad y ociosidad santa de hijos la llama Dios al desierto, en que ande vestida de fiesta y con joyas de oro y plata, habiendo ya despojado a Egipto (5) y tomádoles sus riquezas; y no sólo eso, sino ahogádolos (6) en la mar de la contemplación, donde el gitano del sentido no halla pie ni arrimo y deja libre al Hijo de Dios, que es el espíritu salido de los límites y quicios angostos de la operación natural, que es su bajo entender, su tosco sentir, su pobre gustar, para que Dios le dé el suave maná; cuyo sabor aunque tiene todos esos sabores y gustos en que tú quieres traer trabajando el alma, con todo capítulo primero [el segundo en nuestra edición], del libro tercero de la Subida del Monte Carmelo."

3 E. p.: ¿y a quién hará entender el oído?

4 Isai.. XXVIII, 9.

5 Gr. y P añaden: que es la parte sensitiva.

6 E. p.: sino aun ahogando a sus enemigos. C: sino ahogando los gitanos.

eso, por ser tan delicado que se deshace en la boca, no se sentirá si otro gusto u otra cosa quisiere sentir, porque nole recibirá; procura desarrimar (1) al alma de todas las codicias de jugos, gustos y meditaciones, y no la desquietes con cuidado y solicitud alguna de arriba y menos de abajo, poniéndola en toda enajenación y soledad posible; porque cuanto más esto alcanzare y más presto llegare a esta ociosa tranquilidad, con tanta más abundancia se le va infundiendo el espíritu de la divina sabiduría, amoroso, tranquilo, solitario, pacífico, suave, robador del espíritu, sintiéndose a veces robado y llagado serena y blandamente, sin saber de quién, ni de dónde, ni cómo, porque se comunicó sin operación propia (2).

35. Y un poquito de esto que Dios obra en el alma en este santo ocio y soledad, es inestimable bien, más que el alma puede pensar ni el que la trata, y no se echa de ver, lo cual lucirá en su tiempo. A lo menos lo que de presente el alma podrá alcanzar a sentir, es un enajenamiento y extrañez, unas veces más que otras, acerca de todas las cosas, con respiro suave del amor y vida del espíritu y con inclinación a soledad y tedio en las criaturas y el siglo. Porque como le gusta el espíritu, desabrido es todo lo que es de carne.

36. Pero los bienes interiores que esta callada contemplación deja impresos en el alma sin ella sentirlo, como digo, son inestimables; porque, en fin, son unciones secretísimas y delicadísimas del Espíritu Santo, en que secretamente llena al alma de riquezas y dones y gracias, porque _ en fin, siendo Dios, hace como Dios (3). Estos bienes, pues, y estas grandes riquezas, estas subidas y delicadas unciones y matices del Espíritu Santo, que por su delgadez y sutil pureza ni el alma ni el que las trata las entiende, sino sólo el que las pone para agradarse más del alma con grandísima (4) facilidad, no más de con tantica obra que el alma quiera hacer de aplicar sentido o apetito 2 E. p. añade: en el sentido dicho.

3 E. p. añade: g obra como Dios.

4 G y C: gratísima.

de querer asir alguna noticia o jugo o gusto, se deturban e impiden, lo cual es grave daño y gran dolor y lástima.

37. ¡Oh, grave caso, y mucho para admirar que no pareciendo el daño ni casi nada lo que se interpuso, es entonces mayor el daño y de mayor dolor y mancilla que deturbar y echar a perder muchas almas de estotras comunes (1) que no están en aquel puesto de tan subido esmalte y matiz. Como si en un rostro de extremada pintura (2) tocase una mano muy tosca con extraños y bajos colores, sería el daño mayor y más notable que si borrase muchas más comunes y de más lástima y dolor; porque aquella mano tan delicada que aquél deturbó ¿quién la acertará a poner?

38. Con (3) ser este daño tan grande, más que se puede encarecer, es tan común que apenas se hallará un maestro espiritual que no le haga en las almas que de esta manera comienza Dios a recoger en contemplación; porque cuántas veces está Dios ungiendo al alma con alguna unción muy delgada de noticia amorosa, serena, pacífica, solitaria y muy ajena del sentido y de lo que puede pensar, no pudiendo meditar ni gustar de cosa de arriba (4) ni de abajo, ni de noticias, porque la trae Dios ocupada en aquella unción solitaria, inclinada a soledad y ocio; y vendrá uno que no sabe sino martillar y macear como herrero, y porque él no enseña más que aquello, dirá: anda, dejaos de eso que es perder tiempo, y ociosidad; sino tomad y meditad y haced actos, que es menester que hagáis de vuestra parte actos y diligencias, que son esotros alumbramientos y cosas de bausanes.

39. Y así, no entendiendo éstos los grados de oración ni vías del espíritu, no echan de ver que aquellos actos que ellos dicen que haga el alma, y aquel caminar con discurso está 1 E. p.: y mancilla, que otro que pareciera mucha mayor en almas comunes...2 G: de extremada hermosura. C: de extremada hermosura y pintura.

3 E p. arregla: que si borrase otras muchas y de más lástima y dolor. Y con ser...G: "más lástima y dolor, porque ¿quién se atreverá a enmendar y perficionar lo que obraba aquella mano divina que éste con su no entender turba? Y con ser..."