lo juzga, y el de ninguno es juzgado (1). Et iterum (2). El espíritu todo lo rastrea, hasta lo profundo de Dios (3). Porque ésta es la propiedad del amor, escudriñar todos los bienes del Amado.
5. ¡Oh gran gloria de almas que merecéis llegar a este sumo fuego (4), en el cual, pues hay infinita fuerza para consumiros y aniquilaros, esta cierto que no consumiéndoos inmensamente os consuma en gloria. No os maravilléis que Dios llegue a alguna^ almas altamente hasta aqui, pues que el sol se singulariza (5) en hacer algunos efectos maravillosos, el cual, como dice el Espíritu Santo, de tres maneras abrasa los montes, esto es, de Iossantos. Siendo, pues, este cauterio tan suave como aqui se ha dado a entender, ¿cuan regalada creeremos que estará el alma que de él fuere tocada? Que queriéndolo ella decir no lo dice, sino quédase con la estimación en el corazón y con el encarecimiento en la boca por este término oh, diciendo: ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! (6).
6. Habiendo el alma hablado con el cauterio, habla ahora con la llaga que hace el cauterio; y como el cauterio era suave, según (7) se ha dicho, la llaga según razón ha de ser conformeai cauterio. Y así llaga de cauterio suave será llaga regalada, porque siendo el cauterio de amor suave, ella será llaga de amor suave, y así será regalada suavemente.
7. Y para dar a entender cómo sea esta llaga con quien eila aquí habla, es de saber que el cauterio del fuego material en la parte do asienta siempre hace llaga, y tiene esta propiedad que si se asienta sobre llaga que no era de fuego, la haceque sea de fuego. Y eso tiene este cauterio de amor, que en el alma que toca, ahora esté llagada de otras llagas de miserias y pecados, ahora esté sana, luego la deja llagada de amor; y ya 1 IadCor., II. 15.
2 Bz.: Y otra vez.
3 I ad Cor.. D, 10.
4 Bg. y P: a este estado de sumo fuego.
5 Asi los manuscritos, salvo S que traslada: particulariza.
6 S: Oh regalada llama.
S pasa de esta palabra a la otra igual inmediata.
las que eran llagas de otra causa, quedan hechas llagas de amor (1). Pero en esto hay diferencia de este amoroso cauterio al del fuego material, que éste la llaga que hace no la puede volver a sanar, sino se aplican otros medicables; pero la llaga del cauterio de amor no se puede curar con otra medicina, sino que el mismo cauterio que la hace la cura, y el mismo que la cura, curando la cura la hace; porque cada vez que toca el cauterio de amor en la llaga de amor, hace mayor llaga de amor, y así cura y sana más, por cuanto llaga más; porque el amante, cuanto más llagado, está más sano, y la cura que hace el amor es llagar y herir sobre lo llagado, hasta tanto que la llaga sea tan grande que toda el alma venga a resolverse "(2) en llaga de amor. Y de esta manera ya toda cauterizada y hecha una llaga de amor, está toda sana en amor, porque está írasformada en amor. Y en esta manera se entiende la llaga de que aquí habla el alma, toda llagada y toda sana (3). Y porque aunque está toda llagada y toda sana, el cauterio de amor no deja de hacer su oficio, que es tocar y herir de amor por cuanto ya está todo regalado y todo sano, el efecto que hace es regalar la llaga, como suele hacer el buen médico. Por eso dice bien aquí el alma: Oh llaga regalada. ¡Oh, pues, llaga tanto más regalada, cuanto es más alto y subido el fuego de amor que la causa, porque habiéndola hecho el Espíritu Santo solo a fin de regalar, y como su deseo y voluntad de regalar al alma sea grande, grande será esta llaga, porque grandemente será regalada! {'4).
8. ¡Oh dichosa llaga, hecha por quien no sabe sino sanar! ¡Oh venturosa y mucho dichosa llaga, pues no fuiste hecha sino para regalo, y la calidad de tu dolencia es regalo y deleite del alma llagada! Grande eres ¡oh deleitable llaga!, porque es grande el que te hizo; y es grande tu regalo, pues el fuego de amor es infinito, que según tu capacidad y grandeza te regala (5). ¡Oh, pues, regalada llaga, y tanto más subidamen- 1 Bz. abrevia: esté llagada de otras cosas, quedan hechas llagadas de amor.
2 C: revolverse.
3 S y Bz. pasan de esta palabra a la igual que viene luego.
4 Bg. y P omiten: porque grandemente será regalada.
5 Bg. lee: de amor, que es infinito, según tu capacidad y grandeza te regala.
CANCION n te regalada (1), cuanto más en el infinito centro (2) de la sustancia del alma tocó el cauterio, abrasando todo lo que se pudo abrasar, para regalar todo lo que se pudo regalar! Este cauterio y esta llaga podemos entender que es en el más alto grado (3) que en este estado puede ser, porque hay otras muchas maneras de cauterizar Dios al alma que ni llegan aquí ni son como ésta, porque ésta es toque sólo de la divinidad en el alma, sin forma ni figura alguna intelectual ni imaginaria.
9. Pero otra manera de cauterizar al alma con forma intelectual suele haber muy subida y es en esta manera. Acaecerá que estando el alma inflamada en amor de Dios aunque no esté tan calificada como aquí habernos dicho (pero harto conviene que lo esté para lo que aquí quiero decir), que sienta embestir en ella un serafín con una flecha o dardo encendidísimo en 'fuego de amor, traspasando a esta alma que ya está encendida como ascua, o, por mejor decir, como llama, y cauterízala subidamente; y entonces en este cauterizar traspasándola con aquella saeta, apresúrase la llama del alma y sube de punto con vehemencia, al modo que un encendido horno o fragua cuando le hornaguean (4) o trabucan el fuego (5), y afervoran la llama; y entonces, al herir de este encendido dardo, siente la llaga el alma en deleite soberano (6); porque demás de ser ella toda removida en gran suavidad (7) al trabucamiento y moción impetuosa causada por aquel serafín, en que siente grande ardor y derretimiento de amor, siente la herida fina y la.yerba con que vivamente iba templado el hierro, como una viva punta en la sustancia del espíritu, como en el corazón del alma traspasado.
10. Y en este íntimo punto de la herida, que parece que da en la mitad del corazen del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite (8), ¿quién podrá hablar como conviene? Porque siente 1 Bg. y P: tanto más sabida y regaladamente regalada...2 Bg. y P: último centro.
3 Bg., Bz. y P: que es el más alto grado.
4 Bz.: hornaican. C: hornacean.
5 Bz. y C añaden: y se aviva el fuego.
7 Bg.: soledad.
8 C omite: que es donde se siente lo fino del deleite.
el alma allí como un grano de mostaza muy mínimo, vivísimo y encendidísimo, el cual de si envía en circunferencia ( 1 ) un vivo y encendido fuego de amor; el cual fuego, naciendo de la sustancia y virtud de aquel punto vivo donde está la sustancia y virtud de la yerba, se siente difundir sutilmente por todas las espirituales y sustanciales venas del alma según su potencia y fuerza, en lo cual siente ella convalecer y crecer tanto el ardor, y en ese ardor afinarse tanto el amor que parecen en ella mares de fuego amoroso que llega a lo alto u, bajo de las máauinas, llenándolo todo el amor. En lo cual parece al alma que todo el universo es un mar de amor en que ella está engolfada, no echando de ver término ni fin donde se acabe ese amor, sintiendo en si, como habernos dicho, el vivo punto y centro del amor.
11. Y lo que aqui goza el alma no hay más que decir sino que allí siente cuán bien comparado está en el Evangelio el reino de los cielos al grano de mostaza, que por su gran calor, aunque tan pequeño, crece en árbol grande (2); pues que el alma se ve hecha como un inmenso fuego de amor que nace de aquel punto encendido del corazón del espíritu.
12. Pocas almas llegan a tanto como esto, mas algunas iian llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la riqueza y valor a las cabezas en las primicias del espíritu según la mayor o menor sucesión que habían de tener en su doctrina y espíritu.
13. Volvamos, pues, a la obra que hace aquel serafín, que verdaderamente es llagar y herir interiormente en el espíritu; y así, si alguna vez da Dios licencia para que salga algún efecto afuera en el sentido corporal al modo que hirió dentro, sale la herida y llaga afuera, como acaeció cuando el serafín hirió (3) al Santo Francisco, que llagándole el alma de amor en las cinco llagas, también salió en aquella manera el efecto de ellas 1 C: el caal siembra en la circunferencia. Bz. disiembra...2 MatL XIII. 31.
3 Bg. y P. llagó.
al cuerpo, imprimiéndolas también en el cuerpo, y llagándole también, como las había impreso en su alma, llagándola de amor; porque Dios, ordinariamente, ninguna merced hace al cuerpo que primero y principalmente no la haga en el alma. Y entonces cuanto mayor es el deleite y fuerza de amor que causa la llaga dentro del alma, tanto mayor es el de fuera en la llaga del cuerpo y creciendo lo uno crece lo otro. Lo cual acaece asi, porque estando estas almas purificadas y puestas en Dios (1), lo que a su corruptible carne es causa de dolor y tormento, en el espíritu fuerte y sano le es dulce y sabroso, y así es cosa maravillosa sentir crecer el dolor en el sabor. La cual maravilla echó bien de ver Job en sus llagas cuando dijo a Dios: Volviéndote a mí, maravillosamente me atormentas (2).
Porque maravilla grande es y cosa digna de la abundancia de la suavidad y dulzura que tiene Dios escondida para los que le temen (5), hace gozar tanto más sabor y deleite (4), cuanto más dolor y tormento se siente. Pero cuando el llagar es solamente en el alma sin que se comunique fuera, puede ser el deleite más intenso y más subido; porque como la carne tenga enfrenado el espíritu, cuando los bienes espirituales de él se comunican también a ella, ella tira (5) la rienda y enfrena la boca a este ligero caballo del espíritu y apágale su gran brío, porque si él usa de su fuerza, la rienda se ha de romper. Pero hasta que ella se rompa, no deja de tenerle oprimido de su libertad, porque como el Sabio dice: «El cuerpo corruptible agrava el alma; y la terrena habitación oprime el sentido espiritual que de suyo comprende muchas cosas (6).
14. Esto digo para que entiendan que el que siempre se quisiere ir arrimando a la habilidad y discurso natural para ir a Dios, no será muy espiriiual, porque hay algunos que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que de suyo es bajo 1 Bg.: fuertes en Dios.
2 X, 16.
5 Bz.: hará lu rienda. Bg. y P: tiene la rienda.
6 Sap. IX, 15.
y no más que natural, pueden venir a llegar a las fuerzas y alteza del espíritu sobrenatural, a que no se llega s'in que el sentido corporal con su operación sea negado y dejado aparte. Pero otra cosa es cuando del espíritu se deriva efecto espiritual en el sentido, porque cuando asi es, antes puede acaecer (1) de mucho espíritu, como se ha dado a entender en lo que habernos dicho de las llagas, que de la fuerza interior salen afuera; y como en San Pablo, que del gran sentimiento que tenia de los dolores de Cristo en el alma, le redundaba en el cuerpo, según él da a entender a los de Galacia, diciendo: Yo en mi caerpo traigo las heridas (2) de mi Señor Jesús (3).
15. Del cauterio y de la llaga basta lo dicho, los cuales, siendo tales como aqui se han pintado, ¿cuál creemos que será la mano con que se da este cauterio y cuál el toque? El allma lo muestra en el verso siguiente, más encareciéndolo que declarándolo, diciendo: ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!
16. La cuai mano, según habernos dicho, es el piadoso y omnipotente Padre. La cual habernos de entender, que pues es tan generosa y dadivosa cuanto poderosa y rica, ricas y poderosas dádivas dará al alma cuando se abre para hacerla mercedes, y asi la llama mano blanda. Que es como si dijera: ¡oh mano tanto más blanda para esta mi alma, que tocas asentándola blandamente, cuanto si la asentases algo pesada hundirías todo el mundo; pues de tu solo mirar la tierra se extremece (4), las gentes se desfallecen y los montes se desmenuzan. ¡Oh, pues, otra vez blanda mano, pues que asi como fuiste dura y rigurosa para Job, tocándole tantico ásperamente (5), para mí eres tanto más amigable (6) y suave, que para él fuiste dura, cuanto más amigable y graciosa y blan- 1 Bg. y P: Suele acaecer.
2 Bz. los dolores.
3 VI, 17.
4 Ps. CIII. 32.
5 Así S. — Bz.- tan ásperamente. Bg., C y P: tan mala vez ásperamente.
6 Bz. agradable.
damente de asiento tocas en mi alma. Porque tú haces morir y tú haces vivir, y no hay quien rehuya de tu mano! Mas tú ¡oh divina vida!, nunca matas sino para dar vida, así como nunca llagas sino para sanar. Cuando castigas, levemente (1) tocas, y eso basta para consumir el mundo; pero cuando regalas, muy de propósito asientas, y así del regalo de tu dulzura no hay número. Llagásteme para sanarme ¡oh divina mano!, y mataste en mí lo que me tenía muerta sin la vida de Dios en que ahora me veo vivir. Y esto hiciste tú con la liberalidad (2) de tu generosa (3) gracia de que usaste conmigo con el toque con que me tocaste del resplandor de tu gloria y figura de tu sustancia (4), que es tu Unigénito Hijo, en el cual, siendo él tu sabiduría, tocas fuertemente desde un fin hasta otro fin (5); y este Unigénito Hijo tuyo, ¡oh mano misericordiosa del Padre!, es el toque delicado con que me tocaste en la fuerza de tu cauterio y me llagaste.
17. ¡Oh, pues, tú, toque delicado, Verbo Hijo de Dios, que por la delicadez de tu ser divino penetras sutilmente la sustancia de mi alma, y tocándola toda delicadamente en ti la absorbes toda en divinos modos de deleites y suavidades nunca oídos en la tierra de Canaán, ni vistas en Teman! (6). ¡Oh, pues, mucho, y en grande manera mucho delicado toque del Verbo, para mí tanto más cuanto habiendo trastornado los montes y quebrantado las piedras en el monte Oreb con la sombra de tu poder y fuerza que iba delante de ti, te diste más suave y fuertemente a sentir al profeta en el silbo de aire delicado! ¡Oh aire delgado!; como eres aire delgado y delicado, di: ¿cómo tocas delgada y delicadamente, Verbo, Hijo de Dios, siendo tan terrible y poderoso? (7). ¡Oh dichosa, y muy mucho dichosa (8), el alma a quien tocares delgada y delicadamente, siendo tan 1 Así los manuscritos. S: suavemente.
2 S y C: libertad.
3 Bz., Bg. y P: graciosa.
4 Ad Hebr., I. 3.
5 Sap.. VIII. 1.
6 Baruc, III. 22.
7 Bz. suprime las dos lineas siguientes hasta la frase: Di esto al mando.
8 S suprime: g muy mucho dichosa.
terrible y poderoso! Di esto al mundo; mas no se lo quieras decir al mundo, porque no sabe él de aire delgado y no te sentirá (1), parque no te puede recibir ni te puede ver (2); sino aquellos, Dios mío y vida mía, te verán y sentirán tu toque delgado, que enajenándose del mundo se pusieren en delgado, conviniendo delgado con delgado, y así te puedan sentir y gozar; a los cuales tanto más delgadamente tocas, cuanto por estar ya adelgazada y pulida y purificada la sustancia de su alma, enajenada de toda criatura y de todo rastro y de todo toque de ella, estás tú escondido morando muy de asiento en ella. Y en eso les escondes a ellos en ei escondrijo de tu rostro (que es el Verbo) d'e la conturbación de los nombres (3).
18. ¡Oh, pues, otra vez y muchas veces delicado toque, tanto más fuerte y poderoso, cuanto más delicado; pues que con la fuerza de tu delicadez deshaces y apartas el alma de todos los demás toques de las cosas criadas, y la adjudicas y unes sólo para tí; y tan delgado (4) efecto y dejo dejas en ella, que todo otro toque de todas las cosas altas y bajas le parece grosero y bastardo (5), y le ofende aun mirarle y le es pena y grave tormento tratarle (6) y tocarle!
19. Y es de saber, que tanto más ancha y capaz es la cosa, cuanto más delgada es en sí; y tanto más difusa (7) y comunicativa es, cuanto es más sutil y delicada. El Verbo es inmensamente sutil y delicado, que es el toque que toca al alma; el aluna es el vaso ancho y capaz por la delgadez y purificación grande que tiene en este estado. ¡Oh, pues, toque delicado!, que tanto más copiosa y abundantemente te infundes en mi alma, cuanto tienes de más sutileza (8) y mi alma de más pureza.
20. Y también es de saber, que cuanto más sutil y delicado 1 S: No te recibirá.
2 Joan. XIV. 17.
3 Ps. XXX, 21.
5 Bg. añade: si al alma toca.
7 Bg.: difusiva.
es el toque, tanto más deleite y regalo comunica donde toca; cuanto menos, menos tomo y bulto tiene el toque. Este toque divino ningún bulto ni tomo tiene, porque el Verbo que le hace es ajeno de todo modo y manera y libre de todo tomo, de forma y figura y accidentes, que es lo que suele ceñir y poner raya y término a la sustancia; y así este toque de que aquí se habla, por cuanto es sustancial (es a saber, de la divina sustancia) es inefable: ¡Oh, pues, finalmente, toque inefablemente delicado del Verbo, pues no se hace en el alma menos que con tu simplicísimo y sencillísimo ser (1), el cual como es infinito, infinitamente es delicado, y por tanto tan sutU y amorosa y eminente y delicadamente toca!
Que a vida eterna sabe.
21. Que aunque no es en perfecto grado, es en efecto cierto sabor de vida eterna, como arriba queda dicho, que se gusta en este toque de Dios. Y no es increíble que sea así, creyendo, como se ha de creer, que este toque es toque de sustancia, es a saber, de sustancia de Dios en sustancia del alma, al cual en esta vida han llegado muchos santos. De donde la delicadez del deleite que en este toque se siente, es imposible decirse; ni yo querría hablar en ello, porque no se entienda que aquello no es más de lo que se dice, que no hay vocablos para declarar (2) cosas tan subidas de Dios como en estas almas pasan, de las cuales el propio lenguaje es entenderlo para sí y sentirlo para si, y callarlo y gozarlo el que lo tiene. Porque echa de ver el alma aqui en cierta manera ser estas cosas como el cálculo que dice San Juan que se daria al que venciese, y en el cálculo un nombre escrito que ninguno le sabe sino el que le recibe (3). Y así sólo se puede decir, y con verdad, que a vida eterna sabe. Que aunque en esta vida no se goza perfectamente como en la gloria, con todo eso, este toque, por ser toque de Dios, a vida eterna sabe. Y así gusta el alma aquí de to- 1 Bz.: con tan sencillísimo y simplicísimo ser. Bg. y P: con tu simplicísimo y sincecísimo ser. S: con fu simplicísima sustancia y con tu sensimo [sencillísimo?] ser.
3 Apoc.. A, 17.
das las cosas de Dios, comunicándosele fortaleza, sabiduría y imor, hermosura, gracia y bondad, etc. Que como Dios sea todas estas cosas, gústalas el alma en un solo toque de Dios, y así el alma según sus potencias y su sustancia goza.
22. Y de este bien del alma, a veces redunda en el cuerpo la unción del Espíritu Santo y goza toda la sustancia sensitiva y todos los miembros y huesos y médulas, no tan remisamente como comúnmente suele acaecer; sino con sentimiento de grande deleite y gloria, que se siente hasta en los últimos artejos de pies y manos. Y siente el cuerpo tanta gloria en la del alma, que en su manera engrandece a Dios, sintiéndole en sus huesos, conforme aquello que David dice: Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién habrá semejante a ti? (1). Y porque todo lo que de esto se puede decir es menos, por eso baste decir así de lo corporal como de lo espiritual, que a vida eterna sabe.
Y toda deuda paga.
Y toda deuda paga.
23. Esto dice el alma, porque en el sabor de vida eterna que aquí gusta, siente la retribución (2) de los trabajos que ha pasado para venir a este estado; en el cual no solamente se siente pagada y satisfecha al justo, pero con grande exceso premiada, de manera que entiende bien la verdad de la promesa del Esposo en el Evangelio que daría ciento por uno (3); de manera que no hubo tribulación, ni tentación, ni penitencia, ni otro cualquier trabajo que en este camino (4) haya pasado, a que no corresponda ciento tanto de consuelo y deleite en esta vida, de manera que puede muy bien decir ya el alma: Y toda deuda paga.
24. Y para saber como y cuáles sean estas deudas de que aquí el alma se siente pagada, es de notar que de vía ordinaria ningún alma puede llegar a este alto estado y reino del desposorio, que no pase primero por muchas tribulaciones 1 Ps. XXXIV. 10 2 C: distribución.
3 Matth., XIX. 23 4 S omite: en este camino.
y trabajos; porque, como se dice en los Actos de los Apóstoles, por muchas tribulaciones conviene entrar en el reino de los cielos (1), las cuales ya en este estado son pasadas, porque de aquí adelante, porque el alma está purificada, no padece.
25. Los trabajos, pues, que padecen los que han de venir a este estado, son en tres maneras, conviene a saber: trabajos y desconsuelos, temores y tentaciones de parte del siglo, y esto de muchas maneras; tentaciones y sequedades y aflicciones de parte del sentido; tribulaciones, tinieblas, aprietos (2), desamparos, tentaciones y otros trabajos de parle del espíritu, porque de esta manera se purifique según las partes, espiritual y sensitiva, de la manera que dijimos en la declaración del cuarto verso de la primera canción. Y la razón por qué son necesarios estos trabajos para llegar a este estado, es porque así como un subido licor no se pone sino en un vaso fuerte, preparado y purificado, así esta altísima unión (5) no puede caer en el alma que no sea fortalecida con trabajos y tentaciones, y purificada con tribulaciones, tinieblas y aprietos; porque por lo uno se purifica y fortalece el sentido, y por lo otro se adelgaza y purifica y dispone el espíritu (4); porque así como para unirse con Dios en gloria, los espíritus impuros pasan por las penas del fuego en la otra vida, asi para la unión de perfección en ésta, han de pasar por el fuego de estas dichas penas, el cual en unos obra más y en otros menos fuertemente; en unos más largo tiempo, en otros menos, según el grado de unión a que Dios los quiere levantar y conforme a lo que ellos tienen que purgar.
26. Por estos trabajos en que Dios pone al alma y sentido, va ella cobrando virtudes, fuerza y perfección con amargura, porque la virtud en la flaqueza se perfecciona (5), y en el ejercicio de pasiones se labra; porque no puede servir y aco- 1 XIV. 21.
2 C: apetitos.
3 Bg. y P: unción.
4 Bg. y P: se adelgaza y purga el espíritu.
5 II ad Cor.. XII. 9.
modarse el hierro en la inteligenca del artífice si no es por fuego y martillo, según del fuego dice Jeremías que le puso en inteligencia, diciendo: Envió fuego en mis huesos y enseñóme (1).
Y del martillo dice también Jeremías: Castigásteme, Señor, y quedé enseñado (2). Por lo cual dice el Eclesiástico: El que no es tentado, ¿qué puede saber?; y el que no es experimentado, pocas cosas conoce (3).
27. Y aquí nos conviene notar la causa por qué hay tan pocos que lleguen a tan alto estado de perfección de unión de Dios; en lo cual es de saber que no es porque Dios quiera, que haya pocos de estos espíritus levantados (4), que antes querría que todos fuesen perfectos, sino que halla pocos vasos que sufran tan alta y subida obra; que como los prueba en lo menos y los halla flacos, de suerte que luego huyen de la labor, no queriendo sujetarse al menor desconsuelo y mortificación (5), de aquí es que no hallándolos fuertes y fieles en aquello poco que les hacía merced de comenzarlos a desbastar y labrar, echa de ver que lo serán mucho menos en lo mucho, y así no va adelante en purificarlos y levantarlos del polvo de la tierra por la labor de la mortificación, para la cual era menester mayor constancia y fortaleza que ellos muestran.
Y así hay muchos que desean pasar adelante y con gran continuación piden a Dios los traiga y 'pase a este estado de perfección, y cuando Dios los quiere comenzar a llevar (6) por los primeros trabajos y mortificaciones según es necesario, no quieren pasar por ellas, y hurtan el cuerpo, huyendo el camino angosto de la vida, buscando el ancho de su consuelo, que es el de su perdición, y así no dan lugar a Dios para recibir lo que le piden cuando él se lo comienza a dar. Y así se quedan como vasos inútiles, porque queriendo ellos llegar al estado de los 1 Thren., I. 13.
2 XXXL 18.
3 XXXIV, 11.
4 Bg. y P: porque Dios no quiera que hubiese muchos de estos espíritus levantados.
5 Bg. añade: obrando con maziza paciencia.
6 Bz.: comenzar a labrar con...
perfectos, no quisieron ser llevados por el camino de los trabajos de ellos, pero ni aun casi comenzar a entrar en él, sujetándose a lo que era menos, que era lo que comúnmente se suele padecer. Puédese responder a éstos aquello de Jeremías que dice: Si corriendo tú con los que iban a pie, trabajaste, ¿cómo podrás atenerte con los cabellos? Y como hayas tenido quietud en la tierra de paz, ¿qué harás en la soberbia del Jordán? (1). Lo cual es como si dijera: Si con los trabajos que a pie llano ordinaria y humanamente acaecen a todos los vivientes, por tener tú tan corto paso tenias tú tanto trabajo, que te parecía que corrías, ¿cómo podrás igualar con el paso del caballo, que es ya trabajos más que ordinarios y comunes para que se requiere mayor fuerza y ligereza que de hombre? Y si tú no has querido dejar de conservar la paz y gusto (2) de tu tierra, que es tu sensualidad, no queriendo armar guerra ni contradecirla en alguna cosa, no sé yo cómo querrás entrar en las impetuosas aguas de tribulaciones y trabajos del espíritu que son de más adentro.
28. ¡Oh almas que os queréis andar seguras y consoladas en las cosas del espíritu!; si supieseis cuánto os conviene padecer sufriendo para venir a esa seguridad y consuelo, y cómo sin esto no se puede venir (3) a lo que el alma desea, sino antes volver atrás, en ninguna manera buscaríais consuelo ni de Dios, ni de las criaturas; mas antes llevaríais la cruz, y puestos en ella querríais beber allí la hiél y vinagre puro, y lo habríais a gran dicha, viendo como muriendo así al mundo y a vosotras mismas, viviríais a Dios en deleites de espíritu; y así sufriendo con paciencia y fidelidad lo poco exterior, mereceríais que pusiese Dios los ojos en vosotras para purgaros y limpiaros más adentro por algunos trabajos espirituales más de adentro, para daros bienes más de adentro. Porque muchos servicios han de haber hecho a Dios y mucha paciencia y constancia han de haber tenido por él, y muy aceptos han de ha- 1 XII. 5.
3 Bg. yP:j como si entendiéredes no se puede venir.
ber sido delante de él en su vida y obras a los que él hace tan señalada merced de tentarlos más adentro, para aventajarlos en dones y merecimientos, como lo hizo el Santo Tobías, a quien dijo San Rafael: Que por haber sido acepto a Dios, le había hecho aquella merced de enviarle la tentación que le probase más, para engrandecerle más (1). Y así todo lo que le quedó de vida después de aquella tentación lo tuvo en gozo, como dice la Escritura Divina. Ni más ni menos, vemos en el santo Job, que en aceptando qu<e aceptó Dios sus obras delante de los espíritus buenos y malos, luego le hizo merced de enviarle aquellos grandes trabajos (2) para engrandecerle después mucho más, como lo hizo multiplicándole los bienes en lo espiritual y temporal.
29. De la misma manera lo hace Dios con los que quiere aventajar según la ventaja principal, que les hace y deja tentar, para levantarlos todo lo que puede ser, que es llegar a la unión con la sabiduría divina, la cual, como dice David, es plata examinada con fuego, probada en la tierra (3), es a saber, da nuestra carne, y purgada siete veces, que es lo más que puedo ser. Y no hay para qué detenernos más aquí en decir qué siete purgaciones sean éstas y cuál cada una de ellas para venir a esta sabiduría, y cómo les responden siete grados de amor en esta sabiduría, la cual todavía en esta vida le es al alma como esta plata que dice David, aunque más unión en ella tenga; mas en la otra le será como oro.
30. Conviénele mucho, pues, al alma estar en gran paciencia y constancia en todas las tribulaciones y trabajos (4) que la pusiere Dios de fuera y de dentro, espirituales y corporales, mayores y menores, tomándolo todo como de su mano para su bien y remedio, y no huyendo de ellos, pues son sanidad (5) 1 XII, 13.
2 Bz., Bg., P y C: duros trabajos.
3 Ps. XI, 7.
4 Bz. suprime unas líneas en esta forma: "para venir a esta sabiduría, lo cual todavía le es al alma mucho estar con grande constancia y paciencia en todas las tribulaciones y trabajos..."
5 Bz.: santidad.
para ella, tomando en esto el consejo del Sabio que dice: Si el espíritu del que tiene la potestad descendiere sobre ti, no desampares tu lugar (1) (esto es, el lugar y puesto de tu probación, que es aquel trabajo que te envía); porque la curación, dice, hará cesar grandes pecados (2). Esto es, cortarte ha las raíces de tus pecados e imperfecciones, que son los hábitos malos; porque el combate de los trabajos, aprietos y tentaciones apagan los hábitos malos c imperfectos del alma y la purifican y fortalecen. Por lo cual el alma ha de tener en mucho cuando Dios le envía trabajos interiores y exteriores (3), entendiendo que son muy pocos los que merecen ser consumados por pasiones, padeciendo a fin de venir a tan alto estado.
31. Volviendo, pues, a nuestra declaración, conociendo aquí el alma que todo le ha salido bien y que ya sicat tenebrae ejus ita ct lamen e/us (4); y que como fue participante de las tribulaciones lo es ahora de las consolaciones y del reino, habiéndole muy bien respondido a los trabajos interiores y exteriores con bienes divinos del alma y del cuerpo, sin haber trabajo que no tenga su correspondencia de grande galardón, confiésalo como ya bien satisfecha, diciendo: Y toda deuda paga, dando a Dios gracias en este verso, como también hizo David en el suyo por haberle sacado de los trabajos, diciendo: Cuántas tribulaciones me mostraste muchas y malas, y de todas ellas me libraste, y de los abismos de la tierra otra vez rme sacaste; multiplicaste tu magnificencia, y volviéndote a mí, me consolaste (5). Así esta alma.que antes que llegase a este estado, estaba fuera (sentada como Mardoqueo a las puertas del palacio llorando en las plazas de Susán el peligro de su vida (6), vestido de cilicio, no queriendo recibir la vestidura de la reina Ester (7), ni habiendo recibido algún galardón por los servicios 1 Eccles.. X. 4.
2 Bg. y P: muy grandes pecados.
4 Ps. CXXXVIII, 12.
5 Ps.LXX, 20-21.
6 Bz.: ciudad.
7 Esthcr., IV, 1.
hechos al rey, y la fe que había tenido en defender su honra y vida), en un día, como al mismo Mardoqueo, la pagan aquí todos sus trabajos y servicios, haciéndola no sólo entrar dentro del palacio y que esté delante del rey vestida con vestiduras reales, sino que también se le ponga la corona.y el cetro y silla real con posesión del anillo real, para que todo lo que quisiere haga, y lo que no quisiere no haga en el reino de su Esposo; porque los de este estado todo lo que quieren alcanzan. En lo cual no solamente queda pagada, más aun quedan muertos los judíos sus enemigos, que son los apetitos imperfectos que le andaban quitando la vida espiritual, en que ya ella vive según sus potencias y apetitos; que por eso dice ella luego: Matando, muerte en vida la has trocado.