SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

Spanish

Page 2 of 36

«Y así en decir el alma que la llama hiere en el más profundo centro, es decir que cuauto alcanza la substancia y virtud y fuerza de! alma, la hiere; lo cual dice para dar a entender la copiosidad y abundancia de su gloria y deleite, que es tanto mayor y más tierno, cuanto más fuerte y substancialmeute está transformada y reconcentrada en Dios. Lo cual es mucho más 4ue en la común unión ae amor pasa...porque esta alma estando ya tan en gloria suave, y la alma que goza de la sola y común unión de amor, son en cierta manera comparadas al fuego de Dios, que dice Isaías que está en Sión, que significa la iglesia militante; y al horno de Dios que estaba en Jerusalén—, que significa visión de paz...» (1).

más profundo centro suyo en Dios; y cuando no ha llegado a tanto como esto, cual acaece en esta vida mortal en que no puede llegar el alma a Dios según todas sus fnerzas) aunque esté en este su centro, que es Dios, por gracia y por la comunicación suya, que con ella tiene, por cuanto todavía tiene movimiento y fuerza para más, y no está satisfecha; aunque esté en el centro, no empero en el más profundo, pues puede ir a más profundo de Dios».

comentario, un poco más adelante, Texto B: «Y así en decir el alma aquí que la llama de amor hiere en su más profundo centro, es decir, que cuanto alcanza la substancia, virtud y fuerza del alma, la hiere y embiste el Espíritu Santo, lo cual dice, no porque quiera dar a entender aquí que sea ésta tan sustancial y enteramente como en la beatífica vista de Dios en la otra vida...Y así estas dos maneras de unión solamente y de amor y unión con inflamación de amor, son en cierta manera comparadas al fuego de Dios que dice Isaías, que está en Sión, y al horno de Dios que está en Jerusalén...que lo uno significa a la Iglesia militante, en que está el fuego de la caridad no en extremo encendido, y la otra significa visión de paz, que es la triunfante...que aunque esta alma no ha llegado a tanta perfección como está en el cielo, todavía...» (2).

1 Llama de amor viva, pág. 626 del t. II de la edición del P. Gerardo y Canción I, n. 13, págs. 14-15 de la nuestra.

2 Ib., p. 394-396 de la edic. del P. Gerardo, y núms. 14 y 16, págs. 116 y 118 de la nuestra.

XIX Estos pasajes que B añade cambian la fisonomía del párrafo e indican claramente que sólo la vida de ultratumba nos puede conducir a la unión perfecta, y extraña este escritor la coincidencia de estas adiciones con muchas de las que se leen en la segunda redacción del Cántico.

No nos parece hay tal cambio de fisonomía. Lo que el autor de las adiciones y enmiendas hace, es ajusfar, en atención quizá a las almas sencillas, en forma más clara y terminante, el comentario al objeto que explicó en la Declaración de la estrofa, donde dice el Santo, en forma bien diáfana para quien quiera entenderlo, que el alma, al verse ya en esta primera canción de la Llama tan hermosamente arreada de preseas del cielo, a él quiere volar para unirse a Dios; y como el único obstáculo para esta unión de gloria es la vida terrenal que todavía la anima, dice «a la llama, que es el Espíritu Santo», que rompa «la tela de este dulce encuentro».

Esta unión, que implica!a rotura del hilo de esta vida mortal para juntarse al Amado en perpetuas eternidades, es el himno ininterrumpido que canta el alma, purificada de imperfecciones y embriagada de amor santo, en todo el tratado de la Llama, en su primera como en su segunda redacción. El es el hilo de oro que engarza los sublimes pensamientos y bellezas literarias que de la pluma del Santo van cayendo en rica prodigalidad. Lea Baruzi el maravilloso comento al verso último de la primera estrofa de la Llama primera, que es la que condensa doctrinalmente todo el tratado, y se persuadirá que todos los esfuerzos del alma se ordenan al deseo, manso y tranquilo, de que de las tres telas que impiden «el grande negocio» de la unión con Dios, no le falta al alma por romper más que la que el Santo llama «sensitiva». Al fin, este grito del alma es propio de todo amor intenso y sincero: como tal, tiende de suyo a perpetuarse, si le fuera posible. Los retoques de la segunda redacción se ordenan a recordar este anhelo del alma, o a precisar un concepto algo indeterminado; así como las ampliaciones, a declarar y exponer nuevas ideas, siempre dentro del marco fundamental trazado en la redacción, que es igual en ambas.

No hay tampoco por qué extrañarse de que las adiciones de la Llama relativas al deseo de poseer la gloria perdurable concuerden con las de la redacción segunda del Cántico. No hay motivo para tal extrañeza. ¿Cómo no habían de coincidir en un autor tan esclavo "de la lógica y tan consecuente consigo mismo como San Juan de la Cruz, desde el momento que en la primera redacción de la Llama añadió a la unión del alma con Dios ese matiz o deseo de vida eterna, como medio de poseer siempre al Amado? Al retocar el Cántico en la forma que hemos visto, modificó sus últimas estrofas en el sentido de la Llama, que ya tenía para entonces escrita, esa manifestación del amor del alma fuertemente enamorada de Dios, que no había explanado en la primera redacción de las Canciones.

Y repárese bien que la coincidencia no es tanto de las adiciones de la segunda redacción de la Llama con las últimas estrofas del Cántico de Jaén, cuanto de la primera redacción de la Llama, que no es lo mismo (1). Las adiciones dichas son hilitos de agua en comparación de la caudalosa corriente que representa la Llama en su primera redacción. En ella se leen estas dulcísimas palabras, que bien pudieran servir de conclusión a todo este tratado. Habla el Santo de la tela sensible que anhela el alma romper para unirse a Dios en gloria, y escribe: «Que por eso dice aquí tela, y no telas, porque no hay más de ésta [la sensible], la cual por estar ya tan sutil y delgada y espiritualizada con esta unión, no la encuentra la llama rigurosa y esquivamente, como a las otras hacía, sino sabrosa y ducemente; y así, la muerte de las semejantes almas siempre es más suave y dulce, más que les fué toda la vida, porque mueren con ímpetus y encuentros sabrosos de amor, como el cisne, que canta más dulcemente cuando se quire morir, y se muere. Que por eso dijo David: Que la muerte de los justos es preciosa, porque allí van a entrar los ríos del amor del alma en el mar, y están allí tan anchos y represados, que parecen ya mares, juntándose allí lo primero y lo postrero, para acompañar al justo que va y parte a su reino» (2).

¿Qué podrá decirse en las adiciones de la segunda redacción que no quede pálido, en la pluma misma del Santo, ante este cuadro de sublime melancolía en que parece se está presenciando la muerte de una Santa Catalina de Sena, de una Sta. María Magdalena de Pazzis, de una Santa Teresa, del Doctor mismo de estas inefables lucubraciones del deseo dulcísimo de la muerte para arrebatar al Autor de la vida?

Bastará ahora advertir, añade Baruzi, cualquiera modificación de detalle que, unida a las divergencias fundamentales, adquieran ellas también un valor probativo. El símbolo de la llama y del fuego, tan natural y sencillo de suyo, y de que a menudo se habla en A, ha parecido poco claro al autor del texto B. Se lee en A: «porque conviene saber 1 Al señalar las coincidencias del segundo estado del Cántico con las del segundo de la Llama solamente, cualquiera pudiera creer que proceden de una misma mano, que adulteró los dos trabajos. A eso tiende la observación de Baruzi; y nosotros replicamos que la observación asi limitada, es incompleta, puesto que más cabales se dan las mencionadas coincidencias con el primer estado de la Llama de amor viva.

2 Comentario al último verso de la estrofa I.

A LA «LLAMA DE AMOR VIVA» XXI que esta llama» (1). B corrige: «porque conviene saber que esta llama de Dios» (2). Un poco más adelante nos recuerda B que esta llama «es el Espíritu Santo», siendo así que A en este caso escribe solamente: «esta llama». En la página que más arriba citamos, se trae a colación el Espíritu Santo aun cuando no parece hay necesidad de ello (3).

Ya nos había dicho el Doctor místico en la Declaración a la canción primera, que por la palabra llama entendía el Espíritu Santo, ¿qué extraño que lo recuerde en algunos pasajes para la mejor inteligencia de lo que dice? De semejantes modificaciones, tan propias de la pluma del Santo, más bien parece inferirse la autenticidad dg la relación segunda.

Ni la verdadera causa de no haberse publicado la Llama según la segunda redacción fué, porque ya la habían hecho inútil las mutilaciones ejecutadas en la impresión de 1518, como afirma Baruzi, y no había nada parecido al Cántico publicado en Bruselas para que sirviese de guardián contra los posibles desafueros de deformación textual que contra él pudieran cometerse (4). Si tales mutilaciones satisfacían plenamente al ambiente mutilador antisanjuanista (llamémosle así), ¿para qué, entonces, tomarse la molestia de retocar frases y aguzar la inteligencia en inventar largos párrafos, si al fin nadie había de leerlos, y habían de quedar para siempre arrumbados como trastos inservibles en algún rincón de las librerías Descalzas? La Llama no se publicó según la segunda redacción, porque, como ya ocurrió con el Cántico B durante muchos lustros, no se percataron nunca los editores de su existencia ni de su importancia. El prijnero que la conoció fué el P. Andrés de la Encarnación, por efecto del confronte que hubo de verificar entre las diversas copias que aún se conservaban de este tratado del Santo. Y si él llega a ejecutar la edición que preparaba de los escritos del Doctor místico, no cabe duda 1 Comentario al verso 4 de la primera estrofa (p. 16, n. 15).

2 Pág. 119. n. 18.

3 Ibid., n. 19.

4 Op. cir.. p. 39. Las modificaciones de ambas van por caminos muy distintos. y grandes conformaderas hubieron de tener los supuestos retocadores de la segunda redacción para aquietarse a la edición principe, siendo así que en ella no se recoge ninguna de las modificaciones que ellos introducen en el texto. Si entre centenares de discrepancias hay alguna insignificante coincidencia— que no lo sé, ¿a qué perder tiempo?— es puramente casual. Otra explicación hay que dar al hecho, so pena de calificar de imbéciles a los fautores de la segunda redacción por haber desistido de la publicación de su trabajo por tan leves causas. ¿En tan poco tenia sus adiciones de párrafos enteros y las no menos largas modificaciones?

XXII que publica la Llama por esta segunda redacción, 9 así habría sido conocida del público desde el siglo XVIII, porque el Padre Andrés la tuvo por fruto legítimo de la pluma del Santo, como en seguida veremos.

Esta, y no otra, fué la causa de no haberse publicado la Llama conforme a la segunda redacción. Quien quiera puede hacer un ligero cotejo de las modificaciones de la redacción segunda con las de la impresión de 1618, y verá que no tienen que ver nada unas con otras. Las impresas están sujetas a los principios ya apuntados al tratar de la Subida; las de los manuscritos de la segunda redacción son obra bien inocente y candorosa del autor de la Llama, trasmitida con no menos inocencia y candor críticos por las copias que las trasladan. Los manuscritos no han hecho hábiles ni torpes modificaciones de la obra del Santo; se han limitado a copiarla con fidelidad y cariño, aunque con descuido, imputable en gran parte a la época en que fueron ejecutados.

De todo esto saca en consecuencia Baruzi, que no sólo debe presumirse que el segundo estado de los dos textos es apócrifo, sino que se da en ellos toda una elaboración doctrinal, ajena a la voluntad del Santo. En resumen, que la hipótesis apuntada antes de examinar los dos estados respectivos del Cántico y de la Llama, le parece ahora legítima, aunque no pueda ser probada. Aun de la Subida y de la Noche nos es lícito sospechar — escribe— aunque no conocemos más que un segundo estado, y que el primero se nos ha substraído habilidosamente. ¿Cuándo? ¿Por quién? ¿En qué lugar? Nada de esto se nos dice.

Para que se vea hasta qué extremo pasó inadvertida la segunda redacción de la Llama, vamos a trasladar unas líneas que el más lince de los críticos del Santo, Fr. Andrés de la Encarnación dejo escritas en una hoja que añadió al fin de la copia de las Descalzas de Palencia: «Este cuaderno manuscrito ha descubierto que N. P. San Juan de la Cruz escribió segunda vez, o renovó el libro de la Llama de Amor, porque se hallan en él muchas cosas que no se ven ni en el impreso ni en muchos manuscritos antiguos que convienen con él, o añadidas o más extensas y aclaradas, y que con evidencia descubren no puede ser la obra de otra mano que la del glorioso Padre. Por este motivo es el escrito apreciable; pero está al mismo tiempo muy mendoso, y necesita en muchas partes de la ayuda de otros dos o tres exemplares de la misma especie que después de éste aparecieron, y los recogió la Religión estos años pasados a su Archivo General para formar copia que esté con la debida pureza. Lo que podrá servir para si en algún tiempo se determinare la Religión a reproducir aquella obra con la última A LA «LLAMA DE AMOR VIVA: XXÍII mano que la dió el Santo, y en que nos la dejó con notable mejoría sobre la primera. — Laus Deo» (1).

En esta nota nos descubre el insigne crítico la ignorancia en que hasta entonces se había estado en cuanto a la existencia de la segunda redacción de la Llama y el favorable juicio que tal redacción le merecía. El caso, a primera vista, parece raro, aunque no lo es ciertamente. Cuando en 1618 se dió a la luz este tratado, su editor utilizó la primera redacción, única que debió de conocer, y luego los demás no han hecho otra cosa que reproducirla. Si tan tardíamente se cayó en ¡a cuenta de la doble redacción del Cántico Espiritual, con tener el segundo anotaciones, estrofa y comentario nuevos, no es difícil comprender que menos había de conocerse el cambio de la Llama, que no disponía de modificaciones tan llamativas para atraerse la atención del lector. Entonces no se hacían cotejos entre las diversas copias, y si alguno se hizo, no se le dió importancia.

No existen, ciertamente, de la segunda redacción de la Llama tantas ni tan autorizadas copias como de la segunda del Cántico. No tenemos traslados de origen tan bien probado como los de Jaén y Segovia, verbigracia, ni notas autógrafas como las de Barrameda, que anuncian su enlace con los Cánticos de la segunda redacción; pero existen algunas como las de Sevilla, Baeza, Córdoba y Palencia, dignas de atención por su venerable antigüedad, las cuales contienen modificaciones respecto de la primera redacción de la Llama, que parecen recoger las que nos dicen los biógrafos haber hecho el Santo poco antes de morir en La Peñuela. Ni las modificaciones en sí mismas, ni las condiciones externas de las dichas copias implican imposibilidad ninguna de que procedan del Santo, como en ellas terminantemente se dice, ni constituyen elaboración doctrinal ajena a la voluntad del Doctor místico. Por lo menos, hasta ahora nadie lo ha demostrado, ni creo, como arriba dije, que se demostrará nunca su carácter apócrifo. Como consecuencia de todo esto, publicamos en esta edicción la redacción segunda de la Llama, que las copias trasladan como genuina del Santo. Advertimos asimismo que no creemos que la Llama gana ni pierde mucho con las modificaciones dichas, pero estamos ante un hecho que hasta ahora no se ha negado con razones de positivo valer y nos parece que debemos reconocerlo y acatarlo: el he- 1 Al fin de la copia que mandó sacar el P. Andrés del Códice palentino y que se guarda hoy en los Carmelitas Descalzos de Burgos, dice también de su puño y letra el citado P. Andrés: "...por ser la obra presente de la escritura segunda del Santo (porque la escribió dos veces), en que muchas veces mudó, añadió y corrigió lo que tenia escrito."

cho de haber retocado el Santo la Llama y el de existir copias que recogen sus retoques.

Para proceder con algún orden, daremos cuenta breve de las copias de la primera redacción de la Llama, y a continuación haremos lo propio con la segunda.

Este es el último de los tratados, propiamente dichos, que el Doctor Místico escribió. Con él completó su obra de destrucción y reconstrucción, porque el autor de la Subida no es sólo el Doctor de las negaciones secas y cortantes, sino también el de las afirmaciones categóricas y rotundas. San Juan de la Cruz destruyó y edificó. No fué un demoledor demagogo en la sociedad espiritual de las almas. Con su genio poderoso destruyó a pico el Palacio encantado del Mal Amor, y con el mismo poderoso genio levantó el Palacio del Buen Amor (1), con sus moradas espléndidas y con sus lámparas centelleantes, que derraman claridad por todos los ámbitos de aquéllas, y en cuyos resplandores, como mariposas atraídas por la luz, tantas almas se encandilan y perecen abrasadas en sus místicas incandescencias, para resucitar en la gloria y gozar perdurablemente de las inefables delicias del amor de Dios en sumo grado.

COPIAS DE LA PRIMERA REDACCION DE LA «LLAMA».

Códice de Toledo.— -El mismo Códice de las Carmelitas Descalzas de Toledo que contiene la Noche Oscura, como ya se advirtió, copia también la Llama de amor viva. Termina aquéilla en el folio 88 v., y la Llama da comienzo en el siguiente. Sin título ninguno previo, empieza por el prólogo, con la misma clase de letra que se termina la Noche, hasta el folio 116, y desde aquí hasta el 136 en que acaba, es de otra. Al fin vienen nueve hojas en blanco. Es una copia muy bien hecha y con algunas variantes de poca importancia en relación con los principales códices que trasladan este libro y alguna que otra omisión de palabras o frases, debidas al descuido. Son pocas y muy cortas. Las letras diversas en que se halla copiado este manuscrito, pueden ser muy bien de fines del siglo XVI.

Códice del Sacro Monte.— A continuación del Cántico que se lee, según ya vimos (2), en el Códice que se guarda en el Sacro Monte de Granada, se copia la Llama con este título: Declaración de las canciones que I tratan de la mui íntima y cali/ficada unión y transformación/ 1 Naturalmente, no fué el Santo el primero en esta labor,— ¡Dios me libre de odiosos exclusivismos!—, pero aquí hablamos del Doctor carmelita y de su obra.

2 T. III. pég. XXVI.

XIV del alma en Dios, a petición f de la señora doña Anna / de Peñalosa por el I mismo que las / compuso. /—Termina la Llama en la página 171. Salvo algunas variantes de poca importancia, coincide esta copia en todo con la de las Carmelitas de Toledo. Hasta las frases omitidas—muy pocas, según se advirtió— son casi siempre las mismas. Es de la misma antigüedad que el Cántico del propio Códice granadino.

Códice de Córdoba.— Pertenece esta copia de la Llama a las Carmelitas Descalzas de Córdoba, que la guardan con gran cuidado y esmero. Forrada en pergamino, mide 140 por 100 mm. Cuatro hojas en blanco vienen al principio, menos estas palabras que se leen en la segunda: «Lo tengo con licencia de nuestra Me.» El texto ocupa 170 hojas, sin paginar. El título, de letra encarnada, dice: Declaración de las Canciones que tratan de la muy íntima y calificada unión del alma con Dios, compuestas y declaradas por el sto. pe. fray Juan de la Cruz rreligioso de la Orden de nra. señora del carmen fue el primero que se puso abito de descalzo. La letra es buena, clara y bastante grande. La transcripción material está hecha con algún descuido; hay muchos deslices de copia que arguyen bastante distracción en el copista, más atento quizá a la limpieza y a cierto primor caligráfico, que al traslado fiel y exacto de las palabras. Si bien no de importancia, tiene buen número de variantes con el Códice de Toledo y Sacro Monte. Las omisiones de palabras y frases son muy pocas, y debidas a descuidos materiales. La copia es de la época sanjuanista.

Manuscrito 18.160.— Se trató de este Códice en la Subida y Noche Oscura (1). Comprende la Llama de amor viva 32 hojas, sin paginar, de letra muy antigua y legible. Le falta el prólogo y la nota que dice en otras copias estar compuestas las estrofas como las que en Boscán están vueltas a lo divino. Abundan las variantes y las omisiones comparado con los manuscritos anteriores, suprime todo el número 53 de la canción III, y tiene otras muchas deficencias de traslación. Es una copia defectuosa y de poca autoridad.

Manuscrito 6.624.— De este Manuscrito se habló en el tomo I, página 279. La Llama se conforma con la copia de las Descalzas de Toledo, con pocas y nada importantes discrepancias, procedentes muchas de descuido de los amanuenses. El traslado de este libro por la copia de los PP. Benedictinos de Burgos se terminó el 23 de agosto de 1755, y está autorizado por el notario Ildefonso de Porras.

1 T. I, pág. 282.

XXVI Códice de Alba de Tormes.— En el Códice albense (1) se copia la Llama a seguida del Cántico espiritual, sin más preámbulos que estas dos palabras: Vía illuminativa. Omitiendo el título que se lee en otros Códices, pasa en seguida al prólogo. De todos los tratados que se trasladan en el Manuscrito, éste de la Llama es el más descuidado e incompleto. Sin contar las variantes, que no son pocas con los Códices antes estudiados, no hay canción de la que no suprima largos párrafos de comentario. De la explicación extensa del verso Las profundas cavernas del sentido, que las ediciones dividen en diecisiete párrafos, no copia más que el primero g el último. Parece como que el amanuense tenía deseos de terminar cuanto antes aquel trabajo.

Códice de Pamplona (2).— En la página 230, y con el título «De como se a de aver el alma q dios pone en la noche escura del spu», se lee: «El mismo santo pe. fray Juan de la Crus esplicando unas cansiones q el compuso de la intima unión del alma con dios que comiensan— o llama de amor viua en la esplicasion de la 3.a Cansion sobre aquel verso. Las profudas cauernas del sentido dise lo que se sigue». Comienza la copia por la frase del tercer verso de la estrofa tercera (3): «Cuanto a lo primero, es de saber, que si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado...», continúa copiando, con largas supresiones y alguna leve variante hasta el párrafo XVII del comentario del verso dicho (1).

Como se ve, esta copia carece de todo valor crítico.

COPIAS DE LA REDACCION SEGUNDA DE LA «LLAMA».

Manuscrito 17.950.— Hace un volumen de 145 por 100 mm., encuadernado en cuero negro repujado, con algunos adornos, y en el centro de la pasta una imagen de la Santísima Virgen con el Niño Jesús. Tuvo broches en otro tiempo, pero hoy ya no los tiene. Se halla paginado por hojas. La Llama llega hasta la páginá 141, y el Códice hasta la 170. La portada dice: JHS. Declaración / de las Canciones q tratan de la mui in/tima y calificada unión y / transformación del alma f en Dios: por el pe. fray Jua / de la cruz carmelita des/caigo a petifion de dona anna de peñalosa: comj puestas en la ora(ion\ / por el mismo ano j ¡584.

1 T. I. pág. 276.

3 Pág. 63, n. 27.

4 Pág. 83, n. 59.

A LA «LLAMA DE AMOR VIVA: XXVII La letra es de mujer, de regular trazado, y muy limpia. No tiene correcciones de ajena mano, ni propia. Aunque de la copia no se saca nada respecto de la autora de ella, es cierto, según las noticias que nos da el P. Andrés de la Encarnación (1), que perteneció a las Carmelitas Descalzas de Sevilla. Probablemente, alguna religiosa de esta Comunidad hizo este traslado. La copia denuncia pluma andaluza por el modo de escribir algunas palabras. En el siglo XIX perteneció a Gayangos, y luego a la Nacional. El prólogo está firmado por el Santo, cosa que no hemos visto en los anteriores manuscritos. La transcripción parece que está muy bien hecha. No hay omisiones, ni modificaciones apenas, aunque sí algunos descuidos materiales de copia. La religiosa seguramente que trasladó con entera fidelidad el códice que le sirvió para hacerla, y como la copia hispalense es muy antigua, —los técnicos de la Nacional dicen que es de la época del Santo—, merece grande crédito, y creo debe servir de base para la edición de esta redacción segunda de la Llama.

Códice de Córdoba.— A buena dicha podemos echar el que este manuscrito de la Llama ampliada viniera a parar a las Carmelitas Descalzas de Córdoba a fines del siglo XVIII, o, más probablemente, cuando la exclaustración, en el siguiente, de los Regulares. Es un Có* dice forrado en pergamino y cantos dorados, de 195 por 145 mm., de letra hermosa y clara ele hombre, de fines del siglo XVI. Dos cintas de raso verde lo sujetaron en otro tiempo. En la cubierta, escribió el P. Juan del Santísimo Sacramento, que florecía por los años de 1715 (2) en la Provinciá de Andalucía la Baja: «Llama de amor. Espinas del Espíritu. N. P. S. Juan de la—». Pasadas tres hojas en blanco, se lee, de letra que no conozco: «-j- Del Desierto de S. Ju.g Baptista de Carmelitas Descalzos de la Sierra de Cordoua».

«Aplicada por N. P. Provincial a este Convento de Cordoua». La palabra «Prólogo» viene en encarnado, así como la primera letra del texto (Alguna), y el Soli Dea honor et gloria, Amen, que se lee al fin de dicho prólogo con la firma del Santo, como ya vimos también en el Códice 17.950. En la hoja siguiente a la que termina el prólogo se escribe en tinta roja: «Estas Canciones son del padre fray Juan de la Cruz descalzo de Nuestra Señora del Monte Carmelo cuya declaración hizo a petición de la señora doña Ana de Peñalosa». En la que sigue, de distinta letra que el Prólogo, pero tan antigua y hermosa, se escribe en tinta encarnada: «Canciones que hace el alma en la última unión en Dios». A seguida da comienzo la paginación por hojas.

2 Cfr. Biblioteca Mística Carmelitana, t. IV, p. XLIV.

IXVTII No carece la copia de yerros materiales, pero de importancia no tiene apenas ninguno, y su conformidad con la de Sevilla es grande, aunque no total. Se advierten discrepancias a menudo en cosas accidentales. Sin indicios para fijar el año en que pudo ser escrita nj quién fué su autor, por la letra puede ser de la época del Santo.

Manuscrito 8.795.— En la página 162 de este Códice, del que se habló en la Introducción a la Noche Oscura, comienza la Llama, precedida de este título: Canciones que fiase el alma en la última unión con Dios hechas y comentadas por el padre fray Juan de la Cruz. Hasta el folio 180 v., es de letra menuda y mal trazada (acaso de alguna religiosa de Baeza), de que ya hay muestras anteriores en este Códice, y de esta página hasta el fin, de otra, muy menuda, pero bien hecha. Termina la Llama en la página 222. Siguen algunas poesías del Santo.

La copia es muy antigua, íntegra y, en lo sustancial, no discrepa de la de Sevilla y Córdoba, si bien tiene respecto de ellas variantes de escasa importancia. En el comentario al tercer verso de la canción III, un corrector introdujo posteriormente algunas enmiendas. Es uno de los Códices recomendados por el P. Andrés de la Encarnación (Ms. 3.653: Previo 4) para la edición de la Llama de Amor viva.

Códice de Falencia.— Forrado en pergamino poseen este Códice las Carmelitas Descalzas de Palencia: Mide 210 por 150 mm., y se halla completo y en estado inmejorable de conservación. Consta de ciento once hojas paginadas. La letra es grande, clara, un poco alargada y muy hermosa. Tanto la portada, como los encabezamientos de las Canciones, como algunos de los versos que se citan en el comento destacados del texto y en centro de página, van incluidos en dibujos sencillos y no de mal gusto, como no lo son tampoco algunos remates de página y hasta de línea. La copia en su parte caligráfica está hecha con mucho esmero y pulcritud. No podemos decir lo mismo en cuanto al traslado del texto, que es bastante descuidado, y con muchas variantes, aunque no de importancia, respecto del Códice de las Descalzas de Sevilla y los demás que con éste conforman. El Padre Andrés calificó de mendoso este manuscrito, y no se equivocó en el juicio. Registradas dejamos en notas las principales diferencias que en él se advierten en relación con el que adoptamos como modelo en esta edición. Es copia de la época del Santo, o poco posterior.

Códice de Burgos— Forma parte la Llama de amor viva de varios escritos de que se compone el Códice burgense, escrito en el siglo XVIII, ya muy adelantado. Por lo que hace a la Llama es una copia X LA «LLAMA DE AMOB VIVA- XXIX del ejemplar de las Carmelitas Descalzas de Patencia. De la copia palentina y burgalesa escribe el P. Andrés lo que sigue: «Para la declaración 2.a de la Llama, que es la que se debe imprimir, remito yo [a la Casa Generalicia de los Carmelitas Descalzos en Madrid | con estos papeles traslado del que tienen las religiosas de Palencia. Es verdad que aunque es bien trabajado y de letra hermosa, le hallé muy defectuoso, y es necesario se vean otros que se llevaron al Archivo desta misma escritura» (1). En una advertencia que puso al fin de la copia de Burgos, el citado P. Andrés de la Encarnación, se lee: «El Manuscrito antecedente es copia de otro muy antiguo que tienen las Carmelitas Descalzas de Palencia. Es aquel escrito de excelente letra, pero muy mendoso, y se ha procurado corregir con la ayuda de otro escrito de la escritura primera de este libro; bien que en muchas partes no nos ha podido dar entera luz, por ser la obra presente de la escritura segunda del Santo (porque la escribió dos veces), en que muchas veces mudó, añadió y corrigió lo que tenía escrito».