SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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Amas Tú, Señor, la discreción, amas la luz, amas el amor sobre las demás operaciones del alma. Por eso, estos dichos serán de discreción para el caminar (2), de luz para el camino y de amor en el caminar. Quédese, pues, lejos la retorica del mundo; quédense las parlerías y elocuencia seca de la humana sabiduría, flaca e ingeniosa (3), de que nunca Tú gustas, y hablemos palabras al corazón bañadas en dulzor y amor, de que Tú bien gustas, quitando por ventura delante ofendiculos y tropiezos a muchas almas que tropiezan no sabiendo, y no sabiendo van errando, pensando que aciertan en lo que es seguir a tu dulcísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo, y hacerse semejantes a él 1 No sabemos si el Santo puso título a estos escritos suyos. No está mal el que les dieron ya las ediciones antiguas y que nosotros respetamos. En el prólogo con que encabezó alguna de las colecciones de ellos, Íes llama "dichos de luz y amor", y con mucha hermosura y propiedad.

2 Asi leen el Códice de Burgos, el de Barcelona y la edición de 1693. Otras ediciones leen: para el caminante.

3 Asi leen Bg. y B. Las ediciones: flaca y engañosa.

en vida, condiciones y virtudes, y en la forma de la desnudez y pureza (1) de su espíritu. Mas dala Tú, Padre de misericordias, porque sin Ti no se hará nada, Señor (2).

AVISOS Y SKNTENCIAS DF.L AUTOGRAFO DE ANDUJAR 1. Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría y espíritu a los mortales; mas ahora que la malicia va descubriendo más su cara, mucho los descubre (3).

2. ¡Oh, Señor, Dios mío! ¿quién te buscará con amor puro y sencillo que te deje de hallar muy a su gusto y voluntad, pues que tú te muestras primero y sales al encuentro a los que te desean?

3. Aunque el camino es llano y suave para los hombres de buena voluntad, el que camina caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animosa en eso mismo.

4. Más vale estar cargado junto al fuerte que aliviado junto al flaco: cuando estás cargado estás junto a Dios, que es tu fortaleza, el cual está con los atribulados; cuando estás aliviado estás junto a ti, que eres tu misma flaqueza, porque la virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma.

5. El que sólo se quiere estar sin (4) arrimo de maestro y guía, será como el árbol que está solo y sin dueño en el campo, que por más fruta que tenga los viadores se la cogerán y no llegará a sazón.

6. El árbol cultivado y guardado, con el beneficio de su dueño da la fruta en el tiempo que de él se espera.

7. El alma sola sin maestro, que tiene virtud (5), es como 1 Asi Bg. y B. — La edición de 1693: pobreza.

2 No se halla este prólogo en el autógrafo de Andújar, pero se lee en los Mss. de Burgos, Barcelona y edición de 1693. Indudablemente es del Santo Doctor.

3 Bg. y B leen esta última frase: mucho más los descubre el Señor; y comienza el siguiente aviso: Dios mío...4 El Santo escribió primero: El que sólo quiere estar sin maestro; pero luego, borrando la última palabra, prosiguió como en el texto se indica.

5 Quiere decir el Santo: El alma que tiene virtud, sola sin maestro...Bg. y B trasladan: El alma sola sin maestro es como...La redacción, un tanto confusa del Santo, proviene de que después de haber escrito el aviso, puso entre lineas las palay si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿qué esperas, clementísimo Señor mío?, ¿por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido, toma mi cornadillo (1), pues le quieres, y dame este biea, pues que tú también le quieres.

¿Quién se podrá librar de los modos y términos bajos, si no le levantas tú a ti en pureza de amor, Dios mío?

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor, con la mano que le hiciste?

No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en tu único Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero; por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero.

¿Con qué dilaciones (2) esperas, pues desde luego puedes amar a Dios en tu corazón?

Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los angeles son míos, y la Madre de Dios, y todas las cosas son mías; ij el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. ¿Pues qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto, y todo es.para ti.

No te pongas en menos ni repares en meajas que se caen de la mesa de tu Padre; sal fuera y gloríate en tu gloria; escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón.

26. El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas advertencias ni humanos respetos, sino sólo en soledad de todas las formas, interiormente con sosiego sabroso se comunica con Dios, porque su conocimiento es en silencio divino (5).

27. El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente.

1 Emplea esta palabra, como tantos otros clásicos de su tiempo, en sentido figurado. Cornadillo, dice Covarrubias. era una moneda de poco valor, que mandó batir Alonso el Onceno.

2 Bg. y B: Con qué discreción...3 Bg., B y la edición de 1693: es conocimi'enfo divino.

28. El alma dura en su amor propio se endurece. Si tú en tu amor, oh buen Jesús, no suavizas (1) el alma, siempre perseverará en su natural dureza.

29. El que la ocasión (2) pierde, es como el que soltó el ave de la mano que no la volverá a cobrar.

30. No te conocía yo a ti, Señor mío, porque todavía quería saber y gustar cosas.

31. Múdese todo muy enhorabuena, Señor Dios, porque hagamos asiento en ti.

32. Un solo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo; por tanto, sólo Dios es digno de él.

33. Para lo insensible lo que no sientes (3); para lo sensible el sentido, y para el espíritu de Dios el pensamiento.

34. Mira que tu ángel custodio no siempre mueve el apetito a obrar, aunque siempre alumbra la razón; por tanto, para obrar virtud no esperes al gusto, que bástate la razón y entendimiento.

35. No da lugar el apetito a que le mueva el ángel cuando está puesto en otra cosa.

36. Secado se ha mi espíritu, porque se olvida de apacentarse en ti.

57. Eso que pretendes y lo que más deseas no lo hallarás por esa vía tuya, ni por la alta contemplación, sino en la mucha humildad y rendimiento de corazón.

58. No te canses, que no entrarás en el sabor y suavidad de espíritu (4) si no te dieres a la mortificación de todo eso que quieres.

59. Mira que la flor más delicada más presto se marchita y pierde su olor, por tanto, guárdate de querer caminar por espíritu de sabor, porque no serás constante; mas escoge para ti un espíritu robusto, no asido a nada, y hallarás dulzura y 1 Bg., B y edición de 1693: no santificas.

2 Bg.. B y edición de 1693: oración.

3 Así leen Bg., B y la edición de 1 693. — El autógrafo tiene aquí un rasguillo que deja la duda de si ha de leerse siente o sienfes.

4 Bg. y edición de 1693: de Cristo. B'- en el sabor y sabiduría de Cristo.

paz en abundancia; porque la sabrosa y durable fruta en tierra fría y seca se coge.

40. Cata que tu carne es flaca y que ninguna cosa del mundo puede dar fortaleza a tu espíritu ni consuelo; porque lo que nace del mundo mundo es, y lo que nace de la carne, carne es, y el buen espíritu sólo nace del espíritu de Dios, que se comunica no por mundo ni carne.

41. Entra en cuenta con tu razón para hacer lo que ella te dice en el camino de Dios, y valdráte más para con tu Dios que todas las obras que sin esta advertencia haces y que todos los sabores espirituales que pretendes (1).

42. Bienaventurado el que dejado aparte su gusto e inclinación mira las cosas en razón y justicia para hacerlas.

43. El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad, como el que come fruta floja.

44. Tú, Señor, vuelves con alegría y amor a levantar al que te ofende, y yo no vuelvo a levantar y honrar al que me enoja a mí.

45. ¡Oh, poderoso Señor, si una centella del tu imperio de tu justicia tanto hace en el príncipe mortal, que gobierna y mueve las gentes, ¿qué hará tu omnipotente justicia sobre el justo y el pecador? (2).

46. Si purificares tu alma de extrañas posesiones y apetitos, entenderás en espíritu (3) las cosas; y si negares el apetito en ellas, gozarás de la verdad de ellas, entendiendo en ellas lo cierto.

47. Señor Dios mío, no eres tú extraño a quien no se extraña contigo: ¿cómo dicen que te ausentas tú?

48. Verdaderamente aquél tiene vencidas todas las cosas que ni el gusto de ellas le mueve a gozo, ni el desabrimiento le causa tristeza.

1 En Bg. están borradas las tres últimas líneas desde la frase y valdráte más...2 Bg. y B no copian este aviso.

3 Así debe leerse esta palabra, que el Santo escribió en cifra. Así la lee también Bg. y B. La edición de 1693: de tu imperio.

49. Si quieras venir al santo recogimiento, no has de venir admitiendo, sino negando.

50. Yéndome yo, Dios mío, por doquiera contigo, por doquiera me irá como yo quiero para ti (1).

51. No podrá llegar a la perfección el que no procura satisfacerse con nonada, de manera que la concupiscencia (2) natural y espiritual estén contentas en vacío, que para llegar a la suma tranquilidad y paz de espíritu esto se requiere; y de esta manera el amor de Dios en el alma pura y sencilla casi frecuentemente está en acto.

52. Mira que, pues Dios es inaccesible, no repares en cuanto tus potencias pueden comprender y tu sentido sentir, porque no te satisfagas con menos y pierda tu alma la ligereza conveniente para ir a él.

53. Como el que tira el carro la cuesta arriba, así camina para Dios el alma que no sacude el cuidado y apaga el apetito.

54. No es de voluntad de Dios que el alma se turbe de nada ni que padezca trabajos, que si los padece en los adversos casos del mundo, es por la flaqueza de su virtud; porque el alma del perfecto se goza en lo que se pena la imperfecta.

55. El camino de la vida de muy poco bullicio y negociación es, y más requiere mortificación de la voluntad que mucho saber. El que tomare de las cosas y gustos lo menos, andará más por él.

56. No pienses que el agradar a Dios está tanto en obrar mucho como en obrarlo con buena voluntad, sin propiedad y respetos.

57. A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado, y deja tu condición.

58. Cata que no te entremetas en cosas ajenas, ni aun las pases por tu memoria, porque quizá no podrás tú cumplir con tu tarea.

1 Aquí terminan en Bg., B y la edición de 1693 los avisos coincidentes con los de Andújar. Luego copian otros que en éste no leemos, bajo el título de Puntos de Amor, los cuales se publican a continuación de éstos.

2 El autógrafo: concupacencia.

59. No pienses que porque en aquél no rezulen (1) las virtudes que tú piensas, no será precioso delante de Dios por lo que tú no piensas.

60. No sabe el hombre gozarse bien ni dolerse bien, porque no entiende la distancia del bien y del mal.

61. Mira que no te entristezcas de repente de los casos adversos del siglo, pues que no sabes el bien que traen consigo ordenado en los juicios de Dios para el gozo sempiterno de los escogidos.

62. No te goces en las prosperidades temporales, pues no sabes de cierto aue te aseguran la vida eterna.

63. En la tribulación acude luego a Dios confiadamente, y serás esforzado y alumbrado y ensenado.

64. En los gozos y gustos acude luego a Dios con temor y verdad, y no serás engañado ni envuelto en vanidad.

65. Toma a Dics por esposo y amigo con quien te andes de continuo y no pecarás y sabrás amar y haránse las cosas necesarias prósperamente para ti.

66. Sin trabajo sujetarás las gentes y te servirán las cosas, si te olvidares de ellas y de tí mismo.

67. Date al descanso echando de ti cuidados y no se te dando nada de cuanto acaece, y servirás a Dios a su gusto y holgarás en él.

68. Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada.

69. Aunque obres muchas cosas, si no aprendes a negar tu voluntad y sujetarte, perdiendo cuidado de ti y de tus cosas, no aprovecharás en la perfección.

70. ¿Qué aprovecha dar tu a Dios una cosa si él te pide otra?'' Considerav lo que Dios querrá y hazlo, que por ahí satisfarás mejor tu corazón que con aquello a que tú te inclinas.

71. ¿Cómo te atreves a holgarte tan sin temor, pues has de parecer delante de Dios a dar cuenta de la menor palabra y pensamiento?

1 Hoy relacen.

72. Mira que son muchos los llamados y pocos los escogidos, y que si tú de ti no tienes cuidado, más cierta está tu perdición que tu remedio, mayormente siendo la senda que guia a la vida eterna tan estrecha.

73. No te alegres vanamente, pues sabes cuántos pecados has hecho y no sabes cómo está Dios contigo, sino teme con confianza.

74. Pues que en la hora de la cuenta te ha de pesar de no haber empleado este tiempo en servicio de Dios, ¿por que no le ordenas y empleas ahora ( 1 ) como lo querrías haber hecho cuando te estés muriendo?

75. Si quieres que en tu espíritu nazca la devoción y que crezca el amor de Dios y apetito de las cosas divinas, limpia el alma de todo apetito y asimiento y pretensión, de manera que no se te dé nada por nada; porque así como el enfermo echado fuera el mal humor, luego siente el bien de la salud y le nace gana de comer, así tú convalecerás en Dios si en lo dicho te curas; y sin ello, aunque más hagas, no aprovecharás.

76. Si deseas hallar la paz y consuelo de tu alma y servir a Dios de veras, no te contentes con eso que has dejado, porque por ventura te estás en lo que de nuevo andas tan impedido o más que antes; mas deja todas esotras cosas que te quedan y apártate a una sola que lo trae todo consigo, que es la soledad santa, acompañada con oración y santa y divina lección, y allí persevera en olvido de todas las cosas; que si de obligación no te incumben, más agradarás a Dios en saberte guardar y perfeccionar a tí mismo que en granjearlas todas juntas, porque ¿qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo si deja perder su alma? (2).

1 Entre líneas escribe el Santo esta palabra.

2 Las palabras deja perder su alma, se hallan tachadas en el autógrafo por una mano un tanto posterior al Santo.

PUNTOS DE AMOR (1).

1. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de ordinario el afecto en Dios, y calentársele ha el espíritu divinamente.

2. No apaciente el espíritu en otra cosa que en Dios. Deseche las advertencias de las cosas y traiga paz y recogí* miento en el corazón.

3. Traiga sosiego espiritual en advertencia de Dios amorosa, y cuando fuere necesario hablar, sea con el mismo sosiego y paz.

4. Tenga ordinaria memoria de la vida eterna, y que los que más abatidos y pobres y en menos se tienen, gozarán de más alto señorío y gloria en Dios.

5. Alégrese ordinariamente en Dios que es su salud, y mire que es bueno el padecer de cualquiera manera por el que es bueno.

6. Consideren cómo han menester ser enemigas (2) de sí mismas y caminar por el santo rigor a la perfección, y entiendan que cada palabra que hablaren sin orden de obediencia se la pone Dios en cuenta.

7. Intimo deseo de que Dios la dé lo que Su Majestad sabe que le falta para honra suya.

8. Crucificada interior y exteriormente con Cristo, vivirá en esta vida con hartura y satisfacción de su alma, poseyéndola en su paciencia.

9. Traiga advertencia amorosa en Dios, sin apetito de querer sentir ni entender cosa particular de El.

10. Ordinaria confianza en Dios, estimando en sí y en las hermanas lo que Dios más estima, que son los bienes espirituales.

1 Con este titulo copia el Manuscrito de Burgos los siguientes Avisos como del Santo, lo mismo que los anteriores. También se leen, con ligeras variantes, en la edición de las obras del Místico Doctor hecha el año de 1693 en Barcelona, páginas 646-649, y en la copia que se guarda en el Instituto de Estudios Catalanes, como dejamos advertido en la Introducción. Se ajustan en su publicación al de Burgos, que es el que nos merece más confianza.

2 Edición de 1693: cómo han de ser enemigos...16 AVISOS V SENTENCIAS 1 1. Entrese en su seno ( 1 ) y trabaje en presencia del Esposo que siempre está presente queriéndola bien.

12. Sea enemiga de admitir en su alma cosas que no tienen en sí sustancia espiritual, porque no la hagan perder el gusto de la devoción y el recogimiento.

13. Bástele Cristo crucificado, y con él pene y descanse, y por esto anihilarse en todas las cosas exteriores e interiores (2).

14. Procure siempre que las cosas no sean nada para ella, ni ella para las cosas; mas olvidada de todo, more en su recogimiento con el Esposo.

15. Ame mucho los trabajos y téngalos en poco por caer en gracia al Esposo, que por ella no dudó morir.

16. Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pasión (3) de Cristo.

17. Traiga interior desasimiento a todas las cosas, y no ponga el gusto en alguna temporalidad, y recogerá su alma a los bienes que no sabe.

18. El alma que anda en amor (4), ni cansa ni se cansa.

19. Al pobre que está desnudo le vestirán; y al alma que se desnudare de sus apetitos, quereres y no quereres la vestirá Dios de su pureza, gusto y voluntad.

20. Hay almas que se revuelcan en el cieno como los animales que se revuelcan en él, y otras que vuelan como las aves que en el aire se purifican y limpian.

21. Una palabra habló el Padre, que fué su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma.

22. Los trabajos los hemos de medir a nosotros, y no nosotros a los trabajos.

1 Cieno leen los Mss. de Bg. y Barcelona. El primero está corregido de forma que se lea seno. La edición de 1693 traslada también seno.

2 En la edición de 1693 se lee aquí el Aviso 11.

3 Edición de 1693: de las pasiones.

4 Así Bg. y B. La edición: el alma que anda enamorada.

23. El que no busca la cruz de Cristo, no busca la gloria de Cristo.

TA. Para enamorarse Dios del alma, no pone los ojos en su grandeza, mas en la grandeza de su humildad (1).

25. El que finiere vergüenza de confesarme delante de los hombres, también la tendré yo de confesarle delante de mi Padre, dice el Señor (2).

26. El cabello que se peina a menudo estará esclarecido y no tendrá dificultad en peinarse cuantas veces quisiere; y el alma que a menudo examinare sus pensamientos, palabras y obras, que son sus cabellos, obrando por amor de Dios todas las cosas, tendrá muy claro su cabello, y mirarle ha el Esposo su cuello, y quedará preso en él, y llagado en uno de sus ojos, que es la pureza de intención con que obra todas las cosas. El cabello se comienza a peinar de lo alto de la cabeza si queremos esté esclarecido; todas nuestras obras se han de comenzar desde lo más alto del amor de Dios, si quieres que sean puras y claras (3).

27. El cielo es firme y no está sujeto a generación, y las almas, que son de naturaleza celestial, son firmes y no están sujetas a engendrar apetitos ni otra cualquier cosa, porque se parecen a Dios en su manera, que no se mueven para siempre.

28. No comer en pastos vedados que son los de esta vida presente, porque bienaventurados son los que han hambre y sed de justicia porque ellos serán hartos. Lo que pretende Dios es hacernos dioses por participación, siéndolo El por naturaleza, como el fuego convierte todas las cosas en fuego.

29. Toda la bondad que tenemos es prestada, y Dios la tiene por propia obra; Dios y su obra es Dios.

30. La sabiduría entra por el amor, silencio y mortificación; grande sabiduría es saber callar y no mirar dichos ni hechos ni vidas ajenas.

1 Edición de 1693: de su desprecio y humildad. B: de su humildad y desprecio.

2 La edición de 1693 omite este aviso, que en realidad son unas palabras de Nuestro Señor en el Evangelio.

3 B trae el siguiente Aviso que Bg. no copia. También se lee en la edic. de 1693.

31. Todo para mí, y nada para ti.

32. Todo para ti, y nada para mi (1).

33. Déjate enseñar, déjate mandar, déjate sujetar y despreciar y serás perfecta.

34. Cinco daños causa cualquier apetito en el alma: el primero que la inquieta; el segundo, que la enturbia; el tercero, que la ensucia; el cuarto, que la enflaquece; el quinto, que la oscurece.

35. La perfección no está en las virtudes que el alma conoce de sí, mas consiste en las que Nuestro Señor ve en el alma, la cual es carga (2) cerrada, y así no tiene de qué presumir, más estar el pecho por tierra acerca de sí.

36. El amor no consiste en sentir grandes cosas, sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado.

37. Todo el mundo no es digno de un pensamiento del hombre, porque a solo Dios se debe, y asi cualquier pensamiento que no se tenga en Dios se le hurtamos.

38. Las potencias y sentidos no se han de emplear todas en las cosas, sino lo que no se puede excusar, y lo demás dejarlo desocupado para Dios.

39. No mirar imperfecciones ajenas, guardar silencio y continuo trato con Dios desarraigarán grandes imperfecciones del alma y la harán señora de grandes virtudes.

40. Las señales del recogimiento interior son tres: la primera, si el alma no gusta de las cosas transitorias; la segunda si gusta de la soledad y silencio y acudir a todo lo que es más perfección; la tercera, si las cosas que solían ayudarle le estorban, como es las consideraciones y meditaciones y actos, no llevando el alma otro arrimo a la oración sino la fe y la esperanza y la caridad.

41. Si un alma tiene más paciencia para sufrir y más tolerancia para carecer de gustos, es señal que tiene más aprovechamiento en la virtud.

42. Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La pri- 1 En B hay alguna variante en estos avisos, por descuido del copista.

2 La edición de 1693: carta.

mera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente; las cuales ha de tener el alma contemplativa que se ha de subir sobre las cosas transitorias, no haciendo más caso de ellas que si no fuesen, y ha de ser tan amiga de la soledad y silencio que no sufra compañía de otra criatura. Ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que haciéndolo así, se haga más digna de su compañía. No ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo.

43. Los hábitos de voluntarias imperfecciones que nunca acaban de vencerse, no solamente impiden a la divina unión, pero para llegar a la perfección, como son costumbre de hablar mucho, algún asimientillo sin vencer, como a persona, vestido, celda, libro, tal manera de comida y otras conversaciones y gustillos en querer gustar de las cosas, saber y oir, y otras semejantes (1).

44. Si gloriarte quieres, y no quieres parecer necio y loco, aparta de ti las cosas que no son tuyas, y de lo que queda, habrás gloria; mas por cierto, si todas las cosas que no son tuyas apartas, en nada serás tornado, pues de nada te debes gloriar si no quieres caer en vanidad. Mas descendamos ahora especialmente a ios dones de aquellas gracias que hacen a los hombres graciosos y agradables delante de los ojos de Dios; cierto es, que de aquellos dones no te debes gloriar que aun no sabes si los tienes (2).

45. Oh, cuán dulce será a mí la presencia tuya, que eres 1 El Manuscrito de Burgos añade aqui: "lo cual es de nuestro venerable padre fray Juan de la f." En B y en la edición de 1693 no se lee este Aviso, y continúan copiando otros que no traslada el Códice de Burgos, y que publicamos a continuación siguiendo la numeración anterior, puesto que el manuscrito de que se sirvió dicha edición parece que todos los traía seguidos. En el de Barcelona se leen algunos de estos avisos, pero no todos.

2 Este aviso también se lee en B.

sumo bien; allegarme he yo con silencio a ti (1) y descubrirte he los pies porque tengas por bien de juntarme contigo en matrimonio a mí, y no holgaré hasta que me goce en tus brazos; y ahora te ruego, Señor, que no me dejes en ningún tiempo en mi recogimiento porque soy desperdiciadora de mi alma.

46. Desasida de lo exterior, desaposesionada de lo interior, desapropiada de las cosas de Dios, ni lo próspero la detiene ni lo adverso la impide.

47. El alma que esta unida con Dios, el demonio la teme como al mismo Dios (2).

48. El más puro padecer, trae y acarrea más puro entender.

49. El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda sin dejar nada para sí.

50. El alma que está en unión de amor, hasta los primeros movimientos no tiene.

51. Los amigos viejos de Dios, por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre todo lo que les puede hacer falta (3).

52. Amado mío, todo lo áspero y trabajoso quiero para mí, y todo lo suave y sabroso quiero para ti.

53. La mayor necesidad que tenemos para aprovechar es de callar a este gran Dios, con el apetito y con la lengua, cuyo lenguaje que él más oye sólo es el callado amor.

54. Desancillar para buscar a Dios. La luz que aprovecha en lo exterior para no caer, es al revés en las cosas de Dios, de manera que es mejor no ver, y tiene el alma más seguridad- 55. Más se granjea en los bienes de Dios en una hora que en los nuestros toda la vida.

56. Ama el no ser conocida de ti ni de los otros. Nunca mirar los bienes ni los males ajenos.

57. Andar a solas con Dios, obrar en el medio, esconder los bienes de Dios.

58. Andar a perder y que todos nos ganen, es de ánimos valerosos, de pechos generosos, de corazones dadivosos, es con- 1 B no copia más de este aviso.

2 Este y los seis siguientes se leen también en B.

3 B: faltar.

dición dar antes que recibir hasta que vienen a darse a si mismos, porque tienen por gran carga poseerse, que más gustan de ser poseídos y ajenos de sí, pues somos más propios de aquel infinito Bien que nuestros.

59. Grande mal es tener más ojo a los bienes de Dios que al mismo Dios, oración y desapropio.

60. Mire aquel infinito saber y aquel secreto escondido, qué paz, qué amor, que silencio está en aquel pecho divino, qué ciencia tan levantada es la que Dios allí enseña, que es lo que llamamos actos anagógicos, que tanto encienden el corazón.

61. Mucho se desmejora y menoscaba el secreto de la conciencia todas las veces que alguno manifiesta a los hombres el fruto de ella, porque entonces recibe por galardón el fruto de la fama transitoria. 1. Hable poco, y en cosas que no es preguntado, no se meta. 2. Siempre procure traer a Dios presente y conservar en si la pureza que Dios le enseña. 3. No se disculpe ni rehuse ser corregido de todos; oiga con rostro sereno toda reprensión; piense que se lo dice Dios. 4. Viva como si no hubiese en este mundo más que Dios y ella, para que no pueda su corazón ser detenido por cosa humana. 5. Tenga por misericordia de Dios que alguna vez le digan alguna buena palabra, pues no merece ninguna. 6. Nunca deje derramar su corazón, aunque sea por un credo. 7. Nunca oiga flaquezas ajenas, y si alguna se quejare a ella de otra, podrále decir con humildad no le diga nada. 8. No se queje de nadie, no pregunte cosa alguna, y si le fuere necesario preguntar, sea con pocas palabras. 9. No rehuse el trabajo, aunque le parezca no lo podrá hacer. Hallen todos en ella piedad. 10. No contradiga; en ninguna manera hable palabras que no vayan limpias. 11. Lo que hablare sea de manera que no sea nadie ofendido, y que sea en cosas que no le pueda pesar que lo sepan todos. 12. No niegue cosa que tenga, aunque la haya menester. 13. Calle lo que Dios le diere, y acuérdese de aquel dicho de la Esposa. «Mi secreto para mi». 14. Procure conservar el corazón en paz, no le desasosiegue ningún suceso de este mundo, mire que todo se ha de acabar. 15. No pare mucho ni poco en quién es contra ella o con ella, y siempre procure agradar a su Dios. Pídale se haga en ella su voluntad. Amale mucho que se lo dehe.

DOCE ESTRELLAS PARA LLEGAR A LA SUMA PERFECCION 62. Amor de Dios, amor del prójimo, obediencia, castidad, pobreza, asistir al coro, penitencia, humildad, mortificación, oración, silencio, paz.

63. Nunca tomes por ejemplo al hombre en lo que hubieres de hacer, por santo que sea, porque te pondrá el demonio delante sus imperfecciones; sino imita a Cristo que es sumamente perfecto y sumamente santo y nunca errarás.

64. Buscad leyendo, y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando (1).

65. Preguntando una vez al Venerable B. P. Fray Juan de la Cruz (2), cómo se arrobaba uno, respondió: que negando su voluntad y haciendo la de Dios, porque éxtasis no es otra cosa, que un salir el alma de sí y arrebatarse en Dios, y esto hacía el que obedecía, que es salir de sí y de su propio querer, y aligerado se anegaba en Dios.

AVISOS QUE TENIA LA M. MAGDALENA DEL ESPIRITU SANTO (3).

1. El que con puro amor obra por Dios, no solamente no se le da de que lo sepan los hombres, pero ni lo hace porque lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaría de hacer los mismos servicios y con la misma alegría y amor.

2. Otro para \encer los apetitos. Traer un ordinario apetito de imitar a Jesucristo en todas sus obras, conformándose con su vida, la cual debe considerar para saberla imitar y haberse en todas las cosas como él se hubiera.

1 Este y el siguiente aviso se leen también en el manuscrito de Barcelona.

2 El Ms. de Barcelona: Preguntando una vez al santo P. Fr. Juan de la Cruz...3 Los Avisos que bajo este título publicamos son los únicos que dejaron a esta religiosa en su celda al llevarla— no sabemos quien— los muchos que tenia del Santo, según ella nos cuenta en la interesante Relación que nos dejó de la vida del Doctor místico y que publicamos en el tomo I, páginas 323-339. Algunos se leen en la Subida del Monte Carmelo, aunque hay alguna leve diferencia de redacción. Se publican tal como aquí los copió la M. Magdalena en la Relación citada.

OTROS AVISOS 3. Para poder hacer esto es necesario que cualquier apetito o gusto, si no fuere puramente por honra y gloria de Dios, renunciarlo y quedarse en vacio por amor del que en esta vida no tuvo ni quiso más de hacer la voluntad de su Padre, la cual llamaba su comida y manjar.

Para mortificar las cuatro pasiones naturales que son gozo, tristeza, temor y esperanza aprovecha lo siguiente: 4. Procurar siempre inclinarse, no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido; no a lo más gustoso, sino a lo que no da gusto; no inclinarse a lo que es descanso, sino a lo más trabajoso; no a lo que es consuelo, sino a lo que no es consuelo; no a lo más sino a lo menos; no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado; no a lo que es querer algo, sino a lo que no es querer nada; no andar buscando lo mejor de las cosas, sino lo peor; y traer desnudez y vacio y pobreza por Jesucristo de cuanto hay en el mundo.

Para la concupiscencia: 5. Procurar obrar en desnudez y desear que los otros lo hagan.

6. Procurar Jiablar en desprecio y desear que todos lo liagan.

7. Procurar pensar bajamente de si y desear que los otros lo hagan.

El venerable Padre, entre otras cosas que escribia, una vez escribió para cada una de las religiosas un dicho para su aprovechamiento espiritual, y aunque los traslade tocios, solos los dos que se siguen me dejaron.

8. Tenga fortaleza cu el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de las pasiones (1) por Cristo.

9. Prontitud en la obediencia, gozo en el padecer, mortificar la vista, no querer saber nada, silencio y esperanza.

10. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de 1 En el sentido de padecimientos.

OTROS AVISOS ordinario el afecto en Dios y calentársele ha el espíritu divino mucho. Léalo muchas veces (1).

otros avisos (2).

1. Cuanto más te apartas de las cosas terrenas, tanto más te acercas a las celestiales, y más hallas en Dios.

2. Quien supiere morir a todo, tendrá vida en todo.

3. Apártate del mal, obra el bien y busca la paz.

4. Quien se queja o murmura no es perfecto ni aún buen cristiano.

5. Humilde es el que se esconde en su propia nada, y se sabe dejar a Dios.

6. Manso es el que sabe sufrir al prójimo y sufrirse a sí mismo.

7. Si quieres ser perfecto vende tu voluntad y dala a los pobres de espíritu, y ven a Cristo por mansedumbre y humildad, y sigúele hasta el calvario y sepulcro.

8. Quien de sí propio se fía, peor es que el demonio.

9. Quien a su prójimo no ama, a Dios aborrece.

10. Quien obra con tibieza, cerca está de la caida.

11. Quien huye de la oración, huye de todo lo bueno.

12. Mejores vencerse en la lengua, que ayunar a pan y agua. 15. Mejor es sufrir por Dios, que hacer milagros.

14. ¡Oh, qué bienes serán aquéllos que gozaremos con la vista de la Santísima Trinidad!

1 Leíase este aviso en una hoja unida al dibujo del Monte de Perfección, de que hablamos en el tomo I. páginas 136-138. En el acta notarial que a petición del P. Andrés de la Encarnación se levantó el 13 de noviembre de 1759, a continuación de lo que de ella dejamos publicado en dicho tomo (pág. 137, nota), se lee: "Y asimismo incluye otra hoja del mismo grandor que el referido Monte original, la que es también, y por tal se venera en dicho Convento, de la misma mano del santo Doctor, y su contenido es puntualmente del tenor siguiente: "Jhs. Magdalena del Spu. Santo. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de ordinario el afecto en Dios y callentársele a el spu. divino mucho. Léalo muchas veces." El P. Andrés también tuvo por original del Santo la letra de este aviso.

Espigando en los Procesos de Beatificación se tropieza con dichos y sentencias del Santo que quizá corresponden a su pensamiento, pero no en la forma en que los expresó, y por lo mismo nos abstenemos de reproducirlos.

2 Como y=i se dijo en la Introducción, estos Avisos, que debemos a la solicitud del P. Andrés de la Encarnación, nos parecen del Santo y como tales los publicamos.

EPISTOLARIO DEL SANTO CARTA PRIMERA A LA AV. CATALINA DE JESUS. — BAEZA, 6 DE JULIO DE 1581.

Saluda a la Madre por quien el Santo tenía particular estima, y le dice no escribe más largo, porque no sabía dónde se hallaba. (1).

Jesús sea en su alma, mi hija Catalina. Aunque no sé dónde está, la quiero escribir estos renglones confiando se los enviará nuestra Madre, si no anda con ella; y si es así que no anda, consuélese conmigo, que más desterrado estoy yo y solo por acá; que después que me trago aquella ballena (2) y me vomitó en este extraño puerto, nunca más merecí verla, ni a los 1 El original de esta carta se veneraba en la segunda mitad del siglo XVIII en las Carmelitas Descalzas de Calatayud, según dice el P. Andrés de la Encarnación (Ms. 3.653. Previo 4.°) En el Ms. 12.738 de la Nacional hay una copia del P. Alonso, el Asturicense. Por ella la hemos corregido.