la primera, porque estando ya el alma en estado de perfección, como aquí está, en el cual está la parte inferior muy purgada y conforme con el espíritu, no siente el detrimento y pena que en las comunicaciones espirituales suele sentir el espíritu y sentido no purgado y dispuesto para recibirlas; aunque no basta esto para dejar de recibir detrimento delante de tanta grandeza y gloria, por cuanto aunque esté el natural muy puro, todavía, porque excede al natural, le corrompería como hace el excelente sensible a la potencia; que a este propósito se entiende lo que alegamos de Job, sino que la segunda causa es la que hace al caso, que es la que en el primer verso dice aquí el alma, que es mostrarse manso (3). Porque así como Dios muestra al alma grandeza (4) y gloria para regalarla y engrandecerla, así la favorece para que no reciba detrimento, amparando el natural, mostrando al espíritu su grandeza con blandura y amor a excusa del natural, no sabiendo el alma si pasa en el cuerpo o fuera de él. Lo cual puede muy bien hacer el que con su diestra amparó a Moisés para que viese su gloria. Y así, tanta mansedumbre y amor siente el alma en él, cuanto poder y señorío y grandeza, porque en Dios todo es una misma cosa; y así es el deleite fuerte y el amparo fuerte en mansedumbre y amor, para sufrir fuerte deleite. Y así, antes el alma queda poderosa y fuerte, que desfallecida; que si Ester se desmayó, fué porque el rey se le mostró al principio no favorable, sino, como allí 1 Bg. y P: tan mala vez una astilla, quién podrá...2 P: de su rostro.
3 Bg.: blando y amoroso.
4 Bg.: esta grandeza.
dice, los ojos ardientes, le mostró el furor de su pecho; pero luego que le favoreció extendiendo su cetro (1) y tocándola con él y abrazándola, volvió en sí, habiéndola dicho que él era su hermano, que no temiese.
13. Y así, habiéndose aquí el rey del cielo desde luego con el alma amigablemente como su igual y su hermano, desde luego no teme el alma, porque mostrándole en mansedumbre, y no en furor, la fortaleza de su poder y el amor de su bondad, le comunica fortaleza y amor de su pecho, saliendo a ella de su trono del alma, como esposo de su tálamo, donde estaba escondido, inclinado a ella y tocándola con el cetro de su majestad, y abrazándola como hermano. Y allí las vestiduras reales y fragancia de ellas, que son las virtudes admirables de Dios; allí el resplandor del oro, que es la caridad; allí el lucir las piedras preciosas de las noticias de las sustancias superiores e inferiores; allí el rostro del Verbo lleno de gracias, que embisten y visten a la reina del alma, de manera que trasformada ella en estas virtudes del Rey del cielo, se vea hecha reina, y que se pueda con verdad decir de ella lo que dice David de ella en el salmo (2), es a saber: La reina estuvo a tu diestra en vestidura de oro y cercada de variedad. Y porque todo esto pasa en la íntima sustancia del alma, dice luego ella: Donde secretamente solo moras.
14. Dice que en su seno mora secretamente, porque, como habernos dicho, en el fondo de la sustancia del alma es hecho este dulce abrazo. Es de saber, que Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas, porque si esto no fuese no podrían ellas durar. Pero hay diferencia en este morar y mucha; porque en unas mora solo y en otras no mora solo; en unas mora agradado, y en otras mora desagradado; en unas mora como en su casa, mandándolo y rigiéndolo todo, y en otras mora como extraño en casa ajena, donde no le 1 Bz.: vara.
2 XL1V. 10.
dejan mandar nada ni hacer nada. El alma donde menos apetitos y gustos propios moran, es donde él más solo y más agradado y más como en casa propia mora, rigiéndola y gobernándola; y tanto más secreto mora, cuanto más solo. Y así en esta alma en que ya ningún apetitq, ni otras imágenes, n¿ formas, ni afecciones de alguna cosa criada moran, secretísimamente mora el Amado, con tanto más íntimo e interior y estrecho abrazo, cuanto ella, como decimos, está más pura y sola de otra cosa que Dios; y así está secreto, porque a este puesto y abrazo no puede llegar el demonio, ni el entendimiento del hombre a saber cómo es. Pero a la misma alma en esta perfección no le está secreto, la cual siente (1) en sí este íntimo abrazo; pero según estos recuerdos, no siempre, porque cuando los hace el Amado, le parece al alma que recuerda él en su seno, donde antes estaba como dormido, porque aunque le sentía y gustaba, era como al amado dormido en su seno (2); que cuando uno de los dos está dormido, no se comunican las inteligencias y amores de entrambos, hasta que ambos están recordados.
15. ¡Oh, cuán dichosa es esta alma que siempre siente estar Dios descansando y reposando en su seno! ¡Oh, cuán* to le conviene apartarse de cosas, huir de negocios y vivir con inmensa tranquilidad, porque aun con la más mínima motica (3) o bullicio no inquiete ni revuelva (4) el seno del Amado! Está él allí de ordinario como dormido en este abrazo con la esposa, en la sustancia de su alma, al cual ella muy bien siente y de ordinario goza. Porque si estuviese siempre en ella recordado (5), comunicándose (6) las noticias y los amores, ya sería estar en la gloria; porque si una vez que recuerda tanti- 1 Bg.: que siempre siente.
2 S, C y Bz.: en el sueño.
3 Bz. y Bg.: mínima noticia. P: mínima muestra.
4 Bg.: remueva.
5 Bg.: recordando.
co abriendo (1) el ojo, pone tal al alma, como habernos dicho, ¿qué sería si de ordinario estuviese en ella, para ella bien despierto? (2).
16. En otras almas que no han llegado a esta unión, aunque no está desagradado, porque en fin están en gracia, pero por cuanto aun no están bien dispuestas, aunque mora en ellas, mora secreto para ellas; porque no le sienten de ordinario, sino cuando él las hace algunos recuerdos sabrosos, aunque no son del género ni metal de éste, ni tienen que ver con él, ni al entendimiento y demonio les es tan secreto (3) como este otro, porque todavía podrían entender algo por los movimientos del sentido, por cuanto hasta la unión no está bien aniquilado, que todavía tiene algunas acciones y movimientos acerca de lo espiritual, por no ser ello totalmente todo espiritual. Mas en este recuerdo que el Esposo hace en esta alma perfecta, todo lo que pasa y se hace es perfecto, porque lo hace él todo; que es al modo (4) de como cuando uno recuerda y respira, siente el alma un extraño deleite en la aspiración del Espíritu Santo en Dios, en quien soberanamente ella se glorifica y enamora, y por eso dice los versos siguientes: Y en tu aspirar sabroso De bien y gloria lleno ¡Cuán delicadamente me enamoras!
17. En la cual aspiración, llena de bien y gloria y delicado amor de Dios para el alma, yo no querría hablar, ni aun quiero, porque veo claro que no lo tengo de saber decir, y parecería que ello es, si lo dijese (5); porque es una aspiración que hace al alma Dios, en que por aquel recuerdo del alto conocimiento de la Deidad la aspira el Espíritu Santo 1 Bg. y P: recuerda tan mala vez abriendo...Bz.: recuerda a mala vez abriendo. C: porque si una vez que recuerda, o mala vez, él esa pone tal al alma.
2 Bg. y Bz.: dispuesto.
3 Bz.: ni tienen que ver él, ni el demonio, ni el entendimiento de hombre lo está tan secreto...Bg. y P: ni al entendimiento ajeno ni al demonio...4 Bg. añade: el todo; y entonces aquel aspirar y recordar es al modo...5 Bg. y P: y no parecería tanto como lo es si lo dijese.
con la misma proporción que fue la inteligencia y noticia de Dios, en que la absorbe profundisimamente en el Espíritu Santo, enamorándola con primor y delicadez divina, según aquello que vió en Dios; porque siendo la aspiración llena de bien y gloria, en ella llenó el Espíritu Santo al alma de bien y gloria, en que la enamoró de sí sobre toda lengua y sentido en los profundos de Dios, al cual sea honra (1) y gloria. Amén (2).
FIN DE LA LLAMA DE AMOR VIVA 1 Bg. y P: al cual sea dada...
2 Asi S. — Bg.. C y P: y gloria in saecula saeculorum. amen. Bz.: y gloria en los siglos de los siglos amen. Bg. y P añaden: Laus Deo.
QUE HA MENESTER TRAER SIEMPRE DELANTE DE SI EL QUE QUISIERE SER VERDADERO RELIGIOSO Y LLEGAR FN BREVE A LA PERFECCION DIRIGIDAS A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE BEAS (1).
1. El religioso que quiere llegar en breve al santo recogimiento, silencio, espiritual desnudez y pobreza de espíritu, donde se goza el pacifico refrigerio del Espíritu Santo, y llega un alma a unirse con Dios, y se libra de los impedimentos de toda criatura de este mundo, y se defiende de las astucias y engaños del demonio y se desembaraza de sí mismo, tiene necesidad de ejercitar los documentos siguientes: 2. Con ordinario cuidado y sin otro trabajo ni otra manera de ejercicio, no faltando de suyo a lo que le obliga su estado, irá a gran perfección a mucha prisa, ganando todas las virtudes por junto y llegando a la santa paz (2).
3. Para lo cual es primero de advertir que los daños que el alma recibe nacen de los enemigos ya dichos, que son mundo, demonio y carne. El mundo es enemigo menos dificultoso. El demonio es más oscuro de entender. La carne es más tenaz que todos, y duran sus acometimientos mientras dura el hombre viejo.
4. Para vencer cualquiera de estos tres enemigos, es menester vencerlos a todos tres; y enflaqueciendo el uno, se en- 1 Asi se lee este título en muchas ediciones antiguas, y no veo razón para cambiarlo. En los manuscritos hay mucha variedad en la redacción, aunque convienen en la substancia. El 7.741, a quien seguimos, mientras otra cosa no se advierta, en la impresión de las Cautelas, las titula: "Cautelas espirituales que debe usar el verdadero religioso contra los enemigos del alma, por nuestro beato Padre Fr. Juan de la Cruz."
2 Este parrafillo falta en algunas copias, entre otras, en la del Ms. 7.741.
flaquecen los otros dos, y vencidos estos tres, no le queda al alma más guerra.
CONTRA EL MUNDO 5. Para librarte perfectamente del daño que te puede hacer el mundo, has de usar de tres cautelas.
PRIMERA CAUTELA 6. La primera es, que acerca de todas las personas tengas igual amor e igual olvido, ora sean deudos, ora no lo sean, quitando el corazón de aquéllos tanto como de éstos; y aun en alguna manera más de los parientes, por temor que la carne y sangre no se aviven con el amor natural, que entre los deudos siempre vive, el cual siempre conviene mortificar para la perfección espiritual. Teñios a todos como por extraños, y de esta manera cumples mejor con ellos que poniendo la afición que debes a Dios en ellos. No ames a una persona más que a otra, qua errarás, porque aquél es digno de más amor que Dios ama más, y no sabes tú cuál ama Dios más (1). Pero olvidándolos (2) tú igualmente a todos, según te conviene para el santo recogimiento, te librarás del yerro de más o menos con ellos. No pienses nada de ellos, ni bienes ni males; huye de ellos cuán buenamente (3) pudieres. Y si esto no guardas, no sabrás ser religioso, ni podras llegar al santo recogimiento, ni librarte de las imperfecciones que esto trae consigo; y si en esto te quieres dar (4) alguna licencia, con uno o con otro te engañará el demonio, o tú a tí mismo, con algún color de bien o de mal. En hacer lo dicho hay seguridad, porque de otra manera no te podrás librar de las imperfecciones y daños que saca el alma de las criaturas.
1 El 6.296 suprime este adverbio, que se lee en los demás manuscritos.
2 El 7.741 lee: Pero llevándolos ta...3 Ms. 7.741: humanamente.
4 Ms. 7.741: guardar.
SEGUNDA CAUTELA 7. La segunda cautela contra el mundo, es acerca de los bienes temporales; en lo cual es menester, para librarte de veras de los daños de este género ( 1 ) y templar la demasía del apetito, aborrecer toda manera de poseer, y ningún cuidado debes tener de ello; no de comida, no de vestido, no de otra cosa criada, ni del dia de mañana, empleando este cuidado en otra cosa más alta, que es buscar el reino de Dios, esto es, en no faltar a Dios, que lo demás, como su Majestad dice, nos sera añadido; pues no ha de olvidarse de ti el que tiene cuidado de las bestias. Con esto adquirirás silencio y paz en los sentidos.
TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 8. La tercera cautela es muy necesaria para que te sepas guardar en el convento de todo daño acerca de los religiosos, la cual por no la tener muchos, no solamente perdieron la paz y bien de su alma, pero vinieron y vienen ordinariamente a dar en muchos males y pecados. Esta es que te guardes con toda guarda de no poner el pensamiento, y menos la palabra, en lo que pasa en la comunidad; qué sea o haya sido de algún religioso en particular, no de su condición, no de su trato, no de sus cosas, aunque más grave? sean, ni con color de celo ni de remedio digas cosa (2) sino a quien de derecho conviene decirlo a su tiempo; ni jamás te escandalices ni maravilles de cosa que veas o entiendas, procurando guardar tu alma en olvido de todo aquello.
9. Porque si quieres mirar en algo, aunque vivas entre angeles (3), te parecerán muchas cosas no bien, por no entender tú la sustancia de ellas. Para lo cual toma tu ejemplo de la mujer de Lot, que porque se alteró en la perdición de los sodomitas y volvió la cabeza atrás a mirar lo que pasaba, la cas- 1 7.741: de este perrero.
2 Algunas copias y ediciones omiten digas cosa.
3 El Ms. 7.741 omite: aunque vivas entre ángeles.
tigó Dios volviéndola en estatua de sal. Para que entiendas que quiere Dios que, aunque vivas entre demonios, de tal manera quiere que vivas entre ellos que ni vuelvas la cabeza del pensamiento a sus cosas (1), sino que las dejes totalmente, procurando tú traer tu alma pura y entera en Dios, sin que un pensamiento de eso ni de esotro te lo estorbe. Y para esto ten por averiguado que en los conventos y comunidades nunca ha de faltar algo en que tropezar, pues nunca faltan demonios que procuran derribar a los santos, y Dios lo permite para ajercitarlos y probarlos. Y si tú no te guardas, como está dicho, como si no estuvieses en casa, no podrás ser religioso (2), aunque más hagas, ni llegar a la santa desnudez y recogimiento, ni librarte de los daños que hay en esto. Porque no lo haciendo asi, aunque más buen fin y celo lleves, en uno o en otro te cogerá el demonio; y harto cogido estás, cuando ya das lugar a distraer el alma en algo de ello. Acuérdate de lo que dice el Apóstol Santiago: «Si alguno piensa que es religioso no refrenando su lengua, la religión de éste vana es» (3). Lo cual se entiende no menos de la lengua interior que de la exterior.
CONTRA EL DEMONIO CONTRA EL DEMONIO 10. De estas tres cautelas debe usar el que aspira a la perfección, para librarse del demonio, su segundo enemigo. Para lo cual se ha de advertir, que entre las muchas cautelas (4) que el demonio usa para engañar a los espirituales, la más ordinaria es engañarlos debajo de especie de bien, y no debajo de especie de mal (5); porque ya sabe que el mal conocido apenas lo tomarán. Y así siempre te has de recelar de lo que parece bueno, mayormente cuando no interviene obe- 1 El Ms. 7.741 lee: aunque vivas entre ellos, que no vuelvas la cabeza atrás del pensamiento a sus cosas. Ms. 12.398: "que porque se alteró en la perdición de los sodomitas volviendo la cabeza a mirar atrás, la castigó el Señor volviéndola en estatua y piedra de sal; para que entiendas que aunque vivas entre.demonios, quiere Dios que de tal manera vivas entre ellos..."
2 Las ediciones dicen: no podrás ser verdaderamente religioso.
3 Jacob, I, 26.
4 Ms. 12.398: las muchas astucias.
5 Ms. 7.741: y no de mal.
diencia. La seguridad y acierto en esto (1) es el consejo de quien lo debes tomar.
PRIMERA CAUTELA 11. Sea, pues, la primera cautela, que jamás, fuera de lo que por orden estás obligado, te muevas a cosa por buena que parezca y llena de caridad, ahora para ti, ahora para cualquiera de dentro o fuera de casa, sin orden de la obediencia. En esto ganas mérito y seguridad. Excúsate de propiedad y huirás (2) del demonio y daños de que no sabes, de que te pedirá Dios cuenta en su tiempo. Y si esta cautela no guardas, en lo poco y en lo mucho, aunque más te parezca que aciertas, no podrás dejar de ser engañado del demonio, en poco o en mucho. Y aunque no sea más de no regirte en todo por la obediencia, ya yerras culpablemente; pues Dios más quiere obediencias que sacrificios, y las acciones del religioso no son suyas, sino de la obediencia, y si las sacares de ella, te las pedirán como perdidas.
SEGUNDA CAUTELA SEGUNDA CAUTELA 12. La segunda cautela sea, que jamás mires al prelado como a menos que a Dios (3), sea el prelado quien fuere, pues le tienes en su lugar. Y advierte que el demonio, enemigo de humildad (4), mete mucho aquí la mano. Y mirando al prelado como se ha dicho es mucha la ganancia y aprovechamiento, y sin esto, grande la pérdida y el daño. Y asi con grande vigilancia vela en no mirar su condición, ni en su modo, ni en sus. trazas, ni en otras maneras de proceder suyas; porque te harás tanto daño que vendrás a trocar la obediencia de divina en humana (5); moviéndote, o no te moviendo, sólo por los modos que vieres visibles en el prelado, y no por Dios invisible a quien 1 Ms. 12.398: La sanidad de esto.
3 Ms. 1 2.398: al prelado con menos ojos que a Dios.
4 El 12.398 omite: enemigo de humildad.
5 El 7.741 salta de aquí a la frase: o tanto más infructuosm.
sirves en él. Y será tu obediencia vana o tanto más infructuosa, cuanto tú, por la adversa condición del prelado más te agravias, o por la buena y apacible condición te alegras (1). Porque te digo que con hacer mirar el demonio en estos modos, arruinados en la perfección a grande multitud de religiosos tiene, y sus obediencias son de muy poco valor ante los ojos de Dios, por haberlos ellos puesto en estas cosas acerca de la obediencia. Si en esto no te haces fuerza, de manera que vengas a que no se te dé más que sea Prelado uno que otro, por lo que a tu particular sentimiento toca, en ninguna manera podrás ser espiritual ni guardar bien tus votos.
TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 13. La tercera cautela derechamente contra el demonio es, que de corazón procures siempre humillarte (2) en palabra y ¿n obra, holgándote del bien de los otros como del de ti mismo, y queriendo que los antepongan a ti en todas las cosas, y esto de verdadero corazón. Y de esta manera vencerás en el bien el mal, y echarás lejos ai demonio y traerás alegría de corazón; y esto procura ejercitar más en (3) los que menos te caen en gracia. Y sábete que, si así no lo ejercitas, no llegarás a la verdadera caridad ni aprovecharás en ella. Y sé siempre más amigo de ser enseñado de todos que de querer enseñar al que es menos que todos.
CONTRA LA CARNE 14. De otras tres cautelas ha de usar el que quiere vencer a sí mismo y a su sensualidad, su tercer enemigo.
PRIMERA CAUTELA 15. La primera cautela, que entiendas que no has venido al convento sino a que todos te labren y ejerciten; y así para li- 1 El 12.398: aligeras.
2 Las ediciones añaden aquí: en el pensamiento...3 El 7.741 omite: y esto procura ejercitar más en...
brarte de las imperfecciones y turbaciones que se pueden ofrecer acerca de las condiciones y tratos de los religiosos y sacar provecho de todo acaecimiento, conviene que pienses que todos son oficiales los que están en el convento para ejercitarte, como a la verdad lo son; que unos te han de labrar de palabra, otros de obra, otros de pensamiento contra ti; y que en todo has de estar sujeto como la imagen está al que la labra y al quz la pinta, y al que la dora. Y si esto no guardas, no sabrás vencer tu sensualidad y sentimientos, ni sabrás haberte bien en el convento con los religiosos, ni alcanzaras la same paz, ni te librarás de muchos tropiezos y males.
SEGUNDA CAUTELA 16. La segunda cautela, que jamás dejes de hacer las obras por la falta de gusto o sabor que en ellas hallares, si con. iene al servicio de Nuestro Señor que ellas se hagan; ni las hagas por solo el sabor o gusto que te dieren, sino que conviene hacerlas tanto como las desabridas; porque sin esto es imposible que ganes constancia y venzas tu flaqueza.
TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 17. La tercera cautela sea, que nunca en los ejercicios el varón espiritual ha de poner los ojos en lo sabroso de ellos para asirse a ellos, y por sólo ellos hacer los tates ejercicios; ni ha de huir lo amargo de ellos, antes ha de buscar lo trabajoso y desabrido (1). Con lo cual se pone freno a la sensualidad, porque de otra manera, ni perderás el amor propio, ni ganarás ni alcanzarás el amor de Dios.
1 Algunos Mss. y ediciones añaden aquí g abrazarlo.
CONSEJOS A UN RELIGIOSO PARA ALCANZAR LA PERFECCION (1).
1. Pidióme su Santa Caridad mucho en pocas palabras, para lo cual era necesario mucho tiempo y papel. Viéndome, pues, falto de todas estas cosas, procuraré de resumirme y poner solamente algunos puntos o avisos, que en suma contienen mucho y que quien perfectamente los guardare alcanzará mucha perfección. El que quisiere ser verdadero religioso y cumplir con el estado que tiene prometido a Dios, y aprovechar en las virtudes y gozar de las consolaciones y suavidad del Espíritu Santo, no podrá si no procura ejercitar con grandísimo cuidado los cuatro avisos siguientes, que son: resignación, mortificación, ejercicios de virtudes, soledad corporal y espiritual.
2. Para guardar lo primero, que es resignación, le conviene que de tal manera viva en el monasterio como si otra persona en él no viviese; y así, jamás se entremeta, ni de palabra ni de pensamiento, en las cosas que pasan en la comunidad, ni de los particulares, no queriendo notar ni sus bienes, ni sus males, ni sus condiciones; y aunque se hunda el mundo, ni querer advertir, ni entremeterse en ello, por guardar el sosiego de su alma, acordándose de la mujer de Lot, que porque volvió la cabeza a mirar los clamores y ruido de los que perecían se volvió en dura piedra. Esto ha menester guardar con gran fuerza, porque con ello se librará de muchos pecados e imperfecciones, y guardará el sosiego y quietud de su alma con mucho aprovechamiento delante de Dios y de los hombres.
1 Se publica conforme al Códice de Bujalance. En realidad éste no tiene titulo; se lo dieron las ediciones. Sólo dice: Jesús Manae Filius. que sin duda no es del Santo CONSEJOS A UN RELIGIOSO Y esto se mire mucho, que importa tanto que, por no lo guardar muchos religiosos, no sólo nunca les lucieron las otras obras de virtud y de religión que hicieron, más fueron siempre hacia atrás de mal en peor.
3. Para obrar lo segundo y aprovecharse en ello, que es mortificación, le conviene muy de veras poner en su corazón esta verdad, y es que no ha venido a otra cosa al convento sino para que le labren y ejerciten en la virtud, y que es como la piedra que la han de pulir y labrar antes que la asienten en el edificio. Y así ha de entender que todos los que están! en el convento no son más que oficiales que tiene Dios allí puestos para que solamente le labren y pulan en mortificación; y que unos le han de labrar con la palabra, diciéndole lo que no quisiera oir; otros con la obra, haciendo contra él lo que no quisiera sufrir; otros con la condición, siéndole molestos y pesados en si y en su manera de proceder; otros con los pensamientos, sintiendo en ellos o pensando en ellos que no le estiman ni aman; y todas estas mortificaciones y molestias debe sufrir con paciencia interior, callando por amor de Dios, entendiendo que no vino a la religión para otra cosa sino para que lo labrasen así y fuese digno del cielo; que si para esto no fuera, no había para qué venir a la Religión, sino estarse en el mundo buscando su consuelo, honra y crédito y sus anchuras.
4. Y este segundo aviso es totalmente necesario al religioso para cumplir con su estado y hallar la verdadera humildad, quietud interior y gozo en el Espíritu Santo. Y si así no lo ejercita, ni sabe ser religioso, ni aún a lo que vino a la religión; ni sabe buscar a Cristo, sino a sí mismo; ni hallará paz en su alma, ni dejará de pecar y turbarse muchas veces; porque nunca han de faltar ocasiones en la Religión, ni Dios quiere que falten, porque como trae allí a las almas para que se prueben y purifiquen, como el oro con fuego y martillo, conviene que no falten pruebas y tentaciones de hombres y de demonios, fuego de angustias y desconsuelos. En las cuales cosas se ha de ejercitar el religioso, procurando siempre llevarlas con paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, y no CONSEJOS A UN RELIGIOSO llevarlo de manera que en lugar de aprobarle (1) Dios en la probación, le venga a reprobar por no haber querido llevar la cruz de Cristo con paciencia. Por no entender muchos religiosos que vinieron a esto, sufren mal a los otros, los cuales al tiempo de la cuenta se hallarán muy confusos y burlados.
5. Para obrar lo tercero, que es ejercicio de virtudes, le conviene tener constancia en obrar las cosas de su religión y de la obediencia, sin ningún respeto de mundo, sino solamente por Dios; y para hacer esto así y sin engaño, nunca ponga los ojos en el gusto o disgusto que se le ofrece en la obra para hacerla o dejarla de hacer, sino a la razón que hay de hacerla por Dios. Y así ha de hacer todas las cosas sabrosas o desabridas con este solo fin de servir a Dios con ellas.
6. Y para obrar fuertemente y con esta constancia y salir presto a luz con las virtudes, tenga siempre cuidado de inclinarse más a lo dificultoso que a lo fácil, a lo áspero que a lo suave, y a lo penoso de la obra y desabrido, que a lo sabroso y gustoso de ella, y no andar escogiendo lo que es menos cruz, pues es carga liviana; y cuanto más carga, más leve es, llevada por Dios. Procure también siempre que los hermanos sean preferidos a él en todas las comodidades, poniéndose siempre en más bajo lugar, y esto muy de corazón; porque éste es el modo de ser mayor en lo espiritual, como nos dice Dios en su Evangelio: Qui se humiliat exaltabitur (2).
7. Para obrar lo cuarto, que es soledad, le conviene tener todas las cosas del mundo por acabadas, y así cuando por no poder más las hubiere de tratar, sea tan desasidamente como si no fuesen.
8. Y de las cosas de allá afuera no tenga cuenta ninguna, pues Dios le ha sacado y descuidado de ellas; el negocio que pudiere tratar por tercera persona no lo haga por sí mismo, porque le conviene mucho, ni querer ver a nadie, ni que nadie le vea. Y advierta mucho que si a cualquiera de los fieles ha 1 El Ms. de Bujalance: aprovecharle.
2 Luc, XIV. 11.
CONSEJOS A UN RELIGIOSO Dios de pedir estrecha cuenta de una palabra ociosa, ¿cuánto más al religioso, que tiene toda su vida y obras consagradas a Dios, se las ha de pedir todas el día de su cuenta?
9. No quiero decir por esto que deje de hacer el oficio que tiene, y cualquiera otro que la obediencia le mandare, con toda la solicitud posible y que fuere necesaria; sino que de tal manera lo haga que nada se le pegue en él de culpa, porque esto no lo quiere Dios ni la obediencia. Para esto procure ser continuo en la oración, y en medio de los ejercicios corporales no la deje, ñhora coma, ahora beba, o hable o trate con seglares, o haga cualquiera otra cosa, siempre ande deseando a Dios y aficionando a él su corazón, que es cosa muy necesaria para la soledad interior, en la cual se requiere no dejar el alma parar ningún pensamiento que no sea enderezado a Dios y en olvido de todas las cosas que son y pasan en esta mísera y breve vida. En ninguna manera quiera saber cosa, sino sólo cómo servirá más a Dios y guardará mejor las cosas de su instituto.
10. Si estas cuatro cosas guardare Su Caridad con cuidado, muy en breve será perfecto, las cuales de tal manera se ayudan una a otra, que si en una faltare, lo 'que por las otras fuere aprovechando y ganando, por aquella en que falta se le va perdiendo.
el carbón encendido que está solo; antes se irá enfriando (1) que encendiendo.
8. El que a solas cae, a solas se está caído, y tiene en poco su alma, pues de si solo la fía.
9. Pues no temes el caer a solas, ¿cómo presumes de levantarte a solas?; mira que más pueden dos juntos que uno solo.
10. El que cargado cae, dificultosamente se levantará cargado.
11. Y el que cae ciego, no se levantará ciego solo; y si se levantare solo, encaminará (2) por donde no conviene.
12. Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de conciencia que cuantas obras puedes hacer.
13. Más quiere Dios en ti el menor grado de obediencia y sujeción que todos esos ser, icios que le piensas hacer.
14. Más estima Dios en ti el inclinarte a la sequedad y al padecer por su amor, que todas las consolaciones y visiones espirituales y meditaciones que puedas tener.
15. Niega tus deseos y hallarás lo que desea tu corazón; ¿qué sabes tú si tu apetito es secjún Dios?
16. i Oh, dulcísimo amor de Dios mal conocido!, el que halló sus venas, descansó.
17. Pues se te ha de seguir doblada amargura de cumplir tu voluntad, no la quieras cumplir aunque quedes en amargura.
18. Más indecencia e impureza lleva el alma para ir a Dios si lleva en sí el menor apetito de cosa del mundo, que si fuese cargada de todas las feas y molestas tentaciones y tinieblas que se pueden decir, con tal que su voluntad razonal (3) no las quiera admitir; antes el tal entonces puede confiadamente llegar a Dios por hacer la voluntad de Su Majestad que dice: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os recrearé».
bras sin maestro. También hace una sola palabra de virtud es; por eso algunos han leído virtudes. Creo más segura la otra lectura.
1 El autógrafo: esfriando.
2 Las dos primeras letras de esta palabra están ligeramente tachadas por una linea. Bg., B y la edición de 1693 leen: él caminará...3 Raciona/, trasladan Bg., B y la edición de 1693.
19. Más agrada a Dios el alma que con sequedad y trabajo se sujeta a lo que es razón, que la que faltando en esto hace todas sus cosas con consolación.
20. Más agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha en escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con gana de que las sepan los hombres; porque el que con purísimo amor obra por Dios, no solamente no se le da nada de que lo vean los hombres, pero ni lo hace porque lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaria de hacerle los mismos servicios con la misma alegría y pureza de amor.
21. La obra pura y entera tiecha por Dios, en el seno (1) puro, hace reino entero para su dueño.
22. Dos veces trabaja el pájaro que se asentó en la liga, es a saber: en desasirse, y limpiarse de ella, y de dos maneras pena el que cumple su apetito: en desasirse, y, después de desasido, en purgarse de lo que de él se le pegó (2).
23. El que de los apetitos no se deja llevar volará ligero según el espíritu, como el ave a que no falta pluma.
24. La mosca que a la miel se arrima impide su vuelo; y el alma que se quiere estar asida al sabor del espíritu impide su libertad y contemplación.
25. No te hagas presente a las criaturas si quieres guardar el rostro de Dios claro y sencillo en tu alma, mas vacía y enajena mucho tu espíritu de ellas y andarás en divinas luces, porque Dios no es semejante a ellas.
ORACION DE ALA\A ENA AIORADA ¡Señor, Dios, amado mío! si todavía te acuerdas de mis pecados (3) para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita tu bondad y misericordia y serás conocido en ellos; 1 Reino, escribió primero.
2 Así debe leerse el autógrafo, y no: de lo que del se le pega.
3 Pecados. Esta palabra se halla tachada en el original, aunque se lee perfectamente.
ESPIRITUALES,n También, ¡oh Dios y deleite mió!, en estos dichos de luz y amor de Ti se quiso mi alma emplear por amor de Ti, porque ya que yo teniendo la lengua de ellos no tengo la obra y virtud de ellos, que es con lo que, Señor mío, te agradas más que con el lenguaje y sabiduría de ellos; otras personas, provocadas por ellos, por ventura aprovechen en tu servicio y amor, en que yo falto, y tenga mi alma en qué se consolar de que haya sido ocasión que lo que falta en ella halles en otras.