8. Mas ¿cómo se puede decir que la hiere, pues en el alma no hay cosa ya por herir, estando ya el alma toda cauterizada con fuego de amor? Es cosa maravillosa, que como el amor nunca está ocioso sino en continuo movimiento, como la llama está echando siempre llamaradas acá y allá; y el amor, cuyo oficio (2) es herir para enamorar y deleitar, como en la tal alma está en viva llama, estále arrojando sus heridas como llamaradas ternísimas de delicado amor, ejercitando jocunda y fcstivalmente las artes y juegos (3) del amor, como en el palacio de sus bodas, como Asuero con la esposa Ester (4), mostrando allí sus gracias, descubriéndola allí sus riquezas (5) y la gloria de su grandeza; porque se cumpla en esta alma lo que él dijo en los Proverbios diciendo: Deleitábame yo por tudos los días jugando delante de él todo el tiempo (6), jugando en la redondez de la tierra, y mis deleites es estar con los hijos de los hombres, es a saber, dándoselos a ellos. Por lo cual estas heridas, que son sus juegos (7), son llamaradas de tiernos toques que al alma tocan por momentos de parte del 1 Cant.. V, 6.
2 G.: efecto.
5 G. y e. p. abrevian: mostrando allí sus riquezas.
6 T., G. y e. p. suprimen: jugando delante de él todo el tiempo.
7 E. p.: que son los juegos del divino saber.
fuego de amor, que no está ocioso, los cuales, dice, acaecen y hieren De mi alma en el más profundo centro.
9. Porque en la sustancia del alma, donde ni el centro del sentido ni el demonio (1) puede llegar, pasa esta fiesta del Espíritu Santo; y, por tanto, tanto más segura, sustan--cial y deleitable es, cuanto más interior ella es; porque cuanto más interior es, es más -pura (2), y cuanto hay más de pureza, tanto más abundante y frecuente y generalmente se comunica Dios. Y así, es tanto más el deleite y el gozar del alma y del espíritu, porque es Dios el obrero de todo, sin que el alma haga de suyo nada (5); que por cuanto el alma no puede obrar de suyo (4) nada, si no es por el sentido corporal ayudada de él, del cual en este caso está ella muy libre y muy lejos, su negocio es ya sólo recibir de Dios, el cual solo puede en el fondo del alma sin ayuda de los sentidos hacer obra y mover el alma en ella en la obra (5). Y así, todos los movimientos de la tal alma son divinos; y aunque son suyos de él, de ella lo son también, porque los hace Dios (6) en ella con ella, que da su voluntad y consentimiento. Y porque decir que hiere en el mási profundo centro de su alma, da a entender que tiene el alma, otros centros no tan profundos, conviene advertir cómo sea esto.
10. Y cuanto a lo primero, es de saber que el alma, en cuanto espíritu, no tiene alto y bajo y más profundo y menos profundo en su ser, como tienen los cuerpos cuantitativos; que, pues en ella no hay partes, no tiene más diferencia dentro que fuera, que toda es de una manera, y no tiene centro de hondo y 1 E. p.: del alma, donde ni el demonio, ni el mundo, ni el sentido.
2 G. y C: cuanto más interior ella es, es más pura...3 E. p.: nada de suyo, en el sentido que luego diremos.
4 E. p.: Y por cuanto el alma no puede obrar connaturalmente y por su industria nada...5 G.: hacer obrar y mover el alma. C.: y hacer la obra y mover el alma en ella y en la obra. A. y B.: y mover el alma en la obra.
6 E. p.: "de los sentidos hacer y mover el alma y obrar en ella, y así todos estos movimientos de la tal alma son divinos; y aunque son de Dios, también lo son de ella."
menos hondo cuantitativo (1); porque no puede estar en una parte más ilustrada que en otra como los cuerpos físicos, sino toda de una manera, en más o en menos; como el aire que todo está de una manera ilustrado y no ilustrado, en más o en menos (2).
11. En las cosas, a aquello llamamos centro muy profunr do (3), que es a lo que más puede llegar su ser y virtud y la fuerza de su operación y movimiento y no puede pasar de allí. Así como el fuego o la piedra que tienen virtud y movimiento natural y fuerza para llegar al centro de su esfera y no pueden pasar de allí ni dejar de estar allí, si no es por algún impedimento contrario. Según esto, diremos que la piedra, cuando está dentro de la tierra, está (4) en su centro, porque está dentro en la esfera de su actividad y movimeinto, que es el elemento de la tierra; pero no está en lo más profundo de ella, que es eí medio de la tierra, porque todavía la queda virtud y fuerza para bajar y llegar hasta allí si se le quiía el impedimento de delante; y cuando llegare y no tuviere de suyo más virtud para más movimiento, diremos que está en el más profundo centro.
12. El centro del alma Dios es, al cual habiendo ella llegado según toda la capacidad de su ser (o) y según la fuerza de su operación, habrá ilegado al último y profundo centro del alma, que será cuando con todas sus fuerzas ame y entienda y goce a Dios; y cuando no llegue a tanto como esto, aunque esté en Dios, que es su centro por gracia y por la comunicación suya, si todavía tiene movimiento para más y fuerza para más, y no está satisfecha, aunque está en el centro, no en el más profundo, pues puede ir a más. El amor (6), une al alma con Dios, y cuantos más grados de amor tuviere, más profundamente entra 1 E. p.: centro de más ni menos hondo.
2 G. traslada: "más diferencia de fuera que de dentro porque toda ella es de una manera, y así no puede estar en una parte más ilustrada que en otra, como lo están los cuerpos físicos. Aquello, pues..." A. abrevia: "que todo es de una manera. Aquello, pues..."
3 E. p.: "de una manera. Pero dejada esta acepción de centro y profundidad material y cuantitativa, aquello llamamos centro más profundo."
4 E. p.: está como.
5 E. p.: según su ser.
6 C. añade: que es la fuerza y virtud del alma.
en Dios y se concentra (1) con él; y así podemos (2) decir que cuantos grados hay de amor de Dios, tantos centros, uno más que otro, hay del alma en Dios (3), que son las muchas mansiones que dijo él que había en la casa de su Padre. Y así, si tiene un grado de amor, ya está en su centro de Dios (4); porque un grado de amor basta para estar en Dios por gracia. Si tuviere dos grados, habrá concentrádose con Dios otro centro más adentro; y si llegare a tres, concentrarse ha como tres. Si llegare hasta el último grado, llegará a "herir el amor de Dios hasta el más profundo centro del alma; que será transformarla y esclarecerla según todo el ser y potencia y virtud del alma, como es capaz de recibir, hasta ponerla que parezca Dios (5). Bien así como en el cristal que está limpio y puro, que cuantos más grados de luz va recibiendo, tanto más se va en él reconcentrando la luz, y tanto más se va él esclareciendo, hasta llegar a tanto que se concentre en él tan copiosamente la luz, que venga él a pareccer todo luz, y no se divise entre la luz, es1tando él esclarecido en ella todo lo que puede, que es parecer como ella.
13. Y así, en decir el alma que la llama hiere en el más profundo centro, es decir que cuanto alcanza la substancia (6) y virtud y fuerza del alma, la hiere; lo cual dice para dar a entender la copiosidad y (7) abundancia de su gloria y deleite; que es tanto mayor y más tierno, cuanto inás fuerte y substancialmente está transformada y reconcentrada en Dios. Lo cual es mucho más que en la común unión de amor pasa, según el mayor afervoramiento del fuego, que aquí, como decimos, he- 1 G.: encuentra.
2 E. p.: y asi, según este modo de hablar que ¡levamos, podemos...3 G. modifica: tantos centros hay del alma en Dios, unos más interiores que otros, y así...4 E. p.: ya está en Dios, que es su centro.
5 E. p.: "ha como tres. Y si llegare a un muy profundo grado de amor, llegará a herir el amor de Dios, a lo que aquí llamamos más profundo centro del alma, la cual será trasformada y esclarecida en un muy alto grado, según su ser, potencia y virtud, hasta ponerla muy semejante a Dios."
6 E. p.: "Y así decir el alma que la llama hiere en el más profundo centro, es decir que tocando profundísimamente la sustancia..."
cha llama viva. Porque esta alma, estando ya tan en gloria suave, y la alma que goza de la sola y común unión de amor,, son en cierta manera comparadas al fuego de Dios ( 1 ) que dice Isaías, que está en Sión, que significa la Iglesia militante; y al horno de Dios que estaba en Jerusalén, que significa visión de paz. Porque aquí está esta alma como un horno encendido, con visión tanto más pacífica y gloriosa y tierna, como decimos, cuanto más encendida es la llama de este horno que el común fuego. Y así, sintiendo el alma que esta viva llama vivamente la está comunicando todos los bienes, porque este divino amor todo lo trae cons'igo, dice: ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres!; lo cual es como si dijera: ¡oh, encendido amor que tiernamente estás glorificándome con tus amorosos movimientos en la mayor capacidad y fuerza de mi alma, es a saber, dándome inteligencia divina según toda la habilidad de mi entendimiento, y comunicándome el amor según la mayor fuerza de mi voluntad, y deleitándome en la sustancia del alma con la afluencia y copiosidad de la suavidad de tu divino contacto y junta substancial, según la mayor pureza de ella y la capacidad de mi memoria (2). Y esto acaece así más de lo que se puede y alcanza a decir al tiempo que se levanta esta llamaj en el alma.
14. Que por cuanto el alma según sus potencias y su sustancia está purgada (3) y purísima, profunda y sutil y subidar mente la absorbe en sí la Sabiduría con su llama; la cual Sabiduría toca desde un fin hasta ofro fin por su limpieza; y en aquel absorbimiento de sabiduría el Espíritu Santo ejercita los vibramientos gloriosos de su llama, que habernos dicho, la cual, por ser tan suave, dice el alma luego: Pues ya no eres esquiva 1 G.: "lo cual es mucho más que en la comunión de amor, y así estas almas son comparadas al fuego de Dios."
2 T., B. y Gr.: de mi memoria y anchura. E. p.: "la mayor anchura de mi voluntad, esto es, levantando altísimamente con inteligencia divina la habilidad de mi entendimiento en un fervor intensísimo de mi voluntad y junta substancial, ya declarada."
3 E. p.: Que por cuanto el alma toda está purgada...15. Es a saber, pues ya no afliges, ni aprietas, ni fatigas como antes hacías; porque conviene saber que esta llama, cuando el alma estaba en estado de purgación espiritual (1), que es cuando va entrando en contemplación, no le era tan amigable (2) y suave como ahora lo es en este estado de unión (3). Y en declarar cómo esto sea nos habernos dtei detener un poquito.
16. En lo cual es de saber, que antes que este divino fuego de amor se introduzca y una en la sustancia del alma por acabada y perfecta (4) purgación y pureza, esta llama está hiriendo en el alma, gastándole y consumiéndole las imperfecciones de sus malos hábitos; y ésta es la operación del Espíritu Santo, en la cual la dispone para la divina unión y transformación substancial (5) en Dios por amor. Porque el mismo fuego de amor, que después se une con ella glorificándola (6), es el que antes la embiste purgándola; bien así como el mismo fuego que entra en eí madero es el que primero le está embistiendo e hiriendo con su llama, enjugándole y desnudándole de sus feos accidentes (7), hasta disponerle con su calor, tanto que pueda entrar en él y transformarle en sí. En el cual ejercicio el alma padece mucho detrimento, y siente graves penas en el espíritu, y a veces redundan en el sentido, siéndole esta llama muy esquiva. Porque en esta disposición de purgación, no le es es'ta llama clara, sino obscura; ni le es suave, sino penosa, que aunque algunas veces pega calor de amor, es con tormento y aprieto. Y no le es deleitable, sino seca; ni le es reficcionadora y pacífica, sino consumidora y argüidora; ni le es gloriosa, sino antes la pone miserable y amarga en luz espiritual que la da de propio conocimiento, enviando Dios fuego, como dice Jeremías, en sus huesos, y examinándola en fuego, como también dice David.
17. Y así, en esta sazón padece el alma en el entendimien- 1 C: perfección espiritual.
2 E. p.: apacible. A. lee: en contemplación no le tratan con suavidad como ahora en este estado de unión.
3 E. p. omite las restantes palabras del párrafo.
4 E. p.: en lo más íntimo del alma por perfecta...5 E. p. omite esta palabra.
6 E. p.: se une con ella en esta gloria de amor.
to (1) también grandes tinieblas; en la voluntad muchas sequedades y aprietos, y en la memoria grave noticia de sus miserias, porque está el ojo del conocimiento espiritual propio muy claro. Y en la substancia del alma padece profunda pobreza y desamparo, seca y fría y a veces caliente, no hallando en nada alivio, ni aun pensamiento que la consuele, ni poder levantar el corazón a Dios, habiéndosele puesto esta llama tan esquivamente como dice Job que en este ejercicio hizo Dios con él, diciendo: Mudádote me has en cruel. Porque cuando estas cosas juntas padece el alma, es de manera el purgatorio que todo encarecimiento se queda corto; porque es a veces muy poco menos que el purgatorio, y no sabría yo ahora cómo dar a entender esta esquivez y lo que en ella pasa y siente el alma, sino con lo que a este propósito dice Jeremías por estas palabras: Yo varón que veo mi pobreza en la vara de su indignación; hame amenazado y trájome a las tinieblas y no a la luz: tanto ha vuelto y convertido su mano contra mí. Hizo envejecer mi pie) y mi carne y desmenuzó mis huesos; hizo cerco de muro en derredor de mí y rodeóme de hiél y trabajo; en tenebrosidades me colocó como a muertos sempiternos; edificó en mi derredor, porque no salga; agravóme las prisiones; y demás de esto, cuando hubiere dado voces y rogado ha excluido mi oración; cercóme mis caminos con piedras cuadradas y trastornó mis pisadas y sendas (2).
18. Todo esto dice Jeremías, y va allí diciendo mucho más. Que porque esta es cura y medicina que Dios hace al alma de sus muchas enfermedades para darle salud, por fuerza ha de penar según su dolencia en la purga y cura, porque aquí la ponen el corazón sobre las brasas, para que en él se extrique todo género de demonio (3); y aquí van saliendo a luz sus enfermedades, y se las ponen delante los ojos a sentir y las ponen 1 A y Gr.: en el entretanto.
2 Tren., III.
3 G: para que en él se execute todo género de tormento. En todo el comentario hace este manuscrito bastantes cambios y suprime muchas líneas. C: estruje de todo género y fealdad de demonio.
en cura; y lo que antes el alma tenía asentado y encubierto, ya lo ve y lo siente en la luz y calor del fuego, lo cual antes no veía; así como en el agua y humo que hace salir del madero el fuego se ve la humedad y frialdad que tenía, la cual antes no se conocía; mas ahora, cerca de esta llama ve y siente el alma claramente sus miserias, porque ¡oh, cosa admirable!, levántanse en el alma contrarios contra contrarios, y unos relucen cerca de los otros, como dicen los filósofos (1), y hacen la guerra en el sujeto del alma, procurando los unos expeler a los otros para reinar ellos en ella. Porque como esta llama es de extremada luz y embiste en el alma, su luz luce en las tinieblas del alma, que también son extremadas, y el alma entonces siente sus tinieblas naturales que se oponen contra la sobrenatural luz, y no siente la luz sobrenatural, porque las tinieblas no la comprenden. Y asi, estas tinieblas naturales suyas sentirá en tanto que la luz las embistiere, porque no pueden las almas ver sus tinieblas sino cerca de la divina luz, hasta que, expeliéndolas, quede ilustrada y vea la luz, habiéndola ya limpiado y fortalecido el ojo; porque inmensa luz en vista flaca y no limpia, totalmente es tinieblas (2), privando el excelente sensible la potencia.
19. Y asi, érale esta llama esquiva en la vista del entendimiento, la cual como también es amorosa y tierna, tierna y amorosamente embiste en la voluntad; y lo duro se siente cerca de lo tierno y la sequedad cerca del amor. Siente la voluntad su natural dureza y sequedad para con Dios y no siente el amor y ternura; porque dureza y sequedad no pueden comprender estotros contrarios, hasta que, siendo expelidos por ellos, reine en la voluntad amor y ternura de Dios, pues no pueden caber dos contrarios en un sujeto; y, por el semejante (3), porque esta llama es amplísima, cerca de ella siente la voluntad su estrechura, y así padece grandes aprietos, hasta que, dando en ella, la dilate y haga capaz. Y de esta ma- 1 G: físicos.
2 T, C y Gr: totalmente era tinieblas.
3 C: por ser desemejantes, (sic).
ñera le era esquiva según la voluntad, siéndole desabrido el dulce manjar de amor por no tener el paladar curado de otras aficiones. Y, finalmente, porque esta llama es de inmensas riquezas y bondad y deleites, el alma, que de suyo es pobrísima y no tiene bien ninguno ni de qué satisfacer, siente claramente su pobreza y miseria y malicia cerca de estas riquezas y bondad y deleites de la llama; porque la malicia no comprende la bondad, etc., hasta tanto que esta llama acabe de purificar el alma, y con su transformación la enriquezca, glorifique y deleite. De esta manera le era antes esquiva, y de esta manera suele ser el sumo padecer en la substancia y potencias del alma, en aprietos y angustia grande, peleando allí unos contrarios contra otros en un sujeto paciente, Dios que es todas las perfecciones contra todos los hábitos imperfectos del alma, y curtiendo en ardores al alma (t), para que desarraigándolos de ella y disponiéndola entre él en ella y se una con ella por amor suave, pacifico y glorioso, asi como el fuego cuando ha entrado en el madero.
20. Esta purgación tan fuerte en pocas almas acaece, sólo en aquellas que él quiere levantar por contemplación a algún grado de unión; y a las que al más subido grado, más fuertemente las purga. Lo cual acaece de esta manera, y es, que queriendo Dios sacar el alma del estado común de vía y operación natural a vida espiritual y de meditación a contemplación, que es más estado celestial que terreno, en que él mismo se comunica por unión de amor, comenzándose él desde luego a comunicar al espíritu, el cual está todavía impuro e imperfecto, con malos hábitos, padece cada uno al modo de su imperfección; y a veces le es tan grave en cierta manera esta purgación al que dispone para que le reciba acá por perfecta unión, como es la del purgatorio en que se purgan para verle allá.
21. Y la intensión de esta purgación, y cómo es en más, y cómo en menos, y cuándo según la voluntad, y cuándo según el entendimiento, y cómo según la memoria, y cuándo y 1 C: del alma, vertiéndose sobre ella con ardores.
cómo también según la substancia del alma, y también cuándo según todo, y la de la parte sensitiva, y cómo se conocerá cuándo es, porque lo tratamos en la Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo, y no hace ahora a nuestro propósito, no digo más (1). Basta saber ahora que el mismo Dios (2), que quiere entrar en el alma por unión y transformación de amor, es el que antes estaba embistiendo en ella y purgándola con la luz y calor de su divina llama, así como el mismo fuego que entra en el madero es el que le dispone antes que entre; y así la misma (3) que ahora le es suave, le era antes esquiva, y, por tanto, es como si dijera: Pues ya no solamente no me eres os>-cura como antes, pero éresme divina lumbre de mi entendimiento (4), con que te puedo mirar, y no solamente no haces ya desfallecer mi flaqueza (5), mas antes eres la fortaleza de mi voluntad con que te puedo amar y gozar, estando toda convertida en divino amor, y ya no eres pesadumbre y aprieto para la substancia de rni alma (6), mas antes la gloria y deleites y anchura de ella, pues que de mí se puede decir lo que se canta en los divinos Cantares (7), diciendo: ¿Quién es ésta que sube del desierto, abundante en deleites, estribando sobre su Amado, acá y allá vertiendo amor?
Acaba ya, si quieres.
22. Es a saber: acaba ya de consumar conmigo perfectamente el matrimonio espiritual con tu vista beatífica, que aun~ que es verdad que en este estado tan alto está el alma tanto más conforme cuanto más trasformada, porque para sí ninguna 1 La e. p. suprime aquí dos páginas en esta forma: "siéndole esta llama muy esquiva, según que largamente dijimos en el tratado de la Noche Oseara y Subida del Monte Carmelo, y por eso aqui no digo más." En la soldadura del sentido está la explicación de lo suprimido."
2 A suprime aqui unas líneas así: "de meditación a contemplación en que él mismo se comunica por unión de amor. Y, en fin, abreviando cuanto se puede, esto basta ahora, que el mismo Dios..."
3 E. p. omite unas frases diciendo: de su divina llama, y así la misma...4 A suprime: de mi entendimiento.
6 A y e. p.: ni aprieto para mi alma.
7 A y G: lo que se canta en los Cantares. E. p.: lo que se dice en los Cantares.
cosa sabe, ni acierta a pedir, sino todo para su amado; porque la caridad no pretende sus cosas sino las del amado ( 1 ); todavía, porque aun vive en esperanza, en que no se puede dejar de sentir vacío, tiene tanto de gemido, aunque suave y regalado, cuanto le falta para la acabada poseisón (2) de la adopción de hijo de Dios, donde consumándose su gloria se quietará su apetito. El cual, aunque acá más juntura tenga con Dios (3), nunca se hartará hasta que parezca esta gloria ('!), mayormente teniendo ya el sabor y la golosina (5) de ella, como aquí se tiene. Que es tal, que si Dios no tuviese aquí también favorecida la carne, amparando el natural con su diestra (como hizo con Moisés en la piedra, para que sin morirse pudiese ver su gloria, con la cual diestra antes el natural recibe refección y deleite que detrimento), a cada llamarada de éstas moriría y se corrompería el natural, no teniendo la parte inferior vaso para sufrir (6) tanto fuego y tan subido.
23. Y por eso, este apetito y la petición de él no es aquí con pena, pues no está aquí el alma capaz de ella; sino con gran suavidad y deleite y conformidad racional y sensitiva lo pide (7). Que por eso se dice: si quieres, porque la voluntad y apetito está tan hecho uno con Dios (8), que tiene por gloria que se cumpla lo que Dios quiere. Pero son tales las asomadas de gloria y el amor que se trasluce quedar por entrar a la puerta, no cabiendo por la angostura de la casa terrestre, que antes sería poco amor (9) no pedir entrada en aquella perfección y cumplimiento de amor. Porque, demás de esto, ve allí el alma que 1 I ad Cor. XIII, 5.— E. p.: "porque ninguna cosa sabe, ni acierta a pedir buscándose a sí, sino a su amado en todo, que la caridad no pretende sino el bien y gloria del Amado."
2 E. p.: para la posesión cumplida. A: ríene tanto de gemido cuanto le falta para la acabada posesión donde consumándose...3 G: Más unido esté con Dios. E. p.: acá más esté junto con Dios.
4 Ps. XVI, 15.
5 E. p.: el sabor y las premisas.
6 E. p.: a cada llamarada de éstas parece que se acabaría, no teniendo la parte inferior fuerzas para sufrir...7 E. p.: "Y por eso este apetito no es aquí con pena, pues no está aqui el alma en estado de ella, antes con gran suavidad y deleite y conformidad lo pide."
8 E. p.: añade: cada uno a su modo.
9 E. p. abrevia: que se trasluce, que antes sería poco amor.
en aquella fuerza de deleitable comunicación la está el Espíritu Santo provocando y convidando con maravillosos modos y afectos suaves a aquella inmensa gloría que la está proponiendo delante de sus ojos, diciendo lo que en los Cantares a la Esposa, conviene saber: Mirad, dice ella, lo que me está diciendo mi esposo: levántate (1) y date priesa, amiga mía, paloma mía, hermosa mía, y ven; pues que ha pasado ya el invierno, y la lluvia pasó y se desvió y las flores han parecido en nuestra tierra. Y ha llegado el iiempo de podar y la voz de la tortoilla se lia oído en nuestra tierra, y la higuera (2) ha echado sus higos, y las floridas viñas han dado su olor. Levántate, amiga mía, graciosa mía, y ven paloma mía en los horados (3) de la piedra, en la caverna de la cerca; muéstrame tu rostro, suene tu voz en mis oídos, porque tu voz es dulce, y tu cara hermosa (4). Todas estas cosa siente el alma distintísimamente (5) que la está diciendo el Espíritu Santo en aquel suave y tierna llamear (6). Y por eso ella aquí responde: Acaba ya, si quieres. En lo cual le pide aquellas dos peticiones que él mandó pedir por San Mateo (7): Adveniat regmim tuum. Fiat voluntas tita (8). Como si dijera: Acábame de dar ese reino como tú lo quieres; y para que así sea Rompe la tela de este dulce encuentro.
24. Que es la que impide este tan grande negocio, porque es fácil cosa llegar a Dios quitados los impedimentos y telas que dividen. Las cuales se reducen a tres telas que se han de romper para poseer a Dios perfectamente, conviene a saber: temporal, en que se comprende toda criatura; natural, en quie se comprenden las operaciones (9) e inclinaciones puramente na- 1 E. p. abrevia: a la Esposa: levántate.
4 Cant.. II, 10.
5 E. p. suprime esta palabra.
6 E. p.: en aquella suave y tierna llama.
7 E. p.: que Cristo Nuestro Señor mandó pedir por San Mateo.
8 VI, 10.
9 E. p.: en que se comprenden todas las operaciones.
turales; y sensitiva, en que sólo se comprende la unión del alma en el cuerpo, que es vida sensitiva y animal, de que dice San Pablo. Sabemos que si esta nuestra casa terrestre se desata, tenemos habitación de Dios en los cielos. Las dos primeras telas de necesidad se han de haber rompido para llegar a esta posesión de unión de Dios por amor (1), en que todas las cosas del mundo están negadas y renunciadas (2), y todos los apetitos y afectos naturales mortificados, y las operaciones del alma hechas divinas. Todo lo cual se rompió por los encuentros de esta llama cuando era esquiva; porque en la purgación espiritual, como habernos dicho arriba (3), acaba el alma de romper con estas dos telas y unirse como aquí está, y no queda por romper más que la tercera de la vida sensitiva. Que por eso dice aquí tela, y no telas; porque no hay más de ésta, la cual por estar ya tan sutil y delgada y espiritualizada con esta unión, no la encuentra la llama rigurosa (4) y esquivamente, como a las otras hacía, sino sabrosa y dulcemente. Y así, la muerte de las semejantes almas siempre es más suave y dulce (5), más que les fué toda la vida; porque mueren con ímpetus y encuentros sabrosos de amor, como el cisne que canta más dulcemente cuando se quiere morir y se muere (6). Que por eso dijo David: Que la muerte de los justos es preciosa, porque allí van a entrar los ríos del amor del alma en la mar (7), y están allí tan anchos y represados, que parecen ya mares; juntándose allí lo primero y lo postrero (8), para acompañar al justo que va y parte a su reino, oyéndose las alabanzas de los fines de la tierra, que son gloria del justo.
25. Y sintiéndose el alma en esta sazón, en estos gloriosos encuentros, tan al canto (9) de salir en abundancias a 1 E. p.: a esta posesión de Dios por unión de amor.
2 Gr.: denunciadas.
3 E. p. omite como habernos dicho arriba.
4 E. p.: no hay más de ésta, a la cual no la encuentra esta llama rigurosa.
5 E. p.: semejantes almas es muy suave y dulce.
7 E. p.: del amor del alma en la mar del amar.
8 E. p.: juntándose allí el principio y el fin. lo primero y lo postrero.
9 E. p. por tan al canto imprime muy a punto.
poseer el reino acabadamente, porque se ve pura y rica y dispuesta (1) para ello; porque en este estado déjales Dios ver su hermosura, y fíales los dones y virtudes que les ha dado, porque todo se les vuelve en amor y alabanzas, no habiendo ya levadura que corrompa la masa, y como ve que no le falta más que romíper la tela flaca "de esta "humana condición de vida natural en que se siente enredada y presa, impedida su libertad con deseo de ser desatada y verse con Cristo (2), deshaciéndose ya esta urdimbre de espíritu y carne, que son de muy diferente ser, y recibiendo cada una de por sí su suerte, que la carne se quede en su tierra y el espíritu vuelva a Dios que le dió (3); pues la carne (4) no aprovecha nada, como dice San Juan (5), antes estorbaba este bien de espíritu, haciéndole lástima que una vida tan baja la impida otra tan alta, pide que se rompa.
26. Y llámala tela por tres cosas (6): la primera, por la trabazón que hay entre el espíritu y la carne; la segunda, porque divide entre Dios y el alma; la tercera, porque así como la la tela no es tan opaca y condensa que no se pueda traslucir lo claro por ella, así en este estado parece esta trabazón tan delgada tela, por estar ya muy espiritualizada e ilustrada y adelgazada, que no se deja de traslucir la divinidad en ella; y como siente el alma la fortaleza de la otra vida, echa de ver la flaíqueza de esta otra, y parece muy delgada tela, y aun tela de araña, como la llama David (7), diciendo: Nuestros años como la araña meditarán (8). Y aun es mucho menos delante del alma que así está engrandecida; porque, como está puesta en el sentir de Dios, siente las cosas como Dios (9); delante del cual, como también dice David, mil años son como el día de ayer que 1 E. p.: pura y rica, cuanto se compadece con la fe y el estado de esta vida, y dispuesta.
3 Eccles., XII. 7.
5 VI, 64.
7 E. p. omite el texto que sigue.
8 Ps. LXXXIX, °.
9 E. p.: siente las cosas como de Dios.
,pasó (1). Y según Isaías, todas las gentes son como si no fuesen (2). Y ese mismo tomo teñen delante del alma, que todas las cosas le son nada, y ella es para sus ojos nada; sóIq su Dios para ella es el todo (3).
27. Pero hay aquí que notar, ¿por qué razón pide más que rompa la tela, que la corte o que la acabe, pufes todo parece una cosa? Podemos decir que por cuatro cosas (4). La primera, por hablar con más propiedad; porque más propio es del encuentro romper, que cortar y que acabar. La segunda, porque el amor es amigo de fuerza de amor y de toque fuerte e impetuoso, lo cual se ejercita más en el romper que en el cortar y acabar. La tercera, porque el amor apetece que el acto sea brevísimo, porque se cumple más presto, y tiene tanta más fuerza y valor cuanto es más breve y más espiritual, porque la virtud unida, más fuerte es que esparcida; e introdúcese el amor al modo que la forma en la materia, que se introduce en un instante, y hasta entonces no había acto sino disposiciones para él; y así, los actos espirituales, como en un instante se hacen, lo demás son disposiciones de deseos y afectos sucesivos, que muy pocos llegan a ser actos. Por lo cual dijo el Sabio: Que es mejor el fin de la oración que el principio. Mas los que llegan, en un punto se forman en Dios, por lo cual se dice que la oración breve penetra los cielos. De donde el alma dispuesta (5), muchos más actos y más intensos puede hacer en breve tiempo que la no dispuesta en mucho; porque a ésta todo se le va en disponer el espíritu, 1 Ps. LXXXIX, 4.
2 XL, 17.
4 E. p.: razones.
5 E. p.: "La segunda, porque el amor es amigo de fuerza y de toque fuerte y impetuoso, lo cual se ejercita más en el romper que en el cortar y acabar. La tercera, porque como tiene tanto amor, apelece que sea brevísimo aquel acto de romperse la tela, para que se cumpla presto; y tiene tanta más fuerza y valor cuanto es más breve y más espiritual, porque la virtud de amor aquí está más unida más fuerte y introdúcese lo perfecto de transformativo amor al modo que la forma en la materia que se introduce en un instante, que hasta entonces no había acto de información trasformativa, sino disposiciones para ella de deseos y afectos sucesivamente repetidos, que en muy pocos llegan al acto perfecto de transformación. De donde el alma dispuesta..."
y aun después se suele quedar el fuego por entrar en el madero; mas en la dispuesta, por momentos entra el amor, que la centella prende al primer toque en la seca yesca; y asi el alma enamorada más quiere la brevedad del romper que el espacio del cortar y del esperar y acabar. La cuarta es, porque se acabe más presto la tela de la vida; porque el cortar y acabar hácese de más acuerdo cuando la cosa está ya más sazonada, y parece que pide más espacio y madurez, y el romper no espera madurez ni nada de eso.
28. Y esta alma eso quiere, que no se espere a que se, acabe la vida naturalmente (1), ni acuerdo de que se corte (2) porque la fuerza del amor y la disposición que en sí ve, la hace querer y pedir (3) que se rompa con algún encuentro e ímpetu sobrenatural de amor. Porque sabe allí muy bien el alma que es condición de Dios llevar a las tales almas antes de tiempo, por darles los bienes y sacarlas de los males, consumándolas él en breve tiempo por medio de aquel amor y dándoles lo que en mucho tiempo pudieran ir ganando, como dice el Sabio por estas palabras: El que agrada a Dios es hecho amado, y viviendo entre los pecadores fué trasladado y arrebatado, porque la malicia no mudara su entendimiento, o la ficción no engañara su alma. Consumado en breve, cumplió muchos tiempos; porque su alma era agradable a Dios, por eso se apresuró a sacarle de en medio (4). Por eso es grande negocio ejercitar mucho el amor, porque consumándose aquí el alma, no se detenga mucho acá o allá sin verle cara a cara.
29. Pero veamos ahora por qué a este embestimiento interior del Espíritu Santo llama el alma encuentro más que otro nombre alguno. Y es porque siente el alma en Dios, como habernos dicho, infinita gana de que se le acabe la vida para consumarla en gloria; sino que, como no ha llegado el tiempo, 1 A suprime todo lo que sigue del comentario de esta canción, salvo las ocho últimas líneas.
2 E. p. suprime: ni acuerdo de que se corte.