1. Podria acerca de lo dicho haber una duda, y es si los aprovechantes, que es a los que Dios comienza a poner e.i ests noticia sobrenatural de contemplación de que habernos hablado, por el mismo caso que la comienzan a tener, no hayan ya para siempre de aprovecharse de la via de Is meditación, y discurso y formas naturales. A lo cual se responde, que no se entiende que los que comienzan a tener esta noticie amorosa, en general nunca hayan de procurar de tener más meditación (2); porque a los principios que van aprovechando, ni está tan perfecto el hábito de ella que luego que ellos quieran se puedan poner en el acto de ella, ni, por el semejante, están tan remotos de la meditación, que no puedan meditar y discurrir algunas veces naturalmente (5) como solían, por las formas y pasos que solían (¿i), hallando allí alguna cosa de nuevo. Antes a estos principios, cuando por los indicios ya dichos echan de ver que no está el alma empleada en aquel sosiego y noticia, habrán menester aprovecharse del discurso hasta que vengan en ella a adquirir ei habito que habernos dicho, en alguna manera perfecto, que será cuando todas las veces que quieren meditar, luego se quedan en esta noticia y paz sin poderlo hacer ni tener gana de hacerlo, como habernos dicho; porque hasta llegar a este tiempo, que es ya de aprovechados en esto, ya hay de lo uno, ya de lo otro, en diferentes; tiempos (5).
1 La e. p. omite cata palabra.
2 Asi Aic, A y B. La e. p. traslada: amorosa y sencilla, nunca hayan de tener más meditación, ni procurada.
3 Sólo en el C. de Ale. leemos este adverbio.
4 La e. p. suprime las palabras por las formas y pasos que solían.
5 En diferentes tiempos. La e. p. omite estas palabras.
2. Üc manera que muchas veces se hallara el alma en estn amorosa o pacifica asistencia sin obrar nada con las potencias, esto es, acerca de actos particulares, no obrando activamente, sino sólo recibiendo ( 1 ); y muchas habrá menester ayudarse blanda y moderadamente del discurso para ponerse en ella; pero puesta el alma en ella, ya habernos dicho que el alma no obra nada con las potencias (2); que entonces antes es verdad decir que se obra en ella y que está obrada la inteligencia y sabor, que no que obre ella alguna cosa; sino solamente tener advertencia el alma con amar a Dios, sin querer sentir, ni ver nada, en lo cual pasivamente se 1c comunica Dios asi como al que tiene los ojos abiertos, que pasivamente, sin hacer el mas que tenerlos abiertos, se le comunica la luz (3). Y este recibir la luz que sobrenaturalmente se le inhtnde, es entender pasivamente, pero dicese que no obra, no porque no entienda, sino porque entiende lo que no le cuesta su industria, sino sólo recibir lo que le dan, como acaece en las iluminaciones, e ilustraciones, o inspiraciones de Dios.
3. Aunque aqui libremente recibe la voluntad esta noticia general y confusa de Dios (4), solamente es necesario para recibir más sencilla y abundantemente esta divina luz, que no se cure de interponer otras luces más palpables de otras luces o formas o noticias o figuras de discurso alguno; porque nada de aquello es semejante a aquella serena y limpia luz. De donde si 1 Esto es. acerca de netos particulares, no obrando activamente, sino sólo recibiendo. Estas palabras se leen únicamente en el C de Ale. La e. p. dice en su lugar romo está declarado.
2 Asi los Códices La e p traslada para ponerse en ella: la cual alcanzada, no discurre ni trabaja el alma con las potencias.
3 La e. p. modifica asi estas lineas; "tener advertida el alma a Dios con amor, sin pretensión de sentir ni ver nada más que dejarse llevar de Dios: en lo cual pasivamente se le comunica El. asi como al que tiene los ojos abiertos se le comunica la luz."
4 Estas lineas, desde las palabras "que pasivamente, sin hacer él más que tenerlos abiertos", las trae el Códice de Alcaudete. He aqui lo que acerca de ellas dejó escrito, eo nota a este pasaie. e! P Gerardo de San Juan de la Cruz. "Este importantísimo párrafo lo trae el P. Andrés de la Encarnación en la copia de diversos trozos del Santo que se habían omitido en la edición de sus obras. (Notas para hacer ana edición corregida de N. S. P., en el Pape! Previo 6.°) No dice dicho Padre en qué manuscrito lo halló: mas advierte en uno de sus apuntes que todos los manuscritos en general traían aquellos párrafos omitidos Este, sin embargo, no se halla en ninguno de los que yo he podido hallar. Nada más puedo decir acerca de su autenticidad."
LIBRO SEGUNDO — CAP. XV quisiere entonces entender y considerar cosas particulares, aunque más espirituales fuesen, impediría la luz limpia y sencilla general del espíritu (1), poniendo aquellas nubes en medio; asi como el que delante de los ojos se le pusiese alguna cosa en que tropezando la vista, se le impidiese la luz y vista de adelante.
4. De donde se sigue claro que, como el alma se acabe de purificar y vaciar de todas las formas e imágenes aprehensibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella en estado de perfección, porque esta luz nunca falta en el alma (2), pero por las formas y velos de criatura con que el alma esta velada y embarazada, no se le infunde; que si quitase estos impedimentos y velos del todo (como después se dirá), quedándose en la pura desnudez y pobreza de espíritu, luego el alma, ya sencilla y pura, se transformaría en la sencilla y pura sabiduría, que es el Hijo de Dios. Porque faltando lo natural al alma enamorada, luego se infunde de lo divino, natural y sobrenaturalmentc, porque no se de vacio en la naturaleza (3).
5. Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa en Dios, con sosiego de entendimiento, cuando no puede meditar, aunque le parezca que no hace nada. Porque así, poco a poco, y muy presto se infundirá en su alma el divino sosiego y paz con admirables y subidas noticias de Dios, envueltas en divino amor. Y no se entrometa en formas, meditaciones e imaginaciones, o algún discurso; porque no desasosiegue al alma y la saque de su contento y paz, en lo cual ella recibe desabrimiento y repugnancia. Y si, como habernos dicho, le hiciere escrúpulo de que no hace nada, advierta que no hace poco en pacificar el alma y ponerla en sosiego y paz, sin alguna obra y apetito, que es lo que Nuestro Señor nos pide por David, di- 1 La e. p.: la luí sencilla y sutil del espíritu.
2 En vez de las palabras de los Mss. nunca falta en el alma, la e. p. corrige: siempre está aparejada a comunicarse al alma.
3 Entre los Mis. existe una leve diferencia. Ale. y A dicen: porque no se dé. B: para que no se dé. C y D: porque no se da vacio en la naturaleza. La e. p.: se infunde lo divino sobrenaturalmente; que Oios no deja vacio sin llenar.
SIBIDA DEL MONTE CARMELO ciendo. V acate, ct vidrie quoniam ego sum Deus (1). Como si dijera: Aprended a estaros vacíos de todas las cosas (es a saber, interior y exteriormente) y veréis cómo yo soy Dios (2).
CAPITULO XVI EN Ql'E SE TRATA DE LAS APREHENSIONES IMAGINARIAS 01 E SO-BREN ATURALMENTF SF REPRESENTAN EN LA FANTASIA. — DICE CO-MO NO PUEDEN SERVIR AL ALMA DE MEDIO PROXIMO PARA LA L'NION CON DIOS.
1. Ya que habernos tratado de las aprehensiones que naturalmente puede en si recibir (1), y en ellas obrar con discurso (4) la fantasia c imaginativa, conviene aqui tratar de las sobrenaturales, que se llaman visiones imaginarias, que también por estar ellas debajo de imagen, y forma y figura, pertenecen a este sentido, ni más ni menos que (5) las naturales.
2. Y es de saber, que debajo de este nombre de visiones imaginarias queremos entender todas las cosas que debajo de imagen, forma y figura y especie sobrenaturalmente se pueden representar a la imaginación (6). Porque todas las aprehensiones y especies que de todos los cinco sentidos corporales se represan al alma y en ella hacen asiento por vía natural, pueden por vía sobrenatural tener lugar en ella, y representársele sin ministerio alguno de los sentidos exteriores. Porque este sentido de la fantasía, junto con la memoria, es como un archivo y receptáculo (7) del entendimiento, en que se reciben todas las formas e imágenes inteligibles; y asi, como si fuese un espejo, las tiene en si, habiéndolas recibido por via de los cinco 1 Ps., XLV. 11.
2 En la e. p. se varia algo el sentido diciendo: Aprended • estaros vacíos de todas las cosas (es a saber, interiormente), y sabrosamente veréis cómo yo soy Dios.
3 E. p.: recibir el alma.
4 E. p. omite la palabra discurso.
5 La e. p.: como las naturales.
6 En todos los Códices faltan las palabras siguientes, que se leen aqui en la e. p.: y esto con especies muy perfectas y que más viva y perfectamente representen y muevan, que por el connatural orden de los sentidos.
7 La e. p.: receprácu/o respecto del entendimiento.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XV!
sentidos, o, como decimos, sobrenaturálmenie, tj asi las representa al entendimiento, y alli el entendimiento las considera y juzga de ellas. Y no solo puede eso, más aun puede componer e imaginar otras a la semejanza de aquellas que alli conoce (1).
3. Es, pues, de saber, que asi como los cinco sentidos exteriores representan (2) las imágenes y especies de sus objetos a estos interiores, asi sobrenaturalmente, como decimos, sin los sentidos exteriores puede Dios y el demonio (5) representar las mismas imágenes y especies, y mucho más hermosas y acabadas. De donde (4), debajo de estas imágenes, muchas veces representa Dios al alma muchas cosas, y la enseña mucha sabiduría, como a cada paso se ve en la Escritura, como vio Isaías a Dios en su gloria debajo (5) del humo que cubría el templo y de los serafines que cubrían con las alas el rostro y los pies (6), y a Jeremías la vara que velaba (7), Daniel multitud de visiones, etc. (8). Y también el demonio procura con las suyas, aparentemente buenas, engañar ai alma, como es de ver en el de los Reyes, cuando engaño a todos los profetas de Acab, representándoles en la imaginación los cuernos con que dijo había de destruir a los asirios, y tue mentira (9). Y las visiones que tuvo ¡a mujer de Pilatos sobre que no condenase a Cristo, y otros muchos lugares, donde se ve. como en este espejo de la fantasía e imaginativa (10) estas visiones imaginarias acaecen (11) a los aprovechados más frecuentemente que las corporales exteriores. Estas, como decimos, no se 1 Estas lineas de los Códices, las reduce asi la e. p.: las formas c imágenes que el ha de hacer inteligibles, y <isi el entendimiento las mira y juzga de ellas. Es. pues, de saber...2 La e. p proponen y representan.
3 E p. omite las palabras Dios y el demonio. Véase lo que se dice en la página siguiente, nota tercera, del sentido que da a veces el Santo a la palabra sobrenaturalmente.
i E. p.: y mucho más viva y perfectamente: y así debajo de estas imágenes.
5 E. p.: como haber mostrado Dios su gloria debajo 6 Isal, VI. 4.
7 jerem.. I. 11.
8 Dan.. VII, 10.
9 III Reg.. XXII. 11.
10 E. p. suprime las palabras donde se ve cómo en este espejo de la fantasía t imaginativa.
11 E. p.: suceden.
diferencian de las que entran por los sentidos exteriores en ¿cuanto imágenes y especies; pero en cuanto al efecto que hacen y perfección de ellas, mucha diferencia hay, porque son mas sutiles y hacen más efecto en el alma, por cuanto son ( 1 ) sobrenaturales y más interiores que las sobrenaturales exteriores. Aunque no se quita por eso que algunas corporales de estas exteriores hagan más efecto, que, en fin, es como Dios quiere que sea la comunicación; pero hablamos en cuanto es de parte de ellas, por cuanto soín más espirituales (2).
4. Este sentido de la imaginación y fantasía es donde ordinariamente acude el demonio con sus ardides, ahora naturales, ahora sobrenaturales (3), porque este es la puerta y entrada para el alma, y, como habernos dicho (4), aqui viene el entendimiento a tomar y dejar, como a puerto o plaza de su provisión. Y por eso siempre Dios, y también el demonio, acuden aqui con sus joyas de imágenes y formas sobrenaturales para ofrecerlas (5) al entendimiento; puesto que Dios no sólo se aprovecha de este medio para instruir al alma, pues mora sustancialmetitc en ella, y puede por si y por otros medios (6).
5. Y no hay para que yo aquí me detenga en dar doctrina de indicios, para que se conozcan cuáles visiones serán de Dios y cuáles no, y cuáles en una manera y cuáles en otra; pues mi intento aqui no es ése, sino sólo instruir el entendimiento en ellas para que no se embarace e impida para la unión con la divina Sabiduría con las buenas, ni se engañe en las falsas.
6. Por tanto, digo que de todas estas aprehensiones y vi- 1 E. p.; por cuanto juntamente son.
2 E p: hablamos de parte de ellas, porque son más interiores.
3 La e. p. suprime: ahora naturales, ahora sobrenaturales.
Emplea el Santo en este pasaie el vocablo sobrenafr/ra/, en el sentido de preternatucil. Sólo Dios puede en su obrar exceder los términos de la naturaleza; el demonio, sia rebasarlos, puede obrar de manera que nos parezca los excede: porque ignorando nosotros hasta donde se extienden los poderes naturales, actúa de Forma que nos parezca milagrosa y sobrenatural, siendo en rigor más bien portentosa y preternatural. El demonio, como dirá el Santo más adelante, puede "hacer alguna apariencia de simia." intentando imitar las obras de Dios, como contrahacer milagros, etc..
4 La e. p. suprime y como habernos dicho.
5 La e. p. abrevia: acuden aqui con imágenes y formas para ofrecerlas.
6 Las cinco lineas siguientes faltan en A y B. Leense en Ale. y e. p., aunque con alguna ligera diferencia. Seguimos la lectura del C. de Ale.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. JCV1 stones imaginarias, y otras cualesquiera formas o especies, como ellas se ofrezcan debajo de forma o imagen o alguna inteligencia particular, ahora sean falsas de parte del demonio, ahora se conozcan *er verdaderas de parte ( 1 ) de Dios, el entendimiento no se ha de embarazar ni cebar en ellas, ni las ha el alma de querer admitir, ni tener (2), para poder estar desasida, desnuda, pura y sencilla, sin algún modo y manera, como se requiere para la unión (3).
7. Y de esto la razón es, poique todas estas formas ya dichas siempre en su aprehensión se representan, según habernos dicho, debajo de algunas maneras y modos limitados, y la Sabiduría de Dios, en que se ha de unir el entendimiento, ningún modo ni manera tiene, ni cae debajo de algún limite ni inteligencia distinta y particularmente, porque totalmente es pura y sencilla. Y como quiera que para juntarse dos extremos, cual es el alma y ís divina Sabiduría, será necesario que vengan a convenir en cierto medio (4) de semejanza entre si; de aqui es que también c¡ el alma ha de estar pura y sencilla, no limitada ni atenida a alguna inteligencia particular, ni modificada con algún limite de forma, especie e imagen. Que pues Dios no cae (5) debajo dcimagen ni forma, ni cabe debajo de inteligencia particular, tampoco el alma para caer en Dios (6), ha de caer debajo de forma o inteligencia distinta.
8. Y que en Dios no haya forma ni semejanza aiguna, bien lo da a entender el Espíritu Santo en el Deuteronomio, diciendo: Vocr/n verborum e/us audistis, el formam penitus non vidisiis (7). Que quiere decir: Oísteis la voz de sus palabras, y totalmente no visteis en Dios alguna forma Pero dice que habia allí tinieblas y nube y oscuridad, que es la noticia confusa y oscura que ii abemos dicho, en que se une el alma con Dios. Y luego más 2 E. p. ni hacer pie en ellas.
4 E. p: modo en vez de medio 5 La e. p: no cabe.
6 E. p.: para unirse con Dtos.
7 Deuter. IV. 12 adelante dice: Non vidisiis aliquatn similitudinem in die, qua locutus est vobis Dominas in Horeb de medio ignis (1). Esto es: No visteis vosotros semejanza alguna en Dios en el dia que os habló, de medio del fuego, en el monte Horeb.
9. Y que el alma no pueda llegar a lo alto de Dios (2), cual en esta vida se puede, por medio de algunas formas y figuras, también lo dice ei mismo Espíritu Santo en los Números, donde, reprendiendo Dios a Aarón y María, hermanos de Moisés, porque murmuraban contra él, queriendo darles a entender ei alto estado en que le había puesto de unión y amistad consigo, dijo: Si quis ínter vos fuerit Propketa Domini, in visione apparebo ei, per somnium loqaar ad illam. Ai non talis servas meus Muyses, qui in omni domo mea jidelissimus est: ore enim ad os loquor ei, rt palam, et non per aenigmata, el figuras Dominum videi (3). Que quiere decir: Si entre vosotros hubiere algún profeta del Señor, aparecerle he en alguna visión, o forma, o hablaré con él entre sueños, pero no hay tal como mi siervo Moisés (4), que en toda mi casa es fidelísimo y hablo con él ooca a boca, y no ve a Dios por comparaciones, semejanzas y figuras. En lo cual se da a entender ciaro que en este alto estado de unión, de que vamos hablando (5), no se comunica Dios al alma mediante algún disfraz de visión imaginaria, o semejanza o figura, ni la ha de haber; sino que boca a boca, esto es, en esencia pura y desnuda de Dios, que es la boca de Dios en amor con esencia pura y desnuda del alma (6), que es la boca del alma en amor de Dios.
10. Por tanto, para venir a esta unión de amor de Dios esencial (7) ha de tener cuidado el alma de no se ir arrimando a visiones imaginarias, ni formas, ni figuras, ni particulares inteligencias; pues no le pueden servir de medio proporcionado 1 Deuter.. IV, 15.
2 La e. p.. a la alteza de la unión con Dios.
3 Núm., XII. 6-8.
i E. p.: pero ninguno hay como mi siervo Moisén.
5 En la e. p. falta de que vamos hablando.
6 En loa Códices y en la e. p. faltan las palabras mediante la voluntad, que añaden aquí la edición de 1630 y las posteriores.
7 E. p.: unión de Dios tan perfecta.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XV!
y próximo para tal efecto; antes le harían estorbo, y por eso las ha de renunciar y procurar de no tenerlas. Porque si por algún caso se hubiesen de admitir y preciar, era por el provecho que las verdaderas hacen en el alma y buen efecto; pero para esto no es necesario admitirlas (1), antes conviene, para mejoría siempre negarlas. Porque estas visiones imaginarias, el bien nue pueden hacer al alma también como las corporales exteriores que habernos dicho, es comunicar la inteligencia o amor o suavidad; pero para que causen este efecto en ella, no es menester que ella las quiera admitir; porque, corno también queda dicho arriba, en ese mismo punto que en la imaginación (2) hacen presencia, la hacen en el alma e infunden la inteligencia y amor, o suavidad, o lo que Dios quiere que causen. Y no sólo juntamente, pero principalmente, aunque no en el mismo tiempo hacen en el alma su efecto pasivamente (3) sin ser ella parte para lo poder impedir, aunque quisiese (4), como tampoco lo fué para lo saber adquirir, aunque lo haya sido antes para se saber disponer. Porque asi como la vidriera no es parte (5) para impedir el rayo del sol que da en ella, sino que pasivamente, estando ella dispuesta con limpieza, la esclarece sin su diligencia u obra, asi también el alma, aunque ella quiera (6), no puede dejar de recibir en sí las influencias y comunicaciones de aquellas figuras, aunque más las quisiese resitir (7); porque a las infusiones sobrenaturales no las puede resistir la voluntad negativa con resignación humilde y amorosa, sino sola la impureza (8) e imperfecciones del alma, como también en la vidriera impiden la claridad las manchas.
1 Ale. y e. p.: no es necesario admitirlas. A y B. es necesario no admitirlas. Lo que signe, indica que debemos estar a la lectura de Ale. y e. p.: de lo contrario, huelga la segunda parte de este período.
2 La e. p dicho arriba cuando en la imaginativa.
3 La e. p.: Y así recibe el alma su efecto despertador pasivamente.
4 La e. p. omite aunque quisiese.
5 E. p. enmienda: ¡o saber adquirir, no obstante que haya trabajado antes en disponerse. Algo se parece esto a la vidriera, que no es parte, etc.
6 E. p. suprime aunque ella quiera.
7 E. p. omite aunque más las quisiese resistir.
8 La e. p. abrevia: no las puede resistir la voluntad, aunque sin duda tt estorbo la impureza...
11. De donde se ve claro que, cuanto más el alma se desnudare con la voluntad y afecto de las aprehensiones de las manchas de aquellas formas, imágenes y figuras en que vienen envueltas (1) las comunicaciones espirituales que hemos dicho, no sólo no se priva de estas comunicaciones y bienes que causan, mas se dispone mucho más para recibirlas con más abundancia, claridad y libertad de espíritu y sencillez, dejadas aparte todas aquellas aprehensiones, que son las cortinas y velos que encubren lo espiritual (2) que allí hay. Y asi, ocupan el espíritu y sentido, si en ellas se quisiere cebar, de manera que sencilla y libremente no se pueda comunicar el espiritu; porque estando ocupado con aquella corteza, está claro que no tiene libertad el entendimiento para recibir aquellas formas (3) De donde si el alma entonces las quiere admitir y hacer caso de ellas, seria embarazarse y contentarse, con lo menos que hay en ellas, que es todo lo que ella puede aprehender y conocer de ellas, lo cual es aquella forma e imagen, y particular inteligencia. Porque lo principal de ellas, que es lo espiritual que se le infunde, no sabe ella aprehender ni entender, ni sabe cómo es, ni lo sabría decir, porque es puro espiritual. Solamente lo que de ellas sabe, como decimos, es lo menos que hay en ellas a su modo de entender, que son las formas por el sentido; y por eso digo que, pasivamente y sin que ella ponga su obra de entender y sin saberla poner, se le comunica de aquellas visiones lo que ella no supiera entender ni imaginar.
12. Por tanto, siempre se han de apartar los ojos del alma de todas estas aprehensiones que ella puede ver y entender distintamente, lo cual comunica en sentido, y no hace fundamento y seguro de fe, y ponerlos en lo que no ve ni pertenece al sentido, sino al espíritu, que no cae en figura de sentido, que es lo que la lleva a la unión en fe, la cual es el pxopio medio, 1 Así Ale. La e. p.: de las manchas de /as aprensiones, imágenes y figuras en que vienen envueltas...A: más de las aprehensiones y de las manchas de aquéllas y afectos en que vienen envueltas. B más de las aprehensiones de las manchas de aquellas formas y figuras en que vienen envueltas.
2 E. p.: lo mas espiritual.
3 Por descuido omite el Códice de Aicaudete las palabras aquellas formas, que •e leca en A y B. La e. p. dice: para recibir la sustancia.
LIBRO SEGUNDO.— CAP XVI como esta dicho Y asi, le aprovecharan al alma estas visiones en sustancia para íe, cuande bien supiere negar lo sensible e inteligible de ellas (1), y usar bien del fin que Dios tiene en darlas al alma, desechándolas, porque, como dijimos de las corporales, no las da Dios para que el alma las quiera tomar y poner su asimiento en ellas.
13. Pero nace aqui una duda, y es: si es verdad que Dios da ul alma las visiones sobrenaturales, no para que ella las quiera tomar, ni arrimarse a ellas, ni hacer caso de ellas, ¿para que se las da, pues en ellas puede el alma caer en muchos yerros y peligros, o por lo menos en los inconvenientes que aqui se escriben para ir adelante, mayormente pudiendo Dios dar al alma y comunicarle espiritualmente y en substancia lo que le comunica por el sentido, mediante las dichas visiones y formas sensibles?
14. Responderemos a esta duda en el siguiente capítulo (2) y es de harta doctrina y bien necesaria, a mi ver, asi para los espirituales, como para los que los enseñan. Porque se enseña el estilo y fin que Dios en ellas lleva, el cual por no lo saber muchos, ni se saben gobernar, ni encaminar a si ni a otros en ellas a la unión. Que piensan que por el mismo caso que conocen ser verdaderas y de Dios, es bueno admitirlas y asegúranse en ellas (3), no mirando que también en éstas hallará el alma su propiedad, y asimiento y embarazo, como en las cosas del inundo, si no las sabe renunciar como a ellas. Y así, les parece que es bueno admitir las unas y reprobar las otras, metiéndose a si mismo y a las almas en gran trabajo y peligro acerca del discernir entre la verdad y falsedad de ellas. Que ni Dios les manda poner en ese trabajo, ni que a las almas sencillas y simples las metan en ese peligro y contienda; pues tienen doctrina sana y segura, que es la fe, en que han de caminar adelante 15. Lo cual no puede ser sin cerrar los ojos a todo lo que es de sentido e inteligencia clara y particular. Porque aun 1 La e p inteligible particular de ellas 2 Sólo el C de Ale. y la c p copian las palabras en el siguiente capitulo.
con estar San Pedro tan cierto de la visión de gloria que vió en Cristo en la transfiguración, después de haberlo contado en su Epístola 2.* canónica, no quiso que lo tomasen por principal testimonio de firmeza, sino, encaminándolos a la fe, dijo (1): Et habemus jirmiorem propheticum sermonem: cui benejacitis aitendentes, quasi lucernae lucenti in caliginoso loco, doñee dies elucescat (2). Quiere decir: Y tenemos más firme testimonio que esta visión del Tabor, que son los dichos y palabras de los profetas que dan testimonio de Cristo, a los cuales hacéis bien de arrimaros, como a la candela que da luz en el lugar oscuro. En la cual comparación, si quisiéremos mirar, hallaremos la doctrina que vamos enseñando. Porque en decir que miremos a la fe que hablaron los profetas, como a candela que luce en lugar oscuro, es decir que nos quedemos a oscuras, cerrados los ojos a todas esotras luces, y que en esta tiniebla, sola la fe, que también es oscura, sea luz a que nos arrimemos; porque si nos queremos arrimar a esotras luces claras de inteligencias distintas, ya nos deiam0s de arrimar a la oscura que es la fe, y nos deja de dar la luz en el lugar oscuro que dice San Pedro; el cual lugar, que aquí significa el entendimiento, que es el caudelero donde se asienta esta candela de la fe, ha de estar oscuro hasta que le amanezca en la otra vida el dia de la clara visión de Dios, y en ésta el de la transformación y unión con Dios, a que el alma camina (3).
1 La e. p.: después de haberla contado, encaminándolos a la fe. dijo: Tenemos, etcétera.
2 II Petr.. I, 19.
3 Faltan en el Códice de Alcaudete las palabras que leemos en A, B: con Dios a que el alma camina. La e. p.: y unión con él. a que el alma camina.
L IB fiO SEGUNDO.— CAP. XVII CAPITULO XVII EN QUE SE DECLARA EL FIN Y ESTILO QUE DIOS TIENE EN COMUNICAR AL ALMA LOS BIENES ESPIRITUALES POR MEDIO DC LOS SEN-TIDOS, EN LO CUAL SE RESPONDE A LA DUDA QUE SE HA TO-CADO (1).
1. Mucho hay que decir acerca del fin y estilo que Dios tiene en dar estas visiones, para levantar a una alma de su bajeza a su divina unión, de lo cual todos los libros espirituales tratan, y en este nuestro tratado también el estilo que llevamos es darlo a entender (2); y, por eso, en este capitulo solamente diré lo que basta para satisfacer a nuestra dude, la cual era: que pues en estas visiones sobrenaturales hay tantG peligro y embarazo para ir adelante, como habernos dicho, ¿por qué Dios, que es sapientísimo, y amigo de apartar de las almas tropiezos y lazos, se las ofrece y comunica?
2. Para responder a esto, conviene primero poner tres fundamentos (3). El primero es de San Pablo ad Romanos, donde dice: Quce autem suní, a Deo ordinatae suní (4). Que quiere decir: Las obras que son hechas, de Dios son ordenadas. El segundo es del Espíritu Santo en el libro de la Sabiduría, diciendo: Disponit omnia suavitsr (5). Y es como si dijera: La Sabiduría de Dios, aunque toca desde un fin hasta otro fin, es a saber, desde un extremo hasta otro extremo, dispone todas las cosas con suavidad. El tercero es de los teólogos, que dicen que: Omnia movet secundum modum eorum. Esto es, Dios mueve todas las cosas al modo de ellas.
1 Paitan en A y B las palabras en lo cual se responde a la duda que se ha tocado.
2 La e. p. suprime: y en este nuestro tratado también el estilo que llevamos es darlo a entender.
3 E. p.: conviene suponer fres principios.
4 Rom., Xm. I.
5 Sap.. VIIl, 1.
3. Según, pues, estos fundamentos, está claro que para mover Dios al alma, y levantarla del fin y extremo de su bajeza al otro fin y extremo de su alteza en su divina unión, halo de hacer ordenadamente y suavemente y al modo de la misma alma Pues como quiera que el ( 1 ) orden que tiene el alm¿i de conocer, sea por las formas e imágenes de las cosas criadas y el modo de su conocer y saber sea por los sentidos; de aqui es que para levantar Dío¡n al alma al sumo conocimiento, para hacerlo suavemente, ha de comenzar a tocar desde el bajo y fin extremo de los sentidos del alma, para asi irla llevando (2) al modo de ella hasta el otro fin de su sabiduría espiritual, que no cae en sentido. Por lo cual, la lleva primero instruyendo por formas, imágenes y vías sensibles a su modo de entender, ahora naturales, ahora sobrenaturales, y por discursos a ese sumo espíritu de Dios.
4 Y esta es la causa por que Dios le da las visiones y formas, imágenes y las demás noticias sensitivas e inteligibles espirituales (3), no porque no quisiera Dios darle luego en el primer acto la sabiduría (4) del espíritu, si los dos extremos cuales son humano y divino, sentido y espíritu, de vía ordinaria pudieran convenir y juntarse con un solo acto, sin que intervengan primero otros muchos actos de disposiciones que ordenada y suavemente convengan entre si, siendo unas fundamento y disposición para las otras, asi como los agentes naturales; y asi, las primeras sirven a las segundas, y las segundas a las terceras, y de ahi adelante, ni más ni menos (5). Y asi va Dios perfeccionando al hombre al modo del hombre, por lo más bajo y exterior, hasta lo más alto e interior. De donde primero le perfecciona el sentido corporal, moviéndole a que use de buenos objetos naturales perfectos exteriores, como oir sermones, misas, ver cosas santas, mortificar el gusto en la co- 3 La c p omite espirituales.
4 Sustancia en vez de sabiduría que trasladan los Códices, dice la e. p.
5 La e. p. trae estas frases algo modificadas así como en los agentes naturales las primeras sirven a los segundas, y ¡os segundas a las terceras, y de ahi adelante.
mida, macerar con penitencia y santo rigor ei tacto. Y cuando ya están estos sentidos algo dispuestos, los suele perfeccionar más, haciéndoles algunas mercedes sobrenaturales y regalos, para confirmarlos más en el bien, ofreciéndoles algunas comunicaciones sobrenaturales, asi como visiones de santos o cosas santas, corporalmente, olores suavísimos y locuciones, y en el tacto grandísimo deleite (1), con que se confirma mucho el sentido en la virtud, y se enajena del apetito de los malos objetos. Y allende de eso, los sentidos corporales interiores, de que aquí vamos tratando, como son imaginativa y fantasía, juntamente se los va perfeccionando y habituando (2) al bien con consideraciones, meditaciones y discursos santos, y en todo esto instruyendo al espíritu. Y ya éstos dispuestos con este ejercicio natural, suele Dios ilustrarlos y espiritualizarlos más con algunas visiones sobrenaturales, que son las que aquí vamos llamando imaginarias, en las cuales juntamente, como habernos dicho, se aprovecha mucho el espíritu; el cual, asi en las unas, como en las otras, se va desenrudeciendo y reformando poco a poco. Y de esta manera va Dios llevando al alma de grado en grado hasta lo más interior; no porque sea siempre (3) necesario guardar este orden de primero y postrero tan puntual como eso, porque a veces hace Dios uno sin otro, y por lo más interior lo menos interior, y todo junto; que eso es como Dios ve que conviene al alma, o como le quiere hacer las mercedes (4); pero la via