5. De donde no no^ queda en todas nuestras necesidades, trabajos y dificultades olro medio mejor y más seguro que la oración y esperanza, que El proveerá por los medios que El quisiere (2). Y este consejo se nos da en la Escritura, donde leemos que estando el rey Josaíat afligidísimo, cercado de enemigos, poniéndose en oración, dijo el santo Rey a Dios (3): Cum ¿¡¿noremus quid (acere dihtamus, hoc solum Imbemus residui, ui oculos nostros dirigamus ad te (4). Y es como si dijera: Cuando faltan los medios y no llega la razón a proveer en las necesidades, sólo nos queda levantar los ojos a Ti, para que Tú pioveas como mejor te agradare.
6. Y que también Dios, aunque responda a las tales pretensiones algunas veces se enoje, aunque también queda dado a entender, todavía sera bueno probarlo con algunas autoridades de la Escritura. En el Libro primero de los Reyes, se dice que pidiendo (5) el rey Saúl que le hablase el profeta 1 E. p. abrevia asi: recibir aquello que es conforme a razón y la ley evangélica, y aun entonces conviene mirar y examinarlo mucho más...2 A: y más seguro que la esperanza por los medios que él quisiere 3 Asi el C. de Ale.
4 II Paral., XX. 12.
5 E. p.: deseando.
Samuel, que era ya muerto, le apareció el dicho Profeta, y con todo eso se enojó Dios, porque luego le reprehendió Samuel por haberse puesto en tal cosa, diciendo: Quare inquietasti me, ut susciíarer? (1). Esto es: ¿Por qué me has inquietado en hacerme resucitar? También sabemos que, no porque respondió Dios a los hijos de Israel dándoles las carnes que pedían, se dejase de enojar mucho contra ellos; porque luego les envió fuego del cielo en castigo, según se lee en el Pentateuco (2), y lo cuenta David, diciendo: Adhuc escae eorum erant in ore ¡pso'uni. et ira Dei descendit super eos (3). Que quiere decir: Aun teniendo ellos los bocados en sus bocas, descendió la ira de Diob sobre ellos. Y también leemos en los Números, que so enojó Dios mucho (4) contra Balaán, profeta, porque fué a los madianitas llamado por Balac, rey de ellos, aunque dijo Dios que fuese, porque tenia él gana de ir y lo había pedido a Dios; y, estando ya en el camino, le apareció el ángel con la eipadu y le quería matar, y le dijo: Perversa est via tua, mihiquf contraria (5). Tu camino es perverso y a mi contrario; y por eso le quería matar.
7. De esta manera y de otras muchas condesciende Dios eru jfrdo con los apetitos de las almas. De lo cual tenemos muchos testimonios en la Escritura, y, sin eso, muchos ejemplos (6), pero no son menester en cosa tan clara. Sólo digo que es cosa peligrosísima, más que sabré decir, querer tratar con Dios por tales vías, y que no dejará de errar mucho y Hallarse muchas veces confuso el que fuere aficionado a tales modos. Y esto el que hubiere hecho caso de ellos, me entenderá por la experiencia. Porque allende de la dificultad que hay en saber no errar (7) en las locuciones y visiones que son de 2 E. p. concreta asi la cita: en el Libro de los Número».
1 E. p.: que no se dejó Dios de enojar.
5 Núm.. XXII, 32.
6 Sin eso. se lee en A y B. La e. p.: De lo cual hoy macho» más testimonio» en la Divina Escritura y muchos ejemplos.
7 La e. p. modifica asi la frase de los Códices: en no errar.
LIBRO SEGUNDO.— CAP. XXI Dios, hay ordinariamente entre ellas muchas que son del demonio; porque comúnmente anda con el alma en aquel traje que anda Dios con ella, poniéndole cosas tan verosímiles a las que Dios le comunica, por ingerirse él a vueltas, como el lobo entre el ganado con pellejo de oveja, que apenas se puede entender. Porque, como dice muchas cosas verdaderas y conformes a razón, y cosas que salen verdaderas (1), puédense engañar fácilmente pensando que, pues sale verdad y acierta en lo que está por venir, que no será sino Dios; porque no saben que es cosa facilísima, a quien tiene clara la luz natural, conocer las cosas, o muchas de ellas, que fueron o que serán, en sus causas (2). Y como quiera que el demonio tenga esta lumbre tan viva, puede facilisirnaraente (3) colegir tal efecto de tal causa, aunque no siempre sale así, pues todas las causas (4) dependen de la voluntad de Dios. Pongamos ejemplo.
8. Conoce el demonio que la disposición de la tierra, aires y término que lleva el sol, van de manera y en tal grado de disposición, que necesariamente, llegado tal tiempo, habrá llegado la disposición de estos elementos, según el término que llevan, a inficionarse, y así (5) a inficionar la gente con pestilencia, y en las partes que será más y en las que será menos. Veis aquí conocida la pestilencia en su causa. ¿Qué mucho es que revelando el demonio esto a un alma, diciendo: de aquí a un año o medio habrá pestilencia, que salga verdadero? Y es profecía del demonio. Por la misma manera put de conocer los temblores de la tierra, viendo que se van hinchendo los senos de ella de aire, y decir: en tal tiempo temblará la tierra, lo cual es conocimiento natural (6), para el cual basta tener el ánimo libre de las pasiones del alma, según lo dice Boecio por estas palabras: Si vis claro lamine cer- 1 La e. p.. y que salen ciertas.
2 La e. p. añade: y asi atinará machas cosas futuras.
5 La e. p. suprime: que llevan, a inficionarse, y asi.
6 Lo reatante del párrafo falta en la e. p.
II nere verum, gaudia pelle, timorem, spemque fúgalo, nec dolor adsit (1). Esto es: Si quieres con claridad natural conocer las verdades, echa de ti el gozo y el temor, y la esperanza y el dolor.
9. Y también se pueden conocer eventos (2) y casos sobrenaturales en sus causas acerca de la Providencia divina, que justísima y certisimamente acude a lo que piden las causas buenas o malas de los hijos de los hombres (3). Porque s€ puede conocer naturalmente (4) que tal o tal persona, o tal o tal ciudad, u otra cosa, llega a tal o tal necesidad, o a tal o a tal punto, que Dios, según su providencia y justicia, ha de acudir con lo que compete a la causa, y conforme a ella, en castigo o en premio, o como fuere la causa, y entonces decir: en tal tiempo os dará Dios esto, o hará esto, o acaecerá estotro, ciertamente (5). Lo cual dio a entender la santa Judit a Holofernes (6), la cual, para persuadirle que los hijos de Israel habian de ser destruidos sin falta, le contó muchos pecados de ellos primero, y miserias que hacían. Y luego dijo: El, quoniarn haec faciunt, certum est quod in perditionem dabuntur (7). Que quiere decir: Pues hacen estas cosas, está cierto que serán destruidos. Lo cual es conocer el castigo en la causa, que es tanto como decir: cierto está, que tales pecados han de causar tales castigos de Dios que es justísimo. Y como dice la Sabiduría divina: Per quae quis peceut, per haec 1 El texto completo de Boecio, dice asi: Tu quoque si vis lumine claro cerneré verum, — Tramite recto carpere callem, — Guadia pelle. — Pelle timorem, — Spemque fugato.—Nec dolor adsit. (Migne. vol. 75, p. 122).
2 Esta palabra no se lee en A y B.
3 La e. p. introduce algunas modificaciones: "Y también se pueden en alguna manera colegir eventos y casos particulares acerca de la Providencia divina, que justisiraamente suele acudir en orden a los bienes y males de los hijos de los hombres."
i Asi el C de Ale— A y B. trasladan claramente. La e. p.: Porque se puede conocer que tal o tal persona.
5 La e. p. suprime esta palabra.
6 Judith. XI. 12.
7 La e. p. cambia aqui unas lineas, y dice: "lo cual dió a entender Aquior a Holofernes cuando le dijo (Judith.. V, 18): Quotiescumque praeter Deum suum alterum coluerunt, dati sunt in praedam. et in gladium et in opprobrium. Lo cual es conocer el castigo en la causa.
et torquetur (1). En aquello o por aquello que cada uno peca, es castigado.
10. Puede el demonio conocer esto, no sólo naturalmente, sino aun de experiencia que tiene de haber visto a Dios hacer cosas semejantes, y decirlo antes, y acertar (2). También el santo Tobías conoció por la causa el castigo de la ciudad de Ninive, y asi amonestó a su hijo, diciendo: Mira, hijo, en la hora que yo y tu madre muriéremos, sal de esta tierra, porque ya no permanecerá (3). Video enim quia iniqaitas ejus finem dabit ei (4). Yo veo claro que su misma maldad ha de ser causa de su castigo, el cual será que se acabe y destruya todo Lo cual también el demonio y Tobías podian saber, no sólo en la maldad de la ciudad, sino por experiencia, viendo que tenían los pecados del mundo porque Dio:, le destruyó en el diluvio (5), y los de los sodomitas, que también perecieron por fuego, aunque también Tobías lo conociu por espíritu divino 11. Y puede conocer el demonio que Pedro no puede naturalmente vivir más de tantos años, y decirlo antes; y así otras muchas cosas y de muchas maneras que no se pueden acabar de decir, ni aun comenzar muchas, por ser intrincadisimas y sutilísimas, en el ingerir mentiras (6); de lo cual no se pueden librar sino es huyendo de todas revelaciones, y visiones y locuciones sobrenaturales (7). Por lo cual, justamente se enoja Dios con quien las admite, porque ve es temeridad del tal meterse en tantu peligro y presunción y curiosidad y ramo de soberbia, y raíz y fundamento de vanagloria y desprecio de las cosas de Dios, y principio (8) de muchos males en que J Sap.. XI. 17.
3 Estas dos lincas se han corregido por el C. de Ale. y la e. p. Advertimos que esta en vez de tierra, pone ciudad.
4 Tob.. XIV, 13.
5 Así en el C. de Ale — A y B.: viendo que tenía los pecados por loa cuales había Dios destruido al mundo con el diluvio. La e. p.: que tenían viendo que por los pecados del mundo había Dios destruido los hombres en el diluvio.
6 La e. p. suprime: en ingerir mentiras.
7 La e. p. suprime esta palabra.
8 Asi el C. de Ale. La e. p. suprime esta palabra. A y B trasladan causa.
vinieron muchos. Los cuales, tanto vinieron a enojar a Dios, que de propósito los dejó errar y engañar, y oscurecer el espíritu y dejar las vías ordenadas de la vida, dando lugar a sus vanidades y fantasias, según lo dice Isaias diciendo: Dominas miscuit in medio ejus spiritum vertiginis (1). Que es tanto como decir: El Señor mezcló en medio espíritu de revuelta y confusión. Que en buen romance quiere decir, espíritu de entender al revés. Lo cual va allí diciendo Isaias llanamente a nuestro propósito, porque lo dice por aquellos que andaban a saber las cosas que habían de suceder, por vía sobrenatural. Y por eso dice que les mezcló Dios en medio espíritu de entender al revés; no porque Dios les quisiese ni les diese efectivamente el espíritu de errar, sino porque ellos se quisieron meter en lo que naturalmente no podían (2) alcanzar. Enojado de esto, los dejó desatinar, no dándoles luz en lo que Dios no quería que se entrometiesen. Y así, dice que les mezcló aquel espíritu Dios, privativamente (3). Y de esta manera es Dios causa de aquel daño, es a saber, causa privativa, que consiste en quitar El su luz y favor, tan quitado, que necesariamente vengan en error (4).
12. Y de esta manera da Dios licencia al demonio para que ciegue y engañe a muchos, mereciéndolo sus pecados y atrevimientos; y puede y se sale con ello el demonio, creyéndole ellos y teniéndole por buen espíritu; tanto, que aunque sean muy persuadidos que no lo es, no hay remedio de desengañarse, por cuanto tienen ya, por permisión de Dios, ingerido el espíritu de entender al revés, cual leemos haber acaecido a los profetas del rey Acab, dejándoles Dios engañar con el espíritu de mentira, dando licencia al demonio para ello, diciendo: Dfdpies, et p-aevalebis; egredere, et fac ita (5). Que quiere decir: Prevalecerás con tu mentira, y engañarlos has; sal y hazlo asi. Y pudo tanto con los Profetas y con el Rey para 1 Isal.. XIX, 14.
2 E. p.: pudieron.
4 La e. p. modifica asi los Códices: so luz y favor, de donde te sigue que infaliblemente vengan en error.
5 in Reg., XXII. 22.
engañarlos, que no quisieron creer al profeta Miqueas, que les profetizó la verdad muy al revés de lo que los otros habían profetizado; y esto fue porque los dejó Dios cegar, por estar ellos con afecto de propiedad en lo que querían que les sucediese, y respondiese Dios según sus apetitos y deseos; lo cual era medio y disposición certísima para dejarlos Dios de propósito cegar y engañar.
13. Porque asi lo profetizó Ezequiel en nombre de Dios; el cual, hablando contra el que se pone a querer saber por vía de Dios, curiosamente, según la vanidad (1) de su espíritu, dice: Cuando el tal hombre viniere al Profeta para preguntarme a mí por él, Yo el Señor le responderé por mi mismo* y pondré mi rostro enojado sobre (2) aquel hombre; y el Profeta cuando hubiere errado en lo que fué preguntado, Ego Dominus decepi prophetam illum (3). Esto es: Yo el Señor engañé a aquel Profeta. Lo cual se ha de entender, no concurriendo con su favor para que deje de ser engañado, porque eso quiere decir, cuando dice: Yo el Señor le responderé por mí mismo enojado; lo cual es apartar El su gracia y favor de aquel hombre. De donde necesariamente (4) se sigue el ser engañado por causa del desamparo de Dios. Y entonces acude el demonio a responder según el gusto y apetito de aquel hombre, el cual, como gusta de ello, y las respuestas y comunicaciones son de su voluntad (5), mucho se deja engañar.
14. Parece que nos habernos salido algo del propósito que prometimos en el título del capitulo, que era probar cómo aunque Dios responde, se queja algunas veces. Pero, si bien se mira (6), todo lo dicho hace para probar nuestro intento; pues en todo se ve no gustar Dios de que quieran las tales visiones, pues da lugar a que de tantas maneus sean engañados en ellas.
1 Variedad, traslada equivocadamente el C. de Ale.
2 Contra, se lee en e. p.
3 Ezech.. XIV. 7-9.
5 La e. p.: son conformes a su voluntad.
6 Estas tres lineas, que no se leen ni en la edición de Toledo, están tomadas del Códice de Alcaudete, y también las trae la edición principe, con la leve diferencia, que en vez de se queja, traslada se enoja. A y B no las copian, aunque si las restantes lineas. A estos siguió la edición toledana.
CAPITULO XXII EN QUE SE DESATA UNA DUDA, COMO NO SERA LICITO AHORA bN LA LEV DE GRACIA PREül'NTAR A DIOS POR VIA SOBRENATURAL, CO-MO LO FRA EN LA LEY VIEIA (1) — PRUEBASE CON UNA AUTO-RIDAD DF SAN PABLO (2).
1. De entre las manos nos van saliendo las dudas, y asi no podemos correr con la priesa que querríamos adelante. Porque asi como las levantamos, estamos obliqados a allanarlas necesariamente (3), para que la verdad de la doctrina siempre quede llana y en su fuerza. Pero este bien hay en estas dudas siempre (4), que aunque nos impiden el paso un poco, todavía sirven para más doctrina y claridad de nuestro intento, como será la duda presente.
2. En el capítulo precedente, habernos dicho cómo no es voluntad de Dios que las almas quieran recibir por vía sobrenatural cosas distintas de visiones, locuciones, etc. Por otra parte, habernos visto en el mismo capítulo y colegido de los testimonios que allí se han alegado de la Escritura, que se usaba (5), el dicho trato con Dios en la Ley Vieja y era licito; y no sólo lícito, sino que Dios se lo mandaba. Y cuando no lo hacían, los (6) reprendía Dios, como es de ver en Isaías, donde reprende Dios a los hijos de Israel, porque, sin preguntárselo s El primero, querian (7) descender en Egipto, diciendo: Ei os meum non interrogastis (8). Esto es: No preguntasteis primero a mi misma boca lo que convenia. Y también leemos 1 E. p En que se trace una duda, cómo no fea licito ahora en la Ley Nueva preguntar, etc.
2 La e. p. añade: es algo sabroso para entender misterios de nuestra santa fe.
3 La e. p. omite esta palabra.
'4 Sólo el C. de Ale. trae esta palabra 5 E. p. abrevia Por ofra parte, sabemos que se usaba...6 E. p.. se lo.
8 Isai., XXX. 2.
LÍBRO SEGUNDO. — CAP. XXII en Josué que, siendo engañados los mismos hijos de Israel por los gabaonitas. les nota allí el Espíritu Santo esta falta, diciendo: Susrrprrunt er«o de ribariis eorum, et os Domirti non inierrogaverunt (I). Que quiere decir: Recibieron de sus manjares, y no lo preguntaron a la toca de Dios. Y así vemos en la Divina Escritura que Moisés siempre preguntaba a Dios, y el rey David y todos los reyes de Israel para sus guerras y necesidades, y los sacerdotes y profetas antiguos, y Dios respondía y hablaba con ellos y no se enojaba, y era bien hecho; y si no lo hicieran, fuera mal hecho, y asi es la verdad: ¿por que, pues, ahora en la ley nueva y de gracia no lo será como antes lo era?
3. A lo cual se ha de responder, que la principal causa por que en la Ley de Escritura (2) eran licitas las preguntas que se hacían a Dios, y convenia que los profetas y sacerdotes quisiesen visiones y revelaciones de Dios, era porque aun entonces no estaba bien fundamentada la fe ni establecida la Ley Evangélica; y asi, era menester que preguntasen a Dios y que El hablase, ahora por palabras, ahora por visiones y revelaciones, ahora en figuras y semejanzas, ahora en otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo que respondía y hablaba y revelaba, eran misterios de nuestra fe y cosas tocantes a ella o enderezadas a ella. Que por cuanto las cosas de fe no son del hombre, sino de boca del mismo Dios, y por eso las reprendía el mismo Dios, porque en sus cosas no preguntaban a su boca, para que él respondiese (3), encaminando sus casos y cosas a la fe, que aún ellos no teman sabida, por no estar aun fundada (4). Pero ya que está fundada la fe en Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para que preguntarle de aquella manera, ni para qué él hable ya ni responda como 1 Josué. IX. 14.
3 La e p cambia un poco algunas frases: "de boca del murcio Dios, las cuales El por su misma boca habló. Por eso era menester que. como habernos dicho, preguntasen a la misma boca de Dios, y por eso los respondía, cuando no lo hacían, para que El les respondiese"...4 En la e. p. faltan las palabras por no estar aún fundada.
entonces. Porque en darnos, como nos dió, a su Hijo, que es una palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola palabra, y no tiene más que hablar.
4. Y éste es el sentido de aquella autoridad con que comienza San Pablo a querer inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés, y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Muítifariam mulüsque modis olim Deus loque ns pairibus in Prophetis: no vis sime autem diebus istis lo cu tus est nobis in Filio (1). Y es como si dijera: Lo que antiguamente habló Dios en los Profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora, a la postre, en estos dias nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol, que Dios ha quedado como mudo, y no tiene más que hablar (2), porque lo que hablaba antes en partes a los Profetas, ya lo ha hablado en él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.
5. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría (3) agravio a Dios no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. Porque le podría responder Dios de esta manera, diciendo: Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi palabra, que es mi hijo, y no tengo otra, qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso; pon ios ojos sólo en él, porque en él te lo tengo dicho todo, y revelado (4), y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas. Porque tú pides locuciones y revelaciones, en parte; y si pones en él los ojos, lo hallarás en todo; porque él es toda mi locución y respuesta, y es toda mi visión y toda mi revelación; lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, dándoosle por hermano (5), 1 Hebr..I. I.
2 E. p.: que ya Dios ha dicho tanto en esto, que no tiene más que desear.
3 E. p.: visión o revelación, parece que harta agravio a Dios.
4 E. p.: que es mi hijo, pon los ojos sólo en él. porque en él te lo tengo dicho todo, y revelado todo, etc.
5 E. p. abrevia asi: porque él es la Verdad, la Guia y la Vida y os lo he dado por hermano, etc.
LIBRO SMOTDO. — CAP. ZZO compañero y maestro, precio y premio Porque desde aquel dia que bajé con mi espíritu sobre él en el monte Tabor, diciendo: Hic est films meus dilectus, in quo mihi bene complacui, ipsum audite ( 1 ); es a saber. Este es mi amado Hijo, en que me he complacido: a él oid, ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas, y se la di a él: oidle a el, porque yo no tengo más fe que revelar, ni más cosas que manifestar. Que si antes hablaba (2), era prometiendo a Cristo, y si me preguntaban, eran las preguntas (3) encaminadas ' a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien (como ahora lo da a entender toda la doctrina de los Evangelistas y Apóstoles); mas, ahora, el que me preguntase de aquella manera, y quisiese que yo le hablase o algo le revelase, era en alguna manera pedirme otra vez a Cristo, y pedirme más fe, y ser falto en ella, que ya esta dada en Cristo; y asi, haría mucho agravio a mi amado Hijo, porque no sólo en aquello le faltaría en la fe, mas le obligaba otra vez a encarnar y pasar por la vida y muerte primera. No hallarás (4) que pedirme ni qué desear de revelaciones o visiones de mi parte (5); míralo tú bien, que ahí lo hallarás ya hecho y dado todo eso, y mucho más, en El.
6. Si quisieres que te responda yo alguna palabra de consuelo, mira a mi Hijo, sujeto a mi y sujetado por mi amor, y afligido (6) y verás cuántas te responde. Si quisieses que te declare yo algunas cosas ocultas, o casos, pon sólo los ojos en El, y hallarás ocultísimos misterios, y sabiduría y maravillas de Dios, que están encerradas en El, según mi Apóstol dice: In quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae Dei absconditi (7). Esto 1 Matth.. XVII. 5 2 E. p. abrevia, en el monte Tabor diciendo: Este es mi amado Hijo en que me complací a mi. A él oíd. No hay que bascar nuevas maneras de enseñanzas y respuestas. Que si antes hablaba", etc.
3 Eran las esperanzas, traslada el C. de Ale.
4 La e. p. corrige asi estas lineas: era en alguna manera no estar contento con Cristo; g asi haria macho agravio a mi amado Hijo; teniéndote no hallaras, etc.
5 La e. p. suprime de mi parte.
6 E. p. Mira a mi Hijo obediente a mi y afligido por mi amor.
7 Ad CoIom.. n. 3.
es: en el cual Hijo de Dios están escondidos todos los tesoros de sabiduría y ciencia de Dios. Los cuales tesoros de sabiduría serán para ti muy mas altos y sabrosos y provechosos, que las cosas que tu querias saber. Que por eso se gloriaba el mismo Apóstol, diciendo: Que no habia él dado a entender que sabia otra cosa (1), sino a Jesucristo y a este crucificado (2). Y si también quisieses otras visiones y revelaciones divinas, o corporales, mírale a El también humanado, y hallarás en eso más que piensas, porque también dice el Apóstol In ipso habitat omnis plenitudo Divinftatis torporaliter (3). Que quiere decir. En Cristo mora corporalrneníe toda plenitud de divinidad.
7. No conviene, pues, ya preguntar a Dios de aquella manera, ni es necesario que ya hable, pues acabando de hablar toda la fe en Cristo, no hay más fe que revelar ni la habrá jamas (4). Y quien quisiere recibir ahora cosas algunas por via sobrenatural como habernos dicho, era como notar falta en Dios (5), de que no habia dado todo lo bastante en su Hijo. Porque, aunque lo haga suponiendo la fe y creyéndola, todavía es curiosidad de menos fe. De donde no hay que esperar (6) doctrina, ni otra cosa alguna, por via sobrenatural. Porque a la hora que Cristo dijo en la cruz, Consnmmatum est (7), cuando expiro, que quiere decir Acabado es, no solo se acabaron esos modos; sino todas esotras ceremonias y ritos de la Ley Vieja. Y asi, en todo nos habernos de guiar por la ley de Cristo-hombre, y de su Iglesia, y de sus ministros, humana y visiblemente, y por esa vía remediar nuestras ignorancias y flaquezas espirituales, que para todo hallaremos abundante medicina por esta vía. Y lo que de este camino saliere, no solo es curiosidad, sino mucho atrevimiento, y no se ha de 1 E. p. Que no sabia otra dlgana cosa.
2 I ad Cor.. II. 2 3 Ad Coloss.. II. 9 4 E. p.: que ya hable; pues habiendo hablado en Cristo, no hay mas que desear.
5 E. p. Y quien quisiere recibir ahora por oía sobrenatural extraordinaria alganas cosas, seria como notar falta en Dios.
6 Con esta curiosidad, añade la e. p.
7 Joan.. XIX. 30.
LIBRO SEGl'KDO. — CAP. XXII creer cose por vía sobrenatural, sino sólo lo que es enseñanza de Cristo-hombre, como digo, y de sus ministros, hombres (1). Tanto, que dice San Pablo estas palabras Quod si Angelus de coelo cvangelüavt r¡t. praeterquarn quod evangelizavimus vobh, anathema sit (2). Es a saber. Si algún ángel del cielo os evangelizare fuera de lo que nosotros hombres (3) os evangelizamos, sea maldito y descomulgado 8. De donde, pues es verdad que siempre se ha de estar en lo que Cristo nos enseñó, y todo lo demás no es nada ni se ha de creer si n<> conforma con ello; en vano anda el que quiere ahora tratar con Dios al modo de la Ley Vieja. Cuanto más, que no le era licito a cualquiera de aquel tiempo preguntar a Dios, ni Dios respondía a todos, sino sólo a los sacerdotes y profetas, que eran de cuya boca el vulgo había de saber la ley y la doctrina, y asi, si alguno quería saber alguna cos8 de Dios, por el profeta o por el sacerdote lo preguntaba y no por si mismo. Y si David, por si mismo algunas veces preguntó a Dios, es porque era profeta; y aun, con todo eso, no lo hacia sin la vestidura sacerdotal, como se ve haberlo hecho en el primero de los Reyes, donde dijo a Abimelec sacerdote: Applica ad me Ephod (4), que era una vestidura de las más autorizadas del sacerdote, y con ella consulto con Dios. Mas otras veces, por el profeta Natán y por otros profetas, consultaba a Dios. Y por la boca de éstos y de los sacerdotes, se habia de creer ser de Dios lo que se les decía, y no por su parecer propio.
1 Estas lineas están tomadas de A y B. El C. de Ale. dice solamente: "Y asi en todo nos habernos de guiar por la ley de Cristo hombre." saltando por distracción de esta última palabra a otra igual que se lee unas lineas más abaio La e. p. traslada "Y asi en todo nos habernos de guiar por la doctrina de Cristo, de su Iglesia y de sus ministros, y por esa vía remediar nuestras ignorancias y flaquezas espirituales, que para todo hallaremos por este camino abundante medicina: y lo que de él saliere y se apartare, no sólo es curiosidad, sino mucho atrevimiento, y no se ha de crer cosa por via sobrenatural, sino sólo lo que dijere con la enseñanza de Cristo. Dios y hombre, y de sus ministros."
2 Ad Gal.. L 8.
3 E. p. suprime esta palabra, lo mismo que arriba 9. Y asi, lo que Dios decía entonces, ninguna autoridad ni fuerza les hacia para darle entero crédito, si por la boca de los sacerdotes y profetas no se aprobaba. Porque es Dios tan amigo que el gobierno y trato del hombre sea también por otro hombre semejante a El, y que por razón natural sea el hombre regido y gobernado (1), que totalmente quiere que las cosas que sobrenaturalmente nos comunica, no las demos entero crédito, ni hagan en nosotros confirmada fuerza y segura hasta que pasen por este arcaduz humano de la boca del hombre. Y asi, siempre que algo dice o revela al alma, lo dice con una manera de inclinación puesta en la misma alma, a que se diga a quien conviene decirse; y hasta esto, no suele dar entera satisfacción porque no la tomó (2) el hombre de otro hombre semejante a él (3). De donde en los Jueces vemos haberle acaecido lo mismo al capitán Gedeón, que con haberle dicho Dios muchas veces que vencería a los madianitas, todavía estaba dudoso y cobarde, habiéndole dejado Dios aquella flaqueza, hasta que, por la boca de los hombres, oyó lo que Dios le habia dicho. Y fué que, como Dios le vió flaco, le dijo: Levántate y desciende al real. Et cum audieris quid loquantur, tune confortabuntur manus tuae, et securior ad hostium castra descendes (4). Esto es: Cuando oyeres allí lo que hablan los hombres, entonces recibirás fuerzas en lo que te he dicho, y bajarás con más seguridad a los ejércitos de los enemigos. Y asi fué, que oyendo contar un sueño de un madianita a otro, en que habia soñado que Gedeón los habia de vencer, fué muy esforzado, y comenzó a poner con grande alegría por obra la batalla. Donde se ve, que no quiso Dios que éste se asegurase, pues no le dió la seguridad sólo por vía sobrenatural, hasta que se confirmó naturalmente (5).
10. Y mucho más es de admirar lo que pasó acerca de esto 1 E. p. suprime, y que por razón natural sea el hombre regido y gobernado.
3 A quien Dios tiene puesto en su lugar, abade la e. p.
4 Judie. VII, 11.
5 La e. p.: Se asegurase hasta qoe por boca de otros oyese ¡o mismo.
LrBRO SEGUNDO. — CAP. XXII en Moisés, que con haberle Dios mandado con muchos razones, y confirmádoselo con las señales de la vara en serpiente y de la mano leprosa, que fuese a libertar los hijos de Israel, estuvo tan flaco ( 1 ) y oscuro en esta ida, que aunque se enojó Dios, nunca tuvo ánimo para acabar de tener fe (2) en el caso para ir, hasta que le animó Dios con su hermano Aarón, diciendo: Aaron frater tuus Le vites, scio quod eloquens sit: ecce ipse egredietur in oceursum tuum, vidensque te, laetabitur cor de. Loquere ad eum, et pone verba mea in ore ejus: et ego ero in ore tuo, et in ore illius, etc. (3). Lo cual es como si dijera: Yo sé que tu hermano Aarón es hombre elocuente; cata que (4) él te saldrá al encuentro, y, viéndote, se alegrará de corazón; habla con él, y dile todas mis palabras, y Yo seré en tu boca y en la suya, para que cada uno reciba crédito de la boca del otro (5).
1 1. Oídas estas palabras, Moisés animóse luego con la esperanza del consuelo del consejo que de su hermano habia de tener; porque esto tiene el alma humilde, que no se atreve a tratar a solas con Dios, ni se puede acabar de satisfacer sin gobierno y consejo humano. Y así lo quiere Dios, porque en aquellos que se juntan a tratar la verdad, se junta El allí para declararla y confirmarla en ellos, fundadas sobre razón natural (6), como di)o que lo había de hacer con Moisés y Aarón juntos, siendo en la boca del uno y en la boca del otro. Que, por eso, también dijo en el Evangelio, que Ubi fuerit dúo vel tres congregati in nomine meo, ibi sum ego in medio eorum (7). Esto es: Donde estuvieren dos o tres juntos para mirar lo que es más honra y gloria de mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos, es a saber: aclarando y confirmando en sus corazones 1 La e. p. añade: detenido.
7 A y B: fuerte fe. La e p.: par» acabar de tener fuerte en el cato.
3 Exod., IV, 14-15.
4 Las palabras caía que sólo se leen en el C de Ale.
5 La e. p. suprime las palabras: para que cada uno reciba crédito de la boca del otro.
6 E. p. omite: fundadas sobre razón natural.
7 Matth., XVIII, 20.
las verdades de Dios. Y es de notar que no dijo: Donde estuviere uno solo, yo estoy allí; sino por lo menos dos, para dar a entender que no quiere Dios que ninguno a solas se crea para si las cosas que tiene por de Dios, ni se conforme (1), ni afirme en ellas, sin la Iglesia (2), o sus ministros, porque con éste solo no estará él aclarándole y confirmándole la verdad en el corazón, y asi, quedará en ella flaco y frío.