8. Y era, que estas profecías se habían de entender espiritualmcnte de Cristo, según el cual sentido eran verdadensimas. Porque Cristo, no sólo era señor de la tierra sola (5), sino del ciclo, pues era Dios; y a los pobres que le habían de seguir, no solo los había de redimir y librar del poder del demonio (6), que era el potente contra el cual ningún ayudador tenían (7), sino los 1 Jerem VIII, 15.
2 La edición de 1630: literal gramatical.
3 Ps., LXXI, 8. Creo que por descuido, no copió el C. de Ale. las palabras y en particular, que se leen en la e. p.
4 Ibid. 12.
6 Así el C. de Ale. La e. p.: de las manos y poder del demonio. A y B de las manos del demonio.
7 La e. p. suprime las palabras: contra el cual ningún ayudador tenían. A y B en vez de potente, que traen Ale. y la e. p., copian poderoso.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XTX habia de hacer herederos del reino de los cielos. Y así, hablaba Dios, según lo principal, de Cristo y de sus secuaces, que eran reino eterno y libertad eterna; y ellos entendíanlo a su modo de lo menos principal, de que Dios hace poco caso, que era señorío temporal y libertad temporal, lo cual delante de Dios ni es reino ni libertad. De donde, cegándose ellos con la bajeza de la letra, y no entendiendo el espíritu y verdad de ella, quitaron la vida a su Dios y Señor, según San Pablo dijo en esta manera: Qui enim habitabant Jerusalem, et principes e/'us, hunc ignorantes, et voces prophetarum, quae per omne Sabbaturn leguniur, judicantcs irnpleverunt (1). Que quiere decir: Los que moraban en Jerusalén, y los príncipes de ella, no sabiendo quién era, ni entendiendo los dichos de los profetas, que cada sábado se recitan, juzgando le acabaron.
9. Y a tanto llegaba esta dificultad de entender los dichos de Dios como convenia, que aun hasta sus mismos discípulos, que con El habían andado, estaban engañados, cuales eran aquellos dos que después de su muerte iban al castillo de Emaús, tristes, desconfiados, y diciendo: S'os autem speraba/nus quod ipse esset redempturus Israel (2). Esto es: Nosotros esperábamos que había de redimir a Israel. Y entendiendo ellos también que había de ser la redención y señorío temporal; a los cuales, apareciendo Cristo Nuestro Redentor, reprendió de insipientes y pesados y rudos (3) de corazón para creer las cosas que habían dicho los profetas (4). Y aun al tiempo que se iba al cielo, todavía estaban algunos en aquella rudeza, y le preguntaron, diciendo: Domine, si in tempore hoc restitues Regnum Israel? (5). Esto es: Señor, haznos saber si has de restituir en este tiempo al reino de Israel. Hace decir el Espíritu Santo muchas cosas en que él lleva otro sentido del que entienden los hombres; como se echa de ver en lo que hizo decir 1 Act.. XIII. 27.
2 Luc, XXIV, 21.
3 El C. de Ale. es el único que dice pesados y rudos. Duros dicen los demás y la e. p.
4 Ibid.. 25.
5 Act. 1,6.
a Caifas de Cristo: Que convenia que un hombre muriese porque no pereciese toda la gente (1). Lo cual no lo dijo de suyo, y él lo dijo y entendió a un fin. y el Espíritu Santo a otro (2).
10. De donde se ve que, aunque los dichos y revelaciones sean de Dios, no nos podemos asegurar en ellos; pues nos podemos mucho y muy fácilmente engañar en nuestra manera de entenderlos; porque ellos todos (3) son abismo y profundidad de espíritu, y quererlos limitar a lo que de ellos entendemos y puede aprender el sentido nuestro, no es más que querer palpar el aire, y palpar alguna mots que encuentra la mano en él, y el aire se va, y no queda nada.
1 1. Por eso, el maestro espiritual ha de procurar que el espíritu de su discípulo no se abrevie en querer hacer caso de todas las aprehensiones sobrenaturales, que no son más que unas motas de espíritu, con las cuales solamente se vendrá a quedar, y sin espíritu ninguno; sino apartándole de todas visiones y locuciones, impóngale en que se sepa estar en libertad y ti niebla de fe, en que se recibe la libertad de espíritu, y abundancia (4), y por consiguiente, la sabiduría e inteligencia propia de los dichos de Dios; porque es imposible que el hombre, si no es espiritual, pueda juzgar de las cosas de Dios ni entenderlas razonablemente, y entonces no es espiritual cuando las juzga según el sentido. Y asi, aunque ellas vienen debajo de aquel sentido, no las entiende; lo cual dice bien San Pablo, diciendo: Animalis auiem homo non percipit ea quae sunt spiritus Dei: stultitia enim est Mi, et non potest inttiligere: quia de spiritualibus examinaiur. Spiritualis autem ¡udicat omnia (5). Que quiere decir: El hombre animal no percibe las cosas que son del espíritu de Dios, porque son locura para él, y no puede entenderlas porque son ellas espirituales; 1 Joan.. XI, 50.
2 Bien diferente, añade la e. p.
3 Todos Falta esta palabra en la e. p.
4 Asi el C. de Ale. La e. p. y A y B: la abundancia de espíritu.
5 1 ad Cor.. II. 14 pero el espiritual todas las cosas juzga. Animal hombre, entiende aqui el que usa sólo del sentido; espiritual, el que no se ata ni guia por el sentido. De donde es temeridad atreverse a tratar con Dios, y dar licencia para ello por vía de aprehensión sobrenatural en el sentido.
12. Y para que mejor se vea, pongamos aqui algunos ejemplos. Demos caso que está un santo muy afligido porque le persiguen sus enemigos, y que le responde Dios, diciendo: Yo te libraré de todos tus enemigos. Esta profecía puede ser verdaderisima, y, con todo eso, venir a prevalecer sus enemigos, y morir a sus manos. Y así, el que la entendiera temporalmente, quedara engañado, porque Dios pudo hablar de la verdadera y principal libertad y victoria, que es la salvación, donde el alma está libre y victoriosa ( 1 ) de todos sus enemigos, mucho más verdaderamente y altamente que si acá se librara de ellos. Y asi, esta profecía era mucho más verdadera y más copiosa que el hombre pudiera entender (2), si la entendiera cuanto a esta vida; porque Dios siempre habla en sus palabras y atiende al sentido más principa! y provechoso, y el hombre puede entender a su modo y a su proposito el menos principal, y asi, quedar engañado. Como lo vemos en aquella profecia que de Cristo dice David en el segundo salmo, diciendo: Reges eos in virga férrea, et iamquam vas ¡iguii con¡nnges eos (51. Esto es: Regiras todas las gentes con vara de hierro, y desmenuzarlas has como a un vaso de barro. En la cual habla Dios según el principal y perfecto señorío, que es el eterno; el cual se cumplió, y no según el menos principal, que era el temporal el cual en Cristo no se cumplió en toda su vida temporal. Pongamos otro ejemplo.
13. Está una alma con grandes deseos de ser mártir; acaecerá que Dios le responda diciendo: Tú serás mártir; y le dé in- 1 Asi Ale. y la e. p. — A y B leen de aonde el alma queda libre y con victoria. Notamos que a B le falta la primera palabra de esta frase.
2 Distraídamente pasa el copista de Alcaudete de la palabra entender a otra igual que viene más abajo.
3 Ps., n. 9.
teriormente gran consuelo y confianza de que lo ha de ser; y, con todo, acaecerá que no muera mártir, y será la promesa verdadera. Pues, ¿cómo no se cumplió así? Porque se cumplirá y podrá cumplir (1) según lo principal y esencial de ella, que será dándole el amor y premio de mártir esencialmente (2), y asi le da verdaderamente al alma lo que ella formalmente deseaba y lo que él la prometió. Porque el deseo formal del alma era (3), no aquella manera de muerte, sino hacer a Dios aquel servicio de mártir, y ejercitar el amor por el como mártir. Porque aquella manera de morir, por si no vale nada sin este amor, el cual y ejercicio y premio de mártir le da por otros medios muy perfectamente. De manera que, aunque no muera como mártir, queda el alma muy satisfecha en que le dió lo que ella deseaba. Porque tales deseos (cuando nacen de vivo amor y otros semejantes), aunque no se les cumplan de aquella manera que ellos los pintan y los entienden, cúmplenseles de otra y muy mejor y más a honra de Dios, que ellos sabrían pedir. De donde dice David: Dcsidcrium pauperum exaudivit Dominus (4). Esto es: El Señor cumplió a los pobres su deseo. Y.en los Proverbios dice la Sabiduría divina: Desiderium suum ¡usíis dabitur (5). A los justos dárseles ha su deseo. De donde, pues vemos que muchos santos desearon muchas cosas en particular por Dios y no se les cumplió en esta vida su deseo, es de fe (6), que.
siendo justo y verdadero su deseo, se les cumplió en la otra perfectamente; lo cual siendo así verdad, también lo seria prometérsele Dios en esta vida, diciéndoles: Vuestro deseo se cumplirá, y no ser en la manera que ellos pensaban.
14. De ésta y de otras maneras pueden ser las palabras y visiones de Dios verdaderas y ciertas, y nosotros engañarnos en ellas, por no las saber entender alta y principalmente, y a 1 La e. p. suprime: y podrá cumplir.
2 Aquí añade la e. p.: y haciéndola mártir de amor, y dándola un prolongado martirio en trabajos, cuya continuación sea más penosa que el morir.
3 La e. p. cambia Porque lo principal del deseo era.
4 Ps„ IX, 17.
5 Prov., X. 24.
6 E. p.: Es cierto.
los propósitos y sentidos que Dios en ellas lleva. Y asi, es lo más acertado y seguro hacer que las almas huyan con prudencia de Jas tales cosas sobrenaturales, acostumbrándolas (1), como habernos dicho, a la pureza de espíritu en fe oscura, que es el medio de la unión.
CAPITULO XX EN QUE SE PRUEBA CON AUTORIDADES DE LA ESCRITURA, COMO LOS DICHOS Y PALABRAS DE DIOS, AUNQUE SIEMPRE SON VERDADERAS, NO SON SIEMPRE CIERTAS EN SUS PROPIAS CAUSAS.
1. Ahora nos conviene probar la segunda causa por qué las visiones y palabras de parte de Dios, aunque son siempre verdaderas en si, no son siempre ciertas cuanto a nosotros. Y es por razón de sus causas (2), en que ellas se fundan; porque muchas veces dice Dios cosas que van fundadas sobre criaturas y efectos de ellas, que son variables y pueden faltar, y así, las palabras que sobre esto se fundan, también pueden ser variables y pueden faltar; porque cuando una cosa depende de otra, faltando la una, falta también la otra (3). Como si Dios dijese: de aquí a un año tengo de enviar tal plaga1 a este reino, y la causa y fundamento de esta amenaza es cierta ofensa que se hace a Dios en el reino. Si cesase o variase la ofensa, podría cesar yH) el castigo, y ¿ra /erdadera la amenaza, porque iba fundada sobre la actual culpa; la cual, si durara, se ejecutara (5) 2. Esto vemos haber acaecido en la ciudad de Nínivc, de parte de Dios, diciendo: Adhuc quadraginta dies, et Sinive subverieíur (6). Que quiere decir: D« aquí a cuarenta dias ha 3 La e. p. suprime una porción de líneas en esta forma: "Y es por razón ele las causas v motivos en que ellos se fundan: y se ha de emtender que «eran durante aquello que a Dios le -ueve. digámoslo asi. a castigar. Cerno si Dios..."
6 'on., m, 4.
de ser asolada Ninive (1). Lo cual no se cumplió, porque cesó la causa de esta amenaza, que eran sus pecados, haciendo penitencia de ellos; la cual, si no la hicieran, se cumpliera. También leemos en el Libro tercero de los Reyes, que habiendo hecho el rey Acab un pecado muy grande, le envió Dios a prometer (2) un grande castigo, siendo nuestro padre Elias el mensajero (3) sobre su persona, sobre su casa y sobre su reino (4); y porque Acab rompió las vestiduras de dolor, y se vistió de cilicio y ayuno, y durmió en saco y anduvo triste y humillado, le envió luego a decir con el mismo Profeta estas palabras- Quia igitur humiliatus est mei causa, non inducam malum in diebus ejus, sed in diebus filii sai (5) Que quiere decir: Por cuanto Acab se ha humillado por amor de mi, no enviare el mal que dije en sus días, sino en los de su hijo. Donde vemos que porque mudó Acab el ánimo y afecto con que estaba, mudó también Dios su sentencia (6).
3. De donde podemos colegir, para nuestro propósito, que aunque Dios haya revelado o dicho a una alma afirmativamente cualquier cosa, en bien o en mal, tocante a la misma alma o a otras, se podrá mudar en más o en menos, o variar o quitar del todo, según la mudanza o variación del afecto de la tal alma o causa sobre que Dios se fundaba (7), y asi no cumplirse como se esperaba, y sin saber por qué, muchas veces, sino solo Dios. Porque aun muchas cosas suele Dios decir y enseñar y prometer, no para que entonces se entiendan ni se posean, sino para que después se entiendan cuando convenga tener la luz de ellas, o cuando se consiga el efecto de ellas. Como vemos que hizo con sus discípulos, a los cuales decía muchas pará- 1 La e. p. trae asi estas linea"! "Esto vemos haber acaecido en la ciudad de Ninive, donde mandó Dios al profeta Joñas que predicase esta amenaza en Ninive de parte suya: De aquí a cuarenta días se ha de asolar la ciudad de Ntatve."
3 Siendo nuestro padre Ellas el mensajero. Así Ale. y la e. p.— A y B. no traen esta adición.
i III Reg., XXI. 21.
5 Ib.. 27-29 6 La e p. Donde vemos que porque se mudó Acab, cesó también la amenaza y sentencia de Dios.
LIBRO SEGUNDO — CAP. XX bolas y sentencia?, cuya sabiduría ( 1 ) no entendieron hasta el tiempo que habían de predicarla, que fue cuando vino sobre ellos el Espíritu Santo, del cual les habia dicho Cristo, que les declararía todas las cosas que el les habia dicho en su vida. Y hablando San Juan sobre aquella entrada de Cristo en Jerusalen, dice: Hace non eognoverunt discipuli ejus primum sed quando gloriticatins est Jesús, tune recordad sunt quia hace erant scripta de eo (2) Y asi muchas cosas de Dios pueden pasar por el alm8 muy particulares, que ni ella ni quien la gobierna las entiendan hasta su tiempo.
4. En el Libro primero de los Reyes también leemos que, enojado Dios contra Heli, sacerdote de Israel, por los pecados que no castigaba a sus hijos, le envió a decir con Samuel, entre otras palabras, éstas que se siguen: Loquen? locutus sum, ut domus tua, et domus paíris tui, minisiraret in conspectu meo, usqu* in sempiternum. Y eruntamen absii hoc a me (3). Y es como si dijera: Muy de veras dije antes de ahora, que tu casa, y la casa de tu padre, había siempre de servirme de (4) sacerdocio en mi presencia para siempre, pero este propósito muy lejos está de mi; no haré tal. Que por cuanto este oficio de sacerdocio se fundaba en dar honra y gloria a Dios, y por este fin había Dios prometido darlo a su padre para siempre, si el no faltaba (5); en faltando el celo a Heli de la honra de Dios (6), (porque como el mismo Dios se le envió a quejar, honraba más a sus hijos que a Dios, disimulándoles los pecados por no les afrentar), falto también la promesa, la cual era (7) para siempre si para siem- 2 Joan.. XII. 16.
3 I Reg.. II. 30 4 Asi los Códices La e p en el.
5 En esta frase hay bastante variedad de copia en los Códices. Ale. y por este fin habla Dios prometido darlo a su padre para siempre. A y por este fin habia prometido el sacerdocio a su padre para siempre. B: y por este fin había Dios prometido el sacerdocio a su padre para siempre, si para siempre en ellos dorara el buen seruicio y celo. Preferimos la lectura de Ale. tomando de la e. p. las palabras si él no faltaba, que omitió por descuido el Códice 6 Las frases comprendidas en el paréntesis faltan en A y B. Las traen Aicaudete y la edición principe.
7 E. p.: fuera.
pre en ellos durara el buen servicio y celo. Y así, no hay que pensar que porque sean los dichos y revelaciones de parte de Dios (1), han infaliblemente de acaecer como suenan; mayormente cuando están asidos (2) a causas humanas, que pueden variar, o mudarse, o alterarse.
5. Y cuándo ellos están pendientes de estas causas (3), Dios se lo sabe, que no siempre lo declara, sino dice el dicho, o hace la revelación, y calla la condición algunas veces, como hizo a los ninivitas, que determinadamente les dijo que habían de ser destruidos, pasados cuarenta días (4). Otras veces la declara, como hizo a Roboán, diciéndole: Si tu guardares mis mandamientos como mi siervo David, yo también seré contigo como con él, y te edificaré casa como a mi siervo David (5). Pero ahora lo declare, ahora no, no hay que asegurarse en la inteligencia, porque no hay poder comprender las verdades ocultas de Dios que hay en sus dichos, y multitud de sentidos. El está sobre el cielo, y habla en camino de eternidad; nosotros ciegos sobre la tierra, y no entendemos sino vias de carne y tiempo (6). Que por eso entiendo que dijo el Sabio: Dios está sobre el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, no te alargues ni arrojes en hablar (7) 6. Y dirasme, por ventura, pues si no lo habernos de entender ni entrometernos en ello, ¿por que nos comunica Dios <>sas co:>as? Ya he dicho, que cada cosa se entenderá en su tiempo por orden del que lo habló, y en.enderlo fia quien él quisiere, y se vera que convine asi: porque no hace T?ios cosa sin causa y verdad. Por esto se crea que no hay acabar de comprender sentido (8) en los dichos y cosas de Dios, ni que determinarse a lo que parece, sin errar mucho y venir a hallarse 1 La e. p. añade verdade as en ai.
2 La e. p. añade: por orden del ismo Dios.
3 La e. p.: y cuándo sea i. Dios > lo abe.
4 Jon.. III. 4.
5 III Reg. XI. 38.
6 E. p...ciegos jodre la tierra, que no podemos dcantar sus secretos.
7 Ecdes.. V. 1.
E p. el sentido lleno.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XX muy confuso. Esto sabían muy bien los profetas, en cuyas manos andaba la palabra de Dios, a los cuales era grande trabajo la profecía acerca del pueblo; porque, como habernos dicho, mucho de ello no lo veían acaecer como a la letra se les decía, y era causa de que hiciesen mucha risa y mofa (1 ) de los profetas; tanto, que vino a decir Jeremías: Burlanse de mí todo el dia, todos me mofan y desprecian, porque ya ha mucho que doy voces contra la maldad, y les prometo destrucción; y hase hecho la palabra del Señor para mi afrenta y burla todo el tiempo, y dije, no me tengo de acordar de El, ni tengo más de hablar en su nombre (2). En lo cual, aunque el santo Profeta decía con resignación y en iiquiü del hombre flaco que no puede sufrir las vías y vueltas de Dios (3), da bien a entender en esto la diferencia del cumplimiento de los dichos divinos, del común sentido que suenan, pues a los divinos profetas (4) teman por burladores, y ellos sobre la profecía padecían tanto, que el mismo Jeremías en otra parte dijo: Formido ci laqueas ¡acta est nobis vaticinatio ri cortil ido {5). Que quiere decir: Temor y lazos se nos ha hecho la profecía, y contradicción de espíritu 7. Y la causa por qw Joñas huyó cuando le enviaba Dios a predicar la destrucción de Ninive, fué ésta, conviene a saber: el conocer la variedad de los dichos de Dios acerca del entender de los hombres y de las causas de los dichos (6). Y asi, porque no hiciesen burla de él, cuando no viesen cumplida su profecía, se iba huyendo por no profetizar; y asi estuvo esperando todos los cuarenta días fuera de la ciudad, a ver si se cumplía su profecía, y como no se cumplió, se afligió grandemente, tanto que dijo a Dios: Obsecro, Domine, numquid non hoc est verbum meum, cum adhuc essem in térra mea? propter hoc praeoecupavi, ut fugerem in Tharsis (7). Esto es: Ruégote, Señor, ¿por ventura, no 1 La e. p. por mofa traslada burla.
2 Jerem., XX. 7.
3 E. p.: las trias u secretos de Dios.
5 Thren.. III, 47.
6 La e. p.: la destrucción de Ninive fué ésta, conviene a saber: no comprender la verdad de los dichos de Dios y no saber enteramente el sentido de ellos.
7 Jon.. IV. 2.
es esto lo que yo decía, estando en mi tierra? Por eso contradije, y me fui huyendo a Tarsis; y enojóse el Santo, y rogó a Dios que le quitase la vida.
8. ¿Qué hay, pues, de qué maravillarnos, de que algunas cosas que Dios hable y revele a las almas, no salgan asi como ellas las entienden-5 Porque dado caso que Dios afirme al alma o la represente tal o tal cosa, de bien o de mal, para sí o para otra, si aquello va fundado en cierto afecto o servicio u ofensa que aquella alma o la otra entonces hacen a Dios, y de manera que si perseveran en aquello, se cumplirá, no por eso es cierto (1), pues no es cierto el perseverar. Por tanto, no hay que asegurarse (2) en su inteligencia, sino en fe.
CAPITULO XXI EN QUE SE DECLARA COMO AUNQUE DIOS RESPONDE A LO QUE SE LE PIDE ALGUNAS VECES, NO GUSTA DE QUE USEN DE TAL TERMINO. — Y PRUEBA COMO, Al NQUE CONDESCIENDE V RESPONDE, MU-CHAS VECES SE ENOJA.
i. Aseguranse, como habernos dicho algunos espirituales, en tener por buena la curiosidad (3) que algunas veces usan en procurar saber algunas cosas por vía sobrenatural, pensando que pues Dios algunas veces -esponde a instancia de ellos, que os aquel buen término, y que Dios gusta de el. como quiera que sea verdad que aunque les responde, ni es buen término, ni Dios gusta de él, antes disgusta y no sólo eso, mas muchas veces se enoja y ofende mucho (4). La razón de esto es, porque a ninguna criatura le es lícito (5) salir fuera de lo* términos que Dios la tiene naturalmente (6) ordenados para su go- La e. p. añade: cumplirse como suena. La adición aclara la frase anterior.
3 E. p. modifica: Asegurándose, como habernos dicho, algunos espirituales y no reparando mucho en la curiosidad.
5 E. p.: A ninguna criatura le es conveniente.
6 E. p, suprime esta palabra.
LIBHO SEGUNDO.— CAP. XXI bierno. Al hombre le puso términos naturales (1) y racionales para su gobierno; luego querer salir de ellos no es licito (2), y querer averiguar y alcanzar cosas por vía sobrenatural, es salir de los términos naturales (3). Luego es cosa no licita (4); luego Dios no gusta de ello (5), pues de todo lo ilícito se ofende. Bien sabia esto el rey Acab, pues que aunque de parte de Dios le dijo Isaías que pidiese alguna señal, no quiso hacerlo, diciendo: Non príam, vt non tentaba Dominum (6) Esto es: No pediré tal cosa, ni tentare a Dios. Porque el tentar a Dios es querer tratarle por vías extraordinaritts, cuales son las sobrenaturales.
2. Diréis, pues, si asi es que Dios no gusta, ¿por qué algoñas veces responde Dios'J Digo, que (7) aigunas veces responde el demonio. Pero las que responde Dios, digo que es por ia flaqueza del alma que quiere ir por aquel camino, porque no se desconsuele y vuelva atrás, o porque no piense está Dios mal con ella, y se sienta (8j demasiado; o por otros fines que Dios sabe, fundados en la flaqueza de aquella alma, por donde ve que conviene responder, y condesciende pou aquella vía Como también lo hace con muchas almas flacas y tiernas, en darles gustos y suavidad en el trato con Dios muy sensible, según está dicho arriba, mas no poique é! quiera ni guste que con él se trate con este termino, ni por esa vía; mas a cada uno da, como habernos dicho, según su modo. Porque Dios es como la fuente, de la cual cada uno coge como lleva el vaso, (y a veces las deja coger por esos caños extraordinarios; mas no se sigue por eso que es lícito coger (9) el agua por ellos, sino es al mismo Dios, que la puede dar cuándo, como y a quien 2 Conveniente en vez de licito, imprime la e. p.
3 La e. p. omite esta palabra, 1 E p es cosa no santa ni conveniente.
5 Lo que resta del párrafo, falta en la e. p.
6 Ual.. Vil. 12.
7 El C. de AJcaudete omite aquí por descuido unas cuantas palabras: Digo que por la flaqueza del alma...8 E. p.: fien/e.
9 E. p.: que es conveniente querer coger SÜBIDA DEL MONTE CARMELO El quiere, y por lo que El quiere, sin pretensión de la parte. Y asi, como decimos, algunas veces condesciende con el apetito y ruego de algunas almas, que porque son buenas y sencillas, no quiere dejar de acudir por no entristecerlas, mas no porque guste del tal término. Lo cual se entenderá mejor por esta comparación.
3. Tiene un padre de familias en su mesa muchos y diferentes manjares, y unos mejores que otros. Está un niño pidiéndole de un plato, no del mejor, sino del primero que encuentra, y pide de aquél, porque él sabe comer de aquél mejor que de otro; y como el padre ve que aunque le dé del mejor manjar no lo ha de tomar, sino aquel que pide, y que no tiene gusto sino en aquél, porque no se quede sin su comida y desconsolado, dale de aquel con tristeza. Como vemos que hizo Dios con los hijos de Israel cuando le pidieron rey; se lo dió de mala gana, porque no les estaba bien. Y asi, dijo a Samuel: Audi vocem populi in ómnibus quae locuntur tibi- non enirn te abjecerunt, sed me (1). Que quiere decir: Oye la voz de éste pueblo, y concédeles el rey que te piden, porque no te han desechado a tí, sino a mi, porque no reine yo sobre ellos. De la misma manera condesciende Dios con algunas almas, concediéndoles lo que no les está mejor; porque ellas no quieren o no saben ir sino por allí. Y asi también algunas alcanzan (2) ternuras y suavidad de espíritu o sentido; y déselo Dios, porque no son para comer el manjar más fuerte y solido de los trabajos de la cruz de su Hijo, a que él querría echasen mano, más que a otra alguna cosa.
4. Aunque querer saber cosas por vía sobrenatural, por muy peor lo tengo que querer otros gustos espirituales en el sentido; porque yo no veo por dónde el alma que las pretende deje de pecar, por lo menos venialmente, aunque más buenos fines tenga y más puesta esté en perfección, y quien se lo mandase y consintiese, también. Porque no hay necesidad de nada 1 1 Reg.. VIH. 7.
2 E. p.: Y si algunos veces alcanzan.
de eso, pues hay razón natural, y ley y doctrina evangélica, por donde muy bastantemente se pueden regir, y no hay dificultad ni necesidad que no se pueda desatar y remediar por estos medios muy a gusto de Dios y provecho de las almas; y tanto nos habernos de aprovechar de la razun y doctrina evangélica, que aunque ahora queriendo nosotros, ahora no queriendo, se nos dijesen algunas cosas sobrenaturalrriente, sólo habernos de recibir aquello que cae en mucha razón y ley evangélica. Y entonces recibirlo, no porque es revelación, sino porque es razón, dejando aparte todo sentido de revelación; y aun entonces conviene mirar y examinar aquella razón mucho mas (1) que si no hubiese revelación sobre ella; por cuanto el demonio dice muchas cosas verdaderas y por venir, y conformes a razón, para engañar.