1 La e. p., suprimiendo tocio lo que i ¿sta del párrafo, dice en su ¡¡lugar: "En esta purgación de la memoria, sólo digo aquí el modo necesario para que activamente, cuanto es de su parte, se ponga en esta noche y purgación. Y es que, de ordinario e, espiritual tenga esta cautela: en todas las cosas que viere, oyere, oliere, gustare o to care, no hacer particular archivo, ni reparo, o detenimiento de ellas en la memoria, dejándolas pasar, y quedándose en santo olvido sin reflexión sobre ellas, si no fuere cuando para algún buen discurso o meditación fuere necesario. Y este estudio de olvidar y dejar noticias y figuras, nunca se entiende de Cristo y su Humanidad. Que aunque alguna vez en lo subido de la contemplación y vista sencilla de la divinidad no se acuerde el alma de esta santísima Humanidad, porque Dios levantó el espíritu de su mano a éste como confuso y muy sobrenatural conocimiento: pero hacer estudio de olvidarla, en ninguna manera conviene, pues su vista y meditación amorosa ayudará a todo lo bueno, y por ella se subirá más fácilmente a lo muy levantado de unión.
Y claro está que, aunque otras cosas visibles y corporales se hayan de olvidar y estorben, no ha de entrar en este número el que se hizo hombre por nuestro remedio, el que es verdad, puerta, camino y guia para los bienes todos. Esto supuesto, en lo demás procure una total abstracción y olvido, de manera que, cuanto fuere posible, no le quede en la memoria alguna noticia ni figura de cosas criadas, como si en el mundo no fuesen, dejando la memoria libre y desembarazada para Dios, y como perdida en santo olvido." Asi viene también en la edición de 16.30. El párrafo se introdujo para explicar el alcance de la doctrina del Santo. (Véase el cap. XXII de la Autobiografía de Santa Teresa).
2 E. p.: por vía de la memoria, ya se ha dicho aqui mucho para su solución, y allí también respondido a todo.
viene advertir, que aunque en algún tiempo no se sienta el provecho de esta suspensión de noticias y formas, no por eso se ha de cansar el espiritual, que no dejará Dios de acudir a su tiempo; y por un bien tan grande, mucho conviene pasar, y sufrir con paciencia y esperanza.
16. Y aunque es verdad que apenas se hallará alma que en todo y por todo tiempo sea movida de Dios, teniendo tan continua unión con Dios, que sin medio de alguna forma sean ( 1 ) sus potencias siempre movidas divinamente, todavía hay almas que muy ordinariamente son movidas de Dios en sus operaciones, y ellas no son las que se mueven, según aquello (2) de San Pablo: Que los hijos de Dios, que son éstos transformados y unidos en Dios, son movidos del espíritu de Dios, esto es, a divinas obras en sus potencias (3). Y no es maravilla que las operaciones sean divinas, pues que la unión del alma es divina.
EN QUE SE DICEN TRES MANERAS DE DAÑOS QUE RECIBE EL ALMA NO OSCURECIENDOSE ACERCA DE LAS NOTICIAS Y DISCURSOS DE LA MEMORIA. — D1CESE AQUI EL PRIMERO.
1. A tres daños e inconvenientes está sujeto el espiritual, que todavía quiere usar de las noticias y discursos naturales de la memoria para ir a Dios, o para otra cosa: los dos son positivos, y el uno es privativo. El primero es de parte de las cosas del mundo; el segundo, de parte del demonio; el tercero y privativo es el impedimento y estorbo que hacen y le causan para la divina unión.
2. El primero, que es de parte del mundo (4), es estar sujeto a muchas maneras de daños por medio de las noticias y discursos (5), así como falsedades, imperfecciones, apetitos, J E. p.: teniendo tan continua unión, que sean, etc.
2 E. p.: en el sentido que dice S. Pablo.
3 Ad Rom., VIH, H.
4 E. p.: El primero que es de parte de las cosas del mundo.
LIBItO TEBCER0. — CAP. tTT juicios, perdimiento de tiempo, y otras muchas cosas que crian en el alma muchas impurezas. Y que de necesidad haya de caer en muchas falsedades, dando lugar a las noticias y discursos, está claro; que muchas veces ha de parecer lo verdadero falso, y lo cierto dudoso, y al contrario, pues apenas podemos de raíz conocer una verdad. De todas las cuales se libra si oscurece la memoria en todo discurso y noticia.
3. Imperfecciones a cada paso las hay si pone la memoria en lo que oyó, vio, tocó, olió y gustó; en lo cual se le ha de pegar alguna afición, ahora de dolor, ahora de temor, ahora de odio, o de vana esperanza y vano gozo y vanagloria, etc; que todas estas, por lo menos, son imperfecciones, y, a veces, buenos (1) pecados veniales; y en el alma pegan mucha impureza sutilísimamente, aunque sean los discursos y noticias acerca de Dios (2). Y que se le engendren apetitos, también se ve claro; pues de las dichas noticias y discursos naturalmente nacen, y sólo querer tener la dicha noticia y discurso, es apetito. Y que ha de tener también muchos toques de juicios, bien se ve; pues no puede dejar de tropezar con la memoria en males y bienes ajenos, en que, a veces, parece lo malo bueno, y lo bueno malo. De todos los cuales daños yo creo no habrá quien bien se libre, si no es cegando y oscureciendo la memoria acerca de todas las cosas.
4. Y si me dijeres que bien podrá el hombre vencer todas estas cosas cuando le vinieren, digo que del todo puramente es imposible si hace caso de noticias; porque en ellas se ingieren mil imperfecciones e impertinencias, y algunas tan sutiles y delgadas, que, sin entenderlo el alma, se le pegan de suyo, asi como la pez al que la toca, y que mejor se vence todo de una vez negando la memoria en todo. Dirás también que se priva el alma de muchos buenos pensamientos y consideraciones de Dios, que aprovechan mucho al alma para que Dios 1 E. p.: conocidos.
2 Asi Ale. A y B. La c. p.. piísima unión con Dios.
cosas todas que estorban la perfecta portas y sim la haga mercedes (1). Digo que para esto más aprovecha la pureza del alma, que consiste en que no se le pegue ninguna afición de criatura, ni de temporalidad, ni advertencia eficaz; de lo cual entiendo no se dejará de pegar mucho por la imperfección que de suyo tienen las potencias en sus operaciones. Por lo cual, mejor es aprender a poner las potencias en silencio y callando, para que hable Dios. Porque, como habernos dicho, para este estado las operaciones naturales se han de perder de vista, lo cual se hace como cuando dice el Profeta, cuando venga el alma según estas sus potencias a soledad, y le hable Dios al corazón (2).
5. Y si todavía replicas, diciendo que no tendrá bien ninguno el alma, si no considera y discurre la memoria en Dios, y que se le irán entrando muchas distracciones y flojedades, digo que es imposible que si la memoria se recoge acerca de lo de allá y de lo de acá juntamente, que se le entren males ni distracciones, ni otras impertinencias ni vicios (las cuales cosas siempre entran por vagueación de la memoria), porque no hay por dónde ni de dónde entren. Eso fuera si, cerrada la puerta a las consideraciones y discursos cerca de las cosas de arriba, la abriéramos para las de abajo; pero aquí a todas las cosas de donde eso puede venir (3), la cerramos, haciendo a la memoria que quede callada y muda, y sólo el oído del espíritu en silencio a Dios, diciendo con el Profeta: Habla, Señor, que tu siervo oye (4). Tal dijo el Esposo en los Cantares que había de ser su Esposa, diciendo: Mi hermana es huerto cerrado, y fuente sellada, es a saber: a todas las cosas que en él pueden entrar (5).
6. Estése, pues, cerrado sin cuidado y pena, que el que entró a sus discípulos corporalmente las puertas cerradas, y les dió 1 Aquí tiene la e. p. estas lineas que faltan en los Códices: "Digo que lo que fuere puramente Dios y ayudare aquella noticia confusa, universal, pura y sencilla, que eso no se deje; sino lo que detuviere en imagen, forma, figura o semejanza de criatura. Y hablando de esta purgación, para que Dios las haga, más aprovecha..." También las copia la edición de 1630.
2 Ose.. II. 14.
3 La e. p.: pero aquí a todas ¡as cosas que pueden desayudar a esta unión, y de donde puede venir la distracción.
4 I Reg.. III. 10.
5 Cant.. IV. 12.
LTBRO TERCERO. — CAP. III paz, sin ellos saber ni pensar que aquello podía ser, ni el cómo podía ser (1), entrará cspirilualmente en el alma, sin que ella sepa ni obre el como, teniendo ella las puertas de las potencias, memoria, entendimiento y voluntad, cerradas a todas las aprehensiones, y se las llenara de paz, declinando sobre ella, como el Profeta dice, «'orno un rio de paz, en que la quitará todos los recelos y sospechan, turbaciones y tinieblas que la hacían temer que estaba o que iba perdida (2) No pierda el cuidado de orar, y espere en desnudez y vacio, que no tardara su bien.
OIR TRATA DCL SEGUNDO DAÑO OUE PUEDE VENIR AL ALMA DE PARTI DEL DEMONIO POR VIA DE LAS APREHENSIONES N " TI RALI S DE LA MEMORIA.
1 El segundo daño positivo que al alma puede venir por medio de las noticias de la memoria, es de parte del demonio, el cual tiene gran mano en el alma por este medio. Porque puede añadir formas, noticias y discursos (3), y por medio de elios afectar el alma con soberbia, avaricia, ira, envidia, etc., y poner odio injusto, amor vano, y engañar de muchas maneras. Y allende de esto, suele él dejar ('4) las cosas, y asentarlas en la fantasía de manera, que las que son falsas parezcan verdaderas, y las verdaderas falsas. Y, finalmente, todos los más engaños que hace el demonio y males al alma, entran por las noticias y discursos de la memoria. La cual, si se oscurece en todas ellas y se aniquila en olvido, cierra totalmente la puerta a este daño del demonio, y se libra de todas estas cosas, que es gran bien. Porque el demonio no puede nada en el alma, si no es mediante las operaciones de las potencias de ella, principalmente por medio de las noticias (5), porque de ellas dependen casi todas 1 La e. p. suprime ni el como podía ser. que se ice en los Códices 2 lsai.. XLVIII, 18.
las demás operaciones de las demás potencias. De donde, si la memoria se aniquila en ellas, el demonio no puede nada; porque nada halla de donde asir, y sin nada nada puede.
2. Yo quisiera que los espirituales acabasen bien de echar de ver cuántos daños les hacen los demonios en las almas por medio de la memoria, cuando se dan mucho a usar de ella, cuántas tristezas y aflicciones y gozos malos vanos (1) los hacen tener, así acerca de lo que piensan en Dios, como de las cosas del mundo, y cuántas impurezas les dejan arraigadas en el esespiritu (2), y haciéndolos también grandemente distraer del sumo recogimiento, que consiste en poner toda el alma, según sus potencias, en sólo el bien incomprehensible, y quitarla de todas las cosas aprehensibles, porque no son bien incomprehensible; lo cual (3) (aunque no se siguiera tanto bien de este vacio como es ponerse en Dios), por sólo ser causa de librarse de muchas penas, aflicciones y tristezas, allende de las imperfecciones y pecados de que se libra, es grande bien.
DEL TERCERO DAÑO QUE SE LE SIGUE AL ALMA POR VIA DE LAS NO-TICIAS DISTINTAS NATURALES DE LA MEMORIA.
1. El daño tercero que se sigue al alma por vía de \t.s aprehensiones naturales de la memoria, es privativo; porque la pueden impedir el bien moral, y privar del espiritual. Y para decir primero cómo estas aprehensiones impiden al alma el bien moral, es de saber, que el bien moral consiste en la rienda de las pasiones y freno de los apetitos desordenados, de lo cual se sigue en el alma tranquilidad, paz y sosiego, y virtudes morales, que es el bien moral. Esta rienda y freno no la puede tener de veras el alma no olvidando y apartando las 1 La e. p.: gozos vanos.
2 En el C. de Ale. faltan las siguientes palabras que se leen en A, B. C. D (P no copia este capitulo) y e. p.: y cuantas impurezas les dejan arraigadas en el espíritu.
3 La e. p. suprime: porque no son bien incomprehensible, lo cual.
LIBRO TERCERO. — CAP. V cosas de sí, de donde le nacen las aficiones; y nunca le nacen al alma turbaciones sino es de las aprehensiones de la memoria. Porque, olvidadas todas las cosas, no hay cosa que perturbe la paz, ni que mueva los apetitos; pues, como dicen, lo que que el ojo no ve, el corazón no lo desea.
2 Y de esto, cada momento sacamos experiencia; pues vemos que, cada vez que el alma se pone a pensar alguna cosa, queda movida y alterada, o en poco, o en mucho, acerca de aquella cosa, según es la aprehensión: si pesada y molesta, saca tristeza; si agradable, saca apetito y gozo, etc. (1). De donde por fuerza ha de salir después turbación en la mudanza de aquella aprehensión; y asi ahora tiene gozos, ahora tristezas, ahora odio, ahora amor, y no puede perseverar siempre de una manera (que es el efecto de la tranquilidad moral), sino es cuando procura olvidar todas las cosas. Luego claro está que las noticias impiden mucho en el alma el bien de las virtudes morales.
3. Y que también la memoria embarazada impida el bien espiritual (2), claramente se prueba por lo dicho; porque el alma alterada, que no tiene fundamento de bien moral, no es capaz, en cuanto tal, del espiritual, el cual no se imprime sino en el alma moderada y puesta en paz. Y allende de esto, si el alma hace presa y caso de las aprehensiones de la memoria, como quiera que el alma (3) no puede advertir más que a una cosa, si se emplea en cosas aprehensibles, como son las noticias de la memoria, no es posible que esté libre para lo incomprensible, que es Dios. Porque para que el alma vaya a Dios, antes ha de ir no comprendiendo que comprendiendo; hase de trocar lo conmutable y comprensible, por lo inconmutable e incomprensible.
1 La e. p.: saca tristeza u odio; si agradable, saca gozo y deseo.
2 La e. de 1630: bien místico o espiritual.
3 El alma. Faltan estas palabras en la e. p.
Uh LOS PROVECHOS QUE SE SIGUEN AI. ALMA EN I.L OLVIDO Y VACIO DE TODOS LOS PENSAMIEN TOS Y NOTICIAS QUE ACERCA DE LA MEMORIA NATURALMENTE PUEDE TENER.
1. Por los daños que habernos dicho que al alma tocan por las aprehensiones de la memoria, podernos también colegir los provechos a ellos contrarios, que se le siguen del olvido y vacío de ellas. Pues, según dicen los naturales, la misma doctrina que sirve para un contrario, sirve también para el otro. Porque, cuanto a lo primero, goza de tranquilidad y paz de animo; pues carece de la turbación y alteración que nacen de los pensamientos y noticias de la memoria; y, por el consiguiente, de pureza de conciencia y de alma, que es más. Y en esto tiene gran disposición para la sabiduría humana y divina, y virtudes.
2. Cuanto a lo segundo, líbrase de muchas sugestiones, tentaciones y movimientos del demonio, que él por medio de los pensamientos y noticias ingiere en el alma, y la hace caer en muchas impurezas y pecados (1), según dice David, diciendo: Pensaron y hablaron maldad (2). Y asi, quitados los pensamientos de en medio, no tiene el demonio con qué combatir al espíritu naturalmente (3).
5. Cuanto a lo tercero, tiene en sí el alma, mediante este olvido y recogimiento de todas las cosas, disposición para ser movida del Espíritu Santo y enseñada por él, el cual, como dice el Sabio, se aparta de los pensamientos que son fuera de razón (4). Pero aunque otro provecho no se siguiese al hombre, que las penas y turbaciones de que se libra por este olvido 1 Asi el C. de Ale. C y D — A, B y e. p.: y le hace caer por lo menos en muchas impurezas, y. como habernos dicho, en pecados.
2 Ps. LXXII, 8. E. p.: hallaron maldad.
3 Naturalmente. Falta esta palabra en la e. p.
4 Sap., I. 5.
LIBRO TERCERO —CAP. VI y vacío de la memoria, era grande ganancia y bien para él. Pues que las penas y turbaciones que de las cosas y casos adversos en el alma se crian, de nada sirven ni aprovechan (1) para la bonanza de los mismos casos y cosas (2); antes de ordinario, no sólo a éstos, sino a la misma alma dañan. Por lo cual dijo David: De verdad vanamente se conturba todo hombre (3). Porque claro está que siempre es vano el conturbarse, pues nunca sirve para provecho alguno. Y así, aunque todo se acabe y se hunda, y todas las cosas sucedan al revés y adversas, vano es el turbarse; pues por eso, antes se dañan más que se remedian. Y llevarlo todo con igualdad tranquila y pacífica, no sólo aprovecha al alma para muchos bienes; sino también para que en esas mismas adversidades se acierte mejor a juzgar de ellas y ponerles remedio conveniente.
4. De donde conociendo bien Salomón el daño y provecho de esto, dijo: Conocí que no había cosa mejor para el hombre que alegrarse y hacer bien en su vida (4). Donde da a entender, que en todos los casos, por adversos que sean, antes nos habernos de alegrar que turbar, por no perder el mayor bien que toda la prosperidad, que es la tranquilidad del ánimo y paz en todas las cosas adversas y prósperas, llevándolas todas de una manera. La cual el hombre nunca perdería, si no solo se olvidase de las noticias y dejase pensamientos, pero aun se apartase de oir, y ver, y tratar, cuanto en sí fuese. Pues que nuestro ser es tan fácil y deleznable, que aunque esté bien ejercitado, apenas dejará de tropezar con la memoria en cosas que turben y alteren el ánimo que estaba en paz y tranquilidad no se acordando de cosas. Que por eso dijo Jeremías: Con memoria me acordaré, y mi alma en mí desfallecerá con dolor (5).
1 Palta esta palabra en la e. p.
2 Y cosas. Tampoco las trae la e. p.
3 Ps. XXXVIII. 7.
4 Eccles., III, 12.
5 Thren., III, 20.
CAPITULO VII EN OLE SE TRATA DEL SEGUNDO GENERO DE APREHENSIONES DE LA ME-MORIA, QUE SON IMAGINARIAS V NOTICIAS SOHk! NATURALES.
1. Aunque en el primer género de aprehensiones naturales habernos dado doctrina también para las imaginarias, que son naturales, convenía hacer esta división por amor de otras formas y noticias que guarda la memoria en sí, que son de cosas sobrenaturales, así como de visiones, revelaciones, locuciones y sentimientos por vía sobrenatural. De las cuales cosas, cuando han pasado por el alma, se suele quedar imagen, forma y figura o noticia impresa, ahora en el alma, ahora en la memoria o fantasía, a veces muy viva y eficazmente. Acerca de lo cual es también menester dar aviso, porque la memoria no se embarace con ellas y le sean impedimento para la unión de Dios en esperanza pura y entera.
2. Y digo que el alma, para conseguir este bien, nunca sobre las cosas claras y distintas que por ella hayan pasado por vía sobrenatural ha de hacer reflexión para conservar en si las formas y figuras u noticias de aquellas cosas; porque siempre habernos de llevar este presupuesto: que cuanto el alma más presa hace en alguna aprehensión natural o sobrenatural distinta y clara, menos capacidad y disposición tiene en si para entrar en el abismo de la fe, donde todo lo demás se absorbe. Porque, como queda dicho, ningunas formas ni noticias sobrenaturales que pueden caer en la memoria, son Dios ( 1 ); y de todo lo que no es Dios se ha de vaciar el alma para ir a Dios Luego también la memoria de todas estas formas y noticias se ha de deshacer para unirse con Dios en esperanza (2). Pof-qae— toda posesión es esotra esperanza-, lo -eual^omo dice 1 La e. p. añade a los Códices ni tienen proporción con Dios, ni pueden ser próximo medio para su unión.
2 La e. p. Umrze con Dios en una manera de esperanza perfecta y mística.
LIBRO TERCERO— CAP. VII en eoporonaa. Porque toda posesión es contra esperanza, la cual, como dice San Pablo, es de lo que no se posee (1) De donde, cuanto más la memoria se desposee, tanto más tiene de esperanza; y cuanto más de esperanza tiene, tanto más tiene de unión de Dios; porque acerca de Dios, cuanto más espera el alma, tanto más alcanza. Y entonces espera más, cuando se desposee más; y cuando se hubiere desposeído perfectamente, perfectamente quedará con la posesión de Dios (2) en unión divina. Mas hay muchos que no quieren carecer de la dulzura y del sabor de la memoria en las noticias, y por eso no vienen a la suma posesión y entera dulzura. Porque el que no renuncia todo lo que posee, no puede ser su discípulo (3).
DE LOS DAÑOS QUE LAS NOTICIAS DE COSAS SO BREN A TUR AL US PUE-DEN HACER AL /'.L.MA, SI HACE REFLEXION SOBRE ELLAS. — DICi-CUANTOS SEAN (4).
1. A cinco géneros de daños se aventura el espiritual, si hace presa y reflexión sobre estas noticias y formas que se le imprimen de las cosas que pasan por él por vía sobrenatural.
2. El primero es que muchas veces se engaña teniendo lo uno por lo otro. El segundo es que está cerca y en ocasión de caer en alguna presunción o vanidad. El tercero es que el demonio tiene mucha mano para le engañar por medio de las dichas aprehensiones. El cuarto es que le impide la unión en esperanza con Dios. El quinto es que, por la mayor parte, juzga de Dios bajamente.
3. Cuanto al primer género, está claro que si el espiritual hace presa y reflexión sobre las dichas noticias y formas, se ha 1 Ad Hebr.. XI. 1.
2 La e. p. añade: Que en esta vida se puede tener.
3 Luc. XIV. 33. La e. p.: discípulo de Cristo.
de engañar muchas veces acerca de su juicio; porque, como ninguno cumplidamente puede saber las cosas que naturalmente pasan por su imaginación, ni tener entero y cierto juicio sobre ellas, mucho menos podrá tenerle acerca de las sobrenaturales, que son sobre nuestra capacidad, y que raras veces acaecen. De donde, muchas veces, pensará que son las cosas de Dios, y no será sino su fantasía; y muchas, que lo que es de Dios pensará que es del demonio, y lo que es del demonio, que es de Dios. Y muy muchas veces se le quedarán formas y noticias muy asentadas de bienes y males ajenos, o propios, y otras figuras que se le representaron, y las tendrá por muy ciertas y verdaderas, y no lo serán, sino muy gran falsedad. Y otras serán verdaderas, y las juzgará por falsas, aunque esto por más seguro lo tengo, porque suele nacer de humildad.
4. Y ya que no se engañe en la verdad, podráse engañar en la cuantidad o cualidad (1), pensando que lo que es poco, es mucho; y lo que es mucho, poco. Y acerca de la cualidad, teniendo lo que tiene en su imaginación por tal o tal cosa, y no será sino tal o tal; poniendo, como dice Isaías, las tinieblas por luz, y la luz por tinieblas, y lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo (2). Y, finalmente, ya que acierte en lo uno, maravilla será no errar acerca de lo otro; el cual, aunque no quiera aplicar el juicio para juzgarlo, basta que le aplique en hacer caso, para que, a lo menos pasivamente, se le pegue (3) algún daño, ya que no en este género, será en alguno de esotros cuatro que luego iremos diciendo.
5. Lo que le conviene al espiritual para no caer en este daño de engañarse en su juicio, es no querer aplicar su juicio para saber qué sea lo que en sí tiene y siente, o qué será tal o tal visión, noticia o sentimiento, ni tenga gana de saberlo, ni haga caso (4); sino sólo para decirlo al padre espiritual, 1 Calidad y estimación de las cosas, dice la e. p.
2 Isa:., V. 20.
3 Y padezca, añade la e. de 1630. ■í H. p.: ni haga macho caso.
LIBRO TERCERO. — CAP. VIH para que le enseñe a vaciar la memoria de aquellas aprehensiones (1) Pues todo cuanto ellas son en si, no le pueden ayudar al amor de Dios tanto cuanto el menor acto de fe viva y esperanza que se hace en vacío y renunciación de todo (2).
DEL SEGUNDO GENERO DE DAÑOS, QUE ES PELIGRO DE CAER EN PRO-PIA ESTLYIACJON Y VANA PRESUNCION.
1. Las aprehensiones sobrenaturales ya dichas de la memoria, son también a los espirituales grande ocasión para caer en alguna presunción o vanidad, si hacen caso de ellas para tenerlas en algo (3); porque así como está muy libre de caer en este vicio el que no tiene nada de eso, pues no ve en si de qué presumir, asi, por el contrario, el que lo tiene, tiene la ocasión en la mano de pensar que ya es algo, pues tiene aquellas comunicaciones sobrenaturales. Porque aunque es verdad que lo pueden atribuir a Dios, y darle gracias teniéndose por indiynos (4); con todo eso, se suele quedar cierta satisfacción oculta en el espíritu, y estimación de aquello y de si, de que, sin sentirlo, les nace harta soberbia espiritual 2. Lo cual pueden ver ellos bien claramente en el disgusto que les hace y desvio con quien no les alaba su espíritu, ni les estima aquellas cosas que tienen; y la pena que les da cuando piensan o les dicen que otros tienen aquellas mismas cosas o mejores. Todo lo cual nace de secreta estimación y soberbia, y ellos no acaban de entender que por ventura están metidos en ella hasta los ojos. Que piensan que basta cierta manera de conocimiento de su miseria, estando juntamente con esto llenos de oculta estimación y satisfacción de sí mismos, agradán- 1 E. p añade: O lo que en algún caso con esta misma desnudez convenga mas.
2 E p.: en i>acio de todo eso.
i La e. p o las tienen en algo. 1 E. p.. sintiéndose por indigno.
dose más de su espiritu y bienes espirituales (1), que del ajeno; como el Fariseo que daba gracias a Dios que no era como los otros hombres, y que tenia tales y tales virtudes, en lo cual tenia satisfacción de si y presunción (2) Los cuales, aunque formalmente no lo digan como éste, lo tienen habitualmente en el espíritu. Y aun algunos llegan a ser tan soberbios, que son peores que el demonio Que como ellos ven en sí algunas aprehensiones y sentimientos devotos y suaves de Dios, a su parecei, ya se satisfacen de manera que piensan están muy cerca de Dios; y aún que los que no tienen aquello están muy bajos, y los desestiman como el Fariseo (3).
3. Para huir este pestífero daño, a los ojos de Dios aborrecible, han de considerar dos cosas. La primera, que la virtud no está en las aprehensiones y sentimientos de Dios, por subidos que sean, ni en nada de lo que a este talle pueden sentir en si; sino, por el contrario, está en lo que no sienten en sí, que es en mucha humildad y desprecio de si y de todas sus cosas, muy formado y sensible en el alma, y gustar de que los demás sientan de él aquello mismo, no queriendo valer nada en el corazón ajeno.
¿I. Lo "2gundo, ha menester advertir que todas las visiones, revelaciones y sentimientos del cielo, y cuanto más ellos quisieren pensar, no valen tanto como el menor acto de humildad; la cual tiene los efectos de la caridad, que no estima sus cosas ni las procura, ni piensa mal sino de sí; y de si ningún bien piensa, sino de los demás. Pues, según esto, conviene que no les hinchan el ojo estas aprehensiones sobrenaturales, sino que las procuren olvidar para quedar libres 1 Esta palabra no se lee en la e. p.
2 Luc. XVIII, 11-12.
LIBHO TERCERO. — CAP. X DEL TERCER DAÑO QUE SK LE PUEDE SEGUIR AL ALMA DE PARTE DEL DEMONIO POR LAS APREHENSIONES IMAGINARIAS DE LA ME-MORIA.
1. Por todo ( 1 ) lo que queda dicho arriba, se colige y entiende bien cuánto daño se le puede seguir al alma por via de estas aprehensiones sobrenaturales, de parte del demonio; pues no solamente puede representar en la memoria y fantasía muchas noticias y formas falsas, que parezcan verdaderas y buenas, imprimiéndolas en el espíritu y sentido con mucha eficacia y certificación por sugcstiuii (de manera que le parezca al alma que no hay otra cosa, sino que aquello es así como se le asienta; porque, como se transfigura en ángel de luz, parécete al alma luz}; ^ino también en las verdaderas que son de parte de -Dios, puede tentarla de muchas maneras, moviéndole (2) los apetitos y afectos, ahora espirituales, ahora sensitivos, desordenadamente acerca de ellas; porque si el alma guste de las tales aprehensiones, esle muy fácil al demonio hacerle crecer {3) los apetitos y afectos, y caer en gula espiritual y otros daños.
2. Y para hacer esto mejor, suele él sugerir y poner gusto, sabor y deleite en el sentido acerca de las mismas cosas de Dios, para que el alma, enmelada y encandilada en aquel sabor, se vaya cegando con aquel gusto, y poniendo los ojos más en el sabor que en el amor (a lo menos, ya no tanto en el amor), y que haga más caso de la aprehensión que de la desnudez y vacío que hay en la fe y esperanza y amor de Dios. Y de aquí vaya poco a poco engañándola y haciéndola creer sus falsedades con gran facilidad. Porque al alma ciega, ya la false- 1 E. p.: De todo.
3 Creer, leemos en A y B y en muchas ediciones, no en la e. p.
dad no le parece falsedad, y lo malo no le parece malo, etc.; porque le parecen las tinieblas luz, y la luz tinieblas, y de ahi viene a dar en mil disparates (1), asi acerca de lo natural, como de lo moral, como también de lo espiritual; y ya lo que era vino, se le volvió vinagre. Todo lo cual le viene, porque al principio no fue negando el gusto de aquellas cosas sobrenaturales;' del cual, como al principio es poco, o no es tan malo, no se recata tanto el alma, y déjale estar, y crece (2) como el grano de mostaza en árbol grande. Porque pequeño yerro, como dicen, en el principio, grande es en el fin.
3. Por tanto, para huir este daño grande del demonio (3), conviene mucho al alma no querer gustar de las tales cosas, porque certísimamente irá cegándose en el tal gusto y cayendo. Porque el gusto y deleite y sabor, sin que en ello ayude el demonio (4), de su misma cosecha ciegan (5) el alma. Y asi lo dió David a entender cuando dijo: Por ventura én mis deleites me cegarán las tinieblas, y tendré la noche por mi luz (6).
DHL CUARTO DAÑO QUE SE LE SIGUE AL ALMA DE LAS APREHEN-SIONES SOBRENATURALES DISTINTAS DE LA MEMORIA, QUE ES IMPEDIRLE LA UNION.
1. De este cuarto daño no hay mucho que decir, por cuanto (7) está ya declarado a cada paso en este tercero libro, en que habernos probado cómo para que el alma se venga a unir con Dios en esperanza, ha de renunciar toda posesión de la mememoria; pues que para que la esperanza sea entera de Dios, nada ha de haber en la memoria que no sea Dios. Y, como también 1 La t. p añade: y ya lo que era vino se volvió vinagre, omitiendo estas palabras un poco más abajo.
2 Crece, dicen los manuscritos. La e. p.: crecer.
3 E. p.: que del demonio puede venir.
4 Omite la e. p. las palabras: sin que en ello ayude el demonio.
6 Ps. CXXXVHI, 11.
LIBRO TERCERO. — CAP. XI habernos dicho, ninguna forma, ni figura, ni imagen, ni otra noticia que pueda caer en la memoria sea Dios, ni semejante 8 él, ahora celestial, ahora terrena (1), natural o sobrenatural, según enseña David, diciendo: Señor, en los dioses ninguno hay semejante a Ti (2).
2. De aquí es que, si la memoria quiere hacer alguna presa de algo de esto, se impide para Dios; lo uno porque se embaraza, y lo otro, porque mientras más tiene de posesión, tanto menos tiene de esperanza (3). Luego necesario le es al alma quedarse desnuda y olvidada de formas y noticias distintas de cosas sobrenaturales, para no impedir la unión según la memoria en esperanza perfecta con Dios.
CAPÍTULO XII DEL QUINTO DAÍJO QUE AL ALMA SE LE PUEDE SEGUIR EN LAS FOR-MAS Y APREHENSIONES IMAGINARIAS SOBRENATURALES, QUE ES JUZGAR DE DIOS BAJA E IMPROPIAMENTE.
1. No le es al alma menor (4) el quinto daño que se le sigue de querer retener en la memoria e imaginativa las dichas formas e imágenes de las cosas que sobrenaturalmente se le comunican, mayormente si las quiere tomar por medio para la divina unión. Porque es cosa muy fácil juzgar del ser y alteza de Dios menos digna y altamente de lo que conviene a su incomprensibilidad, porque aunque con la razón y juicio no haga expreso concepto de que Dios será semejante a algo de aquello, todavía la misma estimación de aquellas aprehensiones, si, en fin, las estima, hace y causa en el alma (5) un no estimar y sentir de Dios tan altamente como enseña la fe, que nos dice ser incomparable e incomprensible, etc. Porque demás 1 La e. p. omite: ahora celestial ahora terrena.
2 Ps. LXXXV. 8.
3 E. p.: tanto tiene menos de perfección de esperanza, i E. p.. No es menor al alma.
5 E. p. abrevia: de aquellas aprehensiones hacen en el alma.