ei efecto y hábito de su palabra, si no fuese que el alma estuviese dada a él por pacto voluntario, y morando en ella como señor de ella, le imprimiese los tales efectos, no de bien, sino de malicia (1). Que, por cuanto aquella alma estaba ya unida en nequicia voluntaria, podria fácilmente el demonio imprimirle los efectos de los dichos y palabras en malicia (2). Porque aun por experiencia vemos, que aun a las almas buenas en muchas cosas les hace harta fuerza por sugestión, poniéndoles gran eficacia en ellas; que si fuesen malas las podria consumar en ellas (3). Mas los efectos verosímiles a estos buenos, no los puede imprimir; porque no hay comparación de palabras a las de Dios; todas son como si no fuesen puestas con ellas, ni su efecto es nada puesto con el de ellas (4). Que por eso dice Dios por Jeremías: ¿Qué tienen que ver las pajas con el trigo? ¿Por ventura mis palabras no son como fuego, y como martillo que quebranta las peñas'J (5). Y asi, estas palabras sustanciales sirven mucho para la unión del alma con Dios; y cuanto más interiores, más sustanciales, y más aprovechan. Dichosa el alma a quien Dios la hablare. Habla, Señor, que tu siervo oye (6).
1 E. p.. "aunque en las que estuviesen ciadas a él por pacto voluntario, morando en ellas corno señor, podría por sugestión moverlas a efectos de gran malicia."
2 Asi A y B. En el Códice de Ale. falta todo esto, desde las palabras que por cuanto. La e. p dice- Porque corr.o tales almas estarían ya unidas en nequicia voluntaria, podria fácilmente el demonio moverlas a ellos.
3 E. p.. las podría mover con mas fuerza.
4 A, B. y e. p.: ni su efecto es nada en comparación del de ellas.
6 I Reg.. III. 10.
LIBRO SLGL'NDO. — CAP. XXXII CAPITULO XXXII EN QUE SE TRATA DK LAS APREHENSIONES QUK RECIBE EL ENTEN-DIMIENTO DF LOS SENTIMIENTOS INTERIORES, QUE SOBRENATU-RALMENTE SE HACEN AL ALMA. — DICE LA CAUSA DE ELLOS, Y EN QUE MANERA Sh HA DE HABER EL ALMA PARA NO IMPEDIR EL CAMINO DE LA UNION DE DIOS EN ELLAS.
1. Sigúese ahora tratar del cuarto y último genero de aprehensiones intelectuales, que decíamos podían caer en el entendimiento de parte de los sentimientos espirituales que muchas veces sobrenaturalmente se hacen al alma del espiritual, los cuales contamos entre las aprehensiones distintas del entendimiento.
2. Estos sentimientos espirituales distintos pueden ser en dos maneras. La primera, son sentimientos en el afecto de la voluntad. La segunda, son sentimientos en la sustancia del alma (1). Los unos y los otros pueden ser de muchas maneras. Los de la voluntad, cuando son de Dios, son muy subidos; mas los que son de la sustancia del alma son altísimos y de gran bien y provecho (2) Los cuales, ni el alma ni quien la trata pueden saber ni entender la causa de donde proceden, ni por qué obras Dios la haga estas mercedes, porque no dependen de obras que el alma haga, ni de consideraciones que tenga, aunque estas cosas son buena disposición para ellas: dalo Dios a quien quiere y por lo que él quiere (3). Porque acaecerá 1 E. p.: "La segunda son sentimientos que, aunque son también en la voluntad por ser intensísimos, subidísimos, profundísimos y secretísimos, no parece que tocan en ella, sino que se obran en la sustancia del alma."
2 E. p.: mas ios segundos, son altísimos y de gran bien y provecho.
3 A y B: dalo Dios a quien quiere y como quiere.
Ninguna concomitancia.ene la doctrina expuesta en estéis lineas por el Santo con la doctrina de los alumbrados al afirmar éstos que debían los perfectos, cuando vacan a la contemplación, prescindir de toda obra buena, aunque estuviese mandada debajo de precepto. Afirma el místico Doctor, que las aprehensiones intelectuales de que trata en este capitulo son tan subidas y excelentes, que están por cima de todo merecimiento humano, y Dios no las debe a nadie de justicia (de condigno); sino que las concede por su benevolencia infinita cuándo quiere y a quien quiere, afirmando ser óptima disposición para ellas la vida santa y obradora de virtudes.
SUBIDA DEL ASOHTE CARMELO que una persona se habrá ejercitado en muchas obras, y no le dará estos toques; y otra en muchas menos, y se los dará subidísimos y en mucha abundancia Y asi, no es menester que el alma este actualmente empleada y ocupada en cosas espirituales (aunque estarlo es mucho mejor para tenerlos), para que Dios de los toques donde el alma tiene los dichos sentimientos, porque las más veces esta harto descuidada de ellos De estos toques unos son distintos y que pasan presto, otros no son tan distintos y duran mas (l).
3 Estos sentimientos, en cuanto son sentimientos solamente (2), no pertenecen al entendimiento, sino a la voluntad, y asi, no trato de proposito aquí de ellos, hasta que tratemos de la noche y purgación de la voluntad en sus aficiones, que sera en el libro tercero, que se sigue (3). Pero porque muchas y las más veces, de ellos redunda en el entendimiento aprehensión y noticia e inteligencia, convenía hacer aquí mención de ellos, sólo para este fin. Por tanto, es de saber, que de estos sentimientos, asi de los de la voluntad, como de los que son en la sustancia del alma, ahora sean los toques de Dios que los causan repentinos, ahora sean durables (4) y sucesivos, muchas veces, como digo, redunda en el entendimiento aprehensión de noticia o inteligencia; lo cual suele ser un subidísimo sentir de Dios y sabrosísimo en el entendimiento, al cual no se puede poner nombre tampoco, como al sentimiento de donde redunda. Y estas noticias a veces son en una manera, a veces en otra, a veces más subidas y claras, a veces menos, y menos claras, según lo son también los toques que Dios hace, que causan los sentimientos de donde ellas proceden, y según la propiedad (5) de ellos.
4. Para cautela y encaminar a) entendimiento por estas noticias en fe a la unión con Dios, no es menester aqui gastar 1 A y B mas tiempo.
2 La e. p.: en cuanto son sentimientos de la manera que aqui hablamos solamente, no.
3 Que se sigue. Solo ei C. de Ale pone estas palabras. Por lo demás, el Santo no vuelve a tratar, ni en el libro tercero, ni en otros, lo que aqui promete.
4 La e. p: que de todos estos sentimientos, ahora sean los toques de Dios que los causan, repentinos, ahora sean durables.
5 B capacidad.
LIBRO SK (TUNDO. — CAP. XXXII mucho almacén (1) Porque como quiera que los sentimientos que habernos dicho, se hagan pasivamente en el alma, sin que ella haga algo de su parte efectivamente para recibirlos; asi también las noticias de ellos se reciben pasivamente en el entendimiento que llaman los filósofos pasible, sin que él haga nada de su parte (2). De donde para no errar en ellos ni impedir su provecho, él tampoco ha de hacer nad8 en ellos, sino haberse pasivamente (3) acerca de ellos, sin entrometer su capacidad natural Porque, como habernos dicho que acaece en las palabras sucesivas, facilisimamente con su actividad turbará y deshará aquellas noticias delicadas, que son una sabrosa inteligencia sobrenatural a que no llega el natural, ni la puede comprehender haciendo, sino recibiendo. Y asi, no ha de procurarlas, ni tener gana de admitirlas (4); porque el entendimiento no vaya de suyo formando otras, ni el demonio tenga entrada con otras varias y falsas; lo cual puede él muy bien hacer (5) por medio de los dichos sentimientos, o los que él de suyo puede poner en el alma que se da a estas noticias (6). Hayase resignada, humilde y pasivamente en ellas, que, pues pasivamente las recibe de Dios, él se las comunicara cuando él fuere servido, viéndola humilde y desapropiada. Y de esta manera no impedirá en si el provecho que estas noticias hacen para la divina unión, que es grande; porque todos estos son toques de unión, la cual pasivamente se hace en el alma (7).
5. Lo dicho basta acerca de esto, porque cualquiera cosa que al alma acaezca acerca del entendimiento, se hallará la cau- 1 E.p. aquí gaxtar muchas palabras.
2 Asi el C de Ale. La e. p. dicf sin que el haga nada como de suyo.
3 E. p.: sino haberse panvjmente. inclinando al libre consentimiento y agrade cimiento ¡a voluntad.
4 Omite la e. p. ni tener ganas de admitirlas.
b La edicióo de 1630 añade en el alma, cuando se da a estas noticias.
6 Peltan en e. p. las palabras, o los que él de suyo puede poner en el alma que se da a estas noticias. En cambio añade éstas, que no se leen en los Códices, aprovechándose de los sentidos corporales.
7 Aquí se ha publicado en algunas ediciones un largo párrafo que el P. Gerardo de S. Juan de la Cruz creía era "de propia cosecha del que hUo la primera edición de estas obras." (t. I, p. 266). El verdadero autor de él, es el P. Jerónimo de S. )c*e. como lo denuncia el esülo limpio y correcto con que está escrito y la edición de 1 630, tela y doctrina para ella en las divisiones ya dichas. Y aunque parezca diferente y que en ninguna manera se comprende, ninguna inteligencia hay, que no se pueda reducir a una de ellas y sacarse doctrina para ellos (1).
que e! dirigió. La de 1618 no lo trae. El párrafo en cuestión reza " Toda la doctrina que en este libro se ha dicho de total abstracción y de contemplación pasiva, dejándose llevar de Dios con olvido de todas las cosas criadas > desnudez de imágenes y figuras, deteniéndose con sencilla vista en la suma verdad, no sólo se entiende para aquel acto de perfectisima contemplación, cuyo levantado y del todo sobrenatural sosiego impiden aún las hijas de jerusalen, que son buenos discursos y meditaciones, si en aquel mismo tiempo se quisiesen tener; sino también para todo el tiempo que Nuestro Señor comunica la sencilla, general y amorosa advertencia ya dicha, o el alma ayudada de la gracia se pone en ella. Porque entonces siempre ha de procurar estarse con sosiego de entendimiento, sin entremeter otras formas, figuras o noticias particulares, si no fuere muy de paso y no muy procuradas, sino con suavidad de amor para encenderse mas. Pero fuera de este tiempo, en todos sus ejercicios, actos v obras se ha de valer de las memorias y meditaciones buenas, de la manera que sintiere mayor devoción y provecho, particularisiniamente de la vida, pasión v muerte de Nuestro Señor Jesucristo, para conformar sus acciones, e¡erc¡aos \ vida con la suya."
1 Asi e! Códice de Alcaudete. A. B y la e. p. dicen "Esto basta para concluir con las aprehensiones sobrenaturales del entendimiento, en cuanto toca a encaminar por ellas ai entendimiento en fe a la unión divina Y entiendo basta lo dicho acerca de ellas, porque cualquiera cosa que al alma acaezca acerca del entendimiento, se hallará la doctrina y cautela para ello en las divisiones ya dichas. Y aunque parezVa tan diferente que en ninguna de ellas se comprende (aunque entiendo no habrá ninguna inteligencia que no se pueda reducir a una de las cuatro maneras de noticias distintas), puede.'* sacar doctrina y cautela para ello de lo que está dicho en otras semelantes de ¡as cuatro Y con esto pasaremos a! tercer libro, donde, con el favor divino, trataremos Je ¡a purgación espiritual interior de la voluntad acerca Je sus aficiones interiores, que aquí llamamos noche activa."— C y Describen "De loque está dicho, se puede sacar doctrina v cautela para regirse en cualquiera cosa que al alma suceda acerca del entendimiento, aunque parezca tan diferente, que ninguna de las cuatro xaneras distintas se comprenda, aunque entiendo no habrá inteligencia que no se pueda reducir a una de ellas, y asi pasaremos al tercero libro ' El Códice de Pamplona no trae nada. Por su parte, la edición de 1630, añade a lo dicho en A. B y e p Ruego, pues, al discreto lector, que con ánimo benévolo y llano lea estas cosas: porque cuando éste falta en cualquiera doctrina, por subida y ac '">&ua que sea. ni se saca el provecho que tiene ni se tiene de ella la estimación que merece: cuanto más de este mi estilo, que en muchas cosas queda muy falto."
LIBRO TERCERO En que se trata de la purgación de la noche activa de la memoria y voluntad—Dase doctrina cómo se ha de haber el alma acerca de las aprehensiones de estas dos potencias para venir a unirse con Dios, según las dichas dos potencias en perfecta esperanza y caridad (í).
CAPITULO I 1. Instruida ya la primera potencia del olma, que es el entendimiento, por todas sus aprehensiones en la primera virtud teológica, que es la fe, para que según esta potencia se puede unir el alma con Dios por medio de la pureza de fe, resta ahora hacer lo mismo acerca de las otras dos potencias del alma, que son memoria y voluntad, purificándolas también acerca de sus aprehensiones, para que, según estas dos potencias, ei alma se venga a unir con Dios en perfecta esperanza y caridad. Lo cual se hará brevemente en este tercero libro; porque habiendo concluido con el entendimiento, que es el receptáculo de todos los demás objetos en su manera (2) (en lo cual está andado mucho camino para lo demás), no es necesario alargarnos tanto acerca de estas potencias (3); porque no es posible que si el espiritual instruyere bien al entendimiento en fe según la doctrina que se le ha dado, no instruya también de camino a las otras dos potencias en las otras dos virtudes; pues las operaciones de las unas dependen de las otras.
1 Asi Ale, A y B. La palabra Argumento que seguía, es de la e. p.; los Códices no la traen. En su lugar ponen capitulo I. Ya vimos en el libro II que la Declaración de la Canción, que en la e. p. no se contaba como capitulo, en los Mss. si. Análogo es el presente caso.
2 La e. p.: objetos qae pasan a esas potencias.
3 Lo restante de este párrafo se suprime en la e. p.
SUBIDA DEI. MONTE CARMELO 2. Pero porque, para cumplir con el estilo que se lleva, y también para que mejor se entienda, es necesario hablar en la propia y determinada materia, habremos aqui de poner las propias aprehensiones de cada potencia (1), y primero de las de la memoria, haciendo de ellas aqui la distinción que basta para nuestro propósito. La cual podremos sacar de la distinción de sus objetos, que son tres: naturales (2), imaginarios y espirituales, según los cuales, también son en tres maneras las noticias de la memoria, es a saber: naturales y sobrenaturales, imaginarias y espirituales (3) 3. De las cuales, mediante el favor divino, iremos aquí tratando, comenzando de las noticias naturales, que son de objeto más exterior (4) Y luego se tratara de las aficione:, de la voluntad, con que se concluirá este libro tercero de la noche acti\a espiritual CAPÍTULO II CN QLh Sh TRATA DI LAS APRbMENSlONES NATURALES Dt LA i\£-.'nORH, > St. iJUt CoMO SL HA DK VACIAR DL LLLAS PARA OLI Ll ALMA St. PULPA UNIR CoN DIOS SEGUN LSTA POTENCIA.
1 Necesario le es al lector advertir en cada libro de éstos, Lil proposito que vamos hablando. Porque, si no, podranle nacer muchas dudas acerca de lo que fuere leyendo, como aiiora las podría tener en lo que habernos dicho del entendimiento, y aiiora diremos de la memoria, y después diremos de la voluntad. Porque, viendo como aniquilamos las potencias acerca de sus operaciones, quiza le parecerá que antes destruimos (5) el camino dei ejercicio espiritual que le edificamos; lo cual sería verdad 1 h p. habremos aqui Je tratar de los actos de cada potencia.
2 Y sobrenaturales, añade la edición de 163Ü. Se funda para ello en lo que unas i.neji mus abaio dice el Santo.
3 Como se ve por la explicación que da el Santo en los capítulos siguientes, en la división no entran más que las noticias naturales, imaginaria, y espirituales. Las sobrenaturales se refieren a todos los miembros de la división tripartita 1 Asi los Códices La e p que son de objetos més exteriores.
5 Por descuido omite unas palabras el C. de Ale. que traen los demás. Las pala- LIBRO TERCERO. — CAP. II si quisiésemos instruir aquí no más que a principiantes, a los cuales conviene disponerse por esas aprehensiones discursivas y aprehensibles.
2. Pero, porque aquí vamos dando doctrina para pasar adelante en contemplación a unión de Dios, para lo cual todos esos medios y ejercicios sensitivos de potencias han de quedar atrás y en silencio para que Dios de suyo obre en el alma la divina unión, conviene ir por este estilo desembarazando y vaciando, y haciendo negar a las potencias su jurisdicción natural y operaciones, para que se dé lugar a que sean infundidas e ilustradas de lo sobrenatural; pues su capacidad no puede llegar a negocio tan alto, antes estorbar, si no se pierde de vista.
3. Y así, siendo verdad, como lo es, que a Dios el alma antes le ha de ir conociendo por lo que no es que por lo que es, de necesidad, para ir a él, ha de ir negando y no admitiendo hasta lo último que pudiere negar de sus aprehensiones, así naturales como sobrenaturales. Por lo cual, así lo haremos aliorj en la memoria, sacándola de sus límites y quicios naturales, y subiéndola sobre sí, esto es, sobre toda noticia distinta y posesión aprehensible en suma esperanza de Dios incomprensible.
4. Comenzando, pues, por las noticias naturales, digo que noticias naturales en la memoria son todas aquellas que puede formar de los objetos de los cinco sentidos corporales, que son oír, ver, oler, gustar y palpar (1), y todas las que a este talle ella pudiere fabricar y formar. Y de todas estas noticias y formas se ha de desnudar y vaciar, y procurar perder la aprehensión imaginaria de ellas, de manera que en ella no le dejen impresa noticia ni rastro de cosa, sino que se quede calva y rasa (2), como si no hubiese pasado por ella, olvidada y suspendida de todo. Y no puede ser menos sino que acerca de todas las formas se aniquile la memoria, si se ha de unir con Dios. Porque esto no puede ser sino se desune totalmente de todas las bras omitidas son- las potencias acerca de sus operaciones, quizá le parecerá que antes destruímos.
1 Asi el C. de Ale. Los demás: focar.
2 E. p.: de manera que en ella no dejen impresa noticia, quedándose lo más que pudiere desnuda.
formas que no son Dios; pues Dios no cae debajo de forma ni noticia alguna distinta, como lo habernos dicho en la noche del entendimiento. Y pues ninguno puede servir a dos señores como dice Cristo (1), y no puede lo memoria estar (2) unida juntamente en Dios y en las formas y noticias distintas; y como Dios no tiene forma ni imagen que pueda ser comprendida de la memoria, de aquí es que, cuando está unida con Dios como también por experiencia se ve cada día), se queda sin forma y sin figura, perdida la imaginación y embebida la memoria en un sumo bien, en grande olvido, sin acuerdo de nada. Porque aquella divina unión la vacía la fantasía, y (3) barre de todas las formas y noticias, y la sube a lo sobrenatural.
5. Y así, es cosa notable lo que a veces pasa en esto; porque algunas veces, cuando Dios hace estos toques de unión en la memoria, súbitamente le da un vuelco en el cerebro, que es donde ella tiene su asiento, tan sensible, que le parece se desvanece toda la cabeza, y que se pierde el juicio y el sentido; y esto, a veces más, a veces menos, según que es más o menos fuerte el toque; y entonces, a causa de esta unión, se vacia y purga la memoria, como digo, de todas las noticias, y queda olvidada y, a veces, olvidadísima, que ha menester hacerse (4) gran fuerza y trabajar para acordarse de algo.
6. Y de tal manera es a veces este olvido de la memoria y suspensión de la imaginación, por estar la memoria unida con Dios, que se pasa mucho tiempo sin sentirlo, ni saber qué se hizo aquel tiempo (5). Y como está entonces suspensa la imaginativa, aunque entonces la hagan cosas que causen dolor, no lo siente; porque sin imaginación no hay sentimiento, ni por 1 La e. p.: como enseña Nuestro Redentor.
2 Con perfección, añade la e. p.
3 E. p. añade: parece que la.
4 Así el C. de Ale. y el de Pamplona — A: y queda olvidada, y a veces, olvidada de sí misma. B: y queda enajenada, y a veces olvidada de sí misma. La e. p. suprime las lineas que anteceden de este párrafo, en esta forma: y la sube a lo sobrenatural, dejándola tan olvidada, que ha menester hacerse.
5 Hasta el punto siguiente suprime la e. p. el texto que traen los Códices y la edición de 1630.
LIBRO TLKCERO.— CAP. II -ensarmentó, porque no le hay (1). Y para que Dios venga hacer estos toques de unión, conviénele al alma desunir la menoría de todas las noticias aprehensibles. Y estas suspensiones, es de notar que ya en los perfectos no las hay así, por cuanto hay ya perfecta unión, que son de principio de unión.
7. Dirá alguno, quo bueno parece esto; pero que de aquí se sigue ía destrucción del uso natural y curso de las potencias, y que quede el hombre como bestia, olvidado, y aun peor, sin discurrir ni acordarse de las necesidades y operaciones naturales; y que Dios no destruye la naturaleza, antes la perfecciona, y de aqui necesariamente se sigue su destrucción, pues se olvida de lo moral y racional para obrailo, y de lo natural para ejercitarlo; porque de nada de esto se puede acordar, pues se priva de (2) las noticias y formas, que son el medio de la reminiscencia.
8. A lo cual resoondo, que es así, que cuanto más va uniéndose ia memoria con Dios, más va perfeccionando las noticias distintas, hasta perderlas del todo, que es cuando en perfección llega si estado de unión; y asi, al principio, cuando ésta se va haciendo, no puede dejar de traer grande olvido acerca de todas las cosas, pues se le van rayendo las formas y noticias; y así hace muchas faltas acerca del uso y trato exterior, no acordándose de comer ni de beber, ni si hizo, si vió, si no vió, si dijeron o no dijeron, por el absorbimiento de la memoria en Dios (3). Pero ya que llega a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya no tiene esos olvidos, en esa manera, en lo que es razón moral y natural; antes en las operaciones convenientes y necesarias tiene mucha mayor perfección (4), aunque éstas no las obra ya por formas y noticias de la memoria; porque en habiendo hábito de unión, que es 1 El Códice de Al^audcce no tiae las palabras: ni por pensamiento, porque no le hav. que se leen en A. B, C, D y P 3 La e. p. abrevia: "A lo cual respondo, que cuanto más va umendose la memo ria con Dios, mcuos va reparando en las noticias distintas, y esto crece cuanto más se va llegando al estado de unión por el absorbimiento de la memoria en Dios."
4 La e. p. salta desde esta palabra a la frase por lo cual las operaciones Je la memoria. La edición de 1630 restituyó lo suprimido.
ya estado sobrenatural, desfallece del todo la memoria y las demás potencias en sus naturales operaciones, y pasan de su término natural al de Dios, que es sobrenatural; y así. estando la memoria transformada en Dios, no se le pueden imprimir formas ni noticias de cosas. Por lo cual, las operaciones de la memoria y de las demás potencias en este estado todas son divinas; porque poseyendo ya Dios las potencias como ya entero señor de ellas, por la transformación de ellas en sí, él mismo es el que las mueve y manda divinamente, según su divino espíritu y voluntad (1); y entonces es de manera, que las operaciones no son distintas, sino que las que obra el alma son de Dios, y son operaciones divinas, que, por cuanto com.o dice San Pablo, el que se une con Dios un espíritu se hace con El (2).
9. De aquí es, que las operaciones del alma unida son del espíritu divino, y son divinas. Y de aquí es que las obras de las tales almas sólo son las que convienen y son razonables, y no las que no convienen; porque el espíritu de Dios las hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que conviene ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar, con formas y sin formas, y olvidar lo que es de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es en Dios (3). Y así, todos los primeros movimientos de las potencias de las tales almas son divinos, y no hay que maravillar que los movimientos y operaciones de estas potencias sean divinos, pues están transformadas en ser divino (4).
1 Lo que sigue, hasta la frase y de aquí es que las obras, se suprime en la e. p.
2 I ad Cor.. VI. 17.
3 La e. p. en vez de las líneas que siguen hasta final de párrafo, pone: porque con particularidad las gobierna y mueve para aquellas obras que convienen según la voluntad y ordenación de Dios.
4 El P. Gerardo pone aqui esta nota. "El párrafo que antecede lo pone así el P. José de Jesús María, advirtiendo que las palabras están tomadas del original del Santo: "Ya que el alma ha llegado a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya no tiene los olvidos de las cosas que padecía, cuando para caminar a ella la desnudaban de la ropa tosca de su natural grosero, para vestirla a lo divino. Porque antes en las operaciones convenientes y necesarias, tiene mucho mayor perfección. Aunque éstas no las obra ya por formas y noticias de la memoria, porque en habiendo hábito de unión (que es ya estado sobrenatural) desfallece la memoria y lat demás potencias LIBRO TERCERO.— CAP. II 10. De estas operaciones (1) traeré algunos ejemplos, y sea este uno. Pide una persona a otra que está en este estado, que la encomiende a Dios. Esta persona no se acordará de hacerlo por alguna forma ni noticia que se le quede en la memoria de aquella persona; y si conviene encomendarla a Dios, que será queriendo Dios recibir oración por la tal persona, la moverá la voluntad, dándole gana que lo haga; y si no quiere Dios aquella oración, aunque se haga fuerza a orar por ella, no podrá (2), ni tendrá gana; y a veces se la pondrá Dios para que ruegue por otros que nunca conoció ni oyó. Y es porque Dios sólo mueve las potencias de estas almas, como he dicho, para aquellas obras que convienen según la voluntad y ordenación de Dios, y no se pueden mover a otras; y asi, las obras y ruego de estas almas siempre tienen efecto. Tales eran las de la gloriosísima Virgen Nuestra Señora, la cual, estando desde el principio levantada a este alto estado, nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura (3), ni por ella se movió, sino siempre su moción fué por el Espíritu Santo.
1 1. Otro ejemplo. Ha de acudir a tal tiempo a cierto negocio necesario. No se acordará por forma ninguna, sino que, sin saber cómo, se le asentará en el alma (4), cuándo y cómo convendrá acudir aquello, sin que haya falta.
en las operaciones naturales, y pasan de su término natural al de Dios, que es sobrenatural. Y asi, estando la memoria transformada en Dios, no se le pueden imprimir formas y noticias de cosas. Por lo cual, las operaciones de la memoria, y de las demás potencias en este estado, todas son divinas: porque poseyendo ya Dios las potencias, como ya Señor dellas, por la transformación dnlas en él, él mismo es el que las manda y mueve divinamente, según su divino espíritu y voluntad. Y entonces es de manera, que las operaciones no son distintas, sino que las obra el alma como de Dios, y a.M son operaciones divinas. Porque (como dice el Apóstol), el que se une con Dios, se hace una cosa con él. Y de aquí es que las operaciones del alma unida desta manera.
son del espíritu divino. Y por esfo las obras de las tales almas, solamente son las que convienen, porque el espíritu de Dios les hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que han de ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar, sin formas o con formas, y olvidar lo que han de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es de Dios, o para llevarlas a Dios. Y asi, todos los piimeros moviiniemos de las potencias de estas almas, son divinos, y no hay que maraviliat.se de esto, pues están transformadas las potencias en ser divino." (Vida i\ excelencias de la Santísima Virgen María, libro I, capitulo XL, núm. 6). Ya se dijo en los Preliminares, que esta-, citas no son mucho de fiar en cuanto a la fidelidad literal de trascripción. El arreglo es evidente.
1 La e. p. suprime éste y los dos números siguientes, que publica la de 1630.
2 La edición de 1630: no lo hará.
3 La e. de 1 630, añade: que la divirtiese de Dios.
4 La e. de 1630 añade: por la excitación arriba dicha de la memoria.
12 Y no sólo en estas cosas les da luz el Espiritu Sanio, sino en muchas que suceden y sucederán y casos muchos, aunque sean ausentes; y esto, aunque algunas veces es por formas intelectuales, muchas es sin formas aprehcnsiblcs, no sabiendo ellos como saben aquello (I) Pero esto les viene de parte de la Sabiduría divina; que, por cuanto estas almas se ejercitan en no saber ni aprehender nada con las potencias (2), lo vienen generalmente, como lo decimos en el Monte, a saber todo, según aquello que dice el Sabio: El artífice de todo, que es la Sabiduría, me lo enseñó todo (3).
13. Dirás, por ventura, que el alma no podrá vaciar y privar tanto la memoria de todas las formas y fantasías que pueda llegar a un estado tan alto; porque hay dos dificultades que son sobre la fuerza y habilidad humana, que son: despedir lo natural con habilidad natural, que no puede ser, y tocar y unirse a lo sobrenatural, que es mucho más dificultoso; y, por hablar la verdad, con natural habilidad sólo, es imposible. Digo, que es verdad que Dios la ha de poner en este estado sobrenatural; mas que ella, cuanto es en si, se ha de ir disponiendo; lo cual puede hacer naturalmente, mayormente con el ayuda que Dios va dando (4). Y asi, al modo que de su parte va entrando en esta negación y vacío de formas, la va Dios poniendo en la posesión de la unión; y esto va Dios obrando en ella pasivamente, como diremos, Deo dante, en la noche pasiva del alma; y así, cuando Dios fuere servido, según el modo de su disposición, la acabará de dar el hábito de la divina (5) unión perfecta.
14. Y los divinos efectos que hace en el alma cuando lo es, asi de parte del entendimiento, como de la memoria y voluntad, no los decimos en esta noche y purgación activa, porque sólo con ésta, no se acaba de hacer la divina unión; pero dirémoslos en la pasiva, mediante la cual se hace la junta 1 La edición de 1630 abrevia.maque sean ausente:-, no sabiendo ellos cómo lo saben.
2 Añade la e. de 1630 de lo q*r les puede impedir.
3 Sap., VII. 21. Véase el dibuio del Monte de Perfección, que se publica al frente de este tomo.
4 E. p.: lo cual puede hacer con el ayuda que Dios va dando. 5 Divina. La e. p. no trae esta palabra.
LIBRO TERCERO. — CAP. II del alma con Dios (1). Y así, sólo diré aqui el modo necesario para que activamente la memoria, cuanto es de su p;irte, se ponga en esta noche y purgación. Y es que ordinariamente el espiritual tenga esta cautela: en todas las cosas que oyere, viere, oliere, gustare o tocare, no haga archivo ni presa de ellas en la memoria, sino que las deje luego olvidar, y lo procure con la eficacia, si es menester, que otros acordarse, de manera que no le quede en la memoria alguna noticia ni figura de ellas, como si en el mundo no fuesen, dejando la memoria libre y desembarazada, no atándola a ninguna consideración, de arriba, ni de abajo, como si tal potencia de memoria no tuviese, dejándola libremente perder en olvido, como cosa que estorba; pues todo lo natural, si se quiere usar de ello en lo sobrenatural, antes estorba que ayuda.
15. Y si acaeciesen aquellas dudas y objeciones que arriba en lo del entendimiento, conviene a saber: que no se hace nada, y que se pierde tiempo, y que se privan de los bienes espirituales que el alma puede recibir por vía de la memoria, allí está respondido a todo (2), y más adelante, en la noche pasiva; por eso no hay para qué detenernos aquí. Sólo con-