SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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sinsabor y sequedad; porque de razón de la tibieza es no so le dar mucho, ni tener solicitud interior por las cosas de Dios. De donde entre la sequedad y tibieza hay mucha diferencia, porque la que es tibieza, tiene mucha flojedad y remisión (1) en la voluntad y en el ánimo, sin solicitud de servir a Dios; la que sólo es sequedad purgativa, tiene consigo ordinaria solicitud con cuidado y pena, como digo, de que no sirve a Dios. Y ésta, aunque algunas veces sea ayudada de la melancolía u otro humor (como muchas veces lo es), no por eso deja de hacer su efecto purgativo del apetito, pues de todo gusto está privado (2), y sólo su cuidado trae en Dios; porque, cuando es puro humor, todo se va en disgusto y estrago del natural, sin estos deseos de servir a Dios que tiene la sequedad purgativa, con la cual, aunque la parte sensitiva está muy caída, floja y flaca para obrar, por el poco gusto que halla, el espíritu empero, está pronto y fuerte.

4. Porque la causa de esta sequedad es porque muda Dios los bienes y fuerza del sentido al espíritu, de los cuales, por no ser capaz el sentido y fuerza natural, se queda ayuno, seco y vacío; porque la parte sensitiva no tiene habilidad para lo que es puro espíritu, y así, gustando al espíritu, se desabre ía carne y se afloja para obrar; mas el espíritu que va recibiendo el manjar, anda fuerte y más alerta y solícito que antes en el cuidado de no faltar a Dios, el cual, si no siente luego al principio el sabor y deleite espiritual, sino la sequedad y sinsabor, es por la novedad del trueque; porque habiendo tenido el paladar hecho a esotros gustos sensibles, todavía tiene los ojos puestos en ellos, y, porque también el paladar espiritual no está acomodado ni purgado para tan sutil gusto, hasta que sucesivamente se vaya disponiendo por medio de esta seca y oscura noche no puede sentir el gusto y bien espiritual, sino la sequedad y sinsabor, a falta del gusto que antes con tanta facilidad gustaba.

1 Bz: Y en esto se ve que entec la sequedad y tibieza tiene mucha sequedad y remordimiento.

2 A y B: Pues de todo punto es purgado de gusto.

LIBRO PRIMERO. CAP. IX 5. Porque estos que comienza Dios a llevar por estas soledades del desierto, son semejantes a los hijos de Israel, que luego que en el desierto les comenzó Dios a dar el manjar del cielo, que de suyo tenía todos los sabores, y, como alto dice (1), se convertía al sabor que cada uno quería; con todo, sentían más la falta de los gustos y sabores de las carnes y cebollas que comían antes en Egipto, por haber tenido el paladar hecho y engolosinado en ellas, que la dulzura delicada del maná angélico, y lloraban y gemían por las carnes entre los manjares del cielo (2). Que a tanto llega la bajeza de nuestro apetito, que nos hace desear nuestras miserias, y fastidiar el bien incomunicable (3) del cielo.

6. Pero, como digo, cuando estas sequedades provienen de la vía purgativa del apetito sensible, aunque el espíritu no siente al principio el sabor, por las causas que acabamos de decir, siente la fortaleza y brío para obrar en la sustancia que le da el manjar interior, el cual manjar es principio de oscura y seca contemplación para el sentido; la cual contemplación es oculta y secreta para el mismo que la tienen, y, ordinariamente, junto con la sequedad y vacío que hace al sentido, da al alma inclinación y gana de estarse a solas y en quietud, sin poder pensar en cosa particular ni tener gana de pensarla. Y entonces, si a los que es!o acaece se supiesen quietar, descuidando de cualquiera obra interior y exterior,.sin solicitud de hacer allí nada (4), luego en aquel descuido y ocio sentirían delicadamente aquella refección interior. La cual es tan delicada, que ordinariamente, si tiene gana o cuidado (5) en sentirla, no la siente; porque, como digo, ella obra en el mayor ocio o descuido del alma; que es como el aire, que en queriendo cerrar el puño, se sale.

1 La c. p. corriyc: comenzó Dios a dar el manjar del cielo tan regalado, que como allí dice.

2 Núm.. XI. 5.

i Incomunicable se lee en los Códices. I^i c. p.. inconmutable.

4 La e. p. modifica estas lineas "Descuidando de cualquiera obra interior y exterior que ellos por su industria y discurso pretendan hacer, estando sin solicitud de hacer allí nada mas que dejarse llevar de Dios, recibir y oír con atención interior y amorosa."

5 La e. p.: si fiene gana y cuidado sobreañadido y particular.

7. A este propósito podemos entender lo que dijo el Esposo a la Esposa en los Cantares, es a saber: Aparta tus ojos de mí, porque ellos me hacen volar (1). Porque de tal manera pone Dios al alma en este estado y en tan diferente camino la lleva, que si ella quiere obrar con sus potencias (2), antes estorba la obra que Dios en ella va haciendo, que ayuda; lo cual antes era muy al revés. La causa es, porque ya en este estado de contemplación, que es cuando sale del discurso a estado de aprovechados, ya Dios es el que obra en el alma; que por eso la ata las potencias interiores (5), no dejándole arrimo en el entendimiento, ni jugo en la voluntad, ni discurso en la memoria. Porque en este tiempo lo que de suyo puede obrar el alma, no sirve sino, como habernos dicho, de estorbar la paz interior y la obra que en aquella sequedad del sentido hace Dios en el espíritu. La cual, como espiritual y delicada, hace obra quieta y 'delicada, solitaria (4), satisfactoria y pacífica y muy ajena de todos esotros gustos primeros, que eran muy palpables y sensibles; porque es la paz ésta que dice David que habla Dios en el alma 'para hacerla espiritual (5). Y de aquí es la tercera.

8. La tercera señal que hay para que se conozca ser esta purgación del sentido, es el no poder ya meditar ni discurrir, en el sentido de la imaginación como solía (6), aunque más haga de su parte; porque como aquí comienza Dios a comunicársele, no ya por el sentido, como antes hacía por medio del discurso que componía y dividía las noticias, sino por el espíritu puro, en que no cae discurso sucesivamente, comunicándosele con acto de sencilla contemplación, la cual no alcanzan los sentidos de la parte inferior, exteriores ni interiores; de aqui es que la 1 Cant. VI, 4.

2 La c. p. modifica: que si cll¿t quisiere obrar de sut/o y por su habilidad.

3 Asi H, A, B, Bz.. C. G y Mti.— V: que obra en el alma, que por eso la tapa las potencias interiores. M y e. p.: que parece que le ata las potencias interiores.

4 H traslada solicita. I.os demás solitaria. C no trac esta palabra. La e. p. omite las palabras solitaria, satisfactoria.

5 Ps. LXXXIV, 9.

6 La e. p. enmienda: "ni discurrir, aprovechándose del sentido de la imaginación, para que la mueva como solia."

LILRO PRIMERO.— CAP. IX imaginativa y fantasía no pueden hacer arrimo en alguna consideración (1), ni hallar en ella pie ya de ahi adelante.

9. En esta tercera señal se ha de entender que este empacho de las potencias y disgusto de ellas no proviene de algún mal humor, porque cuando de aquí nace, en acabando aquel humor, porque nunca permanece en un ser, luego con algún cuidado que ponga el alma vuelve a poder lo que antes, y hallan sus arrimos las potencias; lo cual en la purgación del apetito no es asi, porque en comenzando a entrar en ella, siempre va adelante el no poder discurrir con las potencias. Que aunque es verdad que a los principios en algunos, a veces, no entra con tanta continuación (2), de manera que algunas veces dejen de llevar sus gustos y discursos (3) sensibles (porque, por ventura (4), por su flaqueza no convenía destetarlos de un golpe), con todo, van siempre entrando más en ella y acabando con la obra sensitiva, si es que han de ir adelante, porque los que no van por camino de contemplación, muy diferente modo llevan.

Porque esta noche de sequedades no suele ser en ellos continua «n el sentido, porque aunque algunas veces las tienen, otras no; y aunque algunas veces no pueden discurrir, otras pueden (5), porque como sólo les mete Dios en esta noche a éstos para ejercitarlos y humillarlos, y reformarles el apetito porque no vayan criando golosina viciosa (6) en las cosas espirituales, y no para llevarlos a la vía del espíritu, que es esta contemplación (porque no a todos los que se ejercitan de propósito en el camino del espíritu lleva Dios a contemplación, ni aún a la mitad (7), el por qué, él se lo sabe), de aquí es que a éstos nunca les acaba de hecho de desarrimar el sentido de los pechos de las consideraciones y discursos, sino algunos ratos y a temporadas, como habernos dicho.

1 La c. p.: no pueden hacer arrimo ni dar principio con alguna consideración.

2 Continencia traslada Bz.

3 Alivios en ve 2 de discursos, tiuslada la c. p. ■4 La c. p. omite por ventura.

5 Por descuido, algunos Códices omiten aqui algunas palabras.

6 Viciosa. Falta esta palabra en e. p.

7 La e. p.: lleva Dios a contemplación perfecta, y suprime ni aun a la mitad. que traen todos los Códices.

CAPÍTULO X DKL MODO QUE SE HAN DE HABER ESTOS EN ES 1 A NOCHE OSCURA.

1. En el tiempo, pues, de las sequedades de esta noche sensitiva (en la cual hace Dios el trueque que habernos dicho arriba, sacando al alma de la vida del sentido a la del espíritu, que es de meditación a contemplación, donde ya no hay poder obrar ni discurrir en las cosas de Dios el alma con sus potencias, como queda dicho) padecen los espirituales grandes penas, no tanto por las sequedades que padecen, como por el recelo que tienen de que van perdidos en el camino, pensando que se les ha acabado el bien espiritual y que los ha dejado Dios, pues no hallan arrimo ni gusto en cosa buena (1). Entonces se fatigan, y procuran (como lo han habido de costumbre) arrimar con algún gusto las potencias a algún objeto de discurso, pensando que cuando ellos no hacen esto, y se sienten obrar, no se hace nada; lo cual hacen no sin harta desgana y repugnancia interior del alma, que gustaba de estarse en aquella quietud y ocio, sin obrar con la¿ potencias (2). En lo cual, estragándose (3) en lo uno, no aprovechan en lo otro; porque por buscar (4) su espíritu, pierden el espíritu que tenían de tranquilidad y paz (5). Y asi son semejantes al que deja lo hecho para volverlo a hacer, o al que se sale de la ciudad para volver a entrar en ella, o al que deja la caza que tiene para volver a andar a caza; y esto en esta parte es excusado, porque no hallará nada ya por aquel primer estilo de proceder, corno queda dicho (6).

2. Estos en este tiempo, si no hay quien los entienda, vuel- 1 H es el único que traslada: arrimo ninguno con cosa buena.

2 Omite la e. p. el sin obrar con las potencias de los Códices.

3 E. p. divirtiéndose por estragándose.

5 H. G y P no traen y paz. que se ¡ce en los demás Códices y en e. p.

6 G modifica y abrevia mucho lo restante del capitulo.

LIBRO PRIMERO. — CAP. X ven atrás, dejando el camino o aflojando, o, a lo menos, se estorban de ir adelante, por las muchas diligencias que ponen de ir por el camino de meditación y discurso, fatigando y trabajando demasiadamente el natural, imaginando que queda por su negligencia o pecados. Lo cual les es ya excusado, porque los lleva ya Dios por otro camino, que es de contemplación, diferentísimo del primero; porque el uno es de meditación y discurso, y el otro no cae en imaginación ni discurso.

3. Los que de esta manera se vieren, conviéneles que se consuelen perseverando en paciencia, no teniendo pena; confíen en Dios, que no deja a los que con sencillo y recto corazón le buscan, ni les dejará de dar lo necesario para el camino, hasta llevarlos a la clara y pura luz de amor, que les dará por medio de la (1) otra noche oscura del espíritu, si merecieren que Dios les ponga en ella.

4. El estilo que han de tener en ésta del sentido, es que no se den nada por el discurso y meditación; pues ya no es tiempo de eso, sino que dejen estar al alma en sosiego y quietud, aunque les parezca claro (2) que no hacen nada y que pierden tiempo, y aunque les parezca (3) que por su flojedad no tienen gana de pensar allí nada, que harto harán en tener paciencia y en perseverar en la oración sin hacer ellos nada; sólo lo que aquí han de hacer es dejar (4) al alma libre y desembarazada y descansada de toda las noticias y pensamientos, no teniendo cuidado allí de que pensarán, ni meditarán, contentándose sólo con una advertencia amorosa y sosegada en Dios, y estar sin cuidado, sin eficacia y sin gana (5) de gustarle o de sentirle (6). Porque todas estas pretensiones inquietan y distraen el alma de la sosegada quietud y ocio suave de contemplación que aquí se da.

5. Y aunque más escrúpulos le vengan de que pierde tiempo y que seria bueno hacer otra cosa, pues en la oración no 1 P salta aqui una hoja, que trac luego.

2 E. p. suprime este palabra.

3 E. p. omite: aunque les parezca.

4 E. p. abrevia: y en perseverar en la oración con sólo dejar...5 E. p.: sin gana demasiada.

6 Bz.: de gustarle o deleitarse en sentirle. E. p.: desentirle y de gustarle.

puede hacer ni pensar nada, súfrase y estése sosegado, como que no va allí más que a estarse a su placer y anchura de espíritu. Porque si de suyo quiere algo obrar con las potencias interiores, será estorbar y perder los bienes que Dios por medio de aquella paz y ocio del alma está asentando e imprimiendo en ella; bien así como si algún pintor estuviera pintando o alcoholando un rostro, que si el rostro se menease en querer hacer algo, no dejaría hacer nada al pintor, y le turbaría lo que estaba ha* ciendo. Y así, cuando el alma se quiere estar en paz y ocio interior, cualquiera operación y afición o advertencia ( 1 ) que ella quiera entonces tener, la distraerá e inquietará y hará sentir sequedad y vacío del sentido. Porque, cuanto más pretendiere tener algún arrimo de afecto y noticia, tanto más sentirá la falta, de la cual no puede ya ser suplida por aquella vía.

6. De donde a esta tal alma le conviene no hacer aquí caso que se le pierdan las operaciones (2) de las potencias, antes ha de gustar que se le pierdan presto; porque, no estorbando la operación de la contemplación infusa que va Dios dando, con más abundancia pacífica la reciba, y dé lugar (3) a que arda y se encienda en el espíritu el amor, que esta oscura y secreta (4) contemplación trae consigo y pega aL alma, porque la contemplación no es otra cosa (5) que una infusión secreta, pacífica y amorosa de Dios, que si la dan lugar, inflama al alma en espíritu de amor, según ella da a entender en el verso siguiente, es a saber: Con ansias en amores inflamada (6).

2 Por error material traslada H las pasiones.

4 V: segura.

5 La e. p. añade estas lincas: "No querría empero que de aqui se hiciese regla general de dejar meditación o discurso; que el dciarla ha de ser siempre a mas no poder, y sólo por el tiempo que. o por via de purgación y tormento, o por muy perfecta contemplación, la estorbare el Señor. Que en el demás tiempo y ocasiones, siempre ha de haber este arrimo y reparo, y más de la vida y cruz de Cristo, que para purgación y paciencia y para seguro camino es lo mejor, y ayuda admirablemente a la subida contemplación. La cual no es, otra cosa, etc."

6 G hace innumerables modificaciones a la glosa de este verso, pues no hay linea que no modifique el copista a su modo.

LIBRO PRIMERO— CAP. XI DECLARANSE IOS TRI S VERSOS DI: LA CANCION (1).

1. La cual inflamación de amor aunque comúnmente a los principios no se sienle, por no haber uviado (2) a emprenderse por la impureza del natural, o por no le dar lugar pacífico en sí el alma por no entenderse, como habernos dicho. Aunque, a veces, sin eso y con eso comienza luego a sentirse alguna ansia de Dios; cuanto más va, más se va viendo el alma aficionada e inflamada en amor de Dios, sin saber ni entender cómo y d2 dónde le nace el tal amor y afición, sino que ve crecer tanto en sí a veces esta llama c inflamación, que con ansias de amor desea a Dios, según David, estando en esta noche, lo dice de sí por estas palabras (3), es a saber: Porque se inflamó mi corazón (es a saber, en amor de contemplación), también mis renes se mudaron; esto es, mis apetitos de afecciones sensitivas se mudaron, es a saber (4), de la vía sensitiva a la espiritual, que es la sequedad y cesación en todos ellos que vamos diciendo. Y yo, dice, fui resuelto en nada y aniquilado (5), y no supe; porque, como habernos dicho, sin saber el alma por dónde va, se ve aniquilada acerca de todas las cosas de arriba y de abajo que solía gustar; y sólo se ve enamorada sin saber cómo. Y porque a veces crece mucho la inilamación de amor en el espíritu, son las ansias por Dios tan grandes en el alma, que parece se le secan los huesos en esta sed, y se marchita eí natural, y se estraga su calor y fuerza por la viveza de la sed de amor, porque siente el alma que es viva esta sed de amor. La cual también David 1 Así la e. p.

2 Asi H, M, B y V. — Mtr. y O usado. El uviado. hoy en desuso, se toma aquí en la acepción de empezado, comenzado. Más adelante veremos otro caso.

3 Ps. LXXII. 21.

4 Asi H, G. Mtr.. C y V. Los demás dicen solamente: también mis renes se mudaron. E. p.: también mis gustos y aficiones se mudaron, es a saber...5 Por equivocación traslada M: así criado NOCIO OSCl RA tenia y sentía, cuando dice /W» alma tuvo sed a Dios vivo ( 1 ) que es tanto como decir Viva íue la sed que tuvo mi alma La cual sed, por ser viva, podemos decir que mata de sed Pero es de notar que la vehemencia de esta sed no es con continuación, sino alquilas veces, aunque de ordinario suele sentir alquna sed (2) '2 Pero hase de advertir que, como aquí comencé a decir, a los principios comunmente no se siente este amor, sino la sequedad y vacío que vamos diciendo, y entonces, en lugar de este amor que después se va encendiendo, lo que trae el alma en medio de aquellas sequedades y vacíos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de Dios, con pena y recelo de que no le sirve; que no es para Dios poco agradable sacrificio ver andar el espíritu contribulado (3) y solicito por su amor Esta solicitud y cuidado pone en el alma aquella secreta contemplación, hasta que por tiempo habiendo purgado algo el sentido, esto es. la parte sensitiva, de las tuerzas y aficiones naturales por medio de las sequedades que en ella pone, va ya encendiendo en el espíritu este amor divino Pero entretanto, en fin, como el que está puesto en cura, todo es padecer en esta oscura y seca purgación del apetito, curándose de muchas imperfecciones e imponiéndose (4) en muchas virtudes, para hacerse capaz del dicho amor, como ahora se dirá sobre el verso siguiente iOh dichosa ventura' 3.Que por cuanto pone Dios al alma en esta noche sensitiva a fin de purgar el sentido de la parte inferior y acomodarle y sujetarle y unirle con el espíritu, oscureciéndole y haciéndole cesar acerca de los discursos, como también después a fin de purificar el espíritu para unirle con Dios, como después se dirá (5), le pone en la noche espiritual, gana el alma (aunque a 1 Ps. XLI, 3 1 Ps. XLI, 3 2 E p Aunque la vehemencia de esta sed no es continua sino algunas veces sintiendo, empero, de ordinario alguna sed En e p faltan las palabras como después se dirá LIBRO PRIMERO. — CAP. XI ella no 1c parece) tantos provechos, que tiene por dichosa ventura haber salido del lazo y apretura del sentido de la parte, inferior por esta dicha (1) noche, dice el presente verso, es a saber: «¡Oh dichosa ventura!» Acerca de la cual nos conviene aquí notar los provechos que halla en esta noche el alma, por causa de los cuales tiene por buena ventura pasar por ella; todos los cuales provechos encierra el alma en el siguiente verso, es a saber: Salí sin ser notada.

4. La cual salida se entiende de la sujeción que tenía el alma a la parte sensitiva en buscar a Dios por operaciones tan flacas, tan limitadas y tan ocasionadas (2) como las de esta parte inferior son; pues que a cada paso tropezaba con mil imperfecciones e ignorancias, como habernos notado arriba en los siete vicios capitales. De todos los cuales se libra, apagándole esta noche todos los gustos de arriba y de abajo, y oscureciéndole todos los discursos, y haciéndole otros innumerables bienes en la ganancia de las virtudes, como ahora diremos. Que será cosa gustosa y de gran consuelo para el que por aquí camina, ver cómo cosa que tan áspera y adversa parece al alma y tan contraria al gusto espiritual, obra tantos bienes en ella. Los cuales, como decimos, se consiguen en salir el alma según la afición y operación, por medio de esta noche, de todas las cosas criadas, y caminar a las eternas (3), que es grande dicha y ventura: lo uno, por el grande bien que es apagar el apetito y afición acerca de todas las 'cosas; lo otro, por ser, muy pocos los que sufren y perseveran en entrar por esta puerta angosta, y por el camino estrecho que guía a la vida, como dice Nuestro Salvador (4). Porque la angosta puerta es esta noche del sentido, del cual se despoja y desnuda el alma para 1 E. p.: dichosa.

2 E. p.: operaciones {lacas, limitadas y ocasionadas.

4 Matth.. VII. 14.

entrar en ella, fundándose en fe (1), que es ajena de todo sentido, para caminar después por el camino estrecho, que es la otra noche de espíritu, en que después (2) entra el alma para caminar a Dios en pura fe (3), que es el medio por donde el alma se une con Dios. Por el cual camino, por ser tan estrecho, oscuro y terrible (que no hay comparación de esta noche del sentido a la oscuridad (4) y trabajos de aquélla, como diremos allí), son muchos menos los que caminan por él, pero son sus provechos sin comparación mucho mayores que los de ésta. De los cuales comenzaremos ahora a decir algo, con la brevedad que se pudiere, por pasar a la otra noche.

DE LOS PROVECHOS QUE CAUSA ON EL ALMA ESTA NOCHE (5).

1. Esta noche y purgación del apetito, dichosa para el alma, tantos bienes y provechos hace en ella (aunque a ella antes ¡e parece, como habernos dicho, que se los quita), que así como Abraham hizo gran fiesta cuando quitó la leche a su hijo Isaac (6), así se gozan en el cielo de que ya saque Dios a esta alma de pañales, de que la baje de los brazos, de que la haga andar por su pie, de que también, quitándole el pecho de la leche y blando y dulce manjar de niños, le haga comer pan con corteza, y que comience a gustar el manjar de robustos, que en estas sequedades y tinieblas del sentido se comienza a dar al espíritu vacío y seco de los jugos del sentido, que es la contemplación infusa que habernos dicho.

2. Y éste es el primero y principal provecho que causa esta seca y oscura noche de contemplación: el conocimiento de sí 1 E. p.: rigiéndose por fe. Algunos Códices: juntándose en fe.

2 E. p.: adelante.

3 E. p.: fe muy pura.

4 E. p.: de esta noche del sentido a la del espíritu en la oscuridad...5 Del sentido, añade la e. p.

6 Gen.. XXI. 8 • rv r?o.- c.\? xn y de su miseria (1). Perqué demás de que todas las mercedes que Dios hace al alma, ordinariamente las hace envueltas en este conocimiento, estas sequedades y vacío de las potencias acerca de la abundancia que antes sentia y la dificultad que halla el alma en las cosas buenas, la hacen conocer de sí la bajeza y miseria que en el tiempo de su prosperidad no echaba de ver.

De esto hay buena figura en el Exodo, donde queriendo Dios humillar a los hijos de Israel y que se conociesen, les mandó quitar y desnudar el traje y atavío festival con que ordinariamente andaban compuestos en el desierto, diciendo (2): Ahora ya de aquí adelante despojaos e! ornato festival, y poneos vestidos comunes y de trabajo, para que sepáis (3) el tratamiento que merecéis. Lo cual es como si dijera: Por cuanto el traje que traéis, por ser de fiesta y alegría, os ocasiona a no sentir de vosotros tan bajamente como vosotros sois, quitaos ya ese traje, para que de aquí adelante, viéndoos vestidos de vileza, conozcáis que no merecéis más, y quién sois vosotros. De donde conoce la verdad que el alma aníes no conocía, de su miseria; porque en el tiempo que andaba como de fiesta, hallando en Dios mucho gusto, consuelo y arrimo, andaba algo mas satisfecha y contenta, pareciéndole que en algo servía a Dios. Porque esto, aunque entonces expresamente no lo tengan en sí, a lo menos en la satisfacción que hallan en el gusto se les asienta algo de ello. Ya puesta en estotro traje de trabajo, de sequedad y desamparo, oscurecidas sus primeras luces, tiene (4) más de veras éstas en esta lan excelente y necesaria virtud (5) del conocimiento propio, no teniéndose ya en nada ni teniendo satisfacción ninguna de sí; porque ve que de suyo no hace nada 1 Así H y otros Códices. La e. p.: "Y éste es el primero y principal provecho que aqui el alma consigue, del cual casi todos los demás se causan. De éstos, el primer provecho es conocimiento de si y de su miseria."

2 Exod., XXXIII. 5.

3 H sepa yo. Es error de copia. ■i E p.: posee y riene.

Asi H. La e. p. posee y tiene más de veras esta tan excelente y necesaria virtud...ni puede nada. Y esta poca satisfacción de sí y desconsuelo que tiene de que no sirve a Dios, tiene y estima Dios en más que todas las obras y gustos primeros que tenía el alma y hacía, por más que ellos fuesen, por cuanto en ellas se ocasionaba para muchas imperfecciones e ignorancias; y de este traje (1) de sequedad, no sólo lo que habernos dicho, sino también los provechos que ahora diremos y muchos más que se quedarán por decir, como de su fuente y origen del conocimiento propio proceden.

3. Cuanto a lo primero, nácele al alma tratar con Dios con más comedimiento y más cortesía, que es lo que siempre ha de tener el trato con el Altísimo; lo cual en la prosperidad de su gusto y consuelo no hacía, porque aquel favor gustoso (2) que sentía, hacia ser el apetito acerca de Dios algo más atrevido de lo que bastaba y descortés y mal mirado (3). Como acaeció a Moisés cuando sintió que Dios le hablaba, cegado (4) de aquel gusto y apetito, sin más consideración, se atrevía a llegar, si no le mandara Dios que se detuviera y descalzara. Por lo cual se denota el respeto y discreción en desnudez de apetito con que se ha de tratar con Dios. De donde, cuando obedeció en esto Moisés, quedó tan puesto en razón y tan advertido, que dice la Escritura que no sólo no se atrevió a lie' gar, mas que ni aun osaba considerar (5). Porque quitados los zapatos de los apetitos y gustos, conocía grandemente su miseria delante de Dios, porque así le convenia para oir la palabra de Dios. Como también la disposición que dió Dios (6) a Job para hablar con él, no fueron aquellos deleites y glorias que el mismo Job allí refiere que solía tener en su Dios, sino tenerle desnudo en el muladar, desamparado y aun perseguido de sus 1 Se equivoca H al trasladar trabajo por traje.

2 Suprime esta palabra la e. p. — Bz.: fervor y gusto.— Mtr. y V: favor y gusto.

3 E. p.: algo mas atrevido y menos cortés de lo que debía. ■4 E. p.: que ¡levado.

5 Exod., III, 6. — E. p.: que ni aun osaba mirar a Dios.

6 E. p.: "que asi le convenia para oir las palabras divinas. La disposición también que dió Dios..."

LIBRO PRIMERO. —CAP XII amigos, lleno de angustia y amargura, y sembrado de gusanos el suelo; y entonces de esta manera se preció el que levanta al pobre del estiércol, el Altísimo Dios, de descender y hablar allí cara a cara con El (1), descubriéndole las altezas profundas de su Sabiduría, cual nunca antes había hecho en el tiempo de la prosperidad.

4. Y aquí nos conviene notar otro excelente provecho que hay en esta noche y sequedad del sensitivo apetito (2), pues habernos venido a dar en él, y es que en esta noche oscura del apetito (porque se verifique lo que dice el Profeta, es a saber: Lucirá tu luz en las tinieblas) (3), alumbrará Dios al alma, na sólo dándole conocimiento de su bajeza y miseria, como habernos dicho, sino también de la grandeza y excelencia de Dios. Porque demás de que apagados los apetitos y gustos y arrimos sensibles, queda limpio y libre el entendimiento para entender la verdad; porque el gusto sensible y apetito, aunque sea de cosas espirituales, ofusca y embaraza el espíritu, y además también que aquel aprieto (4) y sequedad del sentido ilustra y aviva el entendimiento, como dice Isaías (5): Que la vejación hace entender Dios cómo en el alma vacía y desembarazada, que es lo que se requiere para su divina influencia, sohrenaturalmente por medio de esta noche oscura y seca de contemplación la va, como habernos dicho, instruyendo en su divina Sabiduría, lo cual por los jugos y gustos primeros no hacía.

5. Esto da muy bien a entender el mismo profeta Isaías, diciendo- ¿A quién enseñará Dios su ciencia, y a quién hará entender su audición? (6). A los destetados, dice, de la leche y a los desarrimados de los pechos (7). En lo cual se da a entender que para esta divina influencia no es la disposición la leche primera de la suavidad espiritual, ni el arrimo del pe- 1 E p. de esta manera se preció el Altísimo Dios, que levanta al pobre del estiércol de comunicársele con más abundancia y suavidad, descubriéndole.

2 E p. del apetito sensitivo. \ Isai. LVIII. 10 5 XXVIII. 19 6 E. p. y ü quien hará oír su palabra 7 XXVIII. 9 cho de los sabrosos discursos de las potencias sensitivas que gustaba el alma, sino el carecer de lo uno y el desarrimo de lo otro. Por cuanto para oir a Dios, le conviene al alma estar muy en pie y desarrimada, según el afecto y sentido, como de sí lo dice el Profeta diciendo: Estaré en pie sobre mi custodia (esto es, desarrimado el apetito), y afirmaré el paso (esto es, no discurriré con el sentido), para contemplar, esto es (1), para entender lo que de parte de Dios se me alegare (2). De manera que ya tenemos que de esta noche seca sale conocimiento de sí primeramente, de donde, corno de fundamento, sale estotro conocimiento de Dios. Que por eso decía San Agustín a Dios: Conózcame yo, Señor, a mí, y conocerte he a ti (3). Porque, como dicen los filósofos, un extremo se conoce bien por otro.