SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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17 No estrañe Vmd.. que me- haya teni tanto en estas prevenciones defensivas contra la sospecha que pueden sugerir, ola embidia, 0 el odio, de que haya vendido. como mios, desvelos agenos. Ninguna calumnia mc puede ser mas se asible qué ésta, “porque procede derechamente contra la profesion que hago, de la mas escrupulosa sinceridad; y a proporcion de lo queaprecio mi buena opinion en esta materia, debe Vid. contemplar quánto agradezco la advertencia, que me hace, para que no se me hiera en ella cón la noticia de la Gazeta de Holanda. Nuestro Señor guarde " no SEC. NOTA.

Unque el Librito Examen de las preocupaciones Vulgares, en la Edicion, que yo poseo. ( del:año 1704.) es Anonimo, doi por Autor suvo al Padre Bufñier; porque por tal le señalan las Memorias de Trevots. Porque algunos. tendrán la curiosidad de saber. las proposiciones de este Áutor, opuestas a las que impugna como preocupaciones vulee las pondré aqui por su orden: I, Que dos, que disputan, pueden contradecirse sobre un. - mismo asunto; y con todo, tener ambos igualmente razon. II. Que las mugeres son capaces de todas las Ciencias. HI, Que los Pueblos Barbaros, y Salvages son por lo menos - igualmente felices, que los Pueblos que tienen Politica, y Cultura. IV. Que los nuevos Phylosofos han caído en el Galimatias, is reprehendian en los antiguos. V' Que todas las Lenguas del mundo tienen igual hermosura. VL Que no hai pensamientos nuevos en el uso de la bella Literatura.

S 4 VI.

280 PreEc AUCION CONTRA UNA CALUMNIA.

(VI, Que todos los hombres mudan de cuerpo, po ve ces, en el discurso de la vida. 4 VIUL Que la Naturaleza, y no el Arte es quien hace a los hombres ver daderamente eloqiientes. | IX. Que no hay hombre tan prudente, que pueda asegurar=: se a SÍ mismo, que no es ridiculo.

CARTA XXXV: DIE "Ea ANÓÚTITO TP ADA per “feccion de un Niño en la estatura, y facultades corporeas.

1 Ecibíla de V.P. con la individuada noticia del monstruoso Niño de la Villa de San Leonardo. Monstruoso le llamo, porque constituyen cierta especie de monstruosidad en la edad de Niño las señas, y circunstancias de adulto. Segun el testimonio del Notario Barrholomé Herre. Leonardo, que V, P. me envia, cumplió ocho años el dia 17. de Marzo de este año de 1741. En esta edad tiene siete quartas menos un dedo de estatura, con la circunstancia muy no-, table, de que de los siete años a los ocho creció una quarta entera. El grueso de todos los miembros corresponde a. la: altura. La fuerza es superior al tamaño», pues levanta del suelo una peña de ocho arrobas: y a dos hombres, cada uno de cinco arrobas y media de peso, levanta a un tiempo con las dos manos, entrandolas por el icltefimedib de los muslos.. Sostiene, y conduce sobre las espaldas dos hanegas de trigo. Esta medio barbado. La Carta del Monge Fray Diego Sedano, que reside en. San Leonardo, y acompaña la Relacion del Notario, añade a esta las señas de perfecta pubertad, donde corresponden, aseveradas por la madre del Niño: y aumenta algo la corpulencia, y fuerzas. pues el grueso de los EaLtos dice, que es correspondiente a ocho quartas Carta XXXV. 281 Carta XXXV. 281 ras de estatúra 3 y que presentes doce testigos, levantó una piedra de nueve arrobas, sin asidero. Pero estas dos discre-“pancias no son de mucha consideracion.

2 El hecho es sin duda peregrino 3 pero no tan extremamente raro, que nuestra edad no haya visto dos semejantes, En la Historia de la Academia de Mr. Du-Hamel, tom. 2, pag. 235, se dá noticia del primero. Un Niño de un Lugar del Eranco Condado, vecino al Monte de San Claudio, de seis meses empezó a andar 3 de quatro años parecia apto paya la generacion 3 a los siete tenia la barba, y estatura de hombre hecho. Era de diez años en el de 1695, tiempo en que se dió noticia de él en la Academia, | El segundo se refiere en la Historia de la Academia de Mr. Fontanclle, en el año de 1736. En la misma Academia se presentó en dicko afo el sugeto, teniendo entonces la edad do siete. Había nacido en el de 1729, a 19 de Marzo, en un Pucblo de Normandía: su estatura era en dicha ecad de quatro pies, ocho pulgacas, y quatro lineas; y se advierte, que se midió estando descalzo. Si de los sicte á los ocho creciese vna quarta, como el de San Leonardo, excedería a la estatura de éste. La fuerza, aunque muy superior a la edad, se puede consicerar inferior a la del nuestro, pues solo se dice, que siendo de seis años, y tres meses, arrojaba en un Carro, por encima de su cabeza, un haz de hierba de veinte y cinco libras, Las señas de pubertad se anticiparon mas que en el de San Leonardo, pues a los dos años fieron reconocidas por la madre, y dentro de poco tiempo llegaron a la debida perfeccion. | 4 Nome acuerdo de haber leido caso alguno de la misma especie, mas que los dos referidos 3 pero sí otras anticipaciones prodigiosas contra el orden que comunmente observa la Naturaleza. Los adelantamientos del espiritu con desproporcion a la edad, no son tan raros como los del cuerpo, No hay Reyno, ni siglo, en que no se vean algunos Niños, que admiran al resto de los hombres, por la capacidad que muestran. En el Tomo 6 del Teatro, Discurso I, Paradoxa 6, propuse algunos exemplos, y entre ellos los notabilisimos de Gus- 282 AnrTIcCIPADA RoBusTEZ DE UN Niño.

Gustavo de Helmfeld, Sueco 3 y Christiano Henrico Heinecken., natural de Lubek, en el mismo lugar dí la razon de ser menos infrequentes los veloces adelantamientos en las perfecciones del espiritu, que en las del cuerpo; y es, que en aquellas, mucho mas desiguales hace: a los hombres el. temperamento nativo, que la edad; pero en. estas sucede lo contrario.

5 Por lo que mira a la anticipacion de la facultad generativa, tengo en la memoria el caso de una hermana del famoso Cnimista Mr. Homberg5 que se casó a los. cho. años, y fue madre a los nueve. Pero esto es nada en comparacion de lo que se lee en el Tomo 6 de la República de las Letras, donde haciendo el extracto del Tomo 13 de las Ephemerídes de la Académia Leopoldina, se cuenta, queen Turingia, Pro= vincia de Alemania, en la Alta Saxonia, el año de 1672, la muger de un Molinero dió á luz una Niñ ina fecunda de otra, la qual con los accidentes ordinarios que preceden, y subsiguen a los partos, parió a los ocho dias despues de su nacimiento; pero en breve murieron una, y otra. Alli se cita, para otro caso semejante, a Bartolino en la Observacion 10 de la 6 Centuria, y al Padre Eusebio Nieremberg para otro, suceso aun mas prodigioso y que es haber nacido una Mula, conteniendo otra en el útero. El pensamiento de Bartolino de que en tales casos la madre concibe dos fetos, de tal modo, que uno se envuelve en el otro, parece que es quanto puede discurrirse en la mataria. Pero hechos de este ESneIo, piden testigos mui calificados.

6 Comunmente se tiene por presagio de vida corta una grande anticipacion en las perfecciones del alma. Siempre que se vé un niño de extraordinaria capacidad, se dice con una especie de tímido desconsuelo, que no se ha de lograr. Pero yo creo que esto se puede decir con mas fundamento, y aun con seguridad de los que se anticipan en las perfecciones del cuerpo. Asi yo desde luego pronostico una vida breve, asi al Niño que se vió en París el año de 36, como al de San Leonardo. Sino es regla general de la Naturaleza. el que lo que en poco tiempo logra su perfeccion, en poco ticm- Carta XXXV, | 283 tiempo se precipita a su corrupcion, por lo menos faltale poco para serlo. En animales, y plantas, vemos por lo comun, y acaso siempre, observada esta regla. Proporcionase su duracion al tiempo de su incremento. Ási como siendo comun en el hombre conseguir toda la estatura, y vigor del cuerpo a los veinte años, es tambien comun su senectud a los sesenta 5 el que a los diez años lográre toda aquella perfeccion, se puede hacer la cuenta de ser viejo a los treinta, Este infeliz pronostico se aplica comunmente, como dixe poco há, a los que en la edad tierna muestran una capacidad ventajosa. Pero ni en la experiencia, ni en la razon hallo bastante fundamento, Hugo Grocio, Gerónimo Biñon, el famoso Servita Erai Pablo:Sarpi, y Gaspar Sciopio, todos quatro mui celebrados por sus rápidos progresos en las Ciencias desde niños, no dexaron de vivir, el primero sesenta años, el segundo sesenta y seis, el tercero setenta y uno, y el ultimo setenta y tres. Ni aunque calle otros muchos, debo. omitiral gra12 Newton, que habiendo,- desde la primera juventud, excedido en las Miutematicas a quantos le precedieron, amurió de ochenta y cinco años. Si se examina la razon tampoco se descubre qué-conexion pueda tener una infancia ingeniosa, con una muerte temprana. La perfeccion, O imperfeccion de los organos, que sirven a las facultades intelecti-.ya,. y memorativa, no infieren vida corta, ni larga ¿Quién hasta ahora observó que los hombres mas rudos vivan mucho mas que los mas habiles * Si fuese verdad lo que afítma Zristoteles, que los de excelente ingenio son mui melancolicos, podria inferirse en ellos, pol lo comun, una breve vida: Multos enim occidit tristicia, dice el Eclesiastico. Pero el hecho que afirma, Ó supone Aristoteles, Se vé a cada paso contradicho por la experiencia.

8 Estimo mucho a V. P. el desengaño de la fabulosa muger silvestre, hallada en los Pinares de Soria. Á no estar yo habitualmente tan sobre mis guardas, para no dar asenso facil a las relaciones de cosas prodigiosas, O extraordinarias, hubiera caido en la tentacion de publicar en alguno de mis , Escritos aquel peregrino hallazgo, pues me lo refirieron perso- 284 ANTICIPADA RoBusTEZ DE UN Niño, sonas fidedignas, como que lo tenian de originales muy segu ros, y circunstanciado hasta los ultimos ápices. Segun estas, la Niña hallada en el Monte, carecia del uso del habla, aun que era de edad bastante para el exercicio expedito de la lengua: huía de la gente, y se irritaba contra ella como una fiera, imitando los ademanes de un gato tímido, y colerico. En fin, coxida, y domesticada, aprehendió a hablar, y salió en todo tan capáz, como si hubiera tenido en los primeros años la comun educacion. Pero en realidad, segun V. P. me escribe, todo viene a parar unicamente, en que marido, y muger del paysanaxe yecino, con una tierna hija suya, fieron a hacer no sé que labor al Monte, y estando divertidos en él, la Niña con inconsideracion propia de su edad, apartandose de ellos, se emboscó a tanta distancia, que tardaron dos, Ó tres dias en hallarla. Sobre un acontecimiento tan trivial se fabricó un suceso tan estraño. Tal es el prurito de los hombres por fingir portentos, y tal la ceguera del Vulgo en dár asenso a las ficciones. Quince años há que estoy continuamente declamando contra la fatua credulidad que reyna en el mundo 5; y pienso que el mundo, a la reserva de pocos individuos, en quanto a esta parte, se esta como se estaba. Todos oyen mis voces, y casi todos parece que están sordos a ellas: Dilexerunt homines magis tenebras, quam lucem.Puede ¡V. P. vivir asegurado de mi afecto, y rendida obediencia, 8Zc, CARTA XXXVI SATISFACCIÓN A UN GAZETERO.

Y UI Señor mio: Vista la queja de Vmd. en asunto Yi de lo que en el octavo Tomo del Teatro escribí sobre la poca fé, que en orden a algunas noticias merecen las Gazetas de esa Ciudad, quisiera dar a Vimd. una satisfaccion tan de su gusto, que pudiese tener el de estamparla, pe Carta XXXVL 285 para reintegrar eh el Público el crédito de su pluma. Pero esto es lo que acaso no podrá serz porque a quanto para este efecto puedo extenderme,.es RE conceder la- buena té de Vmd. en quanto escribe, y estampa, a la qual ciertamente asiento mui de corazon por las noticias que tengo de su síncéro, y honrado genio.? . 2 Hagome cargo de lo que Vimd. me dice, que: no tiene tiempo para examinar la verdad de las noticias que. reci, be antes de darlas al Público, por ser preciso -ponerlas en la: prensa inmediatamente a su recibo 3 5 de otro modo, se expondria a no anunciar en la Gaceta, sino sucesos sabidos antecedentemente de todo el mundo. Convengo en ello; y asi, no pretendo tal pesquisa, st solo, que asi Vamd, como:todos los demas Gaceteros, usen de alguna precaucion en el mo-. do de divulgar aquellas especies, que por el caracter de mui extraordinarias, se hacen sospechosas, a fin de que los Lectores incautos no las admitan como ciertas, a menos que no lleguen autorizadas por testigos mui fidedignos, Poco cuesta el ribete de que tal noticia necesita de confirmacion. | O Es por lo que de Oran se me habia escrito, que Vimd. no tenia la especie del Carbunclo de otra mano, que la del Oficial, que fue Áutor de la fabula3 en cuya consequencia noté, que constando en esa Ciudad la noticia por. una Carta sola, hubiese Vind, publicado, que habia llegado. en varias Cartas. Asegurame Vmd. ahora, que no fue una sola, sino algunas, ¿Asiento a ello de mui “buena gana. Pero. juntamente afirmo, que no siendo las Cartas de sugetos de. autoridad mui respetable, u de veracidad mui conocida, constituyen prueba mui debil para. un suceso tan Peregsiao; como el hallazgo, de un Carbunclo,.:..

4 No esperaba: yo, y mucho. menos pretendia, que lo. que escribí de la poca seguridad de las noticias de esa Gace= ta, rebaxase el interés de la impresion, minorando el consumo, de los: Exemplares.-. Es ciertamente mul ¿particular esa desgracia;; pues, ni se ha minorado el-mumero de los Medicos; d, la cantidad. de: sus, salarios, por lo que escribi de falibilidad; de la Medicinas ni se imprimen, O leen menos.Almanakes); id des- 2836 SATISFACCION A UN GACETERO.

despues que el Doftor Martinez, y yo hemos evidenciado al mundo de la vanidad de sus Pronosticos.: 5 Stfuese verdadera en todo rigor la máxima, de que, Mundus amat decipi, tanto mas dinero se expenderia en las Gacetas, quanto mas se reputasen mentirosas; y en ese Caso habria yo hecho un gran servicio a los interesados en el producto de la de esa Ciudad. Ya veo, que por este capitulo no me darán las gracias. Pero acaso, si fuesen mas, rellexiyos los compradores de Gazetas, sería acreedor a ellas por otro; que diré ahora. Antes que yo escribiese, ni pensase escribir sobre las fabulas Gazetales; a muchos, y muchas.yeces, of censurar de mui poco veridicas las Gazetas de esa Ciudad, Es verisimil, que muchos, aunque por otra parte curiosos, en orden a noticias Gazetales, nos las quisiesen comprar por este motivo. Pues vé aquí que estos mismos pudieron esperar que en virtud de mi advertencia al Público, sobre la poca seguridad de sus noticias, pusiese el que forma esas Gazetas mas cuidado dandolas a la prensa mas castigadas, y en esa fé comprarlas algunos de los mismos, que las despreciaban antes, 6 Perola verdad, Señor mio, es, que yo, ni solicité impedir, ni promover el consumo de sus Gazetas, sí solo cumplir con mi oficio, que es el de Desengañador del Vulgo, oficio a la verdad ho: nrado, y decoroso 3 paro triste, in= grato, y desabrido, mas que otro alguno. M: pro:esion es cue rar errores 5 y es cosa notable, que la Medicina que aplico a los entendimientos, exaspera las voluntades. ¡Qué injurias, y dicterios no se han fulminado contra mí! Quantas necias, y groseras invectivas he padecido! Este trabajo me ha venido de parte de los incurables. Lo peor es, que muchos de estos, no solo tienen achacosa la cabeza, mas tambien el corazon; y para los vicios de esta entraña, solo D'os sabe el remedio.

7. Ciertamente no es Vmd, del numero, ni por la parte del entendimiento, nipor la de la voluntad; pues todo *el contexto de su Carta me hace palpable quan bien condicio= hadas tiene una, y otra Potencia. Y aun puedo decir que lo « Carta XXXVI...0287 Inteligente, y Discreto se dexó conocer bastantemente en el concertado estilo, y ajustado método de sus Gazetas, por lo que yo he leído con mucho gusto las que me han venido “a las manos.

8 Por lo que mira a la seguridad de las noticias, estamos mucho mas faciles de convenir los dos, que lo que Vid. acaso imagina, ¿Piensa Vimd. que yo pretendo, que no dé a la estampa, sino aquellas, de cuya verdad esté asegurado? Nada menos. ¡Qué Gazctas tan tristes, secas, y descarnauas tendriamos, si solo se nos diesen a leer en ellas aquellas pocas epecies, cuya verdad puede afianzar el que las escribe! No señor. Mi dictamen es, que serán mucho mas apreciables aquellas Gazetas, en que se divulguen qualesquiera novedades, O ciertas, O solo probables, que sean eportunas para lisonjear la curiosidad de qualesquiera entendimientos bien dispuestos, que aqueilas en que se descarten todas las dudosas. Lo que unicamente pretendo, es, que d éstas se aplique el correctivo de que necesitan de confirmacion 3 y si despues falráre la confirmacion, O se descubriere la falsedad, advertirlo en alguna de las siguientes Gazetas. - 9 Otra leccion daría a Vimd. para precaver en ade-= lante las sugestiones de especies fabulosas, si no temiese, que su tímida modestia le ha de disuadir el uso de ella. Sin embargo, sirva, O no sirva, me resuelvo a proponerla. El remedio precautorio es sacar a la verguenza a qualquiera, que por chiste pretenda persuadir. a Vmd. algun embuste, para que lo publique3 con eso escarmentarán los demás que adolecen de esta jocosidad maligna. V. g. luego, que Vmd. supo, que era falsa la noticia del Carbunclo de Orán, pudo nombrar en la Gazeta inmediata el sugeto, que se la había comunicado, pues le conociaz con eso, asi él, como otros; se guradarian: de sugerir a Vmd. otras patrañas, por el 'temor de verse descubiertos por Autores de ellas. Mas quando el 'sugeto que escribe la noticia no es conocido, lo que se debe hacer, es, despreciarla. Nuestro Señor guarde a CAR-= 288 SobrE LA FORTUNA DEL JurGo.

SETS SIP CARTA XXXVIL SOBRE LA FORTUNA del Juego.

1 Ul señor mio: Siento mucho, que el. mérito de nuestro Amigo Don N. haya sido tambien desatendido en esta segunda pretension 5 y al mismo tiempo envidio la resignacion, con que Vind. me avisa llevó una, y otra repulsa. Pero no puedo aprobar el desmayo a que le ha rendido la experiencia de su poca fortuna 5 persuadiendole ésta a que, continuar en la negociacion de sus ascensos, no será otra cosa, que lidiar inutilmente contra la adversa Suerte, a quien considera enemiga implacable siempre que se declara enemiga3 en cuya conseqúencia ha resultado no exponer su dinero, ni su-salud en nuevas pretensiones.

2. Sigue, dla verdad esz- Caballero en su deliberacion una maxima, que ens el mundo ¡está mui acreditada, como hija de la Prude encia3 pero en mi puicio; la bredtxos y conserva la falta de refiexion. “Tienese por una de las reglas mas importantes de la vida política, y civil, atender en todos los negocios concernientes a ella:a:la felicidad, 0 infelicidad de los hombres, para elegirlos, so repudiarlos, como instrumen: tos. en orden a los fines que s2 pretendo. E sto: no:es solo can tilena de los Idiotas. Aun algunos. de aquellos Escritores, que han querido emplear la pluma. en la instruccion de los Prin: cipes quieren que no se elija, por períto, y animoso que: sea, por:General des un: Exército; aquel Cea, que; ha experimon» tado contraria la fortuna en ¿varios combates: que no se fie la conduccion de un Armamento Mavítimo,/ú de una Flota de Comercio a aquel Piloto, cuya Ciencia Nautica, sea la que fuere, han insultado.cn algunas ocasiones las Olas, y los Vientos. 28 bra Y 3 Ep las cosas de menor importancia, pero de uso mas fic- Carra XXXVIL 289 freqiiente, sé oyu a cada paso la misma doctrina. El objeto mas ordinario de ella es el Juego. Fulano (se dice comunmente ) esinfelíz en el Juego 3 y Citano, dichoso; y aquel, que es tenido por infelíz, no cesan de amonestarle sus Ámigos, que dexe el Juego. Con algunos no es menester, que venga de afuera ese: consejo: ellos mismos se lo dan, y se lo toman, Aun en aquellos Juegos, en que la fortuna dexa ocupacion a la destreza, he visto Jugadores, que con el motivo de infortunados, se absrienen de jugar con otros, mucho menos diestros que ellos. Ni servia representarles, que la suerte del Juego es contingente: que de lo pasado, no se puede inferir lo venidero 3 que solo Dios sabe lo que sucedera en adlante, 8zc. Respondian, que tenian larga experiencia de su fortuna adversa, y que contra la experiencia no hay razones, que valgan. No había modo de sacarlos de este atrincheramiento; y no solo ellos, mas aun los circunstantes, por lo comun, juzgaban, que aquello era discurrir con juicio, y solidéz, 4 Sin embargo digo, que bien lexos de ser prudente este dictamen, procede de una crasisima ignorancia, ú de una grande inadvertencia. Los que raciocinan de este modo, parece consideran la buena, O mala fortuna como una qualidad inherente al sugeto 3 y que, como inherente, hará mañana el mismo efecto, que hizo ayer; asi como se juzga bien, que Pedro, que es blanco hoy, lo será mañana, porque la blancura es una qualidad inherente a su cutis. ¿Pero puede haber mayor absurdo? La Fortuna puede tomarsc, d active; esto es, de parte de la causa: O passive 5 esto es, de parte del efecto. En el primer sentido no es otra cosa que la Diyina Providencia, la qual libremente reparte, como quiere, entre los mortales los males, y los bienes. En el segundo, es la série de sucesos prosperos, 0 adversos que descienden de aquella causa. Esta verdad, como evidentemente dictada por la razon natural, y que no necesita para su conocimiento de la revelacion, no fue ignorada de los mismos Gentiles, Asi homero, en el libro ultimo de la liada, pinta a Jupiter, teniendo delante dos Toneles, uno de bienes, y otro de ma- Lom, LI. de Cartas, a les, 290 SOBRE LA FORTUNA DEL Jurco.

les, delos quales toma alternadamente lo que le parecé, para verterlo sobre los hombres, mezclando por la mayor parte en diferentes dosis los bienes, y los males; y tal vez dando, aunque 4 mul raros sugetos, sin mixtura, 0 los males, 0 los bienes.

5 Siendo esto asi, es claro, que la experiencia de lo pasado ninguna luz dá de lo que está por venir; 3 porque qualquiera cúmulo de sucesos, O prosperos, 0 adversos que haya precedido, ninguna determinacion dá a la Deidad, para que prosiga en el mismo tenor. Libremente dió bienes, y males hasta ahora. Integra subsiste la misma libertad, para hacer en adelante lo que le agradáre.

6 Dira acaso Vimd. que aunque la experiencia no puede en el asunto fundar un conocimiento evidente, o infalible de lo futuro, pero sí conjetural, y prudente; pues eso mismo de haber hecho Dios, hasta ahora, a Juan, v. gr. felíz en el Juego, y a Pedro infeliz, muestra que está favorable a aquel, y contrario a este; 0 que tiene formado Decreto, de que el primero sea dichoso; y otro, de que el segundo sea desgraciado 5 lo qual presta fundamento sólido para Juzgar, que > al primero se le continuará su fortuna, y al segundo su desgracia.

qe sta solucion; que parece esla unica que se puede discurrir, procede de una ignorancia “Theológ¿ca; esto es, del modo con que Dios ha formado sus decretos ab eterno. Digo, que supone, o envuelve esta solucion que Dios determinó desde su eternidad los futuros, digamoslo asi, en gruesos, y a bulto 5 esto es, debaxo de cierta generalidad comprehensiva de muchos casos, y circunstancias particulares: v. g. que Alexandro sea dichoso en la Guerra, y Darío infeliz. No es asi, Ni hubo en Dios Decreto alguno hácia ningun objeto tomado en comun, o prescindiendo de casos, y circunstancias particulares, Todo lo decretó en la ultima individuacion: v. gr. que Alexandro venciese en tal, y tal batalla 3 que en aquella perdiese ranta gente, en esta tanta, que los muertos en aquella fuesen Fulano, y Fulaño en esta Citano, y Citanos; que muriese éste de tal herida, y de tal aquél; que los matadores fuesen tales, y tales Soldados de Dario, Sc. Lo mis- Carra XXXVIL 291 “mismo es en el Juego. No decretó ab eterno, como en comun, y en grueso, que Juan fuese dichoso, y Pedro infelíz; porque esos Decretos indeterminados, y precisivos de individuaciones, no caben en la comprehensiva Sabiduría, y suma Actualidad de Dios; sino que Juan en tal ocasion ganase tanto, en tal tanto, con determinacion de las manos que le habian de ser favorables, y de las que le habian de ser adversas; del yerro que habla de cometer en esta 5 y del acierto que habia de tener en aquella, $c. De modo, que en el instante mismo, O por hablar en terminos de la Escuela, en el mismo signo de razon, sin que precediese, ni aun segun nuestra inteligencia, alguna indeterminacion 0 generalidad decretó en la ultima individuacion todos los varios lances del Juego, que hubo, y habrá jamas entre los hombres.

8 Puesta esta verdaderisima doctrina, en ella se vé, que la experimentada fortuna de Juan, hasta el dia de hoy, solo nos muestra lo que Dios determinó de ella hasta hoy, sin que esto dé seña, 0 prenda la mas leve de lo que tiene determinado para mañana. De aqui adelante hai otros lances, otros casos, los quales, tan ocultos están en los senos inescrutables de la Providencia, como estaban al tiempo que Juan nació los que hemos visto hasta ahora. Pongamos que uno, hiabiendo emprendido una navegacion de dos mil leguas, caminó con viento felíz la mitad del viage, ¿No sería un loco, si de aqui deduxese, que en todo lo que le resta ha de tener tambien favorable el viento * Este es el caso de Juan. Hasta la mitad de la vida, v. gr. logró en el Juego favorable el viento de la fortuna. Será un necio si piensa, y lo será qualquiera que lo piense de él, que ha de durar el mismo yiento hasta el fin de la vida. | 9 Pero vé aqui, que siendo evidente todo lo dicho, por no penetrar los hombres esta evidencia, cabe en ella cierta excepcion. Por ser tan comun el error, se libra en algun modo de ser error. Voi a descifrar el enigma. El concepto que tienen los hombres, de que la felicidad, y infelicidad son como qualidades permanentes en algunos sugetos, y que como tales los constituyen habitualmente, o felices, d infe- 2 li- 2092 SoBRE LA FORTUNA DEL JuEGO.

lices, hace que por accidente en muchos casos influya la for= tuna pasada cn la venidera. El que habiendo experimentado la fortuna adversa está en este error, se hace tímido, y desconfiado, y por tímido, y desconfiado suele estragar para el resto de la vida su fortuna. El temor le retira de tentar algunos medios mui proporcionados a adelantar sus intereses; y aun quando los quiere aplicar, es execucion de mano tremula, a quien falta el tino, y modo con que se habia de lograr el intento. La desconfianza, asi de sí mismo, como de los que le pueden valer, hace el proprio efecto. Y si la desconfianza de estos se le dexa rastrear, como comunmente sucede 3 de los mismos que pudieran ser valedores, hace enemigos. En aquellos negocios en queggs precisa la intervencion de cooperantes, aun es mas cierto el daño que induce aquel error. Los Soldados que militan baxo la conducta de un Feneral, que tienen por desgraciado, entran con poco aliento en el combate, yy por consiguiente con una gran disposicion para la fuga: circunstancia, A que es regularmente consiguiente la pérdida de la baralla.

10 Alcontrario, la satisfaccion que uno tiene de sí mismo, y la confianza que otros hacen de él, en consideracion de su fortuna, asi a el, como a los cooperantes inspira un grande aliento, é influye una aplicacion activa para el logro de las empresas. Por esta razon es convenientisimo en la Guerra, que los Principes atiendan mucho a la opinion que tienen los Gefes de afortunados. o infelices. ¿Qué importa que la confianza, u desconfianza de los Soldados venga de error comun? Mientras no se disipe ese error, influiran la confianza, y desconfianza en los sucesos de la Guerra, del mismo modo quesi tubiesen un fundamento mui sólido.

11 Pero quando unicamente la aprehension propria es la que daña, como en el caso del Juego, y otro qualquiera, donde no haya, 0 no sea necesaria la intervencion de cooperantes, tienen lugar las refiexiones propuestas para curar la desconfianza, O temor ocasionado de losinfortunios antecedentes; y Vmd. se les debe hacer presentes a nuestro Amigo, para que no abandone sus justas pretensiones, No Carta XXXVIL 293 12 No omitiré añadir, para complemento del asunto, que en muchos casos es mas nocíva la osada confianza que producen los prosperos sucesos, que la timidez, ocasionada de los adversos. Por esta se pierden muchas veces, las comodidades de la vida 5 por aquella se ha perdido muchas yeces la misma vida. Los hombres animosos que se han salvado felizmente de varios riesgos, fiados en su fortuna, se meten in-= trepidamente en otros muchos; a lo que es consiguiente regular perecer en alguno de ellos. La Historia de Julio Cesar ofrece un exemplo ilustre. Era tanta la satisfaccion que aquel Héroe tenía de su fortuna, como afianzada en continuas prosperidades, asi Politicas, como Militares, que habiendose conjurado contra él una furiosa tempestad, en ocasion que navegaba de Gracia a Italia en un pequeño Bagél; y temblando el dueño de él, que le conducia, intrepido le dixo, que no tenia que temer, porque era fiador seguro contra las amenazas del naufragio su Fortuna: 4ge audacter, nequidquam time, Cesarem vebis, unaque Cesaris Fortunam. Esta satisfaccion ocasionó la muerte trágica del Cesar, porque le hizo omitir todas aquellas precauciones que son inescusables para conservar la vida en los tiranos. Soi de Vid. $cc.

CARTA XXXVIII. DEL ASTROLOGO JUAN MORIN.

x UI señor mio: Notable objecion es la que Vind. me propone contra lo que he escrito de la vanidad de la Astrología Judíciaria; que oyó en un corrillo hablar de un Astrólogo Francés, llamado Morin, cuyos Pronosticos nunca, O rarisima vez fueron falsificados por los s:ucesos; Y por tanto estimado, y gratificado el Autor por varios Principes, entre ollos el Rei Christianisimo Luis XUL; y que el Caballero que dió esta noticia, añadia, que si yo la hubiese Lom. I. de Cartas. 3103 to 194. SoBrRE EL ÁstroLoGO: Juan: Morin.

tenido quando escribí el primer Tomo del Teatro, no me explicaría tan resuelto contra aquel Arte, 2 Señor mio, si qualquiera especie de corrillo ha de pasar por legítima impugnación de mis aserciones, puede Vimd. arroxar desde lu ego todos los “Tomos del "Teatro Critico al rio Ó a otra peor parte. ¿Mas qué estraño que Vmd. en una Carta privada me proponga un tal argumento, habiendo visto, que otros no se han corrido de impugnarme en Escritos impresos con cuentos de Viejas, y de Niños, con especies de Cocina, y de Bodegones, con dicrerios de Lacayos, y Cocherosí |