siendo la, solicignd, ansiosa, con queviven,, carcoma de la vida, mas. que medianera, de, la salud,;. fuera ¿de que, por la mayor parte, yerran, el metodo de la AE conveniente, por proceder sobre falsos principios; ya teniendo por nocivo el alimento, que no es: tal 5 ya Juzgando.,;que es. nocivo para 1odos, lo que lo es para algunos. Yo me atengo. siempre Ja regla del Hippocatres Románo, Cornelio Celso:: Nullum cibi,genus fugere, quo Populus utatur.
10. Es tambien peligrosa para el alma la presuncion de averiguar las causas de los males. Los que tienen esta confianza y y, por,otra parte, en nada faltan a la dieta que juzgan eportuna y viven sin el miedo -de tener cerca de sí, O la muer-1e.,:0 alguna. enfermedad peligrosa;; pareciendoles, que sino en la edad decrepita, ni aquella, ni esta pueden venir, sino por la infraccion de alguno de los preceptos medicos, : que CartrarXL. 309 que se han establecido 3 lo que es mui ocasionado a que cuiden menos de la pureza de la conciencia, Lo que he dicho arriba de las innumerables imprevistas, y impenetrables causas de las emfermedades, y de la muerte, debe desengañarlos de su error. Y sobre todo deben advertir, que las muettes repentinas están mui fuera de todas las previsiones, y, - precauciones medicas; y asi, exceptuando la que tal vez proviene de una insigne glotoneria, tantas muertes súbitas vemos venir sobre los que observan en su modo de vivir alunas reglas medicas, como sobre aquellos, que enteramente abandonan ese cul dado! Dios libre a Vid. de ese error, y le conserve en su Gracia, ácc, CARTA XLL SOBRE LOS DUENDES.
E I Amigo, y señor: Si Vind. que es tan amante mio, lee con tanta indiligencia mis Escritos, que de ella resulta no enterarse d veces de mi dictamen, O formar un dictamen mui distante del mio 3 ¿qué puedo esperar de los que me miran con indiferencia? ¿Qué de los desafectos? ¿Qué de los ínvidos?
2 Haceme Vimd. cargo de haber negado absolutamente, y sin restriccion alguna la existencia de Duendes 3 y suponiendome esta maxima, la impugna con la reciente Historia del famoso Duende de Barcelona, y con las noticias, que de otros da Alexandro de Alexandro en sus Dias Geniales, Ruego a Vid. buelva los ojos al Dircurso en que trato de los Duendes, leyendole con reflexion, y vera, que no hai en él tal negativa universal 3 pues hallará una limitacion considerable al numero 27, y en el 28 una protesta, de que, no profiero (en el asunto”) sentencia difinitiva, y general, a sea incapaz de toda excepcion, Debaxo de esta Tom. I. de Cartas. Na aád- 310 SoBRE Duenpes, advertencia me queda abiórto camino para admitir como verdadero (realmente le tengo por tal ) el hecho del Duende.de Barcelona, y otro tal qual caso rarisimo, en que concurran igual. numero, y calificacion de testigos, 3 Siyo quisiese usar de una Critica cavilosa en el examen del suceso de Barcelona, podria acaso rebazarle el grado de dudoso; porque al fin, ¿qué inverisimilitud hai en que. entre seis, u ocho Militares, gente por lo comun de hum or alegre, se formase una: cábala, para fingir, y. publicar un suceso, en que no consideraban alguna dañosa, O peligrosa resulta, y en que por otra parte interesaban aquel placer, comun a los fabricantes de cuentos extraordinarios, de vér propagarse el embuste, y dár que hablar a todo el mundo? Los Militares, que se citan como testigos oculares, eran,0 son, yo lo confieso, Nobles todos por nacimiento, y por oficio. Pero esta circunstancia en un hecho, en que no intervenía perjuicio de tercero; solo califica su testimonio, digamoslo asi, en el fuero externo, y de botones afuera. Está tan lexos de tenerse en el mundo por injuria, aun respecto de personas de la mas alta calidad, si no gozan la opi-“nion de virtud mui severa, los que atestiguan sin juramento en casos irregulares, de cuya creencia no puede resultar daño alguno; que no pocos hacen vanidad de tener para ellos una feliz inventiva, y se complacen mucho de vér creidas “sus ficciones. 7 | Á esta consideracion, que en alguna manera debilira, para de botones adentro, latestificacion delos citados Militares, pudiera agregar la reflexion de que las travesuras con que el Duende molestaba al Oficial, sugeto principal de la Historia, tienen todo el aire de aquellos jugetes, con que algunos hombres de humor, tal vez por burla, y chasco, procuran poner en terror, y confusion a otros; y no parece mui adaptable este caracter a las hostilidades que la Divina Providencia permite al; Enemigo cel Genero humano, para castigo, enmienda, o exercicio de los hombres. Si los Duendes fuesen lo que se imaginó el Padre Fuente Lapeña, esto es, ni Angeles buenos, ni Demonios, ni Almas separadas, Garra XLL 311 das, sino cierta especie de Animales aéreos, no serían improprias en ellos las travesuras, que se refieren del Duende de Barcelona. Mas la invencion de estos Animales aereos tiene contra. sí la terrible objecion, que he propuesto en el citado Dircu rso sobre los Duendes, num, 2. s Estas reflexiones podrian, como he dicho, servir a una critica cavilosa, si yo quisiese usar de ella, para revocar en duda el suceso del Duende de Barcelona. Pero basta confesar, que solo una critica cavilosa puede representarle dudoso, para significar que le admito como cierto. En efecto, es asi, y asilo dicta la buena razon. La incertidumbre, que puede inferir aquellas consideraciones, solo es incertidumbre metaphysica, la qual es transcedente a quantos sucesos creemos por fé humana, y en ningun modo obsta la certeza moral. Si el testimonio de seis, ú ocho testigos oculares se puede repudiar como insuficiente, no mas que porque es absolutamente posible que mientan, en tinieblas vivimos todos los hombres para quanto pide la sociedad Politica, y Moral.
y 6 ¿Pero obsta la certeza de aquel suceso a la verdad de lo que he estampado en el Discurso de los Duendes? En ninguno modo: pues aunque afirmo, y afirmaré siempre, que comunisima, y regularisimamente las travesuras que se atribuyen a Duendes, son efecto, no de la malicia de los Demonios, sino del artificio de los hombres, admito la excepcion de uno, ú otro Caso rarisimo, qual lo es cl de Barcelona. Y en efecto, este es tan raro, que entre innumerables cuentos que he oído de Duendes, es el unico, a quien me considero deudor del asenso. Por tanto, como para gobierno de los hombres se debe hacer juicio, por loque regularmente sucede, siempre que ocurra alguna apariencia de Duende, se debe reputar trampa, o embuste, ordenado al maligno placer de intimidar los habitadores de la casa, 0 a fin mas malicioso, Ni exceptúo de la regla general los casos que refiere Alexandro de Alexandro. Tres son los que escribe este Áutor. El primero es de una casa que habia en Roma, la qual V 2 en ne 312 ' SOBRE DUENDES.
en su tiempo era casi todas las noches tan infestada de apayiciones de espectros, O fantasmas, que nadie se atrevía ad habitarla 3 añadiendo, que esto era cosa vulgarizada en-aque-Ka gran Ciudad: Eiquidem memorabile hoc, ES quod: mirum videri postet, nisi pervulgata res esset, edes quasdam Romie evidentissimis ostentis ita infames, ut nemo illas incolere ausus fuerit, quin variis umbrarum illusionibus, E tetris imasinibus, noctibus feré singulis inquietetur. Pero no dandose prueba del hecho mas que un rumor popular, del qual pudo ser Autor algun embustero, que hiciese estrepito algunas noches en aquella casa, ¿qué obligacion tenemos 4 dar mas credito a este cuento, que a otros muchos de Duendes, o Fantasmas que se esparcen en varios Pueblos? Fuera de que tiene bastante disonancia el que Dios permitiese, u obli. gase al Demonio a anidarse habitualmente en aquella casa, sin otro fin aparente mas que el de hacerla inhabitable.
8 El segundo caso es, el que dicele contó de experien= cia propria un Amigo suyo llamado Gordiano, a quien califica de hombre mui fidedigno, spectate fidez homo. Reduces= la Historia, a que caminando este Gordiano, acompañado de un domestico suyo, a Árezo, Ciudad de la Toscana, y perdiendo el camino, se vieron los dos precisados ¿ entrar por un territorio umbroso, aspero, y desierto, hasta que acercandose la noche, se sentaron rendidos de la fatiga: que a este tiempo, oyendo una vez humana que sonaba algo distante, seencaminaron hácia ella, pensando hallar alguno que los guiase el camino; pero lo que despues de andado algun trecho hallaron, fue quatro horibles, y agigantadas figuras, como de disformes Cíclopes, que les decian se acercasen a ellos: de lo que aterrados los dos Caminantes huyendo con precipitada fuga, lograron al fin el abrigo de una choza. | 9 Porque diga el Autor, que su Amigo Gordiano era hombre fidedigno, no pienso que estamos obligados a creerle. Todoslos que refieren alguna Historieta que saben de o1das, y desean ser creídos; dicen que la tienen de persona, 0 personas fidedignas. El contexto de la AS es e le Carra XEL 19:13 de los mas verisimiles. Aquellos figurados Ciclopes se pretende que eran Demonios¿A qué fin habitan estos aquel lugar desierto donde solo por unaccidente rarisimo hallarian a quien dañar?; Eran los dos Caminantes mas agiles que los Demoniós, que no pudieron estos seguirlos, y alcanzarlos? ¿Podrá acaso decirse, que estaban ligados en aquel sitio, como en el Libro de Tobias se lee, que el Angel San Rafael ligó al Demonio Asmodéo en el desierto de Egipto Superior? Pero sobre que esteesun hecho extraordinarisimo, que por tal no facilita la creencia de otros semejantes, sino intervie= nen testimonios segurisimos, de este modo ya aquellos Demonios no pertenecen, a la question que tratamos3 esto es, no eran Duendes, pues eran unos Demonios atados, y los Duendes son unos Diablos mui sueltos.
10 El tercer caso puede dar mas cuidado, porque Se presenta en él el mismo Autor, como testigo ocular. Dice, que estando enfermo en Roma, subitamente se le presentó (no expresa si de dia, ú de noche ) delante del lecho en que yacía, una muger mui hermosa, a cuya extraordinaria aparicion, dudando al principio si era sueño, o realidad, despues que se aseguró bien de que estaba despierto, y sus sentidos perfectamente despejados, le preguntó a la muger, quién era; a lo que ella, como haciendo mofa, no dió mas respuesta, que repetir la misma pregunta que él hacía; y despues de mirarle atenta un largo rato, se fue.
11 Yo no sé realmente, si Alexandro de Alexandro profesaba una severisima veracidad 5 porque una veracidad ordi--naria, Ó no mas que mediana, no es bastante fundamento para Creer cosas extraordinarias 3 pues, como ya he advertido, no en una parte sola del Teatro Critico, el fingir, y publicar portentos trae consigo una especie de de lectacion, que tienta fuertisimamente aun a hombres bastantemente amantes de la verdad, y que en orden a objetos regulares, no faltan a ella. Esto quiere decir, que entretanto que no nos consta, que el Autor citado fiese de una sinceridad incon_ trastable, no estamos obligados a creerle aqucila aparicion, Esto digo, en caso que fuese aparicion; porque de las po ras 314 SOBRE DuEnDESs.
bras del Autor no se inficre con certeza, que realmente lo fuese, sí solo, que el la tubo por tal. Pudo aquella muger entrar en elquarto sin que él lo advirtiese, por estar distrahído, o medio dormido, y vuelto el rostro a la parte opuesta, y por tanto, Creer falsamente, que en el mismo aposento se habia formado aquella bella imagen. Al acabarse la vista, no: se explica en terminos que suenen que se desvaneciese, í desapareciese en la forma que se deshace la presencia de los. -espectros: Cum diu, dice, me fuisset intuita, discessit. Y la voz discessit mas significa, que la muger salió por sus pasos contados de la quadra, que desaparicion repentina.
12 Pero quiero dar las dos cosas 3 conviene a saber, que ni el Autor mienta, ni el objeto presentado fuese real, y verdadera muger. Pretendo, que ni aun admitido uno, y otro, se sigue existencia de Duende en el caso propuesto. ¿Pues qué salida hay * Voi a decirlo: ya se vió arriba, que estaba el Autor enfermo 3 y su modo de explicarse da a entender bastantemente, que la enfermedad era grave: Cum Rome egra. valetudine oppresus forem. De una enfermedad leve, 0 que no es grave, nadie que hable con propriedad, dice, que esta oprimido de ella. Debemos, pues, suponer fiebre algo intensa, la qual admitida, ¿qué cosa tan verisimil, que por lesion de la imaginativa ( síntoma, que ya como permanente, ya como pasagero, interviene en muchas fiebres ) se le representase como puesto a susojos un objeto, que en ningun modo existía * 13 Sucedióme, que estando enfermo en nuestro Colegio de Salamanca con una fiebre que me duró algunos dias, uno de ellos, un Condiscipulo, reconociendome congojado dé la sed, y sabiendo que era yo mui goloso de leche, ma traxoa hurtadill las una porcion de este amable licor en una vasija de: vidrio 5 y dexandomela enla Celda sobre una mesa poco distante de la cama, se fue. Puse los ojos en el vidrio, y se me representó con la expresion mas viva, szr el licor contenido vino tinto. Por mas que por un buen rato apliqué la vista con quanta intension pude, el color de dicho vino en toda perfeccion percibí, y nada mas. Quedandome no obstante al-| sun D q Nim q Nim a "ARAS ACAMREA NEL, 315 gun rexelo de que fuese ilusion ocasionada de la fiebre, por -quanto dificultaba, que el Amigo(que era hombre en todo su proceder mui natural) me hiciese la burla de presentarme vino en vez de leche, tomando el vidrio le apliqué al labio 3 y protesto, que hasta que en el paladar percibi claramente el sabor de leche, no conoci que lo fuese.
14 Siaalguno se hiciese dificil, que produciendo la fiebre aquella lesion en la imaginativa, dexase al alma capáz de hacer la reflexion, de que la representacion de vino sería acaso efecto de la misma lesion, le preguntaré, ¿qué mas dificultad tiene esto, que el que uno, que durmiendo vé a su parecer claramente tal, O tal objeto, sin dispertar, entra despues por reflexion en la duda desi acaso aquello será sueño ¿Sin embargo, no solo hice esta reflexion en sueños muchas veces, mas tambien a varias parsonas oi tambien haberla hecho.
15 Habrá acaso tambien quien discurra, que el error no provino entonces de la imaginacion, sino de los ojos, donde pudo la fiebre causar alguna alteracion, por la qual el color de la leche se representase como de vino tinto. Pero contra esto hay, que en el color de todos los demás objetos no per-<ibí inmutacion alguna. La blancura de las sabanas, casi semejante a la de la leche, se me presentó. entonces como siempre.
16 Este caso es el unico que me ha ocurrido para simil del Alexandro de Alexandro, omitiendo, como: impertinentes al asunto. los delirios comunes delos fabricitantes; porque debo suponer, que no fue de esta especie el de aquel Autor 5 de ae relacion se debe colegir, que para todos los demas objetos, y en todo el resto de la emfermedad gozó libres, y despe Jadas sus potencias internas.
17 Al mismo principio (aunque tambien a otro distinto) se puede reducir otro suceso, que anteriormente a los dichos refiere el mismo Áutor 53 y aunque suena aparicion de difunto, con mas razon, en caso de que hubiese realidad en él, se podría reputar cosa de Duende. El caso es como se sigue: 189 Cierto Noble Romano, hallandose mui apurado de sus males, trató de ira tomar unos baños que hay dE: de d- 316 Sorre Duenpes, Napoles, esperando algun beneficio de ellos, Acompañóle en. el viage un intimo Amigo suyo 3 pero en el camino se a gravó tanto la enfermedad al doliente, que fue preciso darse d la cama en un Meson, donde murió dentro de pocos dias.
Cuidó de las exequias el Amigo; y de todo lo demás, que en aquel lance convenia. Hecho lo qual, se puso en camino para bolver a Roma. En la noche del. primer dia de jornada, habiendose dado al reposo del lecho, antes de entrar en el sueño, casi con el mismo macilento semblante con que le habia visto poco antes de morir, se le aparecio su difunto Amigo. Preguntóle, aunque casi enteramente fuera de si con el miedo, quien era; pero el aparecido, sin responder palabra, desnudando el vestido, se le entró en la cama, acercan. dose a él en ademán de abrazarle. Aqui el vivo, casi tan musrto de pavor como el muerto, hizo algun impulso para apartarle de sí, desviandose al mismo tiempo a la opuesta margen de la cama 3 de lo qual indignado el difunto 5 des= pues de mirarle con semblante cenudo, como increpando su desdeñoso, y grosero proceder, salíó de la cama, y bolviendo a tomar su vestido, desapareció. Añadese en la relacion, que habiendo tocado el difunto con un pie al Amigo, le sintió este tan intensamente frio, que ningun yelo le pareció comparable a aquella frialdad. Lo que resultó de la aparicion fue,-que el Amigo del muerto, por el grande terror que pa- “«deció, al punto emfermó tan gravemente, que llegó a verse constituido en la ultima extremidad, y casi total desconfianza de vivir., 19 Esta Historia, dice tambien Alexandro de Alexandro, que se la refirió el mismo sugeto de ella, añadiendo asimismo, que tenia mui experimentada su buena fé. Á que podemos aplicar la misma reflexion, que arriba hicimos sobre el cuento de Gordiano, porque milita la misma razon.
20 Yaarriba dejo dicho, que este suceso, si se quiere ads mitir como verdadero, aunque suena aparicion de muerto, con mas seguridad se debe reputar jugete de Duende, que quiso hacer el papel de difunto. Las apariciones de difuntos piden, no solo permision, mas accion positiva de la Da ro- Carta - XII 317 Providencia3 y no como quiera, sino de una Providencia extraordinaria. ¿Quién ereera, que Dios, obrando contra las reglas de su ordinaria Providencia, dispone la aparicion de un difunto a un amigo suyo, no para otro efecto, que aterrarle 3 y mediante cl terror, hacerle enfermar gravemente? Asi para acercarse algo la Historia al grado de creible, es menester decir, que el aparecido no fue difunto, sino Duende. Pero yo no creo, que fue, ni Duende, ni difunto, sino mera ilusion. - 21 Dedos modos se puede explicar esto, El primero es el que propuse sobre el caso, que de sí mismo cuenta Alexandro de Alexandro; esto es, que aquella aparicion fue u amero error de la imaginacion, ocasionado de la enfermedad. ¿Mas como pudo serlo, si la enfermedad se siguió a la aparicion? Eso niego yo, aunque suena asi en la Historia, La relacion dice, que inmediatisimamente con la fuerza del terror, cayó enfermo: Quo timore familiaris ¿lle percitus, subita vi morbi correptus, Se. Aunque la enfermedad empezase un breve rato antes, pudo estar distraludo, y no advertirlo.Pudo, aunque lo advirtiese, el terror que se le subsiguió, hacerle perder la especie, O borrarsela de la memoria. Pudo juzgar aquel primer asomo del mal por una indisposicion transitoria, y inconexa con el resto. Pudo, en fin, la enfermedad empezar explicandose solo en la cabeza, mediante una especie de alteración, que turbase el entendimiento, o la imaginativa.
22 Ni contra esto ultimo debe oponerse el que, si fuese asi, en todo el resto de la dolencia permanecería la imaginativa turbada; porque muchas veces, y aun las mas, no en todo el tiempo que dura una dolencia, produce los mismos efectos, Hai privilegio una noche, otra no; inquietud en una hora, no en orra3 tal dolor, que no se estiende a mas que a un minuto 5 ira, 0enfado, que no pasa de un momento. Pero especialmente en los principios de las enfermedades algo graves, he observado, que muchas veces se suele sentir alguna molesta novedad, en que se explica la mala disposicion del cuerpo, antes de darse a conocer en el pulso, o en alguna otra 3138 Sobre DuenDes.
otra de aquellas señas, que como efectos morbosos notañ comunmente los Medicos”, y que cesa en viniendo dichas señas, O en entrando la fiebre verisimilmente y porque entonces el infiuxo de la causa morbifica, difundiendose a otras partes distintas de aquella donde obraba al principio, produ-Ce Otros efectos. Asi, antes de manifestarse fiebre, se suele sentir, 0 ya una especial turbacion del ánimo, O una gran melancolía, o un insólito apetito, O.un desabtimiento extra= ordinario, o una disposicion a enfadarse mucho por qualquiera levisimo motivo, %c. Y por la mayor parte, si no gene--ralmente, estas estrañas disposiciones cesan, ó se minoran, en declarandosé la ficbre, Á este modo pudo ser en el sugeto de la question, el primer efecto de la enfermedad, antes de sentir el ardor de la fiebre, aquella lesion de la imaginativa.
23 El segundo modo de explicar aquella aparicion, de modo que fuese puramente imaginaria, es discurrir, que fue soñada la aparicion. ¿Pero en despertando, no habia de conocer el sugeto de ella que habia sido soñada * Respondo, que no. Un sueño mui vivo hace una impresion tan Fuerte, que queda la especie en la memoria con aquella representacion clara, que es propria de lo que se ha visto, O palpado. Creo que no hai hombre algimo a quion tal yez no sticeda dudar, si oyo tal especie realmente, o sisoñó que la oyó. Es cosa que por mi pasó varias teces, Añadanse algunos gra? dos de viveza al sueño 3 ya no sera duda, sino persuasion de que fue realidad. En los sueños terrificos, qual es la aparicion de un difunto, es mas natural esto, por la profunda qeria sion que hace en el ánimo el obje to soñado. * | “Tengo sat'séccho a Vid. quien lo será igualmente de mis deseos de servirle en quanto quiera ordenarme. Oviedo, óxc.
CA E Tube una relación mui individuada del caso del Duendé de Barcelona, pero la perdí no sé cómo. La especie que unicamente me quedó, es que el Duende empezó a perseguir a E a E AA E di AS e ERARR d i e 319 ¿dun Militar en Sevilla, cl qual pasó despues a Barcelona, seguido siempre de aquel importuno compañero 5 que en esta ultima Ciudad, habiendose hecho público el caso, algunos otros Militares procuraron en varias ocasiones examinar la verdad del hecho, y en sus mismas personas experimenraron las malignas travesuras del Duende, El unico Militar de los que fueron testigos, de cuyo nombre me acuerdo por ser natural de esta Ciudad, y haberle conocido un tiempo, es Don Joseph de Velarde Cienfuegos, Coronel del Regimiento de Granada, CARTA ALI!
ORIGEN DE LA FABULA en la Historia.
1 Eñor mio: la estimacion que hago de la persona de Vind. me inclina a hacerla de su Carta. Sin aquella no sé lo que fuera de esta; porque el cargo que Vmd. me hace no puede ser mas desnudo de todo fundamento. Dame Vmd. en rostro con la maxima, como que yo la haya proferido en el Discurso del Divorcio de la Historia, y la Fabula, de que ninguna ficcion del Gentilisimo tubo origen de la Historia Sagrada, tratando dicha maxima no menos que de poco pia. ¡ Ay, Dios mio! Allá vá el honor del Sapientisimo, y Religiosisimo Abad Bianchini, de quien es propria esta maxima, pues siguió, y procuró con todas sus fuerzas establecer el Systéma, de que todas las Fabulas Gentilicas se fundaron en la Historia Profana. ¿ Pero por qué es poco pia aquella sentencia * Porque quita, dice Vmd. una especie de apoyo a la verdad de la Historia Sagrada. Buena especie de apoyo es ese. Quien no creyere, ú dudare de las verdades historicas de la Escritura, a vista de los firmisimos fundamentos en que estriva su autoridad, ¿los creerá por esa 320 Sosre La FaBuLa En La Historia, esa debil confirmacion subsidiaria? El que las Fabulas Gen-' tilicas traen su origen de aquellas verdades, es, quando * inas, opinable, y dudoso. ¿Cómo una prueba dudosa puede firmar en nadie la creencia de lo que se funda en esa prueba * Mas aun quando eso fuera cierto, de nada servis ria 3 siendo facil al impío decir, que unas Fabulas fueron hi=" Jas de otras s 0 que se inventaron aquellas para adornos, y matices de estas.
2 Mas sea en hora buena poco pía aquella maxima, en ningun modo me intercso en justificarla, pues en ningun: modo la he proferido, y asi Vind. mui falsamente me la imputa. Mi asunto en aquel Discurso es impugnar el Systéma que generalmente deriba todas las ficciones Gentilicas de la Historia Sagrada; pero dexando lugar a que algunas de ellas tengan ese origen, como pronuncio claramente al nun. 43 3 ¿es esto afirmar, que ninguna ficcion del Gen-, tilismo tubo origen de la Historia Sagrada, como Vid. me” imputa!
3 - Tambien impugno, aunque de paso, el Systéma del senor Bianchini, que coloca la maternidad de todas las Fabulas en la Historia Profana 3 0 por mejor decir, quiere que aquellas sean una representacion misteriosa, y enigmatica de esta, cuyo empeño le conduxo necesariamente a alusiones tan violentas, y absurdas, y aun acaso mas que las que he representado tales en el Systéma, que todo lo reduce a la. Historia Sagrada. Pongo por exemplo: Pretende que toda: la Ilíada es una verdadera Historia; pero alegorizada segun. el gusto Oriental: que en ella Jupiter es un succesor de el gran Conquistador Sesostris, el qual succesor reinaba en dilatadisimos espacios de tierra al tiempo de la Guerra de Troya 5 que los Dioses inferiores representan, ya hombres señalados, ya Naciones diferentes 3 parte de aquellas Deidades son Principes tributarios de dicho succesor de Sesostris, Cuya dependencia no les quitaba tomar partido, ya por los Troyanos, ya a favor de los Griegos, segun se lo persuadian, o sus intereses, Ó sus pasiones. La Diosa Juno es la Siria, llamada Blanca, la qual se caracteriza en los Re sd- Carta XLIL 321 brazos de Juno, que pondera Homero. Minerva es la sábia Egypto, Marte es una liga de la Armenia, la Colquida, Tracia, y Tesalía. A este modo discurre en otras Fabulas. A tan estrañas Paradoxas conduce tal vez la pasion por los Systémas de mucha amplitud.
4 Pero aunque no admito el Systéma del señor Bianchini, cuyo complexo es imposible ajustar, sin caer en grandes absurdos, convengo, siguiendo algunos Doctos en la bella Literatura, en que una buena parte de las Fabulas viene a constituir una especie de deformacion de la Historia Profana, en que la alteracion no es tanta, que no hayan quedado en la copia infiel rasgos bastantes para conocer el original. Señalaré a Vimd. en esta Carta los exemplos que me fueren ocurriendo.
5 Es sumamente verisimil, que algunos de los Dioses subalternos fueron formados sobre la idéa, que quedó en los Pueblos, de algunos personages insignes 5 0 ya por sus virtuz des heroicas, o ya por inventores de algunas Ártes mui utiles al mundo. Asi dice Plinio en el cap. 1.dellib, 25: 41 hercule singula quosdam inventa Deorum numero Addidere.
6 Saturno, devorando sus hijos, representa, segun Mr. Rollin en la Historia de los Cartaginenses, a un Rey de Cars tago, que inmoló sus hijos a los Dioses; y concuerda con él en lo substancial Mr. Bonamy en la Historia de la Academia'Real de Inscripciones, tom. 7, pag. 29. Pero como se verá abaxo, es mucho mas probable, que el fabuloso Saturno del Gentilismo se forxó sobre el verdadero Abrahan de la Escritura.
7 Los Cretenses, que tenian a Jupiter por compatriota suyo, y aun en tiempo de Luciano, segun parece por este Autor en el Dialogo de Fupiter Trágico, mostraban su Sepulcro en aquella Isla; pues le juzgaban muerto, sin duda tenian por tradicion, que habia sido algun hombre insigne, acaso Rey de aquella tierra.
8 En la ficcion de la Laguna Stigia, y el Barquero Caron, se mezclaron la Historia Natural, y la Civil. Hai en la Arcadia una Laguna, que no solo se llamaba Stigía, quan- Tomo I. de Cartas. X do Ja SOBRE LA FABULA EN LA HisTORIA.
do los Poetas empezaron a hacerla famosa con sus invenciones; mas muchos siglos despues conservó este nombre, pues aun en tiempo de Plinio le tenia 5 y no sé si aun hoy le tiene con alguna alieracion. La mortifera calidad de sus aguas dió ocasion a los Poetas para fingir infernales, 0 colocar en la Region de los muertos, asia la Laguna, como al Rio de que se forma. Plinio dice, que su agua bebida, mata al momento, añadiendo de autoridad de Teofrastro, que se engendran en ella unos pequeños Peces, cuya comida tambien es venenosa. Facultad ran intensamente corrosiva le atribuyen algunos otros Autores antiguos, que no Se puede conservar en algun vaso de qualquiera materia que sea, porque todos los roe, y deshace, a excepcion. del que se forma de la uña del Asno silvestre: ( de Caballo simplemente dicen algunos) y los émulos de Aristoteles fingieron, que él reveló este secreto a Antipatro, porque pude eenviar a Babylonia esta agua venenosa, y matar con ella a Alexandro.
9 El sabio Abad Fourmont, que pocos años há (losde 29, y 30) hizo de orden del Rey Christianísimo un viage literario en Leyante, y exáminó con la mayor exactitud toda la Grecia, registró cuidadosamente la Laguna Stigia, despues de haber pasado un arroyo, de cuyas aguas se forma. La descripcion que hace de ella, es horrible. La agua del arroyo es clara 3 pero degenera tanto en entrando en la Laguna (alteracion, que debe atribuírse a las malas calidades, y matetias del suelo, O terreno de ella ) que no hai cosa mas odiosa a la vista, en toda la naturaleza. Presenta en la superficie una confusa mezcla de los colores mas desapacibles, y tediosos. Un moho espeso, del color de orin de cobre, taraceado de negro, sobrenada en ella, moviendose al arbitrio de los vientos, y formando borbollones, como de betún, y bréa. No es menos funesta la actividad de las aguas, que ingrato el aspecto, Los vapores, que se elevan de ellas, marchitan todas las plantas que circundan la Laguna, y todos los Brutos huyen de sus orillas. Una circunstancia, que refiere el Abad Fourmont falsifica lo que dexó escrito Teofrastro, de que sus Peces comidos son venenosos, pues dice, que ningun Pez pue- Carta ¿XEIL 3323 puede vivir en aquellas aguas 3 pero esto las dexa en tan mala, O acaso peor cendicion, pues son mortiferas para los “mismos Peces.
10 Siendo por tantos capitulos horroroso, y funesto aquel Lago, no hai que estrañar que la fantasia poetica hallase en sus circunstancias motivo suficiente para colocarle en la Region del horror, 0 a la entrada de ella.