. 65: Para la expresion de una idea matriz, hay una ó inas letras constantes; y sobre este fondo, vienen á caer las modificaciones de una misma idea. A las constantes, las llamaremos radicales; á las otras secundarias. “Véase im ejemplo, en la idea de amar, Ó amor, tuyas radicales. $vn ea castellano €, mi: ama, Ame, amé, dtnd6, amó, ámar, amor, amas, atties, atnofes, amable, amablemente, amabHidad, amabilísinramiénte, amado,. “amáda, émals, amaántos, atñán, amaba, arífabas, étc., ctc.; amaré, amarás, etc., etc.; amate, anrafes, etc.; amaria, atítdtias, etc.; amante, atuidor, imotlo, amoríos, amatorio, amigo, amistad, amigabte, étc., etc.
959 " FILOSOFÍA ELEMENTAL.
Recórranse. estos casos, y se notará que solo hay dos letras constantes: a, m;las.demás varian todas: lo expresado es siempre la idea de amor, pero modificada de mil maneras: accion, pasion, acto, hábito, clases de amor, variedad de tiempo, modo, persona, número, género, todo se expresa, ora-quitando, ora poniendo una letra, á veces con un solo acento: como en amo, amó; áme, amé; amara, amará.
66. ¡Cuán admirable se presenta álos ojos de la filosofía una idea ligada con solas dos letras, pasando «por tantas modificaciones, con sola el auxilio de otras letras Ó de meros acentos! - i E Pero lo singular es, que á veces las radicales expresivas de una idea fundamental pasan inalterables al través de varias lenguas: sirva de ejemplo la palabra latina bonus, donde las radicales son 6, n. En latin tenemos, bonus, bonitas; bene, donde hallamos que la o desaparece. Lo mismo sucede en castellano: bondad, bueno, bien; y en francés: bon, bien, Lo.que permanece constante son las 6, n; lo demás todo cambia. La bes mas radical que la n, pues hay casos en que la n desaparece, 'como en catalán: 60, bueno; be, bien; pero esta desaparicion es solo de pronunciación sincopada, pues en exigiéndolo la gufonía Ó la claridad, aparece otra vez la n, home bo, hombre bueno; bon home, buen hombre; ha fet be, ha hecho bien; ben fet, bien hecho. | 67. Pongo á continuacion algunos ejemplos de esa permanencia de las radicales, con. lo cual se acostumbrarán los jóvenes á seguirlas al través de varias lenguas. ” Fortis: las radicales son:: f, r; tes tambien radical, pero se cambia en sus semejantes: c, ce, s, z (38 y 39). Fortis, fuerza, force, forsa, forza; y sus derivados.
Rota. Las radicales son: r, £; cambiándose esta á veces en d. Rota, rueda, rotacion, redondo, roda, Petra. Las radicales son p, e; t que se cambia en d'; y, que á veces se duplica: petra, piedra, pierre.
ors. Las radicales son m, r, con tendencia á poner la £, afin de la s: mors, muerte, mort; morir; muere; muerto; mortal. Las radicales m, t, se hallan en matar, y derivados. ¿0 * R j CRAMÁTICA GENERAL. 253 Digitus. Las radicales son d, €, cambiándose esta en d. Digitus, dedo, doigt, dit.
Deus. La radical es d, Deus, Dios, Dieu, Dio. En griego Theos, th, afine de la d.
Curre; c. Las radicales son c, r. Currere, correr, curso, carrera, courir.
68. Observando lo que sucede en estos ejemplos, y en otros que será fácil encontrar, se nota: 1% Que al cambio en una misma lengua ó en varias es mas comun á las vocales que á las consonantes; Jo que es natural porque se altera mas fácilmente la voz que la articulacion. 20 Que las vocales suelen cambiarse en otras semejantes: la o, en u, ue, la e, en £, te. Tambien se cambia eu en zo, como Deus, Dios. 3* Las radicales se cambian en Otras semejantes, como +? en ud, z, $; v en 6; c fuerte Ók en g, oculus, ojo, oculista. jo Que las alteraciones suelen dejar intacta la primera letra, Ó trasformarla lijeramente, coma Theos, Deus.
Es de notar que una de las radicales se halla porlo comun al principio de la palabra; la razon es porque, antes de llegar á la modificacion, debe expresarse qué es: lo que se ha de modificar. Por esto el signo de la idea matriz se halla al principio, y el de las modificaciones al fin.
69. El vincular la idea-matriz con las radicales es un poderoso auxiliar de la memoria; pues que de esta suerte la idea fundamental no tiene mas que un signo, y para conocer sus. modificaciones,:basta atender á las de la palabra. Las letras am recuer dan la idea de amor; y las diferentes terminaciones que la siguen marcan su modificacion. Si cada modificacion dela idea se expresase por palabras que no tuviesen ninguna radical comun, seria sumamente difícil el retenerlas en la memoria; y como en todos sucederia lo mismo, resultaria poco menos que imposible el aprender una sola- lengua.
70. Vinculáda con ciertas radicales la idea matriz, se modifica por las terminaciones; pero estas tambien serian difíciles de retener si no guardasen semejanza, cuando'expresan ciertas modificaciones análogas; y hé aquí porqué hay en las lenguas tantas terminaciones-idénticas, que se nucden reducir á clases, ES 15 Amó, leyó, corrió, bebió, instó, etc., etc:, las radicales son diferentes, porque expresan diversas ideas; la terminacion en óes la- misma, porque indica la misma modificacion de persona, número y tiempo. y Altos, bajos, buenos, malos,.lindos, feos, etc. Radicales diferentes porque lo sun las ideas; terminacion en os la misma, porque expresa la misma modificacion en género y número. a E e Bellamente, santamente, malamente, etc., la radical varía porque varía”la idea; la terminacion mente es la misma, porque hay la misma modificacion adverbial.
Fácil seria multiplicar los ejemplos: bondad, maldad, santidad, castidad, lealtad; amable, aborrecible, detestable, extingnible, apreciable, razonable; bueno, malo, santo, justo, recto; buena, mala, santa, recta; leyeron, corrieron, vieron, investigaron, oyeron; veis, leeis, correis; etc., etc.: donde se nota que la variedad de terminaciones se reduce á ciertas clases, segun las modificaciones que se expresan.
71. Ahora podemos apreciar debidamente el secreto por que una lengua se fija y retiene en la memoria con mas facilidad de lo que parece posible, atendida la variedad de sus palabras. El conjunto de estas tiene dos elementos de sencillez; la identidad de radicales para la expresion de la idea matriz; la identidad de terminaciones para la expresion de modificaciones semejantes. 72. De aquí resulta que la lengua que tuviese mas fijeza en las radicales y en las terminaciones seria la mas fácil de aprender; y por esta razon son mas difíciles las que tienen mayor número de irregularidades. Por ejemplo: si en castellano, para formar la primera persona del singular del presente de indicativo, Se siguiege cons -tantemente la regla de añadir á las radicales la o, am-ar, am-o, y así en todo lo demás, en sabiendo un verbo se sabrian todos; pero la irregularidad destruye la unidad, y por tanto produce dificultades. Es de notar que el expresar las modificaciones semejantes con terminaciones idénticas es sumamente natural; como se echa de ver en los disparates de los que hablan una lengua extranjera que conocen poco; y muy especialmente en los hiños que conjugando por el órden regular introducen pa- - labras Simamente graciosas: de saber hacen yo sabo, y otras semejantes.: 73. Las lenguas no tienen este rigor filosófico:-en ellas se atiende-á otras cosas distintas del órden lógico, como son la variedad y la eufonía; y en sus modificaciones influyen un sinnúmeró de causas que alteran su simplicidad. Si un filósofo formase una lengua, queriendo darle exactitud y unidad le quitaria mucho de su gracia y hermosura.
CAPITULO VIII El nombre, 74. El nombre es la palabra que expresa un objeto. Si este no es considerado inherente á otro modificándole, el nombre es sustantivo; si se le considera modiíicando, es adjetivo: hombré, razon, justicia, son sustaniivos, porque no se los considera modificando: humano, racional, justo, son adjetivos, porque modifican.
75. El nombre sustantivo se llama así, no porque signifique solas sustancias, sino porque aun las modificaciones las expresa sin la relacion de inherencia, y por consiguiente -á manera de sustancias. (V. Zdeología pura, cap. X.') Ley, bondad, belleza, no son sustancias, pero están expresadas sin relacion de inherencia. Por el contrario, el adjetivo no siempre expresa una modificacion;á veces significa sustancia, y sin embargo no pierde el carácter de adjetivo, udjectus, junto á otro, anherente, porque tal es la forma de la idea expresada. Esencial, sustancial, son adjetivos aunque no expresan modificaciones, pues no lo son la esencia y la sustancia; pero se llaman adjetivos porque la idea expresada envuelve relacion de esencia ó sustancia á un Sujeto, á una cosa; esencial, cosa. perteneciente á la esencia, sustancial á la sustancia. | 76. La misma idea se puede expresar con la relacion de inherencia ó sin ella: bueno, bondad, hermoso, hermosura, racional, razon. Esto da orígen á la division en nombres concretos y abstractos: concreto es el que expresa la idea como inherente; abstracto el que ta.ex-- presa sin inherencia. | 2?
77. Así, pues, la distincion entre el sustantivo y el «adjetivo no nace de las cosas significadas, sino.de nuestro modo de considerarlas ó concebirlas. | 78. Siendo el nombre la expresion de las ideas, tadas las lenguas tienen nombres. Bajo una ú otra forma se deben hallar en todas sustantivos y adjetivos, porque es natural á nuestro entendimiento el concebir las cosas, ora en sí mismas, ora con relacion á un sujeto. El salxvaje que ha experimentado el sabor dulce de unas frutas y el amargo de otras, -conocerá la fruta y la.expresará á su modo: bé aquí el sustantivo; concebirá la calidad de dulce Ó amargo, conveniente á tal ó cual fruta, y esta relacion la expresará tambien á su manera: Hhé aquí el adjetivo; las calidades de dulce y amargo, las concebirá en general, prescindiendo de su inherencia á una fruta; hé aquí un sustantivo expresando una modificacion bajo la forma de sustancia.
79. Los nombres sustantivos pueden expresar objetos compuestos y simples; así no es exacto que el nombre sustantivo sea sintético, Ó que represente una colec-£ion de juicios, y que por tanto deba expresar la totalidad de un objeto. El carácter esencial del sustantivo se halla en expresar una idea sin relacion de inherencia; y ¿así la etimología, sustantivo, de sustancia, está acorde ¿con la cosa significada. o 80. No siempre tienen las lenguas todos sus adjotivos bajo una forma distinta, y entonces el sustantivo se pone á mancra de modificacion; en cuyo caso pasa á ser adjetivo: como un hombre soldado, wen hombre pintor, porta, artista, arquitecto, rey, yobernador.
81. El nombre sustantivo es propio si designa una idea individual: como Antonio, España, Barcelona, Madrid, Mediterráneo; y es comun ó apelativo cuando la idea expresada es general: como Aombre, nacion, ciudad, capital, mar.
Se suelen hacer otras divisiones del nombre: indicaremos rápidamente las principales. De orígen: se llaman primitivos ó derivados, segun que nacen ó no de otro. Sisa orígen es un verbo se llaman verbales: como lectura de derr. De estructura: compuestos son lus que se forman de varias palabras enteras ó truncadas, como in-extinguille, tras-nochar, cabiz-bajo. Los que no se hallan en esta clase son simples. De siguificado: positivos, son los que expresan simplemente la calidad: como bueno. Comyarativos, los que expresan comparacion: Como: mejor, peor, mayor, menor. Superlativos, los que expresan las calidades en sumo grado: como perfectisimo, justísimo. Aumentativos, los que aumentan: como hombron, comi ón, bonackon. Diminutivos los que disminuyen: como chiquillo, éhiquitin, casita, plazuela. Abundanciales los que expresan abundancia: Como.pedregoso, estudioso, dudivoso, asombroso, cuanti0so. - 82, Cuando una lengua se presta fácilmente á la variedad de inflexiones para expresar las modificaciones de una misma idea, Ó á lá reunion de. palabras para formar un- nombre expresivo de la asociacion de diferentes ideas, se distingue por su hermosura y riqueza. En este punte sobresale particularmente la griega, á la cual se toma continuamente prestado cuando se han de formar palabras compuestas, 83. Los accidentes del nombre son las modificaciones que recibe segun las relaciones que expresa. Son tres: género, número y caso.
8h. El género del nombre es la expresion del sexo: masculino si significa macho; femenino'si hembra; comun ó epiceno, Óó promiscuo, si comprende los dos sexos; neutro si no designa ninguno.; Como el sexo tan solo se halla ex animales, si las lenguas siguiesen un curso rigurosámente filosófico todos Jos nombres que expresan objetos incapaces de sexo debieran ser neutros. Pero no sucede así; pues encontramos diferencias de géneros en objetos inanimados, como cielo, rocio, humo, vio, oro, tierra, lluvia, fuente, plata. Lo propio notamos en las demás lenguas: comu navis, sagitta, ¿nsula, lego, portus, honor, impetus, remus. | | 85. El motivo de haberse comunicado el género á las cosas inanimadas parece hallarse en la inclinacion que tiene el hombre á dar animacion á los objetos. Esta inclinacion se desenvuelve mas cuando las pasiones están conmovidas óÓ cuando prevalece la imaginacion. Así es natural que los pueblos en su infancia hablasen de los objetos inanimados como si viviesen, de lo que resultaba la aplicacion del género. Parece que eel masculino debió aplicarse con preferencia á los objetos que-ofrecian ideas de fuerza y superioridad; y por el contrario el femenino á los que ofrecian ideas de debilidad, inferioridad ó delicada belleza. A 86. El número del nombre es su expresion de la unidad ó de la multiplicidad en los objetos. Singular cuando significa uno: como piedra; plural cuando muchos: . como piedras. El griego y hebreo tienen para ciertos casos el número dual, lo que es muy propioal tratar de objetos dobles, como ojos, orejas, piés, manos.
87. Es de notar que cuando se expresa una idea sola, aunque esta sea comun á muchas, el nombre es singu-* lar: asíla de triángulo es comun á todos los triángulos. La razon de esto se halla en que expresamos como concebimos; concibiendo pues «omo una la idea comun, debemos expresarla del mismo modo.
88. Los nombres propios no tienen plural porque expresan un solo individuo. En locucion figurada se dice: los Platones, los Cicerones, los Virgilios; pero esta trasgresion del rigor gramatical no deja de tener su razon; pues entonces se trata de estos individuos, no como tales, sino como representantes de una clase. Se dirá muy bien: no hablaron así los Cicerones y los Virgilios; cuando se quiera recordar el siglo de oro de la lengua latina; pero no se podria decir: los Virgilios compusieron la Eneida; los Cicerones escribieron una Obra sobre las leyes. En el primer caso se los considera. como representantes de los buenos hablistas, en el segundo como simples individuos. La prueba de que en el plural los nombres propios ne se toman rigurosamente ' como tales, está en que se les añade el artículo los, el que no tiene cabida en nombres propios. ] 89. La variedad en el número podria expresarse de dos modos; ó combinando la estructura del nombre, lo que se suele hacer en la terminacion, ó bien acompañándole con algo que la indique. El primer medio.es el mas sencillo y natural, y se halla adoptado en los idiomas antigúos y modernos, en cuanto á los sustantivos. En los adjetivos, como no van nunca solos, el signo del número puede hallarse indicado por el sustantivo á que se refiere; y así es que no siguen siempre la regla general de tener modificaciones para la diferencia del número: el inglés los deja intactos en singular y plural: good man, buen hombre; good men, buenos hombres; el adjetivo good permanece el mismo;-el número está indicado por el sustantivo...>. e 90. La idea significada por el nombre puede estar «en relacion con otra'idea; y está relacion se ha de expresar en el lenguaje. Las modificaciones que recibe el nombre para expresar la relacion de su significado con otra idea, se llama caso, ó declinacion. Casó porque el nombre cae ó termina de diferentes maneras; y declinacion porque declina tomando varias terminaciones, Ó acompañándose con ciertas partículas.
“ La idea de padre, pater, puede tener las relaciones siguientes: Tengo noticias de. la salud de mi padre. — Construyo esta quinta para mi padre. — Veo á mi padre. <= ¿Qué manda usted, padre? — Fué desmentido por mi padre. No son estas las únicas relaciones, pues que son tantas cuantas las modificaciones de las ideas; pero en la imposibilidad de poner un caso para cada especie, se los ha clasificado del modo que sigue: el genitivo expresa pertenencia; el dativo, daño ó provecho; el acusativo, el término de la accion; el vocativo, llamamiento; el ablativo, orígen, medio, instrumento y otras semejantes. Claro es que la clasificacion es muy incompleta, porque cada una de estas ideas generales puede expresar muchas cosas diferentes y á veces opuestas. Lo mapifestaré con ejemplos.
Genitivo -Ó pertenencia: el hijo de Ciceron, el padre de Ciceron, la figura de Ciceron, el talento de Ciceron, las obras de Ciceron; perjudica á los escritores la afectada imitacion dé Ciceron; un libro compuesto de retazos de Ciceron. A Dativo: negar una proposicion á Ciceron, dar una quinta á Ciceron; atribuir una obra á Ciceron. ' 260 FILOSOFÍA ELEMENTAL Acusativo: amar á Ciceron; leer á Ciceron; oirá Ciceron; ver á Ciceron; salvar á Ciceron; matar á Ciceron; alabar á Ciceron.
El vocativo ú la direccion de la palabra á un objeto determinado, puede tener tambien muchas modificaciones. Llamar la atencion, rógar, amenazar, insultar, chancearse, etc., etc.. * | La misma variedad hallamos en el ablativo, expresado en castellano por lay preposiciones por ó con..
91. La declinacion del nombre puede hacersé de dos - modos: variando la terminacion ó acompañándole de artículas que designen el caso. En castellano decimos: a razon, de la razon, á ó para la razon, etc., etc.; y los latinos expresan lo mismo diciendo: ratio, rationis, rationi, ralionem, ratio, ratione. ¿Cuál de estos sistemas es preferible? Desde luego se ve que el segundo es mas sencillo; pero tiene otra ventaja mayor que la sencillez, y es el permitir mas libertad á las trasposiciones sin dañar á la claridad. Lo manifestaré con un ejemplo: Virtutis expers, verbis jactans glorlam, -. Jgnotos fallit, notis est derisul. y Este pasaje de Fedro traducido literalmente al castellano significa: El falto de valor que con palabras pondera sus hazañas, engaña á los desconocidos y sirve de risa á.los conocidos. pe A El texto latino puede alterarse con muchas trasposiciones sin que se deje de entender lo que significa; y esto lo debe á sus terminaciones que marcan siempre la relacion de las palabras, por distantes que se hallen.
Derisui est notis, fallitignotos, Gloriam jactans verbis expers virtutis.
Las palabras están en un órden inverso, y sin embargo nada pierden de su claridad.
Hágase la prueba en castellano, y el texto carecerá de sentido. Son innumerables las alteraciones que el latino puede sufrir en todo ó en parte, sin que le falte ni sentido ni “claridad.
Virtutis expers ignotos falfit.
Yallit ignotos expers virtutis. Ignotos fallit virtutis expor:.
- Aun eimpleaudo trasposiciones violentas, el sentido continúa claro. a | Ignotos virtutis fallit expers. Expers fallit ignotos virlutis. Fallit virtulis iguotos expcrs. -—— Wirtutis fallit expers ignuto». Hagamos la experiencia en el castellano. El falto de valor engaña á los desconocidos. A los desconocidos de valor engaña el falto. El sentido se comprende, pero ya se hace oscuro y violento. El falto engaña -á los-desconocidos de valor. Parece decirse qué los desconocidos son valientes. Y además, ¿quién sufre semejante galimaltas?
CAPITULO IX El artículo. | 92. Nótese la diferencia entre estas expresiones: dame un libro; dame el libro. Vi libros, vi unos libros, vi los libros. Las palabras un, unos, expresan libros indeterminados; y el, los, determinados. Dame un libro, equivale á decir: dame uno ú otro, algun libro; dame el libro, significa dame tal libro, el que tienes en la mano, el que sabes que me gusta, el que me habias prometido, etc., etc. La palabra de que nos valemos para expresar esas determinaciones de la idea, se llama artículo. 93. Los nombres propios no deben llevar artículo, porque significando por sí mismos una cosa determinada, no necesitan que se los determine: decimos el hombre, mas no el Antonio. En las expresiones: el Virgilio, el Cicaron, se sobreentiende el libro cuyo autor es. Virgilio, Ó Ciceron; y en general, siempre que el nombre propio va acompañado de artículo, se sobreentiende algun apelativo. sto es lo. mas lógico, pero no quiero decir que la regla carezca de excepcion: nada mas comun que encontrar en las Jenguas anomalías que no se acoimodan exactamente con el rigor filosófico.
94. La determinacion Ó indeterminacion de la palabra puede expresarse por el sentido'de la oracion; y así es que el artículo no es una parte indispensable en las lenguas: el latin no lo tiene: vidi librum, puede significar, vi un libro ó vi el libro. | - 95. El castellano es sumaménte rico en este-punto, pues tiene artículos, no solo para expresar la determinacion, sino tambien la indeterminacion: un. La indeterminacion en singular se expresa mas comunmente por un, que por la: ausencia de todo artículo. No-se puede decir vi libro, como vi libros. Sin embargo, hay ciertos giros de lenguaje, en que no solo se permite la falta del artículo, sino que es necesaria para expresar bien la idea. Es curioso observar la gradacion de ideas expresadas por las frases siguientes. Hay hombre capaz de hacerlo. Hay un hombre eapaz de hacerlo. Hay el hombre capaz de hacerlo. Vi libros encuadernados. Vi unos libros encuadernados. Vi los libros encuadernados.
96. Delo dicho se infiere que el artículo no expresa la extension relativamente al mayor ó menor número. de individuos, sino la mayor ó menor determinacion de la idea, segun la mente del que habla.Una persona dirá: leí manuscritos; leí unos manuscritos; leí los manuscritos; aunque se refiera á un mismo número de ellos; ¿qué “diferencia hay pues entre estas expresiones? Héla aquí. Cuando falta el artículo, se habla con entera indeteriminacion, refiriéndose únicamente á la idea comun; al añadirse unos, ya hay cierto matiz determinante; pero al poner los, la idea queda determinada á ciertos manuscritos. Esta gradacion depende del contexto mismo, como se puede ver en este ejemplo. Leí manuscritos y se me cansó la vista. Leí unos manuscritos muy deteriorados. Leí los manuscritos que hablan de la fundacion de la villa. En todos estos casos no hay necesidad de pensar en el número; pues que se puede decir muy bien * que se han leido los manuscritos, aunque se ignore Sl los leidos son cincuenta ó ciento, y aun muchos Ó pocos.
97. No alcanzo en qué pueda fundarse la opinion de los que cuentan entre los artículos á los numerales cardinales, cuando en realidad no son mas que nombres expresivos de una propiedad colectiva. Los lados del peútágono son cinco; ¿quién duda de que cinco es aquí un verdadero predicado? Es verdad que -un lado puede formar parte de un número, dos, tres, ú otro cualquiera; pero esto solo prueba que el predicado se refiere á la coleccion, y no á cada lado, cosa de que nadie duda. Si se responde que los números no expresan modos ó propiedades, preguntaré ¿de qué se ocupan la aritmética y el álgebra? El número en abstracto ¿no es una verdadera idea?
Tn b El pronombre.
98. Se llama pronombre la palabra que se pone en lugar del nombre, sea para evitar la repeticion ó con otro objeto. La Europa fué sojuzgada por Napoleon, y este fué vencido por los Españoles. La palabra este nos evita el repetir el nombre, Aapoleon. La primera flota que dió la vuelta al mundo era española. Si nos faltase el que, seria preciso emplear otro giro. Una flota española fué la primera en dar la vuelta al mundo.
Los pronombres suelen dividirse en personales, posesivos, demostrativos y relativos...* 99. Los personales son los que designan la relacion de los interlocutores: yo leí; equivale á lo siguiente: el hombre que leyó es el mismo que lo dice. Tú leiste: equivale á decir: el hombre que leyó: es el mismo á quien habla el que lo dice. Aquel leyó: significa que el que leyó es distinto de la personá que habla, y á quien se habla, Ó que al menos se prescinde de estas circunstancias. Á veces se emplea la tercera persona hablando de sí mismo, como se ve en los Comentarios de César; pero en tal caso se prescinde de quién 3ea el que habla, y se trata únicamente de los hechos.
100. Los pronombres personales, bajo una ú otra forma, no pueden faltar en ninguna lengua, pues que, para las relaciones mas comunes, es necesario saber quién habla, y de quién ó á quién se habla. El número. de personas que hablan, ó en cuyo nombre $e habla, ó á quienes se habla, Ó de las cosas de que sa habla, da orígen al singular y plural de estos pronombres.
401. El pronombre personal, bien analizado, es un nombre sustantivo comun, que las circunstancias convierten en propio. Es nombre sustantivo porqué expresá und idea bajo la forma de subsistencia; és comun, porque ' conviene á muchos: todos pueden décir yo; de todos se puede decir tú, y él pa bar se hace propio; por él . hecho que le determina en la locucion ó escritura. Pa-- rece pues que estos pronombres se llamarian con mas exactitud: nombres personales, ó tal vez mejor, interlecutorios ú locútivos. AE Por llamarles así no se confundirian con los propios; pues que estos no calificán á su significado, relativamente á la locucion. Como quiera, pronombres se han llamado hasta ahorá, y así se llamarán en adelante. Ñ 102. A veces sé necesita expresar no solo la' persona, sino un acto reflexo de ella sobre sí misma. Yo me abstengo, tú te abstienes, €l ó aquel se abstiené; lo que da orígen al pronombre*recíproco; pero este no forma una clase aparte; pórque en reálidad no hay mas que varios casos de la declinacion del personal. Se mató; significa: * él mató dá sí. | 103. Los pronombres personales se aplican tambien á los objetos que no son personas; pero éste lenguaje es figurado, y resulta de que tenemos inclinacion á considerará lo iñariimado como una persona que habla ó á quién se puede háblár.
104. Nótese una diféerericia entre la tercera persoña, y la primera y segunda. Estás pertenecen á las verdaderas personas; la tercerá puede aplicarse á todo con ropiedad; pues qué solo representa una cosa de que hablamos: lo que no háy necesidad que sea persona.
105. Los llimados posesivos: shio, tuyo, suyo, nuestra, tuestro, son verdaderos adjetivos que significan la posesion ó pertenencia: mi libro, equivale á libro pertehieciente d mé, Ó cuyá posesion yo tengo., 106. Los demostrativos indican el objeto, determifando su posicion con respecto á nosotros, sea en la ealidad ó én lá orácior: este, si está cerca del que haa ¿ ese, si cerca del que oye; aquel, si dista de ambos. Estos pronombres son en realidad nombres adjetivos, pues que expresan una calidad de situacion relativa á los interlocutores, Verdad es que á veces só los encuentra solos: como: ¿quién habló? Este, ese, Ú . equel; pero en tal caso, se sobreentiende la persona designada, por el gesto ú otras circunstancias.
107. Los relativos son los -que expresan relacion. Analicemos las siguientes oraciones: El general que venció á Pompeyo fué César; El jóven que no se aplica no aprende. Equivalen á estas * El general vencedor de Pompeyo fué César; El jóven ho aplicado no aprende. Por dónde se «manifiesta -que el pronombre relativo, cuando es activo, ó sujeto del régimen, envuelvé un predicado incidental, como, vencedor; no fíplicado: - Algunas veces la lengua carece de palabras á propósito para expresar la idea de predicade bájo la forma de un adjetivo; en curo caso el relativo és indispensable; pero sin que por esto se tambie su naturaleza. El caballero que. viene es amigo mio; nos falta la palabra viniente, veniens, para expresar la relacigp: “El libro que léo no me gusta; la casa que han construido es poco sólida; equivale á decir: el libro leido por mí no me gusta; la casa construida por ellos es poco - sólida. Luego el relativo pasivo, Ó que es término del régimen, expresa tambien la union de un predicado con el objeto á que se refiere. | 408. El relativo no es nombre sustantivo, como lo máifiesta el que no puede estar solo en la oracion; tampoco es adjetivo, pues por sí solo no designa calidad; ni tampoco se puede llamar en rigor pronombre, porque no es exacto que se ponga en lugar del nombre, pues si así fuera, bastaria repetir el nombre para no necesitár del felativó. EA * El general que venció á Pompeyo fué César; repítase el nombre general, en vez del relativo, y se verá que no se obtiene el seritido deseado: Diríamos en tal caso: el general, el general venció á Pompeyo, fué César. ¿Quién entiende eso? Lo propio sticede en el relativo pasivo. El kbro que leo no me gusta; se diria: cl libro, el libro leo, no me gusta. E Hagamos la prueba en el latir. Dice Salustio: Ontnes homines qui sese student priestare ceteris animal:-bus, summa ope nit decet, ne vitam silentio transeont, veluti vecora, que nalura prona atque ventri obedientia finxit. Sustituyendo á los dos' relativos los nombres que les corresponden, tendremos: Omnes homines, omnes homines sese student orestare celeris animalibus summa ope niti decet, ne ve. um silentio transeant, veluti pecora, pecora natura prona atque 'ventri obedientia Jinxit. Con lo cual se altera y confunde el sentido.
Tampoco se puede poner el relativo en la clase'de los artículos propiamente tales, pues que solo expresa relacion, y esta puede ser á objetos indeterminados.
109. ¿Cómo llamaremos pues al relativo? Poco importa el nombre que se le dé; lo que conviene notar es su naturaleza distinta de Jas demás partes de la oracion. Propiamente hablando su funcion es unir refiriendo; su nombre, relativo, es su mejor definicion. Es conjuntivo, porque une; pero es relativo, porque une refiriendo; y así es que se le declir1, p::a expresar con mas exactitud el punto de su relacion. Qui, cujus, cui; que Ó-quien, de que, de quien, á queó dá quien. | A CAPÍTULO XI. El verbo.
SECCION. 1.
Observaciones sobre el método que se debe seguir en esta discusion.
110. ¿Qué es el verbo? Hé aquí un punto en que discuerdan los autores, no cbstante de que todos convienen en el significado vulgar de aquella palabra, y en la aplicacion que de'la misma se hace en las varias Jenguas. Esto quizás indica error en el método, á saber: que se parte de una definicion, en vez de partir de la observacion. ¿ Existe el verbo? ¿Hay ciertas palabras generalmente reconocidas por verbos? No cabe duda. Si pues el verbo existe y es reconocido por todos, el trabajo del filósoiv debe limitarse á descubrir el carácter distintivo de esta palabra: comenzar estableciendo una definicion, es sustituir el órden ideal al real. Dos naturalistas pueden disputar sobre lo que distingue al oro de los de--más metales; si empezasen por una definicion no se pondrian nunca de acuerdo, ni habria medio de conducir á la verdad al que se apartase de ella; ¿qué deberán pues hacer? Es muy sencillo: tomar el metal, analizarle, com--parar sus propiedades cón las de otros; y así podrán descubrir lo que tiene de comun y de propio. El verbo no es obra de los filósoios: existe desde que los hom--bres hablan;-hay pues aquí un hecho independiente de nosotros: no hemos de comenzar definiéndole; sino observándole; la definicion debe ser el resultado de la observacion: el término del trabajo, no su principio.
111. El carácter esencial y distintivo del verbo ha de ser una propiedad que. convenga á todos los verbos, y solo á ellos. Porque si no conviene á todos, no será esencial;.y si conviene á palabras que no sean verbos, no será distintivo. Este carácter constitutivo y distintivo es la expresion «.¿ ser óde un modo de ser, bajo lu modificacion variable del tiempo.
Aquí por la palabra modo, no entiendo Accidente, sino que comprendo en ella todas lasipropiedades, sean accidentales ó esenciales, á la manera que se la ha tomado al tratar de los adjetivos. y Un verbo, considéresele en cualquiera de sus fases, siempre envuelve la modificacion de la idea por el tiempo. Escójase otra parte de la oracion,-nombre, pronombre, adverbio, nunca se hallará la expresion de la idea bajo la modificacion variable del tiempo.
112. Si la definicion que acabe de dar, la tomase por punto de partida en la discusion, incurriria en el defecto que he censurado: así no me propongo atribuirle mas valor del que pueda adquirir por el exámen. Y solo la presento para anticipar mi opinion, y señalar desde luego el resultado de las investigaciones. NS A SECCION il Se examinan algunas opiniones sobre la naturalezú del b ve! bo.
- 115. Algunos han creido que la esencia del vérbo consistia en significar accion Ó movimiento, pero esta propiedad no conviene. todos los verbos, ni á ellos solos. [ectura, razonamiento, lee, razona; las cuatro palabras significan accion, y no obstante las dos primeras son nombres y las otras verbos. Duerme, yace, existe, es; aquí no hay accion, y sin embargo hay verbo.
111. Pretenden otros que no hay-mas que un solo: verbo, ser; y que todos los demás están formados de una idea combinada con el verbo único. Semejante Oplnion presenta desde luego alguna extrañeza. ¿Cómo es que se haya creido comunmente y aun se crea en la actualidad, que los verbos son muchiíos, si en realidad no hay mas que uno? No quiero dar á esta observacion mas fuerza de la que tiene; pero no me parece desatendible, supuesto que las aserciones filosóficas que se apartan del sendero comun tienen la obligacion de pertrecharse con mayor número de pruebas, para disipar la prevencion engeudrada por su extrañeza.
115. La razon fundamental en que dicha opinion se apoya es la siguiente. El verbo es la palabra que expresa la afirmacion ó el acto racional constitutivo del juicio; este acto es el mismo en todos los casos; luego no hay mas que un verbo. La expresion de este acto es el verbo ser « luego no hay mas que el verbo ser, ó hablando con mas rigor, la cópula: es.
416. see se empieza por una definicion: el verbo es la palabra expresiva de la afirmacion ú del juicio. -La dificultad está pues en saber si en todas las modificaciones del verbo se halla' expresada la afirmacion; y si de esta propiedad carecen las demás palabras (111).
117. Nu cabe duda en que todos los modos de indicativo son afirmativos: ama, amó, amuba, amard, cqui+ vale á es, fué, era, será amare.
e e GRAMÁTICA CENERÁL. 269 - 418. La afirmacion no se ve tan clara en los demás tiempos. Empecemos por el optativo.
- En estas palabras ojalá estudiases, ¿dónde está lá afirmacion * No se afirma el estudio; pues que no se supone que exista ó haya existido; no se sabe si existirá; solo se desea que exista. No se puede imaginar aquí otra afirmacion que la del deseo. Así, resolviendo la oracion por el tiempo indicativo, deberá equivaler á esta; deseo tu estudio, ó sacrificando la gramática á la lógica, yo soy deseante tu estudio, ú hien: el deseo de tú estudio es existente en mí. Para sostener pues que el verbo implica siempre afirmacion, es necesarió que sean idénticas estas dos expresiones: wojalá estudiases; el deseo de tu estudio es existente en mí. » Dudo mucho que haya tal identidad; expondré los motivos de mi duda.