La razon, enel órden puramente ideal, nos da:las ideas. de causa y efecto: y combinada con la experiencia interna y externa, mos cerciora de que estas ¡ideas se hallan realizadas..; Tenemos tambien idea de lo infinito, y esta no es negativa sino positiva.
A CAPITULO Jl Existencia y origen del ateisuro.
bh. Ahora se nos presenta otra cuestion. Esla sustancia simple que siente, piensa y quiere dentro de nosotros; ese conjunto de sustancias extensas al que Jlamamos universo corpóreo, ¿dependen de algo que los haya producido? ¿Hay un ser autór de todas las cosas? La tristeza se apodera del corazon á la sola idea de que la ceguedad y malicia de unos pocos hombres haga necesario un estudio serio y detenido para probar una verdad escrita en la tierra y en el cielo con caractéres tan claros y resplandecientes: curactóres entendidos con suma facilidad por todos los pueblos en todos tiempos y países; y que al tratarse de Dios la filosofía haya de ser otra cosa que un cántico de amor y alabanza al supremo Hacedor, semejante al que entonan de continuo la tierra y el firmamento. Sin embargo, ello es cierto que hay hombres que niegan la existencia de Dios; ya que no en su entendimiento, al menos en su boca y corazon; y asi la filosofía: no” puede prescindir del imperioso deber de cenfundir con sus irresistibles demostraciones á los que, tenierido su frente hundida en el polvo, la levantan de vez en: cuando contra el cielo, y claman: «¡No hay Dios!» | " 5. El mismo Rousseau ha dicho: «Tened vuestra alma -en tal estado que pueda siempre desear que haya Dios, y no dudareis jamás de esta verdad. » Este pen-Samiento es copia de ese otro de san Agustin: « Nadie niega la existencia de Dios,-sino aquel 4 quien conviene que no le haya. Nemo Deum negat, nist cui exped:t Deum non esse. » «Yo quisiera, dice La Bruyere, encontrar un hombre sobrio, moderado, casto, justo, que negase la existencia de Dios.y la inmortalidad del alma: este, al menus, hablaria sin interés; pero un hombre Lal no se encuentra.» (Caractéres, Cap. XVI.)
6. Consignado el orígen del ateissmo, prescindiremos de si hay ó no verdaderos ateos:: muchos autores 0pinan que es imposible que toshaya: tanta es la claridad con que brilla la existencia de Dios. Por mas que esto sea harto difícil, preciso es no olvidar que el hombre, cuando obedece á sus pasiones, es capaz de los mayores extravíos: ¿y quién noes asegura de que Dios no permita que algunos lleguen á cegarse hasta tal punto, dejando entregados á su réprobo sentido á los imsensaltos que deseaban negarle? Para quien maldijese la juz, y quisiese que no la hubiera, ¿podria excogitarse castigo mas adecuado que privarle de la vista? ¿Puede haber castigo mas formidable que el retirarse Dios del: entendimiento del hombre, y déjarle caer en la horrible creencia de que Dios no existo?
-« CAPITULO I1IL Demostracion de la existencia de Dios, como ser necesario.
.7. Existe algo: cuando menos nosotros; aunque el mundo corpóreo fuese una.ilusion, vuestra propia existencia seria una realidad. Si existe algo, es preciso” que algo haya existido siempre; porque si fingimos que no haya nada absolutamente, no podrá. haber nunca nada: pues lo que comenzase á ser no podria salir de sí mismo ni de otro, por suponerse que no hay nada; y de la pura nada, nada puede salir. Luego hay algun ser que ha existido siempre. Este: ser no tiene en otro la razon de su existencia; es absolutamente necesario, porque si no lo fuese seria contingente, esto es, podria haber existido ó no existido; así pues no habría mas razon para su existencia que para su no existencia. Esta existencia no ha podido menos de haberla, luego la no existencia es imposible; luego hay-un ser cuya no existencia implica contradicción, y que por consiguiente tiene en su esen” cia la razon de su existencia: Este ser necesario, no somos nosotros; pues que sabemos por experiencia que ha= ce poco no existíamos: nuestra memoria no se extiende mas allá de unos cortos años; no son nuestros semejantes por la misma razon; no es tampoco el mundo corpóreo,.en el cual no hallamos ningun carácter de necesidad, antes por. el contrario le vemos sujeto de continuo á mudanzas de todas clases. Lucgo- hay un.
ser necesario que no es ni nosotros ni el mundo corpóreo; y como estos, por lo mismo que son contingentes, han de tener en otro la razon de su existencia, y esta razon no puede hallarse en otro ser contingente, purs que él á su vez la tiene en otro, resulta que así € mundo corpóreo, como el alma humana, tienen la razon de su existencia en un ser necesario distinto de ellos. Un ser necesario, causa del mundo, es Dios; luego Dios existe. 0% €. Demos á este argumento una nueva forma.
a — : TEODICÉA. — - 511 Yi existe algo, existió siempre algo; es así que existe algo: luego existió siempre álgo.. E Si no siempre hubiese existido algo, se podria desig- - nar un momento en que no hubo nada; si alguna vez no hubo nada, nunca pudo haber nada; luego, si existe algo, existió siempre algo.
De la pura nada no puede salir nada: luego, si alguna vez ño'hubo nada no pudo haber nada.
Tenemos, pues, que existió siempre algo. Esto será necesario ó contingente: si es necesario llegamos. ya á la existencia de un ser necesario. Si es contingente pudo ser y no ser, luego no tuvo én sí la razon de ser. Luego tuvo 'esta razon en otro; y como de este otro se puede decir lo mismo, resulta que al fin hemos de llegar á un ser que no tenga la razon de su existencia en otro, sino en si mismo, y que por consiguiente sea necesario. Luego de todos modos, partiendo de la existencia de algo, llegamos á la existencia de un ser necesario.
9. Se dirá tal vez que una cosa contingente puede tener la razon de su existencia en. otra contingente, y esta en otra, procediéndose hasta lo infinito; pero esto es imposible. A Sea la serie A, B, C, D, E, F, etc. que deberemos suponer prolongada a parte ante hasta lo infinito. La existencia de /" ha debido ser precedida por la de £”;la de £, por la de D; la de D, por la de C; la de C, por la de B; la de B, por la de A, y como A es tambien contingente, su existencia ha debido ser “precedida por otro, y la de este por otro hasta lo infinito. Luego para que existiese F", han debido existir términos infinitos; luego se ha debido acabar lo infinito'; lo infinito acabado Ó finido es contradictorio, luego la supuesta serie infinita es de todo punto absurda.
10. Además, hay en contra de dicha serie atro argumento no menos concluyente. Si no hay. mas que seres contingentes, no hay ninguna razon de la existencia de la serie: ponerla infinita es aumentar la dificultad; pues que cuanto mas grande sea, mas de bulto se presentará la imposibilidad de su existencia, cuya razon no se halla en ninguna parte. Cada término de la serie por sí solo, no la hace necesaria; tampoco puede darle este - 312 FILOSOFÍA ELEMENTAL..
carácter el conjunto, pues que este conjunto no existenunca, por ser esencialmente sucesivo: luego esa totalidad necesaria de seres contingentes es contradictoria. En cada momento dado, solo existe un término; luego la totalidad no es nunca un ser real, sino concebido; ¿y quién puede funúar en un concepto irrealizable la existencia de la realidad?
11. Compárense estos absurdos con la doctrina que admite un ser necesario, autor de todas las cosas. Con esta idea todo se aclara y explica: los seres contingentes no tienen la razon de su existencia en sí propios, Si= no en Dios. El ser necesario y eterno, es quien les ha dado la existencia y quien se la conserva con su omnipotente voluntad. (V. tlosofía fundamental, lib..x, Cap. 1 €APITULO IV.
Demostracion de la. existencia de Dios como causa de la razon humana.
12. La comunidad de la razon humana suministra otra demostracion de la existencia de Dios..Sea cual fuere el modo con que se desenvuelven en nosotros la ideas, es cierto que hay algunas verdades comunes á todos los hombres. Tales son las aritméticas, geométricas, metafísicas y morales. No.es necesario ponerse de acuerdo para convenir en que seis y tres hacen nueve; que los, diámetros de un círculo son iguales; que el triángulo” no puede ser cuadrado; que no.es posible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo; que es preferible la buena fe á la perfidia. Hay pues entre todos los hombres una comunidad de razon: algo que se presenta á todos, y del mismo modo. Ahora bien. ¿De dónde dimana esa comunidad de pensamiento? No de algun hombre en particular, porque es evidente que no hay ninguno necesario para que la verdad sea verdad: las proposiciones anteriores no dejarán de ser verdaderas, aunque nosetros dejemos de existir; luego esta comunidad de razon nn a = a TEQUICEA. 349 depende de un ser superior que nos ilumina átodos, que es el sol de las inteligencias, y que por tanto debe tener en sí propio la fuente de lá luz, 15. Si se responde que todos los hombres ven ciertas verdades porque estas -son conformes á la razon, encúentro en eso mismo una demostracion nueva de la existencia de Dios. En efecto: ¿qué significa el ser ciertas verdades conformes á la razon? ¿Se entiende que estas verdades sean cosas existentes en sí mismas, por ejemplo que el axioma: el todo es mayor que su parte, sea una espetie de idea existente en-sí misma, flotante - por el mundo, y que se vaya ofreciendo á todos los entendimientos? Claro es que no; y que este principio y otros semejantes son verdades puramente ideales, que solo existen en el entendimiento. Pues bien: ¿de dónde dimana la necesidad de estas verdades? ¿Acaso de nuestra razon? No; antes por el contrario, la verdad de . Nuestra razon depende de que se conforma á las mismas: ellas son la ley. de nuestro entendimiento, y desde el momento en que las niega,.se niega á sí propio, se convierte en un caos. Esta necesidad tampoco puede fundarse en las cosas: porque por ejemplo, la igualdad de los diámetros de un círcule, no depende de la existencia del círculo: aunque no hubiese ninguno, seria verdadera la proposicion en que esto se afirmase. Además, nuestro entendimiento asiente á dichas verdades de una manera absoluta, sin necesidad de consultar á la experiencia; las encuentra en sus propias ideas; allí ve un mundo cuya verdad es independiente de la realidad.
14. Luego hay en la esfera puramente ideal un órden -de verdades necesarias cuya verdad y necesidad no dimana de nosotros, ni de los objetos á que se refieren: es así que esta necesidad y verdad han de tener algun fundamento, si no queremos decir que toda verdad es ilusion; luego existe una verdad fundamento de todas: luego hay una verdad en donde se hallan todas. Esta ha de ser real; porque la nada no puede ser fundamento y orígen de la verdad y necesidad; ha de ser subsistente en sí misma, pues que las ideas no existen por sí solas, y deben estar en algun entendimiento. Luego hay una. inteligencia, fundamento y orígen de todas las verdades; 34% FILOSOFÍA ELÉMENTAL.
luego este mundo ideal que se nos representa, es un reflejo de la verdad infinita que se halla en la inteligencia infinita. (V. Ideología pura, Cap. xuL.)
Demostracion de la existencia de Dios como ordenador del universo.
45. La-asombrosa regularidad con que esas grandes moles que llamamos astros recorren la inmensidad de los cielos, con precision matemática, y por espacio de tantos siglos, es una demostracion tan clara, tan convincente de la existencia de Dios, que en todos tiempos y a ha fijado la atencion no solo de los filósofos sino mbien de.los rudos. El ateo está condenado á no poder ' levantar los ojos al firmamento, sin leer escrita en grandiosos caractéres la reprobacion de su doctrina.
16. Descendiendo á la tierra encontramos un nuevo órden de hechos que nos atestiguan la existencia de un supremo Hacedor infinitamente sabio. ¡Qué riqueza, qué variedad, qué belleza y armonía en todas partes! Los filósofos, los oradores, los poetas de todos los siglos, han encontrado en las maravillas de la naturaleza un fondo inagotable para entonar al Autor de todas la cosas un cántico de admiracion y alabanza. ¿Quién ignora las magníficas páginas que la vista del universo inspiraba á Ciceron? é 4 17. El cuerpo del hombre encierra tanto eaudal de prevision y sabiduría, que él por sí solo bastaria para convencer de la existencia de un supremo Hacedor. A medida que la anatomía y la fisiología van adelantando, se descubren nuevos prodigios en la organizacion; y siempre con unidad de fin, con sencillez de medios, y con tal delicadeza de procedimientos que asombra al observador. Sirva de ejemplo lo que he dicho del ojo (Estética, cap. 11); no obstante que la naturaleza de la obra me ha obligado á ceñirme á brevísimas indicaciones.
18. Son innumerables los escritos en que se demues- - i tra la existéncia de Dios, fundáundose en las maravillas Jel universo; algunos sabios hán tenido lá feliz ocurrensia de limitarse á un solo punto;tomando respectivamente Jos “astros, el agua, la lluvia, el trueno, la nieve, los minerales, las conchas, los insectos, los animales de todas clases; el corazon, el ojo, la mano, la palabra: manifestando con cada uno de estos objetos la prolunda sabiduría que preside á las obras de la creacion.
19. Los que niegan á Dios se verán pues condenados á los absurdos siguientes: que. hay' un órden admirablé sin ordenador; una correspondencia de Jos medios con los fines, sin que nadie lo haya dispuesto; un conjunto de leyes fijas, constantes, que rigen el mundo con precision matemática, sin que haya ninguna inteligencia que las haya planteado ni concebido.
CAPÍTULO VI Demostracion fundada en la creencia universal del género - : humaño.
-20. Todos los pueblos del mundo han reconocido la * existencia de Dios: ¿cómo es pos:ble que todos se hubiesen engañado? Esta creencia universal prueha que en el reconocimiento del supremo Hacedor están de acuerdo con la voz de la naturaleza, las tradiciones primitivas del linaje humano, quien ha conservado la memoria, aunque á veces desfigurada, de aqueltos.momentos en que el primer hombre salió: de las manos del Criador, segun nos relicre el historiador sagrado. Aquí, la autoridad del sentido comun se halla con todos los caractéres que se han señalado para su infalibilidad: es una creencia Irresistible, universal; sufre el exámen de la razon, y se liga con los fines naturales y morales. (V. la Lógica, 21. Examinemos las objeciones. La creencia en Dios ¿no podria ser efecto del espanto que causaron á los licmbres ciertos fenómenos de la naturaleza, como el icrremeto, la tempestad, el trueno, cl rayo? Este argutu Gone no mento es de Lucrecio: Primus in orbe deos fecit timor, ardua colo fulmina dum caderent.
Si solo hubiesen creido én Dios las tímidas mujeres, los niños, Ó los pusilánimes é ignorantes, Ja dificultad - seria menos fútil; pero cuando esta ereencia la han tenido los hombres mas valerosos, los mas grandes naturalistas, y los filósofos mas eminentes, ¿cómo será posible atribuirla al miedo? Las preocupaciones de la infancia de los pueblos se disipan cuando la civilizacion progresa; no sucede así en lo totante á Dios; el salvaje se posira en medio de sus bosques para aplacar la ira del Ser supremo”; y lo mismo hacen las naciones que han llegado á la cumbre de la civilizacion, riqueza y esplendor.
22. ¿Podria explicarse la creencia en Dios como efecto de la habilidad de los legisladores primitivos, quienes verian en esta doctrina un frend necesario para las pasiones? 3% Esta objecion, lejos de dañar, favorece; porque empieza por consignar un hecho importantísimo, cual es, que la creencia en Dios es el fundamento de la sociedad. ¿Qué error seria ese que fuera necesario para la conservacion del órden social? Esto, por sí sol), ¿no esuna demostracion de que la existencia de Dios es una verdad? Pero respondamos directamente á la objecion. ¿Quién inspiró esta idea á todos los legisladores? ¿Por qué casualidad tan feliz coincidieron todos en tan útil ocurrencia? Una doctrina que impone deberes, que enfrena las pasiones, ¿cómo la pudieron hacer aceptable? ¿Cómo- es que lograron engañar no solo á los ignorantes, sino tambien á los sabios? ¿Cuál es la razon de que un ardid de gobierno se convirtiese en objeto de contemplacion y altas discusiones entre todos los filósofos de todas las escuelas? Para responder á estas preguntas basta el sentido comun. Además, Jos que sostienen tamaña paradoja están obligados á probarla; y como aquí se trata de hechos, es preciso que manifiesten dónde se hizo la feliz invencioñ, quién fué el astuto inventor; que señalen, siquiera en confuso, en qué época se concibió por la vez primera un pensamiento tan maravilloso. Esto les será imposible, porque en la cana del mundo encontramos la ¡dea de Dios; y parece tanto mas viva, mas fuerte, cuanto mas nos acercamos al orígen de las cosas. Ahí están de comun acuerdo la historia y la fábula, la religion y la mitología; ahí están todos los monumentos en que se conservan, enteras ó desfiguradas, las tradiciones de los tiempos primitivos. | AS CAPITULO VII.
Demostracion sacada de las horribles consecuencias de] ateismo, 23. Las consecuencias morales del ateismo son su refutacion mas elocuente. Sin Dios no hay vida futura, no hay legislador supremo, no hay nada que pueda dominar en la conciencia del hombre; la moral es una ilusion; la virtud una bella mentira; el vicio un amable proscrito á quien conviene rehabilitar. En tal casó, las relaciones entre marido y mujer, entre padres é hijos, entre hermanos, entre amigos, son simples hechos natu -rales que no tienen ningun valor en el órden moral. La obligacion es una palabra sin sentido, cuando no hay quien pueda obligar: y faltando Dios no hay nada superior al hombre. Así desaparecen todos los deberes, su rompen todcs los vínculos domésticos y sociales; solo deberemos atender á los impulsos de la naturaleza sensible, huyendo del dolor y buscando los placeres. ¿Quién no retrocede al ver destruida de este modo la armonía del mundo moral? ¿Quién no se consuela al reflexionar que esto es únicamente una hipótesis insensata? ¿Quién 1o siente renacer en su espíritu la luz y la esperanza, al pensar que Dios está en el origen de todas las cosas. criándolo y ordenándolo todo con admirable sabiduría, promulgando las leyes del universo moral, y escribiéndolas con caractéres indelebles en la conciencia de la Criatura inteligente?: CAPITULO VIIL Exámen de la hipótesis del acaso..
21. Los que no admiten un Dios criador y ordenador de todas las cosas apelan á diférentes efugios, que vamos á examinar. A La casualidad ó el acaso es el Dios de los.ateos. Habia en los espacios una infinidad de átomos que revoloteaban sin órden ni concierto: unos en una direccion, otros en otra; mas por una feliz casualidad se dispusieron las cosas de tal modo, que los átomos se unieron en diferentes masas, formando Jos cielos y la tierra; y éstas masas, por otra casualidad no. menos feliz, tomaron el movimiento que vemos y que tanto nos ádmira. Esa explicacion del órden que reina en el mundo, la combatió Ciceron en el libro De natura deorum, observando con mucha verdad que los filósofos que admitian tan absurda hipótesis no debian tener inconveniente en reconocer la posibilidad de que, arrojando al acaso innu= merables caractéres de letra, resulten escritos en tierra los Anales de Ennio; y que si el fortuito concurso de los átomos pudo formar Ja tierra y el cielo, tampoco habria dificultad en que formase pórticos, templos, casas y ciudades, que por cierto'.son obras de menos entidad que la tierra con sus admirables producciones, y que el cielo con sus astros innumera” Jes, de moles colosales y de movimientos rapidisimos ejecutados con una regularidad asombrosa. | 25. Los ateos sustituyen á-la realidad infinita, que es Dios, una palabra sin sentido: el acaso. ¿Qué es el acaso? ¿Es algun ser por ventura? ¿Cuál será? Será sustancia Ó accidente, cuerpo ú espíritu, criado ó mcreado.. No; el acaso es nada; decir que las cosas han sido producidas y ordenadas por el acaso, equivale á decir que han sido producidas y ordenadas por nada. Examinemos á fondo el sentido de la palabra acaso.
Dos hombres, de los cuales el uno ignora por dénde anda el otro, se encuentran; hó aquí una casualidad.
em TEODICEA. 31,9 ¿Qué significa esta palabra? Nada mas que la ignorancia: de ellos qpn respecto á su futuro encuentro. Pero este encuentro ¿tenia alguna causa? Indudablemente: la vo- Juntad de cada uno que se dirijia al mismo punto; mas como este. concurso era ignorado de los dos, le Jlaman casualidad. Un tirador dispara al acaso, y mata una fiera: hé aquí otra casualidad, que se llama con este nombre porque el tirador ignoraba que se hallase la fiera en la direccion del tiro. El suceso, sin embargo, tenia sus causas; cuales eran el haber disparado el tiro en aquella direccion, y el hambre, la necesidad de descanso, ú otro motivo que hubiese impulsado á la fiera á pasar por allí.
Los sucesos casuales tienen pues sus causas; y si les damos el nombre de fortuitos, es porque ignoramos el concurso de las causas que los van á producir. Si pudiésemos abarcar de una ojeada el conjunto de las cosas, nada hallaríamos fortuito; y así es que para Dios que lo ve todo, no hay nada casual. A este propósito se suele aducir con mucha oportunidad el siguiente ejemplo. Dos. hombres que suben simultáneamente á una altura por dos lados opuestos, tendrán por casual su encuentra en la cumbre; mas para quien estuviese arriba y los viese subir, el encuentro seria muy natural. De esto inferiremos que el acaso es una idea relativa, que solo expresa ignorancia de las causas que concurren á producir un efecto. Así pues, cuando los ateos dicen que el mundo ha sido producido y ordenado por el acaso, no hacen mas que emplear una palabra vacía de sentido, á la cual atribuyen sin embargó una obra tan estupenda.
- 26. Quien sostiene que una cosa ha sucedido por pura casualidad, debe convenir en que aquello podia haber sucedido de otras maneras: si.al disparar un tiro se di-Ce que por casualidad ha dado en un blanco, se entiende que cón igual razon podia dar en otros puntos. Apliquemos esta doctrina al cuerpo del hombre. | ¿Porqué los ojos están en la parte superior de la cara? Por casualidad, dirá el ateo; de suerte que podian estar en cualquier otro punto del cuerpo. ¿Porqué pues, no salen muchas veces en la barba, en el pescuezo, en el pecho, en el vientre, en las piernas, en los to piés, en la espalda, ó en la cima de la cabeza? Si todo es casualidad, si no hay una inteligencia que haya cuidado de ponernos los ojos en el lugar donde están: delante para que nos guiasen; en la parte, superior, para que descubriésemos mejor los objetos; ¿porqué no nacen repetidas veces en otras partes del cuerpo? Siendo todo pura casualidad, resulta que el tener los ojos en el lugar conveniente, es un negocio de loterla: ¿porqué pues todos los hombres, excepto alguna rarísima monstruosidad, sacan la bola que necesitan, y esto en todo el mundo, y por espacio de tanlos siglos?
Suponiendo. que una cabeza tenga solamente sesenta pulgadas cuadradas de superficie, resulta que la probabilidad puramente casual de situarse un ojo en una de ellas es;;, ó bien que hay la misma probabilidad que la de sacar una bola blanca, que estuviese mezclada con 59 negras. Considérese que no es un ojo solo sino dos, los que se han de colocar en el sitio correspondiente; adviértase que en el cuerpo no hay solo la cabeza, sinó todos los demás miembros, donde podria igualmente situarse por.casualidad el ojo; reflexiónese que la debida colocacion se efectúa continuamente en millones de individuos, y por espacio de miles de años; añádase que lo que se dice del ojo puede aplicarse al oido, al olfato, al gusto y á todos los miembros; y véase si cabe mayor absurdidad que la que tienen que devorar los que intentan explicar el mundo por el acaso.
Este argumento deja en el espíritu una convicción tan profunda que no es posible borrar ni debilitar. Conviene pues que los jóvenes se detengan en él; es sumamente fácil encontrar ejemplos en que se haga sensible el absurdo; con esto se recrea el ánimo y el entendimiento se afirma en la verdad..
27. En el universo, no hay solo el hombre: en la tierra hay los animales, los vejetales, los minerales; em el cielo, los astros que giran coh asombrosa regularidad: ¿porqué pues todo está en órden? ¿Porqué la tierra da sus frutos bajo condiciones permanentes; porqué se suceden constantemente los dias y las noches, y «las eslaciones; porqué no se perturba á cada paso el órden del mundo? Aun cuando supongamos que por > TI CHICEA. 331 un momento ha llegado ta casualidad á constituir un órden, ¿porqué-le conserva? ¿Cómo es que la misma no destruye su obra? Reflexiónese que el mundo no es un conjunto inmóvil, sino que está en perpetuo movimiento; siendo todo puramente casual, este movimiento debiera vartar incesantemente el órden establecido: y se añaden absurdos sobre absurdos, diciendo que la constante repeticion de los mismos fenómenos se hace por la misma casualidad á que se atribuye su orígen.
CAPITULO IX. Ilipótesis de las fuerzas de la naturalezá.
28. Las fuerzas de la naturaleza constituyen Qtro efugio de los ateos: no pudiendo sostener que todo sea pura casualidad, acuden á una fuerza secreta que ha ido produciendo sucesivamente todos los ienómenos del universo. Examinemos este sistema.
29. ¿Qué se"entiende aquí por naturaleza? Si el conjunto de los séres que componen el mundo se cae en un círculo vicioso; decir que las fuerzas de este conjuyto han producido el universo, equivale á decir que el múundo se ha producido 4'sí mismo. Si se entiende por naturaleza una fuerza secreta que á todo comunique movimiento y vida, preguntaremos si esta fuerza en si misma es un ser viviente y dotado de inteligencia; en cuyo Caso se viene á confesar la necesidad de un prin- _€ipio inteligente, en lo' cual -fundamos nosotros una demostracion de la existencia de Dios. Si á esta fuerza se la supone ciega, y obrando por intrínseca necesidad, preguntaremos ¿porqué una fuerza ciega es capaz de guiar el universo en ua órden tan admirable.
30. Se dirá tal vez que esto sucede así, porque es necesar.o; pero semejante respuesta, en vez de desatar el nudo, le cortá; no resuelve la dificultad, salta por encima de ella. Afirmar que una cosa sucede porquees necésaria, equivale á no decir nada: precisamente lo que se busca es la naturaleza y la razon de esta necesidad. Nosotros sostenemos que el órden supone un ordenador; que la correspondencia de los medios con los fines requiere una inteligencia que la haya concebido y dispuesto; los ateos dicen; hay órden, pero. sin. ordenador; hay correspondencia de los medios con los fines, mas no una inteligencia que lo haya*goncebido y dispuesto: las cosas son así porque son Tecesarias, esto es, son así, porque han de ser así; ¡excelente discurso!
31. El sucesivo desarrollo de las fuerzas naturales produciendo nuevos seres en una gradacion ascendente, es una ficcion desmentida por la historia y por las ciencias naturales. Las especies se nos ofrécen como seres determinados, salidos enteros de la mano del Criador, sin que el tiempo,-el clima y otras circunstancias alcancen á otro cambio que al de modificaciones muy lijeras. Los que sostienen esa trasformacion continua, debieran mostrárnosla en alguna parte con dorumentos históricos ó en monumentos de la, naluraleza. « La abeja, dice el sabio Wiseman, ha trabajádo ardorosa é incesanteménte en el arte de hacer sus sabrosos panales, desde los tiempos de Aristóteles; la hormiga no ha dejado de construir sus laberintos desde que Salomon recomendaba su ejemplo; pero desde que describieron á unas y otra. el filósofo y el sabio, hasta las excelentes investigacione: de Hubers, estamos seguros: de que ne han adquirico ninguna nueva percepcion, ni ningun-órgano nuevo para mejorar sus obras. El Egipto, que, cumo observó muy bien la comision de los naturalistos franceses, nos ha conservado un museo natural, no solo en sus pinturas, sino tambien en las momias de sus animales, nos pre. senta cada especie. despues de tres mil años ent: ramente idénticas con las de hoy. » ( Discursos sobre las relaciones entre la ciencia y la religion revelad.,. disc. 3.)
Idea del panteismo.
82. El panteismo. no. es mas que un ateismo disfrazado. Afirmar que Dios es todo y que todo es Dios; que no existe mas que una sustancia, y que todo cuanto vemos, aunque parezca múltiplo, es una manifestacion de la misma; en esto consiste el panteismo; y esto es negar la existencia de Dios. Porque si Dios se. confunde con la naturaleza, si forma ton esta una misma y sola sustancia, no hay Dios en el verdadero sentido de este nombre; hay la naturaleza, hay una fuerza secreta que se desenvuelve bajo diversas formas, mas po un ser inteligente, libre, todopoderoso, infinito, distinto. del universo, que es lo que entendemos por la palabra Dios.
33. Es preciso que los jóvenes no se dejen alucinar por ciertos escritores.que, enseñando el panteismo, hablan sin embargo de Dios; este Dios de quien hablam es la sustancia que fingen única, en la que suponen que está todo, no como el efecto en su.causa, sino como las modificaciones en el sujeto, como los fenómenos en el ser que Jos ofrece, como las formas en lo que se trasforma. Libros se encuentran donde se prodigan á Spinosa los mayores elogios por haber perfeccionado la ¡idea de Dios, como si el impío sistema de este filósofo no fuese una negacion sistemática de Dios, como si no lo hubiesen comprendido así por la lectura de sus obras, los hombres mas ilustres de su tiempo.
34. El explicar las varias fases que ha presentado el panteismo pertenece á la historia de la filosofía; así en la actualidad me ceñiré 4 combati 1e en su «doctrina fundamental que es la de la suslanci:..., 354 FILOSOFÍA ELEMENTS SECCION 11. S Doctrina de Spinosa. El panteismo craminado en la region de las ideas puras. | 35. « Entiendo por sustancia, dice Spinosa, lo que es en sí, y se concibe por sí; esto es, aquello cuyo concepto no necesita del eoncepto de otro. » Verdad es que en la.idea de sustancia entra el de que no está inherente á otro, á manera de modificacion; y que por lo mismo la sustancia es concebida por sf, esto es, sin necesidad de referirla á un sujeto; pero de aquí no se infiere que haya de ser única. | a 36: Oigamos á Spinosa. « No puede haber mas que una sustancia. Si hubiese muchas, deberian ser conocidas por atributos diferentes, y entonces no tendrian nada comun; porque como el atributo constituye la esencia de la cosa, dos sustancias de atributos diferentes no tendrian nada comun, y la una no podria ser eausa de la otra: pues para ser su éausa deberia contenerla en su esencia y producir efectos sobre la misma. » £n verdad que no alcanzo dónde está ese rigor lógico que tanto ponderan en Spinosa los panteistas.
En primer lugar no hay.contradiccion én que haya muchas sustancias que tengan atributos semejantes en un todo: en este caso no habria diversidad éntre ellas, pero sí distincion. Concibiendo dos. manzanas exactamente iguales en todo, concebimos dos sustancias con los mismos atributos específicos, mas no numéricos. Spinosa confunde la diversidad ó diferencia: con la distinción: para la diferencia se necesita variedad en los atributos; para la distincion basta que el uno no sea el otro. La figura de un cuadrado es diferente de la de. un triángulo; dos cuadrados exactamente iguales no son diferentes, pero sí distintos.
- Spinosa deberia probarnos que dos objetos sin ninguna variedad no pueden ser distintos, y esto le es imposible; porque si para probar esta imposibilidad dice que en no habiendo diferencia no se puede percibir la distincion, se lo negaremos. La experiencia nos enseña, que recibi- Ss mos sensaciones que por su naturaleza no se diferencian, pero que por alguna circunstancia se distinguen. Si sostengo dos pesos exactamente iguales, uno en cada mano, las presiones serán las mismas, pero no dejaré de distinguirlas; si se me ofrecen dos objetos de un mismo color, la identidad de este no me impedirá el conocer la distincion. ¿Qué dificultad hay pues en que distingamos dos sustancias que tengan los mismos atributos? Además, supóngase que existen en tiempos diferentes, ¿la sucesion no será bastante para darnos idea de la distincion?