Aun cuando concediéramos á Spinosa que dos sustancias con atributos semejantes no pueden ser conocidas por nosotros como distintas, no se inferiria que no se distinguiesen realmente: deducir esto seria medir la realidad por nuestra inteligencia; seria afirmar que solo puede haberlo que nosotros experimentamos. ¿Quién no ve que esto es un sofisma? * eS Luego es posible que haya muchas sustancias con atri-. butos idénticos, no en número, sino en especie; y estas sustancias tendrán el atributo comun -en especie, no en número.:: e i 37. Pero supongamos lo que quiere Spinosa, esto es, que las sustancias hayan de tener atributos diferentes, ó hablando en términos comunes, que no puedan tener esencias semejantes ó idénticas en especie; ¿se sigue de “esto que la una no pueda ser causa de la otra? no: de ninguna manera. «Para.ser causa la una de la otra, dice Spinosa, debiera contenerla en su esencia. ¿Qué entiende por contener? Acaso el estar el efecto en la causa como el feto en el vientre de la madre, ó el agua en el depósito, 5 la fruta dentro de la cáscara? Si así lo entiende dice con razon que de dos sustancias que nada tuviesen de comun, la una no podria ser causa de la otra; pero si por contener hemos de significar algo menos grosero; si, por contener hemos de significar la actividad prodiva, entonces no hay inconveniente en que una sustancia sea causa de Otra de atributos diferentes.
- Hé aquí á lo que se reduce la tan ponderada lógica del filósofo holandés: átomar en un sentido mezquino, groscro, la palabra contener; á olvidar que en la region de la metafísica se puede concebir ui contener mas elevado que el de encerrarse una cosa en otra bajo su propia forma. Nuestra alma produce á cada paso muchos actos: estos se hallaban contenidos en ella, pues salen de ella; pero ¿Significamos con esto que ellos, bajo su propia forma, estuviesen antes en la misma? no; sino que tenia la fuerza de producirlos. Aun en él órden puramente corpóreo, ¿no vemos la causalidad ejerciéndose de tal suerte que ofrece un modo de contener distinto del 'que exige Spinosa? La fuerza de la pólvora contiene su efecto que. es el movimiento del proyectil; mas no de tal modo que la curva descrita por este se halle en la fuerza impelente; en la pólvora no habia nada semejante, sino una actividad productiva de un impulso del cual regulta el movimiento del proyectil.
38. «Además, continúa Spinosa, si hubiese dos sustancias no serian ambas infinitas y absolutas; porque la una, seria limitada, finita; la esencia de la. una no abrazaria la de la otra. » Ciertamente que una de las dos habria de ser finita; y es verdad tambien que la infinita no contendria á la finita, sí se entiende por contener el encerrarla en sí como una modificacion; pero la contendria en el sentido de que toda la perfeccion de la finita se hallaria en la infinita. Se dirá que al menos'la infinita no podria encerrar numéricamente las perfecciones de la finita con sus limitaciones; esto lo concederemos, añadiendo que las limitaciones no podrian hallarse en la sustancia infinita, porque una sustancia infinita limitada, seria sustancia infinita finita, lo que es contradictorio. Cuando decimos que Dios es infinito, no entendemos que sea. un conjunto de absurdos: lo contradictorio no le conviene, porque en ta! caso la realidad infinita seria una contradiccion viviente, 39. « Entonces fuera pretiso, continúa Spinosa, buscar la razon de esta limitacion recíproca, la razon que hace posible la una al lado de la otra, y con esto reconocer algo superior 4amba: «ne fuese la razon de las mismas, y que por consiguionte seria la verdadera s” tancia una y entera. » La limitación no seria recíproca; habria una sustancia infinita, y una ó muchas finitas. La razon de que cstas fuesen limitadas se hallaria en la esencia du TEODICEA» $57 TEODICEA» $57 las mismas, la cual no incluiria el ser, y así necesitaria recibirlo de otro. En cuanto al grado de perfeccion que debieran tener.dentro los límites de su esencia, dependeria de la voluntad de su causa, que seria la sustancia infinita. e 0. Resulta de esto que el panteismo de Spinosa se fun- . da: 1* en confundir la distincion con la diferencia; 2%en tonrar la palabra contener en un sentido grosero; 30en una falsa idea de, la infinidad absoluta, á la cual no concibe en no atribuyéndole las mismas perfecciones nu--méricas de lo finito, esto es, propiedades contradictorias.
hi1. Aquí tenemos una prueba palpable de la necesidad de profundizar las cuestiones ideológicas y ontológicas, para fijar con toda exactitud el valor de las ideas y el sentido de las palabras. - | .
El panteismo examinado en la experiencia 'interna 6 psicológica.
h2. Si de la region de las ideas puras descendemos al campo de la experiencia, hallaremos nuevas razones para combatir el panteismo, sea que nos atengamos á los hechos internos ó á los externos.
13. Dentro de nosotros sentimos una muchedumbre de modificaciohes, percepciones, juicios, raciocinios, actos de voluntad en diversos sentidos, amor, odio, deseo, temor, esperanza, desaliento, y mil otras afecciones que se suceden de continuo, esencialmente distintas, no solo porque existen en diversidad de tiempo, sino tambien porque algunas se excluven recíprocamente, siendo muy diferentes y á veces contradictorias. Si es posible la multiplicidad en las modificaciones, ¿porqué será imposible en las sustancias? Nadie es capaz de señalar la razon de esta diferencia.
bh. La. multitud de modificaciones que hay en nosotros se hallan en una sustancia una, simple, como tenemos demostrado (V. Psicología, cap. 1 y 11); pero ellas mismas indican que á mas de esta hay otras. En efecto, alguras de dichas modificaciones dependen de nuestra voluntad; pero muchas nos vienen sin quererlo nosotros -y á pesar de querer todo lo contrario; talcs son las dolorosos, y en general las que nos desagradan aunque no nos causen dolor. Luego hay otros seres que obran sobre nosotros; luego el hombre, á mas del ser de su conciencia, Ó como se dice ahora, del yo, encuentra un ser distinto, una cosa qué no es él: un no yo; luego los simples fenómenos del alma nos cerciorar de que no hay una sola sustancia; pues cuando menos nos encontramos con: dos: el yo y el no yo. a Resumamos este argumento: hay algo que nos alecta, y no estáinberente á nosotros, pues que obra sin nosotros, y contra nosotros; luego hay un ser no inherente á nosotros, distinto de nosotros; hay pues una sustancia distinta de la nuestra. X | 15. Admitido el sistema panteista, todo es todo; no hay. mas que unidad é identidad; la distincion, la diversidad, la oposicion son apariencias. Pues bien; de tal doctrina resulta que nuestro espíritu es esencialmente. falso; que en esa unidad hay una contradiccion continua; pues que lainteligencia, fenómeno de esa unidad, tiene todas sus ideas en un sentido contradictorio á la unidad misma.
46. Hay en nuestro espíritu la idea de distincion: la fórmula general de los juicios negativos: A no es B, es esencial á- nuestra inteligencia; sin esto no percibiríamos ni el mismo principio de contradiccion. Si en la realidad todo es uno, tenemos que el juicid A no es B, es pura ilusion; y así hay una oposicion permanente entre la idea y la realidad. | 47. En el sistema panteista todo es necesario: no hay nada contingente: cada cosa en apariencia individual, no es mas que un' fenómeno, una manifestacion necesaría de la sustancia única; es. así que nosotros tenemos la idea de lo contingente; luego hay contradiccion entre la idea y la realidad..
118. Siendo todo uno, no hay extremos distintos; luego no hay relaciones posibles, y sí únicamente apariencia de ellas. Nosotros tenemos idea de relaciones, y muchas de nuestras ideas son relativas; resulta pues otra contradiccion entre la idea y la realidad. j 49. El panteismo destruye todas las sustancias exe TFODICEA. 359 eepto la infinita: lo finito pues, será solamente una apariencia, una fase de lo infinito. Nosotros tenemos idea de lo finito; hay pues una nueva contradiccion entre la idea y la realidad.
50. El órden en el sistema panteista es un absurdo. El órden es la conveniente disposicion de cosas distintas que conspiran á un mismo fin. No habiendo mas que. emidad no hay cosas distintas, no hay fin distinto á que puedan conspirar; y entonces es pura ilusion la idea de órden, una de las mas fundamentales de nuestro espírita en sus relaciones con la vida comun, con las ciencias y las artes.
51. La libertad de albedrío, esa facultad preciosa que tanto ennoblece al hombre, ese patrimonio de cuya posesion nos cerciora la conciencia, el panteismo nos la arrebata, la aniquila. Nos parece que somos libres, pero esto es una ilusion; los actos libres son manifestaciones.
necesarias dela sustancia única que se va desenvolviendo en infinitas serjes, cuyos términos están ligados por una ley inmutable. Así el hombre pierde la conciencia de su libertad, y hasta de su espontaneidad; está condenado.á mirarlo todo.como ilusion; y á considerarse á si mismo. como uan puro fenómeno, como una lijera rá- * faga de luz en el piólago de la sustancia única, como una leve centella; que brilla. un momento sin saber porqué ni para qué, y que con la muerte se apaga para n0 brillar nunca jamás. El corazon se acongoja con la simple exposicion de una doctrina tan desolante: fortuna que la razon y la experiencia la anonadan, y que el sentido comun de la humanidad, y el sentido íntimo de cada hombre la rechazan de una manera invencible. 52. No, el hombre no se puede negar su unidad, su espontaneidad, su libertad de albedrío; no puede resignarse á considerar sú existencia como un mero fenómeno de una sustancia única. Hasta los sentimientos mas nobles del corazon se sublevan contra el panteismo. El amor, la amistad, la benevolencia, la gratitud, el respeto, la veneracion, la admiracion, el entusiasmo, nada significan en el sistema panteista: si el yo es todo y todo es el yo; si no hay mas que una sustancia única; amando, agradeciendo, reshetando, venerando, admirando, ne eS dirigimos tutos actos á ofro; es Úuno mismo el ser que lo hace todo en sí y para sí; esta variedad de relaciones de unos sujetos á otros, es pura ilusion; no hay mas que un sujeto; quien ama se ama á sí propio; quien admira, á sí mismo se admira; no hay mas que el gran todo que lo «hace.todo para el todo, El panteismo examinado en la experiencia. del mundo corpóreo.; e -53. La experiencia del mundo corpóreo no es menos contraria al panteismo que la de Jos fenómenos de conciencia. El único medio -de comunicacion con el mundo cornóreo son los sentidos:: ¿ y dónde está la unidad que nos ofrecen? No hay una «sensacion sola, sino muchas, distintas, diferentes, opuestas, que se ligan en varios grupos, y se dividen y súbdividen de mil maneras: ¿dónde está pues la unidad de dos.objetos que nos las causar?. j 5h. Pero'hay todavia ótra razon mas fundamental. La hase de nuestras relaciones con el mundo corpóreo, es la intuicion de la-extension: si el mundo no es extenso es una ilusion; si nosotros no tenemos la idea de la extension, cesan nuestras relaciones con los 'cuerpos. Admitida la extension, es preciso admitir” la multiplicidad; pues. que en la idea de extension ' entra el constar de pa distintas, luego en toda extension hay multiplicidad.
Si los panteistas replican que la extension no es sustancia y que por tanto su multiplicidad es solamente de modificaciones, replicaremos lo siguiente. Una modificacion no es tal, sino porque modifica la sustancia; esto. es, le da uh cierto modo de ser. Ahora bien: siendo la extension una modificacion, Ó lo será de una sustancia compuesta ó de una simple: si de una compuesta, tenemos ya una sustancia compuesta; y como las partes compenentes no pueden ser modificaciones, pues la sustancia es sujeto, no un conjunto de modificaciones, inferiremos que estas partes son “sustancias, y así les panteistas caen en la doctrina comun, que admite la iultiplicidad de las sustancias; si el sujeto de la extension es simple, tenemos que hay en una sustancia simple un modo de ser esencialmente multiplicador, la extension: luego lo uno será uno y múltiplo á un mismo tiempo, lo (ue es contradictorio.: | SECCIÓN V. E El panteísmo examinado en la comunicacion de-los ES espiritus. — a 55. La comunicacion con los demás hombres nos atestigua que hay otras inteligencias semejantes á la nuestra: en el sistema panteista es preciso decir que todas esas inteligencias son una sola, están en una misma sustancia, y no son mas que modificaciones de ella, Esto es contra la razon, la' experiencia, y el sentido comun. E e A 56. ¿Cómo prueban los panteistas que mi conciencia es la de otro hombre? ¿Hay alguna señal de unidad? no; por el contrario, todo manifiesta distincion y diversidad. El entiende cosas que yo no entiendo, yo entiendo otras que él no entiende; él quiere lo que yo no quiero, yo quiero lo que él nu quiere; actos que á él Je agradan a mí me disgustan, actos que á mí me gustan.á él le desagradan; lejos de hallarse indicios de unidad: é identidad, preséntase por todas partes la distincion, la diversidad, la oposicion: ¿ quién será capaz de confundir en un solo ser cosas tan varias, tan contradictorias, y muchas de.ellas existentes á un mismo tiempo?..
El éstudio del yo, lejos de conducir á la confusion con los demás, obliga á reconocer un principio simple, con actividad espontánea, exclusivamente propia; con: una conciencia incomunicable á otra sujeto, so pena de ser destruida. A esos seres que llamais- idénticos al mio, trasladádles mis pensamientos y afecciones, y desde aquel momento mi coneiencia desaparece: yo puedo por medio de la palabra dar á conocer lo que pasa dentrode mí; pero el mismo fenómeno individual no lo puedo separar de mí; si lo separo lo aniquilo.
ho 21 » ho 21 » 57. ¿ Y qué diremos del sentido comun? Sed panteistas con los demás hombres; decidles: yo soy tú, y no solo soy tú, sino que soy todos los hombres de todo el mundo y de todos los siglos pasados y venideros; lo que todos piensan lo pienso yo; lo que yo pienso lo piensan todos; en la apariencia hay distincion, variedad, oposrtcion; pero en el fondo hay solo unidad, identidad. ¿Creeis que se puede hablar de esta suerte sin incurrir en la nota de loco? ¡Triste filosofía, que empieza por una páradoja condenada por la humanidad entera! UE e 58. Al examinar tamaños extravíos de algunos filósofos, parece que nos hallamos en medio del antiguo caos, cuando no habia luz, cuando todos los elementes andaban confusos y revueltos en medio de espantosas tmieblas. ¿Quién ha resucitado en algunas escuelas moderpas esas extravagancias de.otras antiguas? ¿Quién ha soplado ese vértigo sobre las cabezas de algunos filósofos en Alemania y Francia? ¡Ab! los hombres marchaban en paz bajo las ideas cristianas; y el orgullo, levantando su cabeza, ha negado la obra de Dios, y ha querido. escalar el cielo; desde aquel momento han renacido los errores que yacian sepultados en el polvo de las ruinas paganas; y la Europa ha visto con asombro y consternación proclamarse, en alta vóz- los mayores delirios. (V. Filosofía fundamental, lb. 1X.).
” -- CAPITULO XI. F | La creacion.
59. No atribuyendo el orígen del mundo á la nada por sí sola, pues que- la sola nada no puede producir nada; no admitiendo tampoco uña sustáncia única que se vaya desenvolviendo y presente los diversos fenómenos de la conciencia y del mundo externo; recónocida la contingencia de nuestra alma y de los seres finitos que la rodean; y probado tambien que ha de “haber algun ser necesario y orígen de todo, hos.vemos precisados á admitir que lo contingente ha sido producido por lo ne- -£esario, 10: per emanacion sino por creacion. Entiendo por esta palabra -la accion de un ser que hace que exista una sustancia que no. existia. Las tinieblas estaban sobre la faz del abismo; Dios dijo: llágase la.luz, y la luz fué hecha; ó segun el original hebreo; sea la luz, y la luz fué. Esto es crear.
60. Los ateos y panteistas se levantan contra este os hecho, y lo. deelaran imposible; veamos por. qué razones. Dicen en primer Jagar-: «de la nada no puede salir nada. » Ciertamente que de la nada no puede salir nada, si se entiende que la nada no puede servir como materia para formarse algo: por lo mismo que es nada no puede tampoco ser materia. Pero cuando decimos que por la creacion las cosas salen de la nada, no entendemos que se formen de ella. como materia; solo queremos significar que lo que antes no era, pasa á ser. Permíitaseme una comparacion: se dice que un hombre se ha hecho de ignorante, sabio; de, bueno; sin que- por esto * se entienda que la sabídur a ha.salido de Ja ignorancia, ni la bondad de la malicia; sino que despues de la ignorancia y malicia han venido la sabiduría y la bendad.
61. Descartado este sentido del dicho, de nadá no se hace nada; veamos si es posible lo que nosotros sostenemos, esto es, si lo que no era puede pasar á ser. Su-«poniendo la nada absoluta, es cierto que lo que no es no puede pasar á ser; en tal caso, ¿de dónde 'saldria:el ser, no habiendo mas que no ser, es decir, su contradictorio? Pero al afirmar que algo sale de la nada no suponemos la nada absoluta; por el contrario, empezamos por decir que hay una realidad infinita, Dios. La nada solo la referimos á los seres finitos; y decimos: estos seres que eran nada pasaron á ser por la accion todopoderasa del Criador. ¿Qué hay aqui de contrario á la sana razon?
62. A los que «niegan la posibilidad de la creacion, tal como se acaba de explicar, les preguntaremos,.¿si pueden negar tambien que hay cosas que no eran, y san'á ser? Claro es que no: pues que la experiencia interna y externa nos está atestiguandó de continuo este tránsito; luego el paso del no ser al ser no envuelve ninguna contradicción, con tal que preexista un ser que lo pueda producir, 63. Se-ños dirá que este tránsito lo vemos en las modificaciones, mas no en las sustancias; pero sea come fuere, siempre resulta que no hay contradiccion en él; pues que. si la “hubiese no podria verificarse ni aun en las modificaciones: lo contradictorio no cábe ni en la sustancia ni en la medificacion..:. “: -.
- 64. Además, no es verdad que el tránsito del no ser al ser, se realice únicamente en las modificaciones: sabemos por la razon y la experiencia que se verifica tambien en las sustancias. Nada finito tiene en sí propio la razon de su existencia: luego ha debido recibirla de lo infinito; y como es claro que esa comunicacion no ha podido hacerse por una trasmision de una parte de la sustancia infinita, pues esta carece.de partes, ha sido preciso que se hiciera por la creacion, con el tránsito del no ser al sér. o -* 65. El orígen del alma: no puede ser otro que la accion creadora. ¿Dónde estaba hace pocos años ese espíritu que piensá, quiere y siente en cada uno de - nosotros? No existia: huestra memoria se extiende á un plazo cortísimo; y no creo que nadie pueda persuadirse que haya vivido siempre, pero que ahora: no se acuerda de su vida pasada. El alma pues ha comenzado á existir; €l alma es sustancia; Juego hay una sustancia que ha: c0-( menzado á existir. Es así que ese comienzo no ha:podido ser por agregácion“de varias partes, pues que el alma es simple (Psicología, cap. 1), luego ha debido ser pasando de la nada á la existencia, es decir, siendo criada.
66. Las objeciones contra la creacion dimanan de ideas groseras sobre la naturaleza de la causalidad. Lus que sostienen el sistema de las emanaciones hablan como pudiera hablar la fitosofía en la mayor rudeza de Sus primeros pasos. E No, concebir posible el salir una cosa de otra, sino como sale el agua de un depósito, el explicar de esta suerte la causalidad, es indigne de un verdadero filósolo. La actividad produci:va es demasiado noble y elevada, para que pueda expresarse con esas imágenes groseras. Pues qué ¿no vemos en nosotros mismos el ejercicio de una aclividad que en nada se parece á las emanaciones inaleriales? ¿Cómo puede ser, dicen los ateós y panteis- ¿TEODICEA. - 363 tas, querer una.cosa y quedar hecha? ¿Cómo puede ser, les replicaremos, lo que experimenta el hombre en sí propio? Quiere, y se presentan á su entendimiento lasideas y á su fanlasía las imágenes; quiere, y los miembros del cuerpo se mueven. En este modo de producir. hay algo semejante á Jas emanaciones materiales? Vemos aquí. un ser inteligente y libre': al imperio de su. voluntad se presentan fenómenos espirituales y corpóreos que antes no existian; ¿porqué, pues, al imperio de-la voluntad del ser infinito, no. podrán existir sustancias que antes mo existian?. e 67. Lo repito: todas las objeciones contra la doctrina de la creacion proreden de superficialidad ontológica. é ideológica: cuanto.mas se profundiza en estas ciencias, tanto mas clara se presenta la verdad á los ojos de la filosofía, tanto mas fútiles se ven las dificultades. — -: CAPITULO XIL Atributos de Dios. | - 68, Si nosotros viésemos intuitivamente la esencia divina, veríamos en ella un ser simplicísimo, en el cual no distinguiríamos varios atributos, sino una perfeccion simple, infinita, donde se hallan todas lás perfecciones sin mezcla de imperfeccion. Pero como esta vision-no se nos concede en esta vida, es preciso.que nos formemos idea de Dios, del modo que permite nuestra flaca inteligencia; y así es que, no pudiendo aharcar de una ojeada todo el piélago de perfeccion, le distinguimos en varios atributos; bien que no miramos á estos conceptos coni0 representativos de cosas realmente distintas entre sí, sino como medios que nos facilitan el conocimiento del ser infinito. í A 69. Dios es un ser necesario. Esto queda probado plenamente (cap. 1); si pudiese ser y no ser, tendria en otro.la razon de su existencia. z 70. Siendo necesario, es inmutable: no puede perder nada; porque todo cuanto tiene ly posee por intrín- Ed 366 FILOSOFÍA. ELEMENTAL.
seca necesidad; nó puede adquirir nada, porque no hay nada sino él mismo, y lo que él saca de la nada. (Véase Filosofia fundamental, lib. x, capítulos 1, H.y 11.) - 71. El ser necesario es infinito; pues teniendo en sí Ja razon de sú existencia, tiene tambien li plenitud del ser. No ha podido ser limitado por" $í propio, porque todo cuanto hay en €l es necesario; ni por. otro, porque los demás seres no existen sino por él. Esta infinidad no es por «gregacion; entonces Dios no seria un ser sino un conjunto de seres: es una infinidad de esencia, en donde se hallan todas las perfecciones que rio envuelven * imperfeccion. Todo cuanto se puede pensar está en él, pues que hasta el fundamento de toda posibilidad está en él. (/deología, cap. 11). - - ME 72. Su inteligencia, á mas de brillar en todas sus obras, la podemos demostrar cón las razones anteriores. Si es infinito, ño puede carecer de un atributo que no envuelve ninguna imperfeccion, cual es la inteligepcia. Un Dios ciego no seria Dios. e 73. Ala inteligencia se sigue la voluntad. El ser inteligente no es un indiferente espectador de su- objeto; quiere Ó no quiere lo que entiende. El objeto primario y necesario de la voluntad de Dios es su prop:a esencia, su perfeccion iifinita,4 la cuál ama con amor infinito. La existencia de los objetos Imitos la quiere libremente, pues qué siendo finitos no pueden ser motivos que imprimán necesidad á la voluntad infinita. ' | "-74, La accion de la Providencia se descubre en todas partes: la armonía que reina en el universo, Ja constan-. cia con que las criaturas todas permanecen sujetas á un órden admirable, son elocuentes testimonios de. que una inteligencia infinitamente sabia está rigiendo el mundo, desde el astro mayor del firmamento hasta el átomo mas imperceptible, désde el hombre destinado para el cielo, hasta el último de los gusanos que se arrastra por la faz de la tierra. Syponer que Dios ha criado el mundo, abandonándole luego 41 acaso, es un absurdo intolerable: negar la Provideneja equivale á negar á Dios, 75. El ser infinito.es uno. Si- hubiese dos, el uno no' tendria las perfecciónes del otro; y como estas se suponen infinitas, resultaria queá la perfeccion infivita le faltarian: frerfecciones infinitas. Siendo infinitos, serian ambos todopoderosos; en cuyo caso, Ó el uno podria impedir la accion del otro ó no; en ambos supuestos dejgrian de poderlo todo. Luego'no hay mas que un Dios. a - 76. Si se imaginan dioses inferiores, no serán infinitos, luego serán finitos, luego contingentes, luego habrán recibido de Dios.ta existencia; no serán pues dioses sino criaturas. Luego el politeismo es un sistema absurdo. -.. E A CAPÍTULO XIII - Naturaleza y orígen del mal. + 97. Muy antiguo. es el argumento que suelen proponer contra la Providencia los ateos de nuestros dias « Si hay un Dios que cuida del mundo, ¿porqué permite tantos males? » Examinemos el valor de.esta objeción, que dió orígen al dnalismó de principios, uno hueno y olro malo, y que solo puede causar alguna dificultad per la confusion de las ideas. ' 78. El'bien es un ser, una realidad: la riada no puede ser un bieir. Pero no toda realidad es un bien para todos: no merece este nombre una realidad que trastorne la armonía del ser en que se halla:-un ojo en la frente seria una realidad; sin embargo, no habrá quien Mame bien una monstruosidad semejante. Así pues, aun-.que toda realidad se pueda llamar un bien en cuanto por esla palabra se entiende un ser, no toman este nombre sino las realidades que están en armonía con la naturaleza y relaciones del sujeto á que perteriecen. La voz y la figura que son un bien para una mujer ó un niño, sertan una imperfección para un hombre..
79, La idea del bien nos aclara la del mal. La simple falta de una realidad no se llama mal; ¿quién dirá que es un mal para una flor el no ser inteligente? La falta de una realidad solo es un mal, cuando carece de A xa AS et YX Q 368 FILOSOFÍA ELEMENEANE, ella un sujeto que, debiera tenerla: la falta de razon no es mal para el bruto, pero lo es para el hombre.
80. Por donde se echa de ver que el mal-np sigmpre consisté en la falta de una realidad, y que*pligde. nacer de lo contrario, El ciego tiene un mal, que es. falta de la vista; pero un monstruo con tres piés, tiene nn mal que es la sobra de. un pié.
81. Sin embargo conviene, observar, que aun en tales casos, tambien el mal produce una falta; pues que la realidad sobránte no es un mal sino porque quita la «rmonía, el órden; y el órden en los seres es una realidad.
82. El. bien absoluto bajo todos conceptos, solo se halla en Dios: el bien absoluto es la realidad infinita. El mal absoluto en cuanto-opuesto al bien absoluto, parece que debiera ser la negacion absoluta; pero áestano ' se la llama mal, sino nada. En este sentido diremos-que no hay mal absoluto; pues que todo'mal implica la 2 turbacion del órden en alguri ser, es decir en algun bi ya seá que falte lo que debiera haber, ya sea que so: re algo que introduzca el desórden, 83. Ahora podremos definir el' anal diciendo que es: la perturbacion del órden.
8/. Segun seá el órden perturbado, será la especie del mal: físico si el órden es físico; moral si es moral. La destruccion de uno de nuestros órganos es un mal físico; un acto de injusticia es un mal moral.
85. Algunos llaman mal metafísico á la Jimitacion de las criaturas; pero esto no es'un mal, es una IEA que acompaña á las esencias finitas.
86. Fijadas de este:mudo las ideas, contestaremos á la dificultad. No es creible que nadie quiera hacer un cargo á la Providencia por el mál metafísico; esto €s, por la limitacion de las criaturas: tanto valdria quejarse de que lo finito no sea infinito. Así pues, nos ocuparemos del mal físico y del moral.
-87. Consideremos primero el mal físico, prescindiendo de toda relacion con las criaturas racionales. Cae un rayo sebre un árbol y. le calcina; un rio se desboca y ar» rebata las plantas de sus alrededores; el árbol y las plantas sufren un mal porque. se ha perturbado su órden particular, se ha destruido su vida, A quien culpara por esto á la Providencia, le preguntariamos si el árbol y lás otras plantas eran seres aislados, y si no debian estar sujetos á las leyes generales del mundo corpóreo. Estos vegetales formaban parte de ese gran conjunto que llamamos universo; su órden especial estaba subordinado al órden general; cuando este requería que aquel fuera destruido, la destruceion se ha consumado. 88. Un artífice construye una máquina con varios sisteniás de ruedas,. que marchan con sus velocidades respectivas; todos estos sistemas se ordenan á un fin determinado que se propuso el construcior. Este fin exige que de vez en cuando. uno de esos sistemas afecte al útro de una manera nueva, engranando por ejemplo una rueda de un sistema con la de otro, y perturbando el úrden de este, acelerando ó retardando la velocidad, ó parando del todo su movimiento: ¿culpareis por eso la sabiduría del maquinista? Porque se ha perturbado ó se ha destruido el movimiento de un sistema de ruedas, ¿direis que no hubo prevision en el autor de la máquina? Hé aquí lo que sucede en el mundo: enel órden general del universo entran muchos órdenes particulares, así de individuos como de especies: el órden general exige que se sacrifique uno de los particulares, y así sucede: ¿qué prueba esto contra la sabiduría que gobierna el mundo? Nada: por el contrário, la manifiesta y confirma.., 89. ¿Pero cuál es, se nos dirá, la utilidad de esos males particulares? ¿Cuál es el bien que de ellos resulta en favor del órden general? No conociendo perfectamente el conjunto de las leyes que rigen el mundo, no podemos sabar en muchos casos cuál es el efecto que un fenómeno particular produce en bien del órden general; ¿pero nuestra ignorancia no nos autoriza para negar este efecto. A medida que adelantan las ciencias se van descubriendo nuevos arcanos en las relaciones de la naturaleza, y se van conociendo fines especiales que antes se - ignoraban; ¿qué sucederia si pudiésemos abarcar de una ojeada todo el sistema del universo? Veríamos un órden admirable allí donde se nos ofrecia hn desórden; veríamos que la armonía se afirmaba y extendia, cuandu nosotros crefamos que se perturbaba. O 90. Estos pequeños desórdenes lo. son “únicamente cuando se los considera en su aislamiento: pero las pattes del universo no pueden mirarse como aisladas sirjo unidas, trabadas íntimamente, conspirando todas á un fin. Cuando se consideran los objetos por sí selos, toro se perturba. Figurémonos que las yerbas de un prado donde están pastando los ganados tuviesen inteligencia, pero no conociendo otro bien que el suyo: al ver que el ganado las Siega sin piedad para “sepultarlas en su estómago « ¡qué atrocidad! exclamarian. ¡Quién gobierna el mundo! ¡Qué desórden cs este! ¡Qué injusticia!» Y sin embargo, si el pobre ganado no encontrase yerba, se pondria flaco y macileñto: y en tal caso, tampoco podriamos nosotros regalar la mesa con tarnes suculentas y sabrosas. Hay aquí una escala; lo uno se ordena á lo otro; el mal en un órden subalterno es” un bien ea un órden superior; todos los eslabones de la cadena solo los conoce el que tiene en su omnipotente mano el primero y el último. —' ' 91. No. es difícil templar la compasion del ateo por los infortunios de los vegetales; pero ¿quién podrá cón-- solarle, si llegamos á tratar de” los animales? ¿Cómo es que á estos infelices vivientes selos haya sometido á tan crudos padecimientos? ¿Porqué la Providencia: no los ha eximido de todos los' dolores, dejándolos retozar alegres en medio de goces continuos?'¿Acaso no podria proporcionarles á todos abundancia” de sabrosos alimentos, de bebidas refrigerantes, de”guaridas abrigadas, Ó, lo que hubiera sido mejar, hacerles disfrutar de una perpetua primavera! a A csta objecion contestaremos con la respuesta anterior, 'ampliáhdola empero con algunas observaciones.
Supongamos que las leyes generales del mundo exigen que caiga un aguacero sobre una comarca; segun el ateo debia Dios suspender las leyes hidráulicas, para qué cl agua no mojase los nidos y no se filtrase en las puaridas de las fieras, ó no bañase con demasía las espaldas de los ganados del campo. / Risum teneatis!
Tocante á lós alimentos hay la dificultad que, por ejemplo, el lobo no se contenta sino comiendo fa carne de la oveja, y esto no se hace sin matarla; el halcon tampoco se contenta sino con las blandas.carnes de la pa- « e!
A e 2 TEODICEA, 371 loma, lo.cual tampoco se puede hacer sin efusion de sangre inocente. | El quitar la variedad de las estaciones, con el objeto de evitar á los animales el frio y el calor, traeria consigo la perturbacion del sistema astronómico; no será tan exigente el ateo; parece que la Providencia ha hecho bastante vistiendo-á unos con tupido plumaje, á otros con espeso pelo, á otros con. vellosa y caliente lana; con darles á todos los instintós: necesarios -para preservarse de la intemperie en las respectivas estaciones, y con llevar su solicitud hasta el punto de comuhicar á los mas” débiles el admirable instinto de la trasmigracion, para que, á manera de:gente mimada, busquen en la variedad delos climas el temple que mas conviene á su salud y comodidad. * En cuanto.á. loz dolores que sufren los animales, son generalmente pocos, excepto cuando caen en - nuestras manos: y de esta responsabilidad tampoco 'se exime el ateo. Es de notar la-buena salud de que disfrutan gene» ralmente, hasta que los sorprende una muerte prematura, Ó acaban consumidos por la vejez. Hay dolores que nacen de su misma organizacion; y la facultad de sentirlos les.es necesaria en muchos casos para conservar su vida. La naturaleza les ha dado sensaciones ingratas para que se apartasen de lo que les daña; si el animal no sintiese los rigores de la intemperie, no.se guardaria de ellos y pereceria...eS -:92. Algunas de las observaciones anteriores pueden aplicarse tambien. al hombre; quien, aunque racional, no deja de estar sometido á las necesidades de su organizacion. Además, por su libertad de -albedrío, abusa :con harta frecuencia de los dones de la naturaleza, y multiplica sus males. físicos; y como por otra parte su estado social trae consigo un nuevo género de relaciones, experimentamos á mas de los dolores del cuerpo los contratiempos de.la fortuna. Si debiésemos considerar al- hombre limitado á la tierra, defenderíamos á la Providencia con las razones anteriores; diríamos que es un ser que contribuye con los otros al órden general, y que por.consideración á él solo no-se deben alterar las leyes del universo. Pero el valor de esta razon sube de punto