SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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133. El deseo de la conservacion de la vida, y el horror á la muerte, es un indicio de que no están en nuestra mano. Los brutos animales, como obedecen ciegamente al instinto de la naturaleza, no se suicidan nunca; solo el hombre en fuerza de su libertad puede perturbar de una manera tan monstruosa el órden natural.

134. El suicida ó ha de negar la inmortalidad del alma, ó comete la mayor de las locuras. Si se atiene á lo primero, afirmando que despues de esta vida no hay nada, el suicidio no se excusa, pero se comprende; y por desgracia se nota que donde Cunde la incredulidad, allí cunde tambien esta manía criminal. Pero si el suicida conserva, no diré la seguridad, pero siquiera la mas leve duda sobre la existencia de la otra vida, ¿cómo se explica tamaña temeridad? ¿Quién le ha hecho árbitro de su destino futuro de tal modo que pueda adquirirlo cuando bien le parezca? Al presentarse delante de su Criador, en el mundo de la eternidad, ¿qué podrá responder, si se le dice: « ¿quién te ha llamado aquí? ¿quién te ha dicho que estaba terminada tu carrera sobre la tierra? ¿porqué la has abreviado por tu sola voluntad? El que debia sacarte de la tierra, ¿no es acaso el mismo que te puso en ella? La razon, el instinto de la naturaleza ¿no te estaban diciendo que el atentar contra tu vida era un acto contrario á la ley quese te habia impuesto?» ¿Quién te autoriza para iral otro mundo á bus- NY de NY de car otro destino? ¿ No seria justo, justísimo, que en vez de Ja felicidad encontrases la desdicha? He aquí, pues, cómo el suicidio siempre inexcusable, no puede ni siquiera comprenderse sino como una temeridad insensata, en quien abrigue alguna duda sobre si hay algo despues de la muerte; y así es muy natural lo que enseña la experiencia, de que se encuentran tan pocos suicidas cuando se conservan las ideas religivsas. Este es un buen barómetro para juzgar de la religiosidad de los pueblos: si son muchos los individuos que atentan contra su vida, señal es que se han enflaquecido las creencias sobre la inmortalidad del alma.

La mutilacion y olros daños.

435. Así como el deber de conservar la vida implica la prohibicion del suicidio; el de conservar la salud incluye la prohibicion de mutilarse, de disminuir en cualquier sentido la integridad del cuerpo, Ó de causarse enfermedades. Í 136. No se quiere decir con esto que el hombre por motivos superivres no pueda mortiflicarse á sí propio; pues que la sujecion del cuerpo al espíritu, y el servicio que le debe, exige que cuando para la perfeccion del espíritu se haya de sacrificar'el bien estar del cuerpo no se repare en el sacrificio. Esto puede acontecer por via de preservativo ó de expiacion; de preservativo, si por ejemplo, absteniéndose de ciertos. alimentos ó de otros recreos lícitos, se logra que el espíritu cunserve la paz y la buena moral; de expiacion, porque nada mas racional, y así lo confirman las costumbres del linaje. humano, que el ofrecer á Dios en expiacion de las faltas, la mortificacion voluntaria de quien las ha cometido. Pero nada de esto puede llegar ni á mutilaciones, ni á detrimentos graves en la salud; á todo debe presidir la prudencia, que es la guia, el complemento y el csmalle de las otras virtudes, ETICA. 1127 SECCION VII.

Resúmen.

137. Kesumiendo los deberes del hombre para consigo, diremos que debe amar á Dios, y amar á sí mismo; que debe la verdad á su entendimiento y el bien á su ' voluntad; que debe á todas sus tacultades la correspondiente armonía, para que no sirvan como esclavas las que deben mandar como señoras; que el uso de las sensibles en cuanto se refieren á informarle de los objetos, debe ser cual conviene para que no le induzcan á error; y en sus relaciones con el cuerpo deben emplearse del modo conducente para la conservacion de la vida y . de la salud; que por consiguiente no puede en ningun caso atentar contra su propia existencia; que aun los daños que se cause nunca pueden llegar hasta el punto de producir enfermedades graves, y deben tenér siempre un fin contorme á la razon; en una palabra, el precepto fundamental del amor de sí mismo, debe practicarle con el desarrollo de sus facultades en un sentido de perfeccion, y con arreglo al tin á que Dios le ha destinado. nos 138. No hablo por separado de los deberes de la voluntad, porque todos le pertenecen: siendo la voluñtad una eondicion necesaria para la moralidad, nada es bueno ni malo si no es voluntario.

- CAPITULO XVI El hombre está destinado á vivir en sociedad.

139. Hemos explicado los deberes del hombre considerado como si estuviese solo en el mundo, sin un ser semejante con el cual pudiera tener relaciones; pero esta es una hipótesis que únicamente tuvo lugar en los breves momentos que trascurrieron desde la creacion de Adan hasta la de Eva su mujer. Siempre y en todas partes se ha encontrado el hombre en relacion con sus semejantes; pues no merecen atencion las raras excepciones de esta regla ofrecidas por la historia de largos siglos. Los que han vivido sin comunicacion con sus semejantes, han sufrido este infortuniv por algun accidente: unos desplegada ya su razon, como los náufragos arrojados á una isla desierta; otros antes del uso de razon, ya sea que abandonados por sus padres en la niñez debieran á una casualidad feliz el no perecer, 6 bien porque se haya querido hacer en ellos una prueba, como en los niños de Egipto y del Mogol. (V. /deolugía, capítulo xvi.) El aislamiento que sobreviene desplegada ya la razon, es un accidente rarisimo en los fastos de la historia; el otro, á mas de ser muy raro tambien, no cae bajo la jurisdiccion de la ciencia moral, porque los individuos que se hallan en tal caso se muestran tan estúpidos, que se duda con harto fundamento si tienen ideas morales. (/bíd.) Sin embargo, no será inútil el haber considerado al hombre en un aislamiento hipotético; porque esto nos ha enseñado á conocer mejor que hay en el órden moral algo absoluto, necesario, independiente de las relaciones de la familia y de la sociedad: mostrándonos la ley moral presidiendo á. los destinos de toda criatura inteligente y libre, por el mero hecho de su existencia. Las relaciones en que vamos á considerar al hombre, nos llevarán al conocimiento de una nueva serie de obligaciones morales; y al propio tiempo servirán á completar la idea de las que acabamos de encontrar en el individuo aislado.

140. Las leyes que rigen en la generacion, crecimiento y perfeccion del hombre físico, son un argumento irrecusable de que no puede estar solo; y las que presiden al desarrollo de sus facultades intelectuales y morales confirman la misma verdad. Al nacimiento precede la sociedad entre el marido y la mujer, y sigue la sociedad del hijo con la madre. Sin estas condiciones, Óó no existe el hombre, ó mucre á poco de haber visto la luz. La debilidad del recien narido indica la necesidad de amparo, y el largo tiempo que su debilidad se pro= longa manifiesta que este amparo ha de ser constante. Dejadle solo cuando acaba de nacer y vivirá pocas horas: ETICA. 190 abandonadle en un bosque aun cuando cuente ya algunos años, y perecerá sin remedio. La necesidad de la comunicacion con sus semejantes, la manifiestan con na menor claridad las condiciones de su des+rrollo intelectual y moral; el individuo solitario vive en la estupidez mas completa: Óó no tiene ideas intelectuales y morales, Óó son tan imperfectas que no se dejan conocer. (Véase Ideología, cap. XVI.) De esto debemos inferir que el' hombre no está destinado á vivir solo, sino en comunicación con sus semejantes: de lo contrario será preciso admitir el despropósito de que la naturaleza Je forma para morir luego de nacido, ó para vivir en la estupidez de los brutos si su vida se conservase por algun acci-“dente feliz.

RA AA ' CAPITULO XVII Deberes y derechos de la sociedad doméstica, ó sea de la familia.

1141. La reunion de los hombres forma las sociedades, las que son de diferentes especies, segun los vínculos que las constituyen. La primera, la mas natural, la indispensable para la conservacion del género humano, es la de familia. Su objeto nos ha de enseñar las relaciones morales que de ella dimanan. ' 412. La especie humana pereceria si los padres no cuidasen de sus hijos, alimentándolos, librándolos de la intemperie, y preservándolos de tantas causas como les acarrearian la muerte. Esta obligacion se refiere en primer lugar á la madre; por esto la naturaleza le da lo necesario para alimentar al recien nacido, y pone en su corazon un inagotable raudal de amor, de solicitud y de ternura.

443. La debilidad de la mujer, la imposibilidad de procurarse por sí sola la subsistencia para sí y para su familia, están reclamaudo el auxilio del padre, sobre quien pesa tambien la obligacion de conservar la vida de los individuos á quienes la ha dado.

> £,30 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

464. Los discursos de la razon están de mas cuando se halla de por medio la intrínseca necesidad de las cosas, y habla tan alto la naturaleza: estos deberes son tan claros que no hay necesidad de esforzar los argumentos que los prueban: escritos se hallan con caractéres indelebles en el corazon de los padres; el indecible amor que profesan á sus hijos es una elocuente proclamacion de la ley natural.

415. Claro es que la conservacion del humano linaje no se refiere únicamente á la vida física, sino que abraza tambien la intelectual y moral: el Autor de la naturaleza ha querido que se perpetuase la especie humana, pero' no como una raza de brutos, sino como criaturas racionales. La razon no se despliega sin la comunicacion intelectual; y así es que al encomendarse á los padres el cuidado de conservar y perfeccionar á los hijos en lo físico, se les ha encomendado tambien el desarrollo y perfeccion en el órden intelectual y moral. Hé aquí, pues, cómo la misma naturaleza nos está indicando que los padres tienen obligacion de educar á sus hijos, lormarido su entendimiento y corazon cual conviene á criaturas racionales. | 116. Este cuidado debe extenderse á largo tiempo; amas todavía que el relativo á lo físico; porqué la experiencia enseña que el niño llega lentamente al conocimiento de las verdades de que necesita; y sobre todo, sus inclinaciones sensibles se depravan con facilidad, y ahogando la semilla de las ideas morales, no las dejan prevalecer en la conducta.

. 1147. -El comun de los hombres solo vive lo necesario para cuidar de la educacion de sus hijos: muchos son los padres que. mueren antes de que estos alcancen la edad adulta; y casi todos descienden al sepulcro sin haber podido cuidar de los menores. Esta verdad se manifiesta en las tablas de la duracion de lavida, y sin necesidad de cálculos nos lo está mostrando la experiencia comun. Cuando los padres tienen de cincuenta á sesenta años, sus hijos mayores no pasan de veinte á treinta; y á estos siguen otros que Mo son todavía capaces de proveer á su subsistencia, y menos aun de dirigirse bien entre los escollos del mundo. Este hecho es de la mayor importancia para manifestar la necesidad de que los vínculos del matrimonio séan durables por toda la vida, cuidando unidos el marido y la mujer, de los hijos que la Providencia les ha encomendado. Sin esta permanencia en la union, muchos hijos se verian abandonados antes de tiempo, y se perturbaria el órden de la familia y de la sociedad. El corto plazo de vida concedido al hombre, le está indicando que en vez de divagar á merced de sus pasiones formando nuevos lazos, y dando simultáneo orígen á distintas familias, se apresure á euidar de la que tiene, porque'se acerca á pasos rápidos el momento de bajar al sepulcro.

148. Ninguna sociedad, por pequeña que sea, puede conservarse ordenada sin una autoridad que la rija; donde hay reunion es preciso que haya una ley de unidad:, de lo contrario es inevitable el desórden. Las fuerzas individuales entregadas á sí solas sin esta ley de unidad, ó producen dispersion, ó acarrean choque y anarquía, De esta regla no se exceptúa la sociedad doméstica; y como la autoridad no puede residir en los hijos, ha de estar en los padres. Así, la autoridad paterna está fundada en A misma naturaleza, anteriormente á toda sociedad civil.

149. Los límites de esta autoridad se hallan fijados por el objeto de la misma: debe tener todo lo necesario para que la sociedad de la-familia pueda alcanzar su fin, que es la crianza y educacion de los hijos, de tal modo que se perpetúe el linaje humano con el debido desar-ES y perfeccion de las facultades intelectuales y moraes.

150. Antes de la sociedad con los hijos hay la de marido y mujer; y entre estos ba de haber autoridad para que haya órden. La debilidad de Ja mujer, las necesidades de su sexo, sus inclinaciones naturales, el predominjo que en ella tiene el sentimiento sobre la reflexion, la misma clase de medios que la naturaleza Je ha dado para adquirir ascendiente, todo está indicando que no ha nacido para mandar al varon, á quien la naturaleza ha hecho reflexivo, de corazon menos sensible,-sin los medios y las artes de seducir, pero con el aire y la fuerza de mando. La autoridad de la familia se halla pues en el varon; la de la madre viene en su auxilio y la reem- .

plaza cuando falta. - 151. El derecho de mandar es correlativo de la obligacion de obediencia; así pues, los deberes de la mujer con el marido y de los hijos con los padres, están limitados por el derecho de sus respectivos superiores (77, 78, 79). La mujer debe á sa marido, y los hijos á los padres, sumision y obediencia en todo lo concerniente al buen órden doméstico. Cuáles sean las aplicaciones de estos deberes, lo indican las circunstancias; y no puede establecerse una regla general que fije con toda exactitud la linea hasta donde llegan, y de la que no pasan. En la instabilidad de las cosas humanas es inevitable el que haya muchos casos que parezcan pedir la ampliacion Ó la restriccion de la autoridad doméstica; y el buen órden de las familias y de los estados ha exigido que los legisladores establecieran reglas para determinar algunas de las relaciones domésticas. De aquí es el que la autoridad conyugal y la potestad patria tengan diferente extension en los varios tiempos y paises: cuyas diferencias no pertenecen á este lugar, y son objeto de la jurisprudencia.

- 152. En la infancia de las sociedades, cuando las familias no estaban unidas con vínculos bastantes para constituir verdaderos estados políticos, la potestad patria debia ser naturalmente muy fuerte: siendo ej único elemento de órden privado y público, debia tener todo lo necesario para llenar su objeto. Pero á medida que la organizacion social fué progresando, la potestad patria, si bien entró como un elemento de órden, no fué el único; y así es que sus facultades se restringieron pasando algunas de ellas.al poder social. En este punto ha habido variedad en la legislacion.de los pueblos, viéndose sociedades bastante adelantadas, donde todavía se conservaba á la potestad patria el derecho de vida y:muerte; pero en general se puede asegurar que la tendencia ha sido de restriccion, encaminándose á dejarle únicamente lo indispensable para la crianza y educacion de los hijos y el buen órden en la administracion de los asuntos domésticos.

153. Los innumerables beneficios que los hijos deben ÉTICA...433 á sus padres, producen la obligacion de la gratitud; y asi como el padre cuida de la infancia y adolescencia del hijo, así el hijo debe cuidar de la vejez de su padre. La piedad filial es un deber ságrado: las ofensas á los padres son contra la naturaleza; y así es que el parricidío se ha mirado coa tanto horror en todos los pueblos, castigándole unos con suplicios espantosos, y no seña -lándoje otros ninguna pena; purque las leyes le consideraban imposible...O 154.. La naturaleza no comunica abamor filialla viveza, prolundidad, ternura y constancia que distinguen al paterno. y materno: en lo eual se manifiesta la sabiduría del Criador, que ha dado un impulso mas irresistible, á proporcion de.que se dirigía á un objeto mas necesario. Los padres viven y el mundo se conserva, á pesar del - cruel compurtamiento de algunos hijos, y de la ingratitud é indiferencia de muchos; pero el mundo se acabaria- pronto, si este olvido de los debgres fuese posible en las padres. Un anciann.desvalido molesta á los hijos que. le asisten; pgro la negligencia de estos solo puede abre--viarle un poco la vida; más si el: desvalimiento de.los hijos molestase á los padres, y estos se 'olvidasen de Cuidar.de ellos, y.no fueran capaces de'los mayores sacrificios, el niño perecéria cuandó apenas empezara á vivir. 155. A pesar de esta diferencia de sentimientos, la obligacion moral de los hijos para con los padres es grave, gravísima;-el amor, la obediencia, el respeto, la veneración, el auxilio en las necesidades, la tolerancia de sus molestias, el compasivo disimulo de sus faltas, la paciencia en las enfermedades y flaquezas de la vejez, son deberes prescritos por la piedad filial; quien los ol--vida y quebranta, ofende á.la-naturaleza, y en ella á su Dios su Autor. ' Aa EN | ecos í CAPITULO XVH2 * Origen del poder público. - e . 156, La sociedad doméstica no basta 'para el género humano ¿ ñorque limitada 4 la crianza y. educacion dé los hijos, ho se extiende á las relaciones ¡generales esta= hlecidas por motivos de necesidad y utilidad. Sin la autoridad paterna, no. seria posible la conservacion del órden entre los individuos de una misma familia; sin la autoridad política, no fuera posible conservar el órden entre las Fiterentos familias: estas serian á manera de individuos que luchariah entre sí continuamente, pues que para terminar sus desavenencias, no tendrian otra medio que la fuerza...=.- E e.* 457. Supueste que Dios ha hecho al hombre para vi» vir en sociedad:, ha querido. todo lo necesario para que esta fuera posible; por donde: se ve que. la existencia de n poder público es de derecho natúral, y que lo estam bien la sumásion á sus mandatos, La forma de este poder es varia, segun las cireunstancias: los trámites para Jlegar á constituirse, han sido diferentes segun las ideas, - dostumbres y situacion de los pueblos;-pero hajo una ú otra forma este.poder' ha existido, y ha debido existir.

por necesidad, donde quiera que los hombres se bañ hallado reunidas:-$in esto era inevitable la anarquía, y por consiguiente la puina de la sociedad...-- ” Esta doctrina és tan clara, tan sencilla, tan conforme á la naturaleza de las cosas, que na se a fácilmente porqué se ha disputadó tanto sobre el orígen'del poder': reconocido.el carácter social del hombre, así con respecto á lo físico como 'á lo intelectual y. moral, el disputar sobre la legitimidad de la existencia del poder, equivalia 4 disputar sabre la legitimidad de satisfacer una dé las necesidades mas urgentes. El hombre se alimenta, porque sin esto moritia; se viste, se guareca, porque sin esto seria víctima de la intemperie; viye en familia, porque no púede vivir.solo; las familias se reunen en-sqciedad, porque no pueden vivir aisladas; y rennidas en sociedad están sometidas á un poder público, porque sin él serian víctimas de la confusion y acabarian por dispersarse ó perecer. ¿Qué necesidad hay de inventar teorías para explicar hechos tan naturales? ¿Porqué se-han quejído sustituir las cavilaciones de la filosofía á las pres-Ya de la naturaleza? | 58.- La variedad de formas del poder público es un ÉMICA.- 435 hécho análogo á la variedad de alimentos, de trajes, de edificios: lo que habia en el fondo era una necesidad que se debia satisfacer; pero el modo ha sido diferente segun las ideas, costumbres, climas, estado social v demás circunstancias de los pueblos. Esta váriedad nada prueba contra la necesidad del hecho fundamental; solo manifiesta. la diversidad de sus- aplicaciones; no indica que haya dependido de la libre voluntad, sino que la necesidad, la conveniencia ú otras:eausas, le han medificado. La variedad de alimentos, trajes y habitaciones, no destruye la necesidad de estos medios; y el que ála vistá de la diversidad' de las formas del. poder público, finge contratos primitivos, por los cuales los hombres se hayan cónvenido en vivir juntos, y eh someterse á una autoridad, es no menos extravagante que quien se los imaginara reunidos para convenir en vestirse, en edificar casas, y en dar tal ó cual figura á sus trajes., tal ó cual forma á sus habitaciones. —-. o 159. ¿Cómo se organizó pues el poder público?.¿Cuáles fuerón los trámites de su formacion? Los mismos de todos los grandes hechos, los cuales no se sujetan á la. estrechez y regularidad de los procedimientos fijados por el hombre. Debiéron de combinarse elementos de diversas clasos, segun Jas circunstancias. La potestad patria, los matrimonios, la riqueza, la fuerza, la sagacidad, los convenios, la conquista, la necesidad de proteccion', y otras cansas semejantes, prodúciriañ naturalmente el que un individuo ó una familia, una casta, se levantasen sobre sus semejantes, y ejerciesen con mas ó menos limitacion, las funciones del poder público. A veces. la “autoridad de un padre de familia, extendiéndose á sus ramas y dependencias, formaria el tronca de un poder, que vinculándose en una cása ó parentela, daria. príncipes y reyés á las generaciones que iban sobreviniendo; á veces se necesitarian caudillos que guiasen en una trasmigracion, en una guerra, en lá defensa de los ho-“gares; y estos, levantados por la necesidad de las circunstancias, permanecerian despues en su elevacion; á veces una colonia de pueblos mas civilizados, empezando por pedir hospitalidad, acabaria por establecer un' imperio; á veces un hombre extraordinario por su capacidad arrebataria la admiracion de sus semejantes, que creyéndole enviado por el cielo, se someterian gustosos á su enseñanza y mandatos, vinculando en su familia el derecho: supremo; en una palabra, el poder público se ha formado de varios modos, bajo condiciones diversas; y. casi siempre lentamente:, á manera de aquellos terrenos que resnitan del sedimento de los rios en el tráscurso de largas años.. - E Atiéndase á. la formacion de los estados modernos y se comprenderá Ja de los-antiguos. ¿Acaso la Europa se ha constituido bajo un selo principio que le haya servido de regla constante?. La conquista, tos matrimonios, la sucesion, las cesiones, los.convenios; las.intrigas, das revoluciones, los libres llamamientos, ¿ho Son otros +an-_tos orígenes del puder público en las sociedades modernas?

Así en su orígen como-en su desarrollo, ¿Ja fuerza y el derecho no andan mezclados con harta frecuencia?-Aun en nuestros dias, ¿no,estamos viendo cambios-de formas políticas y dinastías, entre revoluciones, restauraciones, conquistas, convenios, trasformándose el poder 'público ora bajo las influencias de la diplomacia, ora bajo los debates de una asamblea", ora bajo la: fuerza de las bavonetas ó de las comnociones populares? Esta variedad, esta< vicisitudes, por mas lamentables que sean, son iñe-'vitables atendida la incesante lucha en que por Ja misma naturaleza de las'cosas se hallan las ideás,-las costum+ bres, los intereses, y por los sacudimíentos que produce el choque de las pasiones, que se ponen al-servicio de los elementos combatientes. La misma trasformacion que van: sufriendo de continuo las. sociedades, adelantando las unas, retrogradando las otras, y contribuyen-- de todas á qué se realicen los destinos que-Dios ha se--ñaladoá la humanidad en su mansion subre la tierra, es una causa necesaria de diferencias, y un insuperable obstáculo, para que los hechos, con su inmensa variedad y amplitud, puedan caber en la mezquiva regularidad de los moldes filosóficos. Es necesario contemplar la sociedad desde un «punto de vista elevado para no dejarse deslumbrar por teorías pobres, que pretenden explicar - y arreglar el mundo con algunas fábulas, tan heachidas de vanidad tomo faltas de verdad.

160. En resúmen: el óbjeto del poder público es una “necesidad del género humano; su valor mora! sé funda en la ley natural, que autoriza y manda la existencia del.. mismo; el modo de su formacion ha dependido «de las circunstancias, sufriendo la variedad. é instabilidad de an cusas humanas, o y CAPÍTULO XIX. Derechós y deberes recí procos, independientes del órden social.

461. -Antes de examinar - 105 derechos: y idebreS que se-fundan en el órden soc'al, conviene advertir que in-. dependientemente de toda reunion en sociedad,. y hasta de los vínculos de familia, ticne el hombre obligaciónes - Con respectó á sus semejántes, Basta que'dos individuos se encuentren, aunque sea por casualidad, y por breves momentos, para'que nazcan derechos y deberes conformes á tas circunsiancias., Supóngase que un hombre enteramente solo en la tierra, tropieza con otro cuya existencia no conocia; ¿puede: 'matarle, adlropellarle, ni molestarle en ningun sentido? Es evidente gue no. Luego en ambos, la seguridad individual es un derecho, y el respeto á ella un deber, Al enconlrar á su semejante.le vé en peligro de morir por enfermedad, por fatiga, por hambre ó sed; ¿puede dejarle abandonado y no socorrerle en su infertunio? Claro es que no: Luego. el auxilio en las necesidades es otra obligacion qué nace del simple contacto. de hombre con hambre.

El decir que no hay otros deberes elias: que los nacidos de la órganizacion social, es contrario á todos los. sentimientos del corazon. Un navegante en alta mar divisa á un infeliz que está luchando con las olas: ¿no seria culpable si pudiendo no le salvara? Aunque el desgraciado perteneciese á la raza mas bárbara, con la cual ño fuera posible tener ninguna c!ase de relaciones, ¿NO llanarfamos monstruo de crueldad al navegante que no le librase del peligro? No hay entre ellos el vínculo so- 138 FILOSOFÍA” ELEMENTAL. cial, pero hay el humano; siendo notable que esta clase de actos se llaman de humanidad, y lo contrario intanianidad, porque haciéndolos nos portámos como hon:-bres, y omitiéndolos como fieras.: 162. El Autor de la naturaleza nos une átodos con un mismo lazo, por el mero hecho de hacernos semejantes. La razon de esto se halla, en que no pudiendo el hombre vivir solo, necesita del auxilio de los demás; y la satisfaccion de esta necesidad queda sin garantía, si todo hombre no tiene prohibicion de maltratar á otro, y la obligacion de socorrerle. Esta lev moral es una condicion indispensable para el mismo órden físico; y de aquí es que Dios la ha escrito no solo en el entendimiento, sino tambien en el corazon, para que ho sólo la conociésemos; sino tambien la sintiésemos; de suerte que cuando fuese preciso obrar, el impulso natural 5e ade-Jantase á la reflexion. ¿Quién no sufre al ver sufrir? ¿Quién no experimenta un vivo desco de aliviar al infortunado? ¿Quién ve.en peligro la vida de otro, sin que instintivamente se arroje á salvarle? En una calle vemos á una persona distraida, que no adyierte que un cabalo, un carruaje la van á atropellar, ¿necesitamos acaso de la reflexion. para cogerla del brazo y librarla de una. desgraclá? ¿Los vínculos de familia mide sociedad, son necesarios para que nos creamos ligados con.este deber?

163. El derecho de defensa existe independientemente de la organizacion social. Por lo mismo que el hombre puede y debe conservar su vida; tiene un itidisputable derecho á defenderla contra quieh se la quiere quitar. Por idéntica rázon se extiende el derecho de defensa, 4 la integridad de los miembros y ál ejerticio de nuestras facultades. Si un hombre solitario se viere golpeado por útro, tiene derecho á rechazar los golpes pagándole con lá misma moneda; y gi se le quisiese coartar en su libertad, por ejemplo, ligándole Ó encerrándole, tendria derecho á desembarazarse de su olicioso custodio. -Un' salvaje que quiere beber.de una fueite ó comer de la fruta de un árbol del desierto, no puede ser coartado por otro en el uso de Bu derecho; y si este último pretende lo contrario, el primero podfá usar de los medios convenientes pura hacerle entrar en razon.

éricA.' 139 164. Infiérese de estó, que indépendleñtemente de todá sociedad doméstitá y politica, tiene el individuo derechos y deberé; derechos á lo que necesita para lá conservacion de la vida y el racional ejercicio de sus facúiltades; deberes, de respetar estos mismos derechos “en los demás, y de socorrerles eri sus necesidades, segun lo exijan las circunstancias. Estos derechos y deberes se fundan en el hombre coirio hombre, y no tomo4ndividuo de uná sociedad organizadá; nacen de tuna ley de sociedad universal, que ha establecido Dios entré todos lós individuos de lá especie humahá; or el mismo hecho de criarlos. 2 o 165. Conviene tener bien entendida y. presente éstá - «doctrina sobre los derethos y debéres intlividualés, pará comprender á fondo los que hacen de la organizacioñ. sotíal, ó de lá reunion perinanerite de los hombres eñ sociedad. El hombre no ló recibe todo de esta reunion; Jleva á ella un cáudal propio; que está sujeto á ciertas tondiciónes, perá del: cual no es lícito despojárle sin. jastds motivos. y ] CAPITULO Xx.

- Ventajas de la asotiacion..

166. La reunion de los hombres en sociedád adárrea á los asociados inmensas. ventajas. La seguridad indivi2 dual es garantida tontra las pasiones; los medios pará 18 conservacion de la vida se aumentáoy las fuerzas pará - dominar la naturaleza y hacerla -contribuir 4 lá sátisfaecion de las necesidades, se multiplican con la asociacion; las facultades intelectuales se acrecientan-notabléfnetíte, participando todos de las ideas de todos. Maniféestémoslo con und ejemplo. eN a Algunas tribus de salvajes se Hallar despúurramáidás por un valle plantado de árboles de cuyo fruto se sustentan. Mientras los árbolés se conserván bién;-hay abut> dancia de alimentos; tnás por desgraciá suele acóntéce?

nr 240. ” FILOSOFÍA ELEMENTAL. que en el tiempo de las lluvias el valle se inunda, y los rboles se destruyen ó deterioran. La causa de la inundacion está en que unas enormes piedras impiden que las aguas corran con libe: tad por su cauce: si fuese posible apartarlas, el peligro desapareceria; y además, culocándolas en la embocadura «del valle, por donde se desborda el torrente, en lugar de dañar como ahora, aprovecharian mucho, pues servirian de dique y asegurarian para siempre la conservacion de los árboles. Un salvaje ' concibe esta “idea: acumete la empresa, furceja, se Tatiga, pero en vano; cada una de las piedras pesa mucho mas de lo que puede mover un hombre. A los esfúerzos del uno suceden los del etro, con igual resultado: aunque los salvajes fuesen un millon, las piedras.suffieran los impulsos sucesivos, y permanecerian en su puesto. * He aquí los efectos del aistamiento. Introducid ahora el principio de asociacion. Cada piedra necesita la fuerza de diez hombres: como la gente sobra, se. reunen. diez para cada una; las piedras eran veinte; acometiendo la empresa á'un mismo tiempo los necesarios para tudo, que serán descientos, ina obra que antes era 'absolutamente imposible, 'se Jleva á cabo en un abrir y cerrar de ojos. E A Fácil seria multiplicar los ejemplos análogos. Tomad mil individuos, exigidles que trabajen por separado sin union de sus fuerzas: aunque sean todos excelentés ingenieros y arquitectos no alcanzarán á construir un dique regular, ni á levantar un miserable edificio...167. La asociacion es una condicion indispensable para el progreso; sin ella el género humano se hallaria reducido á la situacion de los brutos. ¿ Porqué dominamos á los animales, aun cuando alguno de ellos se declare en insurreccion?. Porque ellos 'no se ayudan recíprocamente '