SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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con el dolor, y haciendo necesarias las privaciones para el restablecimiento del órden. El gloton satisface su apetito desordenado; pero sufre en consecuencia las molestias y dolores de la indigestion; siendo notable que la ley física de su restablecimiento es una privacion: la dieta. En los demás vicios hallamos un órden! semejante: la pena tras el delito; la privacion del goce, para curar el mal físico + así las leyes mismas de la naturaleza nos ofrecen una serie de penas correccionales y expiatorias, manifestándose en esto la sabiduría que ha presidido al órden físico y al moral, é indicando que es una sola mano la que lo ha arreglado todo, pues que entre cosas tan diferentes hallamos tal enlace, tal concierto y armonía, CAPÍTULO XXVIIL Inmortalidad del alma. Premios y penas de la otra vida.

233. Por el órden mismo de la materia, nos hallamos - SECO O = e ww conducidos á tratar de los premios y penas de la otra vida, lo cual se liga con la inmortalidad del alma, y demás doctrinas religiosas. ¿A qué se reduce la religion, si despues de esta vida no hay nada? Si el alma muere con el cuerpo, es inútil hablarle al hombre de moral y religion: este seria el caso en que sin duda respondiera: comamos y bebamios, que mañana moriremos. En la fugacidad de la vida, en ese bello sueño que.pasa y desaparece, los instantes de placer son preciosos, si á ello se limita nuestra existencia: no hay entonces razon alguna para dejar de aprovecharlos; la conducta epicúrea es consecuencia muy lógica de las doctrinas que niegan la inmortalidad del alma.

. 234. Así como el principio de una cosa puede ser por creacion ó por formacion, segun que empieza de nuevo en su totalidad, ó se compone de algo que antes existia; así tambien el fin puede ser por aniquilamiento ó por disolucion, segun que se reduce á la nada, ó se descompone por la separacion de las partes. Una máquina no empieza en su totalidad absoluta, cuando se la construye; pues que sus partes existian ya de antemano; y cuando se deshace no se anonada, pues sus partes continúan existiendo, aunque separadas, Ó al menos sin la disposicion en que antes estaban..

Lo simple no puede empezar por formacion ó com» posicion, niacabar por disolucion; si no hay partes, cla: ro es que no pueden reunirse, ni separarse, ni desordenarse: lo simple empieza Ó acaba en su totalidad. De esto se infiere evidentemente que el alma humana siendo simple, no puede acabar por descomposicion; y así la muerte del cuerpo no la destruye. Ella no tiene ningun - gérmen de disolucion; porque no encierra diversidad ni - distincion en su sustancia; por tanto es preciso decir, Ó que dura para siempre ó que Dios la aniquila. La psicología nos demuestra la inmortalidad intrínseca ó sea la imposibilidad de perecer por disolucion; ahora, para probar la inmortalidad extrínseca, esto es, que Dios no la anonada, es preciso echar mano de otra clase de argumentos.

235. La experiencia nos enseña que las sustancias corpóreas no se aniguilan, sino que pasan de un estado á otro. Las nioléculas que las componen están en continuo movimiento; se hallan en las entrañas de la tierra, despues se combinan con la organizacion vegetal, y forman parte de una planta; cuando esta muere, continúan bajo la forma de madera; esta se pudre ó se quema, y las moléculas se dispersan para entrar en nuevas combinaciones en el reino vegetal ó animal; de suerte que las sustancias corpóreas recorren un círculo de trasformacion, mas no se anonadan. ¿Cuál de los dos seres es mas noble, mas digno, por decirlo asf, de los cuidados del Criador, una molécula sin voluntad, sin pensamiento, sin sentido, sin vida, sujeta á leyes necesarias, ó un ser inteligente, libre, capaz de dilatar indefinidamente sus ideas, y sobre todo de conocer y amar á su Autor? La. respuesta noes dudosa: luego el sostener que el alma se reduce á la nada, es invertir el órden del mundo, suponiendo que lo inferior se conserva y lo superior se acaba; y que Dios se complace en conservar lo inerte y en anonadar lo inteligente y libre.

236. El hombre tiene un deseo innato de la inmortalidad: la idea de la nada le contrista; y es harto evidente que su deseo no se satisface en esta vida, que, por su extremada brevedad, es comparada con razon á un sueño. Si el alma muere con el cuerpo se nos habrá dado un deseo natural, cuya satisfaccion nos será del todo “imposible; esto es contrario á la sabiduría y bondad del Criador: Dios castiga á los culpables, pero no se complace en atormentar á sus criaturas con irrealizables deseos. | Se dirá que aun en esta vida deseamos muchas cosas que no podemos conseguir, y que sin embargo nada se infiere contra la bondad y sabiduría de Dios. Pero es preciso reflexionar, que la inmensidad de los deseos que en vida experimentamos, aunque varios, y con harta frecuencia extraviados, se dirigen todos á.la felicidad: esto busca él sabio como el necio, el virtuoso como el corrompido; unos por camino verdadera, otros por errado; el resorte natural es el mismo en todos; el deseo de ser feliz. Si hay otra vida, estos deseos pueden cumplirse todos,-no en lo que tienen de malo, y á veces de contradictorio, sino en lo que encierran de amor - ÉTICA. yo á la felicidad; y por tanto quedan á salvo la bondad y sabiduría de Dios; pero si el alma muere con el cuerpo, no se satisface ni lo legítimo ni lo ilegítimo; ni lo razonable ni lo necio; y tantos deseos vehementes é indestructibles $e han dado al hombre.para llegar, ¿á qué? á la nada.: | 237. Supuesta la inmortalidad del alma no se ve inconveniente en que la suerte del hombre haya sido encomendada á su libertad; y que, grabado en su espíritu el deseo de ser feliz, se le hava otorgado la facultad de buscar esta dicha de varios modos, para que si no la encontrase, la responsabilidad fuera suya: así se explica porqué unos aman las riquezas, otros los placeres, otros la gloria, otros el poder, buscando la felicidad en objetos que no la.encierran: en tal caso, suya es la culpa; el deseo de ser feliz es natural; pero el carácter de inteligentes y libres exigia que esta felicidad fuese el iíruto de nuestras obras, que Jlegásemos á ella por el «onocimiento y la libre voluntad, y no por una serie de ]mpulsog necesarios. Guando los deseos no se satisfacen en esta vida, ó en vez de gozo, hallamos sinsabores; y en lugar de placeres, dolor; no podemos quejarnos de Dios; que nos ha sujetado á estas leyes para nuestro propió.

bien; y si aun siende moderados y lícitos, nuestros deseos no se satisfacen sobre la tierra, tampoco hay lugar á queja, porque no siendo esta nuestra mansion final, y habiendo de vivir para siempre en otra, la vida de la tierra es un mero tránsito, y cuanto sufrimos aquí no es mas que una ligera incomodidad que arrostra gustoso el viajero para llegar á su patria. Pero todo esto desa—. parece si el alma muere con el cuerpo; entonces no hay ninguna explicacion plausible: deseamos con vehemencia, y no podemos llenar los deseos; aunque los. moderemos, ajustándolos á razon, tampoco se cumplen; las privaciones que sufrimos no tienen compensación en ninguna parte; nuestra vida es una ilusion permanente, ¡uestra existencia una contradiccion. El no ser nos horroriza, la inmortalidad nos encanta; deseamos vivir.,. y vivir en todo: antes de abandonar esta tierra, queremos dejar recuerdos de nuestra existencia. El poderoso construye grandes palacios, que él no habitará; el la- 476* FILOSOFÍA ELEMENTAL.

brador planta bosques que no verá crecidos; el viajero escribe su nombre en una roca solitaria que leerán las generaciones venideras; el sabio se complace. en la inmortalidad de sus obras; el conquistador en la fama de sus victorias; el fundador de una casa ilustre en la perpetuidad de su nombre: y hasta el humilde padre de familias se lisonjea con el pensamiento de que vivirá en sus descendientes y en Ja memoria de sus vecinos; el deseo de la inmortalidad se manifiesta en todos de anil maneras, bajo diversas formas, pero no. es posible arrancarle del corazon: y este deseo inmenso, que vuela al través de los siglos, que se dilata por las profundidades de la eternidad, que nos consuela en el infortunio y nos alienta en el abatimiento; este deseo que- levanta nuestros ojos hácia un nuevo mundo, y nos inspira desden por lo perecedero, ¿solo se nos habria dado como una bella ilusion, como una mentira cruel, para dormirnos en brazos de la muerte y no dispertar jamás? No, esto no es posible; esto contradice á la bondad y sabiduría de Dios; esto conduciria á negar la Providencia, y de aquí al ateismo. ' e 238. En el hombre todo anuncia la inmortalidad. Sus ideas no versan sobre lo contingente, sino sobre lo necesario; no merece á sus ojos el nombre de ciencia lo que no se ocupa de lo necesario, y por consiguiente eterno. Los fenómenos pasajeros forman el objeto de sus observaciones para llegar al conocimiento de lo permanente; tiene fija su vista á lo que se sucede en la cadena de los tiempos; pero es para elevarse á lo que no pasa con el tiempo. En su propia mente encierra un mundo ideal, necesario: las ciencias matemáticas, ontológicas y morales, prescinden de las condiciones pasajeras; se forman de un conjunto de verdades eternas, indestructibles, que ni nacieron con el mundo ni perecerian pereciendo el mundo. «Siendo esto así, ¿qué misterio, qué contradiccion es el espíritu del hombre, si tamaña amplitud solo se le ha concedido para los breves momentos de su vida sobre la tierra? Semejante suposicion, ¿no nos haria concebir la idea de un ser maléfico que se ha complacido en burlarse de nosotros?

239. En confirmación de este mismo argumento hay ¡A CAS A — PH otra consideracion de hucha grayedad. La mayor parte de los hombres se fijan-poco en esas ideas grandes que forman las delicias de una vida meditabunda. Ocupados en sus tareas ordinarias, faltos de tiempo y preparacion para pensar sobre los secretos de la filosofía, dejan correr sus dias sin desenvolver sus facultades intelectuales, mas allá de lo necesario para el objeto de su estado y profesion. Considerando á la humanidad desde este punto de vista, se nos ofrece como un caudal inmenso de fuerzas intelectuales y morales, del que no se emplea en la tierra mas que una parte insignificante, comparada con la totalidad. Si el alma sobrevive al cuerpo, se concibe muy bien que estas facultades no se desenvuelvan aquí en su mayor parte; les espera la eternidad, donde podrán ejercer sus funciones en grande escala: y entonces el género humano se parece á un viajero, que durante el viaje lleva arrolladas y escondidas las .preciosidades que- luego desplegará y empleará cuando llegue á su casa. Pero si el alma nó tiene mas vida que esta, ¿de qué sirve tanto caudal de fuerzas intelectuales y morales? ¿qué sabiduría fuera la que criase lo'que no habia de servir? Tanto valdria pretender que obra _cuerdamente:el labrador que esparce sobre la tierra la semilla en grande abundancia, sabiendo:que solo han de brotar pocos granos, y queriendo destruir los tallos antes que lleguen á sazon.: 240. Los destinos de la humanidad sobre la tierra no sirven á explicar el misterio de la vida, “si esta se acaba con el cuerpo. Es verdad que el linaje humano ha hecho cosas admirables trasformando la faz del globo,. y que probablemente las hará mayores en adelante; es cierto que se nos ofrece á manera de un grande individuo encargado de representar un inmenso drama, cuyos pape--Jes están repartidos entre las varias naciones, y de los cuales le corresponde tambien una pequeñísima parte á cada hombre particular; pero este drama tiene un sen--tido si la vida presente se liga con una vida futura, si los destinos de Ja humanidad sobre la tierra están enlazados con los de otro mundo; de lo contrario, no. En efecto: reflexionando sobre la historia, y aun sobre la experiencia de cada dia, notamos que en el cufso general de los destinos eat los acontecimientos marchan sin consideracion á los ndbvidnos ni aun á los pue --blos: pueblos é individuos son como pequeñas ruedas del gran movimiento, duran un instante, luego desaparecen por sí mismos; y si alguna vez embarazan son aniquilados. Considerad el desarrollo de una idea, de una institucion, un elemento social cualquiera: aparece como un gérmen apenas- visible, y se extiende, se propaga vasta dominar vastos paises por dilatados siglos. Pero ¿á qué costa? A costa de mil ensayos inútiles, tentativas erradas, angustias, guerras, deyastacion, desastres de todas clases. La civilizacion griega se extiende por el oriente; las luces se difunden; los pueblos puestos en contacto se desarrollan y adquieren nueya vida; es verdad; pero medid, si alcanzais, la. cadena de infortunios que este adelanto cuesta á la humanidad; recorred las épocas de Filipo, Alejandro y sus sucesores, hasta que invaden el oriente las legiones pomanas. Roma da unidad al mundo, contribuye á su civilizacion, es cierto; pero mientras contemplais este cuadro yeis diez siglas de guerras y desastres; rios de lágrimas y sangre. Los bárbaros del norte sálen de $us bosques, y sus razas llenas de vida, rejuvenecen las de pueblos degenerados; de aquellas hordas sé formarán con el tiempo las brillantes naciones que cubren la faz de la Europa; es verdad; pero antes de llegar á este resultado trascurriráx otros diez siglos de calamidades sin cuento; los árabes dominan el mediodía, y trasmiten á la civilizacion eyropea algunas luces en las ciencias y en las artes; ¿pero á qué precio las compra la humanidad? con ocho siglos de guerra. La civilizacion progresa; viene el siglo de los descubrimientos: las Indias orientales y occidentales reciben nueva vida; pero ¿á qué precio? Fijad si podeis la vista en los cuadros de horror que os ofrece la historia. La Europa llega al siglo xvi; es sabia, culta, rica, poderosa; todavía la sangre se continuará vertiendo á torrentes, acaudillando grandes ejércitos, Gonzalo de Córdoba, Cárlos Y, Gustavo, Luis XIV, Napoleon!...y ¿qué hay en el porvenir?

En esas revoluciones inmensas con las cuales recorre la humanidad la vasta órbita de sus movimieñtos, los AAA OA individuos, los pueblos, las generaciones, parecen nada; los individuos sufren y mueren á millones, los pueblos son víctimas de grandes calamidades, y á veces dispersados ó exterminados, Concibiendo la vida de la humanidad sobre la tierra, como el tránsito para otra; viendo -en la cúspide del mundo social á la Providencia enla-"zando lo terreno cón lo celeste, lo temporal con lo eterno, se comprende la razon de las grandes catastrofes > porque solo descubrimos en ellas los males de un momento, encaminados á la realizacion de un designio superior; pero si el alma muere con el cuerpo, ¿á qué esos padecimientos privados y públicos? ¿á qué el haber puesto sobre la tierra una débil criatura para hacerla sufrir y morir? ¿Dónde está la compensacion de tantos males? ¿dónde el objeto de tan desastrosas mudanzas?

-Se dirá que la compensacion se halla en el adelanto social; que el objeto es la perfeccion de la sociedad; pero esta respuesta es altamente fútil, si no suponemos la inmortalidad del alma. La Sociedad en si no es otra cosa que un todo moral; corisiderada con abstraccion de los individuos es un ser abstracto; ella es inteligerrte cuando ellos lo son; es moral cuando ellos lo son; es feliz cuando ellos lo sun. La inteligencia, la moralidad, el bienestar de la humanidad, no es otra cosa Que la suma de estas cualidades que se halla en los hombres. Por estas consideraciones se echa de ver que el individuo, aunque pequeño, no puede desaparecer delante de la sociedad; es infinitésimo si se quiere, péro de la suma de esos infinitésimos la sociedad se integra. Ahora bien, si la adquisicion de una idea para.la humanidad ha costado á un número inmenso de sus individuos el vivir entre continuas turbaciones que les produjesen la ignorancia; si la conquista de una mejora moral ha costado á muchas generaciones la agitacion y. la esclavitud; si el adelanto material lo han pagado una larga serie de generaciones con guerras, incendiós, devastacion, males sin cuento; ¿qué vienen á significar esos bienes, esas mejoras y adelantos? Y cuando se reflexiona que las generaciones que disfrutan de las adquisiciones de los pasados, trabajan, y sufren y mueren, por adquirir para los venideros, se Wo. , fr nos presenta el género humano como una serie de operarios que trabajan, y se afanan, y sufren, y mueren para una cosa ideal, para un ser abstracto que llaman la sociedad, presentando una evolucion sin término, sin -objeto, sin ninguña razon que justifique sus trasformaciones incesantes. | La humanidad es un sublime y. grande individuo moral, cuando se reconoce á sus miembros la inmortalidad y se los considera pasando sobre la tierra para llegar á otro destino. Sin esto, el mismo progreso humanitario “es una especie de sima sin fondo, donde seprecipitan las generaciones sucesivas, sin saber porqué, ni para qué; un mar sin límites adonde llevan su caudal los indivi- «duos y los puéblos, perdiéndose luego en su inmensidad, como las aguas de les rios en los abismos del Océano. 211. Cuando se finge por un momento que el alma es mortal, se apodera del corazon una profunda tristeza al fijar la vista sobre el breve plazo señalado á nuestra vida. Duélese el hombre de haber visto la luz del dia. Hoja que el viento lleva, arista que el fuego devora, flor de heno secada por el aliento de la tarde; ¿quién le ha dado el conocer con tanta extension y amar con tanto ardor, si sus ojos se han de cerrar para no abrirse jamás, si su inteligencia se ha de extinguir como una centella que serpea y muere; si mas allá del sepulcro no hay nada, sino soledad, silencio, muérte por toda la.

eternidad?...¿Quién nos ha dado ese apego á nuestro3 semejantes si nos hemos de separar para siempre? ¿Quién nos inspira que tanto nos ocupemos de lo venidero, Si - para nosotros no hay porvenir, si nuestro porvenir es la nada? ¿Quién nos-mece con tantas esperanzas si no hay para nosotros otro destino que la lobreguez de la tumba? ¡ Ay, qué triste fuera entonces el haber visto la ¿luz del dia, y el sol inflamando el firmamento, y la luna despidiendo su luz plácida y tranquila, y las estrellas tachonando la bóveda celeste como los blandones de un inmenso festin; si al deshacerse nuestra frágil organizacion no hay para nosotros nada, y se nos echa de este sublime espectáculo para arrojarnos á un abismo donde durmamos para siempre! | 212. No, no es así; este es un pensamiento sacrileo A A ÉTICA. - 481 go, una palabra blasfema. Si así fuese no habria Providencia, no habria Dios; el mundo fuera una serie de fenómenos incomprensibles; una' evolucion perenne de acontecimientos sin objeto;. una fatalidad ciega que seguiria su camino por las inmensidades del espacio y del tiempo, sin orígen, sin objeto, sin fin, sin conciencia de sí propia; un ser misterioso que arrojaria de su seno infinidad de seres con inteligencia, con voluntad, 'con amor y con inmensosdeseos; y que luego los absorberia de nuevo en sus abismos, como una sima que traga en sus profundidades tenebrosas los plateados y resplandecientes lienzos de una vistosa cascada. Entonces el mundo no seria una belleza, no el cosmos de los antiguos, sino el caos; una especié.de fragua donde se elaboran en confusa mezcla los placeres y los dolores, donde un ímpetu ciego lo lleva todo en revuelto torbellino, donde se han reservado para el ser mas noble, para el ser inteligente y libre, mayor cúmulo de males, sin comperisacion ninguna; donde se han reunido en sintesis-todas las contradicciones: deseo de luz y eternas tinieblas; expansion ilimitada y silencio eterno; apego á la vida y muerte absoluta; amor al bien, á lo bello, á lo grande, y el destino á la nada; esperanzas -sin fin, y por dicha final un puñado de polvo dispersado por el viénto. . ¿Quién puede asentir á un sistema tan absurdo y desconsolador? En medio del órden,.de la armonía que admiramos en todas las partes de la creacion, «quién, podrá persuadirse que el desórden y el caos solo existan con relacion á nosotros? ¿Quién no aparta con horror la vista de ese cuadro desesperante? | 243. Hagamos la contraprueba: empecemos por admitir la inmortalidad del alma; y el caos se aclara; del fondo de sus tinieblas surge la luz, y el mundo se presenta otra vez ordenado, bello, resplandeciente. Se explica la inmensidad de nuestros deseos, porque se pueden llenar; se explica la extension de nuestra inteligen- J cia, porque se ha de dilatar un dia por un mundo sin fin;.

se explica la necesidad. de las ideas, porque desde que nacemos empezamos la comunicacion con un órden inmortal; se explica la alternativa de los placeres y dolores, porque lo que falta en esta vida se compensa en la otra; se explican las evoluciones y las catástrofes de la humanidad sobre la tierra, porque se ligan con destinos eternos; se explican los sufrimientos de los individuos en esas trasformaciones, porque su vivir no acaba con el cuerpo; se explica el bien de la sociedad considerado en sí mismo, porque es un grande objeto intentado por la Providencia, para enlazar lo pasada'con lo venidero, la tierra con el cielo, el tiempo con la eternidad. El órden, la armonía, la razon, la justicia, brillan bajo la influencia de esta idea consoladora; y el universo, lejos de ser un caos, es un conjunto admirable, una saciedad inmortal 'de los seres inteligentes y libres, entre “sí y con su Criador; en la cúpula de este vasto conjunto, resplandece el destino del hombre en aquella ciudad inmortal, iluminada por la claridad de Dios, y que con rasgos sublimes nos describiera el profeta de Patmos.

El órden moral se explica tambien con la inmortalidad: el bien tiene su premio, y el mal su castigo; sobre la dicha del culpable pende la muerte como una espada; á sus piés el abismo de la eternidad; si la virtud está algunas veces abrumada de infortunio y marchando sobre la tierra entre la pobreza, la humillacion y el sufrimiento, levanta al cielo sus ojos llorosos, y endulza sus lágrimas con un pensamiento de esperanza.

Así es, así debe ser; así lo enseña la razon; así nos lo dice el corazon;.así lo manifiesta la sana filosofía; así lo proclama la religion; así lo ha creido siempre el género humano; así lo hallamos en las tradiciones primi-'¡vas, en la euna del mundo.

PIN DE LA ÉTICA.

_ HISTORIA DE LA FILOSOFIA.

> PRÓLOGO.

Este tomito completa el Curso de Filosofía elemental. Difícilmente se tendrá una idea cabal de la filosofía, si no se conoce algun tanto su historia; mas, por otra parte, no es posible entender la historia, si antes no se ha estudiado la filosofía; así parece que la historia no debe ser el principio, sino el com-. plemento.

Al hacer este trabajo se tropieza con la grave dificultad de: haber de encerrar en breves páginas » que no cabe en muchos volúmenes; en tales casos no hay otro.medio que trazar los objetos á grandes rasgos, prescindiendo de pormenores que no sean del todo indispensables. Advierto que no he forcejado por encontrar relaciones entre las escuelas ni hacerlas entrar en cuadros formados con sistema; cuando he creido descubrir la filiacion de ciertas ideas la he indicado; cuando no, he prescindido de clasificaciones, en cuya exactitud tenia poca fe. La Historia de la filosofia es la historia de las evoluciones del espíritu humano en su porcion mas activa, 1186 FILOSOFÍA ELEMENTAL: mas agitada, mas libre: no hay una sola órbita, sino muchas y muy diversas é irregulares; si se las quiere dar contornos demasiado precisos, hay peligro de desfigurarlas: en objetos de suys expansivos, indefinidos, vagos, retratar con holgura es retratar con verdad , FILOSOFÍA DE LA INDIA.

1. La filosofía de la India es una especie de teología. pues que viene á ser un comentario ó exposicion de la doctrina religiosa, contenido en sus libros sagrados llaimados Vedas. Su Dios” es Brahma, la sustancia Única: nada existe fuera de ella ni distinto de ella; lo que no es ella no es realidad, es una mera ilusion, un sueño. Por esta ilusion que Jlaman maya nos parece que hay muchos seres, distintos, obrando los unos sobre los otros: pero en realidad no hay mas que uno, principio y término de todo, accion y pasion, Ó mas bien unidad simplicisima, idéntica, de la cual salen esas apariencias de ser, y adonde van á perderse como las gotas del rocío en la inmensidad del Océano. Algunos han creido descubrir en la doctrina de los Vedas un rastro del misterio de la Trinidad, en los tres nombres que dan á Dios; Brahma, Vichnou, Siva. Brahma en-cuanto crea; Vichnou en cuanto conserva; Siva en cuanto destruye y renueva las formas de la materia. | 2. Uno de los dogmas fundamentales de la religion de la India es la metempsíicosis ó trasmigracion de las almas; las cuales, si han obrado bien, reciben por recompensa la íntima union con Brahmas ó mas bien la absorcion en el ser infinito; y si se han conducido mal, son castigadas pasando á otros cuerpos mas groseros.

3. Al parecer muchos creen encontrar en la doctrina de la India el panteismo puro; respeto la opinion de estos autores, pero me atrevo á dudar de que esté bastante fundada. Verdad es que el decir que nada existe sino Brahma, y que todo cuanto no es él se reduce á meras ilusiones, parece indicar la doctrina de la sustancia única, que es todo y que se revela bajo distintas formas, meros fenómenos en cuanto se las quiera distinguir del ser en que radican; pero si bien se reflexiona, seria posible que en semejantes «expresiones hubiese algo de la nebulosa exageracion que distingue á los. pueblos orientales, y que la significacion genuina no fuese el panteismo puro, á la manera que se quiere darnos á entender. He aquí las razones en que me fundo. | hh. La doctrina de los Vedas nos habla de la sustancia única, alma universal, vida de todo; pero tambien nos habla de:emanaciones sucesivas por las cuales explica la formacion del mundo: Nos dice que Brahma queriendo multiplicarse crió. la luz; que la luz queriendo multiplicarse crió las aguas; y que estas, queriendo tambien multiplicarse, criaron los elementos terrestres y sólidos. Aquí vemos seres distintos, que no es fácil componer con lg unidad absoluta, entendida en un sentido riguroso. —: 5. La aplicacion de la doctrina teológica 4 los destinos del hombre parece confirmar la misma conjetura. No admitiendo mas que una sola sustancia, y asentando que cuanto no es ella no es mas que apariencia ilusoria, no se puede sostener la individualidad de) espíritu humano, y mucho menos aplicarle premios y castigos. Una simple apariencia, un fenómeno que no encierra nada real, no es susceptible de premio ni de pena. Hemos visto que la doctrina de la India profesa este dogma como fundamental, estableciendo la “inmortalidad del alma y señalándole premio ó castigo, segun haya sido su conducta: luego admite la responsabilidad personal en toda su extension; y por consiguiente la individualidad del. ser responsable. De dos almas la buena se une despues de la muerte con Brahma, la mala es relegada á un Cuerpo mas grosero: ¿cómo se concibe esta diferencia en los destinos si no se admite que cada una de ellas / esuna cosa real, y que son realmente distintas entre sí?

€. Las aplicaciones sociales que se hacen de esta doc- F HISTORTA DE LA FILOSOFÍA. 1189 trina religiosa tambien indican multiplicidad. -Brahma no produjo tedos los hombres iguales; se distinguen estos en cuatro castas; el Brahman, Kchatriya, el Vaisya y el Soudra. El Brahman es el dueño del todo; Brahma le constituyó sobre todos los demás hombres; y lo que estos poseen se lo deben á él. Por el contrario el Soudra nació únicamente para servir á las clases superiores: primero á los Brahmanes, despues á los Kchatriya y á “los Vaisya. Aquí se nos ofrece no solo distincion, sino tambien diferencia entre los individuos de la especie, lo que no es posible conciliar con la unidad absoluta, tomada en sentido riguroso.

El modo con que explican la produccion de las castas indica tambien una, distincion incompatible con la unidad. Brahma produjo de su boca al Brahman; de su brazo al Kchatriya; de su muslo al Vaisya, y de su pié al Soudra; en lo cual vemos una serie de cosas no solo distintas sino diferentes. ' 7.. Se conocen en la India varios sistemas. El Vedanta, llamado así porque tiene por objeto explicar la doc-. trina de los Vedas: su fundacion se atribuye á Vyasa. El Sankhya trata con especialidad del alma y de sus relaciones con el cuerpo y la naturaleza; proponiéndose rincipalmente señalar los medios conducentes á la feicidad eterna. Admite en el alma tres calidades: bondad, pasion y oscuridad 'Ó ignorancia; atributos que considera como comunes á todos los seres incluso el primero; lo cual no concuerda muy bien con la infinidad que los Vedas reconocen en Brahma. Este sistema tiene dos ramificaciones: la una fundada por Kapila, la otra por Patandjali. El Nyaya se ocupa' de la dialéctica, Ó mas bien de los fundamentos de ella, pues que la teoría de la certeza es uno de sus objetos principales: su fundador es Gotama. El sistema de Kanada que algunos. miran como una ramificacion del Nyaya, desciende de “las teorías sobre la certeza, al método para llegar á ella.

Establece seis categorías: sustancia, calidad, accion, general, particular y relativo. Son notables por los puntos de contacto que tienen con las de Aristóteles. Algunos han creido encontrar en la filosofía de fa India el verdadero silogismo, Tambien se halla en la doctrina de Ka- > el panteismo, lejos de progresar en ella la adulterais; ¿repetís lo que hicieron los puebles groseros: á la pureza de la verdad primitiva sustituir. el caos. | OS FILOSOFÍA DE LA CHINA.

11. No se debe juzgar de las ideas teológicas y filosóficas de la China por las supersticiones populares: estudiando los libros de sus filósofos- se han encontrado doctrinas sobremanera notables, en cuanto indican con harta claridad los vestigios de una revelacion, confir- * mando lo que se ha dicho con respecto á la India. Laokiun, sabio chino que vivia antes de Confucio, emite ideas análogas á las de Platon y de los.Brahmanes de la India, en órden al misterio de la Trinidad; y Lao-Tseu, otro filósofo chino muy célebre, habla sobre este punto con un lenguaje que admira. Abel Rémusat ha publicado interesantes trabajos sobre las obras de este filósofo; y he aquí un notabilísimo pasaje que se halla en “sus Miscelaneas asiáticas. « Antes del caos que ha precedido al cielo y á la tierra existia un ser solo, inmenso, silencioso, inmutable, pero siempre activo; este es la madre del universo. Yo ignoro su nombre; pero le significo por la palabra Tao (razon primordial, inteligencia creadora del mundo, segun las Cartas edificantes). Se puede dar un nombre á la razon primordial: sin nombre es el principio del cielo y de la tierra; con un nombre es la madre del universo...La razon ha producido uno; uno ha producido dós; dos ha producido tres; tres ha producido todas las cosas. El que mirais y no veis, se llama J. El que escuchais y no oís, se llama HE. El que vuestra mano busca y no puede tocar, se llama V. Estos son tres seres incomprensibles, que no forman mas que uno.

El primero no es mas brillante, y el último no es mas Oscuro. » E |