axiomas, y cuyo enlace no se nos ofrece á primera vista, sino que necesitamos sacarle por el raciocinio. Este se forma de juicios, los que á su vez se componen de ideas; y así Aristóteles analiza los juicios y las ideas para llegar al conocimiento completo del raciocinio. Como las palabras tienen tan íntima relacion con las ideas, el profundo dialéctico no descuidó este ramo importante: examinando la expresion de las ideas y' de los juicios en los términos y proposiciones. Así, la lógica de Aristóteles forma un -completo cuerpo de ciencia; cuya ingeniosa trabazon no han podido menos de admirar los filósofos que le han sucedido. Sea cual fuere el juicio que se forme sobre su utilidad en la práctica, siempre es necesario convenir en que este es un monumento que honra al entendimiento humano, y que ha contribuido poderosamente á los adelantos ideológicos. ¡e 99. La cosmología de Aristóteles es tambien un sistema íntimamente trabado, aunque deja mucho que desear bajo diferentes aspectos. Su espíritu observador no podia satisfacerse con las teorías idealistas de Platon; ni su elevado genio podia contentarse con las mecánicas descripciones de Demócrito; así, ni admitió con el último la combinacion atomística, ni afirmó con el primero > HISTORIA DE LA.FILOSOFÍA. 59) rr que el mundo corpóreo fuese una imágen de las ideas en las cuales se encontraba la verdadera realidad. Excogitó su materia y forma, y con ellas se propuso explicar el mundo. | 100. La materia no es segun Aristóteles un conjunto » de átomos; la forma no es la disposicion de estos en el | espacio; si tal fuera su teoría se confundiria con la de, Demócrito. La materia por sí sola no es el cuerpo, pero es: un principio que entra en todos los cuerpos; carece de: actividad, pero en cambio es una potencia universal para ' recibir todas las formas. La materia existe, mas no sola, sino en cuanto está unida á la forma que le da el acto, y ' junto con ella constituye la naturaleza. La forma es lo que actúa á la materia, la que uniéndose á ella la hace ser, y ser tal cosa; la forma no existe separada de la | materia; ella en sí no es mas que acto de la materia; de la cual necesita como de un fondo, de un substratum, -donde se asiente y á que comunique su actualidad. Esta ' es la que se llama forma sustancial, á diferencia de las accidentales, que consisten en cierta disposicion de las partes, ó en otras modificaciones que no afectan la íntima naturaleza del cuerpo. La tierra combinada con otros elementos da una planta, esta se trasforma en madera, esta en carbon, este- en ascua, esta en ceniza: el fondo comun que va pasando sucesivamente por las naturalezas de tierra, de planta, de carbon, de fuego, de ceniza, es la materia; el acto que da á esa potencia la naturaleza de las cosas en que se va convirtiendo, es la forma. sus-.
tancial. El resultado es el cuerpo. Sin alterarse la naturaleza de la madera es capaz de recibir la figura de escaño, mesa ó silla; puede estar en quietud ó en movimiento; húmeda ó seca, caliente ó fria: estas modificaciones se llaman accidentes ó formas accidentales, á diferencia de la sustancial, que lleva consigo una naturaleza nueva.?
101. Esta teoría es menos idealista que la de Platon, y menos mecánica que la de Demócrito. Aristóteles no hace de las formas unas.ideas subsistentes en sí mismas; pero tampoco considera los cuerpos como simples conjuntos de partes. La diferencia entre ellos no resulta de la de una forma ideal, separada y subsistente en sí; pero tampoco consiste en el diverso modo de la colocacion de los átomos. Los cuerpos, aun suponiéndolos con' una disposicion idéntica de. partes, se distinguen por sus esencias particulares que resultan de la respectiva forma sustancial.
102. Al renacer en Europa la filosofía atomística Ó - corpuscular, fué muy ridiculizado el sistema de Aristóteles; sin embargo, la reflexion y la experiencia han:en- - señado que tampoco se explica el mundo por la diversa " posicion de los átomos. Leibnitz observó que las teorías mecánicas no bastaban á las necesidades de la física; y en nuestros tiempos, lejos de que gane terreno la lilosofía corpuscular, hay una tendencia hácia las teorías dinámicas, las que, exageradas, conducen al idealismo. | | + 103. Dela union de la forma con la materia resultan ¿los cuerpos; pero entre estos hay un órden: los unos ¿son primitivos, los otros son eompuestos; aquellos sou los elementos, estos el resultado. Los elementos son cuatro: agua, aire, tierra y fuego. La tierra y el agua, Son pasivos; el aire y el fuego actives. Todos los cuerpos, Sublunares se forman de la combinacion de estos cuatro, elementos; mas para los celestes se necesita. olro supe-, rior, del cual se componen lus astros. y 104. Segun Aristóteles, el mundo es. eterno, no solo en cuanto á la materia, sino tambien á su forma; bien ' que dependiente de Dios en su movimiento.
105. El alma humana es distinta de los cuerpos: y la llama entelechia, palabra griega que segun Ciceron viene á significar mocion continua y perenne; quasi quamdam continuatam et perennem motionem ( Tuse., lib. 1).
' Parece que Ciceron, tan versado en la lengua griega, y que tuvo la.ventaja de conocerla viva, debió compren-- der el genuino sentido de la palabra entelechia; no 0stante son muchos los críticos que no lo creen así, y Opinan que no significa movimiento, sino cosa que es fin, d finalidad; por manera que Aristóteles quiso expresar que el alma es un ser completo, acabado, fin del cuerpo, y que preside á su organizacion. Como quiera, es cierto que Aristóteles consideraba et alma como un ser distinto del cuerpo, no como un resultado de la organizacion, sino como un principio de la misma; -la materia ne le daba nada, lo recibia todo de ella.
106. ¿Admitia Aristóteles la inmortalidad del alma? Desde luego se puede asegurar que, segun las doctrinas de este filósofo, la mucrte del cuerpo no imyíica la del alma; pues que no la miraba como el resultado de la organizacion, sino como el principio de la misma. Pero esto no basta para dejar en salvo la verdad; y segun parece no está bastante clara sobre este punto la mente * del filósofo. Pretenden algunos que Aristóteles no adimitia la personalidad del alma, sino durante la vida actual, y que en terminando esta se contundia en no sé qué entendimiento universal como una gota de agua en el Océano. Esta es una explicacion que me parece indigna de un genio tan eminente; pero la experiencia enseña que la razon, abandonada á sí sola, cac en los mayores extravios. ] 107. Al fin de sus dias Aristóteles fué perseguido como sospechoso de impiedad; por lo cual tuvo el disgusto de morir fugitivo de su patria. Fácil es comprender que un entendimiento: como el de Aristóteles no se satisfacia con la religion idólatra; pero seria injusto acusarle de ateismo. Sabrdo es que probaba la existencia - de Dios por la necesidad de un primer motor; y aunque no siempre se exprese con la debida claridad, resulla de sus obras que miraba á Dios como un ser recesario, inteligente, distinto del universo, y causa del movimiento. Si tuviésemos completas las obras de Aristóteles, conoceríamos su mente con mayor certeza; mas por lo que de sí arroja un precioso pasaje que de ellas nos ha conservado Ciceron, se deja entender que Jas ideas de este (ilósofo sobre Dios, cero ordenador. y gobernador del mundo, eran muy claras y fijas. Hé aquí sus palabras: « Si hubiese debajo de la tierra gentes que hubieran vivido en cómodas y espléndidas habitaciones, adornadas con estatuas y cuadros, y provistas de cuan suelen disfrutar los que son tenidos por dichosos; y que sin haber salido nunca á la faz de la tierra, y habiendo oido hablar de dioses, salieran á esta superficie en que nosotros moramos; al ver la tierra, el mar, el cielo, la magnitud de las nubes, la fuerza de los vientos, el ta- IN 528 | FILOSOFÍA ELEMENTAL, maño y la hermosura debso], su fuerza activa, la difusion de su luz por el firmamento; y de noche la bóveda celeste tachonada de astros, las fases de la luna, ora creciente ora menguante; y todos estos movimientos periódicos, ordenados, permanentes, inmutables; por cierto que al contemplar semejante espectáculo dirian que hay dioses, y que el universo es obra de los dioses. » (De Nat. Deor., lib. 11.) | | a XIX.
CÍNICOS.
- 108. Las escuelas..de Platon y Aristóteles no fueron las únicas que resultaron del movimiento intelectual provocado por Socrates. Despues de este filósofo, Vemos que hormiguean las sectas, como no podia menos de esperarse atendido el carácter curioso y disputador de los Griegos. Algunas de estas escuelas no sé pueden considerar como emanadas de las doctrinas de Sócrates; pues las hay que están -en absoluta contradiccion; pero todas son hijas en cierto modo del impulso comunicado al espiritu griego por el genio de aquel hombre extraordinario.: | Er 109. Los que se distinguieron.en la.exageracion del == 110. Sócrates habia establecido que el bien supremo , €s la virtud, y que á esta debe posponerse todo; pero su discípulo Antístenes exageró Ó mas bien adulteró ' esta verdad, diciendo-que el hombre solo debe cuidar: de la virtud, despreciando todo lo demás, inclusas las ' gpnsideraciones de buena crianza. Empezó pues por ves-" tirse pobrementeé; se. dejó crecer la barba, y, armándose de cayado y zurron, emprendió la vida filosófica. Su - discípulo Diógenes vive en un tonel, y allí recibe á Alejandro: « ¿Qué quieres de mi? » le dice el con- - FMSTORIA DE LÁ FILOSOFÍA. - 599 quistador:: « Nada: solo que te apartes, pues me quitas | el sol. » 111. ¿Quién duda que el hombre debe perderlo todo antes que la virtud; y que las riquezas, los honorés, 'los placeres son objetos deleznables, indignos de nuestro - amor? Pero inferir como los cínicos que nuestras casas deben ser un tonel, nuestros vasos la mano, y que para las necesidades de la vida no debemos atender á las relaciones sociales, es una exageracion no prescrita por la virtud. Esta, llevada á un alto punto,' puede ciertamente conducir á un desprendimiento heróico, á pobreza absoluta, á privaciones y sacrificios de toda especie; pero núnca traspasa los debidos límites, olvidándose de ly”que disponen la prudencia y la decencia: una virtud. imprudente é indecente no seria virtud.
412. Bajo las exageraciones cínicas_se ocultaba un| gran fondo deórgullo: la vanidad de despreciarlo todo es una vanidad peligrosa. 'Bierr habló “el que dijo al cínico que hacia ostentacion de sus harapos: « al través | de las roturas de tu vestido descubro tu vanidad. » | 113. Las exageraciones sistemáticas conducen á la locura. La escuela cínica, despues de haber pasado por Crates, que vende todos sus bienes, y los distribuye entre los pobres, dando un bello ejemplo de desinterés, continúa por Metrocles y acaba en Menipo y Menedemo. Este último andaba por las calles gritando que habia venido del infierno para observar la vida de los hombres, y e noticia de las malas acciones á las deidades infernales, k XX.
ESCUELA CIRENAICA.
114. Aristipo, indigno discípulo -de Sócrates, pero digno antecesor de Epicuro, fundó la escuela de Cirene Ó cirenáicagfegun esta, el único criterio de la verdad se halla en las emociones internas. Cyrenaicorum, que preter permotiones íntimas, nihil putant esse criteria. (Cic., 4. Acad., lib. 2, 846.) El orígen de nuestros conocimientos es la sensacion; el fin del hombre es la felicidad, y esta consiste en el placer. Era Yico y empleaba su fortuna en proporcionarse una-vida conforme á su filosofía. No admitiéndo ditereneia-entreel bjen y el mal, buscaba únicamente los goces. Tal ejemplo es contagtoso; su fácil teoría parece que se arraigó en su propia casa; allí nació el hedonismo ó doctrina voluptuaria, explicada sistemáticamente por su nieto, enseñado por su propia madre Arete, hija de Arístipo.
. 115. A todas las doctrinas que proclaman el deleite como bien supremo, les conviene que no haya Dios, y acaban por negarle; no es pues de extrañar que los discípulos de Arístipo cayeseu en el ateismo. De esa escuela salió Teodoro de Cirene, llamado el ateo.
116. Sin émbargo, no debemos inferir que todos los filósofos de Cirene se extraviaran hasta tal punto: Arístipo, su fundador, fué discípulo de Sócrates, y los errores del discípulo no -podian destruir de repente todas las doctrinas del maestro. E 117. Hegesias es contado entre los alumnos de la escuela cirenáica; pero este filósofo no debió de satisfacerse mucho con el hedonismo de sus maestros, pues que tan al vivo pintaba los males de la vida, y las ven-. tajas de la muerte. Se dice que el rey Ptolomeo le prohibió hablar de esto en las escuelas; porque á consecuencia de sus doctrinas muchos se suicidaban. Lo refiere Ciceron: A madlis igitur mors abducit, non a bonis verum sí quierimus; hoc quidem a Uyrenaico Hegesia sic copiose disvutatur, ut 1s a rege Ptolemeo 3rohtbitus esse dicatur illa in scholis dicere: quod multi his. auditis mortem sibi ipse consciscerent. (Tusc., lib. 1, XX).
ESCUELAS DE ELIS Y ERETRIA . 118. Phedon de Elis fundó la escuela poda eliaca. Fué discípulo de Sócrates, cuyas doctrifiis contribuy O á difundir. Sucedióle Plistano; y á este Menedemo de Eretria, que fundó la secta llamada de los Eretriacos; ponian todo el bien en el conocimiento de la verdad; pensaban como Herilo, pero amplificaban su doctrina, A Menedemo autem, quod is Eretria fuit, Eretriaci appellati; quorum. omne bonum in mente positum. et mentis acie qua verum cernerettr; Herilli simailia, sed, opinor, explicata uberius et ornatins. (Cic., T Acad., $ 42.)
XXI. ESCUELA DE MEGARA.
119. La escuela de Megara fué fundada por Euclides, á quien no se debe confundir con el famoso geómetra que un siglo despues llevó el mismo nombre. Fué discípulo de Sócrates, y nada menos que con peligro de la vida. Cuéntase que estando prohibido á los habitantes de Megara entrar en Atenas bajo pena de muerte, iba él sin embargo todas las noches, vestido de mujer, y teniendo que andar mas de mil pasos. La aficion á-la filosofía se trocó bien pronto en prurito de disputas; “el arte dialéctica que hemos visto nacer en Elea, se refinó.en Megara; sus filósofos se distinguieron en esta parte hasta el punto de merecer el renombre de disputadores.
PIRRÓNICOS.
PIRRÓNICOS.
120. ¿Quién creyera que el escepticismo pudo nacer de una idea virtuosa? Hé aquí sin embargo cómo fué conducido Pirron de Elea á un extremo tan deplorable. Empezó por encarecer la importancia de la virtud y la necesidad Méeledicarse á ella exclusivamente, dejando inútiles investigaciones que no podian conducirnos al conocimiento de la verdad. HáManse en esta doctrina las dos máximas de Sócrates: 1* la virtud es el supremo bien; 2? solo sé que no sé nada. Mas Pirron insistió mucho en la última; trató de apoyarla con su dialéctica, no advirtiendo ue al minar toda verdad minaba toda virtud, pues que la virtud es tambien una gran verdad. Pero el filósofo se habia ido engolfando en su sistema, v el amor propio no retrocede fácilmente: aceptó pues las consecuencias de sus principios: en la ruina de la verdad envolvió la virtud, y acabó por negarlo todo. ¿Cuál fué entonces su doctrina sobre la conducta Humana? « Es difícil, decia, el despojarse totalmente de la naturaleza; » y así dejaba por única regla el. vivir conforme á la misma. ¿Qué se inferia de esto? Si no'hay verdad absoluta no hay moral; solo hay apariencias entre las cuales descuellan las sensibles; de aquí á la teoría del placer no hay mas que un paso; por manera que una filosofía que empieza por una exageracion de la moral, acaba en el cieno de la corrupcion.
121.-El escepticismo, cuya cuna hemos hallado en Elea, se desenvuelve en la escuela de Pirron, y de su discípulo y amigo Timon, á quien se atribuye el haber: excogitado diez argumentos para combatir toda verdad, Ó sean diez motivos de duda. Todavía encontraremos posteriormente las ramificaciones de esta escuela. Ya la hemos visto nacer entre los primeros eleáticos (XV), y la veremos continuando hasta nuestros dias.
XXIV. EPICUREOS.
122. La doctrina cirenáica dió sus frutos: el hedonismo de Arístipo quedó como una mala simiente para emponzoñar á las escuelas. Su mas.famoso propagador es Epicuro, que vivia por los años de 300 antes de la era cristiana.
123. La filosofía de Epicuro tuvo muchos secuaces: nadá mas natural: es cómoda. El mérito dy este filósofo era escaso; si se hubiese dirigido al entendimiento, no habria sido capaz de fundar escuela; ¿pero quién no la funda si quiere halagar las pasiones?
124. Epicuro, que tal preferencia daba á los sentidos, era sin embargo muy ignorante en las ciencias físicas: totus alienus. (Cic. de Fin., lib. 1.) Siguió áBemócrito en la teoría de los átonios Ó “corpuscular; pero queriendo mejorarla, la estropeó; ut ea que corrigere vult, mihi quidem depravare videatur. ¿rd ) No podia ser buen - Tísico quien desdeñaba la geometria, y aconsejaba: á su amigo Polieno que procurarse olvidarla. (/bid.) Se gloriaba de no haber tenido maestro: para ser ignorante no se necesita. ] 125. La lógica de Epicuro no era una ciencia, era un conjunto de reglas: cánones; por esto no la llamó dialéctica, sino canónica. Como no admitia mas que sensaciones, toda su lógica se limitaba á dirigir estas. El criterio de la verdad lo ponia. en los sentidos: Epicuro no reconoce órden intelectual.
126. Algunas veces habla de los dioses; pero en tal filósofo este lenguaje es un sarcasmo. Para él solo hay materia y movimiento: lo demás es nada. Los negaba en la realidad; los dejaba de palabra: Re tollens, oratione relinguens Deos. (De Nat. Deor., lib. 1.)
127. Como quiera, Epicuro tuvo buen cuidado de negar la Providencia de los dioses, para el caso que existieran. «Un Ser eterno y feliz, dice, ni tiene pena ni la da; ni se indigna, ni ama.» (Cic. de Fin., lib. 1.) Con esta doctrina, fácilmente se infiere á qué se reduce, segun Epicuro, la vida futura: á nada: la muerte es el fin - de todo.
128. La moral corresponde á lá metafísica: el edificio * al cimiento. Para Epicuro el bien es el placer, el mal el dolor; gozar del primero y huir del segundo: hé aquí toda su moral. Honesto, inhonesto, lícito, ilícito, deber, obligacion, virtud, vicio; todo se convierte en palabras sin sentido. El filósofo las usa algunas veces; y hasta parece que intenta encubrir lo repugnante de sus doctrinas, encomiando á la virtud; pero pronto se olvida de su designio, y cae de nuevo en el lugar que le corresponde: el lodo..
429. ¿Qué importa el recomendar la templanza, cuando esta recomendacion no tiene mas objeto que el placer mismo? El epicúreo dice: «Gozad con moderacion parda que podais gozar por mas tiempo y mejor; » pero el destemplado dirá: «Si no hay mas regla que el placer, quiero calcular 4 mi modo el valor de su cantidad y calidad; » y es temible que muchos, aun cuando conozcan que abrevian su vida con el desórden, repitan la famosa frase: corta y buena. Además, suponiendo que Epicuro llegase á formar un sabio á sú manera, el tipo de su perfeccion ideal seria un buen calculador en todo lo que atañe á salud y comodidades: así los hombres morales por excelencia, serian los mas sanos y gordos: LE'picuri de grege porcos, dijeron con verdad los antiguos.
130. El'íntimo amigo de Epicuro, su discípulo predilecto, fué Metrodoro. Este, segun nos dice Ciceron, se indignaba contra su hermano Timócrates, porque dudaba de que toda la felicidad consistiese en el vientre; quod dubitet omnia que ad bealam vitam pertinent ventre metiri. (De Nat. Deor., lib. 1,940.) ' Para oprobio de la escuela de Epicuro, se ha conservado en las obras de Plutarco un fragmento de la carta á que alude Giceron. «¡Oh qué gozo, qué gloria para mí, el haber aprendida de Epicuro el modo de contentar mi estómago | porque en verdad, ó Timócrates, el bien soberano del hombre está en el vientre. » Quien tales cosas escribia á un hermano, ¿qué diria al estar en liberiad entre sus amigos? | 431. El ilustre Romano se indignaba contra esta doctrina; su grande alma'no podia ni tolerarla siquiera; y como además, estaria viendo los estragos que hacia en las costumbres, agota contra ella los tesoros de su elo- ' cuencia: para formarse idea de Epicuro y su sistema, es preciso leer á Ciceron. Tan pestilente doctrina debió de contribuir á la Gecadencia de Roma, pues sabemos por Ciceron que el retrato de Epicuro se hallaba en cuadros, en vasos, y hasta en las sortijas. Cujus ¿imaginem non modo in tubulis nostri familiares, sed etiam in poculis et 2n annults habent. (De fin. lib. v.)
132. El epicureismo práctico es la obra de las pasiones; el teórico es un servicio que el entendimiento les presta: hé aquí porqué le hemos visto resucitar en los - tiempos modernos, XXV. ESTÓICOS.
_ 133. Las escuela estóica, fundada por Zenon de €itium, y que tomó el pombre del pórtico en que este enseñaha, se ha hecho célebre por la severidad de su HISTORIA DE LA FILOSOFIA. 5395 moral. Adoptó el rigor de los cínicos, mas no su impudencia. Zenon fué discípulo del cínico Crates; pero se instruyó posteriormente en la escuela de Megara bajo la enseñanza de Stilpon, y en la platónica, oyendo primero á Xenocrates y despues á Fulemon.
131. Segun los estóicos, nada hay bueno sino la vi tud, nada malo sino el vicio. La virtud es la felicidad; el vicio la desdicha. Lá virtud es sabiduría; el vicio insensatez. El sabio ó virtuoso, que para ellos significa lo mismo, es feliz, sean cuales fueren sus aparentes jnfortunios; si le atormentan en el potro, le meten en el toro de Falaris, ó le destrozan lentamente sus carnes, continuará dichoso: su ventura es imperturbable; nada pueden contra ella los hombres; la conciencia es un cielo. Verdad es que á mas de la virtud y vicio, hay en el mundo otras cosas que parecen buenas ó malas; mas los estóicos, temerosos de contaminarse, no les daban estos nombres, sino el de preferibles o posponibles; los de bien y de mal los reservaban á la virtud y al vicio.
- 135. El sabio de los estóicos es una especie de ser im-- pasible, á quien nada puede perturbar. Todo lo tiene y nada puede perder, y así no teme; nada le falta, y así nada desea: las pasiones que se levantan en los demás hombres, el sabio las conserva encadenadas, siempre, en todas ocasiones, en la fortuna próspera ó adversa. La familia perece, los amigos mueren, la patria se hunde, el mundo se desploma: el sabio está sereno; el gozo retorza, la alegría se derrama, el dolor gime, la tristeza suspira. el asombro se petrifica, el terror se hiela y enmudece; el sabio continúa impasible.
¿Dónde está ese hombre? Entre los antiguos no se le encuentra; es un ser ideal que ellos concebian; nada mas.
136. ¿Cuales eran las doctrinas en que pretendian apoyar tanta virtud? es sensible que tan bellos sentimientos no tuviesen por cimiento una sólida teoría. ¿Cuál era el Dios de los estóicos? El fuego: uno de los cuatro elementos. ¿Qué era el alma? Una centella de . ¿A qué condiciones está sujeto el ejercicio de su! accion? La necesidad. El hado: fatum: el alma, segun los estóicos, no es libre. ¿Cuál el porvenir que nos espera, en recompensa ó castigo? El alma, Óó muere con el cuerpo, ó vive solo por largo tiempo; á la manera de las cornejas, comodicecon gracia Ciceron. (Tusc., lib. 1.)
Por manera que con un dios corpóreo, un alma material; sin libertad ni vida futura, querian cimentar una moral tan severa: no es mas difícil el levantar una pirámide como las de Egipto sobre un monto de arena.
137. El estoicismo continuó por algun tiempo aun despues de haber aparecido sobre la tierra la religion cristiana; estóicos fueron Epicteto y el emperador Marco Aurelio. Por lo que nos ha quedado de los escritos de aquella época, parece que el “estoicismo se elevaba á mayor altura: ¿cuál es la causa? La influencia del cristianismo. A la sazon se leian ya por todo el mundo - romano los Evangelios y demás libros del Nuevo Testamento: y Atenágoras y san Justinio dirigian á los emperadores las apologías de la religion cristiana. Villemain, en su obra de la Filosofía estóica y del cristiano, ha hecho notables observaciones en confirmacion de esta verdad. (Misceláneas, t. u.)
138. La cosmología de los estóicos se reducia á explicar el mundo por la accion del fuego:materia pasiva, y fuego que da movimiento, accion, vida; hélo aquí todo. Esto ni siquiera tiene el mérito de la novedad: lo hemos hallado en escuelas anteriores.
139. Su ideología estaba confogme con sus principios materialistas: no habiendo mas que cuerpos, no hay mas inteligencia que la sensacion: toda la actividad del alma se dirige á esta; y de aquí no puede pasar, porque fuera de esto no hay nada. O Sin embargo, ocupándose el alma de los materiales ofrecidos por la sensacion, se forma varias clases de conocimiento: sus grados los explicaba Zenon con gestos. Abria la mano, y mostraba el reverso de ella; hé aquí, decia, la representacion: visus. Encorvaba un poco los dedos; hé aquí el asenso: assensus. Cerraba- la mano, y mostraba el puño; hé aquí la comprension: comprehensto. Con la mano izquierda cogia el puño de la derecha, y le apretaba fuertemente; hé aquí la ciencia, patrimonio del sabio, (Ctic., 1. Acad:, lib. 11.)
140. El método de los estóicos era oscuro, sutil, como de quien descarna huesos, ó saca espinas'con alfileres: nec more hominum acu spinas velentium, ut Storci, nec ossa nudantium. (Cic., De finibus; lib. 1v.)
11,1. Su lógica abundaba de sutilezas; ocupándose solo de la parte relativá al arte de disputar, se olvidaban de la inventiva.
142. No siempre estuvieron de acuerdo los discípulos de Zenon: profesaban con harta frecuencia opiniones encontradas, que no hay necesidad de exponer aquí. Se distingúen en esta escuela Perseo, Ariston, Herilo, Cleantes, descollando Crisipo, llamado la columna del Pórtico.
113. Los estóicos fueron poco felices en el arte de hablar. Zenon era tan frio que era capaz de apagar el fuego en quien lo tuviese: Restinguet cittus, si ardentem acceperit. (Cic., De finib. lib. 1v.) Cleantes y Crisipo escribieron un arte retórica: de la de Crisipo dice Ciceron con mucho donaire: «Si alguien quiere aprender á callar, no debe leer otra cosa.» $2 be obmutescere concupierit, nihi alud legere debeat. (Ibid.)
XXVL LA ACADEMIA NUEVA Y LA NOVÍSIMA, 144. Ya hemos visto cómo la escuela de Platon recibió el nombre de Academia; pero con el mismo título se designaron otras, bien que añadiéndoles los epítetos de vieja, media y nueva, ó vieja, nueva y novísima, con relacion á tres épocas principales. - 145. La Academia vieja empieza en Platon, Óó mas bien en Sócrates, quien inauguró el método de discutir en pro y encontra, absteniéndose de afirmar y diciendo que solo sabia una cosa, y es que no sabia nada. Pero así por el nombre, 'como por la forma, puede ser mirado Platon como el fundador de la Academia, pues que con su talento, elocuencia y método, constituyó una verdadera escuela, y organizó un sistema filosófico en todas sus relaciones. La doctrina y método de Platon no - se conservaron en Aristóteles, que impugnó en varios puntos las teorías de su maestro, ni fué tan cauto como él en guardarse de afirmar ó negar. Los fieles dis-: cípulos de Platon fueron Speusippo Xenócrates, quienes continuaron la escuela académica enfrente de la peripatética. Sucediéronles Polemon, Crates y Crantor. l 146. Entre los discípulos de Polemon se contaba Zenon, el fundador de la escuela estóica, quien, proponiéndose introducir nuevas doctrinas, provocó la oposicion de Arcesilas, resultando de aquí la Academia media. Segun Ciceron, Arcesilas no disputaba por espíritu de contradecir, ni por la vanidad de triunfar, sino movido por la oscuridad de las eosas, oscuridad que habia obligado á Sócrates á confesar su ignorancia, y antes que á Sócrates á Demócrito, Anaxágoras, Empédocles y á casi todos los antiguos, quienes dijeron que nada podemos conocer, ni percibir, ni saber; que los sentidos son limitados, -el espíritu debil, la vida corta; que estando la verdad oculta en un pozo profundo, segun la expresion de Demócrito, todo lo “regian las opiniones y las convenciones; y que así no quedaba lugar á la verdad, y todo se hallaba cubierto de tinieblas. Por lo cual, Arcesilas negaba la posibilidad de saber algo; ni aun “aquello de Sócrates: sé que nada sé; de donde inferia - «que nada se debia afirmar, gue á nada se debia asentir; que era necesario suspender siempre el juicio, calificando de temeraria y torpe la conducta opuesta. Consecuente á su sistema, disputaba en pro y en contra de todo, con la mira de que apareciendo la igualdad de razones en sentidos contrarios, fuera mas fácil librarse de la tentacion de altrmar. El método de Arcesilas no encontró por de pronto mucho séquito, pero se sostuvo con cierto brillo, merced á los talentos del fundador, que se distinguia por su agudeza de ingenio, y admirable gracia en el decir. E | 147. Sucedióle Lacides; este tuvo por discípulo á Evandro, quien fué maestro de Hegésino, cuyas Jecciones recibió el famoso Carnéades, fundador de la nueva Ó mas hien novísima Academia, por los años de 180 antes de la era vulgar.
148 Era Carnéades hombre de talento extraordinario, HISTORIA DE LA FILOSOFIA. 539 de mucha facundia Y elegancia, y versado en todas las partes de la filosofía, en lo cual excedia al mismo Arcesilas. Sostuvo como este qué nada sabemos, ni aun sabemos que no sabemos; y cuando Anlipatro le objetaba que al menos debíamos saber esto último, ya que en ello se fundaba la Academia, respondia Carnéades que la regla era general, sin excepcion de ninguna clase; y, por tanto, que en la ignorancia de todo quedaba tambien envuelta la ignorancia de la ignorancia. Sin embargo, no se crea que Carnéades estableciese la duda universal, á la manera de Pirron; admitia probabilidades; solo negaba Ja certeza, en lo cual opinaba tener lo bastante para la: discusion filosófica y la conducta de la vida. Además, parece que no llevaba su severidad hasta el punto de Arcesilas: este creia que el sabio no debe afirmar nunca: Carnéades á veces concedia que en ciertos casos la afirmacion era permitida. Carnearles, nonmunquam secundum illud dabat; assentirí aliguando.
(Cic., 1. Acad., $21.) Esto era un paso importantísimo, y separaba mucho á Carnéades de Arcesilas. Ciceron no aprueba esta reforma; y se inclina á creer que Carnéades no lo estableció así absolutamente, y que trató la cuestion sin resolverla: hoc mgis ab eo dispulatum. quam probatum, puto. (1bid., 24.) Y en verdad que no habria. mucha lógica en esta concesión de Carnéades: porque siendo doctrina fundamental de su escuela el que no hay ninguna representacion verdadera, que no pueda ser imitada por otra falsa, no se concibe porqué se encontrarian casos en que la afirmacion fuese legítima, á no ser que se destruya el cimiento de la Academia.
1/9. La escuela de Carnéades combatia hasta la misma dialéctica, comparándola con Penélope, porque des: hacia á un tiempo la que habia tejido en otro. ¿Qué se necesita, preguntaban, para formar un monton? ¿Bastan dos granos? No. ¿Tres? No. ¿ Cuatro? No. Lo mismo, añadian, se puede preguntar sobre la riqueza y la pobreza, la fama y la oscuridad, lo mucho y lo poco, lo grande y lo pequeño, lo largo y lo corto, lo ancho y lo estrecho; y así decian que no es posible fijar nada, pues que por una gradacion vamos retrocidiendo delante de una serie de interrogaciones que no nos dejan des- DD e 5140 FILOSOFÍA ELEMENTAL;