cansar. «Me pararé, respondia Crisipo. —Párate en buen hora, replicaba Carnéades; respira, duerme si quierés; pero ¿de qué te sirve el reposo? Te dispertarán, y te encontrarás de nuevo con las preguntas. — Pero haré lo que un buen conductor, detendré los caballos si veo un precipicio: no responderé nada; callaré. — Bien está; pero callas lo que sabes ó lo que no sabes; si lo que sabes, el silencio es orgullo: silo que no sabes, caiste en la red. » 150. La dialéctica establece que toda proposicion es verdadera ó falsa: hé aquí un ejemplo de las sutilezas con que Carnéades combatia este axioma. «Si dices que - mientes, y en efecto es así, mientes y dices verdad: luego tenemos el sí y el no. » Esto es un juego de palabras: porque en tal caso se dice verdad, respecto á la, afirmacion de la mentira, como un hecho - anterior: el sé se refiere al acto de mentir: el no, á la falta de verdad en lo afirmado por la mentira.
151. Vivió Carnéades hasta edad muy avanzáda, teniendo á su lado á su discípulo Clitomacho, hombre muy aficionado al estudio, muy laborioso, y agudo como un Cartaginés: acutus ut Poenus. La escuela académica continuó por Philon y Antioco Ascalonita, á quienes oyó Ciceron, en cuyo tiempo estaba casi abandonada en Grecia: quam nunc prope modum orbam esse tn ¿psa Grecia intelligo. ( De Nat. Deor., lib. 1, $ 5.) j XXVII. CICERON.
XXVII. CICERON.
152. Los Romanos participaron muy tarde del movimiento filosófico: su carácter severo y amigo de empresas grandes, hacia que desdeñasen los entretenimientos de las escuelas. Las costumbres, las leyes, el arte de la guerra, la extension de su imperio, tales eran los obje-. tos de su predileccion. Sin embargo, la continua comunicacion con los Griegos llegó á quebrantar algun tanto aquellos iudómitos caractéres; á pesar de la severidad de Caton, por cuyo consejo fueron echados de Roma los _ filósofos, se apoderó de los dueños del mundo el prurito de investigar y disputar: vencedores de la Grecia, fueron vencidos por su bella esclava.
153. Antes de Ciceron se habia ya introducido en “Roma la filosofía griega; pero faltaba un escritor que, dándole brillo, la.poputarizase. El grande oradór'no habia descuidado ninguna clase de estudios que pudiese contribuir á la perfeccion del arte de hablar; así es que, á mas de los poetas y oradores, se habia nutrido desde su juventud con la lectura de-los filósofos griegos. Las turbulencias políticas que amargaron los últimos años de su vida le obligaron á' buscar un consuelo en los ejerci-.
cios filosóficos: privado de lucir. su elocuencia en-el foro y en el senado, destituido de toda influencia en los “pegocios públicos, y condenado á la oscuridad del-hógar doméstico, donde le perseguia tambien la desgracia con la muerte de su hija Tulia, se consolaba de sus infortunios con el estudio de la filosofía, y con: fomentar en su patria el movimiento.intelectual, ya que le era imposible.enderezar la marcha de las cosas políticas. El propio: lo. indica así en diversos lugares; y al trávés de la severidad de sus doctrinas y elevacion de carácter, deja traslucir algun tanto la profunda tristeza que le devoraba.- « Diré la verdad: mientras la ambicion, los honores, el foro, la política, la participacion en el gobierno, me enredaban y ataban con muchos deberes, tenia encerrados $ sed de los filósofos; solo para. precaver el olvido lostrepasaba leyendo algunos ratos, segun que el tiempo me lo permitia; mas ahora, cruelmente maltratado por la fortuna, y exonerado del gobierño de la república, busco en la filosofía. un honesto solaz en mis ocios, y un lenitivo á mi dolor. » Kgo dutem(dicam enim ut res est) dum me ambitio, dm honores, dum causce, dum rezpublica: non solum cura, sed quedam etiam procuratio, multis officiis implicatum et constrictum tenebat, hoc inclusa habebam, el ne obsolescerent, renovabam cum licebat legendo. -Nunc “vero et fortune gravissimo perculsus vulnere, et: adminstratione reipublice liberatus, dolorís medicinam a philosopkia: peto, et ot oblectatinem hanc honestissimam judico. (II. Acad. y 154. Silícito fuera, debiéramos alegrarnos de las desgracias de Ciceron, ya que, proporcionaron á las ciencias 51492 i FILOSOFÍA ELEMENTAL.
y á las letras lan. insigne beneficia, dando orígen á sus obras filosóficas. No fundó ninguna escuela, ni tenia tampoca semejante pretension; solo intentaba difundir en su patria las doctrinas de la filosofía griega, acabando con los*malos traductores, y hermanando la aficion á la ciencia con el buen gusto en el estilo y lenguaje. La elocuencia, la elegancia, el bien decir, eran los objetos predilectos del grande orador; no puede 'olvidarlos ni aun en los laberintos de las cuestiones filosóficas: despues de haber brillado en la tribuna quiere brillar en la cá-_tedra. «Hasta nuestros dias, la filosofía ha estado descuidada entre tos latinos; faltóle el esplendor de las bellas letras; yo me propongo ilustrarla y propagarla; si en mis ocupaciones fuí útil en algo á mis conciudadanos, deseo que si es posible-les aprovechen mis ocios.-La tarea es tanto mas digna euinto que, segun.dicen, hay escritos sobre esto muchos libros en latin, por auteres de sana intencion sin duda, mas no de bastante. saber.
Es posible que uno piense bien, y no acierte: á expresarse con elegancia; y el escribir sin arte, sin belleza, sin nada que atraiga al lector, es perder tiempo y trabajo. Así esos autores leen ellos mismos, con:los suyos, “sus propios libros; y. no encuentran mas lectores que los que desean la libertad de escribir mal. Por lo que si eñ algo pude contribuir á la perfeccion de la oratoria, con mas cuidado me dedicaré á.mostrar los manantiales de la filosofía, de los cuales sacyba mi elocuencia. Así como Aristóteles, hombre de grande ingenio y vasto saber, emulando la gloria del retórico Isócrates, emprendió la enseñanza del bien decir, enlazando la sabiduría con la elocuencia, nre propongo. yo entrar en el rico. campo de la filosofía, sin despojárme de mis costumbres oratorias.: pues que siempre creí que la perfeccion de la filosofía consiste:en tratar las grandes cuesiones con riqueza y elegancia. » ( Fusc., libro 1, $ 111 IV.) E: Sp ¿ 155. Las obras filosóficas de Ciceron no se distinguen tanto por su profundidad come por'la abundancia de noticias, y por la lucidez dela exposición en que nos da cuenta de los sistemas (filosóficos. Se conoce que Ciceron no ha hecho de la filosofía su estudio preferen- HISTORIA DE LA: EILOSOFÍA. SAS te, y así es que no acierta á revestirse del traje de escuela: en sus palabras se descubre siempre al político, y sobre todo al orador. Sus escritos filosóficos sen de alta importancia para la historia.de la filosofía; porque conociendo á fondo la lengua griega, disfrutando de obras que se han perdido, y habiendo visto con sus ojos los últimos resplandores de las escuelas que describe, es un testigo precioso para hacernos Conocer el espíritu de la filosofía antigua. - 156. Tocante á las opiniones de Ciceron, suele ser difícil él conocerlas con exactitud, Es académico en todo el rigor de la palabra. Introduce alternativamente en sus diálogos á filósofos de todas las escuelas; y aunque á veces se descubre cuál. es la que' prefiere, tambien sucede con harta frecuencia que no es fácil adivinar su Verdadero pensamiento. Hasta se podria sospechar que. “en varias malerjas no tenia opipion, y que el estudio de. los filósofos habia engendrado en-su ánimo un espíritu de duda, que se hace sentir demasiado, aun en las materias mas graves. Pasajes tiene sumamente peligrosos.
Como quiera, es preciso confesar que la penetracion de su espíritu y la elevacion de sus séntimientos, le inclinan siempre hácia lo verdadero, lo bueno, lo grande: si habla de Dios se expresa con un lenguaje tan magnifico, que los autores no se cansan de copiarle; si trata del “alma se resiste á confundirla con la materia, y ho concibé que puedá acabar con el cuerpo; si de la moral, se indigna contra Epicuro, y pondera la sublimidad y belleza de la victud con un estilo que arrebata y encanta.
157. Ciceron hubiera sido mas filósofo si hubiése meditado mas y leido menos; se conoce, que escribis teniendo á la vista las-obras de todas las escuelas griegas; y. sa mente, clara como la luz,. se ofusca. á menudo con la abundancia y embrollo de los materiales que se empeña en ordenar y esclarecer. Nunca ve con. mas lucidez y exactitud que cuando se abandona á las inspiraciones de su genio, olvidando los sistemas de sus predecesores, y sometiendo los objetos al fino criterio. de su elevada entendimiento, y á las sanas inspiraciones de su corazon noble y generoso.
458. En Ciceron se retrata el estado de la nlosora poco antes de la venida de Jesucristo. El arte de discutir y de exponer habia llegado á mucha perfeccion; todo se habia ventilado; -pero con escaso fruto para la certeza: los grandes problemas sobre Dios, sobre el hombre, sobre el mundo, la filosofía humana los contemplaba, mas no los resolvia:: daba un paso en el buen camino, pero luego se extraviaba, y fluctuánte entre contradicciones, inconsecuencias é incertidumbre, casi desesperaba de encontrar la verdad y se refugiaba en el escepticismo. No le profesa abiertamente Ciceron; pero en muchos pasajes manifiesta una. profunda desconfianza. Gomo quiera, hé aquí cómo se explica él mismo sobré el método de filosofar que le parece mejor; en lo: cual no dejaria tambien de influir la natural moderacion de su carácter. «Fáltame hablar de los censores que no aprueban el método de la Academia; su crítica me afectaria mas si les gustase alguna. filosofía que no fuera la suya. Pero nosotros, que acostumbramos á rebatir á los que creen saber algo, no podemos llevar á.mal el que otros nos impugnen: bien que nuestra causa es mas fácil, supuesto que buscamos la verdad, sin espíritu de disputa, con laboriosidad y. zelo. Aunque todos los conocimentos * estén erizados de dificultades, y sea tanta la oscuridad de Jas cosas y la flaqueza de nuestros juicios, que de muy antiguo, y no sin razon, desconfiaron de encontrar”la verdad los hombres mas sabios; sin embargo, así como-- ellos no cesaron de investigar, tampoco lo dejaremos nosetros por cansancio; y el objeto de nuestras disputas no es otro, sino el que hablando en pro y en contra nos guién á la verdad, Ó cuando menos nos acerquen á ella. Entre nosotros y los que creen saber, no hay mas diferencia, sino que ellos no dudan de la verdad de lo que ' defienden, "y nosotros tenemos muchas cosas por proba- -bles, á-que nos conformamos, pero que dificilmente pode -mos afeirmar. » (-I. Acad., lib. 11, $. 3.)
A G XXAVIIT.. | ENESIDEMO Y SEXTO EMPÍRICO.
159, Al lado de las e de. Zenon de Elea y de Pirron, se habia establecido la académica, que si bien no lo, negaba todo, y aun admitia la. probabilidad, se guardaba de las afirmaciones como. de cosa peligrosa é indigna de un sabio. La nueva academia de Arcesilas, desenvuelta luego en la novísima de Carnéades, se enlazaba con el.escepticismo puro, mas de lo que á primera vista pudiera parecer: quien no se atreve á afirmar nada no está lejos de dudar de todo, si.es que ya no duda. El estado de los espíritus en el: siglo anteériorá la era cristiana favorecia las tendencias escépticas: las disputas filosóficas lo habian hecho vacilar todo, sin asentar ningun sistenía sobre.cimientos sólidos.. Entonces apareció Enesidemo, contemporáneo.de'CGiceron. Era natural de Creta; aficionado á las doctrinasde Heráclito, en cuyo provecho quiso explotar "el escepticismo, renovando los diez motivos de duda universal que se atribuyen á Pirron. La filosofía de Enesidemo continuó sin grande importancia, hasta que, algun tiempo despues, «cayó en manos de Sexto Empírico, que. redujo á sistema las teorías escépticas.
160. Sexto Empírico se: dedicó especialmente á distin- ' guir entre lo trascendental y lo fenomenal, é sea entre la realidad de la cosa en sí misma, y su apariencta con respecto á nosotros. No niega los fenómenos, conviene en. que tenemos ciertas apariencias, pero sostiene que - ellas no pueden conducirnos al conocimiento de la cosa en sí misma. Así es qué admite la posibilidad de las ciencias experimentales, con tal que se ciñan al órden puramente fenomenal, y prescindan del trascendental.
164. La raiz del escepticismo de Séxto Empírico es su ideología sensuatista. No.admitiendo en el alma otra cósa que sensaciones, es peligroso el caer en el escepticismo. La sensacion. es un hecho subjetivo, y por lo tanto no presenta al sujeto el objeto mismo: le ofrece solo una relacion,.ó mas bien. una afección, nacida de no se sabe 516 PILOSOFJA ELEMENTAL, e qué. Además, la sensacion es contingente, varia, por lo que no puede conducir á nada fijo, ni aun en el órden á que se limita. En tal caso las proposiciones universales pierden su necesidad absoluta, porque son el simple resúltado de inducciones, qué.nunca podremos completar; y así el espíritu humano flota. entré um mundo de apariencias, como pluma ligera que divaga-por-la atmósfera, sin posibilidad de fijarse en ningun punto...Ñ 162: Si se admite esta teoría sensualista, el argumento de Sexto Empírico contra la posibilidad de la demostraciofi es insoluble. La demostraeion se ha de fundar en algo indemostrable, so pena de proceder hasta lo infinito. Lo indemostrable no puede ser un hecho contingente; por lo tanto ha de ser un prineipio, un axioma, úna proposicion universal; y como para llégar á esa universalidad hemos tenido que partir de hechos individuales, pues la hemos formado por induccion, resulta que-lo amado indemóstrable se apoya en lo contingente, en cuyo caso el edificio queda sin basa. Es imposible: deshacerse de esta difícultad si no se sale de la estrecha esfera de la doctrina señsualista, y no se admite en el espíritu un elemento superior á los sentidos, puramente intelectúal, que se nutre de verdades necesarias, independientes: de la sensibilidad. Desde el momento que se reconoce un órden intelectual. puro, el argumento de Sexto Empírico se desvanece; porque se arruiña sú fundamento, cual es el que las verdades necesarias sean mero resultado de la induccion, y por tanto estriben en una basa contingente. —.
163. A la luz de la misma doctrina se suelta el otro argumento de Sexto Empírico sobre la imposibilidad de un criterio. «Este eriterio, dice, no-se encuentra en las sensaciones, pues que son contingentes, varias y aun opuestas. » No lo negamos; pero 'sostenermos al. mismo tiempo que se le halla en la fazon, la cual, siendo superior á las sensaciones, juzga de los materiales que estas lg ofrecen. Pero el entendimiento, replicá Sexto Empírico, es una cosa desconocida; los filósofos no se han puesto de acuerdo sóbre su naturateza.. Concedemos lo último; peró negamos que las cavilaciones de los filósofos puedan hacer vacilar la gxistencia de-un órden pura- HISTORIA DE-LA FILOSOFÍA. 5A7 mente intelectual, superior á los sentidos, y que todos experimentamos en nuestra conciencia.
- 16h. Es verdad que el espíritu, para conocer, no sale de sí mismo, que hay distincion entre el sujeto y el objeto, y que este no se nos presenta uniéndose por símismo al entendimiento; pero tampoco eabe duda: en que .hay correspondencia entre la idea y la realidad, y que no podemos suponer que el órden subjetivo está en contradiccion con el objetivo, á no ser que nos propongamos negar nuestra propia inteligencia, sosteniendo que de nada sirve ni aun en el mismo órden subjetivo. (V. Filosofía fundamental, lib.'1, cap. XXv.). e 165. Los ataques contra la nocion de causalidad, renovados eh nuestros dias por Hume y Kant, se hallan.en los sistemas de Enesidemo y Sexto Empírico. Los argumentos de este último flaquean por dos puntos: 12 por-- - que estriba en la ideología sensualista; 92 porque no se eleva á la verdadera idea metafísica de contener.
Glaro es que si no concebimos otras relaciones que las puramente materiales, tales como nos las representa!
- sensacion por sí sola, no hallamos en las cosas sino una serie de fenómenos en el espacio y en el tiempo, sin que podamos pasar de la intuicion puramente sensible. En tal caso, habrá contacto, movimiento despues del contacto; pero si nada añadimos no nos elevamos á la idea de causalidad.
El argumento de Sexto Empírico sobre la imposibilidad de que una substancia pueda producir algo que no esté contenido en. ella, nos recuerda el grosero sentido de la palabra contener, que hemos censurado en Spinosa. (V. Ideología, cap. x1, y Feodícea, Cap. X.)
- Otra dificultad propone Sexto Emplrico, y es que e objeto debiera ser posterior á la causa, lo que es imposible,- porque entonces. habria causa sin: efecto. No se concibe cómo semejante argumento se objeta seriamente. La causa en Cuanto causa en acto, es decir, ejerciendo su causalidad, supone ciertamente que el efecto se produce; pero la causa, no ejereiendo su accion prodtctiva, sino reserváhdo su actividad para el momento de la produccion, no exige la existencia del efecto. ¿Quién encuentra dificultad en esta distincion?
y 548 - PILOSOFÍA ELEMENTAL. XXIX. ECLÉCTICOS DE ALEJANDRÍA.
166. Sometido el mundo al ¡ imperio de Roma, y aumentada la comunicacion entre los pueblos, no se limitaron las escuelas á un pequeño círculo;'empezando desde entonces.el espíritu de propaganda que tanto se ha desarrollado'en los tiempos modernos. Habia empero algunos puntos, que, levando ventaja á Tos demás, eran los centros del movimiento filosófico. Descollaba. entre: ellos Alejandría, ciudad que habia tomado grande im-" portancia bajo los Ptolemeos, y.que.ofrecra á los estudiosos el aliciente de una biblioteca muy rica. Allí tuvo orígen la escuela llamada ecléctica, que escogia de las demás lo que le parecia verdadero Ó mas verosímil, sin ligarse con los principios de ninguna. 167. Las causas de la aparicion de esta escuela pare-; cen:ser: la misma disolución á que habia llegado la filo-; Sofía, disolucion que inspiraba el deseo de reconstruir el sistema de los conocimiéntos humanos; la mayor comunicacion de-las ideas establecida por la unidad de mando concentrado en Roma, ayudada por la difusion de las lenguas, especialmente la griega y latina; y por y fin el impulso dado al espíritu humano por el criollas mo que vino á revelar verdades antes desconocidas, acla-: -rando además otras que los antiguos filósofos habian al-,canzado con obscuridad y confusion. Natural era, pues, que los entendimientos poco satisfechos de las escuelas antiguas, rechazasen la sumision á la autóridad tilosófica, y que quisieran escoger entre las varias doctrinas lo que mejor les pareciera.
168. Descollaron en la escuela de Alejandría muchos cristianos: bastará nombrar á Potamon, san Justino, Atenágoras y Clemente de Alejandría, que nos ha dejado el conocido pasaje en que describe su método. «Por: filosofía no entiendo la estóica, la platónica, la epicúrea ó la aristotélica; lo que estas escuelas hayan enseñado que sea conforme á la verdad, á la justicia, á la piedad, á odo esto llamo yo selecta: filosofía. »: s 169. La escuela ecléctica, proponiéndose escoger de todas las doctrinas, propendia naturalmente al sincretismo, Ó sea á la fusion de los varios sistemas por medio de una conciliacion. Semejantes empresas son harto peligrosas; pues queriendo dar un poco de verdad á opiniones encontradas, hay el riesgo de perderla por entero., Así se explican los extravíos de algunos miembros de, aquella escuela.
170. Se ha escrito mucho en pro y en eontra del eclecticismo: parece sin embargo que este no es punto cne pueda ofrecer dudas, si se fija bien el estado de la cuustion. ¿Qué se entiende por eclecticismo? ¿El buscar la verdad donde quiera que se halle? Entonces nadie dejará de ser ecléctico. Así.lóo profesaba san Clemente de Alejandría (168); en cuyo caso el eclecticismo no es mas que el dictámen de la. razon y del buen sentido. Si por. eclecticismo se entiende la -reunion de varios sistemas en uno, la manía de conciliar cosas contradictorias, la ausencia de principios que den trabazon y unidad á la ciencia, entonces el eclecticismo es el caos en filosofía,. la negacion de la verdad, la muerte de la razon. | Aclaremos estas ideas: el eclecticismo se refiere al método ó á la doctrina: si al método, todos debemos ser. eclécticos, porque todos debemos buscar la verdad donde quiera que se halle; si á la doctrina, no significa nada, ó expresa la confusion de todas las doctrinas, y por consiguiente la ruina de la verdad.
XXX. . NEOPLATÓNICOS.
- 471. Los peligros del eclecticismo mal aplicado se manifestaron bien pronto: de ella nacieron errores de la mayor trascendencia. Ammonio Saccas, ecléctico, edu-' cado en la religion cristiana, viendo que entre los fieles “ obtenian algun favor las doctrinas de Platon, exageró las' cosas hasta el punto de afirmar que en los dogmas cris- ' tianos nada se encerraba que pudiera mirarse como nuevo, pues lo mismo habian enseñado los filósofos de la Academia. Esto dió orígen á la escuela llamada neoplatónica, porque pretendia renovar las doctrinas de Pla- * ton. Segun estos filósofos, el cristianismo no debia ser considerado como una religion, Sino como un sistema filosófico, lo que equivalia á condenarle. Fácil es concebir los extravíos que resultar debjeron de un error tan: fundamental.. +.. | 172. Amnronio comunicó sus doctrinas á Herennio; á - este sucedió Plotino, que estableció una escuela 'en ROp ma. Plotino era panteista. En ideología profesaba el principio de que el verdadero conocimiento es aquel en que el objeto conocido:es idéntico con el sujeto que le conoce. Propagóse de este modo por occidente la errónea doctrina; y entre sus adalides mas' señalados descuella Porfirio”, que de palabra y por escrito la fué difundiendo ¿on ardor por varias provincias del imperio. Este filÓsofo se ha hecho célebre pór la famosa tabla de los cinco predicables: género, especie, diferencia, propio y accidente. A mas de esto planteó con claridad la cuestion que tanto se agitó despues entre los nominalistas y los realistas; pero se abstuvo de resolverla. Boecio nos ha traducido las palabrás de Porfirio: «Mox de generibus et speciebus; tUÚNud quidem sive subsistant, sive in solís nudis intellectibus posita sint, sive subsistentia, corporalia sint.2n incorporalia, et utrum separata a sensibilibus an in sensibilidus vosita, et circa heec consistentia. dicere recusabo. Tocante á los géneros y especies, me abstendré de decir si solo están en los entendimientos, ó si son cdsas subsistentes córpóreas ó incorpóreas; y siestán separadas de los objetos sensibles. ó si existen en ellos. » 473. A la misma escuela pertenecieron Hierocles, Proclo, y el famoso Jamblico, discípulo de Porfirio; bien que, no sujetándose á la enseñanza de su maestro, dió mas amplitud á su sistema, combinando con las doctrinas platónicas las pitagóricas y egipciacas. Sucedióle -Edesio, bajo cuya direccion se formaron entre otros Crisantio y Máximo. Este último se cree que contribuyó á la perversion del emperador Juliano, admirador de las doctrinas de Jamblico. Con'tan alta proteccion se hizo poderosa la nueva escuela, no solo en el campo de-la filosofía, sino tambien en el gobierno de la república. De aqui resaltó el que los católicos tuvieron que sufrir mu- ] NISTORIA “DE LA FILOSOFÍA. 551 cho; hasta-que cabiendo muerto el emperador Juliano, fué declinando el esplendor de esta secta, acabando, como todos los errores, por caer en el olvido.
XXXÍ. A LA FILOSOFÍA ENTRE: LOS CRISTIANOS.
174. Los cristianos no han descuidado jamás el estu- | dio de la filosofía: los que pretenden descubrir contra-.
riedad de la razon con la fe; debieran haber notado que entre los escritores cristianos, aun de los primeros siglos, ' se cuentan filósofos eminentes. Las herejías que pulula-: - ron en todas partes, y que nacian particularmente delas escuelas filosóficas, nunca dejaron de encontrar adver- ' sarios que se hallaban á.-la altura de los talentos y de la erudición de los innovadores. Baste citar á san Agustin, en cuyas obras se hallan tan preciosos tesoros de filoso— fía, admirablemente armonizados con la verdad religiosa. En los siglos posteriores la filosofía se encerró en la Iglesia, Ó mejor diríamos en los claustros; y en medie de las tinieblas que cubrieron la Europa despues de la irrupcion de los bárbaros del norte, solo se ven algunos resplandores de ciencia filosófica en las soledades de la vida monástica. 475. Los cristianos se inclinaban á veces á las doé-' trinas de Platon, porque Tas'tonsideraban mas á propósito para la armorífa- de la razon con la fe; pero como no podian sacrificáar el dogma á las cavilaciones de la razon, se veian precisados á escoger lo bueno de las escuelas filosóficas y desechar lo. restante; así resultaba . que cierto grado de eclecticismo. era para ellos una necesidad, supuesto "que quisieran ocuparse de filosofía; ocupacion á.que los obligaba el deber de salir á la defensa. de la religion contra los ataques de los filósofos. Así ríotamos que los padres de la Iglesia, tanto griegos como latinos, abundan de doctrina y erudicion filosóficas, lo que ha dado orígen'á que en algunos libros modernos se: destine una parte especial á la exposicion de lo que se lama filosofía de los padres de la Iglesia.
176. Reconozco que varios de aquellos ¡ilustres doc— Por o A PU tores se distinguieron por su saber en materias filosóficas; pero, hablando en rigor, no se puede decir que fundasen una escuela filosófica. Las grandes cuestiones que la filosofía se propone sobre Dios, el hombre y el mundo,todos los Padres las resuelven de un mismo modo; y este no es otro que la doctrina de la 1glesia. Así, pues, si se habla de filosofía de los padres, tas bien se la debe referir á la forma que al fondo, al método que á la doctrina, á lo accesorio que á lo principal; la doctrina fundamental sobre Dios, el hombre y el mundo, era una sola, la misma para todos, la que enseñó Jesucristo y que se perpetúa en la fe de la Iglesia, columna y firmamento de verdad. gs - XXXIL TIEMPOS QUE SIGUIERON A LA IRRUPCION DE LOS BÁRBAROS..
177. La invasion de los bárbaros destruyó en occidente la civilizacion rómana, en cuyas ruinas envolvió las ciencias y.las letras. Debióse al clero, y muy en particular:á los monjes, el que se conservasen los antiguos manuscritos, y que no se perdiera del todo la sabiduría de los siglos anteriores. Con la decadencia del imperio de Oriente, se extinguian tambien las luces en la patria de Platon y de Aristóteles: la escuela de Alejandría, ya debilitada bajo el emperador Justiniano, acabó del todo en tiempo de Leon Isaurico. Apenas deberán contarse entre las escuelas filosóficas algunos pálidos destellos que brillan acá y acullá en aquella época de ruinas y desórden. Como excepcion de esta regla merecen ser nombrados con respecto, aun mirados simplemente tomo filósofos, Boecio, Casiodoro, san.Isidoro, el: venerable Beda y san Juan Damasceñno: siendo tanto mas de admirar la sabiduría de estos hombres ilustres, cuanto que tenian que luchar con dificultades y obstáculos de que: nosotros apenas alcanzamos á formarnos idea.
178. Es notable que ni aun 'en los tiempos mas calamitosos dejaron de hacerse tentativas para impedir la HISTORIA DE. LA FILOSOFÍA, 553 decadencia de las letras. Cartago, Roma, Bolonia, Tréveris, Cambridge, tenian sus academias en el siglo vit; y los estudios no debian de estar tan descuidados en nuestra península, cuando se formaban' hombres como san Leandro, san Isidoro, san lldefonso, y otros que ilustran el catálogo de la Iglesia de España.
179. Por aquellos tiempos, era famosa la distincion del trivium y quatrivium, lo que comprendia las siete artes liberales. En el trivium incluian la gramática, la - retórica y la dialéctica; y en el quatriviun, la -aritmética, la geometría, la música y la astronomía. —- - ' 180. La Europa, no obstante su decadencia, abrigaba un gérmen de vida que se debia desarroJlar con el tiempo;.y así vemos que tan pronto como disminuye algun tanto'ó da siquiera treguas la fluctuacion de los pueblos bárbaros, asoma la luz de las ciencias, como la "aurora - de un hérmoso dia. Es interesante el ver á Carló Magno llamando á Alcuin para enseñar en'su córte, fundando academias, promoviendo. las luces, reuniendo y.protegiendo á.los sabios ocho siglos antes que Luis XIV. Ya se deja concebir que los adelantos no podian ser notables; pero así se conservaba al menos la aficion al “estudio, y se depositaba en los espíritus el germen de curio-_Sidad y de amor al saber, que tan opimos frutos debia «producir en Jos siglos venideros. ón za 181. No parece sino que la aficion á las ciencias es- “taba 'en proporcion de su decadencia: seria difícil en los tiempos presentes excitar un entusiasmo igual al que en los siglos de hierro inspiraba el saber. No se perdonaban sacrificios para conservar lo que habia quedado y aumentar el caudal.: E A: Es curioso el ver'anotada en las crónicas monásticas la adquisicion de un libro, como un suceso digno de conservarse en la memoria. Al indicarse en ellas la llegada de un religioso al. monasterio, se añadia frecuentemente lo que habia traido: alhajas, cálices,.patenas, libros.
XXXI. - ÁRABES Y JUDÍOS. 182. La irrupcion de los. sarracenos, si bien produjo 554 FILOSOFÍA ELEMENTAL: |, grandes desastres á las letras, no siendo uno de los menores el incendio de la biblioteca de Alejandría, contribuyó tambien algun tanto al desarrollo intelectual en Europa. La pujanza del imperio político dispertó entre: los árabes la ambicion de la ciencia: no se contentaron con mandar, quisieron lucir. Al*cultivo de la poesía y de las bellas artes, unieron el -estudio de la filosofía, dedicándose muy particularmente á la de Aristóteles, cuyas Obras poseian traducidas, aunque no siempre con fidelidad. La reputacion de Alkendi, Alfarabi, Avicenna, Algazel; Aboubekre, Averroes y otros, indica la esti- -macion y altura que tuvo entre'los árabes la filosofía.. Aunque los cristianos estaban casi siempre en guerra con los musulmanes, no faltaban momentos de tregua en que se establecian Telaciones entre. ambos pueblos; y además, yiwienda en unos mismos paises, era inevitable el que las ideas de los unos se comunicasen á los otros, siquiera se hubiese “de: realizar entre el polvo de los -183. Los judíos, en comunicacion con los árabes y los cristianos, se dedicaron tambien á la filosofía, como lo prueban los nombres de Aben Ezra, Jonás Ben y Maimónides, discípulo de Averroes. Como los judíos tenian escuelas en España y Francia, contribuyeron á propagar por el occidente las doctrinas de Aristóteles comentadas por los árabes.
XXXIV.
GERBERTO.
XXXIV.
GERBERTO.
181. Con los árabes y Jos judíos tuvo relaciones cientíificas el famoso monje Gerberto, que despues fué papa con el nombre de Silvestre II. A sus talentos y laborio= sidad debe la Europa los primerós pasos en las ciencias naturales. Baste decir, en elogió de este hombre ilustre, que en el siglo x,. llamado el de hierro, abrió cátedras de matemáticas, astronomía y geografía-; ideó un tablero, en el cual se enseñaban las cuatro operaciones de la aritmética con caractéres formados á propósito; cons--truyó una esfera para explicar el movimiento de los as-" tros, y escribió además varios tratados de geometría.
«a ($ [de | HUSTORIA DE LA FILOSOFÍA. XXXV. _ROSCELIN, NOMINALISMO. y REALISMO.
185. Aunque las doctrinas de los coméntadores árabes no se prupagaron mucho en Europa hasta fines del siglo x11, no faltaba sin embargo el conocimiento de las cuestiones que habian ocupado á las escuelas antiguas: - lo cual seria debido, en parte á la tradicion científica, que nunca se interrumpió del todo: en parte, á la comunicacion con los árabes, que empezaba á ejercer su influencia. Los realistas y los nominales nos recuerdan las cuestionés ideológicas y ontológicas suscitadas por Aristóteles y Platon. *