302. Las obras del P. Buffier, hombré de entendimiento muy claro y de carácter enemigo de toda exageracion, tienen ahora mas nombradía de la que alcanzaron en su tiempo: no hay: historia de la filosofía donáe no se hable con elogió ael sabio jesuita. La razón de esto se encuentra en que, al aparecer la escuela escocesa, se observó que sus doctrinas tenian analogía con las del modesto escritor; y el amor propio francés no ha podido menos de hacer notar la comcidéncia. Ño resrlveremos si Reid se habria formado cón las obras de Buffier: esta es cuestion de personas; basta hacer notar lá relacion de lascosas. “' ] e sr estais. Az o.)
in ES HISTÓKIA DE LA FILOSOFÍA, 601 303. Buffer se fija mucho en la necesidad de distinguir eritre la verdad interna y la externa; esto es, entre lo que se: halla inmediatameñte.en. Cect da propias ideas, y lo que se ha de buscar fuera de las mismas; nada quiere exclusivo: no condena el testimonio de ninguha facultad natural del espíritu, y admite la Jegitimidad de todas. Hé aquí. eómo se expresa en su Tratado de las primeras verdades: La naturaleza y el sentimiento de la naturaleza es lo que debemos reconocer como manantial y orígen de-todas las verdades de principio, sea que vayan acompañadas de mayor Ó de menor viveza de claridad. Porque el imaginarse que la naturaleza nos guia bien cuando nos guia con claridad mas viva, pero que puede guiarnos mal cuando nos determina á un juicio cuya claridad es menos viva, seria suponer que puede conducirnos al error de un modo ó de otro, lo que equivaldria á ignorar lo que somos, lo que pensaimos y lo que. debemos pensar: » (Capítulo 0 a ¿Un filósofo que cree, haber alcanzado toda verdad, aun la.externa, por haber hecho un largo tejido de proposiciones que se ligan. bien, y exitre las cuales no se descubre ninguna contradiccion, si no admite por otra parte como primeras verdades aquellas que la natura-. deza y el sentido comun inspiran al género humano sobre la existencia de las cosas, podrá ser definido: una especie de loco excelente lógico. » (/bid., cap. X1.)
304. En esta doctrina, que su autor desenvuelve con suma precision y lucidez, se halla el fondo de la filosofía escocesa, contenida en las obras «de Reid. Ya se entiende que aquí trato únicamente de la parte fundamental de la filosofía, y prescindo de las. aplicaciones que de' ello hayan hecho los autores respectivos. Reid fué pro-. fesor de Glasgow: nació en 1704 y murió en 1796. Uno. de los mas nombrados entre los discípulos de Reid es Dugald-Stewart. Es notable que este último, al explicar en sus Elementos de la Filosofía del espíritu humano el orígen de la diferencia de la' certeza entfke las ciencias ideales y reales, "reproduce tambien la doctrina del P.
Bufñier en su Tratado de las (ió verdades. (P. 1, Cap. xi.) | LH. HUME.
305. Hume, nacido en 1711, continuó en Inglaterra el idealismo, pero de una manera mas. perniciosa que Berkeley: este último negaba la existencia del mundo. corpóreo, pero admitia la del espiritual, y no destruia la relacion de los seres entre sí; Hume lo redujo todo á simples fenómenos subjetivos; sostuvo. que nada sabemos sobre lo que les corresponde en la realidad, y que ¿n saliendo de esa experiencia puramente subjetiva no hay ciencia posible. Así arruinaba el principio de causalidad; y la relacion de causas y efectos no era mas-que el simple encadenamiento de los fenómenos qtie nos atestigua la conciencia. Por manera que cuando afirmamos que lo que empieza á ser ha dependiáo de otro que le haya dado la existencia, establecemos una proposicion sin fundamento, pues que en”la conciencia de los fenómenos no está atestiguada la dependencia real entre ellos, sino meramente la sucesion. (V. Filos. fund.., lib.
Xx. — Ideología, cap. x1.) LIV CONDILLAC. - " 306. Este. filósofo nació en 1715 y murió en 1780. Observa can minuciosidad, clasifica con método, expone con lucidez; pero su pensamiento es poco profundo. La doctrina de Locke no pareció á Condillac bastante sensualista. La reflexion, que el filósofo inglés combinaba ' con las sensaciones, la miró el ideólogo francés como inútil complicacion del sistema: en su concepto no hay dos orígenes de nuestras ideas, sino uno solo: la sensacion. La reflexion, en su principio, no es otra cósa que la sensacion misma; y.es mas bien un canal por donde pasan las ideas que vienen de los sentidos, que el ma--nantial de ellas. Todo cuanto hay en nuestros fenómenos internos no es mas que la sensacion, ó primitiva ó trasformada. La superioridad pertenece al tacto, HISTORIÁ DE LA FILOSOFÍA.. 603 -307.. Condillac hizo un esfuerzo por hacernos palpable su sistema ideológico, y hé aquí cómo pretende conseguirlo. Imagina una estatua organizada como nosotros, animada de un espfritú, pero sin idea alguna, y le supone un éxterior todo" de mármol que no le permita el uso de ningun sentido, reservándose abrírselos el filósofo segun lo creyere conveñiente. Empieza en seguida por abrirle el olfato, -porque le parece que este es uno de los mas limitados en órden á la produccion de los co-.
nocimientos; y cóntinúa luego por los demás: los considera aislados y en conjunto, Observa lo que cada cual da de sí; y.por fin se encuentra con el satisfactorio resultado, de que la estatua, sin mas que las sensaciones, va adquirieido deseos, pasiones, juicio, reflexion, en una palabra, todo cuanto hay y puede haber en el corazon, en la fantasía, en la voluntad y en el entendimiento. Son admirables los progresos que hace la estatua, hablando Condillac por ella, como se supone.
308. Tan fecundo és semejante método de observacion, que el fitósofo francés llegó á mirar tomo inútil el suponer que el almá reciba inmediatamente sus facultades de la naturaleza: basta que se nos den los órganos para advertirnos por el placer y el dolor, de lo que debemos buscar ó huir: con dos resortes tan sencillos la obra del espíritu humano se hace por sí misma: la experiencia sensible nos produce las ideas, deseos, hábitos, talentos de toda especie. Condillac, metido dentro de sú estátua, habla como-un oráculo: se conoce que los ideólogos anteriores le parecian caviladores trívolos; tiene una indecible satisfaceion al ver que todo lo aclara con la antorcha de su nueva teoría. Platon, san Agustin, Malebranche, tenian: mucha dificultad en explicar la idea del número: Condillac lo extraña, y en dos palabras les señala el camino para salir del apuro: esos hombre habian creido que en la idea habia algo superior á lo sensible-; esto no es así; la idea del número solo encierra sensacion: la dificultad queda soltada.
309. Esta doctrina adquirió por breve tiempo aquella popularidad, que, por ser adquirida con demasiada prontitud, deja sospechar la escasez de su fundamento, y hace presumir lo endeble de su duracion. Así ha sucedido; v si Condillac resucitase tendria el doble desconsuelo de ver Jas funestas consecuencias que par de pronto se sacaron de su doctrina, y el que en la actualidad su sistema ha caido en un profundo descrédito en toda la Europa, inclusa la Francia. (V. Files. fund., lib. IV, Cap. 1 y 1. — Ideolog., cap. 1.)
LV. KANT.
LV. KANT.
310. El nombre de Kant anda en boca de cuantos hablan de la filosofía moderna: y sin embargo es prohableamente uno dé los autores menos leidos; porque' serán pocos los que tengan la necesaria paciencia, que en verdad no debe ser escasa, para engolfarse en aquellas obras difusas, oscuras, llegas de repeticiones, donde, si chispea á las veces un gran talento, se nota el prurito de envolver las doctrinas en un lenguaje misterioso que nos recuerda los iniciados de Pitágoras y Platon. Kant ha ejercido mucha influencia-en la filosofía de este siglo y muy particularmente en Alemania, donde se reunen las dos condiciones mas á propósito para la lectura de sus obras: paciente laboriosidad y amor de lo nebuloso. Encerrado en su gabinete de Kcenigsberg, donde pasó su Jarga vida terminada á los ochenta años en 1804, cuidaba poco el filósofo de la realidad. del mundo: encastillado en su yo, á la manera de Descartes, da á sus teorías una direccion. muy diferente de la del filósofo francés: este sale al instante del yo, para -elevarse'á Dios, y ponerse en. comunicacion con el mundo físico; pero Kant se establece allí definitivamente, como en una isla de que no es posible salir sin ahogarse en los abismos del Océano..
311. No niega Kant la existencia de Dios, ni-del mundo físico, nidel órden moral: hasta admite estas cosas acomodándose al sentido comun; lo que niega es que la razon pueda llegar á ellas; su crítica de la razon pura es la muerte de la razon. Sea como fuere, ya que es ne cesario tener idea de su sistema, procuraré presentarla tan clara como mesea posible, consultando lá brevedad, BISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 605 312. Partiendo Kant de un hecho de conciencia, ó sea del yo, los primeros fenómenos que se le ofrecen son las sensaciones y las representaciones internas que de ellas resultan. A la explicacion de esto dedica lo que él llama Estética trascendental. - 313. Kant entiende por sensacion «u el efecto de un objeto sobre la facnltad representativa, en cuanto nosotros somos afectados por él. » Es necesario advertir que prescinde absolutamentede la naturaleza del objeto afectante, y que solo. atiende.al efecto que resulta en nosotros á.lo puramente subjetivo, 314. Por intuicion entiende Kant una percepcion cualquiera que 'se refiere á un objeto; de suerte que hay intuicion cuando el conocimiento es considerado como un medio.
315. La 'intuicion emprrica es « la que se refiere á un óbjeto por medio de la sensación. » Vemos un arbol: la representacion interna, en cuanto es una afeccion del yo, es sensacion; en cuanto se refiere á un objeto ( real Ó aparente) es intuicion empírica Ó experimental.
316. El fenómeno es « el objeto indeterminado de la intuicion empírica. » ¿Qué es eso que corresponde á la representacion, y. á que llamamos árbol? Kant no lo sabe; pero eso, sea lo que fuere, en cuanto es el término ó punto de referencia de la representacion interna lo llama fenómeno, "porque es algo que aparece; Kant prescinde de lo que es. AE; 317. La realidad de la cosa en sí misma es el noumeno. noumena hasta qué punto el fenómeno, lo que aparece, está acorde con el noumeno, Ó la realidad; esta a otra cuestion, de que por ahora prescinde el -£lósofo.
318. Aun en el órden sensible, no todo dimana de la experiencia; hay algo a priori: el espacio. Para que ciertas sensaciones sean referidas á objetos externos, esto es, á alguna cosa que ocupe un lugar diferente del nuestro, y hasta para que podamos: representarnos Jas cosas como exteriores unas á otras, es decir, no solo como diferentes, sino como situadas en lugares distintos, debemos tener anteriórmente la representacion del es-. pacio. De «donde se infiere que la representacion del YE espacio no puede dimanar de la. relacion de los fenómenos ofrecidos por la “experiencia; por el contrario, es indispensable presuponer esta representacion para que la experiencia sea posible. La representacion del espacio no es pues un producto de:la experiencia, es una condicion necesaria para el ejercicio de la -sensibilidad, una forma a priori, que hay en nosotros; un espacio de tabla rasa donde se pintan los fenómenos. En sí misma no contiene nada real; pero todo lo sensible se puede retratar en ella. l 319. De esto se sigue que cuándo trasladamos á lo exterior eso que llamamos extension, aplicamos á los objetos una cosa-que no les pertenece, un hecho pura-= mente subjetivo, Ja forma, la condicion de nuestra sensibilidad; y por consiguiente, todo esto que llamamos mundo corpóreo, se reduce á un conjunto de represen--taciones internas, á que damos sin fundamento' una rea--lidad externa. Así, la teoría de Kant lleva derechamente al idealismo; no se alcanza cómo, admitido el principio, se podrá eludir la consecuencia.
320. En la primera edicion de su Crítica de la razon pura, no se asusta Kant en vista del idealismo:. por el contrario, parece establecer sin rodeos la posibilidad de que todo sea pura ilusion; pues dice: « El concepto trascendental de les fenómenos en el. espacio es una advertencia crítica de que en general nada de lo percibido en el espacio es una cosa en.sí; que el espacio es además una forma de las cosas, que tal vez les seria propia si fuesen consideradas en sí mismas; pero que-los objetos en sí nos son completamente desconocidos: y «que lo que llamamos objetos exteriores no es otra cosa que las representaciones puras. de nuestra sensibilidad, cuya forma es el espacio, y cuyo correlativo verdadero, es decir, la cosa en sí misma, es por esta razon totalmente desconocida, y lo será siempre; pero sobre la cual no se interroga jamás á la experiencia ( Estética trascendental, sec. 1)..
321. La intuicion del espacio es lá forma de la sentibilidad externa; pero hay además en los fenómenos, tanto externos como internos, lo. que llamamos «sucesion ó tiempo; sin estóno nos percibiríamos á nosotros mis- A EA E A A HISTQRIA DE LA FILOSOFÍA. 607 mos. Así.pues, el tiempo es la forma y la condicion. de _ la sensibilidad interna ó de los fenómenos en la conciencia. El tiempo es a prior, es decir, independiente de la experiencia; pues que hace la-experiencia posible en la sucesion, como el espacio en la extension; por lo mis-. mo no está inherente álas cosas, es una condicion puramente subjetiva” de nuestra intuicion interna. De esto se sigue que nosotros sabemos únicamente que percibimos las cosas en una sucesion; pero ignoramos si esta sucesion se halla en las cosas; pues que no siendo ella mas que un hecho purameñto'sabjetivo, una condicion necesaria para nuestra. experiencia, no podemos atribuirla á los objetos mismos, sin faltar á las reglas de una.sana lógica. Así discurre el filósofo aleman.
322. Por dónde se ve que Kant no se limita á decir que el tiempo no es una -cosa real distinta de las cosas, en lo cual convendrian la mayor parte de los metafísicos; afirma que ignoramos si hay en las cosas sucesion real; pues que la sucesion que' nosotros percibimos es una condicion puramente subjetiva, una mera forma de Nuestra intuicion. Así, despues de haber hecho dudosa la realidad de la extension, esparce la misma duda sobre la realidád de-la sucesion, de suerte que todo cuanto se refiera al tiempo y al espacio no es mas para nosotros que un conjunto de representaciones; y la ciencia que tiene por objeto al mundo no se deberia-llamar cosmología, sino itnomenología, pues que no se ocupará del mundo ó cosmos, sino de: los fenómenos. ] 323. En esta doctrina está el idealismo de Berkeley; se hizo á Kant está observacion,.y él procuró sincerarse en un pasaje que se halla en le segunda edicion de su Crítica de la razon pura, y que pongo á Continuacion, ya en prueba de mi imparcialidad, ya tambien para dar una muestra del estilo de este filósofo. «Cuando digo: en el espacio y en el tiempo la intuicion de- los objetos exteriores y la del espíritu representan estas dos cosas - tales como ellas afectan muestros sentidós, no quiero decir qué dos objetos sean una pura apariencia; porque en el fenómeno los objetos, y hasta lás propiedades que nosotros les atribuimos, son siempre considerados como alguna cosa dada realmente: sino que como esta calidad -o de ser dada depende únicamente de la manera de percibir del sujeto en su relacion con el objeto dado, este objeto, como. fenómeno, es diferente de sí mismo como objeto en sí. Yo no digo que los cuerpos parezcan simplemente ser exteriores, ó que mi alma parezca simplemente haberme sido dada en mi conciencia: cuando yo afirmo que la calidad del espacio y del tiempo (conforme á la cual yo pongo el cuerpo y el alma como siendo la condicion de su existencia) existe únicamente en mi modo de intuicion y no en los objetos en sí mismos, caeria en error si convirtiese en pura apariencia lo que debo tomar por un fenómeno: pero este no tiene lugar si se admite mi principio de la idealidad de todas nuestras intuiciones sensibles. Por el contrario, si se atribuye una realidad objetiva á todas esas formas de las representaciones sensibles, no se puede evitar el que todo se con—.
vierta en pura apariencia; porque si se consideran espa-- cio y el tiempo como: calidades que deban hallarse en cuanto á su posibilidad en las cosas-en sí y se reflexiona sobre los absurdos en que éntonces se cae, pues que dos cosas infinitas que no pueden ser sustancias, -ni nada inherente á las sustancias, y que son no obstante alguna cosa existente y hasta la condicion necesaria de la existencia de todas las cosas, subsistirian todavía aun cuando todo lo demás fuese anonadado, en tal caso no se puede reprender al excelente Berkeley de haber reducido los cuerpos á una mera apariencia. » ( Estética trascendental. Y. | o 321. Por este pasaje se echa de ver que Kant distingue entre la pura apariencia y el fenómeno: por ejemplo, eso que nos aparece como un árbol, no dice Kant que sea una cosa del todo ilusoria,:solo sostiene que lo aparente no tiene nada comun con la realidad: no destruye pues la realidad misma ó la cosa en sí; solo afirma que esta cosa no es tal como aparece. Admite que con respecto á nosotros el mundo es una apariencia, pero no que en sí sea una pura apariencia. Dudo mucho que * Berkeley quisiese significar mas: el filósofo irlandés no negaria la realidad de los seres que nos afectan, no negaria que los fenómenos de la sensibilidad dimanasen de objetos reales; solo'queria significar que estas cosas e q ade HISTORÍA DE LA FILOSOFÍA. 609 no eran, cómo nosotros: creíamos, objetos realmente extensos, lo cual le bastaba para su teoría idealista. Todo esto se lo concede Kant, pues que la extension ó la forma del espacio la reduce á un hecho puramente subjetivo, al que no corresponde en la realidad nada extenso, sino una cosa en sí, que ignoramos lo que es; por consiguiente admite la posibilidad del idealismo; y como añade que el trasladar la forma del espacio al exterior conduce á absurdos, no solo admite la posibilidad del idealismo, sino la necesidad; y como por fin aplica al tiempo lo mismo que al espacio, resulta que el idealismo es quizá mas refinado que el de Berkeley, pues que destruye la existencia y la posibilidad no solo de la extension, sino tambien de la sucesion. (V. Filosof. fund., lib. XIV, CAP. X11 y XVII. ) Pa 325. A mas de la facultad de sentir, admite la de concebir, ó el entendimiento; la primera nos ofrece los objetos en intuiciones; la segunda los concibe; aquella es una receptividad ó potencia pasiva, esta una espontaneidad: sin la sensibilidad ningun objeto nos seria dado; sin el entendimiento ningun objeto seria concebido; pensamientos sin materia y sin objetos son vanos; intuiciones sin conceptos son ciegas. El entendimiento no tiene otra materia de sus conceptos que la ofrecida por las intuiciones sensibles; su modo de conocer es puramente discursivo, no intuitivo; es decir, que él en sí no tiene un objeto dado, solo puede discurrir sobre los que se le dan en la representacion sensible. Así para el cono-. cimiento se necesita la facultad de pensar y la de sentir: no se las puede separar sin destruir el conocimiento.
326. La ideología de Kant se reduce pues á los puntos siguientes: 1? El orígen de todos nuestros conocimientos está en los sentidos. El espacio es la forma, la condicion de las intuiciones sensibles externas. El tiempo es la: forma de la intuicion interna. 22 A mas de la facultad sensitiva hay la conceptiva ó el entendimiento. 3" Las intuiciones sensibles por sí solas no engendran conocimiento; son ciegas. 4” Las intuiciones sensibles son matéria de conocimiento en cuanto se someten á conceptos Ó á la actividad intelectual. 5? El conocimiento bumano no es intuitivo, sino discursivo. Este sistema -— -— tiene mucha analogía con el de los escolásticos; solo que Kant le da interpretaciones que conducen á resultados funestos. (V. Filosof. fund., lib. rv, cap. vit. ) 327. Estos conceptos considerados en sí son meras formas lógicas en la opinion de Kant; nada encierran, es necesario que se las aplique á un objeto para que tengan valor y sentido; esta aplicacion solo pueden tenerla en las intuiciones sensibles; fuera de ahí el uso que de los conceptos se haga. es.ilegítimo. 'es vano, no tiene ningun valor, son un juego del enterdimiento. Los conceptos son formas vacías que es preciso llenar confenómenos sensibles: lo que se llama categorfas, si se las toma como. conceptos de las cosas en general, se reducen á simples funciones lógicas; pueden ser miradas como condiciones de posibilidad de las cosas mismas, « pero sin poderse mostrar en qué caso su aplicacion y su objeto, y por consiguiente ellas mismas, pueden tener en el entendimiento puro, y sin la intervencion de la sensibilidad, un sentido y un: valor objetivo. » (Lógica trascendental, lib. 1, cap. ju.) Mas entonces se nos «condena á no saber nada fuera del órden sensible, á no poder elevarnos científicamente al conocimiento de las cosas en sí mismas pues que, ni aun respecto á las sensibles podemos hacer uso de los conceptos sino en cuanto á la parte fenomenal ó á la forma bajo qué se presentan á la sensibilidad; entonces se hace imposible el conocimiento de Dios, del alma y de todo lo que no sea un fenómeno sensible...Kant no retroccde ante esas terribles consecuencias; y dice sin rodeos: « Estos principios (los del entendimiento ) son simples principios de la exposicion de los fenómenos; y el fastuoso nombre de una ontología que pretende dar un conocimiento sintético a priori de las cosas en una doctrina sistemática, por ejemplo, el principio de causalidad, debe reemplazarse por la denominacion modesta de simple analitica del entendimiento puro. » 328. Los incautos que hablan muy seriamente del espiritualismo de Kant y de sus triunfos 'sobre el'sensualismo, mirándole como uno «de los restauradores de las buenas doctrinas, todo por supuesto sin haber abierto una obra del filósofo aleman, y solo por haberlo visto citado con elogio, esos incautos deben penetrarse de la exposición que precede; por ella sabrán que Kant no admite mas conocimento posible en el hombre que simples funciones lógicas sobre.los fenómenos sensibles; que Kant no admite ninguna de las demostraciones con que los mas eminentes metafísicos lan probado.la espiritualidad del alma; que ni siquiera admite que pueda probarse que el alma es sustancia; que tampoco admite ninguno de los argumentos con que se ha probado la existencia, de Dios; y que, por fin, el autor de la Crítica de la razon pura coloca al espíritu en un puesto del todo aislado, donde -solo se le ofrecen fenómenos sensibles, sobre los cuales puede pensar, pero de los que le es imposible salir, y cuando intenta extenderse por otras re-A con el auxilio de la ciencia, al querer descubrir ES habrá con respecto á Dios, á otros seres y aun á S propio, se, halla reducido á un desconsolador quién sabe!...En vano se esfuerza para salvar esa barrera: Ñi Critica de lu razen pura le encierrá allí con un rigor inexorable. (V: Filosof. fund., lib. 1v, 1x y x. — Metaf.).
- Las funestas teorías de Kant no podian menos de producir efectos desastrosos: desde entonces data el extravío filosófico de Alemania; por una parte el escepticismo mas disolvente; por otra el dógmatismo mas extravagante expuesto en monstruosos sistemas.
329.. Kant reduce toda nuestra ciencia á los fenómenos sensibles; y como á estos no les otorga ni siquiera la realidad de la extension y de la sucesion, pues que hace del espacio y del tiempo meras formas subjetivas, resulta que toda la ciencia es subjetiva, sin mas objetividad que la puramente fenomenal ó. de apariencia. Así todo está en el yo: el entendimiento es la facultad de las reglas: u noes simplemente una facultad de hacerse reglas comparando fenómenos; es hasta la legislacion para la naturaleza:; es decir, que sin el entendimiento no habria naturaleza, ó unidad sintética de la diversidad de los fenómenos segun ciertas reglas.. +. +. +. » Todos los. fenómenos como' experiencias posibles están a priori en el entendimiento; y de él sacan su posibilidad formal; del mismo modo que están á título de puras in-— e e tuiciones en la sensibilidad; y no son posibles.sino 'pór ella con relacion á la forma. » ( Lógica trascendental. ) Sean cuales fueren las explicaciones con que haya pre-. | tendido Kant suavizar las consecuencias de sus principios, es cierto que el gérmen del error estaba en ellos; y el desarroilo de ese gérmen no podia impedirle el filósofo de Kanigsberg. En él estudio de sus obras se formaron los metafísicos alemanes: la: filosofía del yo estaba en la Crítica de la razon pura. Desde Kant á Fichte no hay mas que un paso. “.: LV. -— FICHTE.
- $830. La idea dominante de Fichte, es que todo cuanto hay y puede haber sale del yo; Óómas bien que nada hay real, sino el yo, y que todo lo que aparece como distinto del yo, es mera ilusión; pues que aun el mismo no yo, esel yo en cuanto se opone á sí propio y se limita. El sistema de Fichte es el panteismo idealista llevado al mas extravagante refinamiento. * pe E 331. Fichte empieza por dectarar que se propone buscar el principio mas absoluto, el principio absolutamente incondicional de todo” conocimiento humano.
¿Semejante principio puede ser encontrado? Fichte se digna atender á esta cuestion preliminar: supone la posibilidad; y-se lisonjea de conseguir su objeto. ( V. Fil. fund., lib. 1, cap. X11. ) El carácter de este principio será el de « un acto que no se presente ni se pueda pre-! sentar entre las determinaciones empíricas de nuestra conciencia, y que por el contrario sea el fundamento y la condicion de posibilidad “de toda conciencia. » Pero entonces, ¿cómo lo podremos conocer? ¿Dónde lo buscará Fichte, él que solo toma por base la conciencia? El filósofo no se cuida de esta dificultad, que sin embargo es harto grave.
332. El principio fundámental de Fichte, es el mismo de Descartes: yo pienso, luego soy: mas para descubrir esta coincidencia es necesario resignarse á seguir al filósofo aleman por entre malezas y escabrosidades, y . Moa _ dl y HISTORIA DE LA' FILOSOFÍA. 013 asistir á combinaciones que parecen “cabalísticas: A es A; 0 A igual á A: asombroso descubrimiento. Pero aqui no se afirma que A exista; solo se establece la identidad -de A con A;esta relacion puede ser llamada Y. Esta X ha de estar puesta en un A; es decir, en el yo, que es quien la percibe y la juzga. (V. Filosofía fundamental, lib. 1, cap. vir.) Todo esto se reduce á consignar que hay en nosotros pensamiento, y por consiguiente.
ser pensante: yo prenso, luego soy.
333.-Mas no se crea que Fichte se satisfaga con las modestas consecuencias que de semejante principio sacáron Descartes y los metafísicos mas-eminentes: el (ilósofo aleman se lanza por regiones desconocidas, oscuras, misteriosas. « El yo se pone á sí mismo, y existe en virtud de esta simple accion; y recíprocamente el yo existe y pone su ser, simplemente en virtud de su " - «ser, =—— Es al mismo tiempo el agente y el producto de la accion; ló que obra, y lo que es producido por la accion. » El yo se pone á sí mismo absolutamente porque existe, se pone á sí mismo por el simple hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto...+. +..
» El yo sujeto absoluto, es este ser que existe simplemente, porque se pone á sí mismo eomo existente. Es en cuanto se pone, y en cuanto es en tanto se pone. El yo existe, pues, absoluta y necesariamente para el yo. Lo que no existe para sí mismo no es yo. » Por manera que, segun Fichte, ser y conocerse es una misma cosa: el yo es porque se conoce; y se conoce porque es: y todo esto absoluta y necesariamente. Así el yo resulta divinizado, el yo se hace Dios; pero ¿habrá quien se complazca en esa divinizacion fundada en tamaños absurdos? ¿Con qué derecho confunde Fichte el ser con el conocerse, lo producido con lo producente, la causa con el efecto? ¿Con qué derecho pervierte todos los principios de la razon, estableciendo proposiciones contradictorias? ¿No le parece al lector que se halla sumergido en un caos donde experimenta vértigos, donde palpa tinieblas? Pues todavía no hemos concluido. Sigamos oyendo á Fichte...: E E 614 FILOSOFÍA ELEMINTAL.
334. «El yo, continúa el filósofo aleman, es infinito. s ¿Por qué? «El yo se determina á sí mismo; se concéde al yo la totalidad absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, y ninguna negacion es puesta en él...0. o...0.
- -» No hay realidad sino en el entendimiento, él es la facultad de lo real: lo ideal se hace real en él.
» El yo no es sino lo que él se pone; es infinito, es decir, se pong infinito. » Creo que todo -eso no necesita impugnacion: insertarlo es refutarlo., En