SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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el testimonio de la conciencia combinado con el instinto intelectual; no solo creemos que las cosas. nos parecén: tales, sino tambien que son tales como nos parecen. Nos parece que un círculo no puede ser un triángulo, peró no nos limitamos á la afirmacion de la apariencia, sino que afirmamos que en la realidad, prescindiendo de toda apariencia interior, un círculo no puede ser un triángulo. Nos parece que una ccosá no puede ser y no será un mismo tiempo; pero nuestro asenso no se limita al pa- ' rece, se extiende á la cosa misma, y estamos seguros de que en realidad, prescindiendo de nuestro entendimiento, no se verificará nunca que una cosá sea y no sea á un mismo tiempo, porque. no puede verificarse. El- testi.

monio de lá conciencia se limita al parece, ¿porqué pues pasamos de la apariencia á la realidad, porqué atribuiw mos un valor objetivo á nuestras ideas, porque no las miramos como hechos puramente subjetivos á los cuales las cosas puedan conformarse ó no conformarse? Por el instinto intelectual, por ese impulso irresistible del cial no podemos. señalar ninguña razon, ni de conciencia, ni de evidencia, ni de ninguna clase, so pena de proceder hasta lo infinito. Así me parece, ásí es, y no puede ser de otra manera, ¿porqué? por tal razon, ¿y esta razon en qué se funda? en otra apariencia: por manera, qué siempre vamos á parar á nuestro interiar, á un hecho puramente subjetiva, sin que podamos señalar otro título que nos autorice pare hacer tránsito del sujeto al objeto, sino el de que á esto nos hallamos forzados por la naturaleza. (V. Filosofía fundamental, lib. 4, Cap. xxv.y ' 321. El criterio que se llama de autoridad, se forma de uña -combinacion de los criterios explicados. Oimos la relacion de un suceso que no hemos presenciado, y damos fe al narrador: para esto se necesita: 1* oir sus palabras; he aquí el criterio del sentido; 2 conocer que no se engaña ni nos engaña; y esto ó bien lo deducire= mos por raciocinio, en cuyo taso nus servirá ora lá evidencia, ora la probabilidad: ó bien creeremos instibtivamente, y entonces obedecemes al sentido comun. 325. De lo dicho se infiere que el criterio de la autoridad humana puede inducirnos á error, de variós modos; pues que para engañarnos basta que falte el LÓGICA. - e 91 buen uso de alguno de los criterios explicados: podemos engañarnos oyendo ó leyendo mal; y podemos ser engañados por el error ó lá ínala fe de quien nos habla. - El sentido comun, para ser infalible, debe reunir lus siguientes condiciones: 326.. La inclinacion al asenso es de todo punto irresistible, de manera que el hombre, ni aun con la reflexion, puede despojarse de ella.: 327. Toda verdad de sentido comun es absolutamente cierta para todo el linaje humano.

- 328. Toda verdad de sentido comun puede sufrir el exámen de la razon.

329. Toda verdud de sentido comun tiene por objeto la satisfaccion dé alguna gran necesidad de la vida sensitiva, intelectual ú moral.

- 330. Cuando estos caractéres se reunen, el criterio del sentido comun es absolutamente infahible; y se puede desafiar á los escépticos á que señalen un ejemplo en que haya fallado. A proporcion que estas condiciones se reunen en mas alto grado, el criterio del sentido comun es mas séguro, debiéndose medir por ellas los grados de su valor. (V. Filosofía fundamental, lib. 4, Cap. XXXI.) | 92 FILOSOFÍA "ELEMENTAL. - CAPITULO IL.

Cómo debemos conducirnos en las varias cuestiones que se pueden ofrecer á nuestro entendimiento.

Clasificacion general de las cuestiones.

331. Los actos de nuestro entendimiento se dividen en especulativos y prácticos: los especulativos se limitán á conocer, los prácticos nos dirigen para obrar.

332. En el simple conocimiento de una cosa se nos pueden ofrecer tres cuestiones: 1* si es posible ó no; 2: si existe Óó no; 3* cuál es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones. + 333. En la práctica nos proponemos siempre algun fin, de.lo cual nacen dos cuestiones: 1* cual es ó debe ser el fin; 2* cuál es el mejor medio para alcanzarle.

SECCIÓN If, Cuestiones de posibilidad...334. La imposibilidad, así como la posibilidad, puede ser metafísica, física, ordinaria, y de sentido comun. Gada una de estas especies da lugar á consideraciones importantes.

Imposibilidad metafísica ó absoluta.

335. La imposibilidad metafísica ó absoluta es la que implica contradiccion, ó, en otros términos, la que trae consigo el absurdo de que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo. Dos mas dos igual á tres, los diámetros de un mismo cireulo desiguales, virtud reprensible, vicio laudable, son imposibles absolutos; porque se seguiria que el tres fuera tres y no tres, que el círculo seria y no círculo, y que la virtud y el vicio serian vicio y virtud á un mismo tiempo.

Para juzgar respecto á la imposibilidad metafísica obsérvense las siguientes reglas.

336. Hay. imposibilidad absoluta cuando la idea de una cosa excluye evidentemente la de otra.

Esta evidencia es la luz con que juzgamos hasta de los primeros principios. Sabemos que es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, que el todo sea menor que la parte, que los radios de un mismo círculo sean desiguales, porque lo vemos así con toda evidencia, con la simple comparacion de las ideas.

337. Cuando no hay esta contradiccion la eosa es absolutamente posible.

La posibilidad ó absoluta Ó metafísica no es mas que la simple ausencia de la contradiccion; luego no hay medio entre lo imposible y lo posible: por el mero hecho de no ser una cosa contradictoria, ya es absolutamente posible. E: j si 338. Cuando á primera vista no descubrimos si dos ideas se contradicen, es necesario compararlas con otras que nos puedan ilustrar.

Esta proposicion: los tres ángulos de un triángulo valen mas de dos rectos, es contradictoria; pero.la con- _tradiccion no se presenta al que ignora los elementos de la geometría. Lo que se debe hacer en tal caso es comparar las dos ideas, suma de los tres ángulos, y la de dos rectos, eon la naturaleza misma del triángulo, lo cual manifiesta la contradiccioñ. ps 9% - FILOSOFÍA FLEMENTAL.

330. Lo metafísicamente imposible lo es bajo todos ' los aspectos, y ningun poder es capaz de realizarlo.

Tres y dos no formarán nunca siete; la blasfemia no será punca un acto virtuoso. Cuando se. dice que Dios todo lo puede, no se entiende que pueda hacer semejantes absurdos; de otro modo se seguiria que puede pecar, y hasta que puede destruirse á sí mismo.. - 320. Para afirmar la imposibilidad absoluta es necesario tener ideas muy claras y distintas de los. extremos que se comparan. i Todos los argumentos con que se intenta probar que hay contradicciones en los misterios de la Religion, pecan contra esta regla; el argumentante. pretende descubrir que son contradictorias cosas de que tiene ideas muy oscuras.

3141. Cuando la contradiecion es evidente, tenemos un criterio seguro para negar la realidad de lo contradictorio, en todos los casos. ] Aquí se verifica sin excepcion ninguna el principio de que negada la potencia se niega el acto; porque lo que es absolutamente imposible, no es nunca: jamás un ie será triangular; jamás la virtud será reprensiimposibilidad fisica ó natural. * 342. La imposibilidad física ó natural es la oposicion de un hecho á las leyes de la naturaleza. No hay imposibilidad absoluta eu que. un cuerpo vaya hácia arriba; pero la-hay física, porque esto se opone á las leyes de gravedad.

_ Para juzgar bien en esta materia obsérvense las reglas Siguientes, 343. Evitese el resolver con demasiada prontitud si un hecho es contrario Ó no á las leyes de la náturaleza.

Si hace tres siglos se hubiese dicho que habia un país donde, sin caballos ni animales de ninguna especie, recorrian los hombres doce, quince y hasta veinte leguas por hora, muchos habrian sostenido que esto era naturalmente imposible; y no obstante, aquel juicio, en apariencia tan cuerdo, nosotros lo vemos desmentido en los caminos de hierro que cruzan la Europa y la América. ¿Quién no hubiera dicho que era naturalmente imno el sostener dos personas una conversacion, esndo á muchas leguas de distancia, y empleando pocos segundos en la correspondencia? Y mo obstante lo vemos realizado en los telégrafos eléctricos. El mundo civilizado está leno de cosas que antes se hubierar. creido naturalmente imposibles. se Qa, 3hh. Para descubrir si hay en un hecho imposibilidad natural, es neeesario atender d las causas empleadas y demás circunstancias que le rodean.

j En los siglos de ignorancia, el mismo fenómeno de los caminos de hierro no habria parecido imposible á quien hubiese seguido un buen método en la investigacion de la posibilidad. Por groseras que fuesen las máquinas existentes á la sazon, no faltaban algunas cuyo movimiento no se debia á los animales; entre ellas habia diferencias de velocidad, de direccion, y de otras cla-Ses: toda la cuestion estaba pues reducida á saber si era posible encontrar un nuevo agente que moviese una máquina en la direccion que se determinase. A un hombre de juicio esto podia parecerle difícil, mas no imposible. La trasmision de los signos por medio de los telégrafos eléctricos tampoco hubiera parecido imposible á quien hubiese considerado la suma velocidad con que el aire trasmite los sonidos, y con que los cuerpos luminosos difunden sus rayos á distancias inmensas. El pro- - blema estaba reducido á lo siguiente: ¿Es posible que con el tiempo descubran los hombres algun agente natural por cuyo medio puedan imitar esas trasmisiones instantáneas? La resolucion no podia ser dudosa, por escasas que fuesenJas nociones en las ciencias naturales.

345. Asistimos á un espectáculo en que un hombre trasforma varios objetos: no hay ningun aparato; los medios que se emplean son palabras misteriosas y maniobras extravagantes. Atendidas todas las circunstancias de la persona, del lugar y del tiempo, no hay cau- * Sas que puedan producir fenómenos tan sorprendentes; ¿ qué juicio deberemos formar? Que no hay allí la accion de leyes secretas de la naturaleza, sino la habilidad de un diestro jugador de manos, que ofrece como asombrosas realidades un conjunto de vanas apariencias. Para descifrar el enigma, toda nuestra atencion debe dirigirse, no á la eficacia delas leyes de la naturaleza, sino á las manos del jugador, á los instrumentos de que. se sirve, ó á las señas y acciones de algunos taimados que esta” rán á sus alrededores. Por el contrario, si los fenómenos sorprendentes se verifican en una cátedra de física experimental, donde vemos los diferentes aparatos para poner en movimiento y combinacion los agentes de la naturaleza, debemos guardarnos de afirmar que lo que vemos es imposible naturalmente, por mas extraordi- -nario que nos parezca.

Imposibilidad ordinaria ó moral.

316. La imposibilidad ordinaria ó moral es la oposi cion al curso regular ú ordinario de “los sucesos. Una persona conocida generalmente por un nombre y apellido, y por su posicion en la sociedad, es moralmente imposible que no sea la que todos creen;.pero no hay ninguna repugnancia absoluta ni natural en que sea un impostor que, prevalido de la semejanza ú otras circunstancias favorables, se haya puesto en lugar del verdadero sujeto cuyo nombre usurpa. Así se' ha visto repe-¡idas veces.

- : LÓGICA. 97 En esta clase de juicios ténganse presentes las siguientes reglas. e | 347. Cuandono hay ningún indicio en contra, es necesario: contentarse con el criterio de la imposibilidad ordinaria. | La sociedad y las familias descansan sobre este criterio. Si para todo necesitásemos de la certeza absoluta -Ó de lá natural, seria preciso renunciar al trato de los hombres. —: 318. Para conocer si en un caso determinado es bastante garantía Ja imposibilidad moral, conviene atender á los motivos que hacen posible el hecho contrario.

Es moralmente imposible que en un caso particular una firma generalmente reconocida, sea falsificada. Esta seguridad debe tranquilizarnos en: los negocios pequeños; pero si se trata de una cantidad muy fuerte, el me -nor indicio de falsificación es bastante para que vacile la imposibilidad moral: testigo la experiencia.

Sl.

Imposibilidad de sentido comun.

3/19. La imposibilidad de sentidó comun no pertenece 4 ninguna de las especies explicadas. Con un ejemplo se entenderá mejor que con todas las definiciones. Un hombre tiene en la mano un conjunto de piedrezuelas: con los ojos vendados y haciéndole dar muchas vueltas por una pieza, se pretende que, arrojando al acaso el puñado de piedrezuelas, vayan todas á pasar por otros tantos agujeros de dimensiones iguales á cada una de ellas. Veinte hombres, tambien con los ojos vendados y dando muchas vueltas en diferentes sentidos, disparan al acaso sus escopetas, y se pretende que las veinte balas vayan á pasar por veinte agujeros de diámetros exactamente iguales á los de las balas, Otro hombre -tiene se en la mano un cajón «dle carattéres de: imprenta; los arroja al acajo sobre una mesa, y-se pretende que. resulte compuesta una carta que-tiene en su faltriquera uno de los circunstantes. Es claro que todas estas cosas son ima; y sin embargo ne hay repugnancia esencial en ideas, como se necesita para la imposibilidad absohata; ni tampoco se oponen a] suceso las leyes de la natúraleza, como es preciso para: la imposibilidad física; pero está de por medio la imposibilidad que llamo de sentido comun, porque sin reflexion de ninguna elasc todos los hombres créen que no se realizarán casualidades tan extravagantes; y lo creen con fe mucho mas firme que en los casos de la imposibilidad ordinaria. Lo que manifiesta la necesidad de no comuni estas dos imposibilidades.

Regía qe 350. En los casos anteriores y en otros semejantes, que producen una conviccion general é instantánea, la imposibilidad de sentido comun es un criterio seguro de que el hecho no se ha verificado ni se verificará.

Pa 351. Cuando la conviccion sobre la. imposibilidad no es general é instantánea, el suceso es mas Ó menos probable.

Para determinar los grados de esta probabilidad, se debe formar un quebrado. cuyo numerador sea él de los Casos favorables, y cl denominador el de los casos posibles.

Si hay en una urna noventa y nueve bolas blancas y tna negra, la probabilidad de salir la negra será igual á +; porque hay cien casos posibles, que son las cien bolas, y hay uno solo favorable que es la bola negra; por manera que hay noventa y nueve grados de probabilidad erfavor de la salida de una bola blanca, ye Uno en favor de la negra.

352. Así comprenderemos la profanda razon que se encierra en la imposibilidad de sentido comun. Suponslo MA gamos un hombre colocado en “el centro de un gran salon, y que se exige que con los ojos vendados dispare al acaso un tiro,. y haga entrar la bala por un agujero de uña pulgada de diámetro; todos dirán sin reflexionar: esto.es imposible. Y ¿porqué? No lo saben; pero el cálculo manifiesta el fundamento de este juicio instintivo. Sean las cuatro paredes de veinte varas de longitud cada una y ocho de altura. La superficie de todas juntas es igual á 82940 pulgadas cuadradas; y como el agujero puede estar en una cualquiera de estas, y la bala puede pasar por.uno cualquiera de ellos, resulta que el número de casos posibles llega 4 829440 y el de casos favorables es uno solo. Luego la probabilidad de que suceda así, es tan pequeña que debe representarse por el quebrado 52533. Pero este quebrado, aunque muy pequeño, es todavía demasiado grande con respecto á la probabilidad. Para demostrarlo, supongamos que en las cuatro paredes se pintan todas las pulgadas cuadradas; en tal caso, si se agujerease una sola, la probabilidad de pasar por ella no está expresadá por dicho quebrado. En efecto, el quebrado supone que el número de los casos posibles es únicamente el de las pulgadas marcadas, y que si la bala no va á uno de los cuadritos irá al otro. Esto es falso, porque puede ir á una infinidad de intermedios: luego el agujero de una pulgada puede estar en una infinidad de posiciones diferentes, como se ve suponiendo que el cuadro se mueve y va cubriendo mas Ó menos las partes inmediatas. Cuando se atiende á esta circunstancia, se ve que el número delos casos posibles crece asombrosamente y es mayor que toda ponderacion; y sin embargo el caso favorable es siempre uno solo: acertar en el punto donde está el agujero. Entonces el quebrado es poco menos que infinito, y 'por consiguiente es infinitamente pequeña la probabilidad en sentido fávorable. (V. B4 Criterio, eap.. 1v.)

SECCION Jl.

Cuestiones de existencia, Coexistencia y sucesion.

353. Para conocer la existencia de una cosa. desconocida, necesitamos partir de una cosa conocida, y saber además que están unidas por algun vínculo. Sin. esto es imposible dar un paso. ¿Cómo adquirir un conocimiento que no tengo, si no se me da otro en que pueda estribar; Tanto valdria construir un edificio sin fundamento.

35). De los objetos unos están sometidos á nuestra experiencia inmediata, otros se hallan ligados con estos. Veo el humo; su existencia la conozco por experiencia inmediata; infiero que hay fuego;'esto' me es conocido por el enlace que tiene con el humo.

355. Como la íntima naturaleza de los objetos nos es poco conocida, nos vemos con frecuencia precisados á considerarlos dependientes entre sí, ó porque muchas veces existen juntos, ó porque unos vienen despues de otros. Este raciocinio, que es uno de los fundamentales en las ciencias de observacion, y nos sirve á cada paso en los usos de la vida, puede tambien inducirnos á error: para evitarlo se deben observar algunas reglas.

356. La existencia simultánea de dos Ó mas seres, Ó su inmediata sucesion, consideradas en sí solas, no prueban que el uno dependa del otro. O A cada paso vemos que coexisten ó se suceden cosas que no tienen ninguna relacion entre sí. Estar en un mismo lugar, existir á un mismo tiempo, ó en tiempos inmediatamente sucesivos, son cosas muy diferentes de la relacion de dependencia.

pa 357. Cuando una experiencia constante y dilatada nos muestra dos ó mas objetos existentes á un mismo tiempo, de tal suerte que en presentándose el uno se presente tambien el otro, y en faltando el uno falte tambien el otro, podemos juzgar, sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí algun enlace, y por tanto de la existencia del uno inferiremos legítimamente la existencia del otro.

Cov la presencia de ciertos cuerpos coincide lo que llamamos luz y ver: poco importa qué no conozcamos la íntima naturaleza de estos fenómenos; su coexistencia nos asegura de su relacion.

358. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, de manera que, puesto el primero, siempre se haya visto que seguia el segundo, y que al existir este siempre se haya notado la precedencia de aquel, podremos deducir con certeza que tienen entre sí alguna dependencia.

Despues de un rato de aplicar el fuego á un caldero Heno de agua, esta hierve: los hombres no han esperado los adelantos de la física para afirmar que aquel movimiento del agua provenia del fuego. El rayo serpea por los aires, y un momento despues el trueno estalla y retumba: la sucesion constante de estos fenómenos ha hecho creer que el segundo dependia del primero, mucho antes que se-conociese la teoría de la electricidad, ni de la causa y propagacion del sonido.

li”.

359. La dependencia indicada por la coexistencia Ó la sucesion, no siempre es directa de los objetos entre sí, á veces es dependencia de ambos con respecto á un tercero. E Cuando hay en un país tal fruta, hay siempre tal otra: esto no prueba que la primera dependa de la segunda,: niesta deaquella, sino que ambas dependen de una causa que las produce. Cuando reina una enfermedad, reina siempre tal otra: esto no prueba que tengan entre sí relacion de causa y efecto; ambas pueden ser independientes entre sí, pero dependientes de una misma causa, 6.

6.

Dos personas acuden á un mismo sitio, á una misma hora, durante muchos dias: esto no prueba que la ida de la una tenga relacion con la de la otra; pero los dos he-. chos, aunque puramente casuales el uno respecto del otro, no lo son absolutamente, sino que dependen de una causa tercera: por ejemplo, de la hora que avisa á cada cual el momento de acudir á su ocupacion respectiva. E 360. La razon de que instintivamente atribuyamos enlace Ó mutuo ó con un tercero, á los hechos que coexisten ó se suceden constantemente, estriba en un prin cipio que tenemos profundamente grabado en nuestra alma: donde hay órden, donde hay combinacion, hay causa que ordena y combina. La pura casualidad es una palabra sin sentido. (V. £l Criterio, cap. vI.) ' E Juicios sobre los actos humanos.

361. El juicio sobre los actos humanós está sujeto á reglas muy diferentes de las que rigen en los fenómenos de la naturaleza. Estando el hombre dotado de libre albedrío, las conjeturas sobre sus acciones ocultas Ó venideras no pueden someterse á riguroso cálculo; no obstante, tambien se pueden dar en este punto algunas reglas para juzgar con probabilidades de acierto.

de 362. Se debe fiar poco de la virtud del comun de los hombres, cuando está sujeta á prueba muy dura.

Una pasion muy fuerte, un interés muy poderoso producen un impulso vehemente á que el hombre resistes con harta dificultad, si no está dotado de virtud muy acendrada, y esta se halla en pocos: por cuya razon, quien ama el peligro perecerá en él.

363. La máxima, piensa mal y no errarás, es inadmisible, no solo por motivos de caridad, sino tambien de buena lógica. | Es evidente que esta máxima no sirve cuando se trata de personas buenas. Además, es muy equívoca, aun cuando se refiera á las malas. Un mentiroso, por mucho que Jo sea, no miente sino cuando tiene en ello algun interés ó un gusto particular; así es que, contando sus palabras, resultan siempre en me«yor número las verdádes que las mentiras; el borracho pasa mas horas con la cabeza clara que en la embriaguez; el disoluto no se entrega á sus pasiones, sino cuando se ofrece la oportunidad: luego es muy aventurado el echar á mala parte la generalidad de las acciones de los hombres, pues se corre peligro de tomar por malas muchas que no lo son.

3.

364. Para conjeturar cuál será la conducta de una persona en un caso dado, 'es-preciso conocer su inteligencia, Su índole, carácter, moralidad, intereses, y cuanto puede influir en su determinacion.

El hombre, aunque dotado de libre” albedrío, está sujeto á varias influencias que contribuyen á decidir su voluntad. Olvidar una de estas, es descuidar un dato del problema.

ly.

365. Debemos guardarnos de pensar que los demás obrarán como obraríamos nosotros.

Por faltar á esta regla caemos en graves y frecuentes errores. Tenemos natural inclinacion á juzgar de los demás por nosotros mismos; sin notarlo, les atribuimos nuestras ideas, afecciones y carácter. Al bueno Je engaña su bondad, al malo su malicia. Esta regla está consignada en un refran castellano muy expresivo. (v. Lol Criterio, Cap, VI.)

Autoridad humana.

366. En muchos casos no podemos conocer Ja verdad por nosotros mismos inmediata ni mediatamente, y nos es preciso referirnos al testimonio de los hombres. La distancia de lugar ó tiempo nos impide presenciar el hecho, y tampoco podemos sacarle por raciocinio; ya porque dependa de la libertad humana, ya porque proceda de causas naturales que nosotros ignoramos. ¿Cómo puedo saber lo que sucevz en este momento en Pekin Ó en Nueva York? Si se trata de actos libres, me es imposible conocerlos, porque no dependen de ninguna causa necesaria; y si son acontecimientos naturales, por ejemplo, lluvia, tempestad, terremoto, etc., no conozco bastante el conjunto de relaciones de las causas que obran sobre el globo, para determinar a prior: qué efectos producen en este momento en tal ó cual punto de la tierra. La distancia de tiempo impide tambien el conocer los hechos, exceptuando el caso en que hayan dejado señales evidentes: como la abundancia de lava en un terreno indica la antigua erupcion de.un volcan; y las petrificaciones y las conchas señalan el paso de las aguas.

367. Para que un testimonio sea valedero, se necesitan dos condiciohes: 1* que el testigo no sea engañado; 22 que no' nos quiera engañar. De poco nos sirve la veracidad y buena fe de un narrador, si él está engañado; ni nos aprovechan los conocimientos de un mentiroso, si nos dice lo contrario de lo que sabe.

Regla 1?.

Regla 1?.

368. Debemos atendér á los medios de que dispuso el narrador para encontrar la verdad, y á las probabilidades de que sea veraz ó no.

369. En igualdad de circunstancias, es preferible el testigo ocular. A 370. Entre los testigos oculares, es preferible, en igualdad de circunstancias, el que no tomó parte en el suceso, y no ganó ni perdió con él.

LÓGICA, 105 EF 371. Es preciso cotejar la narracion de un testigo con la de otro de opiniones é intereses diferentes.

372. En las narraciones conviene distinguir cuidadosamente entre el hecho narrado y las causas que se le señalan, resultados que se le atribuyen y juicio de los escritores. E 373. Les anónimos merecen poca confianza. en ' 37h. Antes de leer una narración, es muy importante conocer la situacion y demás circunstancias del narrador.

375. Las obras póstumas, publicadas por manos desconocidas ó poco seguras, son sospechosas de apócrifas Ó alteradas.

y 376. Narraciones fundadas en memorias secretas y papeles inéditos, no merecen mas fe que la que se debe á quien sale responsable.

377. Relaciones de negociaciónes ocultas, de secretos de Estado, anécdotas picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas intrigas y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema desconfianza.

378. En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, es preciso dar poco crédito á cuanto se nos refiera sobre riqueza del país, número de moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas y costumbres domésticas.

“379. Se debe desconfiar mucho de las relaciones de los viajeros que no han permanecido mucho tiempo en el país que nos describen. (V. El Criterio,.cap. vis1,1X,. X, XI.) go Cuestiones sobre la naturaleza de las cosas. - 380. En las cuestiones que versan sobre la íntima naturaleza de las cosas, conviene no perder de vista las observaciones siguientes: ] 381. La íntima naturaleza de las cosas nos es frecuentemente desconocida; de ella sabemos poco, y de una manera imperfecta.

La verdad de esta observacion se conoce tanto mejorcuanto mas se profundiza en las ciencias; el resultado de los trabajos mas asiduos y profundos, es la conviccion de nuestra ignorancia. | 382. La mejor resolucion de muchas cuestiones es el conocimiento de que no es posible resolverlas.

Los hombres pierden mucho tiempo en disputas esté- - riles, porque se empeñan en resolver problemas sin datos. Cuestiones hay que-metieron mucho ruido en el mundo científico, y que podian compararse á esta: el número de las estrellas es par ó impar.

383. Como los seres se diferencian mucho entre sí, en naturaleza, propiedades y relaciones, el modo de mirarlós y cl método de pensar sobre vellos, han de ser támbien muy diferentes. Quien aplicase á las ciencias políticas y morales el método matemático, caeria en grandes errores; y quien juzgase el mérito de una obra literaria por un analísis metafísico ó dialéctico se pareceria á quien hiciese la autopsía de un cuerpo vivo.

ha.

384. En las.ciencias que versan sobre objetos necesarios es preciso atenerse al enlace de Jas ideas puras. En las que tienen por objeto la naturaleza, es preciso fundarse en la observacion. En las que versan sobre el hombre, se debe estudiar el corazon humano. En las morales, se ha de atender á los eternos principios de la razon, ilustrados con las tradiciones universales, y S0bre todo por la Religion cristiana.

585. De'nada sirven todas las reglas, si el hombre no “está poseido de un profundo amor á la verdad, y si no sabe despojarse de sus pasiones para ver en las cosas lo que hay realmente, y no lo que él desea que haya. (V. E! riterio, desde el cap. xr hasta el xx.)

SECCION Y. Uso de: la hipótesis.

386. Hipótesis es una suposicion de que nos valemos para explicar alguna cosa. Un negocio que se hallaba en buen estado, se ha echado á perder repentinamente, y se ignora la causa de semejante extrañeza: no obstante se empieza á conjeturar, y se explica por la mala voluntad de un enemigo, que está en íntimas relaciones con el que debía conducirle á un término favorable. Esto es una hipótesis. En la explicacion de los fenómenos naturales, cuando se ignora su causa, se acude tambien á las hipótesis, como se puede ver en las obras de física, 387. El uso de las hipótesis, cuando se las emplea con sobriedad, puede ser provechos»; ya porque ejercita el entendimiento, acostumbrándole á reducir la variedad á la unidad, ya. tambien porque el conocimiento de las e pS e causas posibles, prepara á veces el de las causas reales. Pero. conviene no perder de vista que una hipótesis, por sí sola, no prueba nada en favor de la realidad. Dice: esto puede haber sucedido de tal manera; y si de aquí se infiere que ha sucedido de la misma manera, se saca - una consecuencia ilegítima. Así, en el ejemplo anterior, el negocio puede en efecto haberse desgraciado por la mala voluntad del enemigo, pero tambien es posible que este no haya tenido en ello la menor parte, y que por el: contrario la desgracia haya dimanado de la imprudente oficiosidad de un amigo, de la torpeza de uno de los encargados de llevarle á cabo, de los manejos ocultos de un rival, ó de otra circunstancia cualquiera.

388. Las suposiciones, cuando son ingeniosas, mayormente si tienen en su apoyo algunos visos de probabilidad, nos alucinan frecuentemente, induciéndonos á graves errores, así en el estudio de las ciencias como en los negocios comunes de la vida. « Puede haber sucedido así, luego ha sucedido así, » este es un raciocinio disparatado: y no obstante, lo tomamos muchas veces por una prueba sin réplica. (V. £1 Criterio, cap. xIv, $ 6.)

389. De la posibilidad á la realidad, va mucha distancia. Debemos buscar, no lo que puedeser, sino lo que es: cuando se trata de cosas independientes de nuestro entendimiento, es necesaria la observacion de los hechos, tales como son en sí; y si estos hechos se nos ocultan, mejor es conocer y confesar nuestra ignorancia que alucinarnos, tomando por realidades los productos de nuestro ingenio. | Síntesis y análisis.

390. Cuando en los procedimientos se pasa de lo simple álo compuesto, el método se Jlama sintético: cuando se pasa de lo compuesto á lo simple, se llama analítico. Si tomamos por separado las diferentes partes de un reloj, y considerándolas primero en sí mismas, y luego en las relaciones que cada una tiene con las otras, vamos componiendo la máquina, el método será sintético. Por el contrarió, si, tomando la máquina ya construida, examinamos el movimiento en su conjunto, luego investigamos las relaciones de las partes entre sí, y por fin llegamos al conocimiento de la estructura de cada una de “ellas, y de las funciones que ejerce en la máquina, el método será analítico. Empezando por las primeras nociones de la geometría, ampliándolas sucesivamente por medio de construcciones y demostraciones, se llega á la formacion de una curva, y al conocimiento de su - naturaleza y propiedades, este método es sintético. Considerando la curva en sí misma, y descomponiéndola de diferentes modos, se llega tambien á conócer su naturaleza y propiedades; este método es analítico.

-391. Se pregunta á veces cuál de estos métodos es preferible; y se suele decir que el de sintesis es mas á propósito para la enseñanza, y él de análisis para la investigacion é invencion. Esta respuesta es muy juiciosa: porque el maestro que sabe de antemano el punto á . donde quiere conducir el entendimiento del discípulo, puede principiar por lo simple, para llegar á lo compuesto que ya conoce; pero el que ha de buscar la verdad, es preciso que tome los objetos tales como se le ofrecen, y claro es que no se lc presentan descompuestos en sus partes,. sino formando un conjunto.

392. No se crea sin embargo que á estos métodos se les puedan fijar lindes exactos: se mezclan contínuamente, por exigirlo así la utilidad y hasta la necesidad. Tambien se analiza enseñando, y se compone investigando: la oportunidad de emplear uno ú otro de estos métodos, 'y el grado y el modo de su acertada combinacion, solo pueden indicarlo las circunstancias del objeto. (V. El Criterio, cap. XvI.)