18. Gomo auxiliar del gusto., y tambien. para otros usos, está sobre la boca el olfato, situado en una mem-' brana que cubre las fosas nasales, y en la cual, á mas de ntros nervios, se hallan los propiamente llamados olfactivos, por estar encargados especialmente-de esta funcion.: 19. El tacto, que nos era necesario en todos los puntos del cuerpo, se halla en todos ellos. Nuestro cuerpo tiene el tejido celular como una especie de cubierta general, cuvas partes Ó laminitas, ajustándose mas entre sí á medida que se acercan. á la superficie, forman una nueva membrana, que se llama piel ó dermis, en la cual se distribuye una innumerable multitud de nervios conductores de la sensacion. Para que esta no sea demasiado viva y con el fin de évitar que la dermis se secase con el contacto del aire, está cubierta la piel con la epidermis, membrana trasparente, muy delgada, insensible por carecer de nervios. Sin la epidermis seria tan delicada nuestra sensibilidad, que los vestidos, el aire y el contacto de cualquier cuerpo nos producirian dolores insafribles, como se puede conocer por lo que nos sucede en las llagas ó en las simples excoriaciones.
CAPÍTULO Y. Sistema encefálico.
90. Los nervios se hallan extendidos como una red por todo el cuerpo, pero ellos no bastan para sentir; es necesario que estén en comunicacion con la masa llamada encéfalo, y que se forma: del cerebro, que ocupa toda la parte superior del cráneo desde la frente al occiput; del cerebelo, que está en las fosas occipitales, bajo los lóbulos posteriores del cerebro; y por fin, de la médula espinal contenida en ef canal vertebral, e 21. En el sistema nervioso encefálico se halla el centro de las sensaciones y de los movimientos voluntarios; todos los músculos que, reciben nervios procedentes del encéfalo, están sometidos al imperio de la voluntad. La experiencia enseña que en cesando la comunicacion de los nervios con el centro nervioso encefálico, desaparecen el movimiento voluntario y la sensacion; siendo notable que en faltando la sensibilidad en los nervios, se pre poco despues hasta la contractilidad de log músculos.
22. Para formarse alguna idea de la asombrosa difusion de los nervios en nuestro cuerpo, basta considerar que en cualquier punto que nos piquemos con un alfiler sentimos dolor, lo que no sucederia si en aquel lugar no hubiese un ramo nervioso. Por manera que no es posible señalar una parte de la superficie de nuestro cuerpo donde no alcance algun filamento de esta red admirable. RR 23. Se cree que las sensaciones son trasmitidas al cerebro por los filamentos nerviosos que forman las raices posteriores de los nervios espinales y por las fibras -de la mitad posterior de la "médula; pero que el movimiento.se comunica á los músculos por las fibras que salen del cerebro y de la mitad anterior dela médula espinal, las cuales forman las raices anteriores de los nervios. Estas fibras se unen en su raiz, y así se halla en un mismo lugar el centro de la sensacion y el del movimiento voluntario. Como puede suceder que se rompa una de dichas mitades quedando intacta la otra, resultará que, si se rompe tan solo la que es conducto del movimiento, continuará la sensibilidad habiéndose perdido el movimiento. Estefenómeno puede acontecer, ya por una perturbacion orgánica que afecte á unas fibras sin llegar: á las otras, ya tambien por una ruptura violenta. Léese en los Anales de cirujía de Francia (enero de 18/41) que un soldado herido de una:cuchillada en el lado derecho de la cerviz, quedó paralizado en dicho lado sin perder la sensibilidad del mismo. Hecha la autopsia se halló que la parte anterior de la médula estaba rota y la posterior intacta.
CAPÍTULO VI.
Incapacidad de la materia para sentir.
9). Hasta aquí. hemos examinado las ruedas de la máquina, hemos visto su movimiento, mas no hemos encontrado el agente. En efecto: los órganos de la sensibilidad nos ofreeen nervios, fibras, vibraciones, es decir, cuerpos en “movimiento; pero ¿qué relacion tiene un cuerpo movido con esa afeccion interna; de conciencia Ó presencia íntima, de -la que nos damos cuenta á - nosotros mismos y llamamos sentir? Imagínense fluidostenuísimos, filamentos sumamente delicados, “vibraciones rapidísimas, no se“adelanta nada; los cuerpos se hacen mas sutiles, pero no dejan de ser lo que son; todo. esto no nos explica nada sobre el fenómeno de nuestra conciencia. La luz, reflejando sobre un cuerpo, llega á mis ojos y pinta el objeto en la retina; sea.en buen ho- Ta; pero ¿porqué de'esa pintura debe resultar la afeccion que llamamos ver? La campaña herida hace vibrar el aire; este comunica su vibracion al tímpano, el cual á -su vez la trasmite al nervio auditivo; se comprende perfectamente esa série de fenómenos físicos; pero ¿porqué del lijera movimiento vibratorio, experimentado por esos filamentos nerviosos, y de su continuacion hasta el cerebro, ha de resultar esa sensacion que llamamos oir? Hágase la aplicácion á los demás sentidos y se verá que la física, la anatomía y la fisiología solo dan cuenta de movimientos, nos.conducen hasta los umbrales de. una region misteriósa, y nos dicen: de aquí no puedo pasar. Y dicen bien, porque en efecto, el fenómeno de. conciencia está separado del fisiológico por un abismo insondable; allí acaba la observacion del fisiólogo, y se 2) abren las puertas de la psicología.
25. El sujeto que experimenta las sensaciones no es materia.; El ser sensitivo es: uno; el mismo que ve es el que oye, el que toca, el:que huele, el que saborea; uno mismo es el que compara estas sensaciones, y no podria compararlas sin experimentarlas, esto nos lo atestigúa la conciencia vivísima de lo que pasa dentro de nosotros. La materia es esencialmente compuesta; - rigurosamente hablando no es un ser uno, sino un con- ” junto de seres; las partes aunque unidas permanecen distintas, y cada una de por sí es un ser. Luego la ma--teria no puede sentir...
Para hacer mas inteligible la demostracion, supongamos que los sujetos de las sensaciones sean cinco partes distintas: A, B, €, D, E, de las cuales la una tenga la sensacion de ver, la otra la de oir, y así respectivamente. A sentirá el color, B el sonido, C el sabor, D el olor y ele frio, calor ú otra sensacion de tacto. Gomo estas partes serán distintas, la una no sentirá lo que sienta la otra; y así no habrá un ser que pueda decir: yo que veo soy el mismo que oigo, que saboreo, que percibo los olores y las impresiones del tacto; faltará, pues el centro comun, único, de las sensaciones, cual lo experimentamos en nuestra conciencia. - 26. Si se dijese que la una parte comunica su sensacion á la otra, no se adelantaria nada para hacer que todas. lo sintiesen todo”, en no'suponiendo que todas lo comunicañ todo á todas; en. cuyo caso resultan dos inconvenientes: 1” que no hay un sujeto sensitivo, sino cinco; luego tampoco se constituye la unidad de conciencia, pues se la distribuye en cinco sujetos; 2* que se multiplican los sujetos sensitivos sin necesidad, pues que si uno lo siente todo, sobran los restantes.
27. Además, cada una de las partes sensitivas sería Ó simple ó compuesta: si compuesta, cada sensacion se distribuiria en otras, de las cuales se podria preguntar lo mismo; si simple, entonces ¿á qué atribuir las sensaciones á varios sujetos; cuando para cada una se necesita y basta uno: simple?. o 28. La divisibilidad de los caerpos es un hecho que por sí solo debe abrumar á los defensores de la sensibilidad de la materia: cada parte por pequeña que sea se + divide en otras, y estas en otras; por manera. que algunos admiten la divisibilidad hasta lo infinito, y los que no llevan á tanto confiesan que esta divisibilidad se ex- 13% FILOSOFÍA ELEMENTAL, tier le mas allá de lo que alcanza nuestra imaginacion. Si pues la sensacion se coloca en un órgano material, Se admite por el mismo hecho un número infinito de seres sensitivos, y por tanto se destruye el hecho fundamental de la unidad de la conciencia sensitiva que €xperimentamos dentro de nosotros.
99. ¿Quién podrá persuadirse de que no es el propio quien ve la laz que quien oye el ruido, que no es el fmismo el que percibe un sabor que el que experimenta el calor ó el frio? Con este hecho tan claro, tan íntimo, se ponen en contradiccion los que quieren colocar las sensaciones en los órganos materiales. (V. Filosofía 'fundamental, lib. 11, cap. 11.) a | 30. A la vuelta de algun tiempo se ha mudado la materia de nuestros órganos, por manera que en Opinion de muchos fisiólogos, el hombre que ha vivido algunos años, no lleva al sepulcro ni una sola de las moléculas que tenia al salir del seno de su madre. Establecida la sensibilidad en los órganos, sería imposible la continuidad de la conciencia sensitiva; el sujeto que sentiria en la vejez no seria el mismo que sentia en la juventud,,no conservaríamos pues ninguna memoria de las sensaciones pasadas, y -el hombre se convertiria en una serie de fenómenos que no starian unidos por ningun vínculo. Verdad es que algu 10s fisiólogos creen que en medio de la continua trasformacion se conserva algo permanente; mas sea de esto la que fuere, siempre resulta que los órganos sufren alteraciones incesantes, las que bastarian á destruir la continuidad de la conciencia sensitiva si en ellos residiese la sensacion. ] 0 31. Se replicará tal vez, que aunque se cambie la materia, continúa la forma de log órganos, y que ella basta para la continuidad de la conciencia; pero esto es apelar al absurdo para eludir la dificultad. ¿Qué es la forma separada de la materia? Una pura abstraccion; y un ser-abstractó no tiene fenómenos reales como lo son las sensaciones. Además, que tampoco es verdad que la forma permanezca: con la edad los órganos cambian de tamaño, de figura, de propiedades mecánicas y químicas, en todo sufren alteracionés profundas. Luego nada hay permanente en la organizacion; y si no admitimos un sujeto distinto de ella, no es posible explicar la continuidad de la conciencia-sensitiva, CAPITULO VII _Exámen de los sistemas que atribuyen sensibilidad á la materia.
32. Algunos han sostenido que el principio de la sensibilidad estaba en un fluido llamado nervioso; pero esta es una opinion sin fundamento y contraria á la razon. El fluido, por tenue que se le imagine, consta de partes, tanto mas movibles y separables cuanto es mayor su tenuidad; luego militan contra la sensibilidad de este fluido las- mismas razones con que se ha probado que ningun compuesto es capaz de sentir (cap. vi).
-33. Los que ponen el principio de la sensibilidad en el fluido eléctrico identificándole'con el magnético y galvánico, tropiezan con las mismas dificultades: este fluido, sea el que fuere, tiene partes, y con ellas es incompatible la unidad de la conciencia sensitiva, Además, semejante opinion se halla sujeta á objeciones gravísimas hasta en el órden puramente fisiológico. Hé aqui algunos hechos.
34. Esindudable que los nervios son los conductores de la sensibilidad; y si esta se verificase por el fluido eléctrico, reinaría la mayor confusion en las sensaciones. Los nervios están en contacto unos con otros, y se cruzan de mil modos diferentes, pues que se hallan extendidos como una red por todo el cuerpo; si la sensacion se trasmitiese por la electricidad, cada sensacion se difundiria en todas direcciones por la infinidad de los filamentos que la conducirian, lo cual nos haria imposible el sentir nada con distincion y claridad.
35. Las fibras nutsculares y los tendones son conductores de la electricidad, y no obstante no sirven para la sensacion; ¿porqué se hallan los nervios con este privilegio exclusivo?- Preciso.es buscar la razon en otra parte. Ñá | 36. Aun en los mismos nervios sé observa que trasmiten la electricidad en sentidos opuestos, lo que no sucede en la sensacion, la cual solo se comunica de fuera á dentro; así como el movimiento voluntario se trasmite de dentro afuera. | 37. Si se corta un nervio en varias partes, y estas se ponen en contacto por sus cabos, se nota que todavía conducen la electricidad: esto no sucede en la sensacion: un nervio cortado., aunque sus extremidades se toquen, permanece insensible. | | 38. Oigamos á los adversarios. Si faltan los nervios ó cesan de comunicarse con el cerebro, la sensibilidad desaparece, luego los órganos corpóreos son el sujeto de la sensibilidad. Este es el Aquiles de los materialistas; y por cierto que no es menester mucha sagacidad para descubrir el defecto de semejante raciocinio. Es verdad que los nervios y el cerebro son necesarios para la sensacion; pero de esto no se sigue que resida en ellos la sensacion. De que una cosa sea condicion indispensable para que se verifique otra, no se infiere que «la primera sea el sujeto de la segunda. E 39. Cuando decimos que el sujeto que experimenta las sensaciones es distinto de la materia, no negamos que haya una relacion entre él y los órganos, ni que las funciones de estos sean indispensables para que haya sensacion; solo afirmamos que esta no reside en los órganos; distinguimos entre el sujeto que la experimenta y las condiciones á que por su naturaleza se halla sometido en esta experiencia.
0. Lo que prueba demasiado no prueba nada, y el argumento que se. nos objeta adolece de este vicio. No son únicamente los nervios y el cerebro los necesarios para la sensibilidad; esta desaparece tambien cuando cesa la circulacion de la sangre, y ¿diremos por eso que la sangre es la que siente? La luz es necesaria para la sensacion de ver, el airu para la de oir, los fluidos olorosos para la de oler, las calidades de los cuerpos sabrosos para la del sabor, las de los cuerpos tocados para la del tacto; ¿y diremos por esto que la luz, el aire, los fluidos y las demás calidades mecánicas ó químicas de los cuerpos sean el sujeto de la sensacion? Ln las obras de la naturaleza como en las del arte, hallamos contínuamente que una cosa es condicion necesaria para otra, sin que aquella sea el sujeto de esta. En la confusion de dos ideas tan diferentes está el vicio del argumento: señalada la diferencia, la objecion se disipa como el humo.
E A CAPITULO VI. Clasificacion de las sensaciones en inmanentes y representativas.
11. Las sensaciones son de dos clases: inmanentes y representativas. Llamo inmanentes á las que son simples afecciones de nuestra alma, sin relacion á ningun objeto distinto de ella; y representativas á las que nos representan algo fuera de nosotros, En vez de inmanentes y representativas 7 tambien se las podría llamar intransitivas y transitivas; porque las primeras no nos hacen pa-. saral objeto, y las segundas nos trasladan á él, haciéndonos salir fuera de los fenómenos internos. Una sensacion dolorosa, como de una punzada, no nos ofrece nada distinto de sí misma; solo experimentamos aquella sensacion, simple afeccion de nuestrá alma; pero la vista de un cuadro que tenemos delante, ó el tacto de una bola que se mueve en nuestra mano, son sensaciones que se rofieren á objetos externos representados por ellas, (Y. Filosofia fundamental, lib. 1v, cap. x.)
12. Si bien se reflexiona, solo la vista y el tacto tienen sensaciones representativas; pues que ni el sonido, ni el olor, ni el sabor pueden ser tomados como copias de cosas externas. La vibracion del aire es un hecho -puramente mecánico que nada tiene de parecido al fenómeno que llamamos oir; el contacto de las partículas de los cuerpos olorosos ó sabrosos es otro hecho tambien mecánico ó químico, que no puede confundirse con los fenómenos internos, oler y gustar, No sucede lo mismo con la vista y el tacto, pues que estos sentidos nos comunican sensaciones representativas de algo distinto de ellas; y aunque la sensacion es:é 8, en nosotros, tenemos sin embargo una irresistible inclinacion á mirarla como una especie de copia de un objéto que está fuera de nosotros.
43. Si experimentamos un dolor agudo semejante al de una punzada Ó de una quemadura, sin que se nos punce ni queme, fácilmente nos cónvenceremos de que no hay la causa externa, tan proto como nos lo haya indicado así la vista ó el tacto; mas si "vemos un cuadro, nadie nos podrá persuadir que'el cuadro no existe; y si por casualidad tuviésemos la imaginacion trastornada y los circunstantes nos «avisasen de que nos engañamos, toda la reflexion no bastaria para dominar completamente la impresion por la cual nos pareciese que hay en realidad el cuadro. La razon de la diferencia está en que la impresion dolorosa no es por su naturaleza representativa; y que si le atribuimos un objeto externo es únicamente por la reflexion, fundada en la analogía de lo que hemos experimentado otras veces; y por el contrario, la sensacion de la vista es esencialmente representativa del objeto que la produce.
hh. El ejemplo anterior manifiesta-que la vista es el sentido representativo por excelencia, pues que el tacto lo es únicamente en sensaciones de cierta clase, y núnca con tenacidad igual á la de la vista. El frio, el calor, el «dolor de una punzada y otras, sensaciones semejantes pertenecen al tacto, y no obstante tampoco experimentamos una irresistible inclinacion á: atribuirles objeto externo. Siendo muy de notar que aun estando ciertos de que este exista, no miramos á la sensacion como copia del mismo, sino como efecto, excepto el caso. en que se trata de figuras.: 15. La cómparacion con los tres sentidos restantes confirma la exactitud de la clasificacion. Un olor, un sabor, los referimos á un objeto externo cuando así lo indican las circunstancias; pero cuando se ofrecen dudas, no experimentamos repugnancia en achacarlo á la disposicion de nuestros órganos. Tocante al oido ya es algo mayor la dificultad, por la costumbre de juzgar sobre cosas externas; mas tampoco necesitamos de grande esfuerzo para creer que un ruido semejante al de una catarata está solo en. muestros oidos enfermos. Pero ¿quién es capaz de persuadirse que no hay lo que ve presente, lo que cree sentir entre las manos? Cuando estuviese ' la imaginacion trastornada, un esfuerzo de reflexion llegará quizás á convencer al maniático de que en efecto ne existen los tales objetos; pero esta conviccion es de la razon pura, no alcanza á destruir el juicio instintivo, por decirlo así, que nace de la sensibilidad; y el desgraciado sufre mucho al ver contradiccion entre lo que conoce y lo que siente. Una parte inflamada nos parece que se quéma; sabemos que no es así y permanecemos tranquilos; pero si el doliente, por un trastorno cerebral, creyese ver un hierro hecho ascua que se aplica á su mano, ¿quién lograria tranquilizarle?
46. Es de notar que las monomanías se refieren muy especialmente á las sensaciones representativas, porque siendo estas las que no3 ponen en relacion con los objetos externos, se perturba el uso de las facultades intelectuales cuando creemos que hay realmente esos objetos, no obstante que solo existen en nuestra imaginacion. Una alteracion cerebral que excitase continuamente la sensacion de un olor fétido, produeiria una monomanía verdadera; pero la perturbación de las facultades intelectualés del enfermo no seria tan notable, ni tan profunda, ni quizás tan difícil de remediar, como si creyese ver una mano misteriosa que le aplica siempre á las narices el cuerpo fétido.
7. Nótese que por ahora solo consignamos el carácter representativo de algunas sensaciones considerado en general, prescindiendo de su naturaleza propia, y de su valor como criterio. De esto trataremos en lus capítulos siguientes.
CAPITULO 1X.
Caractéres distintivos de la vigilia y del sueño.
18. Nuestros medios de comunicacion con el mundo corpóreo son los sentidos; y así conviene examinar si. su testimonio es un seguro criterio de verdad.
49. La cuestion que mas comunmente se ofrece. la primera, es si podemos distinguir el sueño de la. vigilia. Cuando soñamos nos parece que estamos en comunicacion actual con objetos reales, los que sin embargo solo ¡existen en nuestra imaginacion. Este errór lo padece muchísimas noches gran parte de los hombres, y lo rectifica todas las mañanas; ¿seria posible que nuestra vida entera fuese un sueño y que la vigilia no fuera mas que un sueño de nueva forma? * 50. La claridad y viveza de las afecciones sensibles no es suficiente indicio de la realidad de los objetos. Si bien es verdad que muchas veces las impresiones experimentadas en los sueños son débiles y oscuras, tampoco puede negarse que con harta frecuencia son tan vivas y claras, que nos causan afecciones de alegría, tristeza, esperanza, temor, espanto, como si estuviésemos dispiertos..
51. Por lo dicho se ve que es necesario buscar otras diferencias características; helas aquí. 1* Las sensaciones de la vigilia están sujetas á nuestra voluntad, no solo ' encuanto á sus modificaciones sino tambien á su existencia. Veo este "papel porque quiero; si no quiero me lo. . quito de delante y la sensacion de la vista desaparece. - 2* En la vigilia nos hallamos en da plenitud de nuestrás, facultades, reflexionamos sobre las sensaciones, las comparamos con otras actuales ó pasadas, y aun ton las soñadas, y esto constantemente. 3* Reina un órden fijo entre las sensaciones de la vigilia; se suceden por una conexion de causas que nosotros conocemos y modificamos de mil maneras.
52. Lo contrario sucede en el sueño: las sensaciones se nos ofrecen, y para...raerlas ó desviarlas nada puede nuestra voluntad. No somos capaces de reflexionar sobre las mismas, y si llegamos á tener alguna vislumbre de reflexion, es siempre débil é incoherente. Por fin, las sensaciones del sueño se nos ofrecen en completo desórden, sin relacion á lo presente 1: á lo pasado; y cuando están mas conexas, todavía forman una cadena rota por mil puntos. Son grupos de fenómenos aislados, sin enlace fijo en el curso de nuestra vida; cada noche nos alucinan, pero cada mañana los despreciamos.
Mr Mr .53. La prueba evidente de me hay una diferencia esencial entre las impresiones del sueño y las de la vigilia, está en que durante el sueño nunca dudamos siquiera de la realidad de las de la vigilia; y dispiertos, esta— mos siempre seguros de que las del sueño son vanas ilusiones.- (V. Filosofía fundamental, lib. 11, Cap. 111. ) Realidad externa y caractéres generales de los objetos de la? sensacion.
5h. Señalada la diferencia entre el sueño y la vigilia, resta todavía demostrar que ád' las sensaciones les corresponde algo real y fuera de nosotros; porque sin esta demostracion los escépticos podian decir; que aun cuando haya en nosotros dos órdenes diferentes de fenómenos, cuales sonlos del sueño y la vigilia, falta saber si unos y otros son algo mas que puros hechos de nuestra alma, sin ningun objeto externo, Ó bien efectos producidos en ella por agentes desconocidos que se complazcart en causarnos ilusiones. Para mayor claridad y solidez, -asentaré y probaré varias proposiciones fundamentales: Proposicion I.
55, Muchas sensaciones son del todo independientes de nuestra voluntad. — - Nos sucede con harta frecuencia experimentarlas, no solo sin quererlo, sino á pesar de querer todo lo contrario. Llegan á nuestros ojos objetos que nos ofenden; atormenta nuestros oidos un ruido molesto; el gusto y el olfato reciben impresiones repugnantes; el frio, el calor, les cuerpos duros Ó ásperos mortifican el tacto; en las enfermedades sentimos dolores crueles, que no podemos evitar.
Proposicion 1.
56. Aun en los casos en que está en nuestra mano el — Tr recibir ó no determinadas sensaciones, estas se hallan sujetas á condiciones independientes de nuestra voluntad. A o Si no queremos ver la luz, lo conséguimos tapándonos los ojos; pero nes es imposible dejar de verla si los tenemos abiertos. Apartándonos de la lumbre ó del sol dejamos de experimentar la sensacion del calor, pero nos es imposible evitarla permaneciendo junto al fuego ó expuestos á los rayos solares. Para no oir un ruido no tenemos etro medio que retirarnos; para no sentir un mal olor no hay otro recurso que taparse las narices ó alejarse del sitio; y si no queremos experimentar un sabor ingrato, es necesario que no apliquemos al pala-. dar el cuerpo que lo causa..
Proposicion IL!.
57. Las sensaciones no son hechos puramente internos que dependan unos de otros., | La misma sensacion nos viene despues de varias muy diferentes entre sí. La de la luz, por ejemplo, la experimento despues de una sensacion de'tacto que me resulta de abrir la ventana;- despues de la sensacion de una voz ajena que me dice que va á abrirla; de la voz mia, si dispongo que se abra; ó sin ninguna de estas sensaciones, viéndola abierta de improviso. La sensacion de quemadura en la mano la experimento despues de la sensacion de aproximarla á la llama, á una ascua, á un hierro ardiente. Es fácil multiplicar los ejemplos de esta clase en.todos los sentidos.
58. Guando las Sensaciones dependen unas de otras, es siempre con limitacion á ciertas condiciones; lo que manifiesta que la serie de los fenómenos no es puramente interna..
Constantemente despues de la sensacion de abrir una “ventana, veo un paisaje determinado: aquí la condicion de ver el paisaje está continuamente enlazada con la de abrir el postigo; pero este enlace no es necesario, pues se alterará si un dia me encuentro con que han levantado una pared que me impide la vista, — Proposición. IV.
. 59. Las sensaciones son produeidas en nosotros por causas sometidas á un órden necesario.: La experiencia atestigua, que poniendo ciertas condiciones podemos producirnos sensaciones determinadas: si quiero ver muchas veces un objeto, lo veré en realidad situándolo delante de mí; y otras tantas dejaré de verlo si me lo quito de la presencia. Esto indica que el objeto de la sensacion no es libre para producirla ó no, sino que está sujeto á leyes necesarias en sus relaciones con mis órganos.
El mismo objeto, á. pesar de ponérseme delante, no será visto siestá á oscuras, lo que prueba que, en faltando la condicion de. la luz, la sensacion no puede ser producida por el objeto. Luego este se halla en relaciones necesarias, no solo con mis órganos, sino tambien con otros seres de la naturaleza, independientes de la accion del mismo, como de la. voluntad del ser sensitivo. | - 60. Luego las sensaciones son fenómenos producidos en nuestra alma por seres distintos de ella, ño someti- “dos á nuestra volúntad, y sujetos á un órden necesario, entre sí, y con relacion á nuestros órganos. Queda pues demostrado del modo mas rigoroso, que las sensaciones no son fenómenos puramente internos, y por Consiguiente resulta convencido de contrario á la razon el escepticismo idealista.
> CONTO CAPITULO XI Análisis de la objetividad de algunas sensacionés; ' 61. Examinemos ahora una cuestion mas delicada; ¿Qué son los objetos que nos causan las sensaciones? ¿El mundo externo está realmente representado en ellas como el original en su copia? ¿Los colores, los sonidos, Sig -as el olor, el sabor, el calor, el frio y demás calidades relativas al tacto, se hallan realmente en los objetos ó están solo en nosotros?
En el. capítulo” precedente hemos demostrado la realidad, y ciertos caractéres generales de los objetos; ahora se trata de saber si esta realidad comparada con la sensacion, es causal á, representada; en otros términos, si la sensacion es una imágen ó solo un efecto del objeto que la produce.
62. Nuestras sensaciones de color, sonido, sabor, olor, y aun algunas afecciones del tacto, no son representativas de calidades que estén en los objetos.
63. ¿Qué es el calor en cuanto sensacion? Es una afeccion de nuestro sér sensitivo; decir pues que en el objeto mismo hay algo semejante, es atribuirle sensibilidad. Un alfiler punzando nos causa una sensacion dolorosa; y sin embargo no nos ocurre siquiera que en la punta del alfiler haya algo parecido al dolor de la punzada. La paridad no admite réplica; y si queremos dar á los cuerpos-que nos calientan una propiedad semejante al calor que nos causan, debemos. por la misma razon atribuir dolores á la punta de un alfiler, al canto de una piedra, ó á otro cuerpo que nos lastime.
. 6h. Es evidente que lo mismo se puede decir del frio . y algunas otras calidades relativas al tacto; y por consiguiente debemos inferir que en los objetos externos hay - configuraciones, movimientos, propiedades mecánicas Ó - químicas que afectan de cierta manera nuestro órgano; pero no que ellos tengan calidades cuya copia sean las sensaciones.
65. El mismo raciocinio se puede aplicar al olor, al sabor y al sonido. Estas cosas son fenómenos propios del sér sensitivo: imaginar en la comida un olor y sabor semejantes á los que nos causa, es atribuirle olfato y gusto; así como el hacer del sonido una cosa externa, inherente al cuerpo sonoro, es animar hasta los inorgánicos, entre los cuales se hallan los mas sonoros.
66. Es verdad que, por falta de reflexion, atribuimos estas calidades á los objetos; pero lo hacemos de una manera confusa, sin deslindar entre el carácter de representacion y el de efecto. Ni tampoco es del todo exacto que traslademos estas calidades 4 lo exterior; aquí hay ¡mas confusion de palabras que de ideas. Pregúntese al hombre mas ignorante si cree que en el fuego haya una cosa que sienta calor como.lo siente él, y res-—ponderá que no; preguntadle si en el hielo hay un sér que tenga frio como lo tiene él, y contestará que no; dirá que el fuego causa calor, “pero no que sienta calor; que el hielo es frio, mas no que: tenga frio. Si se le ipsta para que deslinde bien estas cosas, se verá confundido, porque no está acostumbrado á reflexionar sobre ellas, 4 distinguir lo puramente objetivo de la puramente subjetivo; pero.esto_no significa que en el fondo su equivocacion sea tanta como algunos creen.. - 67.. Con respecto al céelor ya se ofrecen mas dificultades para deshacerse de la preocupacion, porque en realidad tenemos:muy arraigada: la creencia de que en la superficie están tos verdaderos “colores, y que nuestras sensaciones no son más-que una copia de lo que hay en. el objeto externo. La luz nos parece una condicion ne- -cesaria para ver el color, pero no el color mismo. No obstante, reflexionando detenidamente, se descubre que no hay diferencia entre esta sensacion y las demás. * 68. La sensacion del color, por lo mismo que es sensacion, es un fenómeno inherente al sér sensitivo, un hecho de conciencia: luego el imaginar fuera de nosotros algo semejante, es atribuir á los cuerpos vistos la facultad de ver. | 69. En apoyo de esta razon de estética trascendental, vienen las observaciónes físicas, las cuales manifiestan que en el color no hay nada fijo, y que todo es relativo á nuestra organizacion y. á los cuerpos intermedios. Un papel blanco resulta pintado de lindos colores si' se interpone un prisma que rompa los rayos solares, lo cual muestra que segun la direccion de estos y el modo con «ue se combinan, experimentamos una sensacion diferente. Si el ojo, en vez de humores perfectamente trasparentes, los tuviese colorados, veríamos los objetos de diverso color, segun. fuese el de los humores; de lo euyal nos poderros formar una idea, considerando que, si miramos. al través de un vidrio dé color, todo lo vemos del mismo color,: Si E | 146 - FILOSOFÍA ELEMENTAL.
70. Sin que:se llegúe á un trastorno de esta naturaleza, es muy probable que hay entre los hombres no pocas diferencias en cuanto á los colores: no es regular que todos los vean exactamente de una misma nianera, habiendo tantas diferencias entre los. Órganos de los varios individuos.
71. Estas lijeras diferencias, dado caso que las. haya entuanto á los colores, no puedén producir. ninguna perturbacion en el uso comun, pues no resultaria ni aun “cuando fuesen muy graves, suponiendo, por: ejemplo, que un individuo viese amarillo todo lo que los demás ; ven encarnado. La razon es porque, siendo el vicio de nacimiento, las palabras y cuanto sirviese á designar los objetos y las sensaciones seria no mismo, la diferencia estaria en el sér sensitivó, sin que jamás] la sospechase ni él ni los otros, 72. Esta teoría no despoja, por decirlo asi, á la naturaleza de sus galas sino para trasladarlas á nuestro interior, pues que manifiesta que. no tanto se hallan en los cuerpos, como en el sér admirable que está dentro de nosotros, La' naturaleza es hermosa cuando hay un sér que conoce ó siente su hermosura; esta es relativa: si se le quita la relacion con lo viviente deja de ser her-Imosa, y se convierte en un abismo de tinieblas y silencio. La belleza de los colores, la armonía. de la música, la fragancia de lós aromas, la delicadeza de los sabores están en nosotros; el mundo es un conjunto de objetos que no encierran nada parecido:á estos fenómenos del sér viviente; Su belleza principal está en sus relaciones con nuestros. Órganos para causarnos las sensaciones: lo mas recóndito y admirable de este asombroso misterio. está en died mismos.
a CAPITULO XII Realidad objetiva de la extension. * 73. El idealismo quedaria triunfante si no erteontrásemos en los objetos EXICInOS algo parecido dá nuestras ESTÉTICA. 41% sensaciones; porque si, despues de haber dicho que cl color, sonido, olor, sabor, calor, frio y otras calidades sensibles son, con respecto á las sensaciones, no originales que en ellos sé bos Fetratexii sino causas que las producen, afirmáseños lo misiño de la extension, el mundo resultariá inextenso, y se árruinaridn todas las ideas qué tenemos sobre él universo corpóreo. En tal caso debiéramos admitir que hay séres que causan nuestras sensaciones, pero nada mas sabriamos sobre ellos; todas las ncciónes dé la ciériciá geoimétricá no ten- Irían ninguna correspondencia en la rea idad. Es pues de la mayor imporáncia el señalar lá diferencia entre la sensacion de la extension: y las demás, probaudo que aquella debe tomarse como ima copia de lo que realmente existe enla naturaleza, y que los objetos no solo ños causan la impresioñ de ciertas forinás, sino que en efecto las poseeh semejantes á las que se refresentan er nuestro interior. Derhostrareinos, pes, lá siguiente proposicion. E A A 74. La extefision de Jos obj tos de nuestras sens: ciones, ó seá el conjunto de las dimetisjones de longitud, latitud y profundidad, es Una cosa real fuera de nosotros.
75. La verdad de está proposicior se.priieba primeramente por la invencible resistencia, que. xperimentamos al intentar pohéfla en duda. Sin di cultad nos persuadimos de que uta manzana que está á nuestra vista no tiene nada semejante á las sensaciones de sabor y olor que nos broducé; Y que a en si s0 0 p see ciertas. partículas gu llegando al olfato ó al pa ada nos causan dichos e celos. anpod encontramos inconveniente en créér qué el frio ó el calor, tales como ls experimentamos ál totallá, no están en: lá, y que solo posee las calidades netesarias para extitarlos én nosotros, El leve ruido que hace ál Manostarla, lo attibuimos, sin costarnos trabajo, á sus vibraciories que comñúeven ún poco el aite. Por fin, tampoco encontrámos mucha dificultad en que se diga que su colgr no es una calidád de la misma, y que solo dimana de la ¡anéra especial có que la luz refleja en su superficie. Péro Si, despues 8 haber despojado á la manzana de sus calidad sensibles, intentamos despojarla tambien de- án exteñision, afirmando que no tiene ningun volúmen, qué carece de partes, que su extension se halla solo representada en nosotros, pero que en realidad no hay nada semejante, y sí únicamente un sér que nosproduce la Tepresentacion interna de.la. misma, noses imposible asentir á semejante paradoja, y todos los esfuerzos de la voluntad no bastan á dominar la voz de la naturaleza. ¿Quién. es capaz de persuadirse que su propio cuerpa no tiene parte alguna; que no es largo, ni ancho, ni