SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

Spanish

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«¿Conviene, se han dicho i si mismos, conviene qiie nos coiilonlerniis con gemir en la opresión, con lamentar nuestros sufrimientos. con protestar en secreto ctmtra la injusticia; con declarar nii'a> en nuestra coocíeneia las obras de iniquidad, y mirar con horror las dQstruccioaes cavas' ruinas cobren el suelo, oon sostener llrmcmen-^ te que no había derecho para amontonarlas, manteniéndonos entrelanlo en la inacción, esperando el día de las reparaciones sin treba|ar en acelerarle, hivocondo con fervor b venida de tiempos mas felices, y dejando (pie pa«!en los anos. que la revolución acumule mas escombros, que ahonde mas los surcos que ha ahierto en n sociedad, y que abra rontinnamente otros nuevos? ¿Basta que leguemos a la posteridad Inmentos estérdes, y al propio tiempo consintamos aue se le trasmitan males positivos v fecundos? ¿Basta que podamos de< ir á fos venideros, que nosoiros no nos hemos contamila pureza de las doctrina'; la firnif /a dtí las convicciones, ¿debe impedir el que se vea lo (pie está delante de nuestros ojos? ¿que se palpe lo 4pie á cada instante se ofrece' é nuestras manos? Esto será errado, será injusto, será perverso, será altanante pemieiaeó, -seiá lodo lo «fue ae ipüera; pero ponadooott los estravios y atentados de nueaira, ^ época, qi^ desc^demos al sepulcro con las | demos negar f]ue existe? Por no querer vi^-ideas sanaa.y la» senlimionlos puros «¡ne fo- * lo, ¿lo deslrairemos? Por no^pieror Cenaren ♦ V no han {rinnfado íciifiH la? ¿Not'S cabaliiienlo ■nantto sp Irntc ile obrar? ¿Y no lian salido imposible loque aboraes solo dilicii. Aquella ro'jh (le que conviene atajar el mal en so» principios, y que es muy arduo el renjediarv le cundo há envejecido, se apUea al mdifi* dúo como á la sociedad; y no eii' (niframoa menos insensata ta conducta del uuc bailándose enfermo no cuidase de su aolettcia, y la dejase desarrollar UhtaiiMDte espenudo que üa naturaleza al verse en el último estremo baria una reacción para salvarse » qiMS el que viendo «na naciontfaeada por doelirH ñas y sistemas disol^teSf sostiene que es mejor dejar (|ne las cosas sigan su curso, y ya «na y un i veces'' con demasiada kt bqiB la reToiucion desea el que se la con sienta campear sin oÍ)st;tt irlo. el que solo se iü combata con la avcrijion del corazón, el que Qo se eche mano de los medios que se MieceOf alegando que han sido creados por el!», y que nada se quiere de lo que de ella ha salido?

' >Es mas daro que la ka del día que iun> gun partido denniado esclusívo será bastante á sostener^t' ¡»Mr )nri;o tiempo en el otando; ¿cuánto tneoos esperanzas tendrá ii que del esceso del aial ba de venir el re< alcMRarie el que por un conjunto de cir^ \ medio» Tan lejos estamos de opinar que purda cniLslancias se halla tan apartado de él, si no proí lira comprender á fondo la situación propia y la del pais, y mostrarse accesdde V tolerante en coanfo lo pemilan la razón y la justicia? » ^ Asi han discnrrido estos hombres; y por cierto que su modo de mirar las cosas no esté destituido de razón: Sea ó no realiEaUe •'!-(fMnr>, la verdad es que otro incnnv fempiddo diticilineuie triunfarla, ^ ma.s diíicil-■ente ae sostoviera. Es preciso no olvidar que todas las coéaa liunuuias están sujetas á nwditieacioncs r no siempre se ha de Iniscar lo mejor, sino lo aplicable; asi como Solón se Cslicitaba de haber dado é los aleníensea, 00 bs levos mejores, sino las n.as acomoda- <l3s al jjueblo para el ctial liahian de senir. ¿Qué importa una leuriu niexanica, si con •w no se puede construir una máquina? /.Qné vnlo nn sisteiTín ^fcial ó político si no es realizable? Kl bien de las naciones,;.se logra por ventura con las ¡deas solas con abstnceion de los hechest Muchos años van trascurridos desde que algunos eslan diciendo que la revolución se saeidará, que eonviene deiaila hacer, que Isqne hnporta es no contribuir á detenerla pn sn nn-cipifada carrera, y que del rsccso (kl mal nacerá mas complcU) el remedio; pem lo eícrto es que las eosas no han llevado muy buen camino, que á uno5 males han Vibre ven ido otros males, á unns trastornos oíros trasturnus, u unos despojos otros despeiis, á anos desmanes otros desmanes; y lue lejos de que se haya satisfecho la indicada esperanza, se ba visto que la consuma-^ de los dafios hacia mas diticil su repn> ración; lo cierto es que la esperiencia está diáendo q|te énlm de atgun tienpo «ana ser conveniente el que los cspinioles adidos á las doctrinas c instituciones uuiiguas hayan de retraerse de toda partipaeíon «■ los negocios piiitlicos, y hayan de contemplar inipasíhles las luchas de los partidos, que antes al contrario creemos que es preciso apro* voehar tod^ las eoyunturas que se ofrezcan para manifestar sus opinintifs, píir:i hacerlas prevalecer por medios legiliuK>s, a|)oyando á (luien sostenga la causa del orden, é ini~ piaa que las violencias revolucionarias ahoguen la V07. de h n;icion soroctiéndola á bl vara de hierro de nuuorias lumorales y turbulentas. Créenos que basta que el ptfoblo español esté verdaderamente linre, para que se vea con toda claridad la miseria de las farsas que se han reprci>eülado a uombre de esta nación, que lejos de ser ia auton na ha sido nin^ fjvie la víctima ¿Hay libertad de ¡múrenla? Pues valerse de ella para defender la santidad y la jusl»- c¡a de la eausa de la Religión y de' los grandes intereses de la sociedad. ¿lía^ elecciones? Pues acudir a las urnas, y proiiarque la mayoría no está solo en loa mÓíIós, mm en la realidad. ¿Hay dec retos que parjudi^ can derechos sagrados? Pues acudir con representaciones, con protestas cubiertas ik arillaies de fimias, y obligar á retroceder al nunistro, manifestándole que sus providencias tienen contra si la voluntad de la naciou. Aceptar todas las arenas donde se ei»lal>le/ioa la locha; emplear todas las armas legit¿> mas, aun cuando sean forjadas por los adversarios:: oponer la ra/on a la razón. la voluntad a la voluntad, ia energia ála enefgfr, la constancia á la constancia; no oeftav» •e coa la pniperíddl,- no abuíaie. coa laa eiMi1mieiipdivNoiÍe9iiia^r|Mrki6lepulsas, I él; aquí no eü nmeilBr luchar con facer» no calljir por Ins ncuativas; coiiliiuinr hoy riente de las ¡(l(*as, pues qüc las ideas camieu cmpeOo de aycr« y majiana en el de I nan en la niiiiuia dirección; aquí no pre^ hoy, y imttneiar «n Vita voz que no se des* I ciw luchar «ob alias ialelíicftNcij^, puet « fallecerá hasta tialu r alcanzado la victoria. I algunas hay eslan ea di íciisi drlacau^na* Asi es rnmn triimlim hií? írrMiílc-; causas, asi jcional; aquí apenas liuy (iiliciiUíidos que es conio O-iionnrll, r^:pr('í^cutanle de un (MioModeocho millones, oprimido, piMleado, transidd dr hand)rc, cubierto de andrajos, abrevado d(* desdichas y calamidades. lo va levantando poco á poco de su |)ostracioii y maferia; «si as «orno eaearndu con la ari»' tocraci;» mas poderosa, mas intcü^'cntc. mas astuta que existió jamas en el mundo, va oanipiHantoá palmo» el terreno, arrancando sucesivamente los derechos que injustamente están negados á aquel (h'suraciadd pueblo; asi es como en ei momento en uue «I gobierno inglés se tisonjeaba de habór de»> carf^ado un terrible sobrtí la causa de la Irlanda, intentando un proceso y haciendo condenar á su caudillo, so muestra esta causa mas pojante y amenazadora, gran-IT!:in()f)sc fuertes simpatías en la misma Inl^lalcrra, obteniendo señaladas muestras de íavor y a[)oyo: asi es como 0-Connell, eq el momento en que está sufriendo la aniinadvof-sion del tribunal, se prc-^ffiti en la metro])oli de la Gran Bretaña ciiu ademan altivos y de reo se oonvierte en tonníador.

necesita por ventura tamaños esfuerzos la mayoría del puohio es|)añ(>l uara liacer que prevalezca la verdad >obre el error, el mea nobn el omI? ¿Tiene por ventura que luchar con tan poderosos \ sog.u'cs ciirmigos? Kn junio de 1843. ¿ no \ irnos la nada de esos pignu'os que quisieron medir su brazo oon el brazo de la nación? En el pacíííeo terreno do la loy. ¿son menos fuerte la vo-IttBtad de la aiayocia de los es|>añoles? ¿Serán menester treinta afios de trabajos y cons • lancia á toda pruebo, eomo ha necesitado 0-flonnoll para conducir al pueblo irlandés á lu situación eu quo se encuentra? No: por* qae aqiti noae necesita eonio aiíi formar oaa nacionalidafl, pues ya existe, y se revela con actos ruidosos; aqui no os proriso luchar cou utui aristocracia jMjdiru.sa, pues que esta, en lo que lieno de mas granado, profosa los mismos principios, abriga los mismos desecMj que la mayoría de la nación; aqui no es preciso luchar cea el trono, pues quo el truno no •está intarettdo en oponerse al vcnladcro pueblo, sino que antos al conicano Ho puede e&u>Ui' >íuü apoj(iuidoae ea vencer; aqui no se uecesita sino vuiuutad.

Madri«l>A;*lirtl deW.

Batos ttltimot días han publicado algunos periódicos una caria aacrita desde Berlin a ía fiacellc des Postes, on qno bahláiidoso de ios negocios ilu Kspaíia se dice: « Todas los miradas se dirigen de nuevo hátía la Peni»- sida ospafiola desde el regR'SO de S. M. la Reina Cri^lina n Kspaña, y la diplomacia sigue coíi cslrcinada alciicioii ios ulteriores acontecimientos. Se ve en este feliz n^greso de la Reina á Madrid la contiiituieion de los proyectos salidos de las Tullerias |»ara la pacilicacion de la España, cuya realización ha sido confiada á la^ luces y es})e rienda de negocios que postee el sonor do ll oson, y §9 echa de ver en el curso de las nei^ocíaeiones «na concordancia perfecta con las.miraB de las demás ])otencias.

«Si osle dislinfxiiido diplomático consigan ({ue triuale el partido de orden, o lo (|ue es lo mismo, daraófidos pontos de apoyo al gobierno, no está muy distanlo ta ( ¡wca en aue las fíolencias do lu imoro y segundo oren que lian corlado sus ndaciones diplomáticas con la España, m ijKfsurarán á renovarlas. Cuando se marclm do íliMlin Mr. de Bresson se consideraba este üa couio el objeto principal de su misión.»

No sal)o;iios hasta qué panto será exacto el contenido de los párrafos q»i ■ proceden, y no ignoramos tamiioco el modo con que se oonfecdíenan esta clase de documentos; sin embargo, por escaso que sea el crédito 3ue merezcan conviene no dojarhís pasar esapercibidos, cuando se rozan con ioten^ se^ tan vítales p4ra el pais, y en circnnnr* tancias tan críticas cnom Its qjun eattmas atravesando.

Estrafto es que se \^ en el regreso de la Reina madre una coiUmuamtí oe los prn- }octü"^ s;ili(los do las TuIIoití^^ pnrü!a paci-Üoaciou de Kspaúa, cuando ao cfcc utos <|ue ÜiQiUzeú by Google nadie \moñt\ rnntmnar lo que no ha (Mii|>e- ■/ado. Kl ííobicrno rrniict'S. y «*slo roiivieiie ropolirlo \tinn <{(ii* no olvidr, (>l ^'ohicnio franrós no lia contribuido en nndn á sacartíos do las manos de KsfKirU'ro > dr la rovoliii'ion: el pueblo español se levanto poi'(|ue estaba cansado de sufrir, ponpie no quiso soportar mas un pcnier de miras avi<>sas, y ademas ilefTitimo; peni el pueblo español se levanto por inspiración piojúa, sin que en ello tuvieran parte al^'una los proyectos de las Tnlleriás. T.on la a> oda del pueblo triunfo el gobierno de la insurrección ccMUralista; con el a|>o>o del jxieblo ba sido \encida ta do Abrante y (Cartagena; la opinión pu-IHica es quien fia guiada» al g(d)icrno en todo lo que ha hecho de bueno; > si en abril d«' IS44 distamos tanto «leí abril de IKi'í, la mudanza no es debida á los cstrangeros, sino á los esjiafioles y ñ solos los es|)añoles.

No dudamos (lue el embajador de Francia habrá venido á España oun miras Ix^nélicas; mas si. como pretende el autor de la carta, por Uiles medios se ha de pacilicar la Kspjtíia, y del éxito de cllf« esti» pendiente nada menos queol reconocimiento de las |K)lencias de Eurof>a, pareí-enos (pie el nejíocio ll*'va tra/as de ser duradero. \a lo hemos dicho otras veces, y lo repetimos aqui: las inspiraciones estraui^eras las mirauios con -uma descoidianza. ponjue cuando no ten-.::anotn) incimveuiente, suelen adolecer de un mal gravísimo, cual es el que andan lAadas de proruiida ignorancia de .1 ^ii.is < osas; ) por cierto que si la veni-(1.1 de S. M. no fuese mas <pie la conliununoH de los proyectos de las Tiillenas, ten-(lnam<»s pocas esperanzas de que llegásemos j un desenlace feliz.

i^uisiéramosípie el golíierno esi)añol nmnliiviese buenas ndaciones c(m t(Klos los dems, pero (pie se guardase de inclinarse demasiado á ninguno de ellos, escitando celos ) rivalidades (pie no podrán atraernos sino i.Taves daños, y prestando oídos á consejems incompetentes. Es de temer (pie si el gabinete de las Tullerias se entrometiese en nuestms cosas, procuraría inspirarnos una jioliliea semejante á la suya, [Hirque asi en la vida |)ublica como en la privada, siempre V' u'rílica (jue la mejor conducta nos parece la que nosotros observam(»s. Pues bien,, sabéis eiial es el carácter dominante de la Hitica francesa de muchos años á esta parte? La iudecisioo y la timidez. Jísla timidez •pie ha relmjado á aquella ^ran nación del rango de |M)teiu ia de primer ónieii. y qii« '!<; hace comprar la paz con los mas doha-u-. ' sos sacriticios. En la actual situación de U Francia, quizas sea esta la única política p(K I sible. j)orque las naciones no pueden osteU' I tar su fuerza y [NKlerio cuando padecen una Ij enfermedad (pie mina su existencia; pero la I España.se encuentra en situación mu\ diferente. \ la pretensión de im|)urlani(is id sistema francés st^ria muy |>eligrosa. j La Francia ha de tener miedo a la re\o- I lucion, |)orque alb la revolución es |M)dero-^ sa; aqui se puede atacar de frente a la revolución, ponjue no es mas que uu vano espantajo. La Francia no tiene otro medio de im|M.'dir el desurden (|ue (d so>len»ír el vigor de la administración; aqui la.M)ciedad I marcha jior si misma, |H)rque las creeucias ' están vivas, j)or(jue no ha cundido en ella ; esa liebre de gozar (pie devora a los paises de una cultura retinada; la Francia ha de estar en continuo acecho de lo que pasa en I Europa, oonjue no puede ocurrir negocio de gravedad (pie no la afecte; y la España li se encuentra en una posición la mas fa\ora« ' ble para no haber de temer de las complicaciones eiirojieas, > pínler nianteuer.se en coiDoleta neutralidad aun en ca.Mi de una I conflagración universal. Tengamos la conciencia de lo que somos } de lo (jue vabnuos, (jue todavía no estamos en la triste necesidad de (|ae hayamos de vivir bajo la lut<da! de nadie.

OE OE LOS PARTIDOS I»0LITIC0S EN ES1>A.\A.

ARTICI LO III. Mmlrid 10 (Ir abril ilr 1*44.

Con la palabra modrnuin se intenta ro>- I miinmentedesignar un partido que,. sin alwn- , (hmar los principios liberales, trata de aplij Carlos cou mesura y lemplanza. Suélese emjilear esta denominación cual si espresar» alguna cosa determinada y lija; siend»! este, un error ijue no deja de |>roducir fiiiiM-s in-1 coavciiieutcs, porque los iiüudjres que lieuua ^ irnteMiOQ de. acaudillar ai meneionado 1 zundo a muchos de aqnailos eoa la miH ftfiido i« haoen la ilusioa de creer qoe los ■ -* — ' ± prosélitos de. ((ihí disponen son en númoro mas crecido de io que son en la realidad; y los enemigos de los moderados, contundiendo es una ipiflona palabra opiniones muy diferentes y á veces opuestas, multiplican también &ck m imaginación el número de sus adversarios. De aquí resulta que unos y otros ae colocan en una posición falsa, (|ue por necesidad ha de cstraviar <n conílurta.

Para muchos hombres U [Glabra moderado no espresa mas que nna pnra negación: ellos no lo croen asi, ellos se Hfínran (jue usaudüla desifínan ciertas opiniones políticas determinadas, mas cu la realidad solo significan la no proresion de otras, ¿(luánlos hay que apellidan moderados á lodos los (|iie no son carlistas o proirresislas? Esto no es mus que ana hegaoiuni esto siirnifíea que la peraona opina que el derecho no está por Don (!;ir!o>^ V ffiit» no son vei (i iiliTns las doctrinas iituladajá del progreso; no nos indican lo danza de gobierno se habían entregados ilusiones doradas. ¡Cuántos > cnánlos (|ue en no podian soportar la idea de la monarquía ak>olula, han dicho pos(erí(»rniente que no había otro remedio que la dictaduml ¡Cuántos que rechr/ ihan á D. Carlx por representante del absolutismo, han aplaudido despnes un gobierno militari jCuántos que encontraban estrecho servil el Estatalo le han tachado despue- tle l ito y rrvn!ucio?inrio! Estos hechos son iuitegai)ies, lodos uiuios á cada paso confieabnes de esta especie; de lo (¡ue se deduce (¡ne en e! seno del partido dinástico defensor de Isabel, se ha operado una descomposición profunda bajo el aspecto político.

Sin enihar^zo, á estos honibrcs (jue han modilicado dt; tal manera sus Q|>iuiunes, ni aoD á Í0í> que ya desde un princinio las, profesaban monárquicas, no se los designa co> Tnünmente sino bajo la (ItMinminaciou de modtt ados; siendo de notar ([ue a veces so que piensa lobre'foBÍnas políticas, sobre re- I comprende también en ella á los carlistas hgion, sobre organización del Estado, pues que se han manifestado inclinados átransacque sin pertenecer á ninguno de los jiarlidos' ciones políticas ó dinásticas. Por manera, nombraüus se pueden profesar principios que el partido moderado entendido de esta muy varios y á vedes opuestos. | auerle, es una especie de terreno Ubre donde entra r t rl ini il ( on las opiniones que quiere, sin que se uccesiteíi mas requisitos que la no profesión de los principios que el ciar- ' silicaaor ha tenido á bien anudar.

.\nn entre los mismos que no han abjurado sus doctrinas hberales, se encuentra tal gradación de opniíoiies, que resalta muy estensa la escala en que se hallan distribuidos, tocando un estremo de ella en el ])rogrcso, y el otro en ei realismo puro. Quien está por la Conáilucíon fielmente observada* con el apéndice de las prácticas parlnnienlarias v con leyes represivas, mas no con scveritíad dcsntedtda; (j[uién opina que la Constitución debe escatimarse ac tal suerte por las leyes orgánicas, que en la práctica no se sientan ios efectos de su conocida latitud; quién es de parecer que bay algunos artlcuns insostenibles, y que no ba^ná corregirlos todas las leyes orfránicas imagiuable&i quién se inclina a que lo mas conve* niente fuera d Estatuto; qnién piensa que* no es imposible estabh'cer unas Cortes que se aproximen mucho á la-S antiguas; (fuiéa afirma que ante todo es preciso orgaiu'zar discfecionalmenle el páis, y luego dar cuenta á los oueqMM cologisbidoffes pidiendo w Hombres hay claramenl? deínii ir»-, y aun muy comprometidos {M)r el trono de Lsabel, y que creen no ser conveniente el gobierno fepreaenlatiTo en España, sea cual fuere la forma, opinando que nn hay esperanza de sosiego y prosperidad suio bajo un monarca absoluto; mientras no fiiltan carlistas que consideran como útil la institución de las corles, si se la acomoda á las ideas y costumbres del pais, restableciendo en cuanto foese dable las leyes antiguas. Hé aqui pues que estos carlistas serán menos realistas que acjuellos adictos á Isabel, y por io misnm si aplicauíos cierta denominación política ateniéndonos únicamente á las opiniones dinásticas, habremos trastornado los papeles, y tendremos una clasilicacion monstruosa.

Semejante error es hasta cierto punto escusable, at« ndido que al comenzar la guerra civil se nüliaron los liberales en la bandera de Isabel, y gran parle de los realistas en la de lK Caitos *v pero á mas de que ya desde entonces íiirnraoan en defensa de la hija de Femando muchos bien conocidos por sus opiniones monárquicas, el tiempo ha venido 000 sus desengaños y escarmientos á cai»- Kdeaeaperan- Digltized by Google lidad*, qoión sostiene que esta or2anÍ7;irioii juiodi» sor l!t'\;nlii a calw con •A^nixiiio de las mismas Cortes, y que ímfttrti BUMbo «o «ÍMhr é medioB qM luego ludieran senrir dé precedentes de despotismo; quién pretende que las reformas políticas, aun las iundaioeulale.s, dcl>ierau leerse por el monarca y los cuerpos e<ile-' jrisladores; quien se empeña eii rpie son preferibles los golpes de estado; quien pero ¿a qué continuar la enomeracioii? Lo «Mh» hasta a(|ui basta y sohra paira omiTencer de la coníusion di" idi as que resulta eModo-ee quieren comprender ím¡Q un solo tíÉ^É^'^mm, tan >ariaa y Can opwsaias opiniones.

La porción del jiarlido moderado que pudiera apellidarse militante, es la que se éímuiítñ fMriid9 partammUarir^ 'Y como df^Bn qoe sei;un parece se trata de orreoémoslc coiin» M luera nacional. y profesara doctrinas lija.s. únicas capaces de salvar al fBía, i>iieno seiioifMB nos ocupemos en el examen de lo que en > 'i 'v i de verdad.

. Desgraciadamculu salta desde luego a la llato ^pfa* el^rttdo parianentaéio de ahwa ai'Éilprapiaim noinlirt' que no le corrcspon-- ée. pués que no habrán olvidado nuestros ieclures que el usuresado partido eslalia lor- BMído<ée 'dMjáwaws r progresísiaa era una ÉHÍon de las dos (i[)inioii<'s, una especie de saciedad en la (|uc cada socio había puesto su capital, y por lo mismo después de la sejifeiacioB parece qne laio de los socios no ie v leiieobo Éigailar diMnbre delaao^ .>'«NoeolroR, díiévloB moderados, nb he- ■ieafffovoeado la niptQf«,»«ea(MiheiBbuena, fem no se trata de eso, fíao únicamente de ' esta ruptura existe 6 lO/de si se ha des- ^ianeíadtd^iio, y mr consígniente ai podéis ó no aplicaros el espresado tituu Ademas que h<i progresistas sostendrán |Ht-vo60lrob sois los provocadores, y que ^ «andada habéis iaalHiefulo so '<*■ Qttieáa no faltará quien se empeñe en sostener qae todanrit-la unión existe, pues que énire los honibiai 4S'te aüaaeíon tisniran nfíiinos bien coVNMos pnr sus antecedentes Bro^resistas-, y ^el ptrlidu i>arlamcntario no iMiMii deavahio á les que han hecho ItgMiTa al gobierno con las armas en la 1 'n< ípip coadyuvaron de cualquier a ia:iiarK) atentado, ó a los que pesteríormenM iiHmi#Marott con mti -b claridad que s¡m|)atÍ7.ahan con la insurrección y deseaban su victoria. Esta réplica será escelente si tratamos de eoatiiraar en el sistema de nMntins contenidas que a nadie enirarian. y que solo sirven para llenar las columnas de un periódico, no dejando sin respuesta IMIMIA ó mala al que ha objetado uita (iiticultnd. Mas nadie podrá persuadirse que la escisión entre ios dos |)artidos no sea actualmente muy profunda, tal yñt,maÉ dé lo que ha sido nunca: y si en la sitoacion prcvL'rite üiruran lioin!;res que antes pertenecieron a las Illas de los progresistas, esto solo prueba que el tienipotodohi^Mdritf.'ftk preciso no hacerse ilusiones: mientnls 016zníra está emiurado. López fugitivo y Cortina eu la cárcel, sería un absurdo eí empe-Aafse* en- sostener <|iie eontinúa en lodo ni en parle, la famosa aliamta de qBO fosdlléel partido parlamentario.

Ina reflexión nueden hacerlos cfae faaii quedado dneños ael eunpo, que ofi-ecc mas vi><os de fundamento y v i! <! «La alianza, dirán ellos, no existe, es cierto, pero existen los principios proelamadoa al ImnaHaT de estos myMs li M^rw desviado, nitpeteaios desviarnos en adi'lnnte: no es nucstm la culpa M los hombres del progreso no comprendieron Sus ]>r tpios^teiieMKv ai ÍivolitcMhMi>sa caii-;n un ijiic no eipa Ul suya: por lo deiiias nosotros r jtintiaremn'; con la misma bandera (]uc enarbolainos en ia upoca de la unión; los (|iie á eüa quieran «ttliarsc podrán hacerlo. sin que examinemos cn.iles han sido ó sean en la actualidad sos opimoues políticas; nos bastará para admítiféorel que profeaen los principios de gobierno que i la sazón se «'onsiíínaron, y 'li* comini acuerdo se declararon como base de ruorgam/ucion y de alianza.»

No sabemos que exista ot¡-o (hcumcnto donde se eslahiezcan con mas claridad y limpieza los indicados principios que el mw^- nifie$tó4ti i^ de airvasioéa 48411, dirigido á los electores ht /v, ■/.',.■ sf jf? r, ntwA HdWbratla pur la numerosa reumon rié^k&tAre» pertenecientes á difmntes matkes thUtítox antifitiox, qne se han ronfkndiiki juíra eombatirel jn>tlrranli;mrhnui'iitfn-i<> >¡ so<ilPuernt adeloiUe ia Comútuam, h uuo y las tnaá la vista vamos, pues, á exatttaaii^ l<> que puede ser el partido ILnnndo párinmentario. que algunos se empeñan en dexir que existe, Digitiz rnmdf) todos estamos y'méú wm iwiwhwu Se nos ha ocurrido varías veces que quizas hiiliienm andado ni>& acertados ciertos lyNiU>res eu bacerq»»* f'lviilasc este dif^-tado. BaBla leer el tamoM> Uocuuientu para convencerse de que no cabe mas falsedad ea I su Darracina, ni mas im|)revisioa ea lo cou--rcrnif nle al porvenir, ¿l.ómo es |>o.siblp que hauibreá u quiene» uo pueden uegHrse taleulo claco y alguna experiencia en los negocios, suiicribieseu á un documento semojante? So nos dirá que aquello era una cosa pasadera, línicaniente encaminada á ganar las elecciofies; pues ¿á qué levantar la declaración romo una biimlfra nacional? Si de esta suerte quisiereis salvar vuestra previsión, entonoea deiárais en deseabierto vuestra bue> na fe, y la mala fe es {H)r cierto cosa mas ncírrü qup la falta de lalcuto y pn'vi<ioti.

Después de las escenas que hemos prefotfciado desde 4S34,qne hemos presenciado rocioüleinciitc y que presenciamos todavía. es curioso el oir á los profcresistas y luoderaiios diciendo: «Que paru permanecer aoles divididos se habian tratado coa injuBliria. V qne ^'i sinr'<Tnniente amah-'in ]v,< mouarquicos la iibci lad, con no menos buena I h tendían los progresisUu i la «mmriida- | ^iimdel frono; y que por eso, cuando los 0006 y los otros <tc unieron [tara defender ia Überlad y ei trono, igualmente amenazados, se halbiron mejores de lo que respectivo* mente se creian, y durante el coniltate y dejipue,»; dé 1 1 p» lea, no soto se han entendido cumulieuiK) como leales, smo que se han omooo como bwnos españoles.» Después di' los sucesos de 1835, íiespues de los escnndaios de la Granja, después del pronunciamiento de setiembre, después de haberse atacado en la tribuna con la mayor virulencia, en la prensa con los mas insultantes dicterios, en las calles con las armas en la mano, después de baber becbo i la nación victima de la sangrienta lid, desinies de tanto ruido, después de tanto escándalo, necesaria fue ciei tamcntc una calma superior i lodo lo que puede imaginarse para escribir el párrafo <]ue se acaba de leer: y ahora que los convites, y los bríndis, y los*abrazos, y las lágrimas, y el entrañable afecto de agosto y setiembre han venido á parar en insult' ^;i la Uflna en su propia cámara, en inburreccibues abiertas, en estado de siüo I pnra.toda Eapaíia.,.en fuailamieolos y en | bombas, nlmm es curioso, mejor diremos» es iniporlaiile, es necesario, ei recordar lo de ayer fiara conjeturar sobre lo áe.Maftant> el rceordar la manera oriol eoft4|no bairs^ do burladas tan lisonjeras e^jwrrtnyiis. pare conocer, lo que prometemos podeoM^i de las nentidis ilusÍDoes oan que se nonf retoñé* engañar.

6 Las dos «¿rondes fracciones en qnf» sft dividió el ]|>arlido coitslilucioual, üicc ci manifieHo^ vieren rom so bandera ésade qno, consolidadas las instituciones y teraúiiada la guerra civil, lálto ia razón y ia oportrntr* dwi en que mndalmente fundaban sus dife^ renoios.» ¿Asi se confiesa, qao entre loe sostenedon's del Estatuto y partiflnrios de la revolución, de la üranja, la ditereacia se fundaba mmitámnH en la lysriaiiMhiáP ¿Asi se hace cómplice a un partido de todas las injusticias d'* hüm r<>v(dueion, declarando que solo las reciiazaba por razones de ofiortunidadt ¿Asi se santitíca lo que taalan ve** ees se ha condenado? El jiarlido profaesisln ha sido el representante de ia revolución, el prupiu no se detiende de este car^, antes pretende fundar en él ana titalos de i'loria; y los ardir «íísdefensores de h-^ instituciones é intereses destruidos por la revo** luciou ¿contiesan paladhiamente i la 4ht éai mundo, que la cuestión solo era de opocta»* nidad ' he esla confesión deben lom;ir neta los pueblos, y tanto como los pueblos el trowi.

«La Constitución de J837. que sc^un la esperíencia ha acreditado alianza las libertades públicas úi\ pouer embarazo á la acción t^^iUt del gobierno.* Si.soto es así, ¿cómo es que ha sido preciso suspendería por tan largo tiempo, y que el partido que se llama parlamentario ha aplaudido la suspensión, ó al aaenos no ha proleatada «m* tra (día?

«Acepte el trono por uuicos consejeros á los consejen» responsables por la Conslílncion.» £sta lección dada al treno, bien pronto cuidó de esplanarla el atrevido presidente del Con&ojo, que después de haber laitado al respeto debido al sexo, á la inoceneía y é la magestad, desenvolvía en el seno del Congreso doctrinas las mas á propósito para convertir el palacio en una cárcel. i.

La nación ha visto lo que hadaéoéoai<d partido parlamentario de entonces; menester es que no olvidemos lo que podrá dar el i>artido parlaneatawdl» abÍMii ji aot étf^ Digltized by Google No, fio «s ver^d que ese conjunto de hombres, que llaman moderados;i falta Tww alucinar de n«evo, culpemos m:f'^?rn * nirt^imn de ías grandes cuesttonei qB« han torpeza^y sofranios susresokÁdM, que bieu j| de decidir de la suerte del país; que viv«.__^__» paro el día, y que para abultar su número se ve prednde á Itacerse ilusión á si mismo, conlando en «ns filas á hombres que jamák de oiré denominaciun ooo (|ue de^ii^arios, li pertencderon a ellas o que ¿ a las bao abao-— *- - - a»ti<«te8 ktow ni w idfaiem á ta- || donado.. t -; Si la fncnca que en los últimos acontecimientos ha adquirido el trono, la renunciase á liivor de este partido, bien seguro es que no se ha terminado la revolución, j qoo davia el iwrvenir que nos espera es instable y tempestuoso. Antes no se den pasos imprudentes, una cosa descanios, y es qm se dude de la legitimidad de los'podena de los que tan facihnente se apellidan representantes de un |)íiriido; porque estamoi convencidos que la pequeAá fraccíMi que st titula parlamentaría está muy distante de (encr las simpatías de muchos á quianos cuenta entre sus defensores.

maños estravíos; no es posible que quiera halagar a la revolución que lanto detesta, siquiera por los suirtniieutos que le ha acarreado; no esi^pesible que le aitrade esa (mlitica fluctuante sin prinripm^ fijos, sin oliieto determinado, miserable importación de paises que se balaron en sHoacion nada pare-«Ui A la WKBlia, y^ub mb* embargo arrastran pí^nocamente sii vida polftiea entre innobles intrigas y ambicioues desapodera-4m; bo^s posible que ios que sa ban anelli> dado tan ligeramente representantes (le la ibí«tracion, de la honradez y de la riqnc/n, bayan recibido de la nación sus poderes, eaaaáo asi osnlcadlean tan reciente historia, cuando de tal suerte abjuran hoy las dfM trinas que ayej* sustentaron, cuando tan palmariamente se equivocaron sobre un iomedüato fmrvenir. cuando ao vieron lo que estaba n h vista de todoa^ y flo palpaba con las manoB. ■ ^ éice que estas palabras eran «Maplimientosque se dirigian unos á otros los iwrttdo'; V que no espresal)an ningún peosamienlo político, enloi>ces replicaremos ^tB é laa nacioiies no se las ffomeraa con cooipliniicnto'. \ (¡rn tns parti<!os que aspiran á acaudillar un gran pueblo es menester que prolésen principios fijos, y que los dawiwi ana -lealtad y laa afmqáen eonffr-«iCTn Lo diremos francamente: no podemos uersnadimos que sea capaz de iMoer la 'felicidad^ ta Mcion, ni sinuiera de establecer va gobierno durabb' el partido qne ni tiene Im siaipalias de los progresistas ni délos üatAiydoaa» ipie'amni se tm^iaa d unos T después á otros, rpie proclama hoy con ardor los principios conservadores de )a sociedad, y <pie mailana nos dice sin rodeos que fti dMtei wiriw 4|ae -le distingoa de los pmgresista*^ so)n ver'-a sobre la oportunidad; nn portido que cuenta ooa algunas cabe/as y mu vangtm braao; que se ve amenazado por Ibí aMMa «avaiaMarias v las maMK rea*' K.<;tas; que por npet^sidfí'l ht> de vivir en eterna zosobra por su permanencia en el LA INCEHTIÜÜMBRE DEL GOBIERNO.

Este país es muy desgracia<lo. Repetidas veces se han presentado escelentes ocasiones para acabar con la resolución, fundar un gobierno é inaugurar el imperio de la joslicia y de la ley, v otras tantas se ha malogrado la oportunidad, smu es que se haya agravado el mal, esparciendo para mas adietante las semilhis de mayores enlaroidadea. En t8M se ofreció á Fernando \ II la mas bella ocasión, y la eclw á perder con una poHtita desacertada; en 4693 tampoco oom^ prendió lo que exígia el interés del trono identificado con el de la nación; y cuando un épocas posteriores ias circunstancias baa brindado á los gobernantes á que entraseo con pasoíirme por e! buen cannno, ó no hai» querido o no han sabido reali/arlo. Mucho tememos que ahora nos sticeda otro tanto, y qne pudíendo ser el último el sacudimiento (|ue arribamos de sufrir, traiga todavía en pos de si otros mas estrepitoso6 y luneslos^ ¿Qué sígníHca esa incertídmnbrc d^spael de la victoria? Alicante y Carbigeaa ÍHÍ^' cumhido; la autoridad dv la Rei»>;i es acá-» tada en todo el ámbito de la nación; el ejer* piiW|i^ m iáiriga paÍMunasto H^vwtkm I cüo» apíMido ao lededar-dal Iraoa, lo eaf iida cm iw peoiiM v lNqpiMBlM«balni todt |