SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

Spanish

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nantiaics, cual es esa anchurosa puerta que &e lia dejado á todas las aiMbicioues. Con los ministnw que hemos visto, ¿quien no pu** de esperar ser ministro? Si para cni iiiabrarse n las codiciadas silhm no lian sido obstáculo ni 1(^ pocos aiios, lu la curta instrucción, ni la oseases del talento, ni bi bomiyad del raníío social. ni antecedentes poco salisliai> torios, ni..., pero tcndaittaa ua velo sobre la que hemos presenciado; si kia mas elevadas puestos. las mas boarosaa condecoraciones los emolumentos mas pinsíües. todo ha (¡uedado á merced del primero que ba tenido la atidaciade pretenderlo, ¿oómo es posible que no estén desvanecidas niuelias catieiia y no se desvanezcan otras en adelante?

Lejos pues de que el dejar sui esperanza á bis ambiciones (|ue ahora femealaa, y que rnntribuyen muchísimo á nuestras calanndades. fuera un paso peUgroso ante al cual debiern arredrariíC uu hombre de esllrdo, seria al contrario na pensamíenlo aUamenle sr. -ial y político, cuyos provechosos resultados se esperinienlanau en breve, i. téngase enlMulido. \ sépale la aaciai sies qwi ignorarlo pueda, que esas audiiciones, irna< indehidainenle satisicchas, otras con fundadas esperanzas de satisfacerse, son uu ofastécob) á todo arregk>de kis tteflocios púrblicos; porque no (¡i;; ri n que se pongan en movimieiiUt otros eleuicutos en quienes ven rivales lenubles; no quieren que cese, el eselusivismo que lo mantieae todo liimtade á un número muy e?ensn de ]»ersonas; no qiúcren <|uc so atienda a hombres respetables 6 por BUS aatigiiDS servieioe ó por s« méríto })articular; no ouieren que se resti-Inya el legitimo ascendiente á ciertu> ( lases cuya inilueucia no ban podido destruu Lodus los'esfuenos de la revolución; no <|uieren mas principios que los de esta; delieiideü como sagrados los interesescreados por ella, aun a(|uellos cuya lujusliua é ilegiUuiidad son uin repngnantee que no- pnedea sosl^ nerse sin una osad.a que por nn emplear ciertos nombres nos abstenemos de caliUcar; no quieren quo se vuelva la vista atiésttbre nada ni parannda; homi)n>s que se precian de defensores de la liheríad. de amantes de la humanidad, de idolatras de la razón y de la ley, no saben |>roelaniar oiro prineipío de derecho que el liecho. « Es res()«-tabie, dicen. es sa^rrado todo lo que ha llciiado a consuiuar.s«}; alentar contra eUo csreaccHiu, tici».» yOktMnJágiwJt 'yiiifawns comprenderla; esa moral |)ara oosotros es absurda; esai» xaziHiei» (k etiUtUo, etiOb luoUnt «le.MBveMeooit píUiUca soi leMMiBM ÓBÍiUDoraUdad, cuyas ireiuendasooMMHWuniiftará de di'senvolver i'! ]H)rvt»nir. iuu^iuiu a ia aiiau^ui eotre luúus los UorabiM «muuNiuiMft, act eual fuere la bandera que hayan íiefíuido en la iiUiuia guerra, BO 8»lo la coHsidornnms posiltle sino tamkÍBU necosaria: v si dudas ñus ucuniciuu sobre su pi siliiiiJad, las disifiaria eu nueslru áDÍDio l<i cvidi ucía de la necesidad. Dejundu aparte todas las cuestiones sobre k) que hubiera sucedido ^ uuiúera podido suceder en caso de haber inttnfiulo D. Garlos; prescindirodo de la mayor ó menor estabilidad ikí sisteAia euWouet» 6Q babria planteado ó M hubiera inlentadoplaotear; prescindiendo de cuanto podría decirse sóbrelas vent 6 loí» inconvenientes íh" la anli^rua organización de la sociedad Cbj>aíiula, y de males que ha producido su ruina; prescindiendo di' si Iiubiera sido provcí Iiom» ó nocivo a ia nación el predomiaio exclusivo de ciertos principios, y que hubiesen entrado ' en el mundo detemtinadiis Cok la unión de mm htmkn», y solo cob ella, Pe puede formar una mayoría vcrdaderaitu'ule nacional, que encierre todo lo aaieclo,ti)do lo jj^'jjLuado de £spaüa, y que cuenle con el apoyo de verdaderas masas, de mi'.sns fnyn sola mirada, cuanto mas su acción, üea capa/, de aniquilar á las íaccior nes turbulentas y desorganizadoras. Que sí eslo se ejecuta, aun cuando no entren en la alianza alixunns hombres tli^iintruidos que por ilusión u oirás causas prel>i;iu ser contados entre ios refractarios. a¡ lin se irán acerrando, in)j)u!<a<'os ]U)v el (le.scn^Mfin y lior los saludables electos del nuc\o sistema, hasta que pedirán ser inscritos también en el número de los reconciliados.

Mas para lograr tan grande objptn indií?pen.snl)ie* la Iwena le, la eje\ucionde miras, el sincero deseo de labrar la prospe« ridad del pais, el olvitlo de todo lo pasado, y bastante grandeza de ánimo para renunciar a iodo üspiritu de vengaui^, á todo recuerdo que engcmlrar pudiera odio, r«H eor ti desvío, Uoeiu idesf que los enemigos comunes están hablando continuamente de las reacciones sanguinarias, de las pcrsociiciones inicuas, de la iosofrihle íutoleran^ ( ¡a que los uíonárípiicos seguirian tan |)ronto coniolle{$aseu u mandar: y cuando viniere este caso, es preciso oontestar á las acusa<;iones con Itecbos; es preciso manifestarles con (as o!)rns qtie en voy, de Ineo frenesí hay mucha prudencia y cordura. \o desco-[ nocemosque en todas {Kiries hay pasiones, hay algunos mal intencionados, liiy inlrtt'anles que no pueden vivir sino d(! la desunión de sus mismos amigos; pero no cabe duda en que los dos partidos evya unión ansiamos, están fonitíinos en su inmensa mayaría de hombres que uadu cüjMíran dol oíncruo, que bo\o desean orden, tranquiUpersonas; es evidente a los ojos de todo aatubre pensador y sensato ^ que las cosas hm Negndo á tal puuU>, que son tantas las minas que se han Biuonlooado, tantos los trastornos que se han sucedido, tantos y varios ios compromisos de personas de fclaiei, tantas las divisiones vsuImIívísiooes de partidos que antes eran nniy cnmpactos; tanta la imMlilicacion (|ue han suirido las opiniones, que la sociedad española de 1844 e.slá sometida a consideracloucs inuy distintas de las de 1H;í:í; (pti' im es posible tirar ahora las hnoa:» divitíorias que cuttm'es Ua; quo ea necesario aprovechar todo lo r,^...«.„w,, ^ —, bueno que so eacuonire sea cual fuere el ¡{ dad y protección de los intereses legitimoa nombre <|i!'» lleve: que es preciso que bombcos antes divididos y tal vc¿ l'uucstameute cueaniaudoa unos contra otros, por iropreviision ó mejor diremos |>or un fatid conjunto de eirciniílanfias, se acerquen, se hablen, f-t cDlieudau, poniéndose de a.cuerdo sobre Ifti priitcipaloBcocsUonos de cuyu resolución pende hi Mierle del ¡lais: e^ necesario que ^ convea/.an, uue la disUuicia euUe sus opiniones y deseos es mucho menos de loqoecrei'n; es necesario que adelanten y nmsumen la ()bra. empí^/nda ya con grand«s esperanzas de toda la naciou.

¡I para (j'ie pueíian vivir sosegfidanvnfe en el I seno de sus lamillas, sin la continua zo/.ul>ra ji en (|ue se hallan de muchos aftoa á osla par^ te. V semejanti» coasideracion hasta par» animar sobremanera. para aliaiizar y avivar la convicción de «iue h«v aíjui algo mas quo un hermoso sueño, y /oosentar mas y mas 1¡.s ( spi t anzas do que esté sucfio Herirá á I mÍk ■AnriBiD M lA oonmNi «nmuL Mt Mimo wwÁR<Knco-00fr8TfTDCf(mÁL i tes EL£CTQBE8> CbliiM Nt fcmilBM «I ti é>«fMl» dt y puMicri»<» Madrid •MrMalMNMi.

El Manifiesto i» la comisión ^mtral de elecciones del partido inonárquico-conslilucional á los electores, es un documenlo sobremanera digno de llamar la atención, no solo fot la elevada categoría y el renombre de a]?:\inos los lirmantcs, sino también por las doctrinas qae en el se profesan y los, designios que se indican. . Desde lue^ aplaudimos la modestia con que empieza la comisión su raanifiestn. aspgurandü que está lejos de su ánimo atribuir- f se ningún génera de superioridad en la díreoeion de bu {iróximas elecciones, y que Vínicamente se propone pref:tnr á los clcclores que profesan ideas conservadoras toda la cooperación qve le sea posible, á fin de combinar los coniiincs esfuerzos y procurar ki unión, que ofrecerá como scffiiro resultado el triunfo de sus principios. Fuera de desear qne el gobierno, euyo sistema está abierlampnle sostenido por la comisión contra! de elecciones, siguiese una linca do > conducta semejante en cuanto lo consten tea sos atribuciones. No qnerrtmos decir (]ue • haya de desrti!(!;\r la conservación del orden alrededor de las urnas, que no baya de ▼igilar á sns dejfiendientes pera que se aten- i gan á lo prescrito en la ley, y ni por Aoje- \ dad ni por celo prescindan de los límites! por ella señalados; tampoco (queremos exi - j girde él que no procore dar cierta unidad á ' ios esfuerzos de los electores ([ue profesen, las ideas que al mismo se atribuyen, y que, . por medios legítimos no trabaie para ob'lener ] un triunfo definitivo: pero si nos atrevemos á ¡ indicar la necesidad de drj r a los electores i en libertad completa, de uo arrogarse la \ soperioridad en la dirección « de suerte que i impida 6 enriMiraoe la cinmlaeíon de candi- I daínras que no sean de su agrado, de que ni directa ni indirectamente baga que se coarte en lo mas mínimo el derecho de volar; que no j)erniita ípie sus subalternos se dejen llevar por un escesivn rolo de apoyarle [ basta el punto de vejar u hombres bonrados i que en su leal enteaider creen que el sblem I del gobierno actuaí no ííHti-faee!^s necesidades de la naciou y producirá gravistmofr^ daftoe, envolvíéndoBos ttl ves en womm, trastornos, por mas qoe k» ftolHMaiitsa procuren evitarlo.

.\u falla quien haya manifestado esMieaa, de que «n ptrlido que tiene poca afición á las formas constitucionales, bay;> mostrado deseo de tomar parte en las pntxmias cíec^ ciones: y |M)r cierlo i|Q6 semejante ertiabe za es poco raamudlie. Este partido, y otros que con él tienen mas ó menos alinidad. de. seguro que no han renunciado á su calidad de españoles; y preciándose de tales * no alcanzanios por que se liabrian de mantener indi le rentes en la ocasión presente. £Ua es, y esto lo contínna la misma comisión central de eleeeíones, la mas solemne y decisivn, de tal suerte qne (fnin;nina bn podido baber que tanto reclame los esfuerzos de ceio y verdadero natriotismo por parte ée los atootorcs y de los elegidos « pues que les Cortes convocadas tienen como principal la altísima y sagrada misión de amparar v iortalwrer la monarquía al salir ncobnntedel peligro en que la pusieran la guerra civil y la revolución simultáneamente desencadenadas. » Monárquicos, ¿cómo pudieran dejar de acudir al amparo y robustecínúenle de la «Monarquía? Amantes de su pntra, ¿cdroo podrían no hacer los esfuerzos de celo que esta les demanda?

Se nos dirá qne ellos avprafenan los principios constiuicionaleis. qne los rechazan como dañosos al país, uue condenan el gobierno representativo tal como se ha apKetiiii^ hasta ahora en Espní^a, y como aplicarle intentan en lo veniden» los hombres de U situación, y que por lo mismo debieran abstenerse de entrar en la arena electoral, á n» ser (pie antes abjurasen sus principios ado|> taudo los de sus adversarios; mas nosotros hareusos observar míe desde el momento qoo el gobierno hn dictio lisa y Itanamenle que las próximas Cortes eran llamadas á inlpoducir la reforma en la misma Constitución del Esta^, empleando palabras tan vagan que se pueden prestar á muy varias ace{>-ciones; desde el momento qne el gobierno ha proclamado con este hecho la subcrania de los poderes parlamentarios, asentand» (|ue sera firme y \aledern In tpie ellos deter» minen y nada mas ipie lo (|uc ellos deltírminen, resulla que la Constitución queda eniennmnle á oiiereeimi éo las Moni Cnrel Bey; t que por tanto queda á juicio y voluntad de dichos poderes el lijar Jttsia que puBto d^be Hegar la reforma y en •fié MBlMo cottfieiiinaiMHa.. PorintMra, «M M los monárqiiictl creyesen que deben wsaparocor In nuiyor parte dr los arlictiios de ia Coiuililuciou de -1837, y procurasen Im Corle» ttmáem eeosmiiénn esta obra, no se los podría achacar que dan á las Cortes lacullades (|ue no las baya reconocida^espresitiueultí el goUienio: con lo cual se eeke de venyw entrando ellos en la aMM electoral no so poiulrian eii lucha con sus poocipios, sino que euplearian un medio fM Im Jnn propofeioflMb la ley y el misipo giliaraoeuyas ideas se propoiuirlau coBknriir. Cuando este dice ahierlaiiuMílc que el tiein|M> ha llegado ya de llevar la reforma y la iaejon á temwMi CoBrtitucion del Estateniju» es justo, TU) es consecuente que tmi^n por relorínarla y mejorarla. los oue ailos ha cbUiu diciendo (pie debe ser reíorinada'?.

Se replicará que ellos enlendenin la re- ¡aam y la mejora en un sentido diferente dileiqiie lo entiende el gobiemo: cierta- Mate, pero ¿acMo ei eüe el jaes en la cuestión? Si es menester acomodarse del tocio a sus ideas, si no es licito ir mas adeliito ni mm atfts do lo i|ae ellos seflaian, entonces inútil fuera conmar las Córtes; inulil proclamar la siiproinnci,) <le los poderes parlatucutarios; laulil alirniar que la co-MMporsi sola era incompetente para refonnar la Constitución; iniilil dar á la crisis nioislerial la solución que hemos presenciaib, y cuyas causas nadie puede i;j:norar. jtfB moieitM' no alucinarse: las Córtes OTMCadas para el dia 1ü de octubre son CártMDonstituyentcs, porque constituyentes m las «(oe ooMlituyen al país alterando su ley fuudamealal. Parece nos que la comisión ftutral (¡e elecciones no hii llamado bastante ^ atención sobre un punto de tal gravedad éiamoflaiifiB, pues que no parece súm que considera el acto de reformar la ('onstilucion owao un ejercicio de las la( ultades ordina- Msde las Cortes. He aquí sus palabras. «Ki lAiaino de S. M. abraza la idea general que se acaba de enunciar en la esposicion r\ precede al real decreto de convocatoria m noevas Cortes, y dejando integras é islactas las prerogativas do k oorooa, muy Menta sí á nuestros debates, pero colocada *Míoipre en. I4 cú.spide social para solo intervenir en el momento asprano con su sanción ó resolución soberana, el tíoliierno, bajo su responsabilidad couslítucional, anuncia al pais que el tiempo ha llegado va-de Honc la mejora y reforma á la misma ConstitucíOB del Estado, respecto de aquellas partes qup la esi)eriencia na demostrado de un modo palpaule, que ni están en conaMiiBeia con la verdadera índole del régimen representativo, ni tienen la llexibilidad necesaria para acomodarse á las variadas exigencias de esta clase de gobiemoa.» Estraño es que no haya ocurrido á los autores del manifíesto la dificultad de oue, si bien en aparkmcia quedan tataelas las prerogatiyaa de la corona tales como las establece la rmatilllcíflBi de tH:57, no obstante e!.ü;ob¡emo, por el misuio hecho de convocar Cortea que deben reformaría, ha pnosl^ enenestíon^ MÍfií prc rogativas., hslas se hallan consignadas en la ley fundamental lo mismo uc las atribuciones de las Cortes; y claro es que la reforma de la Goastitocioo ha de tocar naa ó menos;i estos puntos.,, Es probable y casi cierto que se trata, no de reáriogir las prerogatívas de b corona, sino de esteiderlú; nuw ealoBÚamoproabc que ellas van á ser puestas en discusión en, las ¡)roximas Córtes. Asi como pudiera suceder que anos intentasen ensancharlas ams de lo que desea el gobierno, otros pudieran tratar de c(»art;nlas. Kl ministerio al decir que habia lle¿;ado el tiempo de reformar la Constitución, ha puesto la Constitución entera bajo la jurisdicción da las (fortes: no le basta el haber añadido aquello de la comonofidd con la verdadera índole del régimen re^rmñUUieo, ni lo de fusibilidad necesaria para aconindiirsf ó las variadas exigencias de esta clase de gobiernos; semejantes pala— hraa cada cual lasentioMle á sa nodo, por- * que es in^ilde determinar á punto D|0 lo; quesignilican /«í/í»/c y fleríbilitiad de un régimen. Gobierno representativo hay en Portugal, en Inglalarra, en Francia, én Bélgica, en Holanda, OB varios ]);iises fie Alemania, en Succia y Noruega; y sui embargo, ¿en qué se parecen las formas políticas de estas naciones? ¿No podria muy bien anoo-' der que en las próximas Córtes unos opinasen que conviene ensanchar mucho mas el sistema politico, looMUido, ai aJgo noa AdCa,, lo mas democrátioo que ae enoBentrc en la constitución belga, y que otros sosluviesei» ser necesario imitar el régimen de Suecia, ailopumdo- lá Mrttibiicion de las Cortes por | mos in«»éiniaiiwte 4}ini m *liWM» brav.ov, y rp>Ia!>liTÍf!i(lf^>!as tnlos como se II desnihri- rn fl iiiiinifi(»stn osta franquera ▼ bftllalm ca los tiempos de los Reyes* Catu- f esplicacio». bi las hay, es con rcspecloa a<-e|»taf el pi-oyecto de la reforma coostitth cumal, pues pdr lo locaikle á la naturaleza (IpI |Ví)vn-f(». ni nnn ron relación á las disposiciones mas capitales que debiera conle- Uoost El s:ohi(>nio. pues. pro\ '( indo la reforma di' lii C.onstiluf it>Ti. ]\:\ h 'chn mis (¡v lin siliipic acto constitucional, tnultt es el ii ¿>umi:iuuc> mus uapititL-» «luc u< cmptniode dnimuiarlammensatrasccndoB^ f ser, la comúnoa «e nimstaii ekde tal paso; soa cnhorahuona que el ¡ gobierno Inyn tenido In ifitem ion dr flí'fnr iutacias lns |>reroí;alivas de la « onma, y que haya adoptado la tiMHMda de eonvoearY^6rtes constiiiiynnlrs bajo su ri^¡ on^^nbilidad constitucional; jieroel bocho os qti*' la (Constitución ha pasado a ser cuestionable, y que •aun j>robl<*uia r<»-*onocido y plan*', sometido ¡il fallo de las (lories, 1 1 -(.bínenle.

reservada. Alirma que en materia t^in impoilanle «no cabe silf^ni M» ni scriapermitidn la ambigüedad del leni.'uajc, |Nii^|ue la ambigüedad ó el aíicncio darían mAlif o á ipt^ae prejuzjíHse la cuestión contra la leuilimídai o In conveniencia de la reforma, a lo cual no {mdria darse ocasión sin mengua de la fortaleza y dignidad (pie deben siempre mostrar los bombrcs públicos.» I..0 qnt\ sí «¿Cual es la Conslilucisn que conviene á la i: no cmnprendemos mal el sentido de las pa Eapafla?* Rt hecho es que el ptantearnii pro Mtmin scm. junte no es ny,\<\n menos<pie n' labras, signilica que la oonicm oree Kf^ tima y conveniente la refornni. Mas-por lo prodiicirlasituacion <le tS3r>,cu;uulodespues ¡¡ mismo pnn'ce que huhicra Ktdo muy oporto depublicada la Constitución de IHtise con-! no el iudicar en pocos y bien peosádbs té^ ▼oearon Górteípaiii treformaiia, conTtrtién- |¡ minos, en qué sentido debe verílic«ím,y dnia en la que se halla vi zciili* I;i,0 tin lidad, Kn el discurso pronunciado porS. M. ^la Reina Gobernadora en la snlenme apertura de les GArtes constituyentes también se derla: 'rvenis á rerinar la Constitución.» Y mas abajo: «vais á perfecrionar la obra entoores comenzada.» i después: «siendo también N-olaotad riaeionai que esta Ittj sm reriüñil'f,7 rnrreffifltt, parn qní^ rfs^nnría cuál es el objeto que en ella dobcn profK»- nerse las Cortes. Sin esta Cirninst ujcia no sallen los electores de qué se tralí»; la coimsioa no los ilustre debideneole, y los ét^ que anden i tíoDtas el depositar sa ¥Oto m las urnas.

Si después de leído el nomifllesto fw pregunta un deelor é el mísMo «á quién debe nombnir para que la reforma de l:i ('oostitiimejor á los lines á que.se ordeno, convoque [■ eion se b^ga del modo conveniente,» ¿qoé inmediatamente laü Cotíes que hahíon de | Itn le habrá suminislradoel deliberar sobre tan saludable refnrmn.n Desde la convocatorin íI.' flórtes la Cooflitncion, que antes tenia el carácter de perpetua, ba pafiedo A ser interina, porque interino es lo que solo sjrvf» por nlíriin Ihmiioo, pasado el la co!

iiisinii.'

docnmeftfede Ninguna. Se le habla de par.

de lit>ertad le^.d. de Mi\\'n público, pem estas palabras las caudcaii Imlos los partidos y las baran entrar lodos los candidatos en la profesión de su fe {lolitica. Se le h;ihlade cuid In de si'r reemplazado por otra cosa. Y ' amparar y fortalecer 4a monarqnin, pero tola Cuiistitncion reformada, sea cual fu''rc la latitud de la reforma, ya no será la Conitti-1n<M'>t' actual; qno (|uien se empí^fin^"'^ rn sostener la identidad, podríamos objetarle eme del nrismo modo se debiera decir que la oe 4837 es la de 1844, porque aquella se hizo ron la reforma á<* esl;»: y «!i ^r fíñíifüt Si' que las disposiciones principales serán las mismas en la reformada que en la ectnat entonce^ rcp'ifMrinrnn-í qtn^ s > prejuzjía la dos los partidos tie>lieA lo pretensión de qne con sus principios y sos sotos ooMrUmyen.t esta obra, y acbacnn S Jídvrrsnrins el que la couipruiaeten y la ponen en |)eligiü. Los monárquieos echan en cnra á lee ptrn-* mentarios y a los pr<»2resistas el qu« con SMS teorías y formas re^«t1l^if1nnr^as rebamn la dignidad do la corona y asientan «I tmno 9tAm el cráter de wi ▼oteen; y á sit f ei-las profrresistas y los parlantentarios achacan á cuestión de la reforma autici|>andosc al fallo h ios monárquicos el que exagerándolas fact)l-> de los representantes del pais. • I tadcs del soberano y no queriendo limitarias- •Lt comisión central de elecciones protes- | ¡lor medio de instiiueiones wpfcsflnmhn, ta que (juiere ser franca y explícita sobre «n 1 provocan las revolurioi»*^- v prcpiran hm\-pimiode tanta trasceudeócia; pero confesa- l^ dimienlo de la monarquía. Los moderado» CBÍ|Mui ¿ los pro£rrp>i<t;i- di' que con stis idi\u> y costumbres anarquicM ponen eu pe- Mfr» el tiwo; y los progresMlu i wa vez nchuM ei^aaiK»«4»'«rojaii sobre los acosadores, diri(Mv!n'>'< (iiu.,ü - sMii los qiip ooa^mmeten el irono haciéndole inclinar isMuM» «I •bMhMímo, y Mnuiáo el. flbiemo r' int'-i iitiitivn con el prcvalrri-. "1' 1 i»u(i('i tniUtar y el iuflujü de las cauiariiias. i)c lo que resuila que ola» palaim»|^rtAle '«»^^KlNenBÍM» iitda« no PBScñ.iii nnd;»: y (|u<' la comisión central, si quería que s<* cotnitinusen los comunes esfiierzos y procurar la uuion d^ que resultase el triunfo, 'deÉÍMif mas esp lie lia.

Se diré tal vo7 que titulándose la comisión monarqtúcih-toMUtucwnai i ya da por sofUMOf qii»— inwÉim iilw IOS Meis; pero HM hay pe^ 'Ventura divisioB, y divisioi pmíimda. entre los que se apellidan con esll«saibre? £1 titulo de müoar(|uicü-consti~ >Mml w ÍBv«al6 «mMlo nache trataba de reformarla Constitución d- 1837; en su onfíen siirniíicaha, piu >. el intento de sosteaer lu nionar(|Uia con ia misma üonstituém^'lQué espresa pmáwkoM^ ¿Cuándo se In decía r ido ntn mí • > ' ' • (jiie ha de ser leianDada? £1 partido monarquico-coBstüu-"éiaal, ¿ea eonatitiioiaml oon airafrtaá la Constitución vigente, 4 ¿la- futura? Esta, ¿cual ha de ser? La reforma ¿ ha de ser lode o pequeña? Semejantes estreñios no UeraB igDatariaa los eleetafes pora «»- i las Córtes á los homhrcs mas á propósito para el lojrro del lin deseado. Porque el iecir que los elegidos deben ser de propielÉÉ eoDoeida 6 capacidad notoria, ana y otra realzadas \toT el desinterés privado y anor al bien público, solo sirve para llenar ■ párrafo eoa hermosas palabru. En la «Mttnisioo á cpM liemos vMúdo -á parar, ¿ipiién distiníTiie entre las capacidades noloñas Y las ^ue no lo son? ¿Quién no se •VjMeia de Éwialwáa privada ▼ anor al bien péblico?

l'na doctrina asienta la comisión, digna sobremanera de notarse, cuando alirma que «iM> raras veces el principio verdaderamente constitutivo de una sociedad se relira al hogar domestico y se alberga en el seno de las familias, T resiste desde allí las violentas banafciimait iones, acabando i>or modificarlas iegun el espíritu nacional. "Esto lo dice la IMaisioa cenirai hablando de España y de HWILlaiiwMdala CoMÜiMien dal Sitado con el sistema general de las leyes prineiuales.y con las costumbres |)uhlK-as. Aqui bay una verdad, y verdad piuluudu, que retrato fielmente laViiuucion de JtopaHa. novaciones se han liiM lioen ^ 'uitradiccirtn con ios principios verdaderamente constilutivoa de k aociedad estallóla; v ealaa, arrojadM da hi escena política, se han retirado ai hú» gar doméstico, y se albergan en el seno de las lauuUas, y resistan desde allí las violentas traafannablones, y acabarán por madilicarla según el espíritu nacional. En esto dice bien la comisión; tiene razón, razón sobrada, mas tal vez de lo que ella cree, y de lo que conviene al eonjiiiito>dal>manifíes* to. l'ero donde está curiosa In Cf»oiision, donde se e&presa con una íranqucza aue no era de*asnerari!e»«iiand(», al bwlardel pria> cipie veruaderamente constitutivo de una sociedad, añade: *£$e principio^ en el coal tienen tan grande parte el demento Iridicio^ nal y el teaiperaaMirt» •da4eadrMMMrv<'M halla en la i,i!ri"ii española personificado en nuestra aufiusta retnu; « i'olrn inndad é inde|>endcncui, sin lo cual no hav Estado y esterior; flfnbaia^de pM con vida ii y de alianza, sagrado vinculo entre lo jiasado V lo tuluro, el truno es al mismo tiempo la garaDin infioliUa del éi^n cooBtitucio^ nal. «TeneoMB, pues, que según las doctrinas de la comisión, el principio verdaderamente constitutivo de la sociedad espafiula I aaeltrano; yenioiccs ¿á quéaMMIa soberanía popular? Algunos meses bá bainos diciendo que era necesario reformar la Constitución, y que la nación deseaba con ansia dieba ñfiinM; -y no laltA ifúm se enojase contra nosotros, sosteniendo que no se nos debía permitir semejante desacato á la ley fundamental, y que los limites de la libertad de la discusión no debíamos trespasarlos impunemente. Por fortuna a los pocos días el gobierno, el mismo gobierno defBBdido por el periddim qneioe ceaattraba, saKó declarando míe era MCMiria reformar la Constitución del Estado, v por lo mismo jusliticando plenamente las doctrinas del PraMfliMNla d» Aútim, Después el mismo Pensamiento cometió la falta de decir: «cuando los |)oderes han desaparecido, cuando todas las leyes se han conculcado, coando todas las* instituciones yaceu por el suelo, cuando no hay principios* fijos de gobierno, coando hay un desorden profundo ra la adniaülraoien, ysolo IMOfiB lus iQlenese» iteglliittoft, y solo campean las inilns pasiones, y solo prevalecen los in-< Ingauics-, y el harÍ7.ouk> so anubla^ y el porvefüc MtiargR de terinentas, y corre nmh go la nave del K>lado de zozobrar en breve, enlOQces, si iu Providencia ha conservado un poder, bien (|uu desmantelado todavía fuierte, todaviaacat ulo |K>r los pueblos, este poder llene W drirdiíi, liene el deber imprüsciiidíble de hacer un esfuerzo |K>r salvane á si propio, por salvará ta nación que le esta encomendada. Estu es la verdadera legalidad en l>|n>fia; oMt poffcr rs el trono: . andad buscauuu ia legalidad en otra parte, noJa eocoBtrareis.» I^nes estas palabras le fueron criticadas al Pensamiento de la.YoeioH conoo una especie de blasfemia pulitica; y con esta ocasión se recordaron al irunu español en contra de los coBsejos del Penftütnieulu ele la Aacmi; hs «(Mpra55 Ircciones de {(oHH Y itidUy aiimiando que sí prestase oidps é eUos no iatdana.9n sufrir la misoia suerte. Al Un, la conmioR central de elecciones del partido monárqiiíco-cünslitucio> nal ba« didio que el principw eerdadtramm-H ^(mtifuiiBo de ia meítm upuMa a» katta ^nonificado en niiesím augusta iieina: dejamos al juicio de imestros impufínadores el decidir si csti^uu es avanzar luuc liü mas de lo que haÜa dicho el PmmMnio de ¡a yadou; si p^lo no es echar por tierra el principio de lu soberanía naciiinal; si esto uo es di^no de censura, si de censura fué digno lo nuestro.

Ksta coiiTe^iion uos ha consolado, porque hemos visto que el ser tratados coa mas ú • menos dnraxa no inpedin el triunb de le vL-rdad; y que esta se presentaba tanto mas resplandeciente y pura cuanto saiia de la Upcu de. aquellító mismos hombres a ({uieocs nuestros adversarios se glorian de sostener. Otras verdades hemos dicho, oirás declarauiooes y oUos hechos vendrán a cuulumarl^s; no nos «rredn el que ae nos supongan ji^ttslMnenlA^nleBciones y designion poüti-<ios que nu abrigamos, el qtie se dcsliffmrii y evats^iia nueataasidoclriiias: a. razones «onf^stareoM» con nuones, á hechos con heclics; cuando con aquellas y con estos se uos denniestre (|ue iuks hemos equivocado, U) couíesai'ttiiios IraaciimciUti; pero a todo laque sen.ataqties declarados 6 insinuacionos iiiaií ó -menos maliciosas contra la clase u qifo nos honramos de perienecer, poco ix^Mlo^taremos^ porque el eacritor debe retr, I petarse á si mismo, debe respetar al públi- (o, y debe respetar a los mismos adversa^ rius, aun cuando estos se permitan empleac> espresiones poco templadas.^,m; k>i Pero volvanin^- al tnnnilifstí). I, as ideas de la comisión con respecto a otros puntos m^? recen ser respetar Isn iirta» tímumaáM. Asi In pnlenüzan aquellas pnlshrts 4s se inaugure la era de reconstrucción v d* justa. reparación, coucdiaudo los mUremi aniiytut em lat ntmmuuk- rmáMi- wA ¡que han sufrido pérdida o menoscabo en sm derechos ir (¡ti unos, al mismo tiempo qu» respetando los adquiridos U^jú la garmtUm de las leyes recientes. Es decir, (jue todo lo adquirido bajo la garantía de ias leyes rédenles debe quedar tal como se halla: ¡ vendido por veiidié».dnb» quedar. Nmfl»^ ; nos 1 1 f oniisioTi que le preguntemos si cree Iini{>osii>le indemnizar leai j, cmniManmk á km que han svfrído pórdidn éinsNMwnhd en sus derechos legítimos. £ntre las firmas hay algunas que recuerdan hombres versn^ dos en asuntos de administración y de hft> eiendn, y esta ciiwnsliMin nos dispensa I de aducir pruebas (\uv dejarian fuera ño. toda duda, que respetando todo lo ad«|n indo por las leyes ¡ ecienle^, la iademnizacioa leal y cumplida de qne se nos hiUa aa-ds Ílodo punto imposible. ¿Como se aíCgtrra Uiai y cunq}lidamenie la subsistencia de las monjas anal la tenían gamnlida ean loabi»t« aes da qne ae las ha despojado? ¿Cómo so llena oí vacio que en )a manutención delculto y miiustros ha dejado la venta da laa» propiedades del cbn» aaeolar? jiBasariMa t\ui'. [tei'sonas tan ¡lustradas como las que iirman el maniliesto se hai;an la ilusión de que. respetando lodo lu hecho es posible indemnÍKar leal y cwHplidam^l»á}M'^lm I han süfrií!" perdida (í nirnoscabo en sus n.e- Irochos Icjíttimos? No alcanzamos á persuadiruuslo; y si-eslo no eipcesa mts qoe uní buen deseo, ¿so satisfacen acaso con bnof^ nos deseos la raron v h justicia? ¿Ikstait los buenos deseos uara organizar mü pan», para reparar lea numa causados pof la fw^ lucion v ordenar una monarquía trastorna da?; ^M^ian los biH'ivK ílf-f-ns para horrar la.^ leyes V las co:»íiuuínx's que OMh ran como saturada la propiedad, paca lna> Iel articulo de la (ionstitucion vigente en que, se prohibe despojar de so propiedMl á 4iio^iLu cindadano gin imlemnizacion préf« danos los ministros del Señor? ¿Y no muí- fi pulilico, im iinaudo a alííuiios incautos á recerau igual protección nw los demás ciu-! reprobar atfueliu ini.sino que ellos piensan dwianos las vírgenes del claustro tjue ao, que con ansia dcseao ver realizado.

tieoen mavwnis qae h oraeioil 7 el sufrí' Pero este artículo va tomando demasiada otaMioB, y es preciso ponerle térmhm: besos examinado el manifiesto ét la comisión fffifrrfl ron el deteninitf*nfo que reclama la importancia de sn objeto; el apreciar el fiiode nuestras nnmes comapopde á los ^ ébhtm depesittr in^TOlo en las nraas.

BiMelviM mM dé igwio4e t«M jr puMioduMlfofin la opHiíe& que nos ocupo fat^ <loo<)Mr* tes. la tma puede apellídaree negtitivíi v la otra positiva; la primera ospresa lo quo no se quiere, la segunda lo <qüe ee qviore; aquella lo que se intenta quitar, esta lo que se pretende sueliluir. En aníb »s wsíis seremos lan.csplicitos tomo leuemos» de cus-. biinbre^ La esperíencia de dioz años ha manifestado que es imposible gobernar, ni con el sis* lema proclamado por los pro¿;Desistas, ni por el de tos parlamcntarioís; m\ quicie, puOi; el sistema de los unos tti <•! do los otros.

La eü^rieoiua ha demoslraüo; que mientras continúe- mónopolizaido el mando en las pan (lillas que aUenialir amenté lian p^obernado el pais, es de lodo punto imposible e.l labrar su prosperidad, ni el mantenerle siquiera Iranquilo por alji^Dn liempo: no se quiere, pues, el monopolio de las pandillas.

La es|>,'ri(Mi('ia lia (Jetiiostiado que los cambios vcriik.ados liasla abura no liau curado los males de la nación «' y cpie no kan servido a inns (fue hnciT turnar en el gobierno a un escalo numero de hombres, divididos enb'e si mas bien por intereses particolires qiie.por gandes principios.: no se quiere, pues, que los cambios que en adelante se veriüqueo sean uaa simple repe^ tieion de dicho lurao.