3. Esto mismo pide la Esposa en los Cantares, diciendo: Capite nobis vulpes párvulas, quae demoliuntur vineas: nam vinea riostra floruit (1). Que quiere decir: Cazadnos las raposas pequeñuelas que estragan las viñas, porque nuestra viña está florida. Y no sólo por eso quiere aquí el alma que se las cacen, sino también porque haya lugar para lo que dice en los dos versos siguientes. Es a saber (2): En tanto que de rosas Hacemos una piña.
4. Porque a esta sazón que el alma está gozando la flor de esta viña y deleitándose en el pecho de su Amado, acaece así que las virtudes del alma se ponen todas en pronto y claro, como habernos dicho, y en su punto, mostrándose al alma y dándole de sí gran suavidad y deleite; las cuales siente el alma estar en sí misma y en Dios, de manera que la parecen ser una viña muy florida y agradable de ella y de él, en que ambos se apacientan y deleitan, y entonces el alma junta todas estas virtudes, haciendo actos muy sabrosos de amor en cada una de ellas y en todas juntas, y así juntas las ofrece ella al Amado con gran ternura de amor \\ suavidad; a lo cual la ayuda el mismo Amado, porque sin su favor y ayuda no podría ella hacer esta junta y oferta de virtudes a su Amado, que por eso dice hacemos una piña, es a saber, el Amado y yo.
5. Y llama piña a esta junta de virtudes, porque así como 1 II. 15.
2 Por qué dice la flor de la viña y no el fruto. Nota marginal del Santo.
la piña es una pieza fuerte, y en sí contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas, que son los piñones; así esta piña de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfección del alma, la cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en sí muchas perfecciones y virtudes muy fuertes y dones muy ricos, porque todas las perfecciones y virtudes y dones se ordenan y convienen en una sólida perfección del alma; la cual, en tanto que está haciéndose por el ejercicio de las virtudes, y, ya hecha, se está ofreciendo de parte del alma al Amado en el espíritu de amor que vamos diciendo, conviene que se cacen las dichas raposas porque no im-. pidan la tal comunicación interior de los dos. Y no sólo pide esto la Esposa en esta canción para poder hacer bien la piña, mas también quiere lo que se sigue en el verso siguiente. Es a saber: Y no parezca nadie en la montiña.
6. Porque para este divino ejercicio interior es también necesaria soledad y ajenación de todas las cosas que se podrían ofrecer al alma, ahora de parte de la porción inferior que es la sensitiva del hombre, ahora de parte de la porción superior que es la razonal, las cuales dos porciones son en que se encierra toda la armonía de potencias y sentidos de todo el hombre, a la cual armonía llama aqui montiña, y dice que en ésta no parezca nadie, es a saber, ningún objeto perteneciente a alguna de estas potencias o sentidos que habernos dicho; y así es como si dijera: en todas las potencias espirituales, como son entendimiento, memoria y voluntad, no haya otras consideraciones ni otros afectos ni otras digresiones; y en todos los sentidos y potencias corporales, como son imaginativa y fantasía, y los cinco sentidos exteriores no haya otras formas, imágenes o figuras de algunos objetos y operaciones naturales.
7. Esto dice aquí el alma por cuanto en esta sazón de comunicación con Dios conviene que todos los sentidos, así interiores como exteriores, estén desocupados y vacíos, porque en tal caso cuanto ellas más se ponen en obra, tanto más estorban; porque en llegando el alma a la unión interior de Dios, ya no obran en esto las potencias espirituales, y menos las corporales, por cuanto está ya hecha la obra de unión de amor, y, así, acabaron de obrar, porque llegado al término cesan todas las operaciones de los medios (1), Y así lo que el alma entonces hace en el Amado es estar en ejercicio sabroso (2) de lo que ya está en ella hecho, que es amar en continuación de unión de amor. No parezca, pues, nadie en la montiña; sola la voluntad esté asistiendo en entrega de sí y de todas las virtudes al Amado en la dicha manera.
Detente, Cierzo muerto, Ven, Austro, que recuerdas los amores, Aspira por mi huerto, Y corran sus olores, Y pacerá (3) el Amado entre las flores.
1. Allende de lo dicho, podría también la sequedad de espíritu ser causa de apagar en el alma Esposa el jugo y suavidad interior de que arriba ha hablado, y temiendo (4) ella esto, hace dos cosas en esta canción. La primera es, cerrar la puerta a la sequedad espiritual, teniendo cuidado en no descuidarse en la devoción, para dejarla entrar. La segunda cosa que hace, es invocar al Espíritu Santo, sustentándose en oración, para que (5) no sólo por ella se detenga afuera la sequedad, mas también sea causa para que se aumente por ella la devoción, y ponga el alma las virtudes en ejercicio (6) interior, todo a fin de que su Amado se goce y deleite más en ellas.
1 Medios. Esta palabra es del Santo, y en su lugar borra me Dios, que se leía en la copia.
2 Sabroso. Adición del Santo, que no copian G, V, Vd. ni Br.
4 Gr., V, Vd. y Br.: teniendo. También el Códice de Barrameda lee teniendo, aunque hubo intento de arreglo en el sentido de los otros códices.
5 B). pasa de esta palabra a la igual de la línea siguiente.
6 Bz., Bj., G, V, Vd. y Br.: ejecución.
C^NTiCO ES "MI 'C.'L Detente, Cierzo muerto.
2. El cierzo es un viente frío y s¿:o, y marchita (1) las flores; y porque la sequedad espiritual (2) hace ese mismo efecto en el alma donde mora, la llama cierzo, y muerto, porque apaga y mata la suavidad y jugo espiritual; por el efecto que hace, la llama cierzo muerto. Y deseando la Esposa conservarse en la suavidad de su amor, dice a la sequedad que se detenga, lo cual se ha de entender, que este dicho es cuidado de hacer obras que la detengan, conservando y guardando el alma de las oca» siones.
Ven, Austro, que recuerdas los amores.
3. El austro es otro viento, que vulgarmente (3) se llama ábrego; éste es aire apacible, causa lluvias, y hace germinar las yerbas y plantas (4), y abrir las flores, y derramar su olor; tiene los efectos contrarios a cierzo. Y así, por este aire entiende aquí el alma al Espíritu Santo, el cual dice que recuerda los amores; porque cuando este divino aire embiste en el alma, de tal manera la inflama toda y regala y aviva y recuerda la voluntad y levanta los apetitos, que antes estaban caídos y dormidos, al amor de Dios, que se puede bien decir, que recuerda los amores del y de ella (5).
Aspira por mi huerto.
4. Ya habernos dicho que el alma de la Esposa es la viña florecida en virtudes, y ahora la llama aquí también huerto (6), donde están plantadas las flores de perfecciones y virtudes que habernos dicho. Yes aquí de notar, que no dice la Esposa aspira en mi huerto, sino aspira por mi huerto; porque es mucha la diferen- 1 G, V, Vd. y Md.: es un viento frío, y seca y marchita. Lch.: que seca y marchita.
2 Al margen dice el Santo: La causa desr[a] sequeda[d] es no poder ya [el?] alma c[on] sus pote[n]cias ha{s]ta que la[s] muev[e] el am[a]do pun[i]endola[s] en ejre[r]cicio actual.
3 Bz., 8.654 y Md.: que en vulgar lengua.
4 Gr., Lch., Bj., Bz., 8.654 y Md. omiten: y plantas.
5 Del y della. Adición del Santo, que no copian los Mss.
6 Gr., Bz., Lch., Bj., 8.654 y Md. añaden a esta frase las palabras: la esposa.
cia que hay de aspirar Dios en el alma a aspirar Dios por el alma; porque aspirar (1) en el alma, es infundir en ella gracia, dones y virtudes; y aspirar por el alma, es hacer Dios toque en las virtudes y perfecciones que ya le son dadas, renovándolas y moviéndolas de suerte que den de sí admirable fragancia y suavidad; bien así como cuando menean las especias aromáticas (2) que, al tiempo que se hace aquella moción, derraman la abundancia de su olor, el cual antes no era tal ni se sentía en tanto grado; porque las virtudes que el alma tiene en sí adquiridas no siempre las está ella sintiendo y gozando actualmente (3); porque, como habernos dicho, en esta vida están en el alma como flores cerradas en cogollo, o como especias aromáticas cubiertas, cuyo olor no se siente hasta que las descubren y mueven, como habernos dicho.
5. Pero algunas veces hace Dios tales mercedes al alma Esposa, que aspirando con su espíritu divino por este florido huerto de ella, abre todos estos cogollos de virtudes y descubre estas especias aromáticas de dones y perfecciones y riquezas del alma, y abriendo el tesoro y caudal interior, descubre toda la hermosura de ella. Y entonces es cosa admirable de ver y suave de sentir las riqueza de los dones que se descubren al alma y la hermosura de estas flores de virtudes (4), ya todas abiertas, y darle cada una de sí el olor de suavidad que le pertenece; y esto llama correr los olores, cuando dice en el verso siguiente: Y corran sus olores.
6. Los cuales son en tanta abundancia algunas veces, que al alma le parece estar vestida de deleites y bañada en gloria inestimable; tanto, que no sólo ella lo siente de dentro, pero aun suele redundar tanto de fuera, que lo conocen los que saben advertir y les parece estar la tal alma como un deleitoso 1 G. V, Vd. y Br. añaden: Dios.
2 Sarmáticas, había escrito por error el copista. La enmienda es del Santo.
3 Bz., 8.654, Gr.. Lch.. Bj. y Md.: en acto.
4 Md. suprime: de virtudes.
jardín, lleno de deleites y riquezas de Dios. Y no sólo cuando estas flores están abiertas (1) se echa de ver esto en estaos santas almas, pero ordinariamente traen en sí un no sé qué de grandeza g dignidad que causa detenimiento g respeto a los demás por el efecto sobrenatural que se difunde en el sujeto de la próxima g familiar comunicación con Dios, cual se escribe en el Exodo de Moisés, que no podían mirar en su rostro por la gloria g honra que quedaba en su persona por haber tratado cara a cara con Dios (2).
7. En este aspirar del Espíritu Santo por el alma, que es visitación suya en amor a ella, se comunica en alta manera el Esposo Hijo de Dios a ella; que por eso envía su Espíritu primero, como a los Apóstoles, que es su aposentador, para que le prepare la posada del alma Esposa, levantándola en deleite, poniéndole el huerto a gesto, abriendo sus flores, descubriendo sus dones, arreándole de la tapicería de sus gracias y riquezas. Y así con grande deseo desea el alma Esposa todo esto, es a saber: que se vaya el cierzo, que venga el austro> que aspire por el huerto, porque en esto gana el alma muchas cosas juntas; porque gana el gozar las virtudes puestas en el punto de sabroso ejercicio, como habernos dicho; gana el gozar al Amado en ellas, pues mediante ellas, como acabamos de decir, más subidamente se comunica a ella y haciéndole más particular merced que antes; y gana que el Amado mucho más se deleita en ella por este ejercicio de virtudes, que es de lo que ella más gusta, es a saber, que guste su Amado; y gana también la continuación g duración del tal sabor y suavidad de virtudes, la cual dura en el alma todo el tiempo que el Amado asiste allí en la tal manera, estándole dando la Esposa suavidad en sus virtudes, según en los Cánticos ella dice en esta manera: Cum esset Rex ir, aecubitu suo, nardus mea dedil odorem suavitatis (3). Y es como si dijera: En tanto que es- 1 El de Loeches suprime aquí una porción de lineas. Reanuda el texto con la frase: subidamente se comunica a ella.
2 Exod.. XXXIV. 30.
3 Cant.. I. 1 1.
taba reclinado el Rey en su reclinatorio, que es mi alma, el mi arbolico oloroso dio olor de suavidad. Entendiendo aquí por arbolico oloroso, que consta de muchas flores, el plantel de muchas virtudes que arriba se dijo estar en el alma, que allí llamó viña florida, o la pina de flores que después dijo, y así este arbolico da la suavidad de olor a Dios y al alma, en tanto que él mora por sustancial comunicación en ella.
8. Y por tanto, mucho es de desear que este aire del Espíritu Santo pida cada alma aspire por su huerto y que corran sus divinos olores. Y por ser esto tan necesario y de tanto bien y gloria para el ánima, la Esposa lo deseó en los Cantares, y lo pidió diciendo: Surge Aquilo, et veni Auster, per fia hortum rncum, et fluent aromata Ulitis (1); y es todo lo que habernos dicho en esta canción hasta aquí, y quiere decir: Levántate, cierzo, y vete, y tú, ábrego, viento suave y pror vechoso, ven y corre y aspira por mi huerto; y correrán sus olorosas y preciosas especias (2). Y esto todo lo desea el alma, no por el deleite y gloria que de ello se le sigue, sino por lo que en esto sabe que se deleita su Esposo, y que esto es disposición y prenuncio en ella, para que su Esposo Amado, el Hijo de Dios, venga a deleitarse en ella, que por eso dice luego: Y pacerá el Amado entre las flores (3).
9. Significa el alma este deleite que el Hijo de Dios tiene en ella en esta sazón por nombre de pasto, que muy más al propio lo da a entender, por ser el pasto o comida' cosa que no sólo da gusto, pero aun sustenta; y así el Hijo de Dios se deleita en el alma, en estos deleites de ella, y se sustenta en ella, esto es, persevera en ella, como en lugar donde grandemente se deleita, porque el lugar se deleita de veras en él. Y eso entiendo que es lo que él mismo quiso decir por 1 Cant.. ¡V. 16.
2 V, Vd. y Br.: y correrán sus olores y provechosas especies.
3 Véase la nota tercera de la página 125 la boca de Salomón en los Proverbios, diciendo: Mis deleites son con los hijos de los hombres (1), es a saber, cuando' sus deleites son estar conmigo, que soy el Hijo de Dios.
Y es de notar, que no dice que pacerá las flores, sino entre las flores; porque la comunicación suya y deleite del Esposo es en el alma mediante el arreo de las virtudes ya dicho, y lo que pace es la misma alma transformándola en sí, sazonada ya y guisada y salada con las flores de virtudes y dones y perfecciones, que son la salsa con que y entre que la pace, las cuales, por medio del Aposentador ya dicho, están dando a Dios con el alma sabor y suavidad; y ésta es la condición del Esposo, pacer al alma entre la fragancia de estas flores.
Y así también la Esposa en los Cantares, como quien tan bien sabe la condición del Esposo, dice ella por estas palabras: Dilectas rneus descendit in hortum suum ad areolam aro-Tnaium, ut pascatur in hortis, et lilia colligat (2). Que quiere decir: Mi Amado descendió a su huerto a la erica y aire de las especias aromáticas olorosas, para apacentarse en los huertos y coger lirios para sí (3); y luego dice: Yo para mi Amado, y mi Amado para mí, que se apacienta entre los lirios, es a saber, que se deleita en mi alma que es el huerto, entre los lirios de mis virtudes y perfecciones y gracias.
Entrado se ha la Esposa En el ameno huerto deseado, Y a su sabor reposa, El cuello reclinado Sobre los dulces brazos del Amado.
1 Prov., VIH, 31.
2 Cant., VI, 1.
3 Md.: "Mi amado descendió a su huerto a la erica y aire de las especias olorosas, para apacentarse en los lirios y cogerlos para sí." Casi igual leen Bz., 8.654, Bj, Lch. y Gr.
1. Habiendo ya el alma puesto diligencia en que las raposas se cazasen y el cierzo se fuese, que eran estorbos e inconvenientes que impedían el acabado deleite del estado del mar trimonio espiritual; y también habiendo invocado y alcanzado el aire del Espíritu Santo, como en las dos precedentes canciones ha hecho, el cual es propia disposición e instrumento para la perfección del tal estado, resta ahora tratar de él en esta canción, en la cual habla el Esposo llamando ya Esposa al alma, y dice dos cosas. La una es decir, cómo ya después de haber salido victoriosa, ha llegado a este estado deleitoso del matrimonio espiritual, que él y ella tanto habían deseado (1). Y la segunda, es contar las propiedades del dicho estado, de las cuales el alma goza ya en él, como son, reposar a su sabor y tener el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado, según ahora iremos declarando.
Entrado se ha la Esposa.
2. Para declarar el orden de estas canciones más abiertamente y dar a entender el que ordinariamente lleva el alma hasta venir a este estado de matrimonio espiritual, que es el más alto de que ahora, con ayuda de Dios, habernos de hablar, al cual ha venido ya el alma, es de notar que primero se ejercitó en los trabajos y amarguras de la mortificación y en la meditación (2), que al principio dijo el alma desde la primeira canción hasta aquella que dice: Mil gracias derramando, y después pasó por las penas y estrechos de amor que en el suceso de las canciones ha ido contando, hasta la que dice: Apártalos Amado. Y allende de esto, después cuenta haber recibido grandes comunicaciones y muchas visitas de su Amado, en que se ha ido perfeccionando y enterando en el amor de él, tanto, 1 Los manuscritos, Br. y Md. leen: que ella tanto había deseado. El Santo enmienda la frase como se deja en el texto, salvo el verbo en plural, que por descuido lo dejó en singular al hacer la corrección.
2 Y en la meditación. Adición marginal del Santo, que ni los códices ni Br. ni Md. copian.
que pasando de todas las cosas y de sí misma, se entregó a él por unión de amor en desposorio espiritual, en que, como ya desposada, ha recibido del Esposo grandes dones y joyas, como ha cantado desde la canción donde se hizo este divino desposorio, que dice: Apártalos Amado (1),...espiritual de cuyas propiedades ha ido tratando hasta aquí, donde el Esposo hace mención de él; y por eso se trata aquí de sus propiedades en ésta hasta (2) esta de ahora que comienza: Entrado se ha la Esposa, donde restaba ya hacer el Esposo mención del dicho (3) matrimonio espiritual entre la dicha alma y el Hijo de Dios, Esposo suyo, el cual es mucho más que el desposorio; porque es una transformación total en el Amado (y así pienso que este estado nunca es sin confirmación en gracia, porque se confirma la fe de ambas partes, confirmándose aquí la de [ella en?] Dios) (4), en que se entregan ambas las partes por total posesión de la una a la otra con consumada unión "de amor, cual se puede en esta vida, en que está el alma hecha divina y Dios por participación, en cuanto se puede en esta vida, y así es el más alto estado a que en esta Vida se puede llegar.
Porque así como en la consumación del matrimonio carnal son dos en una carne, como dice la Divina Escritura (5), así también, consumado este espiritual matrimonio entre Dios y el alma, son dos naturalezas en un espíritu y amor de Dios; bien así como cuando (6) la luz de la estrella o de la candela se junta y une con el sol, y ya el que luce no e¡s la estrella ni la candela sino el sol, teniendo en sí difundidas las otras lu- 1 En el margen superior se lee la siguiente adición del Santo incompleta, porque la primera línea se llevó la cuchilla al recortar los márgenes. Lo que resta dice: espiritual, de cuyas propiedades ha ido tratando hasta aquí, donde el Esposo hace mención de él; y por eso se trata aquí de sus propiedades en ésta hasta.
2 Hasta. Borró el Santo esta palabra, pero la volvió a escribir.
3 Decía la copia: Donde restaba ya hacerse el matrimonio espiritual. El Santo enmienda la frase como se lee en el texto. Los Mss. no copian la enmienda.
4 Y así pienso que este estado nunca es sin confirmación en gracia, porque se confirma la fe de ambas partes, confirmándose aquí la de (ella en?] Dios. Nota marginal del Santo.
5 Gen., II, 24.
6 Cuando. Adición del Santo, que k lee también en Bj.
CANCION xxvn oes (1). Y de este estado habla en el presente verso el Esposo, diciendo: Entrado se ha la Esposa, es a saber, de todo lo temporal y de todo lo natural y de todas las afecciones y modos y maneras espirituales dejadas aparte y olvidadas todas las tentaciones, turbaciones, penas, solicitud y cuidados, transformada en este alto abrazo, por lo cual se sigue el verso siguiente, es a saber (2): En el ameno huerto deseado.
3. Y es como si dijera: trasformádose ha en su Dios, que es el que aquí llama huerto ameno, por el deleitoso y suave asiento que halla el alma en él. A este huerto de llena transformación (el cual es ya gozo y deleite y gloria de matrimonio espiritual) no se viene sin pasar primero por el desposorio espiritual, y por el amor leal y común de desposados; porque después de haber sido el alma algún tiempo Esposa en entero y suave amor con el Hijo de Dios, después la llama Dios y la mete en este huerto suyo florido a consumar este estado felicísimo del matrimonio consigo, en que se hace tal junta de las dos naturalezas y tal comunicación de la divina a la humana, que no mudando alguna de ellas su ser, cada una parece Dios; aunque en esta vida no puede ser perfectamente, aunque es sobre todo lo que se puede decir y pensar.
4. Esto da muy bien a entender el mismo Esposo en los Cantares, donde convida al alma, hecha ya Esposa, a este estado, diciendo: Veni in hortutn meum sóror mea Sponsa, messui myrrham meam cum aromatibus meis (5). Que quiere decir: Ven y entra en mi huerto, hermana mía Esposa, que ya he segado mi 1 Md. enmienda: "bien asi como la luz de la estrella o de la candela en la presencia del sol se une y junta con la del sol. y ya es el que luce el sol y en si difunde las otras luces." Lo mismo leen Bz., Lch., 8.654, Gr.. y Bj.. salvo la frase y junta con la del sol, que trasladan, y junta con él.
2 Md. arregla: "Es a saber, de todo lo temporal y de todo lo natural, dejando fuera todas las tentaciones, turbaciones, cuidados, solicitudes y penas, y formas y figuras corporales e imaginarias, no se aprovechando ya de ellas como de medios para este alto abrazo. De todo esto se ha entrado." Lo mismo leen, con levísimas diferencias que no afectan al sentido, Bz., B)., 8.654, Gr. y Lch.
3 Cant.. V. 1.
3 Cant.. V. 1.
mirra con mis olorosas especias. Llámala hermana y Esposa, porque ya lo era en el amor y entrega que le había hecho de sí antes que la llamase a este estado de espiritual matrimonio, donde dice que tiene ya segada su olorosa mirra y especias aromáticas, que son los frutos de las flores (1) ya maduros y aparejados para el alma, los cuales son los deleites y grandezas que en este estado de sí la comunica, esto.es, en sí mismo a ella; y por eso él es ameno y deseado huerto para ella. Porque todo el deseo y fin del alma y de Dios en todas las obras de elle, es la consumación y perfección (2) de este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a él; porque halla en este estado mucha más abundancia y henchimiento de Dios, y más segura y estable paz, y más perfecta suavidad sin comparación que en el desposorio espiritual, bien así como ya colocada en los brazos de tal Esposo (3). Porque de esta tal alma se entiende lo que dice San Pablo a los de Galacia, diciendo: Vivo autem, jam non ego, vivit vero in me Christus (4). Esto es: Vivo, ya no yo; pero vive en mí Cristo. Por tanto, viviendo el alma vida tan feliz y dichosa, como es vida de Dios, considere cada uno, si puede, qué vida será esta del ánima, en la cual, así como Dios no puede sentir algún sinsabor, ella tampoco le siente (5), mas goza y siente deleite y gloria de Dios en la sustancia del alma ya transformada en él. Y por eso se sigue: Y a su sabor reposa Y a su sabor reposa El cuello reclinado. 5. El cuello, como arriba queda dicho, denota la fortaleza, porque mediante la fortaleza (6), que ya aquí el alma tiene, 1 De las flores. Adición del Santo. Ni los Mss.. salvo Bj., ni Br. ni Md. la copian.
2 Bz., Bj., 8.654, Gr., Lch. y Md. suprimen: y perfección.
3 Ordinario abrazo en [Dios?]. Nota marginal del Santo.
4 Gal., II, 20.
5 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md. modifican: "Y por tanto, viviendo el alma vida tan feliz, que es vida de Dios, considérese, si se puede, qué vida será ésta en la cual no sólo no pueda ya sentir el alma algún sinsabor, como tampoco Dios le siente."
6 Porque mediante la fortaleza, que ya aquí el alma tiene, se hace esta unión; que no se puede recebir [tan?] estrecho abrazo [si no es] alma fuerte. Nota marginal del Santo. Casi al pie de la letra la incluyó en este pasaje mismo de la segunda redacción.
se hace esta unión; que no se puede recibir [tan?] estrecho abrazo [si no es?] alma fuerte, que es con la que el alma trabaja y obra las virtudes y vence los vicios; y asi es justo que el alma repose y descanse en aquello que trabajó, y recline su cuello Sobre los dulces brazos del Amado.
6. Reclinar el cuello en los brazos de Dios es tener ya unida su fortaleza, o, por mejor decir, su flaqueza, en la fortaleza de Dios; porque los brazos de Dios significan la fortaleza de Dios (1), en que reclinada y transformada nuestra flaqueza tiene ya fortaleza del mismo Dios. De donde muy cómodamente se denota este estado del matrimonio espiritual por esta reclinación del cuello en los dulces brazos del Amado; porque ya Dios es la fortaleza y dulzura del alma, en que está guarecida y amparada de todos los males y saboreada en todos los bienes. Por tanto, la Esposa en los Cantares, deseando este estado dijo al Esposo: Quis det te mihi fratrem meum su^entem abera matris meae, ut inveniam te sotum foris, et deosculer te, et iam me nemo despiciat? (2). Como si dijera: Quién te me diese, hermano mío, que mamases los pechos de mi madre, de manera que te hallase yo solo afuera y te besase, y ya no me despreciase nadie? En llamarle hermano, da a entender la igualdad que hay en el desposorio de amor entre los dos antes de llegar a este estado. En lo que dice que mamases los pechos de mi madre, quiere decir, que enjugases y apagases en mí los apetitos y pasiones, que son los pechos y leche de la madre Eva en nuestra carne, los cuales son impedimento para este estado; y así, esto hecho, te hallase yo solo a fuera, esto es, fuera yo de todas las cosas y de mí misma en soledad y desnudez de espíritu, lo cual viene a ser enjugados los apetitos ya dichos, y allí te besase sola a ti solo, es a saber, se uniese (3) 1 G. V, Vd., 8.654 y Br. suprimen esta frase: porque los brazos de Dios significan la fortaleza de Dios.
2 Cant.. VIII, 1.
3 G, V, Vd. y Br.: si viniese.
mi naturaleza, ya sola y desnuda de toda impureza temporal, natural y espiritual contigo solo, con tu sola naturaleza, sin otro algún medio (1), lo cual sólo es en el matrimonio espiritual, que es el beso del alma a Dios, donde no la desprecia ni se le atreve ninguno; porque en este estado, ni demonio, ni carne, ni mundo ni apetitos molestan. Porque aquí se cumple lo que también se dice en los Cánticos: lam enim hiems transiit, imber abiit et recessit, ¡lores apparuerunt, etc. (2). Que quiere decir: Ya pasó el invierno, y se fué la lluvia, y parecieron las flores en nuestra tierra.
Debajo del manzano, Allí conmigo fuiste desposada, Allí te di la mano, Y fuiste reparada Donde tu madre fuera violada.
1. En este alto estado del matrimonio espiritual con gran facilidad y frecuencia descubre el Esposo al alma sus maravillosos secretos, y la da parte de sus obras; porque el verdadero y entero amor no sabe tener nada encubierto, y mayormente la comunica dulces misterios (3) de su Encarnación, y modo y manera de la redención humana, que es una de las más altas obras de Dios, y así más sabrosa para el alma. Y así el Esposo hace esto en esta canción, en que se denota cómo con grande sabor de amor descubre al alma interiormente los dichos misterios. Y asi, hablando con ella, la dice cómo fué por medio del árbol de la cruz desposada con él, dándola él en esto el favor de su misericordia, queriendo morir por 1 Md. añade: fuera del amor.
2 11.11.
3 Materias había trasladado el copista. El Santo enmienda el yerro. Materias lee también G, V, Vd, y Br.
ella y haciéndola hermosa (1) en esta manera; pues la reparó y redimió por el mismo medio que la naturaleza humana fué estragada, por medio del árbol del Paraíso, en la madre primera que es Eva, y así dice: Debajo del manzano.
2. Entendiendo por el manzano el árbol de la cruz donde el Hijo de Dios redimió, y por consiguiente se desposó con la naturaleza humana, y consiguientemente con cada alma, dándola él gracia y prendas para ello, por los merecimientos de su Pasión. Y así le dice: Allí conmigo fuiste desposada, Allí te di la mano.
3. Conviene a saber, de mi favor y ayuda, levantándote de tu miserable y bajo estado en mi compañía y desposorio.
Y fuiste reparada, Donde tu madre fuera violada.
4. Porque tu madre la naturaleza humana fué violada en tus primeros padres debajo del árbol, y tú allí también debajo del árbol de la cruz fuiste reparada (2); de manera que si tu madre debajo del árbol te causó la muerte, yo debajo del árbol de la cruz te di la vida; y a este modo la va Dios descubriendo las ordenaciones y disposiciones de su Sabiduría, cómo sabe él tan sabia y hermosamente sacar de los males bienes y aquello que fué causa de mal, ordenarlo a mayor bien. Lo que en esta canción se contiene a la letra, dice el mismo Esposo a la Esposa en los Cantares, diciendo: Sub arbore malo suscitavi te, ibi corrupta est mater tu a, ibi violata est genitrix tua (3). Que quiere decir: Debajo del manzano te levanté, allí fué tu madre extraída (4), y allí la que te engendró fué violada.
1 Hermosamente, decía el Códice de Barrameda, pero alguien tachó las dos últimas silabas. Los demás leen hermosamente, excepto Lch. que lee como Barrameda.
2 Cant., VIII, 5.
3 Ib., VIII, 5.
4 Así leen, además de Barrameda, Br., Vd. y 8.654.— G, V y Lch.: destruida. Los demás y Md. estragada.
A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores Y miedos de las noches veladores. Por las amenas liras, Y canto de serenas (1) os conjuro, Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa duerma más seguro.
1. Prosigue el Esposo y da a entender en estas dos canciones cómo por medio de las amenas liras, que aquí significan la suavidad de que goza ordinariamente en este estado, y también por el canto de sirenas, que significa el deleite que en el alma siempre tiene, acaba (2) de poner fin y remate a todas las operaciones y pasiones del alma que antes la eran algún impedimento y sinsabor para el pacífico gusto y suavidad, las cuales dice aquí que son las digresiones de la fantasía imaginativa, las cuales conjura que cesen; y también pone en razón a las dos potencias naturales, que son irascible y concupiscible que antes algún tanto la afligían (3). Y también por medio de estas liras y canto da entender cómo en este estado se ponen en perfección y medio de obra, según se puede en esta vida, las tres potencias del alma, que son: entendimiento, voluntad y memoria; y también se contiene cómo las cuatro pasiones del ánima, que son: dolor, esperanza, gozo y temor, se mitigan y ponen en razón por medio de la satisfacción que el alma tiene, significada por las amenas liras y canto de sirenas, como luego diremos. Todos los cuales inconvenientes quiere Dios 2 Lch.: fatigaban.