3 Asi escribía el Sanco esta palabra, como la Santa y tantos otros escritores de aquel tiempo. En los comentarios la modernizamos, como se hace con otras palabras.
que cesen, porque el alma más a gusto y sin ninguna interpon ción goce del deleite, paz y suavidad de esta unión.
A las aves ligeras.
2. Llama aves ligeras a las digresiones de la imaginativa, que son ligeras y sutiles en volar a una parte y a otra; las cuales, cuando la voluntad está gozando en quietud de la comunicación sabrosa del Amado, suelen hacerle sinsabor y apagarle el gusto con sus vuelos sutiles; a las cuales dice el Esposo que las conjura por las amenas liras, etc.; esto es, que pues ya la suavidad y deleite del alma es tan abundante y frecuente y fuerte que ellas no lo podían impedir, como antes solían, por no haber llegado a tanto, que cesen sus inquietos vuelos, ímpetus y excesos; lo cual se ha de entender así en las demás partes que habernos de declarar aquí, como son: Leones, ciervos, gamos saltadores.
3. Por los leones se entiende las acrimonias e ímpetus de la potencia irascible, porque esta potencia es osada y atrevida en sus actos, como los leones. Por los ciervos y los gamos saltadores entiende la otra potencia del ánima que es concupiscible, que es la potencia de apetecer, la cual tiene dos efectos: el uno es de cobardía y el otro de osadía. Los efectos de cobardía ejercita cuando las cosas ( 1 ) no las halla para sí convenientes, porque entonces se retira, encoge y acobarda, y en estos efectos es comparada a los ciervos; porque así como tienen esta potencia concupiscible más intensa que otros muchos animales, así son muy cobardes y encogidos. Los efectos de osadía ejercita cuando halla las cosas convenientes para sí, porque entonces no se encoge y acobarda, sino atrévese a apetecerlas y admitirlas (2) con los deseos y afectos. Y en estos efectos de osadía es comparada esta potencia a los gamos, los cuales tienen tanta concupiscencia en lo que apetecen, que no sólo a ello van corriendo, mas aun saltando, por lo cual aquí los llama saltadores.
1 Lch. abrevia; el uno es de cobardía, que excita cuando las cosas...2 Bz. y Bj.: a apetecerlas y a pedirlas. Lch.: a apetecerlas y imitarlas.
4. De manera que en conjura, los leones, pone rienda a los ímpetus y excesos de la ira; y en conjurar los ciervos, fortalece la concupiscencia en las cobardías y pusilanimidades que antes la encogían; y en conjurar los gamos saltadores, la satisface y apacigua los deseos y apetitos que antes andaban inquietos, saltando como gamos de uno en otro, por satisfacer a la concupiscencia, la cual está ya satisfecha por las amenas liras, de cuya suavidad goza, y por el canto de sirenas, en cuyo deleite se apacienta. Y es de notar, que no conjura el Esposo aquí a la ira y concupiscencia, porque estas potencias nunca en el alma faltan, sino a los molestos y desordenados actos de ellas significados por los leones, ciervos y gamos saltadores, porque éstos en este estado es necesario que falten.
Montes, valles y riberas.
5. Por estos tres nombres se denotan los actos viciosos y desordenados de las tres potencias del alma, que son memoria, entendimiento y voluntad, los cuales actos son desordenados y viciosos cuando son en extremo altos y cuando son en extremo bajos y remisos, o aunque no lo sean en extremo, cuando declinan hacia alguno de los dos extremos; y así por los montes, que son muy altos, son significados los actos extremados en demasía desordenada. Por los valles, que son muy bajos, se significan los actos de estas tres potencias, extremados en menos de lo que conviene. Y por las riberas, que ni son muy altas ni muy bajas, sino que por no ser llanas participan algo del un extremo y del otro, son significados los actos de las potencias cuando exceden o faltan en algo del medio y llano de lo justo; los cuales, aunque no son extremadamente desordenados, que sería llegando a pecado mortal, todavía lo son en parte, ahora en venial, ahora en imperfección, por mínima que sea, en el entendimiento, memoria y voluntad. A todos estos actos excesivos de lo justo conjura también que cesen por las amenas liras y canto dicho; las cuales tienen puestas a las tres potencias del alma tan en su punto de efecto, que están tan empleadas en la justa operación que las pertenece, que no sólo no en extremo, pero ni en parte de él participan alguna cosa. Síguense los demás versos.
Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores.
6. También por estas cuatro cosas entiende las afecciones de las cuatro pasiones, que, como dijimos, son dolor, esperanza, gozo y temor. Por las aguas se entienden las afecciones del dolor que afligen al ánima; porque así como agua se entran en el alma, de donde David dice a Dios, hablando de ellas: Salvum me fac Deus, quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam (1). Esto es: Sálvame, Dios mío, porque han entrado las aguas hasta mi alma. Por los aires se entienden las afecciones de la esperanza, porque así como aire vuelan a desear lo ausente que se espera. De donde también dice David: Os meum aperui, et attraxi spiritum, quia mandato tua desiderabam (2). Como si dijera: Abrí la boca de mi esperanza y atraje el aire de mi deseo, porque esperaba y deseaba tus mandamientos. Por los ardores se entienden las afecciones de la pasión del gozo, las cuales inflaman el corazón a manera de fuego; por lo cual el mismo David dice: Concalnit cor fneum intra me, et in meditatione mea exardescet ignis (3). Que quiere decir: Dentro de mí se calentó mi corazón, y en mi meditación se encenderá fuego; que es tanto como decir: en mi meditación se encenderá el gozo. Por los miedos de las noches veladores se entienden las afecciones de la otra pasión, que es el temor, las cuales en los espirituales que aun no han llegado a este estado del matrimonio espiritual, de que vamos hablando, suelen ser muy grandes; a veces de parte de Dios, al tiempo que les quiere hacer algunas mercedes, como habernos dicho arriba, que les suele hacer temor al espíritu y pavor, y también encogimiento a la carne y sentidos, por no tener ellos fortalecido y perfeccionado el natural y habituado a aquellas 1 Ps. LXVIII, 1.
2 Ps. CXVIII, 131.
3 Ps. XXXVIII, 4.
CANTICO ESPIRITU* L mercedes de Dios; a veces también de perte del demonio, el cusí al tiempo que Dios da al alma recogimiento y suavidad en sí, teniendo él grande envidia y pesar de aquel bien y paz del alma, procura poner horror y temor en el espíritu por impedirla aquel bien, y a veces como amenazándola allá en el espíritu; y cuando ve que no puede llegar a lo interior del alma, por estar ella muy recogida y unida con Dios, a lo menos por de fuera en la parte sensitiva pone distracción o variedad y aprietos ( 1 ) y dolores y horror al sentido, a ver si por este medio puede inquietar a la Esposa de su tálamo; a los cuales llama miedos de las noches por ser de los demonios, y porque con ellos el demonio procura difundir tinieblas en el alma por oscurecer la divina luz de que goza. Y llama veladores a estos temores, porque de suyo hacen velar y recordar al alma de su suave sueño interior, y también porque los demonios que los causan (2) están siempre velando por ponerlos. Estos temores casi (3) pasivamente de parte de Dios, o del demonio, como he dicho, se ingieren en el espíritu de los que son ya espirituales; y no trato aquí de otros temores temporales, o naturales, porque tener los tales temores no es de gente espiritual, mas tener los espirituales temores ya dichos, es propiedad de espirituales.
7. Pues a todas estas cuatro maneras de afecciones de las cuatro pasiones del ánima conjura también el Amado, haciéndolas cesar y sosegar, por cuanto él da ya a la Esposa caudal en este estado y fuerza y satisfacción en las amenas liras de su suavidad y canto de sirenas de su deleite, para que no sólo no reinen en ella, pero ni en algún tanto la puedan dar sinsabor. Porque es la grandeza y estabilidad (4) del alma tan grande en este estado, que si antes le llegaban al alma las aguas del do* lor de cualquiera cosa y aun de los pecados suyos o ajenos, que es lo que más suelen sentir los espirituales, ya, aunque los 1 Lch.: apetitos por aprietos.
2 Bj.: que los acusan.
3 Md.: casi. En Barrameda y demás Códices falta esta palabra, que sólo se lee en Md.
4 Br: esta utilidad, en vez de estabilidad.
estima, no le hacen dolor ni sentimiento (1); y la compasión esto es, el sentimiento (2) de ella no le tiene, aunque tiene las obras y perfección de ella; porque aquí le falta al alma lo que tenía de flaco en las virtudes y le queda lo fuerte, constante y perfecto de ellas; porque a modo de los ángeles que perfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor, y ejercitan las obras de misericordia y compasión sin sentir compasión, le acaece al alma en esta trasformación de amor; aunque algunas veces y en algunas cosas dispensa Dios con ella» dándoselo a sentir y dejándola padecer porque merezca más, como hizo con la Madre Virgen; pero el estado de suyo no lo lleva, y con San Pablo (3).
8. En los deseos de la esperanza tampoco pena, porque estando ya satisfecha, en cuanto en esta vida puede, en la unión de Dios, ni acerca del mundo tiene qué esperar, ni acerca de lo espiritual qué desear, pues se ve y siente llena de las riquezas de Dios (4), y así en el vivir y en el morir está conforme, ajustada a la voluntad de Dios. Y así el deseo que tiene de ver a Dios es sin pena (5). También las afecciones del gozo, que en el alma solían hacer sentimiento de más o menos, ni en ellas echa de ver mengua, ni le hace novedad abundancia; porque es tanta de la que ella ordinariamente goza, que a manera del mar, ni mengua por los ríos que de ella salen, ni crece por los que en ella entran; porque ésta es el alma en que está hecha la fuente, cuya agua dice Cristo por San Juan que salta hasta la vida eterna (6). Finalmente, ni los miedos de las noches veladores, llegan a elfo, estando ya tan clara y tan fuerte y tan de asiento en Dios reposando, que ni la pueden oscurecer con sus tinieblas, ni atemorizar con sus terrores (7), ni recordar con sus ímpetus; y 1 Md.; ni sentimiento congojoso.
2 Md. añade: Esto es, la congoja del sentimiento.
3 Y con San Pablo. Adición del Santo, que no trasladan los Mss., Br. y Md.
4 Md. añade: aunque puede crecer en caridad.
5 Y así el deseo, etc., es adición del Santo, que no copian los demás Mss., ni Br. ni Md.
6 Joan., IV, 11 7 Bj.: con sus ímpetus. Lch.: con sus temores.
CANTiCO ESPIRÍTÜAIasí, ninguna cosa la puede ya llegar ni molestar, habiéndose ya ella entrado, como habernos dicho, de todas ellas en el ameno huerto deseado, donde toda paz goza, de toda suavidad gusta, y en todo deleite se deleita, según sufre la condición y estado de esta vida; porque de esta tal alma se entiende aquello que dice el Sabio en los Proverbios diciendo: Secura mens quasi juge convivium (1). Esto es: El alma segura y pacífica es como un convite continuo; porque así como en un convite hay de todos manjares sabrosos al paladar y de todas músicas suaves al oído, asi el alma en este continuo convite que ya tiene en el pecho de su Amado, de todo deleite goza y de toda suavidad gusta.
9. Y no le parezca al que esto leyere que en lo dicho nos alargamos en palabras, porque de verdad si se hubiese de explicar lo que pasa por el alma que a este dichoso estado llega, todas palabras y tiempo faltaría, y se quedaría lo más por declarar; porque si el alma atina a dar en la paz de Dios, que sobrepuja todo sentido, quedará todo sentido corto y mudo para haberla de declarar. Sigúese el verso Por las amenas liras, Y canto de serenas os conjuro.
10. Ya dijimos que las amenas liras significan la suavidad del alma en este estado, porque asi como la música de las liras llena el ánimo de suavidad y recreación, de manera que tiene el ánimo tan embebecido y suspenso que le tiene ajenado de penas y sinsabores, así esta suavidad tiene al alma tan en sí, que ninguna pena la llega. Y por eso conjura a todas lasi molestias (2) de las potencias y pasiones que cesen por la suavidad. Y también el canto de sirenas, como también queda dicho, significa el deleite ordinario que el alma posee (3), por el cual también está desnuda de todos los contrarios y operaciol Prov. XV. 15.
Bj.: a todas las bestias.
Al margen pone el Santo esta nota: La propiedad del canto de serenas.
nes molestas (1) dichas (2), las cuales son entendidas en el verso que luego dice, es a saber: Que cesen vuestras iras.
11. Llamando iras a todas las operaciones y afecciones desordenadas que habernos dicho, porque así como la ira es cierto ímpetu que sale del límite de la razón cuando obra viciosamente, así todas las afecciones y operaciones ya dichas exceden del límite de la paz y tranquilidad del alma si reinan en ella, y por eso dice: Y no toquéis al muro.
12. Por el muro se entiende el vallado de paz y virtudes y perfecciones que ya tiene el alma donde está ya ampar rada, que es el muro y defensa del huerto de su Amado; por lo cual la llama él en los Cantares: Hortus conclusus sóror mea (3). Que quiere decir: Mi hermana es un huerto cercado, por tanto, no le toquéis a este muro.
Porque la Esposa duerma más seguro.
13. Es a saber, porque más a sabor se deleite de la quietud y suavidad de que goza en el huerto donde se ha entrado, el cuello reclinado, sobre los dulces brazos del Amado, y así no hay para el alma ya puerta cerrada (4).
¡Oh, ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea (5), 1 V. Vd., G, Br., Gr. y Lch.: molestias.
2 Decía Barrameda: y operaciones, molestias, los cuales. La enmienda es del Santo, que no tienen en cuenta ediciones ni manuscritos.
3 IV. 12.
4 Y asi no hay para el alma ya puerta cerrada. Adición marginal del Santo, que no se lee en los Mss., ni en Br. ni Md.
5 Lch.: El ámbar refumea.
Mora en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.
1. En esta canción la Esposa es la que habla, la cual viéndose puesta según la porción superior espiritual en tan ricos y aventajados dones y deleites de parte de su Amado, deseando conservarse en la seguridad y continua posesión de ellos, en la cual el Esposo la ha puesto en las dos canciones precedentes, viendo que de parte de la porción inferior, que es la sensualidad, se le podría impedir y que de hecho impide (1), y perturbar tanto bien, pide a las operaciones y movimientos de esta porción inferior que se sosieguen en las potencias y sentidos de ella y no pasen los límites de su región, la sensual, a molestar y a inquietar la porción superior y espiritual del ánima, porque no la impida aun por algún mínimo movimiento el bien y suavidad de que goza; porque los movimientos de la parte sensitiva y sus potencias, si obran cuando el espíritu goza, tanto más le molestan e inquietan, cuanto ellos tienen de más obra y viveza. Dice, pues, así: ¡Oh, ninfas de Judea.
2. Judea llama a la parte inferior del ánima, que es la sensitiva. Y llámala Judea, porque es flaca y carnal y de suyo ciega como lo es la gente judaica. Y llama ninfas a todas las imaginaciones, fantasías y movimientos y afecciones de esta porción inferior. A todas éstas llama ninfas, porque así como las ninfas con su afición y gracia atraen para sí a los amantes, así estas operaciones y movimientos de la sensualidad sabrosamente procuran atraer a sí la voluntad de la parte razonal, sacándola de lo interior a que quiera lo exterior que ellas quieren y apetecen, moviendo también al entendimiento y atrayéndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo sensual, 1 Y que de hecho impide. Adición interlineal del Santo. No la copian las ediciones ni los códices.
procurando conformar a la parte razonal y aunarla con la sesual. Vosotras, pues, dice, operaciones y movimientos sensuales: En tanto que en las flores y rosales, El ámbar perfumea (1).
3. Las flores son las virtudes del alma, como arriba dijimos; los rosales son las tres potencias del alma: entendimiento, memoria y voluntad, que llevan rosas y flores de conceptos divinos y actos de amor y de virtudes. El ámbar es el divino espíritu que mora en el alma; y perfumear este divino ámbar en las flores y rosales es comunicarse y derramarse suavísimamente en las potencias y virtudes del alma, dando en ellas al alma perfume de divina suavidad. En tanto, pues, que este divino espíritu está dando suavidad espiritual a mi alma, Morá en los arrabales.
4. En los arrabales de Judea, que decimos ser la parte sensitiva del alma; y los arrabales de ella son los sentidos sensitivos interiores, como son la fantasía, la imaginativa, memoria, en los cuales se colocan y recogen las fantasías e imaginaciones y formas de las cosas. Y éstas son las que aquí llama ninfas, las cuales entran a estos arrabales de los sentidos interiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son oir, ver, oler, gustar, tocar; de manera, que todas las potencias y sentidos de esta parte sensitiva los podemos llamar arrabales, que son los barrios que están fuera de la ciudad. Porque lo que se llama ciudad en el alma, es allá lo de más adentro, que es la parte razonal, que es la que tiene capacidad para comunicar con Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad. Pero porque hay natural comunicación de la gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva, la cual gente es las ninfas que decimos, de tal manera que lo que se obra en esta parte ordinariamente se siente en la otra más interior, que es la razonal, y por consiguiente la hace advertir y desquietar de la obra espiritual que tiene en Dios, díceles que moren en 1 Lch.: El amar refumea.
sus arrabales, esto es, que se quieten en sus sentidos sensitivos, interiores y exteriores.
Y no queráis tocar nuestros umbrales.
5. Esto es, ni por primeros movimientos toquéis a la parte superior, porque los primeros movimientos del alma son las entradas y umbrales para entrar en el alma, y cuando pasan de primeros movimientos en la razón, ya van pasando (1) los umbrales; pero cuando sólo son primeros movimientos, sólo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta, lo cual se hace cuando hay acometimientos a la razón de parte de la sensualidad para algún acto desordenado; pues no solamente el alma dice aquí que éstos no toquen al alma, pero aun las advertencias que no hacen a la quietud y bien de que goza; y así, esta parte sensitiva con todas sus potencias, fuerzas y flaquezas en este estado está ya rendida al espíritu; de donde ésta es ya una bienaventurada vida semejante a la del estado de la inocencia, donde toda la armonía y habilidad de la parte sensitiva del hombre servía al hombre para más recreación y ayuda de conocimiento y amor de Dios en paz y concordia con la parte superior. Dichosa el alma que a este estado llegare. ¿Mas quién en éste y alabarle hemos, porque hizo maravillas en su vida?
6. Esta canción se ha puesto aquí para dar a entender la quieta paz y segura que tiene el alma que llega a este alto1 estado; no para que se piense que este deseo que muestra aquí el alma de que se sosieguen estas ninfas sea porque en este estado molesten, porque ya están sosegadas, como arriba queda dado a entender; que este deseo más es de los que van aprovechando y de los aprovechados, que de los ya perfectos, en los cuales poco o nada reinan las pasiones y movimientos.
1 Escribió el copista: ya en lazón y van pasando. Dejamos la frase como la corrigió el Santo. Los demás y Md.: ya en la razón y van pasando. G, V, Vd. y Br.: ya enlazan y van pasando.
H9 Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas (1) De la que va por ínsulas extrañas.
1. Después que él Esposo y la Esposa en las canciones pasadas han puesto rienda y silencio a las pasiones y potencias del ánima, así sensitivas como espirituales, que la podían perturbar, conviértese en esta canción la Esposa a gozar de su Amado al interior recogimiento de su alma, donde él con ella está en amor unido, donde escondidamente en grande manera (2) la goza, y tan altas y tan sabrosas son las cosas que por ella pasan en este recogimiento del matrimonio con su Amado, que ella no lo sabe decir, ni aun querría decirlo; porque son de aquellas de que dijo Isaías: Secretum meutn mihi, secretum meum mihi (3). Y así ella a solas se lo posee, y a solas se lo entiende, y a solas se lo goza, y gusta de que sea a solas; y así su deseo es que sea muy escondido y muy levantado y alejado (4) de toda comunicación exterior. En lo cual es semejante al mercader de la margarita, o, por mejor decir, al hombre que hallando el tesoro escondido en el campo, fué y escondióle con gozo (5) y poseyóle. Y eso pide ahora la misma alma en esta canción al Esposo, en la cual con este deseo le pide cuatro cosas: la primera, que sea él servido de comunicarse muy adentro en lo escondido de su alma; la segunda, que embista sus potencias con la gloria y grandeza de su divinidad; la tercera, que sea tan altamente que no se quiera ni sepa decir, ni sea 'de ello ca- 1 G y V: campañas.
1 G y V: campañas.
2 Bj.: en grande amor.
3 XXIV, 16.
4 Gr.: levantado y ajenado.
5 Lch.: fué y escondido le compró.
paz el exterior y parte sensitiva; y la cuarta le pide que se enamore de las muchas virtudes que él ha puesto en ella, la cual va a él y sube por altas y levantadas noticias de la divinidad, y por excesos de amor muy extraños y extraordinarios, de los que ordinariamente por ella suelen pasar.
Escóndete, Carillo.
2. Como si dijera: querido Esposo mío, recógete en lo más interior de mi alma, comunicándote a ella escondidamente, manifestándole (1) tus escondidas maravillas ajenas de todos los ojos mortales.
Y mira, con tu haz a las montañas.
3. La haz de Dios es la Divinidad, y las montañas son las potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad, y así es como si dijera: embiste con tu divinidad en mi entendimiento, dándole inteligencias divinas; y en mi voluntad, dándole y comunicándole el divino amor; y en mi memoria con divina posesión de gloria. En esto pide el alma todo lo que le puede pedir, porque no anda (2) ya contentándose en conocimiento y comunicación de Dios por las espaldas, como hizo Dios con Moisés, que es conocerle por sus efectos y obras; sino con la haz de Dios, que es comunicación esencial de la divinidad, sin otro algún medio en el alma, por cierto contactq de ella en la divinidad, lo cual es cosa ajena de todo sentido y accidentes, por cuanto es toque de substancias desnudas, es saber, del alma (3) y divinidad. Y por eso dice luego: Y no quieras decillo.
4. Es a saber, y no quieras decillo como antes, cuando las comunicaciones que en mí hacías eran de manera que las decías a los sentidos exteriores, por ser cosas de que ellos eran capaces, porque no eran tan altas y profundas que no pudie- 1 Bj.: comunicándole.
2 Un corrector dejó asi esta frase en Bj.: Es la mayor comunicación que le puede pedir, porque no anda.
3 Md. añade: mediante las potencias dichas.
sen ellos alcanzarlas; mas ahora sean tan subidas y substanciales y tan de adentro, que no quieras decírselo a ellos, de manera que sean capaces de ellas; porque la substancia no se puede comunicar en los sentidos, y así lo que puede caer en sentido no es Dios esencialmente. Deseando, pues, el ánima aquí esta comunicación de Dios esencial, que no cae en sentido, le pide que sea de manera que no se Ies diga a ellos, esto es, no quieras comunicarte en ese término tan bajo y tan de afuera que pueda en él comunicar el sentido y el dicho.
Mas mira las compañas (1).
5. Ya habernos dicho que el mirar de Dios es amar; las que aquí llama compañas son la multitud de virtudes y dones y perfecciones y riquezas espirituales del alma; y así es como si dijera: mas antes conviértete adentro, Carillo, enamorándote de las compañas de las virtudes y perfecciones que has puesto en mi alma, para que enamorado de ella en ellas, en ella te escondas y te detengas; pues que es verdad que aunque son tuyas, ya por habérselas tú dado, también son suyas (2).
De la que va por ínsulas extrañas.
6. De mi alma que va a ti por extrañas noticias de ti, y por modos y vías extrañas, y ajenas de todos los sentidos, y del común conocimiento natural; y así es como si dijera: pues va mi alma a ti por noticias extrañas y ajenas de los sentidos, comunícate tú a ella también tan interior y subidamente que sea ajeno de todos ellos.
ESPOSO (3).
La blanca palomica Al arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica 2 Suyas. Adición del Santo, que copian G. V, Vd., Gr. y Br.
3 Esposo. >el Santo es esta palabra, que sólo se lee en el Códice de Sanlúcar Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado.
1. El Esposo es el que habla en esta canción, cantando la pureza que ella tiene ya en este estado y las riquezas y premio que ha conseguido, por haberse dispuesto y trabajado por venir a él. Y también canta la buena dicha que ha tenido en hallar a su Esposo en esta unión, y da a entender el cumplimiento de los deseos suyos y deleite y refrigerio que en él posee, acabados ya los trabajos y angustias de la vida y tiempo pasado, y así dice: La blanca palomica.
2. Llama al alma blanca palomica, por la blancura y limpieza que ha recibido de la gracia que ha hallado en Dios; la cual dice, que Al arca con el ramo se ha tornado.
3. Aquí hace comparación del alma a la paloma del arca de Noé, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al arca, de lo que al alma en este caso (1) le ha acaecido; porque así como la paloma que salió del arca de Noé se volvió a ella con un ramo de oliva en el pico (2), en señal de la misericordia de Dios en la cesación de las aguas sobre la tierra, que por el diluvio estaba anegada (3); así esta tal alma, que salió del arca de la omnipotencia de Dios, que fue cuando la crió, habiendo andado por las aguas del diluvio de los pecados, imperfecciones y penas y trabajos de esta vida, vuelve al arca del pecho de su Criador con el ramo de oliva, que es la clemencia y misericordia que Dios ha usado con ella en haberla traído a tan alto estado de perfección, y haber hecho cesar en la tierra de su alma las aguas de los pecados y dádola victoria (4) con- 1 Lch.: en este estado.
2 Bz. y Bj.: en la boca.
3 Gen., VIII. 11.
4 Bj.: Alcanzando victoria. Bz. abrevia y haber alcanzado victoria de toda la guerra.
tra toda la guerra y batería de los enemigos, que esto la habían siempre procurado impedir, y así el ramo significa victoria de los enemigos, y aún premio de los merecimientos. Y así la palomica no sólo vuelve ahora al arca de su Dios blanca y limpia como salió de ella en la creación, mas aún con aumento de ramo de premio y paz conseguida en la victoria.
Y ya la tortolica Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado.
4. También llama aquí al alma tortolica, porque en este caso ha sido como la tortolilla cuando ha hallado al socio que deseaba. Y para que mejor se entienda, es de saber que de la tortolica se escribe, que cuando no halla al consorte (1), ni se asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara, ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otras aves (2); pero en juntándose con el Esposo ya goza de todo esto. Todas las cuales propiedades le acaecen al alma, porque antes que llegue a esta junta espiritual con su amado ha de querer carecer de todo deleite, que es no sentarse en ramo verde, y de toda honra y gloria del mundo y gusto, que es no beber el agua clara y fría, y de todo refrigerio y favor del mundo, que es no ampararse en la sombra, no queriendo reposar en nada, gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar a su Esposo.
5. Y porque esta tal alma, antes que llegase a este estado anduvo de esta suerte buscando a su Amado como la tortolilla, no hallando ni queriendo hallar consuelo ni refrigerio sino sólo en él, canta aquí el mismo Esposo el fin de sus fatigas y cumph> miento de los deseos de eila, diciendo: que ya la tortolica, al socio deseado en las riberas verdes ha hallado, que es decir: que ya se sienta en ramo verde, deleitándose en su Amado; y que ya bebe el agua clara de subida contemplación y sabiduría de Dios, y fría, que es el refrigerio que tiene en él; y tam- 1 Lch.: socio.
2 Ni se junta con otras aves. Adición del Santo, que únicamente en el de Barrameda se lee.
bien se por«? ¿erajo de la sombra de su amparo y favor, que tanto ella había deseado, donde es consolada y reficionada sabrosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los Cantares, diciendo: Sub umbra Ulitis, quem desideraveram, sedi, et fructus ejus dulcís gutturi meo (1). Que quiere decir: Debajo de la sombra de aquel que había deseado me asenté, y su fruto es dulce a mi garganta.
En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.
1. Va el Esposo prosiguiendo y dando a entender el contento que tiene de la soledad que antes que llegase el alma a esta unión sentía, y el que le da la soledad que de todas las fatigas y trabajos e impedimentos ahora tiene, habiendo hecho quieto y sabroso asiento en su Amado, ajena y libre de todas las cosas y molestia de ellas; y también muestra holgarse de que esa soledad que ya tiene el alma haya sido disposición para que el alma sea ya de veras guiada y movida por el Esposo, la cual antes no podía ser, por no haber ella puesto su nido en soledad, esto es, alcanzado hábito perfecto y quietud (2) de soledad (3), en la cual es ya movida y guiada a las cosas divinas del Espíritu de Dios. Y no sólo dict que él ya la guía en esa soledad, sino que a solas lo hace él mismo, comunicándose a ella sin otros medios de ángel«s, ni 1 Cant.. II 3 2 Virtud por quietud, que pone el Santo, leen los códices, excepto Gr. — Br. y Md. también leen virtud.
3 Lch. salta de esta palabra a otra igual que viene en la frase: ya la guia en esa soledad.
de hombres, ni figuras, ni formas (1), estando él también como ella está enamorada de él, herido de amor de ella en esta soledad y libertad de espíritu, que por medio de la dicha soledad tiene, porque ama él mucho la soledad, y así dice: En soledad vivía.
2. La dicha tortolilla, que es el alma, vivía en soledad antes que hallase al Amado en este estado de unión; porque al alma que desea a Dios, de ninguna cosa la compañía le nace consuelo ni compañía, antes hasta hallarle todo la hace y causa más soledad.
Y en soledad ha puesto ya su nido.
3. La soledad en que antes vivía, era querer carecer por su Esposo de todos los bienes del mundo, según habernos dicho de la tortolilla, procurando hacerse perfecta, adquiriendo perfecta soledad en que se viene a la unión del Verbo, y por consiguiente a todo refrigerio y descanso; lo cual es aquí significado por el nido que aquí dice, el cual significa descanso y reposo. Y así es como si dijera: en esa soledad en que antes vivía, ejercitándose en ella con trabajo y angustia, porque no estaba perfecta, en ella ha puesto su descanso ya y refrigerio, por haberla ya adquirido perfectamente en Dios. De donde hablando espiritualmente David, dice: Etenim passer invenit sibi domum, et tur tur nidum ubi reponat pullos suos (2). Que quiere decir: De verdad que el pájaro halló para sí casa, y la tórtola nido donde criar sus pollicos. Esto es, asiento en Dios donde satisfacer sus apetitos y potencias.
Y en soledad la guía.
4. Quiere decir: en esa soledad que el alma tiene de todas las cosas en que está sola con Dios, él la guía y mueve, y levanta a las cosas divinas, conviene a saber, su entendimiento a las inteligencias divinas, porque ya está solo y desnudo 1 Md. añade: fuera de las inteligencias dichas en el segundo verso de la can ción treinta y tres (treinta y dos de esta edición).
2 Ps. LXXXII1, 4.~Como Sanlúcar leen el texto G, Br., Vd. y Lch.
CANTICO ESPraiTMRL de otras contrarias y peregrinas inteligencias; y su voluntad mueve libremente al amor de Dios, porque ya está sola y libre de otras afecciones; y llena su memoria de divinas noticias, porque también está ya sola y vacía de otras imaginaciones y fantasías. Porque luego que el alma desembaraza estas potencias y las vacía de todo lo inferior y de la propiedad de lo superior, dejándolas a solas sin ello, inmediatamente se las emplea Dios en lo invisible y divino, y es Dios el que la guía en esta soledad, que es lo que dice San Pablo de los perfectos: Qui splritu Dei aguntur, etc. (1). Esto es: Son movidos del espíritu de Dios, que es lo mismo que decir: En soledad la guía.
A solas su querido.