SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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A solas su querido.

5. Quiere decir: que no sólo la guía en la soledad de ella, más que él mismo a solas es el que obra en ella sin otro algún medio; porque ésta es la propiedad de esta unión del alma con Dios en matrimonio espiritual, hacer Dios en ella y comunicarse por sí solo, no ya por medio de ángeles como antes, m por medio de la habilidad natural; porque los sentidos exteriores e interiores y todas las criaturas, y aún la misma alma, muy poco hacen al caso para ser parte en recibir estas grandes mercedes sobrenaturales que Dios hace en este estado: no caen en habilidad y obra natural y diligencia del alma; él a solas lo hace en ella (2). Y la causa es, porque la halla a solas, como está dicho, y así no la quiere dar otra compañía, aprovechándola y fiándola de otro que de sí solo. Y también es cosa conveniente, que pues el alma ya lo ha dejado todo y pasado por todos los medios, subiéndose sobre todo a Dios, que el mismo Dios sea la guía y el medio para si mismo; y habiéndose el alma ya subido en soledad de todo sobre todo, ya todo no le aprovecha ni sirve para más subir sino el mismo Verbo Esposo; y él está tan enamorado de ella, que él a solas es el que se las quiere hacer, y así dice luego: 1 Rom.. VIH. H.

2 Md.: lo hace en ella y con ella.

También en soledad de amor herido.

6. Porque en haberse el alma quedado a solas de todas las cosas por amor de él (1), grandemente se enamora él de ella en esa soledad, también como ella se anamoró de él en la soledad, quedándose en ella' herida de amor de él; y así él no quiere dejarla sola, sino que él también herido de amor de ella, en la soledad que por él tiene, él solo la guía a solas, entregándosele a sí mismo, cumpliéndole sus deseos, lo cual él no hiciera en ella si no la hubiera hallado en soledad. Por lo cual el mismo Esposo dice del alma por el Profeta Oseas: Ducam Mam in solitudinem, ct loquar ad cor eius (2). Que quiere decir: yo la guiaré a la soledad, y allí hablaré al corazón de ella; y por esto que dice que hablará a su corazón, se da a entender el darse a si mismo a ella, porque hablar al corazón es satisfacer al corazón, e^cual no se satisface con menos que Dios.

ESPOSA (3).

Gocémonos, Amado, Y vámonos a ver en tu hermosura Al monte o al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.

1. Ya que está hecha la perfecta unión de amor entre el alma y Dios, quiérese emplear el alma y ejercitar en las propiedades que tiene el amor, y así ella es la que habla en esta canción con el Esposo, pidiéndole tres cosas que son propias del amor. La primera, querer recibir el gozo y sabor del amor, y ésa 1 Cómo aunque el alma goza en compañía, apetece soledad. Nota marginal del Santo.

2 Ose., II, 14.

3 El propio Santo puso aquí esta palabra, que no copian Br., Md, ni los Mss CANTICO ESPIIÜTUAL le pide cuando dice: Gocémonos, Amado. La segunda es desear hacerse semejante al Amado, y ésta le pide cuando dice: Vamonos a ver en tu hermosura. Y la tercera es escudriñar y saber las cosas y secretos del mismo Amado, y ésta le pide cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Sigúese el verso: Gocémonos, Amado.

2. Es a saber, en la comunicación de dulzura de amor, no sólo en la que ya tenemos en la ordinaria junta y unión de los dos, mas en la que redunda en el ejercicio de amar afectiva y actualmente, ahora interiormente con la voluntad en actos de afición, ahora exteriormente haciendo obras pertenecientes al servicio del Amado; porque, como habernos dicho, esto tiene el jamor donde hizo asiento, que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y exteriormente, como habernos dicho; todo lo cual hace por hacerse más semejante al Amado, y así dice luego: Y vámonos a ver en tu hermosura.

3. Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho lleguemos a vernos en tu hermosura; esto es, que seamos semejantes en hermosura, y sea tu hermosura de manera que, mirando el uno al otro, se parezca a ti en tu hermosura, y se vea en tu hermosura (1), lo cual será transformándome a mí en tu hermosura; y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí en tu hermosura; y tú te verás en mí en tu hermosura, y yo me veré en ti en ta hermosura; y así (2) parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura; y seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura, porque tu hermosura misma será mi hermosura (3). Esta es la adopción de los hijos de Dios, que 1 G, Gr., V, Vd. y Br. suprimen: y se vea en fu hermosura.

2 Así. Adición del Santo, que no copian Br.. Md. ni los Mss.

3 Bz. y B).t confundidos por este juego de palabras, omiten en varios lugares de de veras dirán a Dios lo que el mismo Hijo dijo por S. Juan al Eterno Padre, diciendo: Omnia mea tua sunt, et tua mea suní (1). Que quiere decir: Padre, todas mis cosas son tuyas, y tus cosas son mías: él por esencia, por ser Hijo natural, nosotros por participación, por ser hijos adoptivos; y así lo dijo él, no sólo por sí que era la cabeza, sino por todo su cuerpo místico que es la Iglesia.

Al monte o al collado.

4. Esto es, a la noticia matutinal (2) que llaman los teólogos, que es conocimiento en el Verbo divino, que aquí entiende por el monte; porque el Verbo (3) es altísima sabiduría esencial de Dios; o vamonos a la noticia vespertina, que es sabiduría de Dios en sus criaturas y obras y admirables ordenaciones, la cual aquí es significada por el collado, el cual es más bajo que el monte. En decir, pues, el alma: Vámonos a ver en tu hermosura al monte, es decir: aseméjame e infórmame en la hermosura de la sabiduría divina, que, como decimos, es el Hijo de Dios; y en decir: o vámonos al collado, es pedir la informe también de su sabiduría y misterios en sus criaturas y obras, que también es hermosura en que se desea el alma ver ilustrada. No puede verse en la hermosura de Dios el alma y parecerse a él en ella si no es transformándose en la sabiduría de Dios en que lo de arriba se ve y se posee (4), por eso desea ir al monte o al collado. Vadam ad montem myrrhae et ad collem thuris (5).

Do mana el agua pura.

5. Quiere decir: donde se da la noticia y sabiduría de Dios, que aquí llama agua pura, al entendimiento, limpia y desnuda este párrafo algunas frases. El 8.654 suprime únicamente ésta: y parezcas tú yo en tu hermosura.

1 Joan., XVII, 10.

2 Md. añade: Esto es, a la noticia semejante a la matutinal. Bj. lee: matrimonial por matutinal...Otros leen: noticia matutina.

3 Md.: Verbo divino.

4 Md. añade: como en esta vida se puede.

5 Vadam ad montem myrrhae, et ad collem thuris. Adición del Santo, que explana en la segunda redacción.

CANTICO ESPIEITUr.L de accidentes y fantasías, y clara sin tinieblas de ignoi^ncias. Este apetito tiene siempre el alma de entender clara y puramente las verdades divinas; y cuanto más ama, más adentro de ellas apetece entrar, y por eso pide lo tercero, diciendo: Entremos más adentro en la espesura.

6. En la espesura de tus maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud (1) es tanta y de tantas diferencias, que se puede llamar espesura; porque en ellos hay sabiduría abundante y tan llena de misterios, que no sólo la podemos llamar espesa, más aún cuajada, según lo dice David, diciendo: Alons Dei, mons pinguis, mons coagulatas, mons pingáis (2). Que quiere decir: El monte de Dios es monte grueso y monte cuajado. Y esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que aunque más el alma sepa de ella, siemlpre puede entrar más adentro, por cuanto es inmensa y sus riquezas incomprensibles, según exclama San Pablo, diciendo: ¡Oh, alteza de riquezas de sabiduría y ciencia de Dios, cuán incomprensibles son sus juicios, e incomprensibles sus vías! (3).

7. Pero el alma en esta espesura e incomprensibilidad de juicios y vías desea entrar, porque muere en deseo de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido. De donde hablando David del sabor de ellos, dijo así: Judicia Domini vera, justificata in semeíipsa, desiderabilia super aurum, et lapidem pretiosum multum, dalciora super mel et favum; nam et servus tuus dilexit ea (4). Que quiere decir: Los juicios de Dios son verdaderos y en sí mismos tienen justicia; son más deseables y codiciados que el oro (5) y que la preciosa piedra de grande estima; y son dulces sobre la miel y el panal, tanto, que tu siervo los amó y guardó. Y por eso en gran manera desea el alma 1 Que la multitud decía la copia antes de enmendarla el Santo. Como el Santo leen Lch.. 8.654. G. V. Vd.. Br. y Md.

2 Ps. LXVH. 16.

3 Rom.. XI, 33.

4 Ps. XVIII. 11.

5 Lch. modifica- son más admirables y codiciables que el oro.

engolfarse en estos juicios, y conocer más adentro en ellos (1); y a trueque de esto le sería grande consuelo y alegría entrar por todos los aprietos y trabajos del mundo, y por todo aquello que le pudiese ser medio para esto, por dificultoso y penoso que fuese.

8. Y así se entiende también en este verso la espesura de los trabajos y tribulaciones, en la cual desea el alma también entrar cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Es a saber, de trabajos y aprietos, por cuanto son medio para entrar en la espesura de la deleitable sabiduría de Dios; porque el más puro padecer trae y acarrea más puro entender, y, por consiguiente, más puro y subido gozar por ser de más adentro. Por tanto, no se contentando con cualquiera manera de padecer, dice: Entremos más adentro en la espesura. De donde Job, deseando este padecer, dijo: Quis det ut veniat petitio mea, et qiiod expecto, tribuat mihi Deus? et qui coepit, ipse me conterat, solvat maruim suam, et succidat me? et haec mihi sit consolatio, ut ajfligens me dolore, non parcat mihi? (2). Que quiere decir: ¿Quién dará que mi petición se cumpla, y que Dios me dé lo que espetro, y el que me comenzó, ese me desmenuce y desate su mano y me acabe, y tenga yo esta consolación, que afligiéndome con dolor no me perdone ni dé alivio?

9. ¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura de sabiduría y riquezas de Dios, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desea sabiduría, desea primero de veras entrar más adentro en la espesura de la cruz, que es el camino de la vida, por que pocos entran! (3). Porque desear entrar en espesura de sabiduría y riquezas y regalos de Dios, es de todos; mas desear entrar en la espesura de trabajos y dolores por el 1 Fulcite me fiocibus. Nota marginal del Santo.

2 Job.. VI. 8.

3 Ut possitis comprehendere cum omntbus Sanctis. quae sit longttudo et latitudo, altum et profundum. Nota marginal del Santo. Recoge esta nota el Doctor místico en la segunda redacción sin reproducir el texto en latin.

Hijo de Dios, es de pocos, así como muchos se querrían vejen el término, sin pasar por el camino y medio a él.

Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.

1. Una de las causas que más mueven al alma a desear entrar en esta espesura de sabiduría de Dios y conocer (1) de padecer muy adentro en sus juicios, como habernos dicho, es por poder de allí venir a unir su entendimiento y conocer en los altos misterios de la Encarnación del Verbo como a más alta y sabrosa sabiduría para ella; a cuya noticia clara no se viene sino habiendo primero entrado en la espesura que habernos dicho de sabiduría y experiencia de trabajos. Y así dice la Esposa en esta canción, que después de haber entrado más adentro en esta sabiduría y trabajos, irán a conocer los subidos misterios de Dios y hombre, que están más subidos en sabiduría escondidos en Dios, y que allí se entrarán, engolfándose el alma e infundiéndose en ellos, y gozarán y gustarán ella y el Esposo el sabor que causa el conocimiento de ellos y de las virtudes y atributos de Dios que por ellos se descubren en Dios, como son justicia, misericordia, sabiduría, etc.

Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos.

2. La piedra que aquí dice, es Cristo, según San Pablo lo dice a los corintios: Petra autem erat Christus (2). Las subidas cavernas son los subidos y altos misterios y profundos 1 Conocer. Adición del Santo. Sólo en Sanlúcar se lee.

2 I ad Cor.. X, 4.

ChHOTkH XXXVI en sabiduría de Dios que hay en Cristo, sobre la unión hipostática de la naturaleza humana con el Verbo divino, y la resr pondencia que hay de la unión de los hombres en Dios a esta, y en las conveniencias que hay de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del género humano en manifestación de sus juicios, los cuales, por ser tan altos y tan profundos, bien propiamente se llaman subidas cavernas; subidas, por la alteza de misterios; cavernas, por la hondura y profundidad de la sabiduría de ellos; porque así como las cavernas son profundas y de muchos senos, así cada misterio de los que hay en Cristo es profundísimo en sabiduría, y tiene muchos senos de juicios suyos ocultos de predestinación y presciencia en los hijos de de los hombres (1), por lo cual dice luego: Que están bien escondidas.

3. Tanto, que por más misterios y maravillas que han descubierto los santos Doctores, y entendido las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir, y aun por entender, y así mucho que ahondar en Cristo; porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que por más que ahonden nunca les hallan fin ni término, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas acá y allá, que por eso dijo San Pablo del mismo Cristo, diciendo: In quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae Dei, absconditi (2). Que quiere decir: En Cristo moran todos los tesoros y sabiduría de Dios escondidos, en los cuales el alma no puede entrar ni puede llegar a ellos, si, como habernos dicho, no pasa primero y entra en la espesura del padecer exterior e interiormente, y después de haberla Dios hecho muchas otras mercedes intelectuales y sensitivas, y habiendo precedido en ella mucho ejercicio espiritual; porque todas estas cosas son más bajas (3), y disposiciones para venir a las subidas cavernas del conocimiento de los misterios de Cristo, que es la más alta sabiduría que en 1 Lch.: de predestinación y por esencia en los ojos (sic) de los hombres.

2 Colos., II, 3.

3 Lch.: porque todas estas cosas son muy viejas.

esta vida se puede alcanzar. De donde pidiendo Moisés a Dios que le mostrase su gloria, le respondió que no podría verla en esta vida, mas que él le mostraría todo el bien (1), es a saber, que en esta vida se puede. Y fué, que metiéndole en el agujero de la piedra, que es Cristo, como habernos dicho, le mostró sus espaldas, que fué darle conocimiento de los misterios de las obras suyas, mayormente los de la Encarnación de su Hijo.

4. En estos agujeros, pues, desea entrar bien el alma, para absorberse (2) y embriagarse y transformarse bien en el amor de la noticia de ellos, escondiéndose en el seno de su Amado. Y a estos agujeros la convida él en los Cantares, diciendo: Surge, \propera, árnica mea, speciosa mea, et veni: columba mea in foraminibus petrae, in caverna maceriae (3). Que quiere decir: Levántate y date prisa, amiga mía, hermosa mía, y ven en los agujeros de la piedra, y en la caverna de la cerca; los cuales agujeros son las cavernas que vamos diciendo, de las cuales dice aquí la Esposa.

Y allí nos entraremos.

5. Allí, conviene saber, en aquellas noticias de misterios divinos, nos entraremos; y no dice entraré yo sola, sino entraremos, es a saber, ella y el Amado, para dar a entender que esta obra no la hace ella, sino el Esposo con ella; y allende de esto, por cuanto ya están Dios y el alma unidos en uno en este estado de matrimonio espiritual de que vamos hablando, no hace el alma obra ninguna a solas sin Dios. Y esto que dice: Allí nos entraremos, es tanto como decir: allí nos transformaremos en transformación de nuevas noticias y nuevos actos y comunicaciones de amor; porque aunque es verdad que el alma, cuando dice esto, está ya transformada por causa del estado ya dicho, aunque, como habernos dicho, en [esta] sabiduría no se le añade nada (4), no quita por eso que no pueda en este estado te- 1 Exod.. XXXIII, 19.

2 Bz. y Bj.: esconderse.

3 II. 13.

4 Aunque, como habernos dicho, en [esta] sabiduría no se le añade nada. Adición del Santo, que no se lee en Br ni Md., ni tampoco en los Mss ner nuevas ilustraciones y transformaciones de nuevas notician y luces divinas; antes son muy frecuentes las iluminaciones de nuevos misterios que al alma comunica Dios en la comunicación que siempre está hecha entre él y el alma, y en sí mismo se lo comunica, y ella como de nuevo se entra en él según la noticia de aquellos misterios que en él conoce, y en aquel conocimiento de nuevo le ama estrechísima y subidamente, transformándose en él según aquellas noticias nuevas; y el sabor y deleite, que también entonces recibe de nuevo, totalmente es inefable, del cual dice en el verso siguiente: Y el mosto de granadas gustaremos.

6. Las granadas significan los divinos misterios de Cristo y altos juicios de Dios, y las virtudes y atributos que del conocimiento de estos (1) se conocen en Dios; porque así como las granadas tienen muchos granicos, todos nacidos y sustentados en aquel seno circular, así cada virtud y atributo y misterio y juicio de Dios contiene en sí gran multitud de granos de efectos y ordenaciones maravillosas de Dios, contenidos y sustentados en el seno esférico o circular de virtud y misterio que pertenece a aquellos tales efectos. Y notamos aquí la figura circular o esférica de la granada, porque cada granada entendemos aquí por una virtud y atributo de Dios; el cual atributo o virtud de Dios es el mismo Dios, el cual es significado por la figura circular o esférica, porque no tiene principio ni fin (2).

7. El mosto, que dice que gustarán de estas granadas, es la fruición que, según se puede en este estado, recibe el alma en la noticia y conocimiento de ellas y el deleite de amor de Dios que gusta en ellas. Y así como de muchos granos de las granadas un solo mosto sale, así de todas estas maravillas y grandezas de Dios conocidas sale y redunda una sola fruición y deleite de amor para el alma, el cual ella luego ofrece a Dios con gran ternura de voluntad; lo cual ella en los Cánticos divinos prometió al Esposo, si él la metía en estas altas noti- 1 Md.: de estos misterio*.

2 Venter ejas ebúrneas, distinctus saphiris. Nota marginal del Santo.

cias, diciendo: lbi me docebis, et dabo Ubi poculum ex vino condito, et mustum rnalorum granatorum meorum (1). Que quiere decir: Allí me enseñarás, y daréte yo a ti la bebida del vino adobado y el mosto de mis granadas; llamándolas suyas aunque son de Dios, por habérselas él a ésta dado (2), y ella como propias las vuelve al mismo Dios, y esto quiere decir cuando dice: El mosto de granadas gustaremos. Porque gustándolo él, lo da a gustar a ella, y gustándolo ella, lo da a gustar a él, y así es el gusto común de entrambos.

Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.

1. El fin porque el alma deseaba entrar en aquellas cavernas ya dichas, era por llegar consumadamente, a lo menos en cuanto sufre este estado de vida, a lo que siempre había pretendido, que es el entero y perfecto amor que en esta tal comunicación se comunica, porque el fin de todo es el amor (3); y también por alcanzar perfectamente, según lo espiritual, el derecho (4) y limpieza del estado de la justicia original. Y así en esta canción dice dos cosas: la primera, es decir, que allí la mostraría, es a saber, en aquella transformación de noticias, lo que su alma pretendía en todos sus actos e intentos (5), que es mostrarla perfectamente a amar a su Esposo como él se ama, junto con las demás cosas que declara en la siguiente can- 1 Cant.. VIII. 2.

2 Por habérselas él hallado leen la edición de Bruselas y Vd. por a ésta dado.

3 Por qué el fin de todo es el amor. Adición del Santo, que nadie copia.

4 El derecho. La edición de Madrid sustituye estas palabras por las de la rectitud.

5 Lch.: actos interiores.

ción; y la segunda, es decir, que allí también la daría la limpieza y pureza que en el estado original la dió (1), o en el día del bautismo, acabándola de limpiar de todas sus imperfecciones y tinieblas como entonces lo estaba (2).

Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía (3).

2. Esta pretensión es la igualdad de amor que siempre el alma natural y sobrenaturalmente desea, porque el amante (4) no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es amado. Y como ve el alma la verdad de la inmensidad del amor con que Dios la ama, no quiere ella amarle menos (5) altamente y perfectamente, y para esto desea la actual transformación, porque no puede el alma venir a esta igualdad y enterez de amor sino es en transformación total de su voluntad con la de Dios, en que de tal manera se unen las voluntades, que se hace de dos una; y así hay igualdad de amor (6); porque la voluntad del alma convertida en voluntad de Dios, toda es ya voluntad de Dios (7), y no está perdida la voluntad del alma sino hecha voluntad de Dios; y así el alma ama a Dios con voluntad de Dios, que también es voluntad suya; y así le amará tanto como es amada de Dios, pues le ama con voluntad del mismo Dios, en el mismo amor con que él a ella la ama, que es el Espíritu Santo (8), que es dado al alma según lo dice el Apóstol, diciendo: Gratia Dei dijjussa est in cordibus nostris per Spiritum San- 1 En sus primeros padres, añade ta edición de Madrid.

2 Calculum. Nota marginal del Santo, que desarrolla en la segunda redacción.

3 Al margen del párrafo siguiente pone el Santo esta nota: Aunque es verdad que la gloria consiste en el entendimiento, el fin del alma es amar, la cual explica con alguna amplitud en la redacción segunda.

4 Md. corrige y abrevia: "Esta pretensión es la igualdad o unión de amor, porque el amante..."

5 Md.: "E inmensidad del amor con que Dios la ama, no quisiera ella, si pudiera, amarle menos." La frase: la verdad de la inmensidad es arreglo del Santo, que copian G, V, Vd. y B. — El Códice de Barrameda decía: la verdad e inmensidad.

6 Md. añade: "en el sentido que dijo el Apóstol: vivo ego. jam non ego, vivit vero in me Christus: y asi hay en este sentido igualdad de amor..."

7 G, V. Vd. y Br. omiten: roda es ya voluntad de Dios.

8 Md.: "que también es voluntad suya, en el sentido dicho, y por eso le amará con un altísimo amor infundido por el Espíritu Santo."

ctum qui datus est nobis (1). Que quiere decir: La gracia de Dios está infusa en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. Y así ama en el Espíritu Santo a Dios junto con el Espíritu Santo, no como con instruf mentó], sino juntamente con él, por razón de la transformación, como l[ue]go se de[cla]rará, supliendo lo que falta en ella por haberse transformado en amor ella con él. Por lo cual no dice que la dará, sino que la...(2).

3. Y es de notar que no dice aquí el alma: allí me darías, sino allí me mostrarías; porque aunque es verdad que la da su amor, pero muy propiamente se dice que le muestra el amor, esto es, la muestra a amarle como él se ama; porque Dios, amándonos primero, nos muestra a amar pura y enteramente como él nos ama. Y porque en esta transformación muestra Dios al alma, comunicándosele, un total amor generoso y puro con que amorosísimamente se comunica él todo a ella, transformándola en sí, en lo cual la da su mismo amor, como decíamos, con que ella le ame, es propiamente mostrarla a amar, que es como ponerla el instrumento en las manos, y decirle él cómo lo ha de hacer, e irlo haciendo con ella (3), y así aquí ama el alma a Dios cuanto de él es amada (4). Y no quiero decir que amará a Dios cuanto él se ama, que esto no puede ser, sino cuanto de él es amada; porque así como ha de conocer a Dios como de él es conocida, como dice...(5) pues un ¡amor (6) es el de entrambos. De donde no sólo queda el alma enseñada a amar, mas aún hecha maestra de amar con el mismo maestro unida, y, por el consiguiente, satisfecha; porque hasta 1 Rom., V, 5.

2 Desde las palabras y asi ama en el Espíritu Santo es adición marginal e interlineal del Doctor místico, que sóio en el Códice de Sanlúcar se lee. La cuchilla del encuadernador nos privó de una linea, poco más o menos.

3 E icio haciendo con ella. Adición del Santo, que no se lee en ediciones ni copias.

4 Md.: "y así aquí ama el alma a Dios con altísimo amor, semejante a aquél con que de él es amada."

5 En el margen inferior pone el Santo esta adición: Y no quiero decir que amará a Dios cuanto él se ama. que esto no puede ser, sino cuanto del es amada; porque así como ha de conocer a Dios como dél es conocida, como dice...Falta una línea, aproximadamente.

6 Sobre la palabra amor, sin borrarla, pone el Santo: sabid." (sabiduría).

CANCION XXXVTI venir a este amor no lo está, lo cual es amar a Dios cumplidamente con el mismo amor que él se ama (1), pero esto no se puede perfectamente en esta vida, aunque en estado de perfección, que es el del matrimonio espiritual de que vamos hablando, en alguna manera se puede.

4. Y de esta manera de amor perfecto se sigue luego (2) en el alma íntima y substancial jubilación a Dios, porque parece, y así es, que toda la substancia del alma bañada en gloria engrandece a Dios; y siente, a manera de fruición, íntima suavidad que la hace reverter en alabar, reverenciar, estimar y engrandecer a Dios con gozo grande, todo envuelto en amor; y esto no acaece así sin haber Dios dado al alma en el dicho estado de transformación gran pureza, tal cual fué la del estado de la inocencia, o limpieza bautismal, la cual aquí también dice el alma que la había de dar luego el Esposo en la misma transformación de amor, diciendo: Y luego me darías Allí tú, vida mia, Aquello que me diste el otro día (3).

5. Llamando al otro día al estado de la justicia original, en que Dios le dió en Adán gracia e inocencia; o al día del bautismo, en que el alma recibió pureza y limpieza total, la cual dice aquí el alma en estos versos que luego se la daría en la misma unión de amor; y eso es lo que entiende por lo que dice en el verso postrero, es a saber: Aquello que me diste el otro día; porque, como habernos dicho, hasta esta pureza y limpieza llega el alma en este estado de perfección (4).

1 Md. añade: en el sentido dicho del vivir de San Pablo, (nota sexta, página 167).

2 En la fruición. Nota marginai del Santo.

3 La predestinación. Nota marginal del Santo, que explica en la redacción segunda.

■4 Gr., Lch., y Md. modifican así este párrafo: "Llama al otro día al estado de la justicia original, y al día del bautismo en que el alma recibe pureza, la cual dice el alma que en esta unión de amor se la dará: porque, como habernos dicho, hasta esto llega el alma en este estado de perfección." Lo mismo leen Bz„ Bj. y 8.654, salvo la frase en que el alma recibe pureza, que estos Mss. la traen así: en que el alma recibe inocencia y pureza.

CANTICO ESPIMTOAL CANCION XXXVIII (1) El aspirar del aire (2) El canto de la dulce filomena, El soto y su donaire, En la noche serena Con llama que consume y no da pena.

1. Dos cosas declaramos que pedía la Esposa en la pasada canción: la primera era lo que su alma pretendía; la segunda era pedir lo que le había dado el otro día, de la cual, por cuanto ahora la acabamos de declarar, no hay más que tratar; pero la primera petición, que es lo que dice que su alma pretendía, declara ahora en esta canción qué cosa sea; porque no sólo (3) es el amor perfecto que allí dijimos, sino también, como allí notamos, todo lo que se contiene en esta canción, que es el mismo amor y lo que por ese medio se le comunica al alma, y así pone aqui cinco cosas, que son todo lo que ella quiso dar a entender allí que pretendía. La primera es el aspirar del aire, que es el amor que habernos dicho, que es lo que principalmente pretende. La segunda es el canto de la filomena, que es la jubilación en alabanza de Dios. La tercera es el soto y su donaire, que es el conocimiento de las criaturas y el orden de ellas. La cuarta es, pura y subida contemplación. Y la quinta, que es llama que consume y no da pena, casi se encierra en la primera, porque es llama de suave transformación de amor en la posesión de todas estas cosas.

1 En conformidad con lo dicho en la nota de la página 14. dejamos para los apéndices la reproducción íntegra de los comentarios a los versos primero, cuarto y quinto de esta estrofa, por las variantes que tienen en Bz., Bj., Gr., 8.654. Lch. y Md.

2 Br. dice equivocadamente: El aspirar deleite.

3 Lch., 8.654, Gr., Lch.. Bj. y Md. varian en la forma siguiente estas tres lineas: "La una, lo que su alma pretendía. Y la otra, lo que le había dado el otro dia. De esta segunda no hay más que tratar, porque ya la declaramos: pero lo que pretendía en la primera, declara ahora en esta canción; porque no sólo."

El aspirar del aire.

2. Este aspirar del aire es una habilidad del Espíritu Santo, que pide aquí el alma para amar perfectamente a Dios. Llámale aspirar del aire, porque es un delicadísimo toque y sentimiento de amor que ordinariamente en este estado se causa en el alma en la comunicación del Espíritu Santo; el cual, a manera de aspirar con aquella su aspiración divina, muy subidamente levanta al alma y la informa, para que ella aspire en Dios la misma aspiración de amor que el Padre aspira en el Hijo, y el Hijo en el Padre, que es el mismo Espíritu Santo que a ella la aspiran en la dicha transformación. Porque no sería verdadera transformación si el alma no se uniese y transformase también en el Espíritu Santo como en las otras dos personas divinas, aunque no en revelado y manifiesto grado por la bajeza y condición de esta vida. Y esto es para el alma tan alta gloria y tan profundo y subido deleite, que no hay decirlo por lengua mortal, ni el entendimiento humano, en cuanto tal, puede alcanzar algo de ello.

3. Pero el alma unida y transformada (1) en Dios aspira en Dios a Dios la misma aspiración divina que Dios, estando en ella, aspira en sí mismo a ella, que es lo que entiendo quiso decir San Pablo cuando dijo: Quoniam autem estis jilii Dei, misit Deus Spirituin Filii sai in corda vestra clamaniem: Abba, Pater (2). Que quiere decir: Por cuanto sois hijos de Dios, envió Dios en vuestros corazones el espíritu de su Hijo, clamando en oración al Padre, lo cual en los perfectos es en la manera dicha. Y no hay que maravillar que el alma pueda una cosa tan alta; porque dado que Dios la haga merced que llegue a estar deiforme y unida en ía Santísima Trinidad, en que ella se hace Dios por participación, ¿qué cosa tan increíble es que obre ella su obra de entendimiento, noticia y amor en la Trinidad juntamente con ella como la misma Trinidad, por modo participado, obrándolo Dios en la misma alma?

1 G, V, Vd. y Br. suprimen las palabras y transformada.

2 Gal., IV, 6.

CANTICO ESPIRITUJYL 4. Y cómo esto sea, no hay más saber ni poder para decir, sino dar a entender cómo el Hijo de Dios nos alcanzó este alto estado y nos mereció este alto puesto, como dice San Juan, de poder ser hijos de Dios (1), y así lo pidió al Padre por el mismo San Juan, diciendo: Pater, voló ut quos dedisti mihi, ut ubi sum ego, et illi sint mecum: ut videant claritatem meatn quam dedisti mihi (2). Que quire decir: Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy también ellos estén conmigo, para que vean la claridad que me diste, es a saber: que hagan por participación en nosotros la misma obra que yo por naturaleza, que es aspirar el Espíritu Santo. Y dice más: No ruego, Padre, solamente por estos presentes, sino también por aquellos que han de creer por su doctrina en mí, que todos ellos sean una misma cosa; de la manera que tú, Padre, estás en mí y yo en tí, así ellos en nosotros sean una misma cosa; y yo la claridad que me has dado, he dado a ellos, para que sean una misma cosa, como nosotros somos una misma cosa; yo en ellos y tú en mí, porque sean perfectos en uno; porque conozca el mundo que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí (3), que es comunicándoles el mismo amor que al Hijo, aunque no naturalmente como al Hijo, sino, como habernos dicho, por unidad y transformación de amor. Como tampoco se entiende aquí quiere decir el Hijo al Padre que sean los santos una cosa esencial y naturalmente como lo son el Padre y el Hijo; sino que lo sean por unión de amor, como el Padre y el Hijo están en unidad de amor. De donde las almas esos mismos bienes poseen por participación, que él por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participación, iguales y compañeros suyos de Dios. De donde San Pedro dijo: Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor, de la manera que nos son dadas todas las cosas de su divina virtud para la vida y la piedad por el conocimiento de aquel que nos llamó con su 1 [. 12.

2 XVII. 24.

3 Ibid.. 23.

propia gloria y virtud, por el cual muy grandes y preciosas promesas nos dio, para que por estas cosas seamos hechos compañeros de la divina naturaleza (1); lo cual es participar el alma a Dios obrando en él, acompañadamente con él, la obra de la Santísima Trinidad, de la manera que habernos dicho, por causa de la unión sustancial entre el alma y Dios. Lo cual, aunque se cumple perfectamente en la otra vida, todavía en ésta cuando se llega al estado perfecto, se alcanza gran rastro y sabor de ello, al modo que vamos diciendo, aunque, como habernos dicho, no se puede decir.

5. ¡Oh, almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!: ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis? Vuestras pretensiones son bajezas, y vuestras posesiones miserias. ¡Oh, miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos y para tan grandes voces sordos, no viendo que en tanto que buscáis grandezas y glorias os quedáis miserables y bajos de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos! Sigúese lo segundo que el alma pide, es a saber.

El canto de la dulce filomena.