6. Lo que nace en el alma de aquel aspirar del aire, es el canto de la dulce filomena; porque así como el canto de la filomena, que es el ruiseñor, se oye en la primavera, pasados ya los fríos y lluvias del invierno y hace melodía al oído y al espíritu recreación, así en esta actual comunicación y transformación de amor, amparada ya la Esposa y libre de todas las turbaciones y variedades temporales y desnuda y purgada de las imperfecciones y penalidades y nieblas naturales, siente nueva primavera en su espíritu, en el cual siente la dulce voz del Esposo, que es su dulce filomena, la cual refrigera y renueva la sustancia de su alma, diciendo: Levántate, date priesa, amiga mía, paloma mía, hermosa mía y ven, porque ya ha pasado el invierno, las lluvias se han ya ido y apartado lejos, las flores han parecido ya en nuestra tierra, y llegado el tiempo del podar, y la voz de la tortolica se ha oído en nuestra tierra (2).
1 II, Petr., I, 2.
2 Cant., II, 10.
2 Cant., II, 10.
7. En la cual voz del Esposo que la habla en lo interior del alma siente la Esposa fin de males y principio de bienes, en cuyo refrigerio y amparo y sentimiento sabroso ella también da su voz de dulce filomena con nuevo canto a Dios juntamente con el que la causa. Porque él da la voz a ella, para que (1) ella en uno la dé junto con él a Dios, porque ésa es la pretensión y deseo de él, según también el mismo Esposo lo desea en los Cantares, que hablando con ella dice: Levántate, date priesa, amiga mía, y ven paloma mía en los agujeros de la piedra y caverna de la cerca; muéstrame tu rostro, suene tu voz en mis oídos, porque tu voz es dulce y tu rostro hermoso (2). Los Didos de Dios significan aquí los deseos de Dios que tiene de que le alabemos perfectamente; porque la voz que aquí pide a la Esposa es alabanza perfecta y jubilación a Dios, la cual voz, para que sea perfecta, dice el Esposo que la dé y suene en las cavernas de la piedra, que son las inteligencias amorosas de los misterios de Cristo, en que dijimos arriba estaba el alma unida con él; que porque en esta unión el alma jubila y alaba a Dios con el mismo Dios, como decíamos del amor, es alabanza perfecta, porque estando el alma en perfección, hace las obras perfectas. Y así esta voz es muy dulce para Dios y para el alma, y así se sigue: Porque tu voz es dulce, es a saber: no solo para ti, sino también para mí, porque estando en uno conmigo, das tu voz en uno de dulce filomena para mí conmigo.
El soto y su donaire.
8. La tercera cosa que dice el alma la han de mostrar allí por medio del amor es el soto y su donaire. Por soto entiende aquí a Dios con todas las criaturas que en él están; porque así como todos los árboles y plantas tienen su vida y raíz en el soto, así las criaturas celestes y terrestres tienen en Dios su raíz y su vida. Esto, pues, dice el alma, que allí se mostrará a Dios en cuanto es vida y ser a todas las criaturas, conociendo 1 Br.: Porque si él da la voz a ella, es para que...Vd.: porque él da la voz a ella, es para que...G y V.: porque él da su voz a ella, es para que...2 II. 13.
en él el principio y duración de ellas y a ellas, porque sin é] no se le da al alma nada, ni estima conocerlas por vía espiritual. El donaire del soto desea también mucho el alma ver, el cual es la gracia y sabiduría y donaire que de Dios tiene, no sólo cada una de las criaturas, sino la que hacen entre sí en la respondencia sabia y ordenada de unas a otras, así superiores como inferiores; lo cual es conocer en las criaturas por vía contemplativa, que es cosa de gran deleite, porque es conocer acerca de Dios. Y así se sigue lo cuarto.
En la noche serena.
En la noche serena.
9. Esta noche en que el alma desea ver estas cosas, es la contemplación, porque la contemplación es oscura, que por eso la llaman por otro nombre mística teología, que quiere decir sabiduría escondida y secreta de Dios, en la cual sin ruido de palabras y sin servicio y ayuda de algún sentido corporal ni espiritual, como en silencio y quietud de la noche, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, enseña Dios ocultísima y secretísimamente al alma, sin ella saber cómo; lo cual algunos espirituales llaman entender no entendiendo. Porque esto no lo hace el entendimiento activo, que llaman los filósofos, el cual obra en formas y fantasías y aprensiones de las cosas; mas hácese en el entendimiento en cuanto posible y pasivo, el cual no recibe las tales formas, etc., sino pasivamente recibe inteligencia substancial, la cual le es dada sin algún oficio suyo activo, ni obra.
10. Y por eso, no sólo llama a esta contemplación noche, pero también la llama serena; porque así como la noche se llama serena porque está limpia de nubes y vapores en el aire, que son los que ocupan la serenidad de la noche, así esta noche de contemplación está para la vista del entendimiento rasa y ajena de todas nubes de formas y fantasías y noticias particulares que pueden entrar por los sentidos, y está limpia también de cualesquier vapores de afectos y apetitos; por lo cual la contemplación es noche serena para el sentido y entendimiento natural, según lo enseña el Filósofo, diciendo: Que así como el rayo del sol es oscuro y tenebroso para el ojo del murciélago (1), así las cosas altas y más claras de Dios son oscuras para nuestro entendimiento.
Con llama que consume y no da pena.
11. Todas las cosas pasadas dice el alma aquí en este verso que se las dé el Esposo con llama que consume y no da pena; la cual llama se entiende aquí por el amor de Dios ya perfecto en el alma. Porque para ser perfecto, estas dos propiedades ha de tener, conviene saber: que consuma y trans* forme el alma en Dios, y que no dé pena la inflamación y transformación de esta llama en el alma, y así esta llama es ya amor suave; porque en la transformación del alma en ella hay conformidad y satisfacción de ambas partes, y, por tanto, no da pena de variedad de más o menos, como hacía antes que el alma llegase a la capacidad de este perfecto amor; porque habiendo llegado, está ya el alma tan transformada y conforme con Dios, como el carbón encendido lo está con el fuego, sin aquel humear y respendar (2) que hacía antes que lo estuviese, y sin la oscuridad y accidentes propios que tenía antes que del todo entrase el fuego en él. Las cuales pro* piedades de oscuridad, humear y respendar (3) ordinariamente tiene el alma con alguna pena y fatiga acerca del amor de Dios, hasta que llegue a tal grado de perfección de amor, que la posea el fuego de amor, llena y cumplida (4) y suavemente, sin pena de humo y de pasiones y accidentes naturales, pero transformada en llama suave, que la consumió acerca de todo eso y la mudó en Dios, en que sus movimientos y acciones son ya divinas.
12. En esta llama quiere la esposa que la dé el Esposo, como habernos dicho, todas las cosas que ella pretende, porque 1 Metaph.. lib. I. c. II. Véase también a S. Tomas en la Summa. part. I. q. XII. a. I. Este principio de Aristóteles le aduce vanas veces el Santo en sus escritos.
3 G como arriba. V: resplandecer.
4 Br; llena y amplidñ.
no las quiere poseer, ni estimar ni gozar sin perfecto y suave (1) amor de Dios.
Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, Y el cerco sosegaba, Y la caballería A vista de las aguas descendía.
1. En esta última canción quiere dar a entender el alma la disposición que tiene ya para recibir las mercedes que en este estado se gozan y ella ha pedido al Esposo, las cuales sin la tal disposición no se pueden recibir ni conservar en ella, y así pone al Amado delante cuatro disposiciones o conveniencias, que son bastantes para lo dicho, para más obligarle (2) a que se las haga, como es dicho. La primera, estar ya su alma desasida y ajenada de todas las cosas. La segunda, estar ya vencido y ahuyentado el demonio. La tercera, tener ya sujetadas las pasiones del alma y apetitos naturales y espirituales (3). La cuarta, estar ya reformada y purificada la parte sensitiva conforme a la espiritual, de manera que no sólo no estorbe, mas antes se aune (4) con el espíritu participando de sus bienes, todo lo cual dice ella en la dicha canción, diciendo: Que nadie lo miraba (5).
2. Lo cual es como si dijera: mi alma está ya tan sola y ajenada y desasida de todas las cosas criadas de arriba y de abajo y tan adentro entrada en el recogimiento contigo, que 1 V suave. Estas palabras se omiten en G, V, Vd. y Br.
2 Bj. y Bz. omiten: para más obligarle a que se las haga, como es dicho.
3 G, V, Vd. y Br. suprimen las palabras: y apetitos naturales y espirituales.
4 G, V, Vd. y Br. leen: mas antes sea uno.
5 G y V omiten este verso y su comentario.
ninguna de ellas la alcanza ya de vista, es a saber, a moverla a gusto con su suavidad, ni a disgusto y molestia con su miseria y bajeza, porque estando mi alma tan lejos de ellas, quedan muy atrás de vista perdidas; y no sólo eso, pero Aminadab tampoco parecía (1).
3. El cual Aminadab en la Escritura Divina significa el demonio adversario del alma esposa, el cual la combatía siempre y turbaba con su innumerable munición de tentaciones y asechanzas, porque no se entrase en esta fortaleza y escondrijo del recogimiento interior con el Amado; en el cual puesto está el alma tan favorecida y fuerte en virtudes y victoriosa, que el demonio no osa parecer delante de ella. De donde por estar ella en el favor de tal abrazo, y porque también en el ejercicio de las virtudes ha vencido al demonio perfectamente, de manera que le tiene ya ahuyentado con la fortaleza de sus virtudes, no parece más delante de ella, y por eso dice bien, que Aminadab tampoco parecía.
Y el cerco sosegaba.
4. Por el cual cerco entiende aquí (2) las pasiones y apetitos del alma, que cuando no están vencidos y amortiguados la cercan y combaten en derredor, por lo cual los llama el cerco; el cual dice que también está ya sosegado, que pues así es, no deje de comunicarle y hacerle las mercedes que le ha pedido, pues el dicho cerco no puede ya impedir la paz interior que se requiere para recibirlas, poseerlas y conservarlas. Esto dice, porque en este estado es necesario que las pasiones del ánima estén compuestas y los apetitos y afecciones mortificadas, de manera que ninguna molestia ni guerra hagan, antes todo este cerco ya dicho con sus operaciones se conformen con el espíritu interior y en su manera se recojan a gozar de los deleites que él goza, por lo cual dice luego.
1 En los siguientes comentarios hasta el fin, abundan las variantes en los códices Bz.. Bj., Gr., Lch„ 8.654 y en la edición madrileña, como podrá verse en los Apéndices.
2 V y Vd.: Por el cual entiende aquí, según creo...Br.: Por el cual creo entiende aquí...G.: Por el cual entiende aquí, según entiendo, aquellas pasiones...Y la caballería A vista de las aguas descendía.
5. Por las cuales aguas entiende aquí los bienes y deleites espirituales de Dios de que en este estado goza el alma. Por la caballería entiende las potencias de la parte sensitiva, así interiores como exteriores, las cuales dice la Esposa que en este estado descienden a vista de estas aguas espirituales, porque de tal manera está ya en este estado purificada y espiritualizada en alguna manera la parte sensitiva del alma, que ella con sus potencias sensitivas (1) y fuerzas naturales se recogen a participar y gozar en su manera de las grandezas espirituales que Dios está comunicando al espíritu, según lo quiso entender David cuando dijo: Cor meum et caro mea exultaverunt in Deum vivum (2). Que quiere decir: Mi espíritu y mi carne se gozaron y deleitaron en Dios vivo.
6. Y es de notar que no dice aquí la Esposa que la caballería descendía a gustar las aguas, sino a vista de ellas, porque esta parte sensitiva con sus potencias no pueden esencial y propiamente gustar los bienes espirituales, porque no tienen proporcionada capacidad para eso, no sólo en esta vida, pero ni en la otra; sino por cierta redundancia del espíritu, reciben la recreación y deleite de ellos, por el cual son atraídas (3) estas potencias y sentidos corporales al recogimiento interior en que está bebiendo (4) el alma los bienes espirituales; lo cual más es descender a la vista de ellos que al gusto esencial de ellos; pero gustan, como habernos dicho (5), la redundancia que del alma se comunica en ellos. Y dice aquí el alma que descendían, y no otro vocablo alguno, para dar a entender que todas estas potencias descienden y bajan de sus operaciones naturales, ce- 1 Falta esta palabra en la edición de Brusela*.
2 Ps. LXXXIH. 3.
3 G, V. Vd. y Br. leen malamente atribuidas.
4 Recibiendo, dicen G, V, Vd. y Br.
5 Br. modifica: "lo cual más es descender a la vista de ellos que al gusto esencia de ellos, pero gustan, como habernos dicho. G, V y Vd.: "lo cual mas es descender a la vista de ellos que al gusto esencial de ellos, pero gustan, como habernos dicho."
sando de ellas al recogimiento interior; en el cual sea servido el Señor Jesús (1), Esposo dulcísimo, poner a todos los que invocan su santísimo nombre, al cual es honra y gloria juntamente con el Padre y el Espíritu Santo in saecula saeculorum. Amén (2).
1 G, V, Vd. y Br.: El Señor Jesucristo.
2 Bj., G, V, Vd., Md. y Br. añaden Laus Deo. Lch.: Soli Deo honor ef gloria. Gr. y 8.654: Finis.
(SEGUNDA REDACCION) Declaración de las Canciones que tratan del ejercicio de amor entre el Alma y el Esposo Cristo, en la cual se tocan y declaran algunos puntos y efectos de oración, a petición Je la Madre Ana de Jesús, priora de las Descalzas en San José de O ranada. Año de 1584 años (1).
PROLOGO (2).
1. Por cuanto estas canciones, religiosa Madre (3), parecen ser escritas con algún fervor de amor de Dios, cuya sabiduría y amor es tan inmenso, que, como se dice en el libro de la Sabiduría, toca desde un fin hasta otro fin (4), y el alma que de él es informada y movida, en alguna manera esa misma abundancia e ímpetu lleva en el su decir, no pienso yo ahora declarar toda la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellas lleva, antes sería ignorancia pensar que los dichos de amor en inteligencia mística, cuales son los de las presentes canciones, con alguna manera de palabras se puedan bien explicar; porque el Espíritu del Señor que ayuda nuestra flaqueza, como dice San Pablo, morando en nosotros, pide por nosotros con gemidos inefables lo que nosotros no podemos bien entender ni comprender para lo manifestar. Porque, ¿quién podrá escribir lo que a las almas amorosas, donde él mora, 1 En este título hay algunas discrepancias en los códices, aunque todos vienen a decir lo mismo en la substancia. A dice solamente: Vía iluminativa. Prólogo a la M. Arta de Jesús, descalza carmelita.
2 Ya se ha dicho que el Códice de Segovia suprime el prólogo y las cuarenta canciones que vienen a continuación. También Bg. suprime el prólogo, y el poema lo trae al fin. G y Ej. omiten sólo el prólogo.
3 S suprime las palabras: religiosa madre.
4 VIII, I.
hace entender? Y ¿quién podrá manifestar con palabras lo que las hace sentir? Y ¿quién, finalmente, lo que las hace desear? Cierto, nadie lo puede; cierto, ni ellas mismas por quien pasa lo pueden; porque ésta es la causa por qué con figuras, comparaciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sien.-ten, y de la abundancia del espíritu vierten secretos y misterios que con razones lo declaran. Las cuales semejanzas, no leídas con la sencillez del espíritu de amor e inteligencia que a ellias llevan, antes parecen dislates que dichos puestos en razón, según es de ver en los divinos Cantares de Salomón y en otros libros de la Escritura Divina, donde no pudiendo el Espíritu Santo dar a entender (1) la abundancia de su sentido por términos vulgares y usados, habla (2) misterios en extrañas figuras y semejanzas. De donde se sigue, que los santos doctores, aunque mucho dicen y más digan, nunca pueden acabar de declararlo por palabras, así como tampoco por palabras se pudo ello decir; y así, lo que de ello se declara, ordinariamente es lo menos que contiene en sí.
2. Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante inteligencia mística, no se podrán declarar al justo, ni mi intento será tal, sino sólo dar alguna luz general (3) (pues V. R. así lo ha querido) (4); y esto tengo por mejor, porque los dichos de amor es mejor declararlos (5) en su anchura para que cada uno de ellos se aproveche según su modo y caudal de espíritu, que abreviarlos a un sentido a que no se acomode todo paladar. Y así, aunque en alguna manera se declaran, no hay para qué atarse a la declaración; porque la sabiduría mística (la cual es por amor, de que las presentes canciones tratan), no ha menester distintamente entenderse para ha- 1 S: donde no pudiéndose dar a entender. B: donde no queriendo el Espíritu Santo dar a entender.
2 S: habla el Espíritu Santo. A abrevia: por términos vulgares y semejanzas. De donde...3 A, Av., B, Bz. y S.: en general.
4 S suprime las palabras del paréntesis.
cer efecto de amor y afición en el alma; porque es a modo de la fe, en la cual amamos a Dios sin entenderle (1).
3. Por tanto, seré bien breve, aunque no podrá ser menos de alargarme en algunas partes donde lo pidiere la materia y donde se ofreciere ocasión de tratar y declarar algunos puntos y efectos de oración, que por tocarse en las canciones muchos, no podrá ser menos de tratar algunos. Pero dejando los más comunes, trataré brevemente los más extraordinarios que pasan por los que han pasado, con el favor de Dios, de principiantes, y esto por dos cosas: la una, porque para los principiantes hay muchas cosas escritas; la otra, porque en ello hablo con V. R. por su mandado, a la cual Nuestro Señor (2) ha hecho merced de haberle sacado de esos principios, y lleva -dolé más adentro al seno de su amor divino. Y así espero que aunque se escriban aquí algunos de teología escolástica cerca del trato interior del alma con su Dios, no será en vano haber hablado algo a lo puro del espíritu, en tal manera; pues aunque a V. R. le falte (3) el ejercicio de teología escolástica con que se entienden las verdades divinas, no le falta el de la mística, que se sabe por amor, en que no solamente se saben, mas juntamente se gustan.
li. Y porque lo que dijere (lo cual quiero sujetar al mejor juicio, y totalmente a el de la Santa Madre Iglesia), haga más fe, no pienso afirmar cosa de mío (4), fiándome de experiencia que por mí haya pasado, ni de lo que en otras personas espirituales (5) haya conocido, o de ellas oído (aunque de lo uno y de lo otro me pienso aprovechar), sin que con autoridades de la Escritura Divina vaya confirmado y declarado, a lo menos en lo que pareciere (6) más dificultoso de entender. En las cuales llevaré este estilo, que primero las pondré las sentencias 1 A y B: sin entenderse. S: sin entenderle claramente.
2 S modifica: "porque en elio hablo con personas a las cuales Nuestro Señor ha hecho merced de haberlas sacado de estos principios y llevádolas..."
3 S: pues aunque a algunas les falte.
4 S omite las palabras: de mío.
5 Av. y Bz.: otras personas particulares espirituales.
6 S: fuere.
de su latín, y luego las declararé al propósito de lo que se trajeren. Y pondré primero juntas todas las Canciones, y luego por su orden iré poniendo cada una de por si para haberlo de declarar; de las cuales declararé cada verso, poniéndole al principio de su declaración.
FIN DEL PROLOGO CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO u> ESPOSA (2) 1. — ¿A dónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste, Habiéndome herido (3); Salí tras ti clamando, y eras ido (4).
2. — Pastores, los que fuerdes Allá por las majadas al Otero, Si por ventura vierdes Aquel que yo más quiero, Decilde que adolezco, peno y muero.
3. — Buscando mis amores, Iré por esos montes y riberas, Ni cogeré las flores, Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras.
4. — ¡Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! (5) ¡Oh, prado de verduras, De flores esmaltado, Decid si por vosotros ha pasado!
5. — Mil gracias derramando, 1 Asi leen Jaén, A, Av., B, Bz. y S. En los demás hay alguna pequeña discre pancia en el título.
2 Así Jaén, A y S. Los demás no traen esta palabra.
3 Ej. y G: Dejándome herido.
4 G y S:...y ya eras ido. Ej.: ya eras ido.
5 Bg.: Plantadas por la mano de mi Amado.
Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (1).
6. — ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero, No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (2), Que no saben decirme lo que quiero.
De ti me van mil gracias refiriendo, Y todos más me llagan, Y déjame muriendo (4) Un no sé qué que quedan balbuciendo (5).
Oh vida (6), no viviendo donde vives, Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?
9. — ¿Por qué, pues, has llagado (7) Aqueste' corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado, ¿Por qué asi le dejaste, Y no tomas el robo que robaste? 10. — Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacellos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre de ellos, Y sólo para ti quiero tenellos (8).
1 Ej. y G.:...de su hermosura.
2 Av. y B: De hoy ya más mensajero. A: De hoy más mensajero.
3 Ej.: Y todos cuantos vacan. A: Y todos cuantos bajan.
4 Bz.. Ej., Bg. y S: V déjame muriendo. A copió Y déjunme. pero se tachó la n.
5 Av.: Ya un no sé que quedan balbuciendo.
6 B. Oh alma...7 G: ¿Por qué. pues me has llagado.
8 Por descuido omite A esta estrofa.
1 1. — Descubre tu presencia, Y máteme tu vista y hermosura; Mira que la dolencia De amor, que no se cura Sino con la presencia y la figura.
Si en esos tus semblantes plateados, Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!
13. — Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.
esposo (1) Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
14. — Mi Amado, las montañas (2), Los valles solitarios nemorosos (3), Las ínsulas extrañas, Los ríos sonorosos, El silbo de los aires amorosos.
15. — La noche sosegada En par de los levantes del aurora, La música callada, La soledad sonora, La cena que recrea y enamora.
16. — Cazadnos las raposas, Que está ya florecida nuestra viña (4), En tanto que de rosas 1 Esta palabra sólo se lee en Jaén y S. Esta suele traerla algunas veces más, pero nos acomodamos al de Jaén.
2 B: Mirando las montañas.
3 A: íremerosos por nemorosos.
4 En G. un corrector enmienda así el verso: Que está ya muy florida nuestra viña.
Hacemos una piña, Y no parezca nadie en la montiña (1).
17. — Detente, Cierzo muerto, Ven, Austro, que recuerdas los amores (2), Aspira por mi huerto, Y corran tus olores (3), Y pacerá el Amado entre las flores.
18. — Oh, ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea, Morá en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.
19. — Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas (4) De la que va por ínsulas extrañas.
20. — A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores (5) Y miedos de las noches veladores.
21. — Por las amenas liras, Y canto de serenas os conjuro, Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa (6) duerma más seguro.
22. — Entrádose ha la Esposa En el ameno huerto deseado, Y a su sabor reposa, 1 A y Bz.: camptña.
3 Así Jaén y S. Los demás: Y corran sus olores.
4 Av., B y Bz.: campañas.
5 Av., Bz. y G: Aires, aguas, ardores.
6 G: El Esposo El cuello reclinado Sobre los dulces brazos del Amado.
23. — Debajo del manzano, Allí conmigo fuiste desposada, Allí te di la mano, Y fuiste reparada Donde tu madre fuera violada.
24. — Nuestro lecho florido De cuevas de leones enlazado, En púrpura tendido (1), De paz edificado, De mil escudos de oro coronado.
25. — A zaga de tu huella Las jóvenes discurren al camino (2) Al toque de centella, Al adobado vino, Emisiones de bálsamo divino.
26. — En la interior bodega De mi amado bebí, y cuando salía Por toda aquesta vega, Ya cosa no sabía (3), Y el ganado perdí que antes seguía.
27. — Allí me dió su pecho, Allí me enseñó ciencia muy sabrosa, Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa, Allí le prometí de ser su esposa.
28. — Mi alma se ha empleado, Y todo mi caudal en su servicio; Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio, Que ya sólo en amar (4) es mi ejercicio.
1 B y Bg.: teñido.
2 G: Los jóvenes descubren el camino. Ej.: Las jóvenes descubren...3 B y Bg.: Yo cosa no sabía.
4 A: Que ya en amorar...29. — Pues ya si en el ejido (1) De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido; Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada (2).
En las frescas mañanas escogidas, Haremos las guirnaldas. En tu amor floridas (4), Y en un cabello mío entretejidas.
31. — En solo aquel cabello Que en mi cuello volar consideraste, Mirástele en mi cuello, Y en él preso quedaste, Y en uno de mis ojos te llagaste.
32. — Cuando tú me mirabas, Su gracia en mi tus ojos imprimían (5): Por eso me adamabas, Y en eso merecían Los míos adorar lo que en ti vían.
33. — No quieras despreciarme, Que si color moreno en mí hallaste, Ya bien puedes (6) mirarme, Después que me miraste, Que gracia y hermosura en mí dejaste.
34. — La blanca palomica Al arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica Al socio deseado (7) 1 G decía, antes de que un corrector reciente lo enmendase: Pues ya tiene elegido.
2 Jaén. A y Bg.: Perdediza. Ej.:...y fué hallada.
3 Bg.: De flores esmaltadas: un corrector enmendó: De flores y esmeraldas. •f Bg.. Bz.. E). y S: florecidas.
5 Bg.: Tu gracia...6 B: podrás.
7 Bg.: £/ ocio deseado.
En las riberas verdes (1) ha hallado.
35. — En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.
36. — Gocémonos, Amado, Y vamonos a ver en tu hermosura Al monte y al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.
37. — Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.
38. — Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.
39. — El aspirar del aire, El canto de la dulce Filomena, El soto y su donaire, En la noche serena Con llama que consume y no da pena (2).
40. — Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, Y el cerco sosegaba (3), Y la caballería A vista de las aguas descendía (4).
1 G y Ej.:...verdes riberas...2 G; Con llama que consuma y no dé pena, i Bg.: Y el ciervo sosegaba.
4 Av y Bz.: parecía.
ARGUMENTO ARGUMENTO (1) 1. El orden que llevan estas Canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios hasta que llega al último estado (2) de perfección, que es matrimonio espiritual; y así, en ellas se tocan los tres estados o vías de ejercicio espiritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dicho estado, que son: purgativa, iluminativa y unitiva, y se declaran acerca de cada una algunas propiedades y efectos de ella (3).
2 El principio de ellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa. Las de más adelante tratan de los aprovechados, donde se hace el desposorio (4) espiritual, y ésta es la vía iluminativa. Después de éstas, las que se siguen tratan de la vía unitiva, que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual vía unitiva y de perfectos se sigue a' la iluminativa, que es de los aprovechados (5); y las últimas canciones tratan del estado beatífico, que sólo ya el alma en aquel estado perfecto pretende (6).
1 G y Ej.: Prólogo al lector.
2 G: grado.
3 S: de ellas.
4 G: matrimonio.
5 Sg. omite las palabras: "La cual vía unitiva y de perfectos, se sigue a ia iluminativa, que es de los aprovechados." Bg. en cambio omite las frases anteriores: "que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual vía unitiva..." Ya se ve que fué descuido del copista, que saltó de una frase a otra igual.
6 Ej. trae bastantes variaciones en este Argumento, que es como sigue: "El orden que llevan estas Canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios hasta que llega al último estado de la perfección, que es matrimonio espiritual: y asi en ellas se tocan los tres estados o vías del ejercicio espiritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dichoso estado de perfección, y se declara acerca de cada una de estas vías algunas propiedades y efectos de ella. El principio de ellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa. Otras adelante tratan de los aprovechados, que es la via iluminativa; y después de éstas, las que se siguen tratan de la via unitiva en que se cuentan muchas propiedades y alabanzas de Dios, hasta llegar al matrimonio espiritual, que es a lo que se puede llegar en esta vida."
COMIENZA LA DECLARACION DE LAS CANCIONES DE AMOR ENTRE LA ESPOSA Y EL ESPOSO CRISTO (1).
ANOTACION (2).
1. Cayendo el alma en la cuenta de lo que está obligada a hacer, viendo que la vida es breve (3), la senda de la vida eterna (4) estrecha (5), que el justo apenas se salva (6), que las cosas del mundo son vanas y engañosas, que todo se acaba y falta como el agua que corre (7), el tiempo incierto, la cuenta estrecha, la perdición muy fácil, la salvación muy dificultosa; conociendo, por otra parte, la gran deuda que a Dios debe en haberle criado solamente para sí, por lo cual le debe el servicio de toda su vida, y en haberla redimido solamente por sí mismo, por lo cual le debe todo el resto y correspondencia del amor de su voluntad (8), y otros mil beneficios en que se conoce obligada a Dios desde antes que naciese, y que gran parte de su vida se ha ido en el aire, y que de todo esto ha de haben cuenta y razón, así de lo primero, como de lo postrero, hasta el último cuadrante (9), cuando escudriñará Dios a Jerusalén 1 S: Comienza la Declaración de las Canciones.
2 S: Anotación a la canción siguiente, que es la primera. A, B y Bg. no copian la palabra Anotación.
3 Job.. XIV. 5.
4 A y Bg. suprimen: de la vida eterna. B: la senda eterna. Ej. y G omiten vida.
5 Matth., VII. 14.
6 I Petr.. IV. 18.
7 II Reg.. XIV. 14.
8 A. Av.. G y Sg. omiten: del amor. Ej. modifica: "en haberla redimido, por lo cual aun no tiene con que pagar a Oios, y otros mil beneficios..."
9 Matth.. V. 26.
con candelas encendidas (1), y que ya es tarde y por ventura lo postrero del día (2); para remediar tanto mal y daño, mayormente sintiendo a Dios muy alejado (3) y escondido por haberse ella querido olvidar tanto de él entre las criaturas, tocada ella de pavor y dolor de corazón interior sobre tanta perdición y peligro, renunciando todas las cosas, dando de mano a todo negocio, sin dilatar un día ni una hora, con ansia y gemido salido del corazón, herido ya del amor de Dios, comienza a invocar a su Amado, y dice: ¿A dónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste, Habiéndome herido (4), Salí tras ti clamando y eras ido (5).
2. En esta primera canción, el alma enamorada (6) del Verbo Hijo de Dios su Esposo, deseando unirse con él por clara y esencial visión (7), propone sus ansias de amor, querellándose a él de la ausencia, mayormente que habiéndola él herido y llagado de su amor (8), por el cual ha salido de todas las cosas criadas y de sí misma, todavía haya de padecer la ausencia de su Amado, no desatándola (9) ya de la carne mortal, para poderle gozar en gloria de eternidad, y así dice: ¿A dónde te escondiste?
1 Sophon, I, 12.
2 Matth., XX. 6.
3 ] y S: enojado.
4 G y Ej.: Dejándome herido.
5 G:...y ya eras ido. Ej. y S:...ya eras ido.
6 Ej., G y Sg.: el alma herida ya y enamorada.
7 Bg.: unión.
8 Bg.; mano. Jaén es el único que omite: y llagado.
9 Seg.: no matándola y sacándola, desatándola. G: tratándola, sacándola y desatándola. Ej.: no sacándola y desatándola.
3. Y gs como si dijera: Verbo, Esposo mío, muéstrame el lugar donde estás escondido; en lo cual le pide la manifestación de su divina esencia, porque el lugar donde está escondido el Hijo de Dios, es, como dice San Juan (i), el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo mortal, y escondida de todo humano entendimiento; que por eso Isaías, hablando con Dios, dijo. Verdaderamente, tú eres Dios escondido (2). De donde es de notar, que por grandes comunicaciones y presencias y altas y subidas noticias de Dios que un alma en esta vida tenga, no es aquello esencialmente Dios, ni tiene que ver con él, porque todavía a la verdad le está al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma sobre todas esas grandezas tenerle por escondido, y buscarle escondido, diciendo: ¿A dónde te escondiste? Porque ni la alta comunicación ni presencia sensible es cierto testimonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su ausencia (3) en ella, por lo cual, el Profeta Job dice: Si viniere a mí no le veré, y si se fuere no le entenderé (4).