4. En lo cual se ha de entender, que si el alma sintiere gran comunicación o sentimiento o noticia espiritual, no por eso se ha de persuadir a que aquello que siente es poseer o ver clara y esencialmente a Dios, o que aquello sea tener más a Dios o estar más en Dios, aunque más ello sea (5); y que si todas esas comunicaciones sensibles y espirituales faltaren, quedando ella en sequedad, tiniebla y desamparo, no por eso ha de pensar que la falta Dios más así que así, pues que realmente ni por lo uno puede saber de cierto estar en su gracia, ni por lo otro estar fuera de ella, diciendo el Sabio (6): Ningu- 1 I. 18.
2 XLV, 15.
3 El Ms. de Sg. había trasladado presencia, y un corrector lo enmienda. Bz.. en el alma, es menos testimonio de su presencia.
4 IX. 11.
5 Bg: "que aquello que se siente es poseer verdaderamente a Dios, o estarnos en Dios, aunque más ello sea, temer más a Dios.
Eccles.. IX, 1.
no sabe si es digno de amor o de aborrecimiento delante de Dios. De manera que el intento principal del alma en este verso, no es sólo pedir la devoción afectiva y sensible en que no hay certeza ni claridad de la posesión del Esposo en esta vida, sino principalmente la clara presencia y visión de su esencia en que desea estar certificada y satisfecha en la otra.
5. Esto mismo quiso decir la Esposa en los Cantares divinos cuando, deseando unirse con la Divinidad del Verbo Esposo suyo, la pidió al Padre, diciendo: Muéstrame dónde te apacientas, y dónde te recuestas al mediodía (1). Porque en pedir le mostrase dónde se apacentaba, era pedir le mostrase la esencia del Verbo Divino, su Hijo, porque el Padre no se apacienta en otra cosa que en su único Hijo (2), pues es la gloria del Padre; y en pedir le mostrase el lugar donde se recostaba, era pedirle lo mismo, porque el Hijo solo es el deleite del Padre (3), el cual no se recuesta en otro lugar, ni cabe en otra cosa que en su amado Hijo, en el cual todo él se recuesta, comunicándole toda su esencia, al mediodía, que es la eternidad, donde siempre le engendra y le tiene engendrado. Este pasto, pues, del Verbo (4) Esposo, donde el Padre so apacienta en infinita gloria, y este lecho florido (5), donde con infinito deleite de amor se recuesta escondido profundamente de todo ojo mortal y de toda criatura, pide (6) aquí el atina Esposa cuando dice: ¿A dónde te escondiste?
6. Y para que esta sedienta alma venga a hallar a su Esposo y unirse con él por unión de amor en esta vida, según puede, y entretenga su sed (7) con esta gota que de él se puede gustar en esta vida, bueno será, pues lo pide a su Esposo, tomando la mano por él, le respondamos mostrándole el lugar más cierto donde está escondido, para que allí lo halle a lo 1 l, 6.
1 l, 6.
2 G y S: unigénito Hijo. Ej.: en otra cosa sino en el Verbo su Hijo.
3 A suprime por descuido dos de las seis lineas anteriores. ■4 S: Este pasto, pues, es el Verbo.
5 S: y es el lecho florido.
6 S: y esto pide.
7 Ser traslada por equivocación Jaén.
cierto con la perfección y sabor que puede en esta vida (1) y así no comience a vaguear en vano tras las pisadas de las compañías. Para lo cual es de notar, que el Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, esencial y presencialmente está escondido en el íntimo ser del alma; por tanto, el alma que le ha de hallar conviene salir de todas las cosas (2) según la afición y voluntad, y entrarse en sumo recogimiento (3) dentro de sí misma, siéndole todas las cosas como si no fuesen. Que por eso San Agustín, hablando en los Soliloquios con Dios, decía: No te hallaba, Señor, de fuera, porque mal te buscaba fuera, que estabas dentro (4). Está, pues, Dios en el alma escondido, y ahí le ha de buscar con amor el buen contemplativo diciendo: ¿A dónde te escondiste?
7. Oh, pues, alma hermosísima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde está tu Amado, para busicarie y unirte con él, ya se te dice que tú misma eres el aposento donde él mora, y el retrete y escondrijo donde está escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti que esté en ti, o por mejor decir, tú no puedes estar sin él. Catad, dice el Esposo, que el reino de Dios está dentro de vosotros (5). Y su siervo el Apóstol San Pablo: Vosotros, dice, sois templo de Dios (6).
8. Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma (7), aunque esté en pecado mortal (8), cuán- 1 Ej.: "para que allí vea lo cierto con la posesión perfecta y sabor que se puede en esta vida." G: "para que allí lea lo cierto con la posesión, perfección y sabor que se puede en esta vida."
2 S: conviértela salir de todas las cosas.
3 Bg.: y unirse en recogimiento. A y B: entrarse en recogimiento.
4 Misi nuntios meos omnes sensus exteriores, ut quaererem te; et non inveni. qiiia male quaerebam. Video enim. lux mea Deus qui illuminasti me. quia male te per dios quaerebam: quia tu es intus. — S. August., Solil., ML.. 40. 888. — G, Ej. y Sg. añaden: dentro de mí.
5 Luc. XVII. 21.
6 II ad Cor.. VI. 16.
7 A, Sg.. G y Ej: falta della.
8 Un corrector pone al margen en el Ms. de Segovia: "Dándole y conservándole el ser natural."
to menos de la que está en gracia. ¿Qué más quieres, oh alma, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca. Ahí le desea, ahi le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraerás y cansarás, y no le hallarás ni gozarás más cierto ni más presto ni más cerca que dentro de ti. Sólo hay una cosa, que aunque esté dentro de ti, está escondido. Pero gran cosa es saber el lugar donde está escondido para buscarle allí a lo cierto. Y esto es lo que tú también aquí, alma, pides cuando con afecto de amor dices: ¿A dónde te escondiste?
9. Pero todavía dices: ¿puesto está en mí el que ama mi alma, cómo no le halló ni le siento? La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle; porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de entrar, y cuando la halla, él también está escondido como ella. Como quiera, pues, que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dió todas sus cosas (1), convendrá que para que tú le halles, olvidadas todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu (2), y cerrando la puerta sobre ti (es a saber, tu voluntad a todas las cosas) ores a tu Padre en escondido; y así, quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido, y le amarás y gozarás en escondido, y te deleitarás en escondido con él, es a saber (3), sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.
10. Ea, pues, alma hermosa, pues ya sabes que en tu seno tu deseado Amado mora escondido, procura estar con él bien escondida, y en tu seno le abrazarás y sentirás con afición de 1 Matth.. XIII. 44.
2 Matth.. VI, 6.
3 Av. modifica: "ores a tu Padre en escondido y te deleitarás y le sentirás y le amarás y gozarás en escondido, es a saber..." A hace una modificación semejante.
amor. Y mira que a ese escondrijo te llama él por Isaías diciendo: Anda, entra en tus retretes, cierra tus puertas sobre ti (esto es, todas tus potencias a todas las criaturas), escóndete un poco hasta un momento (1), esto es, por este momento de vida temporal. Porque si en esta brevedad de vida guardares, oh alma, con toda guarda tu corazón, como dice el Sabio (2), sin duda ninguna te dará Dios lo que adelante dice Dios también por Isaías diciendo Darétc los tesoros escondidos, y descubrirte he la substancia y misterios de los secretos (3). La cual substancia de los secretos es el mismo Dios, porque Dios es la sustancia de la fe y el concepto de ella, y la fe es el secreto y el misterio. Y cuando se revelare y manifestare esto que nos tiene secreto y encubierto la fe, que es lo perfecto de Dios (4), como dice San Pablo (5), entonces se descubrirán al alma la sustancia y misterios de los secretos; pero en esta vida mortal, aunque no llegará el alma tan a lu puro de ellos como en la otra, por más que se esconda, todavía si se escondiere como Aloiscs (6), en la caverna de la piedra, que es la verdadera imitación de la perfección de la vida del Hijo de Dios, Esposo del alma, amparándola Dios (7) con su diestra, merecerá que le muestren las espaldas de Dios, que es llegar en esta vida a tanta perfección, que se una y transforme por amor en el dicho Hijo de Dios su Esposo; de manera que se sienta tan junta con él y tan instruida y sabia en sus misterios, que cuanto a lo que toca a conocerle en esta vida, no tenga necesidad de decir: ¿ñ. donde te escondiste?
11. Dicho queda, oh alma, el modo que te conviene tener para hallar al Esposo en tu escondrijo; pero si lo quieres volver a oir, oye una palabra llena de sustancia y verdad inaccesible: es buscarle en fe y en amor, sin querer satisfacerte de 1 Isai, XXVI, 20.
2 Prov.. IV. 23.
3 Isai.. XLV, 3.
4 A, omite dos líneas así: es la sustancia de la fe, que es lo perfecto de Dios..- 5 I ad Cor., XIII. 10.
6 Exod., XXXIII, 22.
7 Ej. y G: "que es la verdadera imitación de la pasión de Jesucristo y perfección de su vida santísima, amparándola Dios..." Casi igual se leen estas frases en Sg.
ca?:t:co espiritual cosa, ni gustarla ni entenderla más de lo que debes saber; que esos dos son los mozos del ciego que te guiarán por donde no sabes allá a lo escondido de Dios (1). Porque ia fe, que es el secreto que habernos dicho, son los pies con que el alma va a Dios, y el amor es la guía que la encamina; y andando ella tratando y manoseando (2) estos misterios y secretos de fe, merecerá que el amor la descubra lo que en sí encierra la fe, que es el Esposo que ella desea en esta vida por gracia espepecial (3) de divina unión con Dios, como habernos dicho, y en la otra por gloria esencial, gozándole cara a cara, ya de ninguna manera escondido. Pero, entretanto, aunque el alma llegue a esta dicha unión (4) (que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida), por cuanto al alma todavía le está escondido en el seno del Padre, como habernos dicho, que es como ella le desea gozar en la otra, siempre dice: ¿A dénde te escondiste? (5).
12. Muy bien haces, oh alma, en buscarle siempre escondido, porque mucho ensalzas a Dios y mucho te llegas a él, teniéndole por más alto y profundo que todo cuanto puedes alcanzar; y por tanto, no repares en parte ni en todo lo que tus potencias pueden comprender. Quiero decir, que nunca te quieras satisfacer en lo que entendieres de Dios (6), sino en lo que no entendieres de él; y nunca pares en amar y deleitarte en eso que entendieres o sintieres de Dios, sino ama y deleítate en lo que no puedes entender y sentir de él; que eso es, como habernos dicho, buscarle en fe. Que pues es Dios inaccesible y escondido, como también habernos dicho, aunque más te parezca que le hallas y le sientes y le entiendes, siempre le has de tener por 1 Bg.: "que esos dos son los modos del cielo, por donde no sabrás hallar a lo escondido a Dios." B: mozos del cielo.
2 S: manejando.
3 Así leen Av., Bg.. B, Bz. y G. S: por gracia espiritual. Jaén. A y Sg.: por gracia especial divina unión.
■4 Asi Av.. Bz. y Jaén. Los demás: divina unión.
5 Ej. suprime y modifica mucho de las últimas trece lineas. G también hace algunas modificaciones sin importancia.
6 Ej. salta de esta palabra a la igual siguiente. G resume: "en lo que entendieres de Dios, sino ama y deléitate en lo que no puedes entender y sentir de él, que eso es..."
escondido, y le has de servir escondido en escondido. Y no seas como muchos insipientes que piensan bajamente de Dios, entendiendo que cuando no le entienden o no le gustan o sienten, está Dios más lejos y más escondido; siendo más verdad lo contrario, que cuanto menos distintamente (1) le entienden, más se llegan a él (2), pues como dice el profeta David: Puso en su escondrijo (3) las tinieblas. Así, llegando cerca de el, por fuerza has de sentir tinieblas en la flaqueza de tu ojo. Bien haces, pues, en todo tiempo, ahora de adversidad, ahora de prosperidad espiritual o temporal, tener a Dios por escondido, y así clamar a él diciendo: ¿A dónde te escondiste?
Amado, y me dejaste con gemido.
13. Llámale Amado, para más moverle c inclinarle a su ruego, porque cuando Dios es amado, con grande facilidad (4) acude a las peticiones de su amante. Y así lo dice él por San Juan, diciendo: Si permaneciéredes en mí, todo lo que quisiéredes pediréis, y hacerse ha (5). De donde entonces le puede el alma de verdad (6) llamar Amado, cuando ella está entera con él, no teniendo su corazón asido a alguna cosa fuera de él, y así áe ordinario trae su pensamiento en él. Que por falta de esto dijo Dálila (7) a Sansón (que cómo podía él decir que la amaba, pues su ánimo no estaba con ella? (8). En el cual ánimo se incluye el pensamiento y la afición. De donde algunos llaman al Esposo Amado, y no es su Amado de veras porque no tienen entero con él su corazón, y así su petición no es en la presencia de Dios de tanto valor; por lo cual no alcanzan luego su petición, hasta que continuando la oración vengan a tener su 1 Falta esta palabra er. S. Los manuscritos la traen todos.
2 Así leen G, Ej. y Sg. En cambio Jaén. B, Bg., A y Av. leen asi: "Que cuanto más distintamente le entienden más se llegan a él", yerro manifiesto, pues no es tal el pensamiento del Santo. S: que cuanto menos le entienden...3 Psalm., XVII, 12.
4 Ej. y Sg.: fidelidad. G: con gracia de fidelidad.
5 XV, 7.
6 A modifica: De donde el alma entonces le puede de verdad...7 Dalida trasladan los manuscritos.
8 Jud.. XVI, 15.
CANTICO ESFIUITUAL ánimo más continuo con Dios, y el corazón con él más entero con afición de amor, porque de Dios no se alcanza nada si no es por amor.
14. En lo que dice luego: Y me dejaste con gemido, es de notar que la ausencia del Amado causa continuo gemir en el amante, porque como fuera de él nada ama, en nada descansa ni recibe alivio; de donde en esto se conocerá el que de veras a Dios ama, si con ninguna cosa menos que él se contenta ¿Mas qué digo se contenta? Pues aunque (1) todas juntas las posea, no estará contento, antes cuantas más tuviere estará menos satisfecho (2): porque la satisfacción del corazón no se halla en la posesión de las cosas, sino en la desnudez de todas ellas y pobreza de espíritu. Que por consistir en ésta la perfección de amor en que se posee Dios con muy junta (3) y particular gracia, vive el alma en esta vida, cuando ht llegado a ella, con alguna satisfacción, aunque no con hartura, pues que David con toda su perfección la esperaba en el cielo, diciendo: Cuando pareciere tu gloria, me hartaré (4). Y así no le basta la paz y tranquilidad y satisfacción de corazón a que puede llegar el alma en esta vida, para que deje de tener dentro de sí gemido (aunque pacifico y no penoso) en la esperanza de lo que falta. Porque el gemido es anejo a la esperanza (5). Como el que decía el Apóstol que tenia él y los demás, aunque perfectos, diciendo: Nosotros mismos, que tenemos las primicias del espíritu, dentro de nosotros mismos go mimo^ esperando la adopción de hijos de Dios (6). Este gemido, pues, tiene aquí el alma dentro de si en el corazón enamorado; porque donde hiera el amor, allí está el gemido de la herida clamando siempre en el sentimiento de la ausencia, mayormente habiendo ella gustado alguna dulce y sabrosa co- 1 Ej. G y Sg.: ¿Mas qué digo que se contenta? Más se entretiene, paes aunque...2 A: Antes cuantas más tuviere éstas, estará más satisfecho.
3 Av. B, Bg., Bz., G. Ej. y Sg.: conjunta.
4 Psalm. XVI. 15.
5 A, Bg. y B repiten: a la esperanza de lo que falta, que acaba de decir el Santo.
6 Rom.. VIII. 23.
municación del Esposo, ausentándose, se quedó sola y seca de repente; que por eso dice luego: Como el ciervo huiste.
15. Donde es de norsr, que en los Cantares comoara la Esposa al Esposo al ciervo y a la cabra montesa (1) diciendo: Semejante es mi Amado a la cabra y al hijo de los ciervos (2) Y esto no sólo por ser extraño y solitario y huir de las compañas (3), como el ciervo; sino también por la presteza del esconderse y mostrarse, cual suele hacer en las visitas que hace a las devotas almas para regalarlas y animarlas, y en los desavíos y ausencias que las hace sentir después de las tales visitas, para probarlas (4) y humillarlas y enseñarlas; por lo cual las hace sentir con mayor dolor la ausencia, según ahora da aquí a entender en lo que se sigue, diciendo: Habiéndome herido.
16. Que es como si dijera: no sólo no me bastaba la pena y el dolor que ordinariamente padezco en tu ausencia, sino que hiriéndome más de amor con tu flecha y aumentando la pasión y apetito de tu vista, huyes con ligereza de ciervo y no te dejas comprehender algún tanto.
17. Para más declaración de este verso, es de saber que allende de otras muchas diferencias de visitas (5) que Dios hace al alma, con que la llaga y levanta en amor (6), suele hacer1 unos escondidos toques (7) de amor que a manera de saeta de fuego hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada (8) con fuego de amor, y éstas propiamente se llaman heridas de amor, de las cuales habla aquí el alma. Inflaman éstas tanto la 1 Av., Bz., Sg. y S: montañesa. B y Bg.: montes.
2 II, 9.
3 Ej., B y G: compañías. Bg.: campañas.
5 Jaén: diferencias y visitas. Bg: diferencias o visitas.
6 S: la llaga de amor.
7 A, Av., Bz., Bg., B y Sg.: encendidos toques.
8 Sg.: como captivada.
voluntad y en afición, que se está el alma abrasando en fuego y, llama de amor, tanto, que parece consumirse en aquella llama, y la hace salir fuera de sí, y renovar toda, y pasar a nueva manera de ser, así como el ave fénix que se quema y renace de nuevo. De lo cual hablando David, dice: Fué inflamado mi corazón, y las renes se mudaron, y yo me resolví en nada, y no supe (1).
18. Los apetitos y afectos que aquí entiende el Profeta por renes, todos se conmueven y mudan en divinos en aquella itv flamación del corazón, y el alma por amor se resuelve en nada, nada sabiendo sino amor. Y a este tiempo es la conmutación (2) de estas renes en grande manera de tormento y ansia por ver a Dios, tanto, que le parece al alma intolerable rigor de que con ella usa el amor; no porque la hubo herido (porque an* tes tiene ella las tales heridas por salud) (3), sino porque la dejó así penando en amor, y no la hirió más valerosamente, acabándola de matar para verse y juntarse (4) con él en vida d« amor perfecto. Por tanto, encareciendo o declarando ella su dolor, dice: Habiéndome herido.
19. Es a saber, dejándome así herida, muriendo con heridas de amor de ti, te escondiste con tanta ligereza como ciervo. Este sentimiento acaece así tan grande, porque en aquella herida de amor que hace Dios al alma, levántase el afecto de la vc*-luntad con súbita presteza a ia posesión del Amado, cuyo toque sintió; con esa misma presteza siente la ausencia y el no poderle poseer aquí (5) como desea, y asi, luego allí juntamente siente el gemido de la tal ausencia, porque estas visitas tales no son como otras en que Dios recrea y satisface al alma, porque éstas sólo las hace más para herir que para sanar, y más para lastimar que para satisfacer, pues sirven para avivar la noticia i) aumentar el apetito, y por consiguiente el dolor y 1 Ps. LXXH. 21. 22.
2 G: comunicación.
3 Ej.. G y S: por salud suya. Av. y Sg.: por su salud.
5 Sg.. G y El.: poseer aquí en esta vida.
ansia de ver a Dios. Estas se llaman heridas espirituales de amor, las cuales son al alma sabrosísimas y deseables; por lo cual querría ella estar siempre muriendo mil muertes a esta? lanzadas, porque la hacen salir de sí y entrar en Dios, lo cual da ella a entender en el verso siguiente, diciendo: Salí tras ti clamando, y eras ido (1).
20. En las heridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hirió; y por eso esta herida alma salió en la fuerza del fuego que causó la herida tras de su Amado que la había herido, clamando a él para que la sanase. Es de saber que este salir espiritualmente se entiende aquí de dos maneras para ir tras Dios: la una, saliendo de todas las cosas, lo cual se hace por aborrecimiento (2) y desprecio de ellas; la otra, saliendo de sí misma por olvido de sí, lo cual se hace por el amor de Dios; porque cuando éste toca al alma con las veras que se va diciendo aqui, de tal manera la levanta, que no sólo la hace salir de sí misma por olvido de sí, pero aun de sus quicios y modos e inclinaciones naturales la saca clamando por Dios, y así es como si dijera (5): Esposo mío, en aquel toque tuyo (4) y herida de amor sacaste mi alma, no sólo de todas las cosas, mas también la sacaste e hiciste salir de sí (porque, a la verdad, y aun de las carnes parece la saca), y íevántastela a ti, clamando por ti, ya desasida de todo para asirse a ti. Y eras ido.
2Í. Como si dijera: al tiempo que quise comprender tu presencia no te hallé, y quedéme desasida de lo uno y sin asin lo otro, penando en los aires de amor sin arrimo de ti y de mi. Esto que aquí llama el alma salir para ir a buscar el Amado, llama la Esposa en los Cantares levantar, diciendo: Levantarme he y buscaré al que ama mi alma rodeando la ciudad por los arrabales y las plazas. Busquéle, dice, y no le hallé, y 11a- 1 Por descuido lee aquí Jaén eres ido.
2 G: por el conocimiento.
3 G abrevia: por el olvido de sí, pero aun de sus quicios...Ej.: "la otra saliendo de sí misma por el olvido de sí, y asi es como si dijera..."
4 Bg.: en aquello que es tuyo.
gáronme (1). Levantarse el alma Esposa, se entien^ allí, hablando espiritualmente, de lo bajo a lo alto, que es lo mismo que aquí dice el alma salir: esto es, de su modo y amor bajo al alto amor de Dios. Pero dice allí la Esposa que quedó Margada porque no le halló; y aquí el alma también dice que está herida de amor, y la dejó así; por eso el enamorado (2) vi\*e siempre penado en la ausencia, porque él está ya entregado al que ama, esperando la paga de la entrega que ha hecho, y es la entrega (3) del Amado a él, y todavía no se le da; y estando ya perdido a todas las cosas y a pí mismo por el Amado, no ha hallado la ganancia de su pérdida, pues carece de la posesión del que ama su alma (4).
22. Esta pena y sentimiento de la ausencia de Dios suele ser tan grande a los que van llegando al estado de perfección, al tiempo de estas divinas heridas, que si no proveyese el Señor, morirían; porque como tienen el paladar de la voluntad sano y el espíritu limpio y bien dispuesto para Dios, y en lo que está dicho se les da a gustar algo de la dulzura del amor divino que ellos sobre todo modo apetecen, padecen sobre todo modo, porque como por resquicios se les muestra un inmenso bien, y no se les concede, así es inefable la pena (5) y el tormento.
Pastores, los que fuéredes Allá por las majadas al Otero, Si por ventura viéredes Aquel que yo más quiero, Decilde que adolezco, peno y muero 2 S: Y esto es porque el enamorado.
3 B, Ej., Sg.. G. Av.. Bz.. Bg. y S: que es la entrega. A: pues es la entrega.
4 B añade: "Por tantas señales al que anda penado por Dios, que se ha dado a Dios y que le ama."
5 Ej. y G: "Padecen muchísimo, porque como por resquicios se les muestra «o lomenso bien y se les esconde- y asi es excesiva pena y el tormento."
1. En esta canción el alma se quiere aprovechar de terceros y medianeros para con su Amado, pidiéndoles le den parte de su dolor y pena; porque propiedad es del amante, ya que por la presencia no puede comunicarse con el Amado, de hacerlo con los mejores medios que puede; y así, el alma, de sus deseos, afectos y gemidos, se quiere aquí aprovechar como de mensajeros que tan bien saben manifestar lo secreto del corazón a su Amado, y así los requiere que vayan, diciendo: Pastores los que fuéredes.
2. Llamando pastores a sus deseos, afectos y gemidos, por cuanto ellos apacientan el alma de bienes espirituales. Porque pastor quiere decir apacentador, y mediante ellos se comunica Dios a ella y le da divino pasto, porque sin ellos poco se le comunica, y dice: Los que fuéredes que es como decir, los que de puro amor saliéredes; porque no todos los afectos y y deseos van hasta él, sino los que salen de verdadero amor.
Allá por las majadas al Otero.
3. Llama majadas a las jerarquías y coros de los ángeles, por los cuales de coro en coro van nuestros gemidos y oraciones a Dios; al cual aquí llama otero, por ser él la suma alteza, y porque en él, como en el otero, se otean y ven todas las cosas y las majadas superiores e inferiores, al cual van nuestras oraciones, ofreciéndoselas los ángeles, como habernos dicho, según lo dijo el ángel a Tobías, diciendo: Cuando orabas con lágrimas y enterrabas los muertos, yo ofrecía tu oración (1) a Dios (2). También se pueden entender estos pastores del alma, por los mismos ángeles, porque no sólo llevan a Dios nuestros recaudos, sino también traen los de Dios a nuestras almas, apacentándolas como buenos pastores 1 S: tus oraciones. Sg.: ta corazón.
2 Tob.. XII, 12.
de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios, por cuyo medio Dios también las hace, y ellos nos amparan y defienden (1) de los lobos, que son los demonios. Ahora, pues, entienda estos pastores por los afectos, ahora por los ángeles, todos desea el alma que le sean parte y medios para con su Amado, y así a todos les dice: Si por ventura viéredes.
4. Y es tanto como decir: si por mi buena dicha y ventura lie.gáredes a su presencia, de manera que él os vea y os oiga. Donde es de notar, que aunque es verdad que Dios todo lo sabe y entiende, y hasta los mismos pensamientos del alma ve y nota (2), como dice Moisés (3), entonces se dice ver nuestras necesidades y oraciones u oirías, cuando las remedia o las cun> pie; porque no cualesquier necesidades y peticiones llegan a colmo que las oiga Dios para cumplirlas, hasta que en sus ojos lleguen a bastante sazón y tiempo y número (4); y entonces se dice verlo y oirlo, según es de ver en el Exodo, que después de cuatrocientos años que los hijos de Israel habían estado afligidos en la servidumbre de Egipto, dijo Dios a Moisés: Vi la aflicción de mi pueblo, y he bajado para librarlos (5), como quiera que siempre la hubiese visto. Y también dijo San Gabriel a Zacarías (6), que no temiese, porque ya Dios había oído su oración en darle el hijo que muchos años (7) le había andado pidiendo, como quiera que siempre le hubiese oído. Y asi ha de entender cualquier alma que aunque Dios no acude luego a su necesidad y ruego, que no por eso dejará de acudir en el tiempo oportuno El que (8) es ayudador, como dice David, 1 G, Ej. y Sg. añaden: como buenos pastores.
1 Ej. y G: hasta los pensamientos y movimientos ve y nota. Sg.: hasta los movimientos y pensamientos del alma ve y nota.
3 Deuteron., XXXI, 21.
4 Ej. y G: a bastante y justo tiempo y sazón. Sg.: a bastante, justo y sazón y tiempo y número.
5 III, 7, 8.
6 Luc. I, 13.
7 Ej., G: "que no temiese, que ya Dios habia 'oído su oración, que muchos dias..." Sg.: "que no temiese, que ya Dios habia oído su oración, y que muchos años..."
en las oportunidades y en la tribulación (1), si ella no desmayare y cesare. Esto, pues, quiere decir aquí el alma cuando dice: Si por ventura viéredes. Es a saber, si por ventura es llegado el tiempo en que tenga por bien de otorgar mis peticiones.
Aquel que yo más quiero.
5. Es a saber, más que a todas las cosas. Lo cual es verdad cuando al alma no se le pone nada delante que la acobarde de hacer y padecer por el cualquier cosa de su servicio; y cuando el alma también puede con verdad decir lo que en el verso siguiente aquí dice, es señal que le ama sobre todas las cosas. Es, pues, el verso: Deálde que adolezco, peno y muero.
6. En el cual representa el alma tres necesidades, conviene a saber: dolencia, pena y muerte; porque el alma que de veras ama a Dics con amor (2) de alguna perfección, en la ausencia padece ordinariamente de tres maneras, según las tres potencias del alma, que son (entendimiento, voluntad y memoria. Acerca del entendimiento, dice que adolece porque no ve a Dios, que es la salud del entendimiento, según lo dice Dios por David, diciendo: Yo soy tu salud (3). Acerca de la voluntad (4), dice que pena porque no posee a Dios, que es el refrigerio (5) y deleite de la voluntad, según también lo dice David: diciendo (6): Con el torrente (7) de tu deleite los hartarás (8). Acerca de la memoria, dice que muere, porque acordándose que carece de todos los bienes del entendimiento, que es ver a Dios, 1 Ps. IX, 10.
3 Ps. XXXIV. 3.
4 E). y G: "acerca del entendimiento según Dios lo dice por David: que es la salud del entendimiento, la cual adolece porque no ve a Dios. Acerca de la voluntad..." Sg.: "acerca de la voluntad según también lo dice David, diciendo..."
5 Bz.: refugio.
6 A: lo dice David por estas palabras.
7 Ej.. G y Sg.: cornenre.
8 Ps. XXXV. 9. -Jaén, Bg., B, Bz., Av. y S: nos hartarás.
y de los deleites de la voluntad, que es poseerle, y que también es muy posible carecer de él para siempre entre los peligros y ocasiones de esta vida, padece en esta memoria sentimiento a manera de muerte, porque echa de ver que carece de la cierta y perfecta ( 1 ) posesión de Dios, el cual es vida del alma, según lo dice Moisés, diciendo: El ciertamente es tu vida (2).
7. Estas tres maneras de necesidades representó también Jeremías a Dios en los Trenos, diciendo: Recuérdate de mj pobreza y del ajenjo (3) y de la hiél (4). La pobreza se refiere al entendimiento, porque a él pertenecen las riquezas de la sabiduría del Hijo de Dios, en el cual, como dice San Pablo, están encerrados todos los tesoros de Dios (5). El ajenjo (6), que es yerba amarísima, se refiere a la voluntad, porque a esta potencia pertenece la dulzura de la posesión de Dios; de la cual careciendo se queda con amargura. Y que la amargura pertenezca a la voluntad espiritualmente (7) se da a entender en el Apocalipsis cuando el ángel dijo a San Juan: Que en comiendo aquel libro le haría amargar el vientre (8), entendiendo allí por vientre la voluntad. La hiél se refiere no sólo a la memoria, sino a todas las potencias y fuerzas del alma^ porque la hiél significa la muerte del alma, según da a entender Moisés hablando con los condenados en el Deuteronomio, diciendo: Hiél de dragones será el vino de ellos, y veneno de áspides insanable (9); lo cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma. Estas tres necesidades y penas están fundadas en las tres virtudes teologales, que son fe, caridad y esperanza, las cuales se refieren a las tres dichas potencias, por el orden que aquí se ponen: entendimiento, voluntad y memoria.
1 B y Bg.: derecha.
2 Deuter.. XXX. 20.
3 A, Av. Bz., Jaén y Seg.: axengio. S: asensio. Bg.. axenjo.
4 III. 19.
5 Colos.. II, 3.