6 Como en la nota tercera.
7 A: especialmente.
8 X. 9.
CANCION in 8. Y es de notar que el alma en el dicho verso no hace más que representar su necesidad y pena al Amado, porque el que discretamente ama no cura de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad para que el Amado haga lo que fuere servido, como cuando la bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Caná de Galilea, no pidiéndole derecha,-mente (1) el vino, sino diciéndole: No tienen vino (2). Y las hermanas de Lázaro le enviaron no a decir que sanase a su hermano, sino a decir que mirase que al que amaba estaba enfermo (3). Y esto por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Señor lo que nos conviene que nosotros; la segunda, porque más se compadece el Amado viendo la necesidad del que le ama y su resignación; la tercera, porque más seguridad lleva el alma acerca del amor propio y propiedad en representar la falta que en pedir a su parecer lo que le falta. Ni más ni menos hace ahora el alma, representando sus tres necesidades, y es como si dijera: decid a mi Amado que pues adolezco y él sólo es mi salud, que me dé mi salud; y que pues peno, y él sólo es mi gozo (4), que me dé mi gozo; y que pues muero, y él sólo es mi vida, que me dé vida (5).
Buscando mis amores, Iré por esos montes y riberas, Ni cogeré las flores, Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras.
1 S: directamente.
2 Joan., II, 3.
3 Ibid., XI. 3. — Av. modifica: "no pidiéndole sino representándole la necesidad: Vino no tienen. Y las hermanas de Lázaro no dixeron: Ven, Señor a sanara nuestro hermano, sino solamente: El que amas está enfermo."
4 B, Bg. y A: y que pues peno, y el solo es mi gloria. Bz.: y que pues él solo es mi gloria, que me dé mi gozo.
5 A, Av., Bz., Bg., B, G, y Sg.: que me dé mi vida.
1. Viendo el alma que para hallar al Amado no le bastan gemidos y oraciones, ni tampoco ayudarse de buenos terceros como ha hecho en la primera y segunda canción, por cuanto el deseo con que le busca es verdadero y su amor grande, no quiere dejar (1) de hacer alguna diligencia de las que de su parte puede; poique el alma que de veras a Dios ama, no empereza hacer cuanto puede por hallar al hijo de Dios, su Amado; y aun después que lo ha hecho todo, no se satisface ni piensa que ha hecho nada; y así en esta tercera canción, que ella misma por la obra le quiere buscar, y dice el modo que ha de tener en hallarlo (2), conviene a saber: que ha de ir ejercitándose en las virtudes y ejercicios espirituales de la vida activa y contemplativa, y que para esto no ha de admitir deleites ni regalos algunos, ni bastarán a detenerla e impedirla este camino todas las fuerzas y asechanzas de los tres enemigos del alma, que son mundo, demonio y carne, diciendo: Buscando mis amores.
2. Esto es, mi Amado. Bien da a entender aquí el alma, que para hallar a Dios de veras no basta sólo orar con el corazón y con la lengua, ni tampoco ayudarse de beneficios 'ajenos, sino que también junto con eso es menester obrar de su parte lo que en sí es; porque más suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas (3) que otras hacen por ella. Y por eso acordándose aquí el alma del dicho del Amado, que dice: Buscad y hallaréis (4), ella misma se determina a salir de la manera que arriba habernos dicho a buscarle por la obra por no se quedar sin hallarle, como muchos que no querrían que les costase Dios más que hablar, y aún eso mal, y por él no quieren hacer casi cosa que les cueste algo. Y algunos aún no 1 Ej., G, B, y Bg.: no puede. A: no quiere hacer.
2 Ej., G y Sg.: en hacerlo.
3 Bg.: muchas juntas.
4 Luc, XI. 9.
levantarse de un lugar de su gusto y contento por él, sino que así se les viniese el sabor de Dios a la boca y al corazón, sin dar paso y mortificarse en perder alguno de sus gustos, consuelos y quereres inútiles; pero hasta que de ellos salgan a buscarle, aunque más voces den a Dios, no le hallarán, porque asi le buscaba la Esposa en los Cantares, y no le halló hasta que salió a buscarle, y dícelo por estas palabras (1): En mi lecho de noche busqué al que ama mi alma; busquéle y no le hallé; levantarme he y rodearé la ciudad; por los arrabales y las plazas buscaré al que ama mi alma (2). Y después de haber pasado algunos trabajos, dice allí que le halló.
3. De donde el que busca a Dios queriendo estar en su gusto y descanso, de noche le busca, y así no le hallará; pero el que le busca por el ejercicio y obras de las virtudes, dejado aparte el lecho de sus gustos y deleites, éste le busca de día, y así le hallará; porque lo que de noche no se halla, de día parece. Esto da a entender bien (3) el mismo Esposo en el libro de ia Sabiduría, diciendo: Clara es la Sabiduría, y nunca se marchita, y fácilmente es vista de los que la aman, y es hallada de los que la buscan. Previene a los que la codician, para mostrarse primero a ellos. El que por la mañanica madrugare a ella no trabajará, porque la hallará sentada a la puerta de zu casa (¿l). En lo cual da a entender que en saliendo el alma de la caca de su propia voluntad y del lecho de su propio gusto, acabado de salir, luego allí fuera hallará a la dicha Sabiduría divina, que es el Hijo de Dios, su Esposo, y por eso dice el alma aquí: Buscando a mis amores, Iré por esos montes y riberas.
4. Por los montes, que son altos, entiende aquí las virtudes: lo uno, por la alteza de ellas; lo otro, por la dificultad y trabajo que se pasa en subir a ellas, por las cuales dice que irá 1 A: "le buscaba la Esposa, y no le halló, como se dice en los Cantares por estas palabras."
2 III, 1.— Ej. trae la autoridad bíblica en su texto latino solamente.
3 Ej. y G: muy bien. Bg. omite la palabra bien.
4 VI. 13.
ejercitando la vida contemplativa. Por las riberas, que son bajas, entiende las mortificaciones, penitencias y ejercicios espirituales, por las cuales también dice que irá ejercitando en ellas la vida activa, junto con la contemplativa que ha dicho (1); porque para buscar a lo cierto a Dios y adquirir las virtudes, la una y la otra son menester. Es, pues, tanto como decir: buscando a mi Amado, iré poniendo por obra las altas virtudes, y humillándome en las bajas mortificaciones y ejercicios humildes. Esto dice, porque el camino de buscar a Dios es ir obrando en Dios el bien y mortificando en sí el mal, de la manera que va diciendo en los versos siguientes, es a saber: Ni cogeré las flores.
5. Por cuanto para buscar a Dios se requiere (2) un corazón desnudo y fuerte y libre de todos los males y bienes que puramente no son Dios, dice en el presente verso y los siguientes el alma la libertad (3) y fortaleza que ha de tener para buscarle. Y en éste dice que no cogerá las flores que encontrare en este camino, por las cuales entiende todos los gustos y contentamientos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vida que le podrían impedir el camino si cogerlos y admitirlos quisiese, los cuales son en tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Y porque los unos y los otros ocupan el corazón y le son impedimento para la desnudez espiritual, cual se requiere para el derecho camino de Cristo, si reparase o hiciese asiento en ellos, dice que para buscarle no cogerá todas estas dichas cosas (4); y así es como si dijera: ni pondré mi corazón en las riquezas y bienes que ofrece el mundo, ni admitiré los contentamientos y deleites de mi carne, ni repararé en los gustos y consuelos (5) de mi espíritu, de suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes de las virtudes y tra- 1 G: como por las virtudes arriba la contemplativa porque...Ej.: como por las virtudes arriba en la contemplación.
2 A y S en vez de se requiere, dicen es menester.
3 Bg., Bz. y B: virtud.
4 Ej., G y Sg.: dichas flores.
5 Av.: conrenramienfos, gustos y consuelos.
bajos. Esto dice por tomar el consejo que da el profeta David a los que van por este camino, diciendo: Divitiae si affluant, ¡volite cor apponerc (1). Esto es, si se ofrecieren abundantes riquezas, no queráis aplicar a ellas el corazón. Lo cual entiende así de los gustos sensuales, como de los más bienes temporales y consuelos espirituales. Donde es de notar, que no sólo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el camino de Dios, mas también los consuelos y deleites espirituales, si se tienen con propiedad (2) o se buscan, impiden al camino de la cruz del Esposo Cristo. Por tanto, el que ha de ir adelante, conviene que no se ande (3) a coger esas flores. Y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza para decir: Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras (4).
6. En los cuales versos pone los tres enemigos del alma, que son: mundo, demonio y carne, que son los que hacen guerra y dificultan el camino. Por las fieras entiende el mundo, por los fuertes el demonio, y por las fronteras la carne.
7. Llama fieras al mundo (5), porque el alma que comienza el camino de Dios, parécele que se le representa en la imaginación el mundo como a manera de fieras, haciéndole amenazas y fieros, y es principalmente en tres maneras (6): la primera, que le ha de faltar el favor del mundo, perder los amigos, el crédito, valor y aun la hacienda; la segunda, que es otra fiera no menor, que cómo ha de poder sufrir no haber ya jamás de tener contento ni deleite del mundo, y carecer de todos los regalos de él; y la tercera es aún mayor, conviene 1 Ps. LXI.11.
2 Prosperidad había escrito el Ms. de Sg. y un corrector borra la palabra y pone al margen propiedad.
3 S: no se detenga.
4 Ej., Sg. y G suprimen el párrafo siguiente.
5 S: Al mundo llama fieras.
6 Ej. y G: a manera de fieras, y espiritualmente en tres maneras. Sg., a manera de fieras y es principalmente.
a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burla, y ha de haber muchos dichos y mofas y la han de tener en poco; las cuales cosas de tal manera se les suelen anteponer a algunas almas, que se les hace dificultosísimo, no sólo el perseverar contra estas fieras, mas aun el poder comenzar el camino (1).
8. Pero a algunas almas generosas se les suelen poner otras fieras más interiores y espirituales dificultades y tentaciones, tribulaciones y trabajos de muchas maneras porque les conviene pasar (2), cuales los envía Dios a los que quiere levantar a alta perfección, probándolos y examinándolos como el oro en el fuego, según aquello de David, en que dice: Multae tribalationes justorum (3). Esto es: Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas ellas los librará el Señor. Pero el alma bien enamorada, que estima a su Amado más que a todas las cosas, confiada del amor y favor de él, no tiene en mucho decir (4): Ni temeré las fieras.
Y pasaré los fuertes y fronteras.
9. A los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino; porque también sus tentaciones y astucias (5) son más fuertes y duras de vencer (6) y más dificultosas de entender que las del mundo u carne, y porque también se fortalecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos los llama fuertes, diciendo: Fortes quaesierunt animara meam (7) Es a saber: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el profeta (8) Job: Que no hay poder sobre la 1 Ej., Sg. y G añaden: les parece que no han de poder.
2 Sg.: pensar, entre lineas, borrando un corrector la palabra pasar, que el copista había escrito.
3 Ps. XXXIII. 20.
4 Bg.: no reme mucho decir.
5 Bz.: fenfaciones astutas. A solo traslada: ¡as tentaciones son más fuertes.
6 Ej., G y Sg. omiten: y duras de vencer.
7 Ps. LUI. 5.— G y Ej. omiten la traducción del texto.
8 Bg.: santo.
tierra que se compare a este del demonio, que fué hecho de suerte que a ninguno temiese (1); esto es: ningún poder humano se podrá comparar con el suyo, y así sólo el poder divino basta para poderle vencer, y sola la luz divina para poder entender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza, no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humildad, que por eso dice San Pablo, avisando a los fieles, estas palabras, diciendo: Induite vos armaturam Dei, ut possitis stare adversas insidias diaboli, qacniam non est nobis collitctatio adversas carnem et sanguinem (2). Es a saber: Vestios de las armas de Dios para que podáis resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habernos dicho (3).
10. Dice también el alma que pasará las fronteras, por las cuales se entiende, como habernos dicho, las repugnancias y rebeliones que naturalmente la carne tiene contra el espíritu; la cual, como dice San Pablo: Caro enitn concupiscit adversas spiritam (4). Esto es: La carne codicia contra el espíritu, y se pone como en frontera resistiendo al camino espiritual. Y estas fronteras ha de pasar el alma rompiendo las dificultades y echando por tierra con la fuerza y determinación del espíritu todos los apetitos sensuales y aficiones naturales; porque en tanto que los hubiere en el alma, de tal manera está el espíritu impedido debajo (5) de ellas, que no puede pasar a verdadera vida y 1 Job., XLI, 24.
2 Ephes., VI, 11-12.— G y Ej. no copian íntegramente el texto latino ni dan su traducción. Tampoco Bz. traslada el texto castellano. B y Bg: Induite vos armaturam Dei. En cambio, trasladan en castellano íntegramente la autoridad latina que publicamos en el texto. A sólo trae las palabras de la Escritura en castellano.
3 Av. añade: "con las cuales armas divinas podremos vencer los fuertes, que son los príncipes de las tinieblas."
4 Ad Gal., V, 17. — Sg.: la carne cocea contra el espíritu. G y Ej. como dice San Pablo: concupiscit adversus spiritum, que es ponerse como en frontera..."
5 Bg. y Ej.: está oprimido el espíritu debajo de ellos.
deleite espiritual. Lo cual nos dió bien a entender San Pablo, diciendo: Si spiritu jacta carnis mortificaveritis, vivetis (1). Esto es: Si mortificáredes las inclinaciones de la carne y apetitos con el espíritu, viviréis (2). Este, pues, es el estilo que dice el alma en la dicha canción que le conviene tener para en este camino buscar a su Amado, el cual, en suma, es tal constancia (3) y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado.
i Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! ¡Oh, prado de verduras. De flores esmaltado!, Decid si por vosotros ha pasado.
1. Después que el alma ha dado a entender la manenera de disponerse para comenzar este camino para no se andar ya a deleites y gustos, y fortaleza (4) para vencer las tentaciones y dificultades, en lo cual consiste el ejercicio del conocimiento de sí, que es lo primero que tiene de hacer el alma para ir al conocimiento de Dios, ahora en esta canción comienza a caminar por la consideración y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, criador de ellas; porque después del ejercicio del conocimiento propio, esta consideración de las criaturas es la primera por orden en este ca- 1 Ad Rom.. VIII. 13.
2 Ej. y G. después de la autoridad de la Sagrada Escritura dicen: Hoc est: las tentaciones, inclinaciones y apetitos carnales...Sg.: Si mortificáredes las inclinaciones y apetitos carnales...3 Ej. y G: en ¡o cual, en suma, está la constancia. S: el cual, en suma, es tener constancia.
i S añade: que ha de tener.
mino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, según aquello del Apóstol que dice: Invisibilia enim ipsius a creatura mundi, per ea quae jacta sunt, intellecta, conspiciuntur (1). Que es como si dijera: Las cosas invisibles de Dios del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles (2). Habla, pues, el alma en esta canción con las criaturas preguntándoles por su Amado. Y es de notar que, como dice San Agustín (3), la pregunta que el alma hace a las criaturas es la consideración que en ellas hace del criador de ellas. Y así en esta canción se contiene la consideración de los elementos y de las demás criaturas inferiores, y la consideración de los cielos y de las demás criaturas y cosas materiales que Dios crio en ellos, y también la consideración de los espíritus celestiales, diciendo: ¡Oh, bosques y espesuras.
2. Llama bosques a los elementos, que son tierra, agua, aire y fuego; porque así como amenísimos bosques están poblados de espesas criaturas (4), a las cuales aquí llama espesuras por el grande número y mucha diferencia que hay de ellas en cada elemento. En la tierra innumerables variedades de animales y plantas; en el agua innumerables diferencias de peces, y en el aire mucha diversidad de aves, y el elemento del fuego que concurre con todos para la animación y conservación de ellos; y así, cada suerte de animales vive en su elemento, y está colocada (5) y plantada en él como en su bosque y región donde nace y se cría. Y, a la verdad, así lo mandó Dios (6) en la creación de ellos, mandando a la tierra que produjese las plantas y los animales, y a la mar y agua los peces, y al aire 1 Ad Rom., 1, 20.— Ej. y G sólo: Invisibilia Dei. Hablando, pues, el alma...2 Av.: por las cosas visibles criadas. Sg.: por las cosas visibles, criadas y sensibles, etc.
3 Confession., ML.. 32, 782., lib. X, cap. VI per totum.
■4 S añade: "porque así como los amenísimos bosques están plantados y poblados de espesas plantas y arboledas, así lo están los elementos de espesas criaturas..."
5 Av.: alojada. S: puesta. Jaén y algún otro: locada.
6 Gen., I.
liizo morada de las aves; g por eso viendo el alma que él así lo mandó y que así se hizo, dice el siguiente verso: Plantadas por la mano del Amado.
3. En el cual está (1) la consideración, es a saber: que estas diferencias g grandezas sola la mano del Amado Dios pudo hacerlas g criarlas. Donde es de notar que advertidamente dice por la mano del Amado, porque aunque otras muchas cosas hace Dios por mano ajena, como de los ángeles g de los hombres, ésta que es criar nunca la hizo ni hace por otra que por la suya propia; g así el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideración de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas. Y dice adef lante: i Oh, prado de verduras!
4. Esta es la consideración del cielo, al cual llama prado de verduras, porque las cosas que hag en él criadas siempre están con verdura inmarcesible, que ni fenecen ni se marchitan con el tiempo, y en ellas, como en frescas verduras se recrean g deleitan (2) los justos; en la cual consideración también se comprende toda la diferencia de las hermosas estrellas g otros planetas celestiales.
5. Este nombre de verduras pone también la Iglesia a las cosas celestiales cuando rogando a Dios por las ánimas de los fieles difuntos, hablando con ellas, dice: Constitual vos Do/nintis ínter amaena virentia. Quiere decir: Constitúgaos Dios entre las verduras deleitables (3). Y dice también que este prado de verduras también está De flores esmaltado.
1 S: En el cual es esta...2 S: se recrean los justos.
3 S: modifica "que quiere decir: Constiyaos Cristo, hi|o de Dios vivo, entre las verduras siempre deleitables de su paraíso. También dice el alma que este prado de verduras está. Ej. y G: Consfifuaf nos Dominus tn prata virentia. Entre las verduras deleitables os ponga Dios.
6. Por las cuales flores entiende los ángeles y almas santas, con las cuales está adornado (1) aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en un vaso de oro excelente.
Decid si por vosotros ha pasado.
7. Esta pregunta es la consideración que arriba queda dicha, y es como si dijera: decid qué excelencias en vosotros ha criado.
Mil gracias derramando, Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (2).
1. En esta canción responden las criaturas al alma, la cual respuesta, como también dice San Agustín en aquel mismo lugar (3), es el testimonio que dan en sí de la grandeza y excelencia (4) de Dios al alma que por la consideración se lo pregunta. Y así en esta canción lo que se contiene, que en sustancia es, que Dios crió todas las cosas con gran facilidad y brevedad (5) y en ellas dejó algún rastro de quién él era, no sólo dándoles el ser de nada, mas aún dotándolas de innumerables gracias y virtudes, hermoseándolas con admirable orden y dependencia indeficiente (6) que tienen unas de otras, 1 Jaén, A, Bz. y B: ordenado. Preferimos la lectura de los restantes manuscritos.
2 B, Ej., G y Sg.: de su hermosura.
5 Av. omite: con gran facilidad y brevedad.
6 A: indiferente. G y Sg.: respondencia indiferente. Ej.: correspondencia i'ndiferente.
g esto todo haciéndolo por la Sabiduría suya por quien las crió (1), que es el Verbo, su Unigénito Hijo. Dice, pues, así: Mil gracias derramando.
2. Por estas mil gracias que dice iba derramando, se entiende la multitud de las criaturas innumerables, que por eso pone aquí el número mayor, que es mil, para dar a entender la multitud de ellas, a las cuales llama gracias, por las muchas gracias de que dotó a las criaturas; las cuales derramando, es a saber, todo el mundo poblando, Pasó por estos sotos con presura.
3. Pasar por los sotos es criar los elementos, que aquí llama sotos; por los cuales dice que derramando mil gracias pasaba, porque de todas las criaturas los adornaba, que son graciosas; y allende de eso, en ellas derramaba las mil gracias, dándoles virtud para poder concurrir con la generación y conservación de todas ellas. Y dice que pasó (2), porque las criaturas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza, potencia y sabiduría y otras virtudes divinas. Y dice aue este paso fué con nresura, porque las criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque las mayores, en que más se mostró, y en que más él reparaba, eran las de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe cristiana, en cuya comparación todas las demás eran hechas como de paso, con apresuramiento.
Y yéndolos mirando, Con sola su figura (3) Vestidos los dejó de hermosura.
4. Según dice San Pablo, el Hijo de Dios es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (4). Es, pues, de saber, que 1 S modifica: "y esto todo haciéndolo con su sabiduría, por quien las crió."
2 B y Jaén: y de que pasó. G y Ej.: y dice paso.
3 Jaén tanto en este caso, como al principio del comento de esta canción: Con sólo su figura.
4 Heb.. I, 3.
CAKCION V con sola esta figura de su Hijo miró Dios todas las cosas, que fué darles el ser natural, comunicándoles muchas gracias y dones naturales, haciéndolas acabadas y perfectas, según dice en el Génesis por estas palabras: Miró Dios todas las cosas que había hecho, y eran mucho buenas (1). El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo su Hijo. Y no solamente les comunicó el ser y gracias naturales mirándolas, como habernos dicho, mas también con sola esta figura de su Hijo las dejó vestidas de hermosura comunicándoles el ser sobrenatural; lo cual fué cuando se hizo hombre, ensalzándole en hermosura de Dios, y por consiguiente (2) a todas las criaturas en él, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre. Por lo cual dijo el mismo Hijo de Dios: Si ego exaltatus a térra /aero, otnnia traham ad me ipsunt (3). Esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantaré a mi todas las cosas. Y así, en este levantamiento de la Encarnación de su Hijo y de la gloria de su resurrección según la carne, no solamente hermoseó (4) el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dejó vestidas de hermosura y dignidad (5).
ANOTACION DE LA CANCION SIGUIENTE (6).
1. Pero demás de esto todo, hablando ahora según el sentido y afecto de la contemplación, es de saber que en la viva contemplación y conocimiento de las criaturas echa de ver el alma haber en ellas tanta abundancia de gracias y virtudes y hermo1sura de que Dios las dotó, que le parece estar todas vestidas de admirable hermosura y virtud natural, sobrederivada (7) y 1 Gen.. I, 31. — Ej. y G: Vidit Deus cuneta etc. Y eran mucho buenas. El mirarlas...2 Bg.: Ensalzando la Humanidad de Cristo, y por consiguiente...3 Joan., XII, 32 — G copia sólo el texto latino. Ej., omitiendo el latín, traduce: "Si ensalzado fuere de la tierra, todas las cosas traeré a mí."
4 Bg.: renace.
5 Divinidad, traslada malamente el de Segovia.
6 A, B. Bg. y Bz. no copian este título.
7 G. Ej. y Sg.: sobrenatural. S: hermosura y virtud sobrenatural derivada y comunicada.
comunicada de aquella infinita hermosura sobrenatural de la figura (1) de Dios, cuyo mirar viste de hermosura y alegría el mundo y a todos los cielos; así como también con abrir su mano, como dice David (2), llena todo animal de bendición. Y por tanto, llagada el alma en amor por este rastro que ha conocido de las criaturas de la hermosura de su Amado, con ansias de ver aquella invisible hermosura, que esta visible hermosura causó, dice la siguiente canción (3): ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero (4), No quieras enviarme (5) De hoy más ya mensajero (6), Que no saben decirme lo que quiero.
2. Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sí rastro de su hermosura y excelencia, aumentósele el amor, y por consiguiente le creció el dolor de la ausencia, porque cuanto más el alma conoce a Dios, tanto más le crece él apetito y pena por verle; y como ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Ama»-do, desconfiada de cualquier otro remedio, pídele en esta canción le entregue posesión (7) de su presencia, diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias (8) 1 Bg.: hermosura. G, Ej. y Sg.: vista.
2 Ps. CXLIV, 16.
3 A: aquella insaciable hermosura, que esta visible hermosura causó...Av.: aquella invisible hermosura causó, pues dice la presente canción. G: aquella invisible hermosura que estotra visible causó. Ej.: de ver aquella invisible hermosura, dice asi. S: aquella hermosura, que es causa de estotra hermosura visible...i A: Acaba ya de entregarte de vero. B: acaba ya de entregarte ya de vero.
5 Sg.: No quieras más enviarme.
6 A: De hoy más mensajero.
8 Bg.: caricias.
y comunicaciones suyas y rastros de su excelencia, porque éstas más le aumentan las ansias y el dolor, que satisfacen a su voluntad y deseo (1); la cual voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y presencia (2); y por tanto que sea él servido de entregarse a ella ya de veras en acabado y perfecto amor, y así dice: ¡Ay, quién podrá sanarme!
3. Como si dijera: Entre todos los deleites del mundo (3) y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del espíritu, cierto nada podrá sanarme, nada podrá satisfacerme Y pues así es, Acaba de entregarte ya de vero.
4. Donde es de notar, que cualquier alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse hasta poseer de veras a Dios. Porque todas las demás cosas no solamente no la satisfacen, mas antes, como habernos dicho, le hacen crecer el hambre y apetito de verle a él como es. Y así cada vista (4) que del Amado recibe de conocimiento, o sentimiento u otra cualquier comunicación (los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de noticia de quien él es, aumeñtán*' dolé y despertándole (5) más el apetito (6), así como hacen las meajas (7) en grande hambre), haciéndosele pesado entretenerse con tan poco, dice: Acaba de entregarte ya de vero.
5. Porque todo lo que de Dios en esta vida se puede conocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero, porque es conocimiento en parte y muy remoto; mas conocerle (^) 1 S modifica: "y el dolor de carecer de la presencia que satisface su voluntad y deseo."
2 A: con menos que de su vista...S: con menos que con su vista.
3 Ej.: del Amado.
4 Av., B, y Sg.: visita en vez de vtsta.
5 Bg.: aumentante y despiertánle. S: le aumentan y despiertan, b Ej. y G: apetito y ansia.
7 El Ms. de Avila dejó un espacio en blanco, donde debía venir esta palabra que tal vez no entendió el copista en el original de donde copiaba.
8 Jaén: conociéndole.
esencialmente es conocimiento de veras, el cual aquí pide el alma, no se contentando con esas otras comunicaciones, y por tanto dice luego: No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (1).
6. Como si dijera: No quieras que de aquí adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma; porque los mensajeros a quien pena por la presencia, bien sabes tú, Esposo mío, que aumentan el dolor: lo uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan; lo otro, porque parecen dilaciones de la venida. Pues luego de hoy más no quieras enviarme estas noticias remotas, porque si hasta aquí podía pasar con ellas, porque no te conocía ni amaba mucho, ya la grandeza del amor que tengo (2) no puede contentarse con estos recaudos; por tanto, acaba de entregarte. Como si más claro dijera: Esto, Señor mío Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de darlo del todo; y esto que andas mostrando como por resquicios, acaba de mostrarlo a las claras (3); y esto que andas comunicando por medios, que es como comunicarte de burlas, acaba de hacerlo de veras, comunicándote por ti mismo, que parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesión, y cuando mi alma bien se cata, se halla sin ella, porque se la escondes, lo cual es como dar de burla. Entrégate, pues, ya de vero, dándote todo al todo de mi alma, porque toda ella tenga a ti todo, y no quieras enviarme ya más mensajero (4).
Que no saben decirme lo que quiero.
7. Como si dijera: Yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la 1 A: De hoy más mensajero. Av.: De hoy ya más...2 G. Ej., Sg. y S: que te tengo.
3 Al códice de Avila le faltan las palabras desde y esto que andas.
4 S: enviarme de hoy más ya mensajero.
tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella desea tener de ti, y así no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajeros, tu seas el mensajero y los mensajes.
Y todos cuantos vagan (1) De ti me van mil gracias refiriendo, Y todos más me llagan, Y déjame muriendo (2) Un no sé qué que quedan balbuciendo.
1. En la canción pasada ha mostrado el alma estar enferma o herida de amor de su Esposo, a causa de la noticia que de él le dieron las criaturas irracionales; y en esta presente da a entender estar llagada de amor a causa de otra noticia más alta que del Amado recibe por medio de las criaturas ra<-cionales, que son más nobles que las otras, las cuales son los ángeles y hombres. Y también dice que no sólo eso, sino que también está muriendo de amor, a causa de una inmensidad admirable que por medio de estas criaturas se le descubre, sin acabársele de descubrir, que aquí llama no sé qué, porque no se sabe decir, porque ello es tal, que hace estar muriendo al alma de amor (3).
2. De donde podemos inferir, que en este negocio de amor hay tres maneras de penar por el Amado acerca de tres maneras de noticias que de él se pueden tener. La primera se llama herida, la cual es más remisa y más brevemente pasa, bien así como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace, que son las más bajas obras de Dios.
1 Ej.: vacan. A: bajan.
2 El manuscrito de Jaén dice: Y dejánme. aunque luego al explicar este verso, escribe: "Y déjame " Algún manuscrito más tiene la misma equivocación.
3 Sg. y S: muñendo al alma.
Y de esta herida, que aquí llamamos también enfermedad, habla la Esposa en los Cantares, diciendo: Adjuro vos, jiliae Jerusalem, si inveneritis d'dcctum ineam ut nuntieíis ei quia amore tangueo (1). Que quiere decir: Conjuróos, hijas de Jerusalén, que si halláredes a mi Amado, le digáis que estoy enferma de amor, entendiendo por las hijas de Jerusalén las criaturas.