SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Spanish

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3. La segunda se llama llaga, la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe; los cuales por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en sí encierran que las de las criaturas, hacen en el alma mayor efecto de amor; de manera que, si el primero es como herida, este segundo es ya como llaga hecha, que dura. De la cual hablando el Esposo en los Cantares con el alma, dice: Llagaste mi corazón, hermana mía, llagaste mi corazón con el uno de tus ojos, y en un cabello de tu cuello (2), porque el ojo significa aquí la fe de la Encarnación del Esposo, y el cabello significa el amor de la misma Encarnación.

4. La tercera manera de penar en el amor es como morir, lo cual es ya como tener llaga afistolada, hecha el alma ya toda afistolada (3); la cual vive muriendo, hasta que matándola el amor la haga vivir vida de amor, transformándola en amor Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la Divinidad (4), que es el no sé qué que dice en esta canción que quedan balbuciendo; el cual toque no es continuo, ni mucho, porque se desataría el alma del cuerpo, mas pasa en breve; y así queda muriendo de amor, y más muere viendo que no se acaba de morir de amor. Este se lia1" ma amor impaciente, del cual se trata en el Génesis, donde dice 1 V, 8.— G y Ej. omiten la versión castellana.

2 IV, 9.— G, Ej., Sg. y Av. sólo una vez copian las palabras llagaste mi corazón.

3 Bg. y B- una fistola toda.

4 S: noticia suya de la Divinidad. A: noticia humana de ¡a Diuididad.

la Escritura que era tanto el amor que tenía Raquel de concebir, que dijo a su esposo Jacob: Da mihi ¡iberos, alioquin moriar (1). Esto es: Dame hijos, si no yo moriré. Y el profeta Job decía: Quis mihi det, ut qui coepil ipse me conterat? (2). Que es decir: ¿Quién me dará a mi que el que me comenzó, ese me acabe?

5. Estas dos maneras de penas de amor (3), es a saber, la llaga y el morir, dice en esta canción que la causan estas criaturas racionales. La llaga, en lo que dice que la van refiriendo (4) mil gracias del Amado en los misterios y Sabiduría de Dios que la enseñan de la fe. El morir, en aquello que dice que queda balbuciendo, que es el sentimiento y noticia de la Divinidad, que algunas veces en lo que el alma oye decir de Dios se le descubre. Dice, pues: Y todos cuantos vagan (5).

6. A las criaturas racionales, como habernos dicho, entiende aquí por los que vagan, que son los ángeles y los hombres, poique solos éstos de todas las criaturas vacan a Dios entendiendo en él; porque eso quiere decir ese vocablo vagan, el cual en latín se dice vacant. Y así, es tanto como decir, todos cuantos vacan a Dios; lo cual hacen los unos contemplándole (6) en el cielo y gozándole, como son los ángeles; los otros, amándole y deseándole en la tierra, como son los hombres. Y porque por estas criaturas racionales mas al vivo conoce a Dios el alma, ahora por la consideración de la excelencia que tiene sobre todas las cosas criadas, ahora por lo que ellas nos en-' señan de Dios; las unas interiormente por secretas inspiraciones, como lo hacen los ángeles, los otros exteriormente, por las verdades de la Escritura, dice: De ti me van mil gracias refiriendo.

1 XXX. I.

2 VI. 9.

3 Av: estas dos maneras de amor.

4 A: refrigerando.

5 Véase la nota primera de la pág. 229.

6 Ej.. G y Seg.: confesándole.

7. Esto es, danme a entender admirables cosas de gracia y misericordia tuya en las obras de tu Encarnación (1) y verdades de fe que de ti me declaran, y siempre me van más refiriendo; porque cuanto más quisieren decir, más gracias podrán descubrir de ti (2).

Y todos (3) más me llagan.

8. Porque en cuanto los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran, y así todas de amor más me llagan.

Y déjame muriendo (4) Un no sé qué, que quedan balbuciendo.

9. Como si dijera: pero allende de lo que me llagan estas criaturas en las mil gracias que me dan a entender de ti, es tal un no sé qué que se siente quedar por decir, y una cosa que se conoce quedar por decir (5), y un subido rastro que se descubre al alma de Dios quedándose por rastrear, y un altísimo entender de Dios que no se sabe decir, que por eso lo llama no sé qué; que si lo otro que entiendo (6) me llaga y hiere de amor, esto que no acabo de entender, de que altamente siento, me mata. Esto acaece a veces a las almas que están ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen, o ven o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se le da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza (7); y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda (8) todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad que no se puede entender acabadamente, es muy subido entender. Y así una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por 1 S: de la Encarnación.

2 )aen, A, B y Bg.: de si.

3 Bg. y S: todas.

4 Véase la nota segunda de la pág. 229.

5 Los Mss., salvo Jaén: que no se conoce quedar por descubrir. S: que no se conoce quedar por decir.

6 Bg.: que tengo.

7 Av., Sg., G. y Ej. suprimen: y grandeza.

8 Aw Se queda claramente, jaén se da.

vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente de Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo; porque es en alguna manera al modo de los que le ven en el cielo, donde los que más le conocen, entienden mas distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquellos que menos le ven, son a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.

10. Esto creo no lo acabará (1) bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay - que decir.

1. También acerca de las demás criaturas acaecen al alma algunas ilustraciones al modo que habernos dicho, aunque no siempre tan subidas, cuando Dios hace merced al alma de abrirle la noticia y el sentido del espíritu en ellas, las cuales parece es^ tan dando a entender grandezas de Dios que no acaban de dar a entender, y es como que van a dar a entender y se quedan por entender (2); y así es un no sé qué que quedan balbuciendo. V así el alma va adelante con su querella y habla con la vida de su alma en la siguiente canción, diciendo: Mas ¿cómo perseveras, Oh, vida (3), no viviendo donde vives, 1 S: Esto entiendo que no lo acabará.

2 Sg. modifica: "grandezas de Dios, y que do acaban de darlas a entender, y se quedan sin poder hacerlo." Ej.: "y que no acaban de darlas a entender y se quedan por entender. Es como que lo van a dar a entender y se quedan sin poder hacerlo." A y B omiten: y es como que van a dar a entender.

3 B: Oh, alma.

Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?

2. Como el alma se ve morir de amor, según acaba de decir, y que no se acaba de morir para poder gozar del amor (l)con libertad, quejase de la duración de la vida corporal, a cuya causa se le dilata la vida espiritual. Y así, en esta canción habla con la misma vida de su alma, encareciendo el dolor que le causa, y el sentido de la canción es el que se sigue: vida de mi alma, ¿cómo puedes perseverar en esta vida de carne, pues te es muerte y privación de aquella vida verdadera (2) espiritual de Dios, en que por esencia, amor y deseo más verdaderamente que en el cuerpo vives? Y ya que esto no fuese causa para que salieses y librases del cuerpo de esta muerte para vivir y gozar la vida de tu Dios, ¿cómo todavía puedes perseverar en el cuerpo tan frágil?; pues, demás de esto, son bastantes sólo por sí para acabarte la vida las heridas que recibes de amor de las gran* dezas que se te comunican de parte del Amado, que todas ellas vehementemente te dejan herida de amor; y así cuantas cosas de él sientes y entiendes, tantos toques y heridas (3) que de amor matan, recibes. Sigúese el verso: Mas ¿como perseveras, Oh, vida (4), no viviendo donde vives?

3. Para cuya inteligencia (5) es de saber, que el alma mas vive donde ama que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella vive por amor en lo que ama. Pero demás de esta vida de amor, por el cual vive en Dios el alma que le ama (6), 1 G y Ej.: para gozar del Amado.

2 A- pues te es muerte verdadera de aquella vida verdadera.

3 A: heridas amor que de amor matan.

4 B: Oh alma.

5 S: para inteligencia de estos versos.

6 Sg.: causa.

tiene el alma su vida radical y naturalmente, como también todas las cosas criadas en Dios, según aquello de San Pablo, que dice: En él vivimos, y nos movemos y somos (1), que es decir: en Dios tenemos nuestra vida, y nuestro movimiento y nuestro ser. Y San Juan dice, que todo lo que fué hecho era vida en Dios (2). Y como el alma ve que tiene su vida natural en Dios por el ser que en él tiene, y también su vida espiritual por el amor con que le ama, quéjase y lastímase que puede tanto una vida tan frágil en cuerpo mortal, que la impida gozar una vida tan fuerte, verdadera y sabrosa como vive en Dios por naturaleza y amor. En lo cual es grande el encarecimiento que el alma hace, porque da aquí a entender que padece en dos coiv trarios, que son: vida natural en cuerpo, y vida espiritual en Dios, que son contrarios en sí, por cuanto repugna el uno al otro, y viviendo ella en entrambos, por fuerza ha de tener gran tormento; pues la una vida penosa le impide la otra sabrosa, tanto que la vida natural le es a ella como muerte, pues por ella está privada de la espiritual, en que tiene todo su ser y vida por naturaleza, y todas sus operaciones y aficiones por amor. Y para dar más a entender el rigor de esta frágil vida, dice luego: Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes.

4. Como si dijera: y demás de lo dicho, ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí sólo bastan a quitarte la vida los toques de amor (que eso entiende por flechas) que en tu corazón hace el Amado? Los cuales toques de tal manera fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, que se puede bien decir que concibe de Dios, según lo dice el verso siguiente, que dice: De lo que del Amado en ti concibes.

5. Es a saber, de la grandeza, hermosura, sabiduría, gracia y virtudes que de él entiendes.

1 Act. XVII, 28.

2 [, 4.

:n¡.:v;cú espzhtoül AÍTOTAHON PAr.A I.A CAUCÍÜll CltUÍElSTE 1. A manera de ciervo q..:e coanck; está herido coi- yerba no descansa ni sosiega buscando por acá y por allá ( 1 ) remedios, ahora engolfándose en unas aguas, ahora en otras, y siempre le va creciendo más en todas las ocasiones y remedios que toma el toque de la yerba (2), hasta que se apodera bien del corazón y viene a morir, así el alma quue anda tocada de la yerba (3) del amor (4), cual ésta de que tratamos aquí, nunca cesando de buscar remedios para su dolor, no solamente no los halla, mas antes todo cuanto piensa, dice y hace, le aprovecha (5) para más dolor. Y ella, conociéndolo así, y que no tiene otro remedio, sino venirse a poner en las manos del que la hirió, para que despenándola (6), la acabe ya de matar con la fuerza del amor, vuélvese a su "Esposo, que es la causa de todo esto, y dícele la siguiente canción (7): ¿Por qué, pues has llagado (8) Aqueste corazón, no le sanaste?

Y pues me le has robado, ¿Por qué así le dejaste, Y no tomas el robo que robaste?

2. Vuelve, pues, el alma en esta canción a hablar con el Amado todavía, con la querella de su dolor (9); porque el 1 G, E|. y Sg.. buscando por una parte y por otra.

2 Ej. y G: herida.

3 Ej. y G: herida.

4 Av.: del amor de Dios. Bg.: del toque del amor.

7 A: "que es la causa de todo su dolor, y dice la siguiente canción." Av vuélvese a su Esposo y dicele la siguiente canción."

8 G y Ej: ¿Por que. p<ies me has llagado. ° Bg.: amor.

amor impaciente, cual aquí muestra tener el alma, no sufre ningún ocio ni da descanso a su pena, proponiendo de todas maneras sus ansias hasta hallar el remedio. Y como se ve llagada y sola (1), no teniendo otro ni otra medicina sino a su Amado, que es el que la llagó, dícele, que pues él llagó su corazón con el amor de su noticia, que por qué no le ha sanado con la vista de su presencia; y que pues él se le ha también robado por el amor con que la ha enamorado, sacándosele de su propio poder (2), que por qué le ha dejado así, es a saber, sacado de su poder (porque el que ama ya no posee su corazón, pues lo ha dado al Amado), y no le ha puesto de veras en el suyo, tománr dolé para sí en entera y acabada transformación de amor, en gloria (5). Dice pues: ¿Por qué, pues has llagado (4) Aqueste corazón, no le sanaste?

3. No se querella porque la haya llagado, porque el enamorado cuanto más herido, está más pagado, sino que habiendo llagado el corazón, no le sano acabándole de matar; porque son las heridas de amor tan dulces y tan sabrosas (5), que si no llegan a morir, no la pueden satisfacer; pero sonle tan sabrosas, que querría la llagasen hasta acabarla de matar ^6), y por eso dice: ¿Por qué, pues has llagado aqueste corazón, no le sanaste? Como si dijera: ¿Por qué, pues le has herido hasta llagarle, no le sanas, acabándole de matar de amor? Pues eres tú la causa de la llaga en dolencia de amor, sé tú la causa de la salud en muerte de amor (7); porque de esta manera el corazón que está llagado con el dolor de tu ausencia, sanará con el deleite y gloria de tu dulce presencia. Y añade, diciendo: 1 Sg.: regalada y sola.

2 G, Ej., Sg. y B saltan de esta palabra a otra igual que viene enseguida.

3 Av.: y acabada transformación de gloria. 1 Ej. y Sg.: Por qué, pues me has llagado.

5 Sg. pasa de esta palabra a otra igual inmediata.

6 Sg., G y Ej.: acabarle la vida. Bg.: que querría ella llegasen hasta acabarla de matar.

7 Av. omite: sé tú la causa de la salud en muerte de amor. Bg.: cierra es la causa...Bz. abrevia: Esta la causa de la salud en muerte de amor.

CftNTICO ESPIRITUAL Y pues me le has robado, ¿Por qué así le dejaste?

4. Robar no es otra cosa que desaposesionar lo suyo a su dueño y aposesionarse de ello el robador. Esta 'querella, pues, propone aquí el alma al amado diciendo, que pues él ha robado su corazón por amor y sacádole de su poder y posesión, ¿por qué le ha dejado así, sin ponerle de veras en la suya, tomándole para sí, como hace el robador el robo que robó, que de hecho se le lleva consigo?

5. Por eso el que está enamorado se dice tener el corazón robado o arrobado (1) de aquel a quien ama, porque le tiene fuera de sí puesto en la cosa amada, y asi no tiene corazón para sí sino para aquello que ama. De aquí podrá bien (2) conocer el alma si ama a Dios puramente o no; porque si le ama, no tendrá corazón para sí propia ni para mirar su gusto y provecho, sino para honra y gloria de Dios, y darle a él gusto, porque cuanto más tiene corazón para sí, menos le tiene para Dios.

6. Y verse ha si el corazón está bien robado de Dios, en una de dos cosas: en si trae ansias por Dios, y no gusta de otra cosa sino de él, como aquí muestra el alma. La razón es porque el corazón no puede estar en paz y sosiego sin alguna posesión (3), y cuando está bien aficionado, ya no tiene posesión de sí ni de alguna otra cosa, como habernos dicho; y si (4) tampoco posee cumplidamente lo que ama, no le puede (5) faltar tanta fatiga cuanto es la falta, hasta que lo posea y se satisfaga, porque hasta entonces está el alma como vaso vacío que espera su lleno, y como el hambriento que desea el manjar, y como el enfermo que gime por la salud, y como el que está colgado en el aire que no tiene en qué estribar. De esta manera está el corazón bien enamorado, lo cual sintiendo (6) 1 Faltan en Bz.. Sg., Ej. y Av. esta palabra.

2 S. De aqui podrá muy bien.

3 A salta de esta palabra a la siguiente igual a ella.

4 Si leen Ej., G y Sg. Los demás: así.

5 A y S: de donde no le puede.

6 Ej. y G: entendiendo bien. Sg.: lo cual entendiendo.

aquí el alma por experiencia, dice: ¿Por qué así le dejaste? Es a saber, vacío, hambriento, solo, llagado ij doliente de amor, suspenso en el aire.

Y no tomas el robo que robaste?

7. Conviene a saber, ¿por qué no tomas el corazón que robaste por amor, para henchirle y hartarle y acompañarle, y sanarle (1), dándole asiento y reposo cumplido en ti? No puede dejar de desear el alma enamorada, por más conformidad que tenga con el Amado, la paga y salario de su amor, por el cual salario sirve al Amado; y, de otra manera, no sería verdadero amor, porque el salario y paga del amor no es otra cosa, ni el alma puede querer (2) otra sino más amor, hasta llegar a perfección de amor; porque el amor no se paga sino de sí mismo, según lo dió a entender el profeta Job, cuando hablando con la misma ansia y deseo que aquí está el alma, dice: Así como el siervo (3) desea la sombra, y como el jornalero espera el fin de su obra, así yo tuve vacíos los meses, y conté las noches trabajosas para mí. Si durmiere, diré: ¿cuándo llegará el día en que me levantaré? Y luego volveré otra vez a es* perar la tarde y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche (4). Así, pues, el alma encendida en amor de Dios desea el cumplimiento y perfección del amor para tener allí cumplido refrigerio, como el siervo fatigado del estío deseo el refrigerio de la sombra; y como el mercenario espera el fin de su obra, espera ella el fin de la suya. Donde es de notar que no dijo el profeta Job, que el mercenario esperaba el fin de su trabajo, sino el fin de su obra, para dar a entender lo que vamos dir ciendo, es a saber, que el alma que ama no espera el fin de su trabajo, sino el fin de su obra; porque su obra es amai» y de esta obra que es amar, espera ella el fin y remate, que es la perfección y cumplimiento de amar a Dios, el cual hasta 1 Sg.: y hartarle y ampararle y amarle.

2 Ej., G y Sg.: desear por querer. B: pedir.

3 Así Bz. y S, conformes con la autoridad alegada. Los demás: ciervo.

4 VII, 2.

que se le cumpla, siempre está de la figura que en la dicha autoridad le pinta Job, teniendo los días y los meses por vacíos y contando las noches trabajosas y prolijas para sí. En lo dicho queda dado a entender cómo el alma que ama a Dios no ha de pretender (1) ni esperar otro galardón de sus servicios, sino la perfección de amar a Dios.

ANOTACION DE LA CANCION SIGUIENTE (2).

1. Estando, pues, el alma en este término de amor, está como un enfermo muy fatigado, que teniendo perdido el gusto y el apetito todos los manjares fastidia (3) y todas las cosas le molestan y enojan; sólo en todas las que se le ofrecen al pensar mentó o a la vista (4) tiene presente un solo apetito y deseo, que es de su salud, y todo lo que a ésto no hace, le es molesto y pesado. De donde esta alma, por haber llegado a esta dolencia (5) de amor de Dios, tiene estas tres propiedades, es a saber: que en todas las cosas que se le ofrecen y trata, siempre tiene prénsente aquel ¡ay! de su salud, que es su Amado; y así, aunque por no poder más ande en ellas, en él tiene siempre el corazón. Y de ahí sale la segunda propiedad, que es que tiene perdido el el gusto a todas las cosas. Y de aquí también se sigue la tercera, y es que todas ellas le son molestas y cualesquier tratos, pesados y enojosos.

2. La razón de todo esto, sacándola de lo dicho, es que como el paladar de la voluntad del alma anda tocado y saboreado en este manjar de amor de Dios, en cualquier cosa o trato que se le ofrece, luego en continente, sin mirar a otro gusto o respeto, se inclina la voluntad a buscar y gozar en aquello a su Amado, como hizo María Magdalena cuando con ardiente amor andaba buscándole por el huerto, pensando que era el hortelano, sin otra ninguna razón ni acuerdo le dijo: Si tú 1 S: no ha de querer. A pedir.

2 Ej.: pone a continuación las eres lineas anteriores desde la frase: En lo dicho queda dado...3 Bg.. Ej., G y Sg.: le fastidian.

me le tomaste, dímelo, y yo le tomaré (1). Trayendo semejante ansia esta alma de hallarle en todas las cosas, y no hallándole luego como desea, antes muy al revés, no sólo no las gusta, mas también le son tormento, y a veces muy grande; porque semejantes almas padecen mucho en tratar con la gente y otros negocios, porque antes la estorban que la ayudan a su pretensión.

3. Estas tres propiedades da bien a entender la Esposa que tenía ella cuando buscaba a su Esposo en los Cantares, diciendo: Busquéle y no le hallé. Pero halláronme los que rodean (2) la ciudad, y llagáronme, y las guardas de los muros me quitaron mi manto (3). Porque los que rodean la ciudad son los tratos del mundo, cuando hallan al alma que busca a Dios hácenle muchas llagas de dolores (4), penas y disgustos, porque no solamente en ellos no halla lo que quiere, sino antes se lo impiden. Y los que defienden el muro de la contemplación, para que el alma no entre en ella, que son los demonios y negociaciones del mundo, quitan el manto de la paz y quietud de la amorosa contemplación, de todo lo cual el alma enamorada de Dios recibe mil desabrimientos y enojos; de los cuales, viendo que en tanto que está en esta vida sin ver a su Dios, no puede librarse (5) en poco o en mucho de ellos, prosigue los ruegos con su Amado, y dice la siguiente canción: Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacellos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre de ellos, Y sólo para ti quiero tenellos.

1 Joan., XX, 15.

2 Bz. y Sg.: rondaban.

3 V. 6 y 7.

i Jaén: Hagas, penas, dolores y disgustos.

5 S: no puede aliviarse.

4. Prosigue, pues, en la presente canción pidiendo al Amado quiera ya poner término a sus ansias y penas, pues no hay otro que baste sino solo él para hacerlo, y que sea de manera que le puedan ver los ojos de su alma, pues solo él es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino solo en él, diciendo (1): Apaga mis enojos.

5. Tiene, pues, esta propiedad la concupiscencia del amor (2), como queda dicho, que todo lo que no hace o dice y conviene con aquello que ama la voluntad, la cansa, fatiga y enoja y la pone desabrida, no viendo cumplirse lo que ella quiere; y a esto y a las fatigas que tiene por ver a Dios llama "áquí enojos, los cuales ninguna cosa basta para deshacerlos sino la posesión del Amado. Por lo cual dice que los apague él con su presencia, refrigerándolos todos, como hace el agua fresca al que está fatigado del calor, que por eso usa aquí de este vocablo apaga, para dar a entender que ella está padeciendo con fuego de amor.

Pues que ninguno basta a deshacellos.

6. Para mover y persuadir más el alma a que cumpla su petición el Amado dice, que pues otro ninguno sino él basta a satisfacer su necesidad, que sea él el que apague sus enojos. Donde es de notar que entonces está Dios bien presto para consolar al alma y satisfacer en sus necesidades y penas, cuando ella no tiene ni pretende otra satisfacción y consuelo fuera de él; y así el alma que no tiene cosa que la entretenga fuera de Dios, no puede estar mucho sin visitación del Amado.

Y véante mis ojos.

1 Ej., G y Sg.: emplear en otra cosa, y asi dice.

2 Ej., G y Sg.: del alma.

7. Esto es, véate yo cara a cara (1) con los ojos de mi alma.

Pues eres lumbre de ellos.

8. Demás de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas, llámale ella aquí por afición lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama lumbre de sus ojos, para mostrar la afición que le tiene. Y así es como si dijera en los dos versos sobredichos: pues los ojos de mi alma no tienen otra lumbre, ni por naturaleza ni por amor sino a ti, véante mis ojos, pues de todas maneras eres lumbre de ellos. Esta lumbre echaba menos David cuando con lástima decía: La lumbre de mis ojos, ésa no está conmigo (2). Y Tobías cuando dijo: ¿Qué gozo podrá ser el mío, pues estoy sentado en las tinieblas y no veo la lumbre del cielo? (3). En la cual deseaba la clara visión de Dios, porque la lumbre del cielo es el Hijo de Dios, según dice San Juan, diciendo: La ciudad celestial no tiene necesidad de sol ni de luna que luzcan en ella, porque la claridad de Dios la alumbra, y la lucerna de elk es el Cordero (4).

Y sólo para ti quiero tenellos.

9. En lo cual quiere el alma obligar al Esposo a que la deje ver esta lumbre de sus ojos, no sólo porque no teniendo otra estará en tinieblas, sino también porque no los quiere tener para otra alguna cosa que para él (5). Porque así como justamente es privada de esta divina luz el alma que quiere poner los ojos de su voluntad en otra su lumbre de propiedad (6) de alguna cosa fuera de Dios, por cuanto en ello ocupa la vista para recibir la lumbre de Dios; así también con- 1 A. Esto es: véante mis ojos cara a cara.

2 Ps.XXXVII.il.

3 V, 12.

4 XXI. 23.

5 A: que parece en vez de para él.

6 G: prosperidad.

gruamente (1) merece que se le dé al alma que a todas las cosas cierra los dichos sus ojos (2), para abrirlos sólo a su Dios.

1. Pero es de saber que no puede el amoroso esposo de las almas verlas penar mucho tiempo a solas, como a ésta de que vamos tratando; porque, como él dice por Zacarías, sus penas y quejas le tocan a él en las niñetas de sus ojos (3); mayormente cuando las penas de las tales almas son por su amor como las de ésta. Que por eso dice también por Isaías diciendo: Antes que ellos clamen yo oiré; aun estando con la palabra en la boca, los oiré (4). El Sabio dice de él. que si le buscare el alma como al dinero le hallará (5). Y así, a esta alma enamorada que con más codicia que al dinero le busca, pues todas las cosas tiene dejadas y a sí misma por él, parece que a estos ruegos tan encendidos le hizo Dios alguna presencia de sí espiritual, en la cual le mostró algunos profundos visos de su divinidad y hermosura, con que la aumentó mucho más el deseo de verle y fervor (6). Porque así como suelen echar agua en la fragua para que se encienda y afervore más el fuego, así el Señor suele hacer con algunas de estas almas, que andan con estas calmas de amor (7), dándoles algunas muestras de su excelencia para afervorarlas (8) más, y así irlas más disponiendo para las mercedes que les quiere hacer después. Y así como el alma echó de ver y sintió por aquella presencia oscura aquel sumo bien y hermosura encu* bierta allí, muriendo en deseo (9) por verla, dice la canción que se sigue (10).

2 G y Sg.: cierra la puerta y sus ojos.

3 11, 8.— A, B, Bz. y Sg.: niñas de los ojos.

4 LXV, 24.

5 Prov., II, 4.

6 Sg.: favor y deseo de verle.

7 Ej.: ansias de amor.

8 G, Ej. y Sg.: aficionarlas.

9 Sg.: corriendo de deseo.

10 G y Ej. abrevian: y hermosura encubierta, dice así.

Descubre tu presencia, Y máteme tu vista y hermosura; Mira que la dolencia De amor que no se cura Sino con la presencia y la figura.

2. Deseando, pues, el alma verse poseída ya de este gran Dios, de cuyo amor se siente robado y llagado el corazón, no pudiéndolo ya sufrir, pide en esta canción determinadamente le descubra y muestre su hermosura, que es su divina esencia, y que la mate con esta vista, desatándola de la carne (pues en ella no puede verle y gozarle como desea), poniéndole por delante la dolencia y ansia de su corazón, en que persevera penando por su amor, sin poder tener remedio con menos que esta gloriosa vista de su divina esencia. Sigúese el verso: Descubre tu presencia.

3. Para declaración de esto, es de saber que tres maneras de presencias puede haber de Dios en el alma. La primera es esencial, y de esta manera no sólo está en las más buenas y santas almas, pero también en las malas y pecadoras y en todas las demás criaturas; porque con esta presencia les da vida y ser, y si esta presencia esencial les faltase, todas se aniquilarían y dejarían de ser, y ésta nunca falta en el alma. La segunda presencia es por gracia, en la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella; y esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en pecado mortal (1) la pierden, y ésta no puede el alma saber naturalmente si la tiene (2). La 1 A, Av., B y Jaén: en pecado, solamente.

2 Sg. modifica así estas líneas: "y si ésta faltase, todas se aniquilarían, y asi esta presencia esencial que queda dicho nunca falta del alma. La segunda presencia es espiritual por gracia, en la cual mora Dios agradado y satisfecho de ella. Y esta presencia no la tienen todas las almas, porque las que nacen en pecado mortal la tercera (1) es por afición espiritual, porque en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales de muchas maneras con que las recrea, deleita y alegra; pero así estas presencias espirituales como las demás, todas son encubiertas, porque no se muestra Dios en ellas como es, porque no lo sufre la condición (2) de esta vida; y así de cualquiera de ellas se puede entender el verso susodicho, es a saber: Descubre tu presencia.

4. Que por cuanto está cierto que Dios está siempre presente en el alma, a lo menos según la primera manera, no dice el alma que se haga presente a ella, sino que esta presencia encubierta que él hace en ella, ahora sea natural, ahora espiritual, ahora afectiva, que se la descubra y manifieste de manera que pueda verle en su divino ser y hermosura. Pprque así como con su presente ser da ser natural al alma y con su pre-, senté gracia la perfecciona, que también la glorifique con su manifiesta gloria. Pero por cuanto esta alma anda en fervores y aficiones de amor de Dios, habernos de entender que esta presencia que aquí pide al Amado que le descubra, principalmente se entiende de cierta presencia afectiva que de sí hizo el Amado al alma; la cual fué tan alta que le pareció al alma y sintió estar allí un inmenso ser encubierto (3), del cual le comunica Dios ciertos visos entreoscuros de su divina hermosura; y hacen tal efecto en el alma, que la hace codiciar y desfallecer en deseo de aquello que siente encubierto allí en aquella presencia, que es conforme a aquello que sentía David cuando dijo: Codicia y desfallece mi alma en las entradas del Señor (4). Porque a este tiempo desfallece el alma con deseo de engolfarse en aquel sumo bien que siente presente y encubierto; porque aunque está encubierto, muy notablemente siente el bien y deleite que allí hay. Y por eso con más fuerza es atraida pierden, que ésta no puede el alma naturalmente saber si la tienen." G y Ej. traen estas lineas igual, con alguna leve diferencia.

1 Ej., G y Seg.: la tercera presencia.

3 G salta de esta palabra a otra igual que viene más abajo.

4 Ps. LXXXIII, l.

el alma y arrebatada de este bien que ninguna cosa natural de su centro; y con esa codicia y entrañable apetito, no pudiendo más contenerse (1) el alma, dice: Descubre tu presencia.